23 mar. 2011

Bibliotecas escolares 'entre comillas'

Fiel a su labor de fomento de la lectura, la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (FGSR) hace pública una exhaustiva investigación acerca del papel de las bibliotecas escolares.








La investigación, titulada “Bibliotecas escolares «entre comillas». Estudio de casos: buenas prácticas en la integración de la biblioteca en los centros educativos”, expone de forma detallada los modos de trabajo y las programaciones de algunas de las bibliotecas escolares mejor dotadas de nuestro panorama educativo. El informe ha sido elaborado con la colaboración del Ministerio de Educación y del centro virtual Leer.es.

El origen de este trabajo ha de situarse en 2005, cuando la FGSR publicaba un estudio sobre las bibliotecas escolares en el que se proponía la realización de acciones periódicas de seguimiento de las mismas. Así surgió “Bibliotecas escolares «entre comillas»…”, convertido ya en un análisis cualitativo que diera la palabra a los principales protagonistas.

El estudio se planteó a partir de tres objetivos principales: 

• determinar los factores que influyen en la integración de la biblioteca escolar dentro de los proyectos de centros.
• analizar los diferentes enfoques a la hora de integrar la biblioteca de centro en los procesos educativos.
• conocer de qué manera repercute la buena práctica bibliotecaria sobre la adquisición de competencias, la creación de entornos nuevos de aprendizaje, la capacitación docente, etc.

La recogida de datos se realizó sobre ocho bibliotecas de centros escolares considerados prototípicos, cuatro de ellos de Educación Infantil y Primaria, y otros cuatro de Educación Secundaria (repartidos en las provincias de Barcelona, Badajoz, Huesca, Asturias, A Coruña y Granada); además, participaron otros dos centros de Madrid y Barcelona incluidos en la fase piloto. Las herramientas metodológicas utilizadas fueron, principalmente, el cuestionario y las entrevistas personal y grupal.

La escuela alrededor del libro

En cuanto a los resultados, destaca sobre todo el hecho de que cada biblioteca escolar analizada “se aproxima a un modelo deseado o planeado”. Esto significa que a pesar de los distintos recursos con que cuenta cada una y de los diferentes contextos en que se desarrolla su labor, todas han encontrado su propio camino hacia la integración curricular, la implicación de los maestros y los profesores, una amplia difusión y la necesaria participación de las familias.

Por otra parte, el estudio constata que las bibliotecas escolares no solo cumplen su función de documentación, información y formación, sino que han comenzado a “generar nuevas demandas en relación con la lectura”. Asimismo, participan en convocatorias que les permiten aumentar su fondo de recursos, consiguen implicar al profesorado en su gestión y a las familias en la participación económica… Todo ello acaba redundando en la ampliación y mejora de sus servicios.

El estudio constata además de qué modo el de la biblioteca escolar se ha convertido definitivamente en un proyecto colectivo que excede el entusiasmo de su responsable. De igual forma, este proyecto suele organizarse alrededor de un programa detallado de actividades, que está comenzando a incluir su participación protagónica en el impulso de proyectos de lectura de centro.

No obstante, no todo es color de rosa en el universo de las bibliotecas escolares. El estudio de la FGSR ha detectado una precariedad más o menos constante en la dotación de recursos humanos, contra la cual se lucha de forma más bien imaginativa, mediante contrataciones extraordinarias, colaboraciones de las AMPA, dotaciones económicas voluntarias… Por todo ello, es prácticamente unánime la exigencia del reconocimiento legal de la figura del bibliotecario escolar.


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