1 dic. 2008

“Hay que pensar en políticas bibliotecarias que no estamos teniendo”

Lo expresó la bibliotecaria y organizadora de las Segundas Jornadas “Bibliotecarios… Que lo Parió”, Griselda Casteglioni. Las bibliotecas deben ser un lugar “para que los niños no sólo no estén en la calle sino que encuentren a partir de la lectura la posibilidad de leer su mundo, decidir qué quieren hacer con él y poder emprenderlo”.

Las jornadas, que tendrán lugar en el marco de la Feria del Libro, serán entre el 4 y el 5 de diciembre en la sala Osvaldo Soriano mientras que el cierre será el 6, con la presencia del historiador, Osvaldo Bayer, en la sala Roberto Payró del teatro Auditorium. Casteglioni se refirió al rol de las bibliotecas y a cómo deberían adaptarse a los tiempos que corren.

¿Cuál es el objetivo de las jornadas?
Es el segundo año que organizamos estas jornadas que intentan mirar a las bibliotecas desde un punto de vista diferente. Por eso nos juntamos a reflexionar sobre su rol social. En esta edición, vamos a profundizar sobre la lectura. Viene el bibliotecario, Daniel Ríos, y la profesora y coordinadora del Plan Nacional de Lectura, Elba Rosa Amado, quien tiene toda la corriente francesa sociológica de la lectura y vamos a trabajar en distintas mesas con esa corriente.

¿Viene gente de todo el país?
Entre los inscriptos hay de toda la provincia de Buenos Aires, Rosario, y del sur. Las jornadas están abiertas a todos los bibliotecarios del país y el año pasado vinieron de muchos puntos de la Argentina. Cuando empezamos con esto lo hicimos por la necesidad de juntarnos porque hay como una cosa así de soledad del bibliotecario en general porque trabaja solo o con un compañero pero cuando hicimos el primer encuentro nos dimos cuenta que esa sensación de soledad que sentíamos se estaba dando en muchos lados y por eso vino gente de diferentes sitios.

¿Cuándo habla de rol social a qué se refiere puntualmente?
Durante muchos años se habló del tema de la lucha contra la exclusión a partir de la biblioteca. Esto era darles lugar a las personas excluidas desde la biblioteca para ingresarlas a la sociedad. Hoy estamos buscándole una vueltita más de tuerca y la idea es: no la biblioteca como espacio para que los chicos no estén en la calle sino como lugar para que los niños no sólo no estén en la calle sino que encuentren a partir de la lectura la posibilidad de leer su mundo, decidir que quieren hacer con él y poder emprenderlo. Por eso hablamos de la lectura como herramienta no como fin. No nos interesa que los chicos lean sino que la tengan como herramienta para poder llevarla a todos los órdenes de su vida. Y, a partir de ahí, ser capaces de leerse en su contexto: de decidir como un individuo autónomo y crítico de lo que le está pasando.

¿Deberían cambiar las estructuras de las bibliotecas?
Lo primero que deberíamos hacer es pensar en políticas bibliotecarias que no estamos teniendo. En general, lo que nos pasa es que tenemos bibliotecas desde hace muchos años que hoy siguen estando pero no nos preguntamos para que están. A veces están porque ya estaban. Esto es lo que nos pasa en lo cotidiano y por supuesto que se tienen que aggiornar a los nuevos tiempos porque es imposible que trabajen con una comunidad sino tienen lo que la comunidad está requiriendo: no sirve que yo tenga el mismo libro que hace treinta años. Hoy la lectura no sólo pasa por el libro, la revista o el diario, sino que tiene que basarse si o si en los medios electrónicos y las bibliotecas no los tienen. Difícilmente puede ser atractiva para los jóvenes, por ejemplo, cuando no les brinda las herramientas que están queriendo descubrir y experimentar. Entonces nosotros deberíamos tener todos esos medios para que sea la biblioteca y no el ciber el lugar donde los chicos acceden a la tecnología. Porque en el ciber acceden con un mediador que es el dueño del local cuyo objetivo es hacer más plata y está muy bien. En cambio, en la biblioteca el chico podría encontrarse con nuevas tecnologías con otros objetivos y no solamente el niño; el adulto, a quien la tecnología le resulta algo totalmente desconocido, en la biblioteca podría encontrar un lugar amigable para apropiarse de la tecnología pero deberíamos poder tenerla.

¿Además funcionaría como punto de encuentro con los demás chicos no?
Sí, un punto de encuentro y la ubicación de la tecnología como una forma más de tecnología. Es decir, el libro es un soporte de información, la tecnología también. En la biblioteca los dos tienen el mismo estatus. Es el lugar donde yo aprendo que hay cosas que mejor las busco en la computadora pero hay otras que mejor las busco en un libro. Si necesito una biografía de un filósofo de la antigüedad, lo más probable es que me sirva más de un libro de filosofía que de una página de Internet. Pero eso lo voy a aprender en la biblioteca, en el ciber no voy a tener esa posibilidad.

Fuente: Revista De Todo.

1 comentario :

Esteban dijo...

Està muy buena la nota. Coincido con la idea. El problema sigue siendo el mismo, que nuestras bibliotecas no poseen la tecnologìa que sì està en la calle, no sòlo en las vidrieras atestadas de productos electrònicos, sino en los bolsillos de los chicos que hoy invierten mucho dinero en el mejor celular, los mp3/4/5, etc.
Y algunos adultos que tienen orgullo y miedo de meterse con las nuevas tecnologìas. Tendrìamos que estar mejor equipados para sortear estos inconvenientes y que nuestra gente pueda sacarle bien el jugo a las TICs a partir de las bibliotecas y los trabajadores de la informaciòn.
Saludos

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