20 sept. 2008

La situación de las bibliotecas escolares


Silvia Bosco (*)

Desearía expresar en esta nota el valor fundamental que tienen las bibliotecas como centro informativo pedagógico de la institución escolar a la que pertenece. Es el lugar donde se reúnen, organizan y consultan los recursos documentales necesarios para el trabajo diario en el aula, la capacitación del docente, la recreación y el aprendizaje de los alumnos.


Pero, la realidad de la mayoría de las bibliotecas escolares en la ciudad de Santa Fe es caótica. Las mismas atraviesan un estado de abandono, necesidad y vacío.

El Instituto Superior Nº 12 Gustavo Martínez Zuviría de la Ciudad de Santa Fe, en el marco de una investigación, está llevando a cabo un relevamiento a través de una encuesta, para conocer los recursos existentes en la actualidad en las bibliotecas escolares públicas de nivel primario, de la ciudad de Santa Fe. Hasta ahora, a pesar de los nuevos aires en el gobierno provincial, no se ha realizado ningún tipo de plan o proyecto que permita corregir la histórica deuda que los gobiernos anteriores generaron con las bibliotecas escolares. Se intentó que la encuesta llegara a las 67 escuelas de la ciudad. En el orden ministerial, ninguna autoridad manifestó interés ni colaboración con el proyecto de investigación, aunque se reconoce la falta de información al respecto.

En estos últimos años, han llegado a muchas escuelas cajas con libros enviados por la nación, pero ¿quién se ocupa de esos libros? Muchas escuelas esperan los cargos por años, y siguen esperando; mientras tanto, se improvisa con docentes en tareas pasivas, secretarias, porteros, y con suerte, con pasantes bibliotecarios pagados por la cooperadora de la escuela, etc. Así, los libros se acomodan como se puede, en donde se pueda, se prestan sin concesiones y se devuelven, si se acuerdan. Los bibliotecarios escolares en el sistema educativo son muy pocos Äel número preciso está celosamente atesorado en algún escritorio ministerialÄ pero a las claras se evidencia la necesidad de esta profesión en las escuelas. La nueva Ley de Educación 26.206, en su artículo 91, establece la necesidad del fortalecimiento de las bibliotecas y de su creación en aquellas escuelas que carezcan de las mismas.

Además de estar reconocidas las bibliotecas en la Ley de Educación, desde los gobiernos nacional y provincial se revaloriza la lectura en las escuelas, se reconocen los libros como un instrumento de construcción de identidad, de goce, de recreación, pero al mismo tiempo los agentes fundamentales que hacen que el libro se localice, circule y se lea, no son contemplados en los planes de promoción a la lectura.

Actualmente, podría sobrevenir un peligroso agravante: está en vigencia una resolución de titularizaciones de cargos docentes que podría dejar a los bibliotecarios fuera de las bibliotecas escolares, en favor de docentes en tareas pasivas, esgrimiendo como único argumento el privilegio de la antigüedad por sobre el título y formación profesional del bibliotecario.

Tales situaciones de injusticia se suman a la carencia de recursos tantos materiales como humanos, con el agregado muchas veces de incomprensión en la tarea que se desarrolla el bibliotecario en las escuelas, provocando que el mismo se siente aislado y desprotegido.

El desarrollo cultural de una sociedad se sostiene en su política educativa y la eficacia de esa política se pone de relieve a través de los hábitos de lectura logrados, de la necesidad de libros y del acceso del pueblo a éstos mediante las instituciones que tienen a su cargo esa función, es decir las bibliotecas.


(*) Post. de Form. Univ. en Bibliotecología y Doc.

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