18 may. 2010

Violencia escolar, un desesperado pedido de ayuda



La crónica recoge nuevamente distintos casos de violencia escolar, de los que sólo se conocen los más extremos. Los pedagogos llevan mucho tiempo advirtiendo sobre el excesivo estrés al que son sometidos los chicos en su vida cotidiana. En la escuela como en la calle o en sus hogares las situaciones de riesgo y maltrato son numerosas. Y cada uno de ellos resuelve esos conflictos como puede, a veces acompañados y queridos, con fuerzas y autoestima, otras sin respaldo afectivo, arrastrando dificultades que se suman.

El miedo, entonces, aparece como un motor poderoso que condiciona y dirige sus acciones. Ya en ese trance nebuloso poblado de fantasmas comienzan a desdibujarse sueños y posibilidades. Algunos transitarán la negación de ese miedo a no ser aceptado, a no acceder a su lugar en el mundo, y adoptarán la figura del dominador, copiarán actitudes y formas de los modelos que ofrece el consumo; otros se aislarán en un infierno sólo conocido por ellos hasta que decidan, otra vez de la peor manera y en el peor momento, hallar una salida.

La violencia contra los chicos es ejercida desde un amplio espectro que trasciende largamente el ámbito familiar. Pero es en el colegio donde puede crearse el clima más propicio para ejercerla entre iguales. Allí es entonces donde un cuchillo de cocina, una pistola o una herramienta se transforman en una llave para salir de la opresión.

Esa manifestación de violencia es un pedido de ayuda a gritos. Es necesario hacerse eco de las recomendaciones de pedagogos que han estudiado estos casos.

Hay que sensibilizar a profesores, padres y compañeros sobre la necesidad de no permitir, al menos en el ámbito escolar, ni siquiera las mínimas situaciones violentas, hay que tener una mirada vigilante desde el afecto en ese sentido, pero también establecer normas y sanciones claras para desalentar cualquiera de esas actitudes perniciosas. Hay que minimizar el miedo en los chicos y mostrarles que, a pesar de todo, pueden encontrar ese lugar en el mundo.

Fuente: Diario La Capital de Rosario del 16/05/10

1 comentario :

Gabriela dijo...

Creo que es muy difícil en muchas escuelas volver a establecer normas claras y fundamentalmente criterios comunes.

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