23 mar. 2010

100.000 VISITAS!!!!




Estimados colegas quiero comunicarles que mi blog RINCÓN DEL BIBLIOTECARIO a llegado a las 100.000 visitas desde 101 países y con mas de 850 artículos publicados.


Es cierto que a 100.000 visitas algunos blogs llegan en menor tiempo, pero para mi es una cifra muy importante dado que el blog es temático y no habla de fútbol, sexo o música, los tres intereses principales de la gente. En ningún momento me he planteado el contador de visitas como una meta, aunque si es cierto que motiva ver como aumenta la gente que lo lee, lo que me anima a seguir dedicando tiempo a esta afición de bloguear por la profesión.

Muchas gracias a las personas que leen o han leído mi blog…. quería celebrar este logro personal con ustedes!!!

Ernesto

Referencia Virtual Bibliotecas Escolares

"Internet es condición necesaria, pero no suficiente para el conocimiento"


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ampliar fotoampliar | EJECUTIVO DEL BUSCADOR. Arébalos defiende el valor de la cultura local. CORTESIA DE GOOGLE

El conocimiento exige un esfuerzo superior a la mera acumulación de datos. Alberto Arébalos (Buenos Aires, 1961), director de Comunicaciones y Asuntos Públicos de Google para Latinoamérica, confirma la tesis: "internet es condición necesaria, pero no suficiente para el conocimiento. Permite que los chicos de Chaco o Mendoza accedan a la versión digital del Museo Nacional de Bellas Artes, que es más fácil y barato que viajar a la Capital. Pero lo que el chico pueda hacer con esa información dependerá de los mecanismos de análisis y asociación que haya adquirido en la escuela".

Defensor del entorno digital como plataforma de democratización del saber ("el acceso a la información ya no está sujeto a las posibilidades que ofrece el lugar de residencia o de nacimiento del usuario", reflexiona), Arébalos considera que la reducción de las operaciones de búsqueda a los resultados de la banda ancha no puede ser reprochada a la tecnología. "El acceso fácil que procura internet perjudica la consulta a otras fuentes tradicionales, como los libros. Pero la cuestión responde a una práctica educativa", insiste.

El coautor de la obra "La revolución horizontal" (2009), sociólogo y ex periodista -trabajó en la agencia Reuters- atiende el llamado telefónico de LA GACETA en un intervalo de una reunión de trabajo en el Distrito Federal mexicano. Afirma que, según las estadísticas de Google sobre las búsquedas más frecuentes de Argentina y la región -que no incluyen los temas de sexo-, la mayoría de los usuarios busca noticias y redes sociales. "Pero si uno mira con más detalle, encontrará que cada vez más gente usa internet para canalizar inquietudes académicas o por razones de investigación científica", detalla.

- Algunos especialistas aseveran que Google ha logrado que ya no sea necesario memorizar hechos, nombres y fechas. ¿Está de acuerdo?

- También dijeron eso 500 años atrás. La Iglesia estaba bastante molesta con Gutenbergporque la imprenta popularizaba el conocimiento: ya no iba a ser necesario aprender los evangelios de memoria. Ahora que tenemos los datos en línea, lo importante es saber construir relaciones. Google o cualquier otro buscador puede dar el acceso inmediato a la información, pero, de poco servirá si el ciudadano no sabe qué hacer con eso.

- ¿La globalización obliga a enfatizar el estudio y la divulgación de la cultura local?

- La cultura local es sumamente importante. Mucho se dijo sobre la formación de una aldea global, pero, en realidad, somos un globo de aldeas. Asistimos a la reafirmación de un sinnúmero de identidades nacionales: en el Cáucaso, en Medio Oriente, en España. Internet no tiende a la homogeneización de la cultura, sino que permite la particularización. Las comunidades se conectan a partir de sus intereses más inmediatos. Y la cultura es uno de ellos.

- ¿Existe el saber que no está en internet?

-Por supuesto. Empezamos a escanear libros para el proyecto Google Books básicamente porque hay mucha información que no está en línea. Y sigue sin estar, pese a que tenemos casi 10 millones de volúmenes escaneados hasta el momento. Nuestra intención no es que el público baje el libro y lo lea gratis sino que, si uno busca la palabra "hielo", una de las referencias sea la primera oración de "Cien años de soledad", de García Márquez. Ese dato agrega valor a la búsqueda.

- Si el acceso a la información es gratuito, ¿cuáles son los incentivos para producirla?

- Los contenidos no tienen por qué ser gratuitos. En Google Books hay que pagar para leer los libros que no están en el dominio público. Muchas editoriales que participan del programa han visto cómo sus ganancias aumentaron a partir de obras que no tenían espacio en las librerías.

- Sin embargo, muchos autores y editores se sienten amenazados...

- Google siempre ha respetado la protección de los derechos del autor. Hay discrepancias técnicas propias de una situación nueva. Las iniciativas parecidas a Google Books han fracasado. El proyecto beneficia a muchas bibliotecas porque garantiza la conservación de un ejemplar expuesto al robo y la destrucción física.

- ¿Qué opina sobre la acusación de monopolio que pesa sobre Google?

- La compañía claramente ofrece servicios gratuitos. No es posible hablar de monopolio cuando no hay nada en venta. Por otro lado, nadie obliga a buscar con Google y nadie impide el uso de otros buscadores.


16 mar. 2010

La corrupción también se combate con documentos


Por: José Raúl Vaquero Pulido

Lo primero para combatir la corrupción es entender de qué estamos hablando y no confundir términos, pues no todos los abusos implican corrupción. Así, debemos distinguir el robo (apropiación ilegal de una suma de dinero u objeto sin dar ningún favor a nadie), el fraude (engaño que se realiza en perjuicio contra otra persona u organización), extorsión (obligar a una persona, por la fuerza o la intimidación, a realizar u omitir una acción), o la malversación (utilización indebida de caudales ajenos). Todos ellos son delitos socialmente inaceptables, pero en ningún caso es corrupción. En la corrupción deben darse obligatoriamente dos condiciones: la intencionalidad de realizar un acto fuera de la ley (por ejemplo, que un funcionario público ofrezca información imperfecta de forma accidental, no implica corrupción); quien la realiza espera obtener alguna ventaja, que puede ser recibir dinero (lo que entendemos por soborno), o aceptar regalos costosos u otros favores a cambio de su acción ilegal.

Los efectos de la corrupción son muy graves para cualquier país donde se asienta, por lo que los ciudadanos no deberíamos conformarnos con aceptar que la corrupción sólo nos afecta como mucho a una noticia de 2 minutos en el noticiario, donde nos hemos acostumbrado a ver desfilar a sinvergüenzas con corbata expertos en usar sus cargos para obtener beneficios personales y/o familiares.

La corrupción no conoce límites políticos ni geográficos, y atraviesa a todos los sectores sociales; exige enormes costos de transacción, los cuales son reales (cuantificables económicamente aunque ocultos públicamente) provocando que en países con corrupción generalizada los ejecutivos gasten alrededor de un 20% de su tiempo de trabajo negociando acciones relacionadas con la corrupción. La corrupción se deja sentir en todos las dimensiones de la sociedad, en especial en la económica (reduciendo los ingresos fiscales, descendiendo el PIB, y distorsionando el gasto público), comercial (arruinando el libre comercio, frenando la innovación, y espantando a los inversionistas), social (acentuando las diferencias sociales y en especial perjudicando a los más desfavorecidos), y política (generando progresiva pérdida de legitimidad del sistema político en su conjunto, y fortaleciendo la sensación de impunidad), creando con el tiempo un círculo vicioso que de no detenerse puede crecer hasta volverse incontrolable. La corrupción viola el estado de derecho, y el estado de derecho es un prerrequisito de la economía de mercado. Si no existe estado de derecho, no hay protección de los derechos de propiedad privada ni cumplimiento de los contratos.

En definitiva, la corrupción paraliza un país y las posibilidades de crecimiento de sus ciudadanos, así como limita sus derechos y libertades. Por ello, en estos días en los que desde todos los círculos políticos y sociales se está hablando de las medidas para salir de la crisis en España, es inconcebible que ninguno esté planteando tomarse en serio acabar con la corrupción que parece haberse asentado en algunos entornos de nuestra sociedad provocando la decadencia de lo público.

Existen distintas recetas para luchar contra la corrupción, las cuales tienen como fondo común construir sociedades verdaderamente democráticas, abiertas y participativas. Para ello es importante contar con leyes de transparencia y acceso a la información que obliguen por una parte a los entes y personajes públicos (o aquellos que reciben fondos públicos) a dar cuentas a la sociedad de sus acciones, gestiones, retribuciones y gastos; por otra, leyes que habiliten a los ciudadanos la capacidad de inspeccionar lo público sin necesidad de justificar su acción de control. También es importante contar con una ciudadanía educada en modelos culturales/morales de respeto, espíritu de esfuerzo y trabajo, donde las acciones cívicas sean premiadas y fuertemente castigadas aquellas que atenten contra el bien social, ya que no debemos olvidar que la corrupción implica un conjunto de relaciones de complicidad y permisividad.

Lamentablemente, no vemos por ejemplo en muchos de los canales de nuestra televisión, que se potencien actos y pensamientos ciudadanos contra la corrupción, sino más bien todo lo contrario, donde se premian los "pelotazos" rápidos, se enaltecen a los violentos y se profundiza en lo macabro de la sociedad en vez de los aspectos positivos que cada día ocurren en la misma.

Y en esta lucha efectiva contra la corrupción tiene un papel vital todo lo que tenga que ver con la gestión profesional de los documentos, estén estos en el soporte que estén (papel o digital), ya que son el instrumento tangible sobre el cual se asientan los actos intangibles que los corruptos realizan. De hecho, la importancia de la gestión documental es tan importante que casi todos los estados del mundo, desde la antigüedad hasta nuestros días, han querido borrar sus acciones corruptas destruyendo los documentos (normalmente mediante el uso del "fuego purificador"), evadiendo así sus responsabilidades y ocultando su rostro de quienes puedan exigirles cuentas en el futuro.

Los documentos públicos son esenciales para el desempeño de las funciones del Estado, y las unidades de información (entendidas estas como archivos, bibliotecas o centros de documentación) son centros de información al servicio del ciudadano, así la administración y la cultura se ven afectados por la falta de eficiencia, eficacia y equidad en la gestión de los documentos. La desorganización de los documentos testimonios de las actividades de las entidades crea oportunidades para que se de la corrupción ya que facilita a los corruptos una "baja probabilidad de ser descubiertos", crea sensación de impunidad, resta efectividad a los controles, dificulta el desarrollo de los procesos judiciales, y con frecuencia conduce a fallos desacertados.

Por todo lo expuesto en esta columna, permítame el lector acabar con la reflexión de que debemos exigir a nuestro políticos que se dediquen a tomar medidas efectivas para atajar la corrupción; por una parte aplicando leyes de transparencia y acceso a la información (es verdaderamente notorio que España no tenga todavía una ley de acceso a la información, cuando el acceso es un derecho humano reconocido por el derecho internacional, por muchas constituciones, y por más de 80 leyes nacionales alrededor del mundo); por otra, y en relación con la anterior, dotando a las unidades de información españolas (archivos, bibliotecas y centros de documentación) y sus profesionales, de instrumentos modernos de gestión de documentos, así como capacitación y presupuestos para realizar sus tareas, ya que un país que vive de espalda a sus documentos es un país condenado a la pobreza y el embrutecimiento.

Los corruptos temen a los documentos y la información en ellos contenida, ya que les delatan, por eso buscan debilitar nuestros centros de la cultura y la información. No caigamos en su engaño de pensar que un archivo es un lugar donde se acumulan "papeles viejos e inservibles" o una biblioteca es un espacio para "leer sólo la prensa" ... los centros de información y sus profesionales (archiveros, bibliotecarios, documentalistas) son los faros que iluminan y saca a luz los actos ilegales de aquellos que nos dañan a todos los Españoles. No les permitamos salirse con la suya y exijamos leyes y centro de información habilitados para luchar contra la corrupción.

José Raúl Vaquero Pulido
Presidente Fundación Ciencias de la Documentación
Miembro Club de Roma - Capítulo Español
Analista asuntos Iberoamericanos

Fuente:

http://www.extremaduraaldia.com/jose-raul-vaquero/la-corrupcion-tambien-se-combate-con-documentos/98096.html

La bibliófagia existe y viene en forma de bichos


Piojos, gusanos, escorpiones, larvas de coleópteros... Son innumerables los habitantes de las páginas impresas, que se devoran, literalmente, su contenido. Pero la lucha por conservar libros y documentos nació con los libros mismos. Una aproximación al tema.

Por Facundo García

Todo lector apasionado ha tenido la experiencia: de repente, en medio del verso o el párrafo más sublime, surge un bicho que corre a través de la página para esconderse en los recovecos de la encuadernación, como quien va de una trinchera a la otra. Por lo general, en los hogares se trata a estos huéspedes con condescendencia. Sin embargo los animales bibliófagos –es decir, que se alimentan de libros, y no en un sentido espiritual precisamente– son capaces de hacer estragos. Y lo peor es que, como dicen los que saben, no se contentan con devorar sólo los adjetivos sino que engullen tramos enteros de obras que pueden volverse irrecuperables.

“Lo que hacen es convertir el papel en energía utilizable por ellos”, sintetiza Susana Pujol, jefa del Departamento de Preservación, Conservación y Restauración de la Biblioteca Nacional. Con más de novecientos mil títulos, los anaqueles del edificio ubicado en la Recoleta representan un manjar para la legión de comelibros, aunque por ahora las bestezuelas son mantenidas a raya mediante el uso de varias armas (ver recuadro). “En otras bibliotecas públicas –como la Calímaco de Cirene, que estaba en el Zoológico– he visto ‘túneles’ de larvas que atravesaban hasta siete libros consecutivos, así que es un alivio que no tengamos insectación activa acá. Lo que sí solemos encontrar todos los años son cuatro o cinco escorpiones, y eso se debe a que estamos ubicados en una zona que es su hábitat natural”, detalla la funcionaria. Los escorpiones no han hecho otro daño que asustar un poco. Igual se los rastrea y combate: a nadie le gusta mover una edición de El Principito y encontrar detrás a un arácnido en guardia y listo para atacar.


Lo inesperado se vuelve norma en esos suburbios de la actividad cultural. Como sugirió Umberto Eco en El nombre de la rosa, los confines del ámbito libresco son tierra de secretos y técnicas que tienen su propia tradición. Miles de años antes de Cristo, los fabricantes de las primeras tablas de arcilla se dedicaron a testear diferentes métodos de cocción para evitar que el clima rompiera sus materiales. Más tarde, los padres del papiro eligieron los tallos, el estado de maduración y el tipo de vegetales con que hacían sus productos; y otro tanto sucedió con los que se dedicaron al pergamino. Ya en el año 674, un edicto chino disponía que el papel debía hacerse utilizando extracto de bayas del corcho, lo que a un tiempo prevenía las plagas y ponía de mal humor a los pobres chinos, que tenían que salir a conseguir el producto. Casi podría decirse que la lucha por conservar los documentos nació con los documentos mismos.


La batalla, claro, está lejos de haber terminado. Enumerar a los habitantes de las páginas se parece a ir recordándolos, porque prácticamente todos los amantes de la lectura los han visto alguna vez. Uno es el “piojo del libro”, que en realidad no es un piojo sino un insecto de la familia Liposcelidae: son esos puntitos blancos y minúsculos –no llegan a medir más que unos pocos milímetros– que huyen de la luz cuando alguien hojea un volumen. Según asegura la bióloga Ercilia Galliussi, no se trata de organismos que necesariamente hagan daño a las hojas, porque consumen principalmente hongos y esporas. “Eso no quiere decir que sean una presencia buena, porque si están ellos significa que hay condiciones de temperatura y humedad inadecuadas”, advierte.

–Los piojos del papel, ¿pican?


–Mucha gente se queja de que “le pican”. Pero lo que ocurre es que hay especies que despiertan alergias y otras reacciones similares.


Dejando de lado a las invencibles cucarachas, las estanterías suelen alojar ejemplares de los denominados “Pececitos de Plata”. Decirles así suena poético, pero los Lepisma saccharina –insectos alargados y de brillo metálico, que tienen una especie de “colita” con tres filamentos al final– son capaces de alojarse entre los recovecos de un libro cerrado y, según algunas fuentes, pueden pasar hasta trece años raspando y haciendo agujeros. Luego están los que vulgarmente se llaman “gusanos”, como la larva del coleóptero Nicobium Castaneum. “Cuando crecen, son lo que la gente conoce como ‘cascarudos’. El adulto pone un huevo, y la larvas –que son máquinas de comer, porque deben acumular energía para poder transformarse– se largan a trazar estos surcos, muy característicos”, comenta la bióloga mientras pone sobre la mesa una novela llena de cavernitas.


Para el que viene de otro palo, uno de los misterios es de dónde sacan agua estos enemigos de la literatura. Galliussi: “Hay algunos que absorben líquido con su cuerpo, y otros lo extraen al comer. Por eso viven en ambientes húmedos”. “Y les encantan los papeles de antes –completa la restauradora Pujol– porque los de ahora tienen muchos químicos añadidos y menos celulosa. Además, antiguamente se aplicaban, durante el proceso de impresión y encuadernación, tratamientos con productos de origen animal. Eso es muy rico en proteínas. Por otra parte, si la obra es antigua es probable que haya restos de animales que vivieron ahí antes, lo que también es un recurso.” ¿Podría un ser humano alimentarse de libros? “No, no podría extraer nutrientes porque nuestro sistema digestivo no está preparado para eso”, responden al unísono las entrevistadas, algo perplejas ante la pregunta.


En La Biblioteca de Babel, Borges imaginó una sucesión de galerías hexagonales que contenían todos los libros posibles. Según calculó el matemático William Goldbloom Bloch en base a los datos que dio el propio Borges, la magnitud de esa masa bibliográfica superaría al tamaño de todo el universo (The Unimaginable Mathematics of Borges’ Library of Babel, Nueva York, Oxford University Press, 2008). Otros han llevado la reflexión más allá, sosteniendo que aun si se lograra meter a todos los volúmenes dentro de esta realidad, la presencia de una región así de densa en el cosmos generaría un agujero negro que se tragaría la totalidad de lo existente. Una cosa es segura: si en el juego ficcional se introdujera, como quien no quiere la cosa, un grupo pequeño de estas voraces sabandijas, la historia sería muy distinta. E igualmente pesadillesca.


Los bichos que vos matáis...

Hay varias maneras de combatir una plaga bibliófaga. Una es poner los libros a temperaturas bajo cero durante unos cuantos meses. Ese es uno de los procedimientos más comunes en el país, aunque ciertos huevos pueden resistir y desarrollarse una vez que vuelven a recibir calor. Otro sistema es la anoxia, es decir, ubicar los libros en un ambiente sin oxígeno por un período relativamente largo. Tampoco brinda garantías absolutas: hay insectos que aguantan la falta de aire sorprendentemente bien.

El hecho de que la aplicación de químicos sea riesgosa (en ocasiones, el uso de veneno sobre material que luego se toca con las manos ha derivado en episodios que recuerdan a la famosa novela de Eco) hace que los especialistas de la Biblioteca Nacional y del Laboratorio de Conservación del Fondo Antiguo de la Compañía de Jesús en Argentina coincidan en recomendar la buena ventilación, el combate a la humedad y la exposición periódica a la luz como estrategias preventivas.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-17235-2010-03-14.html

14 mar. 2010

Elogio al desorden digital: ¿puede ser bello el caos?

El orden (o desorden) digital desafía los conceptos tradicionales de clasificación en categorías, temas, jerarquías, orden alfabético. Ahora cada cosa puede estar y ser ubicable desde muchos lugares simultáneamente. Por José Luis Pizarro


Escrito por José Luis Pizarro




Probablemente las que más han pagado el pato con la revolución digital han sido las bibliotecas y es tal vez por esta razón que David Weinberger – con algo de ironía – dedica su libro “Todo revuelto: El poder del nuevo desorden digital” (1) justamente a los bibliotecarios. Es un ensayo sobre las nuevas tecnologías de la información, las capacidades de difusión del saber que ofrece el espacio cibernético a través de la Web y el impacto que esto tiene en la democratización del conocimiento. El libro, publicado en EEUU en 2008 y recientemente presentado en Italia, se ha convertido en un manual de referencia en los medios de especializados (2). Al parecer, aún no ha sido traducido al español.

Partiendo del principio que clasificar o sistematizar las cosas y las ideas es una tendencia natural en el ser humano, Weinberger comienza analizando la evolución del proceso que ha conducido a ordenar la información, desde los inicios greco-romanos (en nuestra cultura occidental), hasta los tiempos modernos. Así parte por las clasificaciones aleatorias o en función del uso – que llama de primer tipo
– como son el orden alfabético (en los diccionarios por ejemplo), el orden cronológico (las fotos de viaje o de las vacaciones), o por temática (fotos de familia, recetas de cocina, etc.) Bajo ese criterio, los libros muchas veces se ordenan simplemente por tamaño o por colección y en los estados más avanzados, por tema, como se observa hasta hoy en las librerías (novelas, guías de viaje, etc).

El segundo tipo, es la clasificación por orden sistemático usando ciertos criterios, como la clasificación decimal de libros inventada por
Dewey en 1876 y empleada hasta hoy en las bibliotecas de todo el mundo, que el autor analiza largamente en el Capítulo 3: “La geografía del conocimiento”, o la clasificación de las especies, con Linneo como figura pionera, que trata en el Capítulo 4: “Agregar y fraccionar”.

Todos estos sistemas parten de un principio físico común a todos los ordenamientos: cada cosa debe tener su lugar y cada cosa debe estar en su lugar
, para así poderla encontrar fácilmente. Sin embargo, la virtualización y la digitalización están dejando obsoletos todos estos sistemas, no sólo porque tienen limitaciones con el cruce de los datos almacenados, sino y sobre todo, porque la cantidad de artículos de todo tipo que se generan cada día, es más abrumadora y virtual, ocupando poquísimo espacio físico.

Así nace el orden (o desorden) del tercer tipo de Weinberger, el cual desafía los conceptos seculares de que las cosas del mundo se deben clasificar en categorías, temas, jerarquías, orden alfabético, etc. Nunca más “cada cosa estará o tendrá un lugar”
, sino que las cosas podrán estar en cualquier lugar y ser ubicables desde muchos puntos simultáneamente. De hecho no existe, nada mas caótico en el mundo que el World Wide Web (la famosa triple w) y sin embargo los objetos y los conocimientos son, más que nunca, fáciles de ubicar.

Basta con insertar los términos justos en cualquier “motor de búsqueda” como Google o Yahoo para situarlos en los armarios virtuales. De esta manera un libro, una revista o un disco, puede estar presente y ser encontrado entre millones de otros desde cualquier parte del mundo y con frecuencia puede también ser leído, consultado o escuchado directamente en línea o descargado en nuestro PC. Más allá de esta enorme visibilidad a bajo costo, está también la posibilidad de comprar o vender lo que se quiere con la ventaja que a diferencia de los supermercados, no necesitamos desplazarnos por larguísimos corredores para encontrar el punto justo donde está la mostaza que buscamos, la que podemos coger sin cuidado de hacer caer los frascos de las otras marcas que están a su lado.

Pero el caos de la Web resulta también del hecho que los conocimientos se generan y se organizan de manera colaborativa a velocidad exponencial, como sucede por ejemplo con Wikipedia, YouTube, Flickr, los millones de “blogs” o las cada vez más numerosas publicaciones (o revistas) virtuales. Es lo que se ha dado en llamar la
Web 2.0 (3), resultado de una nueva concepción de un poder que se construye desde abajo hacia arriba, como lo señala el nombre mismo de Wikipedia (what I know is). Aún así, la acumulación de páginas Web “favoritas” en nuestro navegador requiere de mecanismos o instrumentos de clasificación que se han venido a llamar “marcadores sociales” o “tags”, definidos como “una forma de almacenar, clasificar y compartir enlaces en Internet o en una Intranet”, el más conocidos de los cuales esDelicious.com.

Es difícil predecir cual será el futuro de estos sistemas categoriales que tienden a introducir un “orden” personal o institucional en el desorden cibernético, pero el empleo de estos marcadores se encuentra al origen del neologismo folksonomia, que es el “conjunto ordenado de categorías (o taxonomía) que emerge de la manera como la gente etiqueta los objetos”. La aplicación tiene pros y contras (los que podemos encontrar en
Wikipedia) y aunque me reconozco un navegador asiduo que toma mucha de la información – incluso técnica – directamente de la red, no los he utilizado jamás.

Tal vez esto deriva del hecho que soy un “inmigrante digital” y no un“nativo digital”, conceptos acuñados en 2001 por
Marc Prensky para indicar la llamada “brecha digital”, que enfrenta por un lado la generación que se ha incorporado a la red en el curso de su vida (los que hoy tenemos más de 30 años pero también los jóvenes sin acceso a Internet), a la generación de que ha crecido con los instrumentos digitales. Esta diferencia, que aparece puramente técnica, tiene seguramente implicaciones antropológicas mucho más complejas, que permiten explicar en ciertos casos las dificultades de ciertos educadores (e incluso los padres), para llegar a los más jóvenes, quienes nativos digitales, hablan el nuevo idioma de manera natural y no entienden los métodos tradicionales. “Todo va demasiado lento para ellos, no conciben que el papel no les “responda” como lo hace la pantalla de sus dispositivos digitales y su atención cambia continuamente de foco”.

Pero el cambio epocal al que apunta Weinberger se enfrenta también a algunos detractores. Nicholas Carr en particular (4) (citado por
Pardo), afirma que la red nos hace más estúpidos, planteando un punto de vista elitista: la cultura y sus asimilados – como las noticias o las informaciones – deben ser dejadas a los expertos. El culto del aficionado (“The cult of the amateur”) y la Web colaborativa, los resultados de las aplicaciones abiertas, están creando – desde su punto de vista – “una selva de mediocridad”, alegando que deben ser sólo los medios de comunicación de masa o los especialistas quienes tengan el poder de producir, editar y distribuir información, limitando el rol de los demás (o sea de nosotros) a meros lectores, como funcionó con la industria cultural en el siglo pasado.

Como colaboradores no profesionales de El Morrocotudo, seguramente que no podemos compartir estos puntos de vista.

=========
(1) Es la mejor traducción que pude encontrar para expresar lo que David Weinberg quiso decir con su título Everything is miscellaneous: the power of the new digital disorder
(Henry Holt and Co. New York. 2008).

(2) David Weinberger: Elogio del disordine
. Bur Next. Milan. 2010.

(3) La Web 2.0 es una representación simbólica de la evolución de la red concebida en una perspectiva de usuario pasivo a una de usuario activo. Refleja una transición de las aplicaciones tradicionales (Web 1.0) hacia aquellas enfocadas al usuario final, con quienes se genera colaboración y se ofrecen servicios que reemplazan las utilidades de escritorio del PC.

(4) Andrew Keen: The Cult of the Amateur. How Today’s Internet Is Killing Our Culture. Doubleday. 2007.

13 mar. 2010

La evolución de la PC de escritorio


evolucion-de-la-computadora-de-escritorio

Hace un par de años que comenzó a hacer furor la venta de notebooks y recientemente también la de netbooks, llevando a muchos potenciales compradores a cambiar su viejo gabinete con monitor de 17” pulgadas por una computadora liviana, móvil y con conexión WiFi de sólo 11” o 10” pulgadas.


Ahora bien, el gran dilema con respecto a este tipo de computadoras es que no sirven para todo el mundo y no deben ser utilizadas como equipos de uso diario y menos como el único de la casa, ya que no son cómodas para estar largas horas delante de ellas, y menos aún sin un mouse externo para no quedar con un síndrome del túnel carpiano. A eso podemos agregar su potencia, que en muchos casos dista mucho de lo que realmente necesita un desarrollador o un diseñador, e incluso un internauta de nivel avanzado.


En esta tira cómica se ve un claro ejemplo de la evolución de la computadora de escritorio, que si bien no hace referencia al furor de la notebook, sí muestra como su tamaño tiende a ser cada vez más pequeño integrando monitor con gabinete hasta llegar al nivel de no ser absolutamente nada.


No siempre más pequeño es mejor…¿o me equivoco?


Fuente:

Dotpod: Tecnología y Comunicación Audiovisual







11 mar. 2010

Las profesiones del futuro, ¿de qué trabajaremos en el 2020?

Por Gustavo Acha

Brokers de talento, tecnoagricultores, holografistas... Un panorama de las profesiones en ascenso para los próximos años...

El futuro está llegando. Y, para sobrellevarlo, es interesante indagar en las profesiones que darán respuestas a las necesidades organizacionales, ecológicas, productivas y tecnológicas del siglo XXI.

Universidades europeas como la de Oxford, a través del School of Social Sciences, o la de Barcelona están investigando los cambios en el mundo laboral a partir del cambio tecnológico, las tendencias ecológicas y las nuevas formas de relacionamiento de las empresas con los gobiernos y las comunidades.

Veamos, a continuación, un panorama de las profesiones del futuro.

Profesiones de negocios y recursos humanos

Broker del talento: Administrará y venderá talento. Este profesional identificará las capacidades adquiridas por los trabajadores y las comercializará en organizaciones a escala global.

Collective Intelligence Office: Será responsable de gestionar el conocimiento de la organización, y el encargado de potenciar y maximizar al capital humano y sus competencias.

Gerente de Bienestar: Será un directivo especializado en proveer e implementar planes de beneficios para mejorar la salud laboral y el equilibrio de trabajo/vida personal de los miembros de una organización.

Agility Consultant: Será un consultor de simplicidad y agilidad en los negocios. Ayudará a las organizaciones a racionalizar los procesos, la tecnología, sus estrategias y las herramientas de marketing.

Profesiones de ecología y responsabilidad social

Sustainability Manager: Será el director encargado de velar por las buenas prácticas de la compañía en relación al cuidado del medioambiente y los vínculos con gobiernos y comunidades.

Entre sus responsabilidades, estará la prevención de
fraudes y la elaboración de programas de gestión de crisis, para enfrentar contingencias como catástrofes naturales.

Recicladores Ambientales: La necesidad de preservar recursos naturales impulsará la aparición de nuevos especialistas del reciclado. Éstos se encargarán de reconvertir los residuos tóxicos en materias primas para la producción o en nuevas fuentes de energía no contaminantes.

Data Ecologist: Brindará datos a organizaciones públicas y privadas sobre la evolución de indicadores ecológicos y ambientales.

Profesiones médicas y científicas

Bioinformático: Será un especialista en biotecnología e informática que trabajará en el desarrollo de tratamientos médicos.

Geomicrobiólogo: Tendrá formación en geología, ciencias ambientales y microbiología, para trabajar en la creación de microorganismos que ayuden en las técnicas médicas del futuro y en la eliminación de la polución.

Nanomédico: Serán médicos con formación en nanotecnología, para el desarrollo y operación de dispositivos para el cuidado de la salud.

Agronegocios

Productor de alimentos orgánicos: Empresario y agricultor que dominará tanto las técnicas genéticas como las comerciales. Este perfil surgirá por la alta demanda de productos ecológicos.

Tecnoagricultores: Utilizarán robots para el sembrado, el tratamiento químico y la recolección de los cultivos. Emplearán equipos de riego inteligente que adecuarán la humedad a las necesidades de los vegetales y dispondrán de computadoras conectadas a grandes redes de información agrícola.

Acuicultores: Manejarán "plantaciones sumergidas", donde cultivarán y criarán distintas especies de animales y vegetales para el consumo. Serán especialistas en biología marina y genética. Actualmente, ya trabajan con moluscos y algas en recintos controlados.

Profesiones de tecnología y entretenimientos

Diseñador de videojuegos: Los videojuegos ya son una de las industrias más poderosas del mundo del entretenimiento, con ventas por 10.000 millones de dólares anuales sólo en los Estados Unidos. Y esta tendencia seguirá firme, creando miles de empleos de diseñadores.

Conectadores: Serán especialistas en empalmar fibras ópticas.

Telecomunicólogos: Serán los especialistas que gestionarán la interconexión masiva de computadoras y sistemas electrónicos a través de redes de telecomunicaciones como Internet. En esta profesión habrá tanto técnicos como creativos.

Holografistas: Especialistas en la creación de animaciones y espectáculos mediante la holografía, que permite crear objetos y escenarios tridimensionales, gracias a la técnica del láser.

En definitiva, el futuro está llegando. Y con él vienen nuevas industrias, nuevos negocios y nuevas profesiones para ejercer en el mercado laboral.

Gustavo Acha
Consultor y Gestor de Proyectos en Estrategia, Organización y Recursos Humanos. Docente de las Universidades de Palermo y Museo Social Argentino.

Tips para una entrevista telefoníca

Una buena entrevista telefónica te permitirá pasar a la entrevista personal y prepararte es el mejor camino para lograrlo.
Por Ana María Gueli Enriquez


  • Pensá en un ambiente tranquilo (¿desde qué lugar vas a hablar cuando te llamen?), asegurate que el ambiente de tu casa u oficina no presente ruidos de radio, TV, gente hablando
  • Tené un Currículum enfrente de ti

ANTES DEL LLAMADO

  • Prepará una lista de logros obtenidos en cada trabajo
  • Tené preparada la respuesta a la pregunta porque dejaste tus anteriores trabajos
  • Prepará un listado de dos a tres referencias, personas que puedan hablar de tu estilo de trabajo, características personales, nivel de responsabilidad

AL COMIENZO DEL LLAMADO

  • Tu voz será muy importante en los primeros 15 segundos.
  • Hablá con entusiasmo y confianza
  • Establecé una buena conexión (rapport) con la persona que te ha llamado

DURANTE EL LLAMADO

  • Preguntá por el puesto a cubrir, esto te permitirá planear y ajustar tus respuestas al cargo
  • Tené bien trabajado tu currículum no debes titubear en fechas, responsabilidades, cargos, no des por sentado que la persona que te está llamando conoce tu historia laboral
  • Hablá de tus logros cuantificables, ejemplo de un ejecutivo de cuentas, "en mi anterior trabajo, incrementé las ventas en el segundo semestre del año en un 12%"

AL FINALIZAR LA CONVERSACIÓN

  • Agradecé el llamado y muestra interés por el puesto
  • Preguntá cuál será el próximo paso en el proceso de selección

TERMINADA LA COMUNICACIÓN

  • Envía una carta de seguimiento, preguntando previamente nombre, apellido y cargo del selector

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