22 nov. 2008

Violencia en las escuelas

Incidencia de los nuevos modelos familiares en el sistema educativo



Conclusiones

Este año se desarrolló, con el auspicio de la Secretaria de Extensión Universitaria de la Facultad de Derecho de la UBA y la declaración de "Interés Educativo" de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un seminario anual dedicado a la problemática de la violencia en las escuelas, cuyo dictado estuvo a cargo del Dr. Néstor Solari (Abogado, Profesor de grado y postgrado de Derecho de Familia de la Facultad de Derecho UBA) y del Lic. Fernando Osorio (Psicólogo UBA, Ex Asesor del Observatorio de Violencia en las Escuelas del Ministerio de Educación de la Nación).

En dicho Seminario se planteó que la escuela está en el centro de un problema: la violencia que se despliega en su interior le es propia y también recibe la influencia de la violencia social. Para entender la violencia que se produce en las escuelas es imperioso saber cómo se construye dicho fenómeno.

La escuela dejó de ser un ámbito de promoción y movilidad social. Los jóvenes concurren a las escuelas sabiendo que eso no les garantiza conseguir un trabajo o entrar a la universidad. Concurrir a la escuela dejó de ser, en los últimos veinte años, una experiencia de tránsito de la infancia hacia la adultez.

La concurrencia a la escuela ocupa un fragmento de vida en el cual, el alumno, está absolutamente invadido por el tedio y destituido del lugar en el que le corresponde estar. Prácticamente no hay ley que regule su estado allí adentro y se pierde el sentido de por qué se está ahí. Esto no puede más que generar tensión y violencia. Mucho de todo esto, que nombramos como destitución de la experiencia le ocurre al docente también. Se produce una deconstrucciòn de la experiencia escolar porque se ha perdido el orden democrático dentro de las escuelas (en algunos casos nunca existió). Los jóvenes, en general, no participan de nada que tenga que ver con el trabajo escolar.

El trabajo escolar entendido como proceso pedagógico y cultural del grupo y como producción individual de cada sujeto que participa de la organización escuela. No existe en la mayoría de los adultos la convicción de que hay que restituir la palabra de los jóvenes; en general se los subestima. Y esto genera un nivel de tensión muy significativo. Muy pocos adultos, en contados establecimientos escolares, están preparados o dispuestos a escuchar sinceramente a los jóvenes. La postura escolar de los adultos es un "como si" que no hace más que generar violencia, al ser percibido. La única defensa que encuentran los jóvenes ante el intento de la destitución de su deseo y su palabra, por parte de los adultos de turno, es atacarlos.

La pérdida del orden democrático, dentro de las escuelas, genera la destitución de un vínculo afectivo. Y, por este error, desaparece la posibilidad de la transmisión de un saber. Y cuando se desdibuja la razón por la cual alumnos y maestros están juntos, en un ámbito institucional, la violencia se produce. Y se produce como una respuesta a todo esto. Por esa razón se señaló en varias oportunidades que es imprescindible la efectiva implementación de los lineamientos de la Convención Internacional sobre los derechos del niño en el ámbito educativo, que tiene rango constitucional, en nuestro país desde el año 1994. Dicho documento nos advierte sobre la necesidad de devolverles al niño y al joven una palabra responsable y su derecho a ser oído entre otros derechos.

Las nuevas conformaciones familiares, como nuevo paradigma social, vienen a aportar nuevos desafíos; percibiéndose una gran influencia en el ámbito educativo. Por esa razón se decidió darle lugar a este tema en el Seminario 2006, bajo el titulo: VIOLENCIA EN LAS ESCUELAS. INCIDENCIA DE LOS NUEVOS MODELOS FAMILIARES EN EL SISTEMA EDUCATIVO. Se partió de la necesidad de aunar un criterio en su definición. Pensar a la familia como el espacio social en el que se pueden desarrollar una serie de "complejos" propios, estables y típicos de su constitución cultural. Así pues, entenderla como el motor propulsor de las iniciativas individuales de hombres y mujeres en el plano económico, social, político y cultural y como una fuente esencial de la socialización de los sujetos.

A partir de estas definiciones se intentó hacer visible el modo en el cual, los nuevos modelos familiares, se han convertido en otro de los fenómenos que atraviesa la educación, en la actualidad y se trató de especular sobre cuál es la influencia que ejercen. Este Seminario 2006 permitió concluir que, para la mayoría de los asistentes, los conflictos familiares se perciben en la conducta del alumno, y que las nuevas conformaciones de la familia moderna no han podido provocar cambios en las políticas y estrategias pedagógicas implementadas por el sistema educativo actual, por lo cual se han incrementado los conflictos. Los asistentes al Seminario 2006 denunciaron claramente que no hay un sistema educativo que capte esta metamorfosis social y actúe en consecuencia.

La mayoría de los docentes, que concurrieron, afirman contundentemente que no reciben la capacitación adecuada para enfrentar lo que se viene, con estos cambios a nivel del grupo familiar. Durante el año se trabajaron diversas cuestiones, entre ellas: un análisis crítico de la "organización moderna" de la familia actual; la caída de los mitos clásicos, (Ej. "familia tipo"); la degradación del modelo occidental judeo-cristiano impuesto; los cambios histórico-culturales, sociológicos, psicológicos, político-económicos que la han transformado. También se hizo un repaso de los nuevos modos de nucleamiento actual: familia ensamblada, monoparental, homoparental, fraterna, deconstruida, generada artificialmente, destituida, mutilada, otras.

Tuvo un lugar destacado la discusión acerca de la producción de nuevos sujetos: roles, valores, ordenamientos sociales y psíquicos, y de la caída y degradación de la ley paterna.

Se trabajó desde el punto de vista teórico sobre los diferentes tipos de familia que conviven actualmente: Familia Tradicional, que asegura la transmisión de un patrimonio a través de la unión matrimonial sometida a autoridad patriarcal; Familia Moderna que se apoya en el amor y la división del trabajo entre el hombre y la mujer, dejando la educación de los hijos a cargo del Estado y por último Familia Posmoderna o Contemporánea que se caracteriza por uniones transitorias, vínculos sexuales y que es sumamente dinámica en las alianzas y las separaciones. .

Lic. Fernando Osorio (Psicoanalista UBA / Miembro Asesor del Observatorio de Violencia en las Escuelas del Ministerio de Educación de la Nación). En 2006 ha publicado en noveduc los títulos “Violencia en las escuelas. Un análisis desde la subjetividad” y “Usos y abuso de drogas. Adicción, disciplinamiento y control. Sustancias tóxicas legales e ilegales”.

Fuente: www.noveduc.com.

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1 comentario :

Anónimo dijo...

Me gustaria recomendarle el libro-Los Hijos de la Calle- de la Dra. Carmen Julia Rodriguez Mendez, editora, Publicaciones Puertorriquenas. Esta novela hace un analisis profundo de como la conducta disfuncional en el hogar y en el entorno social desarrolla las conductas violentas y los trastronos Limites que a diario se observan en jovenes que incurren en conductas delictivas. Es crudo y a la misma vez profundo en su analisis psicologico.

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