27 ene. 2010

Qué cosa más sorprendente es un libro…

Qué cosa más soprendente es un libro…

Es un objeto plano, hecho de un árbol, con partes flexibles en las que están impresos montones de curiosos garabatos.

Pero en cuanto se empieza a leer se entra en la mente de otra persona; tal vez de alguien que ha muerto hace miles de años.

A través del tiempo un autor habla clara y silenciosamente dirigiéndose a nosotros y entrando en nuestra mente.

La escritura es, tal vez, el más grande de los inventos humanos. Une a personas que no se conocen entre sí; personajes de libros de épocas lejanas rompen la cadena del tiempo…

Un libro es la prueba de que los hombres son capaces de hacer que la magia funcione.

(…)

Antes de la invención de la imprenta, hacia el año 1450, no había más que unos cientos de miles de libros en toda Europa. Todos estaban escritos a mano. Cincuenta años más tarde había en Europa diez millones de libros impresos. Todo el que pudiera leer tenía un medio para instruirse.

De repente se empezaron a imprimir libros en todo el mundo. La magia estaba en todas partes.

Han pasado veintitrés siglos desde la fundación de la biblioteca de Alejandría. Desde entonces han vivido y han muerto cien generaciones. Si la información fuera transmitida de boca en boca… qué poco sabríamos de nuestro pasado; qué lento sería nuestro progreso.

Todo dependería de lo que nos hubieran dicho, de la exactitud de la narración; tal vez se respetara el conocimiento antiguo, pero con versiones sucesivas se tergiversaría y se perdería.

Los libros nos permiten viajar a través del tiempo, acercarnos a la sabiduría de nuestros antepasados.

Una biblioteca nos conecta con las ideas y el conocimiento de las grandes mentes de los mejores maestros traídas de todas las partes del planeta y de toda nuestra historia para instruirnos sin fatiga y apra inspirarnos a hacer nuestras propias aportaciones al saber colectivo de la especie humana.


La historia está llena de gentes que, por miedo, ignorancia o ansia de poder, han destruido tesoros de inconmensurable valor "

No debemos permitir que ésto vuelva a ocurrir".que realmente nos pertenecen.



Les dejo con un fragmento, narrado por su autor:







"La pérdida es incalculable.

En algunos casos sólo sabemos los atractivos títulos de algunos libros que fueron destrozados; En la mayoría de los casos no sabemos ni los títulos ni los autores.

Sabemos que en esta biblioteca había 123 obras de Sófocles, de las que sólo siete han llegado a nuestra época; una de esas siete es "Edipo Rey".

Lo mismo ocurrió con las obras de Esquilo, Eurípides y Aristófanes.

Es un poco como si las únicas obras de un hombre llamado William Shakespeare fueran "Coriolano" o "Cuento de invierno", aunque hubiéramos oído decir que había escrito otras obras que habían sido muy alabadas en su tiempo, como "Hamlet", "Macbeth", "El sueño de una noche de verano", "Julio César", "El Rey Lear" o "Romeo y Julieta".

La historia está llena de gentes que, por miedo, ignorancia o ansia de poder, han destruido tesoros de inconmensurable valor que realmente nos pertenecen.

No debemos permitir que ésto vuelva a ocurrir".
.
"La pérdida es incalculable.

En algunos casos sólo sabemos los atractivos títulos de algunos libros que fueron destrozados;
En la mayoría de los casos no sabemos ni los títulos ni los autores.

Sabemos que en esta biblioteca había 123 obras de
Sófocles, de las que sólo siete han llegado a nuestra época; una de esas siete es
"Edipo Rey".

Lo mismo ocurrió con las obras de
Esquilo, Eurípides yAristófanes.


Es un poco como si las únicas obras de un hombre llamado
William Shakespeare fueran
"Coriolano" o "Cuento de invierno", aunque hubiéramos oído decir que había escrito otras obras que habían sido muy alabadas en su tiempo, como "Hamlet", "Macbeth", "El sueño de una noche de verano", "Julio César", "El Rey Lear" o"Romeo y Julieta".

La historia está llena de gentes que, por miedo, ignorancia o ansia de poder, han destruido tesoros de inconmensurable valor que realmente nos pertenecen.


No debemos permitir que ésto vuelva a ocurrir".






Carl Sagan, en el Capítulo final de su serie Cosmos "quién habla en nombre de la tierra", sobre la destrucción de la Biblioteca de Alejandría y lo que supuso para la Cultura de la humanidad. La narración comienza con la semblanza de Hipatia, último científico que trabajó en la Biblioteca de Aljandría.

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