15/1/2010

Móviles que a la vez son bibliotecas de bolsillo


Con el Kindle de Amazon, los lectores pueden almacenar cientos de libros en un aparato más pequeño que muchos de los libros de tapa dura. Pero para algunos no es lo suficientemente pequeño.


Mucha gente que desea leer libros electrónicos empieza a descubrir que lo puede hacer también con los smartphones o teléfonos in­teligentes que lleva en el bolsillo. Y le gusta poder ahorrarse entre 250 y 350 dólares, que es lo que se habría gastado en otro aparatito.


Estos lectores de libros electrónicos que cuestan tanto dinero sólo hacen una cosa", dice Keishon Tutt, una farmacéutica tejana de 37 años que compra entre 10 y 12 libros al mes para leerlos en su iPhone de Apple. "Me gusta tener un aparato multifuncional para ver mis películas y escuchar mis canciones".


Amazon, Barnes & Noble y otra serie de pequeñas empresas han sacado a la venta programas de lectura de libros para el iPhone y otros dispositivos electrónicos portátiles. Una de cada cinco de las más recientes aplicaciones para el iPhone ha sido un libro, según Flurry, una empresa de investigación que estudia las tendencias de los dispositivos portátiles.

Toda esta actividad plantea una pregunta: ¿Se halla el futuro de la lectura en los dispositivos específicos como el Kindle o en los más versátiles como los móviles? Hasta el momento, los programas de libros electrónicos para los móviles no parecen afectar a la demanda de lectores de libros electrónicos con una sola función. Según el grupo Codex, una consultora del sector publicitario, cerca de 1,7 millones de personas tienen uno y su número podría alcanzar los 4 millones al final de la temporada navideña.


Apple no considera que el iPhone sea el dispositivo de lectura definitivo. El próximo año es probable que revolucione el mercado de los libros electrónicos si, como se espera, pone a la venta un tablet PC , un aparato más grande que un teléfono que con casi toda seguridad permitirá el uso de software de lectura electrónica junto con otros programas para el iPhone.

Antes, la gente se reía ante la posibilidad de leer un libro en una pantalla portátil de 8,9 centímetros. Sin embargo, para muchos lectores, la comodidad es lo que importa por encima de todo.
"El iPod Touch siempre está a mano", afirma Shannon Stacey, que ha escrito varias novelas electrónicas románticas. "Es mi agenda, lo es todo para mí, así mis libros siempre me acompañan". Stacey, también propietaria de uno de los primeros modelos de Sony Reader, asegura que ha comprado el doble de libros para su iPod Touch que para su Sony.

Aunque el Kindle, el Reader y el Nook, el dispositivo de Barnes & Noble, disponen de pantallas que consumen poca energía y su tamaño es parecido al de la página de un libro de bolsillo, tienen unas características limitadas, ya que sólo permiten una visualización en gris y blanco y su conexión a Internet es mínima o inexistente.

"Leer en una pantalla pequeña es una experiencia sorprendentemente agradable", asegura Josh Koppel, uno de los fundadores de ScrollMotion, una compañía de Nueva York que ha puesto a disposición del público unos 25.000 libros electrónicos a través de la App Store de Apple y ha vendido más de 200.000 ejemplares.

Los libros de empresas como ScrollMotion y BeamItDown se comercializan como aplicaciones individuales, de modo que novelas como Crepúsculo, de Stephanie Meyer, aparecen de inmediato en la App Store. Por el contrario, Amazon y Barnes & Noble regalan el programa de lectura electrónica y los usuarios compran los libros a través del teléfono o del ordenador.

Las editoriales están lanzando nuevos tipos de libros que los lectores pueden disfrutar en sus smartphones, libros que no funcionan en los actuales lectores electrónicos. Travis Bryant, director de produ­tos digitales de Keen Communications, una pequeña editorial de Birmingham, Alabama, se sorprende de lo mucho que ha leído mientras hacía cola. Bryant indica que ha leído últimamente en su iPhone La cabaña, la alegoría cristiana convertida en best seller, así como Los caballeros de Salomón, un thriller histórico de Steve Berry.

Pero Bryant reconoce que el iPhone no siempre es útil. "Tengo una niña de 3 años y le encantan los libros", dice. "Recuerdo cómo arramplaba con las estanterías de mis padres y si todo estuviera en el iPhone no tendría esa tentación visual, por lo que dejamos los libros en las estanterías".

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