20 jul. 2017

«Tsundoku», la irresistible pasión de acumular libros

Por: María Luisa Funes

El uso de este vocablo japonés comienza a hacerse habitual. En la era digital la «bibliomanía» se extiende: atesorar más volúmenes de los que se pueden leer.



Para los que imaginamos, como Borges, que el paraíso debe ser algún tipo de biblioteca, la Feria del Libro es un peligro y un placer a partes iguales. Encubre el llamado tsundoku, una manía que nos impulsa a acumular libros.

Cual ludópatas a las puertas de un casino, al acercarnos a las casetas de la Feria del Libro sentimos una extraña emoción, un «yo-que-sé», una especie de hormigueo de curiosidad y una cierta disposición a aflojar la billetera. Se agolpan los visitantes frente al puesto de una librería de nombre extraño y nos acercamos para ver qué se está cociendo. Un escritor de novelas románticas en los «cincuentaymuchos» atesora una larga cola de fans. Sus lectoras esperan ávidas el turno de saludar al novelista, quizás con el afán de hacerse un selfie para saciar la sed de mostrar todo en las redes sociales.

El caso es que para aquellos que disfrutan husmeando en librerías y bibliotecas para acabar comprando nuevos volúmenes, es casi inevitable terminar acumulando más libros de los que lleguen a leer. Ya sea porque al final el libro no era tan bueno como imaginaban, porque el tema dejó de interesarles, porque el autor les aburrió en la página 14 o porque un nuevo tomo se llevó toda la atención, los aficionados a la lectura suelen tener libros sin acabar de leer. O incluso algunos sin empezar a leer. Y el que no lo reconozca, miente.

Ahora, esta especie de síndrome de querer poseer más libros de los que se han leído –o se van a poder leer nunca–, tiene un nombre concreto en japonés. Es un término que ya se ha comenzado a utilizar en los cinco continentes: tsundoku. Se podría traducir precariamente como «bibliomanía» y se describe como el síndrome por el cual se adquiere material de lectura que luego queda apilado en casa sin leer. La palabra viene de los términos de la jerga casual japonesa: tsunde-oku, que quiere decir «apilar cosas para luego y marcharse», y dokusho, que significa leer libros. La conjunción de ambos resulta en tsundoku.


Y es que, para muchos, estar rodeados de libros aporta una sensación placentera y reconfortante, da la tranquilidad de tener más conocimientos y entretenimientos a mano. Y quizás, comprar libros sin fin no sea otra cosa que seguir buscándose a sí mismo en cada uno de ellos. En el caso de los que sufren tsundoku, lo curioso es que el coleccionista/lector en realidad no desea dejar su vicio; es más, se gasta una fortuna que va in crescendo en libros y suele atiborrar de arriba a abajo cualquier espacio disponible en sus estanterías, acudiendo a apilar volúmenes en el suelo si es necesario. Dado que ninguna palabra en español se refiere a este hábito de comprar libros compulsivamente para terminar dejándolos apilados sin leer, aceptaremos tsundoku –o sundoku– como libro de compañía.



Fuente bibliográfica
FUNES, MARÍA LUISA, 2017. «Tsundoku», la irresistible pasión de acumular libros. abc [en línea]. [Consulta: 20 julio 2017]. Disponible en: http://www.abc.es/sociedad/abci-tsundoku-irresistible-pasion-acumular-libros-201706020830_noticia.html. 

2 comentarios :

Leonardo Gabriel Rochelle dijo...

Me gustaría formar un grupo de autoayuda, Tsundokistas Anónimos. No me va a alcanzar la vida para leer todo lo que tengo y lo que quiero leer... En fin.

Ignacio dijo...

Se puede (se debe) hacer en forma digital, y de esa manera se puede sucumbir en el Tsundoku sin consecuencias ni remordimientos.

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