12 may. 2012

Divinas palabras



Señor Sinay: Me enseñaron que existen las malas palabras y por una cuestión de educación no deben decirse, pero hoy son de uso cotidiano en programas de radio y televisión. 
Edmundo A. Koch

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española registra 283.000 palabras. No son, sin embargo, todas las que integran nuestro idioma. En esa generosa cantidad figuran casi todas las que llamamos malas palabras. Ellas son hijas reconocidas de nuestra lengua. Somos la única especie que habla y escribe, que creó idiomas distintos y los dotó de reglas. La palabra es un don del que disponemos y material esencial de la comunicación, esa forma de amor. ¿Hay malas palabras o hay un mal uso de las palabras?
El don de la palabra exige responsabilidad en su uso. Con ella se crea el mundo (nombramos lo que existe y existe lo que nombramos), con ella se puede herir y se puede sanar, puede ser arma o alimento. Las malas palabras lo son por la forma y la intención de su uso, no necesariamente por su significado. De hecho, grandes obras de la poesía, la narrativa, el ensayo o el teatro las incluyen de un modo creativo y funcional; se valen de ellas para alcanzar su estatura estética o filosófica.
El idioma se empobrece cuando crecen la pereza mental, el facilismo ético, la incomunicación, la anorexia del pensamiento y la indiferencia ante el otro. Entonces se empieza a escribir mal, a hablar peor y a leer sin entender. De las 283.000 palabras que oficialmente disponemos, se calcula que se usa un promedio de 300 (trescientas, sí). Pedro Barcia, presidente de la Academia Argentina de la Lengua, advirtió que los jóvenes apelan apenas a 200 palabras. "Nos espera un cautiverio de la libertad de expresión -dijo-. El hombre no va a tener libertad para decir lo que quiere ni matices. Nos espera un empobrecimiento gradual del intelecto porque la persona piensa con palabras, distingue gracias a las palabras una realidad." La palabra es, también, síntoma. Agoniza cuando antes se han descuidado otras cosas, como valores, sentimientos, principios y necesidades espirituales. Entonces sólo se oye un balbuceo de malas palabras.

1 comentario :

webmarketing dijo...

que buen sitio, encontre el libro. me ahorre en comprarlo. soy estudiante, y realmente no me da para comprar un libro

un cordial saludo
consejos de amor

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