20 jun. 2009

Ese objeto llamado libro


Por: ROLANDO CRUZ GARCÍA


A los profesores específicamente, y a los padres de familia especialmente, nos corresponde promover el hábito de la lectura y proveer a nuestros niños y jóvenes de textos valiosos, de libros que les despierten el interés, que les permitan la comprensión, que les lleven a la reflexión, que les promuevan el pensamiento crítico; pero sobre todo, que les posibiliten maravillarse con las extraordinarias imágenes y evocaciones que nos regalan la lectura y los libros. Por esto es fundamental reflexionar acerca del libro, considerado el material escrito por excelencia; ese objeto tan familiar y tan cotidiano, sobre el que pocas veces nos detenemos a pensar.


Tanto para los autores, editores, críticos y bibliotecarios, como para los lectores, es indispensable revisar sus antecedentes históricos, sus fundamentos teóricos, su estructura, etc., con la finalidad de conocerlo más de cerca. Ya ni hablemos de la trascendencia del tema que aborda el libro, existen tantas y tan variadas temáticas, que nos perdemos en la cantidad de libros que podemos encontrar; lo importante es que los leamos para poder sugerirlos como lectura valiosa.

Es indiscutible la importancia del conocimiento acerca de la evolución técnica y tecnológica del libro, sobre todo en el acercamiento a este maravilloso artefacto, considerado como el objeto más sui géneris de la producción humana.

Las particularidades de los textos provienen de reconocer que existen al menos tres modalidades o áreas de estudio del libro: la primera se enfoca hacia el libro como transmisor o atesorador del conocimiento humano acumulado a través de su historia. Desde este punto de vista, el libro se convierte en el objeto de estudio de semiólogos (que estudian los signos utilizados en un libro), filósofos y hermeneutas (interpretadores de textos), que han tratado de explicar esa memoria social en términos de la información transmisible a partir de los escritos encerrados en los libros.

Otro acercamiento al libro como transmisor de conocimiento o cultura es desde la perspectiva gnoseológica (teoría del conocimiento), protagonizada por los bibliógrafos, que han investigado y compilado todas las fuentes escritas en las diferentes esferas del conocimiento y la práctica del hombre; es por ello que ahora existen dos disciplinas que se derivan de la citada perspectiva: la bibliografía y la bibliotecnología, esta última encargada del registro, clasificación y ordenamiento universal del los libros. La segunda gran área de estudio del libro es la que lo asume como portador de la escritura, como soporte o medio material de la comunicación escrita, es aquí donde se estudia al libro como fenómeno sociocultural o filológico (Filología: ciencia que estudia la lengua y la literatura de un pueblo, a través de sus textos escritos). Filológicamente, estos estudios pueden darse desde una perspectiva idiomática (característica de un idioma), como por ejemplo la lingüística. O bien, desde una perspectiva estética (estudio de la belleza y el arte), como son los estudios literarios; además en este campo de estudio se incluyen la historia y la sociología del idioma y del libro.

Una tercera manera de acercarse al estudio del libro es aquella más centrada en su análisis y comprensión como un fenómeno peculiar que como el simple portador de la lengua y la literatura. Este nuevo enfoque da lugar a un campo disciplinario llamado bibliología, que estudia el sistema integrado por la producción, circulación y consumo de libros, en el que intervienen la totalidad de sus componentes: el autor, el editor, el impresor, el librero o bibliotecario, el libro mismo (como producto), y el lector (como consumidor). Este enfoque sistémico, que nos permite estudiar al libro como un sistema completo y complejo y es muy útil para analizar al libro desde el autor (proceso de creación), el editor (proceso de producción), el impresor (proceso de reproducción), el librero o bibliotecario (proceso de difusión) y finalmente el lector (consumidor final). Este último componente del sistema es el que nos obsequia la retroalimentación, con la que se establece la comunicación escrita. Cuando el autor genera su proceso de creación, establece una comunicación diacrónica (no simultánea, que se desarrolla a lo largo del tiempo), una comunicación escrita con un número indeterminado de lectores anónimos, con los que se vinculará teleológicamente (es decir con una finalidad) y de manera por demás explícita.


Mención aparte merece el editor, que con su proceso de producción de textos nos permite acceder al mágico mundo de los libros; sin su valiosa función simplemente no sería posible la lectura. La importancia del editor es indiscutible, pero desgraciadamente todavía hoy es considerado como un auxiliar anónimo del autor.

Aprovecho para enviar un afectuoso saludo, un amplio reconocimiento y mi más sincero agradecimiento a los señores editores de El Siglo de Torreón, sin cuya labor no sería posible comunicarme por escrito con todos ustedes mis lectores. En la siguiente entrega, las funciones del editor, del impresor y del bibliógrafo.

"Apaga la televisión y enciende un libro".
Anónimo popular


1 comentario :

Anónimo dijo...

Ya que de lo que trata un texto al igual que un libro, una frase o una simple palabra…es transmitir un tipo de información concreta, en este caso, poco precisa para el lector poco desarrollado o no tanto como el propio texto requiere de ello, es, facilitar la comprensión de el tema, o el intento de nuestro mensaje que queremos dar a entender, de una manera u otra creo que a veces dentro de ese mensaje se quiere maquillar este mismo con la originalidad, o incitación al receptor de una meditación innecesaria, con un nombre mas vulgar y aparentemente despectivo, sin ser esta mi intención, lo calificaría de…texto con exceso de verborrea ,ya sea para lectores acostumbrados a indagar en simples o complejos textos, sean de la índole que sean. No es necesario buscar originalidad o simple toque de ambigüedad, independientemente de eso…no es un libro, si no un texto informativo. Hay palabras y fonemas que describen con mucha más simplicidad lo que se quiere dar a entender, más todavía en este texto.


Diferentes búsquedas, percepciones o meras persecuciones individuales, todo ello en un mismo mensaje que se capta dependiendo de en lo que el lector suela poner mas énfasis al percibir lo dicho.La ultima frase del dicho popular confirma lo que digo, de cualquier forma, no se percibe igual en diferentes lectores.La capacidad individual de entendimiento y percepción se ve frustrada a veces por matices poco convincentes de la búsqueda de la originalidad.

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