5/5/2010

Manuales escolares: organizadores previos y herramientas de busqueda






Por: Zunilda Roggau


RESUMEN
Docentes y alumnos trabajan con estos textos usando instrumentos de anticipación que no siempre están disponibles en los manuales impresos. Con frecuencia éstos carecen de organizadores previos y herramientas de búsqueda; cuando se presentan, a veces son inadecuados o incompletos. La estructura de las tablas de materia, la representación conceptual de los contenidos, los criterios de construcción de los índices, el tratamiento del lenguaje especializado, son algunos de los aspectos considerados en este trabajo. Se propone una revisión de parte de autores y editores, desde la perspectiva de la psicología cognitiva y en el marco de la alfabetización informacional.

INTRODUCCIÓN
Marco referencial. Antecedentes, experiencias Desde la práctica bibliotecaria y especialmente desde la experiencia en las bibliotecas de escuela en todos los niveles y en las bibliotecas públicas, se observan las dificultades de alumnos y docentes para utilizar lo que denominamos aquí instrumentos de anticipación: “herramientas de búsqueda”1 y “organizadores previos”2 de los manuales escolares impresos.

Utilizamos la denominación “manuales escolares” o simplemente “manuales” a los también llamados “libros de texto” o “textos escolares” en función del uso frecuente de esa designación en el contexto socio-educativo de este estudio, y diferenciándolos de los llamados “libros de lectura”.

No se consideran en cambio los materiales que se presentan físicamente separados del manual en su formato “libro”: atlas, cuadernos de actividades, guías para el docente, materiales en soporte electrónico, etc. y que denominamos aquí “Materiales Anexos”.

Se postula que los instrumentos de anticipación no siempre están presentes y cuando se ofrecen suelen ser ineficaces. Las herramientas de búsqueda como los organizadores previos no siempre facilitan el acceso al manual.

Se estima que las principales causas residen en la metodología empleada en la construcción de estas herramientas y en el manejo de las terminologías específicas.

Sin embargo, alumnos, maestros y usuarios no especializados, en un gesto de humildad y de respeto ciego por “el libro”, atribuyen las dificultades en el manejo del manual a sí mismos, a una presunta falencia de sus conocimientos o de su inteligencia, o a una falta de habilidades para buscar información, entre otras “culpas” que manifiestan espontáneamente. Si bien estas falencias suelen presentarse, tanto en el aula como en las bibliotecas, no son las únicas causas.

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