22 feb. 2017

Thomas Phillipps, el hombre que intentó tener todos los libros del mundo

Por: Alejandro Gamero


A diferencia de un lector cualquiera, incluso de los más vehementes, el bibliófilo ¿que a veces puede no ser lector? idolatra los libros más que por su contenido, sino también, por su materialidad física. Sin embargo, incluso en esta bibliopatología existen grados. La bibliofilia alcanza su nivel más extremo cuando la obsesión por los libros se convierte en una locura capaz de condicionar o de devorar la vida de una persona y la de aquellos que lo rodean ¿y sino que se lo digan a Langley Collyer, que murió aplastado por una avalancha de libros sin ser bibliófilo?. Entonces, más que de bibliofilia habría que hablar de bibliomanía. No es que haya habido muchos chiflados que encajen en el perfil del bibliómano, pero haberlos los hay, y entre ellos destaca, muy por encima del resto, Thomas Phillipps, de quien podría decirse que más que bibliómano es bibliomaníaco de manual, si es que hubiera manuales de bibliomanía.

   Nacido en 1792, Phillipps era hijo ilegítimo de un fabricante textil del que heredó una mansión que le serviría para albergar el que sería el proyecto de su vida, la mayor colección de libros y manuscritos que una sola persona haya conseguido reunir en el siglo XIX. Phillipps entró en el mundo de la bibliofilia pisando fuerte: con seis años ya tenía una colección que superaba el centenar de libros. Aunque fue a partir de su época de estudiante cuando decidió iniciarse en serio en el coleccionismo de libros.

 Residencia cerca de Broadway, en Worcestershire

Con los años el desdichado Phillipps comenzó a adoptar unos hábitos capaces de echar a temblar a cuantos libreros lo veían aparecer por la puerta. Y es que no era extraño que entrara en una librería y comprara todos sus libros, así, directamente, por kilos. También compraba catálogos enteros ?de esos que te llegan a casa? y lotes completos de libros en las subastas. En una ocasión se atrevió a pujar contra la Biblioteca Británica y les arrebató un preciado lote de libros.

Se calcula que la biblioteca de Phillipps llegó a contener unos 40.000 libros impresos y unos 60.000 manuscritos, la colección individual más grande de todo el siglo XIX. Según el escritor Alan Noel Latimer Munby el redomado bibliómano llegó a gastar entre doscientas mil libras y un cuarto de millón, con una media de cuatro o cinco mil libras al año, llevando a su familia a la más absoluta ruina. «Quiero tener todos los libros del mundo», le escribió a un amigo, y siendo francos, aunque no lo consiguió empeñó no le faltó.

De las veinte habitaciones que había en su residencia, cerca de Broadway, en Worcestershire, dieciséis estaban destinadas a albergar libros. En 1850 decidió mover su biblioteca, temeroso de que el día de mañana sus herederos pudieran quedársela, y la trasladó a una mansión en Cheltenham. 250 hombres y 125 carros tuvo que contratar el amante de los libros para poder moverlos y hacerlo le llevó dos años.

Nueva residencia en Cheltenham

En 1872 Phillipps moría y sucedió un episodio que demuestra la futilidad de cualquier empresa humana. Contra la última voluntad del difunto su espectacular colección se diseminó por todo el mundo. En sus últimos años Phillipps había estado en negociaciones con la Biblioteca Británica para cedérsela pero estas no prosperaron.

Además, el bibliómano no solo no consiguió leer ni una mínima parte de lo que había reunido sino que ni siquiera logró clasificarlo, lo que facilitó su dispersión. Después de la muerte de Phillipps, durante cinco décadas, su nieto se dedicó a vender lotes de libros a innumerables coleccionistas, bibliotecas, archivos y toda clase de instituciones. Y así los libros de Phillipps han ido circulando por el mundo hasta nuestros días. De hecho, la parte final de la colección fue vendida por Christie’s en junio de 2006.

   Dedicas por completo tu vida a reunir libros y te quedas en la quiebra y de paso arruinas a tus seres queridos para nada. Para que llegue un nieto y te venda el proyecto de tu vida. Si es que ya lo decía al principio: hay que estar muy loco para ser bibliómano.



Fuente bibliográfica
GAMERO, ALEJANDRO, 2017. Thomas Phillipps, el hombre que intentó tener todos los libros del mundo. La piedra de Sísifo [en línea]. [Consulta: 23 febrero 2017]. Disponible en: http://lapiedradesisifo.com/2017/02/15/thomas-phillipps-el-hombre-que-intento-tener-todos-los-libros-del-mundo/. 


http://lapiedradesisifo.com/2017/02/15/thomas-phillipps-el-hombre-que-intento-tener-todos-los-libros-del-mundo/

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