13 abr. 2008

¿Entiendes todo lo que lees?

MARÍA FERNÁNDEZ.



• Leer en voz alta es un aprendizaje primordial, pero no suficiente.
• Un buen hábito de lectura adquirido en la infancia es una ayuda inmejorable a la hora de estudiar.
• Es un factor determinante para el éxito o fracaso escolar.

«Me cuesta estudiar», «Voy muy lento», «No entiendo nada»... son argumentos muy comunes entre los estudiantes. El problema, en muchas ocasiones, viene de muy atrás; aunque no seamos conscientes de ello, gran parte de las dificultades de estudio proceden de la falta de comprensión lectora.

Un 28% de los alumnos españoles de diez años no entienden bien lo que leen, según los resultados del estudio internacional Pirls. Un porcentaje que nos sitúa muy por debajo de otros países europeos, como Alemania, Italia o Francia.

Este problema en los niños de diez años es un factor determinante para el éxito o fracaso escolar y entorpece el conocimiento en los ciclos educativos superiores.

Cómo leer bien

Tiempo: Hay que dedicar al menos una hora diaria a la lectura. A un estudiante no le basta con hacer los deberes, coger una revista o leer un cómic. Conviene que lea además el periódico para ir entendiendo la realidad y las formas de describirla.

Hay que dedicar al menos una hora diaria a la lectura

Modo: Leer en voz alta es un aprendizaje primordial, pero no suficiente. El estudiante tiende a intentar entonar bien y leer deprisa cuando se le observa, pero no a entender el significado de los textos. Una buena táctica es pedirle que haga un resumen, que compare diferentes textos o preguntarle de qué trata lo que ha leído.

Promoción: Hay que facilitar el gusto por la lectura desde muy pequeños: dar ejemplo, comprarles libros cuyo argumento les interese y llevarles de vez en cuando a la biblioteca.

Ayuda: Deben tener siempre a mano un diccionario. Si no entienden una o dos palabras al comienzo de la lectura es posible que no comprendan el resto, incluso que se desanimen y lo dejen. Es esencial que consulten o pregunten cualquier duda, y para ello deben contar con la ayuda de padres y profesores.

Paciencia: Puede que a la primera no entiendan nada, a la segunda es posible que cojan ya alguna idea y a la tercera, que se les resista menos de la mitad del texto. Hay que empezar leyendo despacio para intentar comprender bien y, si no, volver al mismo punto cuantas veces haga falta. Más vale perder unos minutos en un párrafo que seguir leyendo y llegar hasta el punto final sin haber entendido nada.

Entrenamiento: Una vez que se vaya cogiendo agilidad, es recomendable intentar adquirir más velocidad lectora. Es mucho más fácil captar el significado de frases largas con una lectura más bien rápida que ligando lentamente palabra a palabra.

Nunca es tarde para aprender a leer bien

Edad: Nunca es tarde para aprender a leer bien. En la infancia, la adolescencia o bien pasada la madurez. No es cuestión de leerlo todo de un tirón, lo realmente importante es estar comprendiendo lo que dice el texto.

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