19 feb. 2012

Aprendizaje 2.0


Por: David Messina


Las vacaciones llegaron a su fin y algunos padres ya se baten en un duelo para conseguir que los celulares y el PlayStation queden en segundo plano. ¿Cómo encontrar el balance entre un buen rendimiento académico y la omnipresencia de los dispositivos 2.0?

De buenas a primeras, se hace evidente que Ruth Cardozo pertenece a la llamada generación multitareas. Esta chica de 16 años, que acaba de empezar el tercero de la Media en el colegio Dante Alighieri, no se desprende ni un segundo de su smartphone y, mientras está enganchada a su programa favorito de tevé, chatea con sus amigas, sube fotos al Facebook, dispara comentarios ácidos en el Twitter y escucha el playlist que armó con sus canciones favoritas.

“No se puede negar que es un elemento distractor; no creo que se pueda estar 100 % atento a las indicaciones del profesor cuando se está pendiente de lo que pasa en el teléfono”, reconoce cuando le consultamos sobre la interferencia de todo ese vendaval de información al que están expuestos los chicos al tener siempre consigo un teléfono inteligente.

“En realidad, en el colegio está prohibido el uso de los teléfonos dentro del aula. Si el profe te agarra chateando es probable que te llame la atención la primera vez, pero, a la segunda, es seguro que el celular va a parar a la dirección y solo lo puede retirar un padre”, explica sobre las medidas disciplinarias aplicadas a los que incurren en el uso de teléfonos en horas de clase.

Ruth se confiesa parte de la generación Wikipedia, recurso por lo general vedado por muchos profesores, y relata de qué manera internet está presente dentro de las actividades académicas de la institución a la que asiste. “Algunos profesores no están muy familiarizados con el uso de internet y otros sí. En algunas materias, como Italiano y Economía, usamos habitualmente el correo electrónico, por lo general para enviar los borradores de los trabajos prácticos y monografías; luego los profesores nos reenvían el material y continuamos trabajando en base a esa dinámica”, cuenta Ruth.

Pros y contras

Pero ¿cuáles son los verdaderos beneficios de la presencia de las nuevas tecnologías en el espectro académico de los adolescentes? Para el psicólogo Christian Krauch, del Centro de Apoyo Familiar, la tecnología puede influir tanto de forma positiva como negativa en el desarrollo de los chicos en edad escolar. “Cuando hablamos desde el punto de vista positivo, nos referimos a las nuevas tecnologías que se utilizan o se incorporan dentro del proceso académico, ya sea por medio de la utilización de softwares especializados para estimular o fomentar el aprendizaje y la incorporación cada vez mayor de computadoras dentro del aula como mecanismo de búsqueda de información y de procesamiento de esta”, explica.

Krauch aclara que si bien en el país tenemos cierto retraso en este aspecto con respecto a otros países de la región, existen instituciones que se encuentran desarrollando experiencias muy exitosas dentro de este espectro. “Es la tendencia; en otros países estamos viendo cómo de a poco está desapareciendo el papel y cómo es reemplazado por tabletas o dispositivos similares, cómo el caso de Una Computadora Por Un Niño en nuestro país, un proyecto que busca un medio de aprendizaje más eficiente a través de la tecnología”, agrega.

Es así que a través de la utilización de estas tecnologías se pueden observar resultados auspiciosos con respecto al desarrollo de los alumnos expuestos a estas experiencias. “Estimulan el desarrollo  veloz de muchos componentes del chico: la atención, la capacidad intelectual, la memoria, la motricidad gruesa y fina; todo esto se puede estimular de forma más eficiente por medio de la tecnología”.

Con respecto a los factores negativos de esta sobreexposición tecnológica, Krauch menciona que es de notarse la incidencia directa sobre la atención de los chicos. “Así como la tecnología puede fomentar el desarrollo, puede también generar dispersión o falta de atención y eso lo vemos con el fenómeno de los teléfonos celulares, por ejemplo, los smartphones, que nos tienen conectados todo el tiempo a internet, y los chicos que, por lo general, los llevan al colegio”, explica. 

“Sobre todo se observan estas consecuencias en los chicos que están en la etapa media de la educación o la primaria avanzada, y esto influye negativamente porque introducen estos dispositivos a las aulas y eso genera falta de atención y otros problemas no relacionados directamente con la educación, pero sí con el ámbito escolar, como el cyberbulling o ciberacoso”.

Canal de comunicación

Desde Facebook a Twitter, pasando por los videojuegos de moda y los teléfonos inteligentes, Mirtha Espínola acompaña a su hijo José, de 14 años, a través de la experiencia 2.0 en las redes. “Es un canal de comunicación muy importante. Me parece que hoy en día es imprescindible manejar todas estas nuevas tecnologías no solo para saber qué piensan nuestros hijos, sino para conocer su entorno, para saber cómo se maneja y cuáles son sus códigos”, expresa sobre su experiencia. “Es una herramienta de comunicación que los padres debemos manejar para hablar el mismo idioma que ellos”, agrega. 

Tareas que van y vienen por internet, el uso frecuente de blogs y la visita a las llamadas aulas virtuales son una constante en el caso de José, quien, de acuerdo a su madre, es un chico con un alto grado de responsabilidad y entiende los límites. “No le pongo ningún tipo de reglas con respecto al uso de internet, videojuegos o celulares; él sabe perfectamente cuáles son sus responsabilidades y demuestra ser muy eficiente en ese aspecto”, refiere Mirtha.

En las aulas

Patricia Talavera, directora pedagógica del Centro de Desarrollo de la Inteligencia (CDI), explica que, en el caso específico de esta institución, internet y las nuevas tecnologías ocupan un lugar preponderante en el desarrollo académico de los alumnos. “¿Qué entendemos por nuevas tecnologías en el CDI? Cuando hablamos de nuevas tecnologías nos referimos a las herramientas de la comunicación y la información que estén más allá de las que tradicionalmente se han utilizado en educación, y que llevan al estudiante a cuestionar, pensar, analizar, explicar, etcétera”, explica. 

“Nuevas tecnologías en el aula son aquellas puestas con el propósito de enriquecer y expandir la experiencia de aprendizaje, como pueden ser: la computadora y todos aquellos softwares con propósitos educativos, la cámara fotográfica y de video, un grabador, reproductor y mezclador de sonidos, editores de videos, internet, el teléfono celular, una pizarra electrónica, videojuegos, etcétera, incorporados a los diferentes momentos del proceso educativo”.

Además, refiere que, como un elemento innovador, desde el año 2011 han incorporado una plataforma virtual, a través de la cual los alumnos y docentes tienen acceso a tres sistemas que proporcionan datos administrativos (asistencia, puntajes en los trabajos realizados, calendarios de aula y escuela), contenido (las presentaciones, lecturas, etcétera, trabajadas en las diferentes clases) y actividades propuestas por el docente para las diferentes clases, a ser realizadas por el alumno, tanto en aula como en la casa. 

Talavera menciona que a través de esta plataforma se dinamiza el proceso educativo, donde los alumnos y alumnas, personalizadamente, van cumpliendo con sus asignaciones y las familias pueden hacer un seguimiento del proceso de sus hijos. “Las nuevas tecnologías promueven el desarrollo de competencias cognitivas como resolución de problemas, pensamiento crítico, formulación de preguntas pertinentes, búsqueda de la información relevante, uso eficiente de la información, realización de observaciones, investigaciones, invención y creación, análisis de datos o presentación de trabajos y conclusiones de forma eficiente. Además de competencias metacognitivas como la autorreflexión y la autoevaluación”, finaliza.   


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