23 abr. 2012

Biblioteca escolar y nuevas alfabetizaciones.

Por: Mónica Baró




Índice
El nuevo entorno de la biblioteca escolar
La biblioteca como agente formador: espacio clave en la nueva “cultura del conocimiento”
Nuevos retos para la biblioteca escolar

El nuevo entorno de la biblioteca escolar 
En un entorno de la información y el conocimiento marcado por cambios constantes que permiten acceder cada vez con mayores facilidades a un mayor volumen de datos, textos e imágenes, surgen nuevos retos para las bibliotecas escolares que,lejos de hacerlas prescindibles, pueden consolidarlas definitivamente en nuestro sistema educativo.

Es cierto que, hasta hoy, una de las funciones básicas de la biblioteca consistía en poner al alcance de sus usuarios una colección controlada de recursos y que la irrupción de Internet ha modificado substancialmente el panorama, puesto que los contenidos disponibles en la Red están accesibles en todo momento y, aparentemente, de manera gratuita.

Además, el nuevo contexto ha generado un fenómeno de inversión de roles entre los “aprendices” y la generación adulta, y los jóvenes usuarios parecen ser verdaderos expertos en el acceso a este nuevo entorno informativo o, al menos, se perciben de este modo. Pero no es menos cierto que ante esta realidad, la función de mediación de la biblioteca entre unos usuarios más o menos expertos en el uso de la información y la propia información es cada vez más acuciante, puesto que, en la mayoría de los casos, la competencia del alumnado se ha construido de manera autónoma, y sin tener en cuenta que, ahora más que nunca, es imprescindible dotarse de mecanismos para evaluar y seleccionar la ingente cantidad de información disponible en la Red, de valor y calidad muy desigual.

La biblioteca como agente formador: espacio clave en la nueva “cultura del conocimiento”
El nuevo entorno de la información requiere la adquisición de unas competencias
específicas que faciliten su tratamiento y su uso en un marco cada vez más complejo, que incorpora conocimientos, pero también habilidades y valores. Por ello, en los procesos de redefinición y actualización de las competencias básicas para los ciudadanos del siglo XXI, impulsados desde los organismos internacionales y desde las administraciones educativas, las competencias relacionadas con el tratamiento y uso de la información —ligadas al entorno digital— han adquirido una importancia creciente. A la vez, se ha ampliado el catálogo de las llamadas alfabetizaciones, con nuevas modalidades como la informacional, la digital, la multimedia, etc., que remiten también a la necesidad de considerar estas competencias como algo esencial para la formación de los ciudadanos de hoy, como lo fuera en su momento la alfabetización tradicional y, de igual modo, se atribuye a la escuela su cumplimiento.

Tal como establecía la American Library Association ya en 1989, antes de la irrupción masiva de Internet, para ser considerada competente en información, una persona debe ser capaz de reconocer cuándo necesita información y tener la capacidad de localizarla, evaluarla, y usarla con eficacia; además, argumentaba que, para ello, es necesario que las escuelas y los colegios valoren e integren el concepto de educación en información en sus programas, concluyendo que la gente alfabetizada en información es la que ha aprendido cómo aprender.

En un centro educativo, la biblioteca escolar es un agente privilegiado para ello, por su carácter transversal, que interpela a todas las áreas de conocimiento, pero también porque siempre se ha caracterizado por ser un espacio de libre acceso al conocimiento y al aprendizaje. Sin embargo, para poder realizar estas funciones en condiciones, la biblioteca escolar debe poder transformarse en un verdadero entorno de aprendizaje, debe ser considerada como tal por todos los miembros de la comunidad educativa y todas sus acciones se han de inserir en los procesos de enseñanza—aprendizaje. Así, es imprescindible que, conjuntamente con el equipo docente, desarrolle un programa que, tal como indica IFLA en su manifiesto del 2002, garantice la adquisición de la competencia de tratamiento y uso de la información, incluida la digital, y consolide la práctica lectora. Entre los objetivos del programa de formación deberían contemplarse los siguientes:






·         Autonomía   en    los   aprendizajes,     en    la    vida  académica   y        en    la      vida  adulta.
·         Conciencia  de    las   necesidades informativas.
     ·         Dominio     de    los   procesos    y     mecanismos  de    búsqueda    de    la      información.    
·         Construcción      de    conocimiento      a     partir      de    la    información más      relevante.
·         Actitud     crítica     ante  las   fuentes     y     recursos    de    información.
·         Utilización responsable y     ética de    la    información y     de    las      tecnologías.


Nuevos retos para la biblioteca escolar
El nuevo entorno marcado por una presencia cada vez mayor de la tecnología es visto con recelo por muchas de nuestras bibliotecas escolares, orientadas preferentemente a la promoción del hábito lector. La realidad es que, como ya han experimentado muchas otras bibliotecas, trabajar en el plano tecnológico hace que la biblioteca no sea vista por el alumnado como algo caduco y superado y contribuye a una mayor implicación de los estudiantes en sus aprendizajes. Por otra parte, las tecnologías de la información y la comunicación —y muy especialmente, los desarrollos de la web 2.0— facilitan que la biblioteca esté presente y sea accesible desde todos los espacios educativos del centro, pero también en los hogares, de modo que, finalmente, podemos superar los límites del espacio y del tiempo: la biblioteca se hace presente allí donde el    usuario la    necesita    y     cuando      la    necesita.   

Utilizando  estas tecnologías incrementamos los canales de acceso a la biblioteca y su empleo, así como la comunicación, la participación y la colaboración de la comunidad educativa. Para ello es imprescindible que se establezcan políticas de incorporación de recursos web seleccionados a nuestras bibliotecas escolares, que implementemos servicios en un entorno digital y que utilicemos todos los desarrollos tecnológicos para una mejor atención a cada tipo de usuario.

La apuesta por la tecnología es clave, precisamente, si pensamos que nuestras bibliotecas deben ser un espacio de aprendizaje en el uso de la información, pero para ello es imprescindible que el bibliotecario escolar redefina sus perfiles y pueda convertirse en el especialista en información y comunicación del centro; aun cuando, en determinados casos, puede optarse por la asimilación de la biblioteca y del aula de informática, creando un verdadero centro de recursos para el aprendizaje y la información (CRAI)     gestionado,      coordinadamente, por  dos  personas   de   perfiles complementarios. Solo así, la biblioteca puede contribuir eficazmente a facilitar la adquisición de    la    competencia digital     e     informativa del   alumnado,   y     se      sitúa en    un   lugar clave en la nueva “cultura del conocimiento”.




Acciones
Herramientas

Informar y comunicar. 
Blogs, redes sociales, plataformas
educativas.
Cooperar    con   otras bibliotecas o      servicios.
Marcadores sociales, wiki, blogs.

Colaborar   con   el    profesorado en      la
selección de recursos web.

Marcadores sociales.

Compartir   y     administrar archivos sonoros,   
videográficos y fotografías.
Podcasts y servicios de vídeo, álbumes.

Compartir   documentos  por   parte de      grupos definidos.

Wiki.
Conservar y difundirla memoria dela biblioteca y del centro.

Álbumes, blogs, podcasts y servicios de vídeo.
Fomentar la relación y la articipación de la comunidad educativa en la biblioteca.

Redes sociales, plataformas educativas.
Dar a conocer la biblioteca a la comunidad educativa.

Podcasts y servicios de vídeo, álbumes, redes sociales.

Potenciar el uso de la biblioteca y de sus recursos.

Blog, redes sociales, plataformas
educativas.

Facilitar la docencia en un entorno digital.
Plataformas educativas.

Situar la biblioteca en el proceso
educativo.

Plataformas educativas, wikis.

Seleccionar, clasificar, describir y organizar recursos web.

Marcadores sociales.

       
Acciones y herramientas para incrementar los canales de acceso a la biblioteca.


Referencias bibliográficas
American    Library     Association.      Presidential      Committee   on    Information      Literacy    (1989):     Final Report [en línea].     [Consulta:  noviembre   2010]


de la vida [en línea].  [Consulta:  noviembre   2010]

[Consulta:  noviembre   2010] 




Fuente: http://docentes.leer.es/files/2011/06/art_prof_biblioescolar_monicabaro.pdf  (el documento)


1 comentario :

Anónimo dijo...

muy interesantes los articulos que leí, podriamos compartir actividades que realizamos en las bibliotecas escolares, saludos, Sonia

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