30 nov. 2011

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RINCÓN DEL BIBLIOTECARIO

La idea es crear un espacio para el comentario, la información, la reflexión, el conocimiento y la amistad entre los bibliotecarios del mundo. Se incluyen noticias y notas de actualidad relacionada con el libro, las bibliotecas, los bibliotecarios y el desarrollo personal.





Muchas gracias a los que visitaron la pagina, a los que apoyaron esta iniciativa, que no tiene la pretensión de dar cátedra o estar a la vanguardia de los conocimientos, solo pretende cubrir un espacio, recopilando artículos de interés para bibliotecarios, archiveros, documentalistas, museólogos y para  todos aquellos los que de una u otra forma están relacionados con la educación.

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Ernesto Della riva

28 nov. 2011

Asesor en derechos de autor: ¿un nuevo rol del bibliotecario universitario?


Por: Juan Carlos Fernández-Molina, Josep Vives-Gràcia, José Augusto Chaves Guimarães



La  privilegiada situación de los bibliotecarios como intermediarios entre las fuentes de información y los usuarios, les convierte en los profesionales más adecuados para proporcionar, tanto a profesores como estudiantes, unos servicios de valor añadido de asesoría y gestión de la propiedad intelectual.  Pero, ¿tienen realmente los bibliotecarios los conocimientos necesarios para asumir tal función?  Con el objetivo de averiguar el nivel de conocimientos de los bibliotecarios universitarios sobre las cuestiones básicas de los derechos de autor, se pasó un cuestionario a bibliotecarios de la Universidad de Granada.

Los resultados ponen de manifiesto que sus conocimientos son insuficientes, por lo que un plan de formación sobre estas cuestiones debería ser una prioridad para las actuales bibliotecas universitarias.

1 INTRODUCCIÓN
La mayoría de las obras que conforman la colección de una biblioteca tienen derechos de autor, por lo que existe un clásico conflicto entre tales derechos y e acceso y uso de las obras por parte de las bibliotecas y sus usuarios. Aunque por razones de espacio no es posible hacer aquí una exposición amplia sobre los derechos de autor, resulta imprescindible para una correcta comprensión de este trabajo proporcionar al menos una exposición básica sobre su contenido y características fundamentales en la legislación española. Así, en primer lugar, habría que distinguir entre los derechos patrimoniales, de contenido puramente económico, y los derechos morales, ligados a la personalidad del autor.

Son cuatro los derechos patrimoniales básicos: reproducción (fijación de la obra en un medio que permita su comunicación y la obtención de copias de todo o parte de ella), distribución (puesta a disposición del público del original o copias de la obra mediante su venta, alquiler, préstamo o cualquier otra forma), comunicación pública (una pluralidad de personas puede tener acceso a la obra sin previa distribución de ejemplares a cada una de ellas) y transformación (modificación de la obra dando lugar a una obra diferente). Si pensamos en actividades habituales de una biblioteca nos encontramos con que fotocopiar o microfilmar una obra afecta al derecho de reproducción.

Por su parte, con la venta, préstamo o donación de obras entraría en juego el derecho de distribución. El derecho de comunicación pública, quizá el más importante en el mundo digital, se ve afectado si se hacen proyecciones de películas u otras obras audiovisuales, si se hace una lectura pública o una exposición. Finalmente, el derecho de transformación también juega su papel cuando se hace una adaptación, una traducción o un resumen de la obra… 

Propuestas para recrear a las Bibliotecas Populares


Si bien este decálogo de iniciativas fue realizado para fomentar a las Bibliotecas Populares algunos de sus puntos son  aplicables a cual quier tipo de bibliotecas.


Ante el pedido de algunas Bibliotecas de contar con el resumen agrupado de todas las respuestas recibidas ante nuestro pedido de ayuda, es con gusto, que la detallamos más Publicar entradaabajo.             

Propuestas recibidas de otras Bibliotecas Populares

  1. Abrir una cuenta en Facebook a nombre de su Biblioteca y por este medio informar los eventos. Esto atrae a los adolescentes en especial y la información se multiplica.
  2. Enviar mensajes de texto por celular a cada socio.
  3. Contratar una camioneta que realice publicidad con megáfono
  4. Organizar eventos, aunque pequeños o alguna exposición de artistas de la localidad, (donde haya música)
  5. Invitar a los colegios a la Biblioteca, así los chicos se acercan y siempre de cada grupo algunos se asocian.
  6. Insistir con las publicaciones de los eventos y actividades en los medios periodísticos locales y si es posible en provinciales o nacionales.
  7. Hacer bicicleteadas solidarias (donde para anotarse tienen que traer un alimento, los que se donarán a Carita u otra institución)
  8. Pensar en que la Biblioteca vaya al pueblo y no el pueblo a la Biblioteca
  9. Hoy la información circula por Internet y este recurso es indispensable para llegar a los posibles socios o al público en general y lograr una buena difusión.
  10. Contar con un listado de correos electrónicos de los socios y enviarles un afiche con la actividad del momento pidiéndoles que, a su vez, ellos reenvíen a sus contactos para ayudar a la Biblioteca.
  11. Si el socio es docente, pedirle que incluya la dirección de la escuela y difunda las actividades de la Biblioteca.
  12. Contactarse con radios y TV locales para que difundan las noticias e incluirlesel mail o el teléfono de una persona que pueda ser entrevistada al aire para dar más datos sobre la Biblioteca. Esto incentiva a las radios/TV.
  13. Enviar gacetilla de prensa a las radios locales (FM, comunitarias etc.),  a los diarios locales en papel, y a los digitales de la localidad y cercanas.
  14. Enviar la información (individualmente) a las direcciones de los periodistas de la comunidad.
  15. Intentar la difusión  en algún noticiero nacional (Crónica, c5n, Canal 13, Canal 7, Canal 23, etc.) (muchas veces cuando no tienen noticias, salen a buscar notas yla Biblioteca puede estar incluida).
  16. Conseguir los correos electrónicos de las escuelas (o visitar una a una para pedirlo) y envíar a ellas las actividades culturales que se organizan. Los docentes son muy afectos a este tipo de actividades.
  17.  Para conseguir socios, ayudó mucho, el armado de un espacio especial para bebes o BBTK con talleres para padres primerizos y el acercamiento a la lectura.
  18. Un espacio para padres primerizos (o no) para ayudar a narrarles cuentos a los nenes, atrae socios. Se puede difundir en los jardines de infantes de la zona.
  19. Crear un espacio para 3a. edad, dar charlas para que los abuelos aprendan a contarles sus historias de vida y a leerles cuentos a sus nietos. 
  20. Organizar clubes de lectura para adultos invitando a no socios especialmente. (Cuando vayan a la feria del libro, compren 5 ejemplares iguales de novelas que sepan les va a gustar a esta edad y cuando organicen los clubes, ofrézcanlas solo para los socios. Los abuelos terminan asociándose por el libro y luego traen a toda la familia, en especial a los chicos. Además los adultos tienen mucho tiempo para llenar con actividades y les hace bien.
  21. Hacer un folletito chiquito contando lo que se hace en la Biblioteca y la manera para asociarse y entregarlos a los chicos en cada visita guiada de la escuela y a la maestra para que los pegue en el cuaderno de comunicaciones.
  22. Generar una beca de socio por un año para un alumno por escuela o por división, como premio al esfuerzo, (no para el mejor estudiante, sino para aquel que necesitase ayuda para conseguir materiales para aprobar la escolaridad o para leer). Entregar la beca en un acto en la escuela. (La escuela o el grado, decide quienes ganan la beca).
  23. Hablar con el gerente de un supermercado local para pedir permiso y poner un sábado o un domingo una mesita a la salida (con un gran cartel o muñeco como publicidad que identifique), para entregar folletos y también para asociar al que quiera y cobrarle en el mismo momento la cuota.
  24. Ofrecer a los socios un mes gratis por cada socio nuevo que ellos traigan.
  25. Colocar o pegar carteles informativos de la Biblioteca en comercios, postes, carteleras, etc., en la zona y estaciones de tren o paradas de colectivos
  26. Lograr que el Municipio u otra institución otorgue varios talleres gratuitos (son bastante concurridos)
  27. Llevar libros a las escuelas por medio de lo que se llama valijas viajeras. Libros en préstamos por una semana. (la Biblioteca va a la escuela.


Quedamos a vuestra disposición
Cordiales saludos




Presidente                                      Secretaria
Inés Pagnotta                                  Claudia Mazzotta

Visto en : abgra@gruposyahoo.com.ar

Cómo dar vida a la biblioteca escolar en Secundaria

Por: José Antonio Camacho Espinosa 


La biblioteca escolar ofrece diferentes servicios con el objetivo de satisfacer las necesidades de la comunidad educativa. Por eso, debe mantenerse en un proceso de renovación y dinamismo constante, facilitando a sus usuarios tanto el acceso a sus instalaciones como a los materiales que contiene. También ha de presentarles las posibilidades de consulta y de uso general de sus materiales, además de ayudarles a encontrar la información que demandan de forma autónoma.

Introducción 

Una biblioteca, al igual que el centro educativo del que depende, o es una «biblioteca viva» o no es una biblioteca. No se trata de disponer de un gran local, de los mejores equipamientos, de un magnífico fondo documental o de las herramientas más modernas para el tratamiento y el acceso a la información. Todo eso es necesario para que exista una buena biblioteca, pero la «vida» se la dan las personas que la gestionan y los lectores que hacen uso de ella.
Una biblioteca es, ante todo, un conjunto de servicios que se ofrecen a una comunidad. En el caso de un centro educativo nos referiremos a la comunidad educativa. Alumnos, profesores y familias necesitan este centro de documentación para satisfacer sus necesidades de información y documentación, en unos casos comunes y en otros específicas.

Los alumnos, para llevar a cabo su proceso de aprendizaje global, en cualquiera de las áreas del currículo. Los profesores, para dar respuesta a la didáctica de cada una de sus materias, a los procesos de investigación e innovación, a la formación continua y a la información profesional. Las familias, por su parte, dispondrán de aquella información y documentos que pueden ser útiles en su tarea educativa. Y todos ellos podrán satisfacer sus necesidades de información general, referencial, local, de ocio, etc.

La imaginación será una aliada permanente en la tarea del bibliotecario y de las personas que colaboren con él, de tal modo que la biblioteca se encuentre en proceso de renovación constante, manteniendo su atractivo y dando la mejor respuesta a cada una de esas necesidades.

Por otra parte, una biblioteca escolar debe, ante todo, preparar a los jóvenes para desenvolverse en cualquier centro de documentación y para continuar los procesos de autoformación, una vez terminada la escolaridad obligatoria. De ahí que se plantee en este artículo un proceso que puede ser secuencial o simultáneo, pero en el que se han de contemplar cada una de las etapas que a continuación se describen.

En primer lugar, hay que conseguir que todos los usuarios potenciales se conviertan en usuarios reales. Que los miembros de la comunidad educativa reconozcan en la biblioteca un recurso básico para la formación, la información y la ocupación del tiempo de ocio.

Una vez que los lectores se acerquen a la biblioteca, recibirán información acerca de todo lo que ésta les puede ofrecer a fin de prepararlos para que hagan uso de ella con el máximo aprovechamiento.

Cuando el usuario conozca ya la biblioteca, todo lo que alberga y los servicios que le ofrece, se le enseñará a reconocer y localizar los distintos documentos. Se instruirá al lector en el manejo de las herramientas más adecuadas, sobre todo los catálogos, bases de datos y buscadores.

Conocida la tipología documental y los diversos soportes con que cuenta una biblioteca, es el momento de extraer del documento la información precisa. No todos los documentos ni todos los soportes son iguales; por tanto, también se enseñará a los jóvenes a manejar cada uno de ellos.

Una vez que se han dado todos los pasos para la selección y búsqueda de los documentos y la recogida de la información contenida en ellos, hay que concluir con la extracción y tratamiento de la misma, para presentarla en forma de nueva información capaz de generar en quien la lea nuevos conocimientos.

Lo que se ofrece a continuación es un conjunto de propuestas que permiten al bibliotecario –y al profesorado en general– llevar a cabo este itinerario de un modo atractivo para los alumnos, sin perder de vista los verdaderos objetivos de la biblioteca, transformándola en un verdadero ente con vida propia


Zonas para distintos usos. Aunque el espacio total de la biblioteca escolar sea escaso –algo habitual en los centros educativos– es importante que el alumno tenga claro que la biblioteca no es un tótum revolútum, sino que en ella puede encontrar documentos de formato y contenido diverso y que puede realizar actividades de lo más variado. 


Por eso, conviene diferenciar: zona de información al usuario, novedades y consulta de catálogos; zona de lectura relajada –asociada a las obras de ficción–; hemeroteca; área de consulta y trabajo individual –asociada a los documentos temáticos o de conocimientos–; audiovisuales; zona de acceso a documentos electrónicos y consulta de Internet.


Decorar, informar, atraer. Lo anterior es mucho más atractivo para los lectores si se mantiene una decoración cuidada y renovada. Periódicamente hay que dar un aire nuevo, aprovechando el cambio de estaciones, la celebración de alguna fiesta, la visita de un autor o el tratamiento de algún tema de interés. Al mismo tiempo, se mantendrá un clima acogedor con plantas, grandes ilustraciones, luces indirectas, etc. 


Este ambiente general, hay que completarlo con indicativos que faciliten en todo momento el uso de la biblioteca. Esta tarea se verá complementada con información que se facilitará a los usuarios en forma de tríptico u hoja informativa y que estará permanentemente expuesta en el tablón de anuncios. Un tablón que se situará a la entrada de la biblioteca y hacia el que se atraerá la atención con información actualizada: listas de novedades, programación de actividades, avisos, anuncios de los lectores, artículos de prensa o titulares de interés, programación cultural del barrio o localidad, etc.

Facilitar la localización de documentos. El criterio más adecuado para la ordenación de los libros –y más en un centro de secundaria– es la utilización de la CDU (Clasificación Decimal Universal). Unido a ello, hay que introducir algunos elementos que sirvan para hacer lo más sencillo posible la localización de cualquier obra de interés del lector: símbolos que hagan referencia al género de las obras (en el caso de la literatura) o al contenido de las mismas (en el caso de los libros de conocimientos) y adhesivos de colores para orientarles respecto al nivel lector al que va dirigido un libro determinado. También es habitual emplear tejuelos de distintos colores para resaltar las obras que no se pueden sacar en préstamo de la biblioteca: enciclopedias, diccionarios, catálogos, etc.

Por otra parte, la ordenación siguiendo temas de interés suele dar buen resultado, ya que se reúnen en un estante o armario un conjunto de obras que, independientemente de su género, materia o soporte, se agrupan para que el lector pueda encontrar todo lo que hace referencia a un tema concreto.

Cuando se disponga de colecciones de 20 ó 30 ejemplares de un mismo título para realizar actividades grupales (librofórum, club de lectura...) conviene diferenciarlas también con algún distintivo y guardarlas en depósito.

Dar utilidad a los viejos catálogos. El volumen y las características de la información que se maneja en una biblioteca actual hacen imprescindible el empleo de equipos informáticos y la automatización de la misma. Pero no hay por qué desprenderse de los antiguos catálogos manuales, dado su carácter didáctico y manipulativo, de gran interés para los alumnos en los primeros cursos de la ESO.

Aprender de las librerías. Algo que no puede faltar en una biblioteca es un lugar donde sistemáticamente aparezcan los libros, discos, vídeos o CD-ROM que se van incorporando a la misma. Antes de que una obra pase a su ubicación definitiva, debe permanecer unos días en el expositor para que los usuarios se enteren inmediatamente de su adquisición. Asimismo, se informará de esas compras a todo el centro a través de una lista de novedades. Cualquier acontecimiento, celebración o tema de interés debe ser motivo también para renovar los libros del expositor.

Ayudante bibliotecario. La implicación de los chicos en la biblioteca escolar, no sólo como usuarios sino como colaboradores, tiene un interés pedagógico excepcional. Los alumnos de Secundaria pueden participar a través de talleres o como miembros de la comisión de la biblioteca en tareas de ordenación, devolución de documentos, elaboración de dosieres, preparación de libros para el préstamo, etc.  


Acercarse a la biblioteca 


Vender el producto. Al iniciarse cada curso académico o en momentos significativos, el bibliotecario debe preparar campañas de información o de atracción. Estas campañas pueden ir dirigidas a toda la comunidad educativa o a sectores concretos. Se utilizarán, como en el caso anterior, los recursos más eficaces a nuestro alcance.

El salto al ciberespacio. En estos momentos hay una sentencia que se aplica a rajatabla en cualquier empresa que quiera ser competitiva: «quien no existe en la web, no existe en el mercado». Esto es perfectamente aplicable a la biblioteca. La página web debe ser un instrumento dinámico y renovado que, además de ofrecer la información y los recursos más actualizados, invite constantemente al uso de los mismos: alertas informativas, página de novedades, difusión selectiva de la información, etc. Los documentos digitales forman parte de la vida diaria y esto no se puede ignorar en la biblioteca escolar.  

Conocer la biblioteca 


Juegos de simulación y web-quest. Las TIC permiten desarrollar una especie de viaje a través de la biblioteca, mediante juegos de simulación, web-quest y otros instrumentos digitales. Para ello se fotografían las distintas secciones de la biblioteca con la cámara digital y se propone un recorrido en cada uno de los cuales el lector incorpora indicativos o documentos que se han eliminado y que él tiene que tomar de un depósito o carpeta.

Mucha información y soportes distintos. Uno de los primeros conocimientos con los que debe contar cualquier usuario es la diferenciación de los distintos soportes documentales y su forma de consulta. Para conseguirlo, se prepara un conjunto de tarjetas en cada una de las cuales planteamos una necesidad informativa que se puede satisfacer a través de alguno de los documentos existentes en la biblioteca. 


Por otra parte, en una gran mesa se coloca al menos un documento de cada uno de los tipos con los que contamos en nuestro fondo. A través de estrategias de búsqueda y de dinámicas de grupo, los muchachos tienen que localizar, poner en común y justificar la elección de un recurso concreto. A partir de aquí se pide que localicen el lugar de la biblioteca donde se ubica cada documento para así poder hablar de la organización de los mismos.  


Localizar los documentos 


¿Qué nos dicen los tejuelos? Para que los alumnos se familiaricen con el tratamiento que reciben los documentos antes de ponerse al préstamo, se organizan talleres. En ellos, como se mencionaba anteriormente, los muchachos se convierten en ayudantes del bibliotecario y colaboran en algunas de sus tareas. Uno de los elementos que hay que preparar para cada libro es el tejuelo, que sirve para ubicarlo y localizarlo. A través de algunas actividades de carácter lúdico, conocerán el significado de las distintas iniciales y de los símbolos que se colocan en el mismo.

El álbum de cromos de la biblioteca. Una forma interesante de atraer la atención de los muchachos y facilitar el aprendizaje –aunque a veces demasiado explotada– es la utilización de álbumes de cromos. En este caso se trata de preparar la reproducción de las cubiertas de un conjunto de libros en pequeño formato. Se proporciona a cada uno el álbum y, a través de una dinámica de juego en la que se impliquen los profesores de distintas asignaturas, se van entregando los cromos. 


Cada vez que se entrega un cromo nuevo el alumno debe encontrar en la biblioteca el libro correspondiente mediante unas pistas que se indican en dicho cromo. Una vez que localice la obra, dispondrá de la información necesaria para descubrir la página del álbum donde lo debe pegar.

Cada documento en su lugar. Ahora cada alumno –o cada equipo de alumnos– debe ubicar en el estante, armario o cajón correspondiente el conjunto de documentos que se le ha entregado previamente. Para ello se ofrecen una serie de pistas que le vayan llevando a las diferentes secciones de la biblioteca. En esta ocasión se utiliza una tabla dicotómica de preguntas, cada una de las cuales tiene dos respuestas. Cada respuesta, a su vez, lleva a una nueva pregunta. 


Así hasta llegar al punto en el que se encuentra una réplica de la portada del libro que tiene entre manos. Si coincide la réplica con el libro, la solución es correcta. En caso contrario, tendrá que volver a empezar para ir por otro camino.

¿Todo está en Internet? Los recursos electrónicos son cada día más numerosos, sobre todo en la red. Por tanto, es imprescindible enseñar a los chavales a localizarlos a través de las herramientas más adecuadas. El primer peligro que hay que evitar es el de la dispersión: hay que fijar claramente los objetivos y la trayectoria de una búsqueda para no perderse por caminos laterales. 


En segundo lugar, centrados ya en la búsqueda de un documento propiamente dicho, hay que diferenciar entre aquellos que son visibles en Internet a través de los motores de búsqueda o directorios, por depender directamente de una sede web y aquellos otros que están ocultos y a los que hay que acceder a través de un catálogo o de una base de datos. Por último, hay que aprender a manejar las distintas herramientas que la web ofrece: motores de búsqueda, metabuscadores, directorios, catálogos y bases de datos. 


Se trata de instrumentos, a veces, muy similares, pero que tienen sus peculiaridades y que, conociéndolos a fondo, permitirán búsquedas mucho más eficaces. Para trabajar con ellos es interesante que el bibliotecario prepare una serie de propuestas o estrategias de búsqueda guiadas que vayan introduciendo paulatinamente en cada una de las herramientas hasta dominarlas.
  
Encontrar la información adecuada 





«El tiempo es oro». Tomando como modelo el conocido programa de la televisión, se plantea un reto a través de una serie de preguntas o sentencias que llevan a la resolución de un enigma. Para ello, los participantes tienen que utilizar distintas fuentes de información –principalmente obras de referencia– en las que encontrarán las respuestas.

El viaje a través de... Con la estrategia de la preparación de un viaje, se propone a los participantes elaborar una guía que permita ir paso a paso por una ciudad, un país, un río..., mencionando aquellos lugares de interés o respondiendo a una serie de preguntas que el bibliotecario ha propuesto. Es una actividad muy apropiada para trabajar con los atlas, pero se puede complementar con enciclopedias e incluso con monografías sobre costumbres, geografía, etc. Esa misma propuesta se puede hacer para «viajar por el cuerpo humano», «viajar por el proceso de fabricación de un producto», «viajar en el tiempo a través de la historia»...

Índices, sumarios, glosarios... ¿Sabes orientarte? Con frecuencia, los alumnos de Secundaria, e incluso de Bachillerato, buscan información de forma desordenada y sin criterios en el texto de un libro, haciendo caso omiso de los instrumentos de consulta con los que cuenta la mayoría de las obras. Saber manejar índices, glosarios, bibliografías o gráficos puede ahorrar horas de trabajo. 


Conseguir que los muchachos se familiaricen con ellos no es una tarea complicada, pero hay que contemplarla dentro de la programación de las actividades de formación documental, no se puede dar por sabido. También se pueden presentar a los lectores obras carentes de dichos elementos y que sean los alumnos quienes los elaboren. Serán los primeros pasos para que, cuando tengan que enfrentarse a la redacción de un trabajo escrito, sepan planificarlo y realizarlo correctamente.

Los dosieres de prensa. Mantener operativo a lo largo del curso escolar un taller para la creación de archivos de prensa por el que vayan pasando distintos grupos de alumnos permite, por un lado, crear un fondo temático de gran interés para la realización de trabajos de todo tipo y, por otro, familiarizar a los alumnos con periódicos y revistas. Así después sabrán localizar, de forma autónoma, cualquier información de actualidad que necesiten. Estos dosieres se pueden elaborar en formato electrónico, creando un conjunto de carpetas y subcarpetas en el ordenador de la biblioteca, de donde cualquier usuario pueda tomar una información para satisfacer sus necesidades.  


Transformar la información y difundir nuevos conocimientos 




Murales, carteles, paneles informativos... Una forma atractiva e intuitiva de presentar una información es a través de estos medios, aunque para ello se requiere algo que generalmente resulta difícil de conseguir a muchos lectores: capacidad de síntesis. Por eso, es una actividad de gran interés desde las edades más tempranas, aunque debe plantearse de forma gradual y manejando distintas técnicas expresivas, gráficas y tipográficas.


El periódico de una época o un lugar determinado. Un modo interesante de plantear el manejo de obras de historia, geografía y ciencias sociales en general, es presentar esa información en formato de periódico o revista. Algunas propuestas pueden ser «El periódico de mi ciudad hace 200 años» o «El periódico de una lejana región o país», de tal modo que toda la información se presente siguiendo las secciones habituales de un periódico y redactada con estilo periodístico.


Artículos para revistas y periódicos. Cuando los alumnos hayan adquirido ya cierto nivel tanto en el manejo de las fuentes y del lenguaje escrito como en la organización y presentación de sus trabajos, es el momento de que éstos salgan a la luz, bien a través de las propias publicaciones periódicas de la biblioteca escolar (en formato impreso o electrónico), bien a través de las de difusión general.


Uso de las TIC para que nos entiendan mejor. Los recursos tecnológicos ofrecen dos ventajas a la hora de presentar un tema: el atractivo que tiene para los chicos el manejo de distintos soportes y técnicas, y el refuerzo del mensaje escrito con imágenes y sonidos. Las grandes posibilidades que ofrecen las aplicaciones informáticas actuales permiten realizar trabajos con presentaciones de gran calidad y con acceso a todo tipo de recursos digitalizados: textos, imágenes, gráficos, música, etc. Pero antes de llegar a ese punto conviene emplear otros recursos como grabaciones en casete, dibujos y gráficos realizados en acetato o diapositivas que, como en el caso de las fichas de cartulina, son más manejables e intuitivas para los alumnos de los primeros cursos.

El libro de... El gran reto que se puede plantear un profesor con su grupo de alumnos, con la inestimable colaboración del bibliotecario escolar, es la confección de un libro en el que se recojan los conocimientos alcanzados durante un curso escolar en un tema, un área o en un conjunto de ellas. Se puede decir que es el fin último de todo este proceso en el que se han planteado el conocimiento y manejo de todo tipo de fuentes documentales, y el tratamiento y presentación de la información en otro documento creado por los propios alumnos. Para ello habrá que echar mano de las técnicas y recursos que se mencionan más arriba, a los que se puede añadir todo el proceso de planificación y reparto de tareas, antes de la realización del mismo, así como un taller de encuadernación que permita recopilar todos los trabajos realizados en un solo volumen.


Fuente: http://www.plec.es/documentos.php?id_documento=118&id_seccion=16&nivel=Secundaria

23 nov. 2011

Error cultural, convertir bibliotecas en espacios digitales


MORELIA, Mich., 22 de noviembre de 2011.- Año 2026: la información decrece su tránsito en moléculas de celulosa, no hay fotocopias, sólo memory stick y almacenamiento robótico; sin embargo, el libro refrenda su misión como el más importante vehículo de transmisión del conocimiento. Así vislumbraron especialistas y académicos, el futuro de los recintos dedicados a la consulta y lectura en el encuentro La Biblioteca del Futuro…15 años después.
En el marco de la IX Conferencia Internacional sobre Bibliotecas Universitarias, se conjugó un ejercicio de proyección sobre lo que viene para estos inmuebles y los servicios que ofrece. En la apertura, Héctor Hernández Bringas, secretario de Desarrollo Institucional de la UNAM, revalidó el compromiso que tiene esta casa de estudios con esos espacios. 
En la mesa El sentido humano en la biblioteca del futuro, José Sarukhán, académico del Instituto de Ecología y ex rector de la Universidad Nacional, calificó “de un gran error cultural”, la intención de transformar esos recintos en espacios digitales.
 “¿Qué se pretende?, ¿hacer las bibliotecas obsoletas?”, cuestionó. “La digitalización de los libros provoca el uso individual, casi autístico de los textos, que el lector no tenga posibilidad de debatir, de compartir, sin intercambios, ni cruzadas de conocimientos”, opinó.
“Hay un proceso de transición de celulosa a bits, que no será abrupto; los impresos se van a mantener, incluso por sobre los lavaderos electrónicos, porque siempre he dicho que una universidad es un conjunto de edificios alrededor de una biblioteca”.
En su oportunidad, Gloria Villegas, directora de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), se pronunció por la construcción de un espacio con mayor énfasis humanista, “no sólo con vocación de servicio por parte del bibliotecario, sino con la posibilidad de formar y educar a los usuarios”.
La universitaria indicó que la entidad que encabeza ha puesto en marcha el programa “Digitalización de las Humanidades”, abocado a textos del siglo XVI.
Lope de Vega en iPad
Gary J. Brown, investigador estadounidense y especialista en el Siglo de Oro español, ha dado accesibilidad digital a uno de los más importantes poetas y dramaturgos de la literatura universal: Lope de Vega, que a más de cinco siglos de distancia puede leerse en el formato más avanzado. Lo relevante de esta modalidad es que no haya intermediarios entre el autor y el deseante.
Hoy en día, destacó, “existen más de 20 millones de libros en Google; además, las grandes empresas editoriales se han convertido en distribuidores digitales”. Al realizar un flashforward sobre el bibliotecario del futuro, auguró que “brindará asesoría personalizada y lo hará a través de memory stick”.
No existen las bibliotecas digitales
Adolfo Rodríguez Gallardo, director de Bibliotecas de la UNAM, se refirió a los agoreros que, en la víspera, habían sentenciado no sólo la vida de las bibliotecas, sino del libro. 
 
 “Se pensaba que con Internet las bibliotecas desaparecerían; había dudas y comentarios apocalípticos de cuál sería su papel y el de sus operantes, pero el futuro no se limita a nuevos programas de computadoras, sino a valores como profesionales de la información”, explicó.

En la conferencia magistral La Biblioteca del futuro, Rodríguez Gallardo, consideró equivocada la referencia de bibliotecas sin paredes. “No existen esos espacios digitales, sólo formatos distintos de presentar la información”.
El investigador emérito de la UNAM consideró que los retos en este ámbito son dotarlos de nuevos servicios y reorientarlos de manera humanista y no rutinaria.
¿Bibliotecas sin libros?
Anders Dahlgren parece traer colgado todo el tiempo un letrero con la leyenda open library. El arquitecto estadounidense, que ha planeado más de 150 de estos recintos en América, Europa y África, intervino en la mesa Espacio físico y virtual, donde dejó en claro que la del futuro aún no se construye, pero ya existen tendencias, y el libro físico, no es el huésped principal.
“Las del siglo XXI deben privilegiar las conexiones por encima de las colecciones, deben ser más flexibles, menos solemnes y más lúdicas”, propuso.
“La primera se halla en la Biblioteca Universidad de Missouri-Kansas City, donde el almacenamiento es de tipo robótico; no existe el aroma a texto, pero ganamos mayor cantidad de material que ahora está digitalizado”.
Asimismo, detalló que universidades en Estados Unidos, Inglaterra, Suecia y Canadá, han optado por los recintos sin libros. “Son teatros de intercambio de información, no hay bibliotecarios, sino estudiantes-asistentes, con mesas redondeadas en forma de ocho. Los escritorios empezarán a desaparecer”.
En contraste, el también arquitecto José Ignacio Nuño, quien diseñó los repositorios del Palacio Legislativo de San Lázaro, subrayó que deben existir en el futuro como lugares de lectura, pues “más del 50 por ciento de la población urbana en el país vive en departamentos de 50 metros cuadrados, que resultan imposibles para leer de manera prolongada”.

Los nuevos libreros

En un cd en un colectivo o en una tableta de Ipad aparecen conjuntos de textos que aseguran ser libros. Se habla de formas más eficaces para leer. De obras más baratas. De bibliotecas virtuales capaces de abarcarlo todo. Aquí, algunos casos.







Esa puta pastilla de cianuro ya parece no haber cambiado ni una partecita del mundo. Ni el suicidio triste. Ni esa locura. Ni esa imaginación. Ni todo lo perspicazmente sonriente que puede volverse una infancia después de colorear la mirada con esas frasecitas que arman Cuentos de la selva, que narraba Horacio Quiroga. “Diez pesos, sólo diez pesos”, empezó a gritar el vendedor cuando se subió al rojinegro 55 y decidió presentar el producto a gritos: “Todo Quiroga, Borges, Bioy Casares, Cortázar, Soriano, Fontanarrosa, Beckett, Neruda, Cervantes y más de mil libros en un sólo CD. Una gran oferta, en un precio increíble”.
Todos los días, el comerciante deambulante ofrece diez cifras de literatura para leer en la computadora. Sin olor a libro. Sin costuras en las páginas. Con palabras tecnologizadas. Sin el recuerdo imaginativo de las palabras punzadas y transpiradas de un Quiroga que entre sus locuras diseñaba un mundo de tortugas irreales y coatíes. Con el asombro redundante de la tumbas de Miguel de Cervantes y de su Don Quijote. 
“Señoras y señores, esta es una oferta increíble: el otro día una mamá me decía que pagó Cuentos de la selva a veinte pesos. Haga la cuenta: acá está pagando un centavo por libro”, explicaba detenidamente, mientras los pasajeros se dividían entre los que se frotaban las manos y disfrutaban de una oportunidad mercantil increíble, y los que esperaban que el vendedor admitiera que se trataba de una broma para la televisión.
“Pero la oferta no termina acá, para que vean que esto es un producto realmente serio, tenemos los libros más pedidos del momento: todo Jorge Bucay, todo lo de Bernardo Stamateas, todo lo que usted necesita en materia de autoayuda”, seguía el monólogo, que en sus repercusiones desafiaba a todos aquellos que planteaban el decaimiento irreversible del consumo de literatura: cada vez que el vendedor entra a un colectivo vende entre tres y cinco cd’s. Un promedio de treinta por día. Trescientos pesos la jornada. A esta altura de su vida, el comerciante deambulante admite que sería igual si ofreciera chupetines, lapiceras o dvd’s: “A mí me da lo mismo, si pudiera trabajar de otra cosa lo haría, pero con esto de los libros virtuales me está yendo muy bien”.
En el medio del colectivo, llegando a la crítica consecutiva número ciento cuarenta y dos a una maestra, en menos de quince minutos de viaje, dos madres de primaria sonríen como si un boleto de lotería a la gloria les hubiera caído. “Con esto nos ahorramos un montón de kilombos”, le dice una a la otra, pero apenas esto les dura un segundo porque ya la circunstancia les da un pie para remontar su conversación y la vorágine de insultos a una profesora rubia y sonriente.
Pero no. Esa es la única oferta. Digamos que esa es simplemente una maniobra de un profesional que hace lo que puede para llevarle de comer a sus hijos. Más complicado, más complejo y –por su magnitud- más tremendo. Porque hace tiempo, antes que el vendedor captara la atención de los colectivos, la empresa Apple sacó el Ipad, una tableta donde se puede cargar libros y leerlos de forma digital. Y no es que es un invento nuevo, ya que hace dos años copó el mercado internacional y ahora, en Argentina, ya comienza a hacer furor, en un comercio que la recibe abonando nada más que entre seiscientos y tres mil pesos.
¿Qué estaría pensando Quiroga si viera esto? ¿Qué diría Borges si se encontrara con semejante situación? ¿Cómo le contaría Cortázar a su axolotl de Bestiario la anécdota? ¿Qué respuesta tendría el Quijote a tamaña aventura? Terminan los veinte minutos de fama del vendedor en el 55. El trayecto del colectivo sigue su recorrido. Los que disfrutan de mirar la ventana, disfrutan de la ventana. Los que duermen, siguen durmiendo. Los que leen, leen en papel.
La historia, increíble y patética y agonizante, se guarda dos confesiones en el ocaso de la contratapa: el periodista no compró el cd porque temía encontrar el cuerpo de Quiroga rodeado de esa pastilla de cianuro que lo encaminó al suicidio; el vendedor, el comerciante deambulante, nunca había leído Cuentos de la selva.

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