10 ago. 2009

Adicción al trabajo

Por: Merlina Meiler
Tu compañero (o compañera) vive ocupado, lleno de responsabilidades que llegan a exceder su capacidad de respuesta.
Le gusta sentir que trata de mantener todo bajo control, y que maneja variables que dan resultados concretos: es la manera en que se siente realmente seguro. Quizá no fume ni tome y ni siquiera haya probado alguna vez sustancias prohibidas, pero igualmente tiene un problema: la adicción al trabajo.

Admiras de tu pareja que, haga lo que haga, busque destacarse. Sabe dar respuestas rápidas a asuntos urgentes. Tiene alma de líder, y probablemente esté ejerciendo (o aspire) a una posición de aún mayor responsabilidad. Si algo no sale como desea, se recupera rápidamente y vuelve al ruedo con ideas nuevas y la misma actitud triunfadora que lo caracteriza. La contrapartida es que a menudo se ve sobrepasado por el exceso de obligaciones, lo que incide a las claras en su relación de pareja.

Parecería que estoy describiendo el perfil del empresario o profesional exitoso de hoy en día, que se enfrenta de manera cotidiana al exceso de trabajo. Que ante las exigencias se concentra aún más para que los negocios marchen de manera óptima y se cumplan en toda ocasión los plazos establecidos, aunque esto implique horas sin dormir o fines de semana frente a una computadora o al teléfono.

Algunas personas sienten que sólo expresan su potencial máximo en situaciones de crisis o de estrés elevado. Uno creería que les resulta excitante forzar su desempeño bajo presión, además de cumplir objetivos para fechas que en muchas oportunidades parecen imposibles por lo cercanas. De este modo. Los adictos al trabajo se aseguran saber exactamente cómo van a rellenar sus horas (de día y hasta de noche) en el futuro próximo.

Esta manera de ver la vida absorbe la energía de estos individuos a un punto tal que se interpone entre ellos y sus emociones. No permite que desarrollen o se enfoque en su pareja o familia, ya que quien padece de esta adicción, tan común en los tiempos que corren, está demasiado cansado para una interacción real y profunda.

Es gente que vive exhausta, sin espacio para otra cosa que no sean sus obligaciones de trabajo. Están tan ocupados y sus quehaceres laborales los absorben de tal modo que casi no hallan el momento oportuno ni el tiempo necesario (físico, mental o emocional) para concentrarse en el resto de su vida: he aquí donde radica la causa de tal desequilibrio. Esta adicción disfraza carencias profundas y conflictos varios subyacentes a los que no les hacen frente.

Sin embargo, para muchas personas es imprescindible rendir en este nivel alto de adrenalina para sentirse útiles y satisfechas. Sólo logran su máxima estimulación intelectual y creativa bajo presión. En sus casas no logran desprenderse de los conflictos laborales, y por lo general tampoco tratan de hacerlo ya que no consideran que tengan un problema real: el contexto laboral de nuestros días exige dedicación full time.

Al derivar tanto empeño hacia el entorno del trabajo, es inevitable que la vida personal quede eclipsada. Hechos tales como salidas o citas románticas transcurren sin que este tipo de individuos se involucre demasiado internamente; participa en estos hechos como si estuviera a la distancia. El adicto al trabajo está aislado de sus emociones. Está presente pero sólo físicamente, es un mero espectador del devenir de los acontecimientos en su propia realidad.

Es cierto que existe la presión grande de trabajar largas horas para lograr resultados, y la obligación de cumplir con cronogramas bastante apretados es permanente. La adicción al trabajo es una manera de sentir que uno ejerce control sobre su existencia, ya que sabe exactamente cómo va a rellenar sus horas (de día y hasta de noche) los próximos días hasta cumplir, de la manera que consideran adecuada, con un proyecto laboral.

La clave de una vida sana es el equilibrio. Así como el control de todo lo que sucede en nuestra vida es una ilusión, el equilibrio total también lo es. De todas maneras se puede aspirar a una vida más proporcionada que no nos cree una barrera emocional que nos aísle de nuestra vida personal. Hay vida que vale la pena ser disfrutada a pleno más allá de las paredes de una oficina.

Tal vez lo que haya fuera del ámbito laboral en este momento no sea lo que tu pareja desea, o le produzca dolor o sentimientos encontrados. Puede haber situaciones que no desee enfrentar. O sienta que ésta es su oportunidad de avanzar económicamente y ni esté consciente del daño que su actitud está provocando. Abordar el tema con paciencia y una actitud amorosa, para llegar juntos a conclusiones y así adoptar cambios positivos, los beneficiarán a los dos.

¿Te consideras adicto (o adicta) al trabajo?

Fuente: http://ar.mujer.yahoo.com/blog/Merlina-Meiler/123/Adiccin-al-trabajo

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