23 jun. 2012

La biblioteca verde



Cuando parece que estamos dejando la biblioteca 2.0 como algo atrasado y hay que ir pensando en la 3.0 o la que venga, hay un punto que aún está en desarrollo y que va a marcar nuestro futuro: la biblioteca verde.
También podréis encontrarla como biblioteca sostenible o biblioteca ecológica, aunque en este caso se confunde con las bibliotecas especializadas en ecología.

¿Qué hace que una biblioteca sea verde? Sí, la pintura, claro, pero no estamos hablando de eso. Se trata de que el impacto sobre el entorno sea mínimo y, a poder ser, positivo. Algunas medidas que ya se están tomando incluyen el autoabastecimiento energético, el uso mínimo de recursos (agua, electricidad, papel) e incluso añadir vegetación a los edificios. En Estados Unidos se aplica el sistema de puntuación Leadership in Energy and Environmental Design (LEED). Éste establece varias categorías según lo sostenible del edificio: certificado (26 puntos), plata (33), oro (39), y platino (52 o más). Además, claro, de suspenso.

Este sistema mide cuatro factores: impacto del edificio (cercanía a otros servicios, acceso en transporte público, facilidades a discapacitados…), ahorro de agua y energía (sistemas de climatización, ventanas, consumo eléctrico de los ordenadores y otros equipos, paneles solares en los tejados…), materiales constructivos (reciclados y reciclables) y calidad del aire
Algunos proyectos que ya existen con el certificado LEED:


Seattle Central Library

Diseñada por Rem Koolhaas. Aprovecha el agua de lluvia para riego y está acristalada para conservar el calor. Está construida con materiales obtenidos en la zona y todos los escombros de la obra fueron reciclados. Más, aquí: SPL’s green strategies

Biblioteca Nacional de Singapur

Obra de Ken Yeang, dispone de filtros solares para que la luz no dañe los materiales y sea a la vez cómoda para los usuarios.

Biblioteca Pública de Minneapolis

Su tejado es un jardín de 1,724 m². Aprovecha la lluvia como agua de riego y mantiene el interior fresco.

Anythink Brighton

Presume, con razón, de eliminar cientos de miles de toneladas de dióxido de carbono al año. Además, tiene un sistema fotovoltaico que genera un tercio de la energía que requiere para funcionar. Estiman que esto supone un ahorro de 30 mil dólares al año.
En Europa también existen proyectos en este sentido. En Leipzig se construyó esta biblioteca utilizando cajas de cervezas y aprovechando la fachada de un almacén abandonado.
La Biblioteca Central de Cardiff  tiene un tejado de hierba, elimina CO2 y dispone de una pequeña patrulla de halcones que evitan que otros pájaros arruinen sus jardines.
En España una de las pioneras ha sido la biblioteca de la Universidad de Burgos. En esta presentación podéis ver todas las medidas que han tomado.
Por su parte, la biblioteca de la Universidad Carlos III colabora con la Unidad de Medio Ambiente de la Universidad para formular y gestionar su política verde.
La Biblioteca de la Universidad de Oviedo promueve la adopción de una serie de medidas para favorecer las buenas prácticas en materia de sostenibilidad y medio ambiente, como instalar bombillas de bajo consumo, reutilización de papel, etc.
Todos estos proyectos no son, o no deberían ser, una moda pasajera, sino un modelo al que debemos tratar de aproximarnos. Las ventajas de una biblioteca verde no son solamente para su entorno: afectan a sus trabajadores y usuarios, además de que suponen un importante ahorro económico a no muy largo plazo.
¿Conocéis otros ejemplos?
Javier Pavía
Servicio de Web

1 comentario :

Daniela Gómez Almendra dijo...

Me encantó el artículo, sumamente interesante. Espero que cada día hayan más bibliotecas que se sumen a la causa verde, y así sean un aporte al medio ambiente y mejores espacios para los usuarios.
Saludos!
Daniela.

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