26 nov. 2012

Raúl Frutos

Por: Ernesto Della Riva

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Con Raúl se fue un grande de la bibliotecología, pero de la bibliotecología con una impronta social, con compromiso, con lucha. De gran capacidad intelectual, pero a la vez con un mensaje simple de inclusión y desarrollo a través del trabajo social que pueden ofrecer las bibliotecas, los bibliotecarios y los dirigentes de Bibliotecas Populares. 

Raúl fue un luchador nato, cualquiera fuera el puesto que le tocara lo enalteció con su fervor y con su humildad, contagiando su entusiasmo a quienes lo conocimos.
No se fue uno más, se fue alguien que nos dejo un mensaje,  su marca en pos de una sociedad mejor.

24 nov. 2012

¿Qué es la Twitteratura?

Por:   Luciana Estela Contrera

LA VIRTUALIDAD COMO CREACIÓN LITERARIA Y RECURSO PEDAGÓGICO

  

xLa twitteratura, ¿es realmente un nuevo género?

Pues bien, en principio sí. Es la primera que utiliza wittercomo soporte. No obstante, tiene sus  orígenes:

  • en los cuentos fragmentados en capítulos que  eran publicados con determinada frecuencia en los  periódicos.
  • en los haikús japoneses, que son estrofas poéticas que pretenden expresar en sólo tres versos un sentimiento breve y sincero.
  • en micronovelas, que tienen como uno de los referentes más destacados al velga Vicent Bastin.
  • en el flash-fiction anglosajón (“ficción instantánea”), que según el escritor Declan Burke, es concisa, contundente y perfecta para el lector en línea.

La twitteratura nació como un deseo de utilizar, de manera no convencional, una red social, es decir, de ir más allá de lo pensado por el creador del medio. Incluso, antes de ser inventado el término, existieron algunas experiencias que lo comenzaban a moldear.

La primera novela escrita en Twitter habría sido una novela erótica, publicada en 2008 por el francés, Laurent Zavack, quien sacó una versión en papel de más de 200 páginas. Aquí queda evidenciado que conciso no es, necesariamente, corto.

Pero la twitteratura aún se estaba gestando. En 2009, el quebequés Jean-Yves Fréchette, ex profesor de francés, conoció Twitter gracias a un compañero. Allí advirtió que se estaban desarrollando micronovelas. La gente escribía diariamente una historia que se leía de una sola vez. ConJean-Michel Le Blanc, un periodista francés de Burdeos,Fréchette decidió reagrupar las energías creativas deTwitter a partir del Instituto de twitteratura. En aquellos primeros relatos se contaban historias con uno o dos personajes, que contenían todos los elementos de cualquier cuento: una situación inicial, un conflicto y un descenlace.

De esta manera, el Instituo de Twitteratura Comparada se convirtió, en principio, en un medio de difusión de los trabajos de diferentes twitteratores. Asimismo, se ha puesto como misión fundamental la investigación en pedagogía, para visualizar con mayor claridad las aplicaciones de Twitter en el aula.

Un poco de historia en imágenes

¿Qué lugar tiene Twitter en las aulas?

Si se lo sabe usar correctamente, la twitteratura puede ser un instrumento de creación lúdica para los alumnos. Gracias a Twitter, la enseñanza de la escritura tiene la posibilidad de desarrollarse con un soporte más estimulante, pero permitiendo introducir limitaciones estilísticas complejas.

Jean-Yves Fréchette cuenta su experiencia en una entrevista que le realizó la revista Animation & Éducation:

“Tengo la felicidad de trabajar con un educador y sus alumnos de 15 y 16 años alrededor de los desafíos que presenta la twitteratura. La actividad consiste en que ellos se expresen sobre un tema dado, con determinadas limitaciones estilísticas y con un número obligado de caracteres: 140 exactamente. La primera vez no llegan o sobrepasan ampliamente la extensión permitida. Deben ir, entonces, a su diccionario de sinónimos, modificar la sintaxis, explorar las grandes zonas semánticas de contenidos lexicales.

Del lado de los profesores, la producción de microtextos permite percibir aisladamente los problemas de expresión específica. La orientación pedagógica se vuelve, así, más dirigida y si se logra una retroalimentación, los comentarios siguen hasta que el texto sea juzgado como perfecto. ¡La reescritura se hace juego, desafío, superación de sí mismo! La creación estimula el aprendizaje; el aprendizaje estructura la creatividad.”

Gracias a las investigaciones que viene llevando a cabo elInstituto de Twitteratura, hay toda una red de twitterclases, en Francia y en Québec, utilizando esta red social como instrumento de motivación de la escritura para los alumnos.

No obstante, a los padres les resulta inseguro que sus hijos naveguen libremente, debido a la exposición que ello implica. De allí surge la necesidad de crear una interfaz mejor adaptada a la enseñanza y que respete la confidencialidad y las condiciones de seguridad necesarias para los niños. El Instituto de Twitteratura está, por ello, diseñando un software libre para gestionar el trabajo de los alumnos. Este programa tendrá todas las características deTwitter, pero no sus inconvenientes.

Conclusión

Algunos encuentran en la twitteratura una forma de encausar toda su creatividad. Tal como explica Jean-Michel Le Blanc, esta forma de expresión es ideal para “hacer cocer a fuego lento pequeños trozos de ideas, de palabras en todo género e inmortalizar los pensamientos fugaces”.
Twitter deviene, de esta manera, en un espacio en el que se expresan pequeños relatos y reflexiones poéticas. Sin dejar de lado estrategias notables en el plano de la estilística, se producen importantes intercambios literarios, que como señala Marie-France Rachédi, pueden tornarse verdaderos “combates de palabras”.

Fuentes consultadas

  • ANIMATION & ÉDUCATION: L'art d'écrire en 140 caractères «pilepoil»!, Mai-Juin 2012, n° 228, pages 32, 33. Consultar.
  • CUBAOUT: Félix Fénéon: Novelas en Tres Líneas. 7 de marzo de 2011. Consultar.
  • LE MONDE.FR: La twittérature, une nouvelle invention? 3 de octubre de 2012.Consultar.
  • LE SOIR: Courte histoire de la twittérature. 10 de diciembre de 2011. Consultar
  • PUBLICO.ES: Bombas narrativas cien años antes de Twitter. 7 de marzo de 2011.Consultar.

Fuente: http://www.smore.com/wjgj-la-t

22 nov. 2012

Confundimos las palabras con las cosas


Por: Bernardo Carvalho

Las redes sociales son el espacio donde algunos eligen contar su intimidad. Este análisis indaga cómo se relaciona el fin voluntario de la vida privada con la falta de imaginación y el sentido de la ficción.



El hijo de un amigo mío, de 14 años, tuvo sexo por primera vez hace dos meses, con una compañera de la escuela. Yo no me hubiera enterado de nada –lo que sería perfectamente normal– si no fuera por la existencia de Facebook. 

Yo mismo no tengo Facebook, pero todo el mundo tiene, empezando por el padre de la chica con la que el hijo de mi amigo se encamó. Luego de vivir su primera experiencia sexual, y como si una cosa no pudiera existir sin la otra, la chica relató todo, en detalle, a los amigos, en Facebook. Yo no me hubiera enterado de nada si, luego de leer la página de su hija en Facebook, su padre no hubiera amenazado con denunciar por violación al hijo de mi amigo.

El escritor portugués António Lobo Antunes dijo recientemente, en una entrevista publicada en Internet, que los científicos descubrieron finalmente que no existe imaginación, sino sólo memoria. No sé de dónde lo sacó. No parecía lamentar el descubrimiento. De todos modos, es interesante que los científicos –si éste es realmente el caso– hayan descubierto que la imaginación no existe, justo ahora, cuando la vida tampoco parece existir si no es relatada en tweets y páginas de Facebook.

Un amigo, escritor y periodista francés, excelente lector de literatura, indignado con lo obtuso y conservador del medio literario de su país, me dijo recientemente que “uno más de esos libros correctos, simple ficción,” deberá ganar todos los premios, mientras que otro, de hecho mucho más original y radical, que expone la experiencia considerada escandalosa de la propia autora, terminará sin ninguna indicación. Y yo tuve que acordar con mi amigo no sólo en cuanto a la originalidad y a lo radical de la obra de la escritora en cuestión, sino también en cuanto a la inercia de los premios literarios, que muchas veces no reflejan más que un mundo consagrado, que ya no se corresponde con el que vivimos.

Y, frente a esos tres acontecimientos, pensé: Pero, al final, ¿qué puede tener que ver el fin de la privacidad, ejercido voluntariamente por individuos reducidos a consumidores narcisistas, con el fin de la imaginación y con la pérdida del sentido de la ficción?

La ficción sigue existiendo, obvio, aun en Internet. Pero para que tenga algún efecto en Internet, necesita ahora provocar daños reales. Internet está llena de ficción, pero la ficción en Internet debe parecer real, hacerse pasar por hechos, confundirse con lo que “realmente ocurrió”. 

Nadie quiere saber de ficción. La ficción sobrevive únicamente si genera ecos en la vida de las personas. Y, en un mundo en que a nadie le interesa la ficción, ésta necesita disfrazarse de “historia real”, relato de hecho o experiencia vivida. 

Ya no puede ser (ni asumirse) invento. Internet es un mundo de creyentes, lo que termina reduciendo la ficción al ámbito de la impostura, de la difamación y de la calumnia.

Sería realmente una gran ironía que todo el esfuerzo literario e intelectual del multiculturalismo de las últimas décadas, promocionando el relato de la experiencia del autor como instrumento de resistencia y democratización, como estrategia para derribar las restricciones arbitrarias del canon occidental y dar mayor visibilidad a las minorías y a las literaturas llamadas periféricas, hubiera terminado en esto. 

El autor tomó el lugar de la obra. La singularidad de la representación de sí ha sido elevada a valor literario fundamental, como forma de relativizar los criterios subjetivos que antes servían de base de sustentación al canon occidental. Incluso recurriendo a una supuesta objetividad de la experiencia del autor frente a la subjetividad selectiva y restrictiva del canon, la idea, inicialmente, era defender otras imaginaciones; no el fin de la imaginación. 

No obstante, es difícil saber si de alguna manera esa política ya no buscaba atender a demandas latentes, que los blogs personales, Twitter y Facebook vendrían finalmente a suplir.

Lo más urgente ahora es tratar de imaginar –desafiando la sentencia de los científicos sobre la imaginación– cómo ciudadanos adictos a la representación de sí mismos podrán reaccionar frente a la contradicción entre el derecho primordial a la libertad de expresión y lo que otros entienden como blasfemia. Este es un tema delicado que las naciones arrinconadas por la amenaza del terrorismo y sus propias contradicciones, defienden cada vez con menos convicción. El dilema es si hay que imponer un límite a la libertad de expresión con la excusa de un supuesto respeto al otro, por religiones que congregan a los desheredados en países de Oriente Medio, de Asia, de Africa y de América Latina.

Es muy posible que, aunque se consideren agentes de la democracia y de un mundo libre donde todo en principio todavía puede ser dicho, estos creyentes de la autoexposición ya no posean, irónicamente, los medios ni los argumentos para reaccionar y luchar por sus libertades, pues a su modo también contribuyen al fin de la ficción. Y sólo un mundo sin ficción (y sin imaginación) es capaz de confundir las palabras con los actos y pensar en castigarlas hasta con la muerte.


12 nov. 2012

Libros más vendidos escritos por mujeres


Por: Julia Gomez


Hay muchas razones por las que alguien compra un libro, por recomendación, porque leyó sobre él en algún medio, porque lo ha estado esperando desde hace mucho, quizá porque se ama al autor con pasión desmedida entre otros.  Hay muchas cosas que te hacen comprar un libro, pero qué hace que un libro venda mucho, cómo es que muchos lo prefieren entre los demás.
Si empezamos con lo más banal podríamos decir que en nuestros días es indispensable que un libro que venda tenga un excelente marketing, una horda de profesionales al servicio de la editorial o el autor o una historia tan poderosa que sea imposible ignorar y sea en sí misma todo lo que el libro necesita. Probablemente un autor reconocido o que tenga algo especial por cualquier motivo ayude mucho a despertar interés en su lectura; quizá un premio no le venga mal a nadie y hace al libro garantía al comprarlo. Las razones son infinitas y cambiantes, basta con recordar que contra toda predicción el Quijote fue de los libros más vendidos en su tiempo, podemos incluso considerarlo un Best Seller.
Pero además de la maquinaria externa que impulsa un libro es vital que se tenga también un excelente libro que se lea con pasión, se comente y recomiende, que a fin de cuentas es la única forma de que un libro muy vendido se convierta en uno de los libros más vendidos. Una de las principales cosas es que sea estimulante a cualquier nivel, visceral, intelectual o espiritual, que mueva algo tan profundo en nosotros, que se despierten en nosotros sentimientos, ideas y sentimientos. La belleza y el arte en el lenguaje son vitales, ya sea transportándonos a lugares impensables o haciéndonos sentir lo imposible con una combinación de palabras. Al final que una tantos detalles y cosas que lo hagan irresistible, por ejemplo que tenga un excelente final.
En esta ocasión cabe destacar los libros más vendidos escritos por mujeres que han sido de gran influencia en la literatura, algunos de los títulos que presentamos han influido a través de sus palabras e ideas. Estas escritoras han creado mundos fantásticos, suspenso, drama o se han introducido a los pormenores de las culturas y los problemas sociales, además de con excelentes ventas, han sido también reconocidas con premios y reconocimientos.

Divergente

Veronica Roth (1988), está joven e inteligente autora ha logrado que los jóvenes de más de 15 países se han enamorado de su libro Divergente . Con la humanidad al borde de la extinción,  la sociedad ha decidido reorganizarse y agruparse de acuerdo a los grandes males que desean erradicar. Cada habitante a los 16 años debe elegir si quiere quedarse en la fracción donde ha nacido o cambiarse, lo que resultaría en no ver a su familia nunca más. Sumado a esto hay una iniciación, cualquiera que no sea exitoso se quedará sin fracción. La heroína Beatrice su iniciación y aventuras en el proceso son la parte central en este mundo apocalíptico.

The Casual Vacancy

J.K. Rowling (1965) no puede faltar en esta lista, con la saga de Harry Potter ha encantado a millones y  se ha convertido en estandarte de una generación y con millones que esperaron y compraron su nuevo libro es sin duda una de las escritoras que con libros más vendidos a todos los niveles. The Casual Vacancy un libro más adulto, que ya contaba con más de un millón de órdenes en la preventa y con 512 páginas, narra los conflictos y peripecias que pasan tras abrirse una vacante en el consejo parroquial de un pueblo en Inglaterra.

50 Sombras de Gray

E.L. James (1963) otra británica escritora de lo que parece ser la novela erótica de nuestra generación, 50 Sombras de Gray  y los libros subsiguientes que completan la trilogía han desatado furor en el mundo, con millones de lectores y comentarios en los programas de televisión más prestigiosos del mundo. La trilogía sigue la relación de Anastasia y Christian Gray, recién graduada de la universidad y magnate, respectivamente,  con todas sus peculiaridades llenas de sensualidad.

El Género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad

Por último uno de los libros más vendidos en cuestiones de estudios de género, El Género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad , de la escritora Judith Butler (1956), actualmente ocupa la cátedra Maxine Elliot de Retórica, Literatura comparada y Estudios de la mujer, en la Universidad de California, Berkeley,  El Género en disputa, de carácter multidisciplinario y con una profundidad extraordinaria es considerado uno de los textos fundacionales de la teoría queer y del feminismo postmoderno. Un libro eje en la literatura teórica de nuestros días.
Fuente: http://www.buscarlibros.com/libros-mas-vendidos/

Los libros que olvidamos en la mesilla de los hoteles





  • Trilogías como la de Stieg Larsson y 'Cincuenta sombras', los más olvidados.
  • En España, muchos olvidan 'El arte de no amargarse la vida', de Santandreu.
  • Una cadena de hoteles ha recogido este año 7.000 ejemplares de "Cincuenta sombras" en sus hoteles de Reino Unido.
En los hoteles nos olvidamos todo tipo de objetos; algunos hasta comprometidos. Y entre las muchas cosas que nos dejamos en esa habitación de hotel que nos ha dado aposento por unos días están los libros. Una cadena internacional de hoteles, Travelodge, ha hecho recuento. Obviamente los más olvidados son los más vendidos, pero la lista contiene sus sorpresas.


La lista de los 10 libros más olvidados en las habitaciones de sus hoteles lo encabeza Cincuenta Sombras de E.L. James, seguido de Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres y La reina en el palacio de las corrientes de aire de Stieg Larsson.

Al margen de las trilogías, el libro The Help de Kathryn Stocke se sitúa en el puesto número 10, y dentro del top 20,Un día de David Nicholls, ocupa el número once, y Dawn French y Steve Jobs se sitúan en el doce y trece respectivamente.

En el último año han aparecido casi 22.000 libros en las 36.500 habitaciones que conforman la cartera de hoteles Travelodge, que cuenta con más de 500 hoteles en Reino Unido, Irlanda y España.

En Essex una pareja de ancianos se dejó una bolsa de libros del Kama Sutra

En nuestro país la lista de libros perdidos tiene sus peculiaridades. Si bien el más olvidado es también Cincuenta sombras de Grey el más olvidado de ficción, el de no ficción esEl arte de no amargarse la vida, de Rafael Santandreu.

Según este estudio, las tres principales razones por la que los clientes abandonaron sus libros son por accidente, por aligerar el peso de su equipaje o por dejárselo a alguien para que también lo pueda leer.

Del 'Kama Sutra' a los libros de cocina

Además de las tendencias generales, el estudio reveló algunos otros datos y curiosidades. Por ejemplo, que en los hoteles del Reino Unido se han recogido unos 7.000 ejemplares deCincuenta sombras desde comienzos de 2012 hasta la fecha.
En un año, en 36.500 habitaciones han aparecido 22.000 libros
El personal del hotel de Newcastle confirma que los libros de cocina son los más olvidados en sus habitaciones. El personal del hotel de Essex encontró una bolsa de libros del Kama Sutra que pertenecía a una pareja de ancianos que se alojaron durante un fin de semana.
  
Los hoteles de Essex, Newcastle y Liverpool son los que más copias del libro La dieta Dukan han encontrado. Los hoteles de Londres, Birmingham y Scotland son los que más libros de negocios han encontrado.
  
El director del hotel de Peterborough encontró un maletín de cómics de superhéroes que fueron olvidados por un director general que se queda en el hotel con regularidad.

10 de los libros más famosos que se escribieron tras las rejas


A la imaginación nadie le puede poner límites... Mientras cumplían su condena, personalidades como Adolf Hitler, el Marqués de Sade y Miguel de Cervantes aprovecharon su encierro para redactar libros que han impactado a la humanidad. A continuación te presentamos 10 de los libros más famosos redactados tras las rejas:


¿Cuál de las siguientes obras es más importante a tu parecer?

1. "Don Quijote de la Mancha" de Miguel de Cervantes.
Miguel de Cervantes engendró “El Quijote” en la cárcel de Sevilla cuando, siendo recaudador de impuestos, fue encarcelado en el año 1597 por apropiarse de dinero público tras ser investigadas las distintas cuentas que él llevaba.

2. "Mein Kampf" de Adolf Hitler.
"Mein Kampf" fue escrito por Adolf Hitler en la prisión de Landsberg, en el verano de 1924. Hitler se encontraba allí luego de haber sido condenado a cinco años de cárcel por haber planificado y ejecutado el fallido Golpe de Múnich. Este libro perfila las ideas principales que el régimen alemán llevaría a término durante su gobierno. 

3. "Cancionero y romancero de ausencias" de Miguel Hernández.
Al estallar la Guerra Civil Hernández se alistó en el Bando Republicano. Cuando concluyó la guerra, por haber pertenecido al bando perdedor, fue condenado a muerte, aunque después se le conmutó esta condena por la de treinta años. Durante su estancia en prisión escribió esta colección de poemas con un lenguaje nuevo que marcaba el inicio de un cambio de estilo. En ellos, la ausencia, las contraseñas de lo vivido, la meditación interior, la muerte de su primer hijo y las esperanzas que genera el segundo en la perspectiva de un futuro imposible constituyen un estremecedor testimonio del final de una poética y de un hombre, que es también el final de una historia.

4. "La historia me absolverá" de Fidel Castro.
“La historia me absolverá” constituye el alegato de autodefensa de Fidel Castro ante el juicio en su contra comenzado el 16 de octubre de 1953 por los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, sucedidos el 26 de julio del año anterior. Ante este juicio, Fidel Castro, entonces licenciado en Derecho Civil, decide asumir su propia defensa. 

5. "Lazarillo de Tormes" Anónima.
Aunque la historia ha declarado a este clásico del relato pícaro una obra Anónima, el nombre de Diego Hurtado de Mendoza, un poeta y diplomático español, ha sido uno de los que más fuerza ha tenido a la hora de otorgarle un posible autor. La historia cuenta que Hurtado de Mendoza, siendo gobernador de Siena se le acusó de irregularidades financieras, por lo que fue llevado a la cárcel de la Mota. Se dice que durante el tiempo que permaneció encerrado redactó esta famosa obra "Lazarillo de Tormes". Luego sufrió destierro a Medina del Campo por orden de Felipe II.

6. "De Profundis" de Oscar Wilde.
"De Profundis" es una larga y emocional epístola épica que Oscar Wilde escribió a su amante Alfred Douglas, hijo de marqueses, desde la prisión de Reading, donde cumplía una pena por comportamiento indecente y sodomía. En esta carta, datada de 1897, expone los sentimientos, inquietudes y resentimientos hacia su amante. 

7. "Justina" del Marqués de Sade.
“Justina o los infortunios de la virtud” es una novela escrita por el Marqués de Sade en 1787 durante una de sus prolongadas estancias en la prisión de la Bastilla. Está considerada como una "obra maldita" por exponer los pensamientos más oscuros del autor. 

8. "De los nombres de Cristo" de Fray Luis de León.
Fray Luis de León fue un poeta, humanista y religioso agustino español de la Escuela Salmantina. Estuvo un tiempo en la cárcel por traducir la Biblia a la lengua vulgar sin licencia. En prisión escribió "De los nombres de Cristo", una obra de tres libros. En ella muestra la elaboración última y definitiva de los temas e ideas que esbozó en sus poesías en forma de diálogo ciceroniano donde se comentan las diversas interpretaciones de los nombres que se dan a Cristo en la Biblia. Con esta obra llega a la máxima perfección su prosa castellana.

9. "Décimas" de Miguel Hidalgo.
Miguel Hidalgo fue un sacerdote y militar que destacó en la primera etapa de la Guerra de Independencia de México, que inició con un acto conocido en la historiografía mexicana como Grito de Dolores. Hidalgo dirigió la primera parte del movimiento independentista, pero tras una serie de derrotas fue capturado en 1811 y llevado prisionero a la ciudad de Chihuahua, donde fue juzgado y fusilado cuatro meses después. 

"Décimas" es un conjunto de varios poemas que escribió en la pared de su celda días antes de ser ejecutado. En ellos agradecía al carcelero, el cabo Ortega, y al jefe de prisión, Melchor Guaspe, el buen trato que le habían otorgado, pues tenían órdenes de lo contrario.

10. "La Muerte de Arturo" de Sir Thomas Malory.
Sir Thomas Malory saqueó y se comportó de forma cruel y temeraria durante la Guerra de las Dos Rosas. Tras ser derrotado su bando, Malory se encontró en una situación desesperada, pues había contraído grandes deudas para costear la guerra y había sido acusado de bandidaje y violaciones, lo que lo llevó a la cárcel. Mientras permaneció en ella escribió esta maravillosa obra que apasiona a cualquier aficionado a las novelas de aventuras. Sir Thomas murió en prisión en 1471 debido a una crisis respiratoria y con su muerte se puede decir que la caballería se encontró con su fin.

Fuente: http://www.culturizando.com/2012/09/10-de-los-libros-mas-famosos-que-se.html

1 nov. 2012

La memoria ya es digital


POR: Horacio Tarcus

Un experto en documentación y archivos explica cómo es el tránsito inexorable del documento encarpetado al formato virtual e intangible. Sin embargo, el fetichismo del papel no debe ser reemplazado por el del chip, advierte Tarcus.




Archivos, documentos, carpetas, ficheros, almacenamientos, permisos de acceso, solo lectura, copias de seguridad… Buena parte de la jerga propia de la archivística, utilizada hasta hace poco tiempo por celosos archiveros o atribulados empleados de un despacho judicial, se ha extendido en los tiempos de la digitalización al habla cotidiana de la mayor parte de la población.

Hasta hace unos pocos años nuestra percepción de los “archivos” remitía a interminables pasillos poblados de anaqueles atiborrados de empolvados papeles, debidamente clasificados y encintados en viejas carpetas, con su correspondiente etiqueta manuscrita.

Hoy la palabra “archivo” nos remite a un uso mucho más cotidiano: el “archivo digital” de nuestro procesador de texto.

Se parecen en mucho, pero no son lo mismo. Nuestro archivo tiene hoy páginas pero no hojas, tiene tamaño y color, e incluso peso, pero de él no emanan olores ni se acumula polvillo: es apenas un gélido conjunto de bits almacenados en un dispositivo.

Sin embargo, la noción de “archivo digital” nace por analogía con el mueble archivero de una oficina o institución: una unidad constituida por cajones, que a su vez contiene carpetas, dentro de las cuales se guardan documentos. Lo que hoy llamamos “archivo digital” equivale en verdad al documento considerado en su unidad, mientras que el conjunto de archivos y carpetas que se organiza de modo jerárquico y arborescente constituye lo que se denomina un “sistema de archivos”.

Lo curioso es que hay una asimetría en esta duplicación virtual: en el archivo real, el de los anaqueles, los biblioratos y el polvillo, la unidad es el documento, reservándose la designación de archivo, o mejor, de fondo de archivo, a la totalidad de la documentación reunida por una institución o una persona. O se llama coloquialmente archivo a la institución que lo resguarda. En cambio, en la era digital, “archivo” es la unidad.

Pero la archivística no sólo se ha conmovido por esta apropiación de su jerga en la era de la información: es que la sola posibilidad de la digitalización de los fondos de archivo abre un horizonte extraordinario en lo que hace a la preservación, la administración, la visibilidad, la accesibilidad y la reproducción de un patrimonio cultural hasta hace poco, difícilmente accesible. No sólo se ha revolucionado la labor de los archivistas, sino también nuestra propia experiencia como lectores, eventuales o profesionales, de papeles de archivo. ¿Quién no ha experimentado emoción y alegría al encontrar colgada en la Web la copia digital de un antiguo o remoto documento histórico que de otro modo acaso nunca hubiera visto jamás, o al abrirse con apenas un clic la imagen de la carta manuscrita o el borrador de un escritor querido?

Pero aquí justamente comienza el problema. Es que un documento encontrado en la Web luego de afanosa búsqueda, por emocionante que sea el proceso y sobre todo el hallazgo, y por más elocuente que nos parezca en sí mismo, es siempre una pieza dentro de una totalidad. 

La moderna archivística se fundó, precisamente, sobre el principio de que el documento dice sobre todo en relación al conjunto de los documentos que componen un fondo. Entonces, no se trata sólo de descifrar el texto o las imágenes del documento que tenemos a la vista, sino también y sobre todo de saber cuál es su procedencia: de qué fondo proviene, qué persona o institución conformó ese fondo, qué lugar ocupa dentro de su estructura / jerarquía y, además, cuál es la institución que hoy nos garantiza la autenticidad del documento, que nos informa de su organización, que recupera la historia archivística de ese fondo, que nos autoriza o no a leerlo, o a reproducirlo, completo o en parte. Aquello que Derrida ha designado como “el poder arcóntico del archivo”, recordándonos que archivo proviene de arkhé , el comienzo, y se vincula al arkheîon , la casa, la residencia de los arcontes, bajo cuya tutela se guardaban los documentos oficiales. El documento de archivo remite pues al arkhé , al comienzo, al olvido y la conservación de la memoria; y también a la institución que lo guarda, esto es, al poder. El documento aislado es la prenda del fetichismo del coleccionista; el investigador, en cambio, trabaja con el documento integrado en un fondo, resguardado y catalogado por una institución.

Desde luego, el problema del documento aislado se nos presenta tanto de modo real como virtual. El librero de viejo o el rematador de bienes culturales nos ofrecen habitualmente piezas sueltas valorizadas no sólo por el prestigio del autor (una carta de Borges, un dibujo de Rafael Alberti, un poema manuscrito de Neruda) sino por el aura de la pieza única y original. Normalmente son piezas desgajadas de un fondo y destinadas al fetichismo coleccionista. Pero en el mundo virtual de la Web el problema se acentúa, pues nuestra pantalla nos ofrece a menudo sólo la imagen de un documento, una pieza suelta y sin el contexto que le da sentido.

Pero al fetichismo de la pieza suelta se ha sumado el fetichismo de la digitalización. Hay quienes creen muy seriamente, por ejemplo, que al caos de nuestro Archivo General de la Nación debemos enfrentarlo meramente con un programa de digitalización total. Ignoran que la digitalización no hace milagros: se limita a reproducir de modo virtual el orden o el desorden del original. Sea en papeles, carpetas y anaqueles, o sea en bits y en discos rígidos, la identificación y catalogación de los fondos es ineludible.

En conclusión: aunque me gustan los estrechos pasillos amenazados por empinados estantes, biblioratos que amenazan caerse sobre nuestra cabeza, los pisos de parquet que crujen bajo mis pasos y me emociona desatar el moño de la cinta para abrir una carpeta que atesora viejos papeles, no quiero ignorar que no ya el futuro, sino el presente avanza hacia la digitalización y virtualización de los archivos. Nuestras viejas prácticas de manos llenas de polvo quedarán en unas pocas decenas de años para la memoria, el cine y la literatura.

Los centros mundiales más avanzados en archivística vienen desarrollando sistemas integrales de catalogación, descripción y digitalización de fondos de archivo que apuntan a resolver los problemas arriba señalados. En Buenos Aires, desde el CeDInCI venimos experimentando en uno de ellos: ICA-Atom (acrónimo de International Council on Archives-Access to Memory).

Entre tanto, y hasta que la digitalización integral de los archivos se normalice y se expanda por el mundo, la Web se nos aparece hoy como una versión gratuita de esas subastas de libros firmados, manuscritos y fotos autografiadas: una caótica oferta de infinitas y maravillosas piezas sueltas.

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