9 abr. 2008

Las bibliotecas en 2020, ¿llenas de Kindles?

Aunque el debate sobre los futuros del libro y los retos para el sector editorial estaba encima de la mesa desde hace algún tiempo en el sector, el lanzamiento del dispositivo de lectura de ebooks (y más: periódicos, blogs, audiolibros…) del gigante Amazon el pasado diciembre, el famoso Kindle, ha reabierto el debate recientemente.

Y parece que en este debate casi todos coinciden en que estos nuevos soportes han llegado para quedarse.

¿Qué pasará en las bibliotecas? Si es cierto que, como muchos vaticinan, el iPod de los libros podría suponer la “desaparición a medio o largo plazo” del libro en papel y dar paso al “mundo sin libreros” que se imagina Santos Palazzi, ¿no deberíamos prever también una transformación radical de las bibliotecas?

¿Veremos en 2020 unas bibliotecas sin estanterías y sólo llenas de Kindles que se llevarán prestados los usuarios con el ebook que quieran leer previamente cargado desde la cuenta Amazon de la biblioteca?

Probablemente no, al menos no con el Kindle de hoy. El dispositivo de Amazon usa un formato propio que implementa un DRM (Digital Records Management) que lo hace incompatible con otros formatos estándar e impide que pueda ser transmitido, prestado o revendido. No podríamos prestarle a un amigo o amiga el ebook comprado en Amazon para nuestro Kindle.

Tampoco podría entonces una biblioteca prestarlo a sus usuarios ¿o sí?

Aunque Kindle sea el más conocido, gracias a la campaña de publicidad (hizo que en EEUU se agotara a los pocos días de sacarlo a la venta) y la fuerte apuesta que está haciendo Amazon (que recientemente ha comprado por 300 millones de dólares Audible, la principal empresa de audiolibros de EEUU), probablemente fracase a causa del DRM. Y desde luego parece que para nuestras bibliotecas no nos sirve.

Quizás alguno de los otros dispositivos que hay en el mercado, y que son abiertos, sí encuentren un lugar entre las estanterías de las bibliotecas españolas dentro de poco. Aún tendrán que mejorar y perfeccionarse, y sobre todo abaratarse.

¿Quiénes serán los pioneros? ¿Cuánto tardaremos en encontrar dispositivos de lectura de ebooks en nuestras bibliotecas públicas? ¿Será antes de 2020?

Fuente: SEDIC



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