8 ene. 2016

Bibliotecas donde se presta de todo, además de libros

Por: Alejandro Gamero

Empleada de la Biblioteca Pública de Sacramento con una de las máquinas de coser

Empleada de la Biblioteca Pública de Sacramento con una de las máquinas de coser


Las bibliotecas son mucho más que sitios donde se guardan y se prestan libros, se lee o se estudia. Recientemente algunas bibliotecas están empezando a incorporar préstamos de todo tipo de cosas, además de libros, y servicios que van más allá del simple préstamo. ¿Te imaginas poder probar algo que nunca soñaste que ibas a tener como una impresora 3D o usar una cámara GoPro en tus próximas vacaciones sin tener la necesidad de comprarla? Eso es precisamente lo que se pretende con «La biblioteca de las cosas»: convertir estos espacios en lugares donde los usuarios puedan pedir prestado de todo, desde un taladro a una barbacoa o una maleta. Un programa ‒y una empresa sin ánimo de lucro del mismo nombre‒ que se puso en marcha este año a través de una campaña de Kickstarter y que alcanzó sus objetivos.
   Ese es el espíritu que ha inspirado a la Biblioteca Pública de Sacramento, en California, que ha puesto en marcha un programa que permitirá a sus usuarios sacar en préstamo una gran variedad de herramientas, aparatos tecnológicos y electrodomésticos, como si de libros se trataran. Son los mismos usuarios de la biblioteca quienes votarán, en varias rondas, qué artículos desean que estén disponibles para préstamo. De momento la biblioteca ha comprado seis máquinas de coser, que fue el artículo más demandado en las primeras votaciones y que empezarán a prestarse a comienzos del próximo año.
   Malcolm Maclachlan, director de la biblioteca, comentó que la idea es que los usuarios puedan acceder a esos objetos que se utilizan de forma puntual sin tener la necesidad de hacer un desembolso económico o de tener que reservarles un espacio para almacenarlos. «Si es necesario usar algo una vez ya no hace falta poseerlo», comentó Maclachlan. Existen determinados artículos de los que se hace un uso muy concreto y que una vez utilizado son guardados y olvidados en un rincón. Es eso precisamente lo que la biblioteca trata de evitar.
   No es la primera extravagante innovación que introduce la Biblioteca Pública de Sacramento, que contaba ya con un servicio de préstamos de vestidos de fiesta para estudiantes, una biblioteca de semillas y una imprenta que permite la autopublicación.
   Puede que haya personas que piensen que ideas como estas desvirtúan el concepto de biblioteca, pero que estos espacios tienen que transformarse y adaptarse a los nuevos tiempos es algo que cada vez es más evidente. Y «La biblioteca de las cosas» ha demostrado ser uno de los caminos que hay que seguir. Ampliar y diversificar los préstamos más allá del papel es una manera de mantener su relevancia no ya a nivel cultural sino social. Es una manera de conseguir que la gente perciba qué son capaces de hacer las bibliotecas por ellos.

Fuente bibliográfica
GAMERO, ALEJANDRO, [sin fecha]. Bibliotecas donde se presta de todo, además de libros. La piedra de Sísifo [en línea]. [Consulta: 8 enero 2016]. Disponible en: http://lapiedradesisifo.com/2016/01/07/bibliotecas-donde-se-presta-de-todo-ademas-de-libros/. 

1 comentario :

Anónimo dijo...

Me parece super interesante la propuesta y muy útil por cierto. Díganme por favor y cómo se hace el préstamo? Se deja alguna dádiva, se da algo a cambio, por cuánto tiempo es el préstamo, ¿qué pasa con los morosos, los qu eno devuelven el objeto en préstamo' O el qu elo malogra?
Como los libros, hay un reglamento?
Me parece superinteresante la propuesta sobretopdo si se pone en marcha en países tercermundista donde no todos tienen acceso a un taladro, una máquina de coser un vestido para la fiesta de promoción.
Gracias de antemano por la respuesta.
Hildamaría Machuca
Piura, Perú.

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