11 mar. 2011

La generación digital que ama el papel


Un 54,4% de los menores de 13 años ya lee en formato electrónico, pero los jóvenes todavía defienden la lectura en la edición tradicional.



El pasado mes de octubre, Lucio Adansa, de 16 años y estudiante de 4º de la ESO, leyó por primera vez en un dispositivo electrónico. Lector voraz y fan total del género fantástico sobre todo de las sagas de Harry Potter y El señor de los anillos, ya había probado a hacerlo en ordenador. Pero la experiencia de la tableta iPad supuso una nueva experiencia estimulante. "Está claro que en algunos entornos va a triunfar el libro electrónico. Ocupa menos espacio y es muy cómodo. De hecho, en clase no creo que continúen los libros en papel", cuenta Lucio a este diario. Él tampoco abandonará la edición tradicional. Creció y aprendió a leer con el papel, echaría mucho en falta el lado más fetichista si este formato desapareciera. "Leer en iPad o en internet es más frío. Combinaré los soportes, porque tener una biblioteca queda muy bonito", apunta.
Adansa forma parte del 47,8% de lectores mayores de 14 años que lee en digital, según los datos del Barómetro de Hábitos de Lectura publicados el pasado enero por la Federación del Gremio de Editores de España. De este porcentaje, un 1,3% lo hace en un ereader. Como dato elocuente, la cifra total sube en cuanto las edades de los lectores disminuye. Entre los 10 y los 13 años, un 54,4% ya lee en soporte electrónico, lo que demuestra que el entorno digital se impone entre los más jóvenes.
"Tienen facilidad para manejarse en todos los soportes", dice un experto

¿Nativos digitales?

Sin embargo, la generación de Adansa, ahora en la adolescencia, todavía nada entre dos aguas: lee en digital, pero no quiere dejar atrás el papel. Sus compañeras, Ana Roux, de 16 años y Lucía Fierro, de 15, lectoras de casi 50 libros al año (desde libros juveniles a Jane Austen) señalan los mismos argumentos: no reniegan del libro electrónico, "es más ecológico", argumentan, pero les atrae el objeto. "Es más emotivo y me gusta sentirlo", señala Roux.
Los adolescentes saltan de un soporte a otro con gran facilidad. Nacieron con internet y no tienen problemas para bucear entre navegadores y programas. "Pero hay que tener cuidado a la hora de etiquetarlos como nativos digitales, porque eso tampoco significa que tengan una relación profunda con las nuevas tecnologías", advierte Rafael Muñoz, tutor de Lucio, Ana y Lucía.
"Me gusta el ebook, pero es más frío que el papel", dice Lucio, de 16 años
Esta primera conclusión es una de las que maneja la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, tras varios meses trabajando con libros electrónicos y adolescentes. El informe definitivo será publicado en unos meses, pero ya se vislumbran algunos indicios sobre los cambios que el nuevo soporte puede provocar en las generaciones futuras, principalmente si se equipara con las anteriores.
Uno de ellos, como resalta Luis González (responsable de este programa de estudio), es la fascinación por el soporte. "Vemos que lo utilizan para leer, pero también para comunicarse, jugar, escuchar música... El libro electrónico tiene un uso multidisciplinar para ellos", dice.
Esta fascinación aumenta entre las edades más jóvenes. La Biblioteca de Castilla y León, en Valladolid, organiza desde hace algunos meses un club de lectura para niños de entre 9 y 12 años, que sirve también para enseñarles a utilizar las nuevas tecnologías. Los miércoles toca lectura en el ereader. "Desde que lo trajimos, todos quieren llevárselo a clase", comenta Belén Sánchez Gejo, responsable de este club junto a Carmen de Juan. Para los chavales consultados por este periódico, entre las ventajas del ebook respecto al papel aparece en primer lugar "la comodidad a la hora de leer y la facilidad para buscar partes del texto ".
Los jóvenes usan las tabletas para otras actividades además de leer
Además de la fascinación por el soporte, uno de los datos del informe de la Sánchez Ruipérez es que los niños utilizan los dispositivos electrónicos principalmente para leer, mientras que los adolescentes los emplean para acceder a la información. "En momentos de ocio, los que tienen 14 y 15 años se decantan por el papel. Sin embargo, los pequeños leen por ocio también en soporte digital. Esto se debe a que tienen la pantalla mucho más interiorizada", afirma Luis González.

Hackear' la lectura

La estimulación que generan las diversas aplicaciones que tienen los dispositivos de lectura desde la navegación por internet a la posibilidad de sub-rayar los textos, también ha provocado que los nuevos lectores "sean mucho más activos que los anteriores. Ellos ahora hackean la lectura. Se mueven en distintas pantallas, hacen dibujos y navegan por los hipervínculos. Juegan mucho", insiste González.
Los logopedas dicen que el ebook puede estimular la lectura
Angélica Aparicio, de 18 años y estudiante de 2º de Bachillerato, es un ejemplo de esta faceta multiusos de los dispositivos. Ha leído en soporte electrónico durante toda su vida y se compró el iPad nada más aparecer en EEUU. Los libros históricos son sus favoritos y, por eso le gustaría que los ebooks empezaran a incluir enlaces a los hechos históricos que se narran en el libro: "Así tendría más datos y me animaría más a la lectura", dice.
Precisamente, el fomento de la lectura, una de las tareas pendientes de la sociedad el número de lectores se da siempre un batacazo al llegar a la adolescencia, también puede encontrar un aliado en el libro electrónico. Según los jóvenes consultados por Público, con el nuevo soporte han notado que leen más y que, incluso, están menos tiempo delante de otras pantallas como la de la televisión. "A mí me cansa menos porque puedo cambiar las fuentes, el cuerpo de la letra y el brillo. Yo leo muchos cómics y me parece que en el ereader están muy bien porque no se pierde la tinta", reconoce Carlos Sánchez, de 18 años y estudiante de 2º de Bachillerato. También son rápidos a la hora de averiguar las posibilidades que les puede ofrecer el nuevo formato: "Quizás lo mejor que tiene es que a través de internet puedes encontrar libros que en la librería están descatalogados", dice Ana Roux.
La tendencia hacia lo digital en las generaciones venideras también ha sido estudiada por logopedas y especialistas en los problemas para el desarrollo del lenguaje en los niños. Ellos, que intentan utilizar todos los medios posibles para mejorar estos trastornos, ven en el libro electrónico una buena herramienta para ayudar a los jóvenes que sufren estos problemas.
"Todo lo que sea para motivar está bien. Hay niños que tienen dificultades, incluso aversión a la lectura y las tecnologías pueden resultarles estimulantes. Nosotros aconsejamos a los padres que utilicen todos los medios porque, si hay problemas de atención, puede ser positivo", manifiesta la logopeda infantil Toñi Velacoracho, que lleva años trabajando con los más pequeños las carencias en el lenguaje.
Su colega de profesión, Nuria Salvador, también apuesta por las tabletas y ereaders como instrumentos para ayudar al niño en la lectura: "Lo más problemático suele ser siempre la comprensión lectora y el hecho de no distinguir algunos fonemas de otros. Si estos aparatos sirven para estimular y motivar bienvenidos sean", coincide.

Los más jóvenes, los que más leen en pantallas

47,8% lectores en soporte digital
Este es el porcentaje de la población mayor de 14 años que ya lee en formato electrónico. De esta cifra, un 46,5% lee en ordenador y un 1,3% en ereader.
54,4% menores que leen en soporte digital
Los menores de 14 años superan a las generaciones anteriores en la lectura en pantalla. De ellos, el 48,8% lee en ordenador, el 16,8% en el móvil y el 0,8% en ereader.
97,3% población entre 14 y 24 años que lee en digital
Las diferencias por edades son abismales. Mientras que un 97,3% de la población entre 14 y 24 años lee en digital, el porcentaje se queda en el 75% entre los mayores de 65 años.

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