Mostrando entradas con la etiqueta bibliotecas universitarias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bibliotecas universitarias. Mostrar todas las entradas

4/10/2011

De las bibliotecas escolares a las bibliotecas universitarias: reflexiones sobre alfabetización informacional


Por: Ana A. Chiesa


El documento de Gloria Mercedes Lozano De las bibliotecas escolares a las bibliotecas universitarias: reflexiones sobre ALFIN se sustenta en la necesidad de iniciar al alumnado en el desarrollo de habilidades en información desde el comienzo de la educación formal articulando el trabajo de la biblioteca escolar con el trabajo del aula e incluyendo al ALFIN como eje transversal de todas las áreas del conocimiento. La autora afirma “Cuando la biblioteca escolar se ponga al día con esa importante asignatura pendiente, la biblioteca universitaria se podrá dedicar a otras muchas actividades para formar eficientemente a profesionales e investigadores en las labores formativas e investigativas que requiere su grado de especialización”

Este documento presenta propuestas de trabajo para trabajar la ALFIN desde la biblioteca escolar según el nivel de enseñanza y convertir a esta en un hábito. Acompañan a la propuesta de trabajos algunas consideraciones pedagógicas a tener en cuenta en donde se prioriza “la armonía que debe existir entre el trabajo participativo de la comunidad educativa, el conocimiento de planes y programas de estudio, la utilización de todo tipo de fuentes documentales acorde con los niveles escolares y la utilización de dinámicas diferentes de aplicación de aprendizajes en los grupos participantes”


RESUMEN 



La experiencia de trabajo profesional en bibliotecas escolares durante más de 15 años me ha demostrado que dichas bibliotecas cumplen un papel vital en cuanto a la formación de usuarios hoy alfabetización informacional, que permite a los integrantes de la comunidad educativa (padres, maestros, alumnos, personal administrativo, comunidad en general),  hacer uso correcto y adecuado de los recursos bibliográficos, audiovisuales y telemáticos existentes para su formación integral dentro y fuera de las aulas, así como en su vida diaria no solo como parte de la comunidad educativa sino como miembros activos de un entorno que continua en la universidad y termina en el diario vivir. 
El trabajo de enseñanza de la utilización de todos los medios existentes para formarse, informarse y recrearse, es una misión que nace en la biblioteca escolar, que debe continuar en la biblioteca pública  y en la universitaria, para dotar a los usuarios de las habilidades necesarias para el manejo autónomo de todo tipo de recursos en cualquier situación que le presente la vida diaria. 
Además se presenta un modelo de
formación para ser aplicable paulatinamente durante todos los años de enseñanza formal
en las aulas. Finalmente hay que destacar que cuando las bibliotecas escolares cumplan
verdaderamente su misión podremos tener bibliotecas universitarias dedicadas a otras
labores complementarias de alfabetización informacional.




6/9/2011

Fuentes documentales: ¿Internet o bibliotecas?


Por: MARTA VÁZQUEZ-REINA
El uso de estrategias y destrezas para buscar y seleccionar información es imprescindible para garantizar la validez de 

Internet como fuente de documentación académica.

Internet ha sustituido a gran parte de la labor documental académica que hasta hace una década prestaban casi de modo exclusivo las bibliotecas universitarias. Pero a pesar de que los estudiantes se consideran hábiles y capacitados para buscar información con fines académicos a través de la Red, distintos estudios demuestran que sus destrezas en la búsqueda y selección de fuentes documentales son limitadas. Para evitar errores y dotar de fiabilidad a los trabajos que realizan, los expertos recomiendan la alfabetización informacional de los alumnos y la complementariedad de los recursos de Internet con los que proporcionan los nuevos modelos de bibliotecas.


Internet se ha convertido hoy en día en el principal elemento de consulta de los estudiantes universitarios cuando tienen que buscar fuentes documentales para llevar a cabo sus tareas académicas. Tal como afirmanJaume Sureda y Rubén Comas, del departamento de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación de la Universidad de las Islas Baleares, la Red ha modificado "la forma de acceder, consultar y emplear la información en el ámbito educativo y académico". Así lo refleja el estudio realizado por estos especialistas sobre el uso de Internet como fuente de documentación académica entre los universitarios, que concluye que más del 84% de los estudiantes usan regularmente Internet con estos fines, sobre todo, para elaborar trabajos de la carrera.
El alumnado hace un uso muy escaso de los fondos bibliográficos de las bibliotecas

Este auge de la Red como fuente de información ha provocado un detrimento en el uso de otros recursos documentales, en especial de las bibliotecas. Según los datos de la investigación de Sureda y Comas, similares a los resultados de otros estudios internacionales, el alumnado hace un uso muy escaso de los fondos bibliográficos de las bibliotecas.

¿Afecta este cambio a la calidad del trabajo académico de los estudiantes? "Nosotros defendemos la complementariedad de las dos fuentes", señalan los investigadores. No obstante, el alumnado debe disponer "de directrices claras que le permitan determinar la fiabilidad de los documentos que utiliza de la Red", matizan.


Aprender a usar Internet

Internet elimina barreras espacio-temporales, es fácil y cómodo de usar y permite acceder a un incontable número de recursos. Pero todas estas ventajas pueden dejar de serlo si los estudiantes no tienen una estrategia adecuada para buscar y seleccionar la información que contiene. "Buscar en Internet es, en principio, una tarea difícil", así lo afirma María José Hernández, de la Facultad de Educación de la Universidad de Salamanca. En su ponencia 'Uso de Internet como fuente de información para trabajos académicos', Hernández señala que "para navegar en la Red -y llegar a buen puerto con ciertas garantías- es imprescindible desarrollar determinadas destrezas de búsqueda".
La alfabetización informacional es una de las competencias claves que deben adquirir los estudiantes universitarios

Estas destrezas forman parte de la llamada alfabetización informacional, considerada hoy en día por la mayoría de organismos e instituciones educativas como una de las competencias claves que deben adquirir los estudiantes universitarios. Hernández apunta que un buscador eficaz es alguien que es "capaz de planificar la búsqueda y de seleccionar los sistemas de búsqueda más apropiados en función de su objetivo", pero además, es necesario que sepa discriminar de forma crítica la información que encuentra y "elegir la de más calidad y comprensibilidad", añade.

Sin embargo, tal como señalan Sureda y Comas, para los universitarios "existe poca vida en el universo Internet más allá de Google". Distintos estudios evidencian el desconocimiento que los estudiantes tienen de otros recursos de información académica adicionales a los buscadores, como las bases de datos especializadas o las listas de distribución. A esta estrategia de búsqueda simple y poco depurada se une la falta de destrezas adecuadas para seleccionar la información. María José Hernández admite que son pocos los estudiantes que "analizan la relevancia de los resultados obtenidos en sus búsquedas". La selección, apunta esta especialista, se basa más en "los criterios que propone el buscador que en los propios".


Las nuevas bibliotecas universitarias

El impulso de las nuevas tecnologías, sumado al nuevo concepto de enseñanza que propugna el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), ha modificado la tradicional concepción de la biblioteca universitaria como lugar de estudio o de consulta y préstamo de obras. El plan estratégico de la Red de Bibliotecas Universitarias (REBIUN) de nuestro país propone una transformación de estos servicios académicos en un nuevo modelo -que ya ha sido adoptado por muchas universidades- denominado Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación (CRAI).

Tal como define REBIUN, un CRAI es "un entorno dinámico en el que se integran todos los recursos que dan soporte al aprendizaje y la investigación en la universidad". Esto incluye, además de los servicios y recursos bibliotecarios, tecnológicos y audiovisuales que hasta ahora prestaban las bibliotecas, otros adicionales como reprografía, producción de materiales digitales, gestión de bases de datos informatizadas o formación de usuarios, entre otros. El informe 'De las bibliotecas universitarias a los Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación', publicado por la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), resume algunas de las principales aportaciones de los CRAI al ámbito académico:
  • Posibilita el acceso a toda la información y documentación que el usuario necesite de la universidad de una forma fácil, rápida y organizada.
  • Se ocupa de la expansión de las colecciones bibliográficas y de la integración de otros materiales y colecciones en soporte papel y digital.
  • Organiza actividades curriculares y extracurriculares de los distintos usuarios que integran el campus y diseña e implementa actividades académicas.
  • Dispone de servicios adaptados y personalizados según las necesidades de los usuarios.
  • Coordina y optimiza los recursos y servicios que tiene dispersos la universidad, que son útiles para el desarrollo de las tareas de docencia, aprendizaje e investigación.
  • Hace uso de las tecnologías para permitir la accesibilidad a la información y la organización de esta para los usuarios.
Fuente: http://www.consumer.es/web/es/educacion/universidad/2011/06/26/201530.php
 

29/4/2011

El valor de la biblioteca para la investigación

Por: Ángel Borrego


La revolución digital ha cambiado la relación entre las bibliotecas y los investigadores. Muchos de ellos, especialmente en ciencias experimentales, ya no visitan físicamente la biblioteca y se da la paradoja de que cuanto mayor es el esfuerzo por facilitar el acceso a la información digital, más invisibles se vuelven los servicios bibliotecarios a ojos de los usuarios .
El informe encargado por Research Information Network (RIN) y Research Libraries UK (RLUK) que reseñamos analiza el valor de la biblioteca para los investigadores universitarios en el Reino Unido. Metodológicamente, el estudio tiene una doble base: una parte cuantitativa que intenta correlacionar las características de 67 bibliotecas universitarias británicas con los resultados de investigación de las universidades de las que dependen-una estrategia que se reveló poco efectiva dada la escasez de datos disponibles-y un análisis cualitativo de una serie de entrevistas a investigadores y bibliotecarios de 9 de estas universidades. Como resultado del trabajo, los autores sintetizan en un decálogo la contribución de la biblioteca a la actividad investigadora de la universidad:
  1. Las bibliotecas ayudan a las universidades a captar y retener a los mejores investigadores: en un contexto en el que las universidades compiten para atraer a los mejores investigadores, el prestigio de la institución es un factor clave. Y la biblioteca contribuye-a través de sus fondos y de sus edificios-a incrementar este prestigio. Sin embargo, el estudio también pone de manifiesto que a menudo los investigadores consideran que la biblioteca no gestiona adecuadamente sus colecciones de investigación, ya sea porque no están bien catalogadas, ya sea porque se ubican en espacios poco adecuados.
  2. Las bibliotecas ayudan a los investigadores a obtener recursos: muchas de las bibliotecas analizadas ofrecen apoyo a los investigadores en la elaboración de propuestas de proyectos realizando revisiones bibliográficas, verificando los datos aportados en las propuestas, asesorando en la gestión de los datos recogidos en la investigación, etc. Sin embargo, estos servicios suelen ofrecerse en respuesta a peticiones de los investigadores sin una actitud proactiva que habría que desarrollar.
  3. Las bibliotecas promocionan la explotación de nuevas tecnologías y de nuevos modelos de comunicación científica: las bibliotecas forman los investigadores en el uso de herramientas para mantenerse al día, los muestran el funcionamiento de nuevos dispositivos, les asesoran en el uso de las redes sociales para la investigación, los orientan en cuestiones de propiedad intelectual, los ayudan a gestionar referencias bibliográficas, etc.
  4. Los depósitos incrementan la visibilidad de la institución: en muchas universidades el catalizador que ha activado una nueva orientación en la biblioteca hacia la consecución de los objetivos institucionales en el ámbito de la investigación ha sido la gestión del repositorio institucional. La mayor parte de los gestores universitarios perciben la puesta en marcha y el mantenimiento de los depósitos, que suelen estar en manos de la biblioteca, como un éxito y son conscientes de que se ha convertido en una infraestructura básica para la institución. Este hecho ha incrementado la visibilidad y el prestigio de la biblioteca en la universidad. Además, la biblioteca no sólo contribuye a llenar el depósito de contenidos, sino que forma a los investigadores en la comprensión de las políticas de las instituciones que financian la investigación y los hace conscientes de sus obligaciones con respecto al acceso abierto a los resultados de la investigación.
  5. Las bibliotecas contribuyen a las iniciativas institucionales: la biblioteca colabora para una mejor gestión de la información relacionada con los proyectos de investigación, forma a los investigadores predoctorales en alfabetización informacional, ayuda a la universidad a interpretar y exponer sus resultados de investigación en procesos de evaluación externos, guía a los autores para maximizar el impacto y visibilidad de sus publicaciones, etc.
  6. Los bibliotecarios especializados trabajan en colaboración con los investigadores: cada vez más abandonan su papel exclusivo de gestores de la colección para convertirse en asesores incrustados en los departamentos donde ofrecen asesoramiento en la revisión de bibliografía, en la preparación de manuscritos o en la formación en búsqueda de información.
  7. La conexión con los investigadores realza el valor de los servicios bibliotecarios: la mayor parte de las bibliotecas intenta obtener retroalimentación de los investigadores para adaptar sus productos y servicios y reducir la brecha que ha provocado la generalización del acceso en línea a la información. Cuando la biblioteca se impregna de esta cultura de servicio, el esfuerzo es reconocido por los investigadores y los gestores universitarios.
  8. Las bibliotecas dedican espacios a los investigadores: algunas bibliotecas dedican espacios diferenciados a los investigadores que lo necesiten, ya sea porque no tienen otro lugar donde trabajar (por ejemplo, los becarios predoctorales) ya sea porque trabajan con materiales que no pueden salir de la biblioteca.
  9. El acceso inmediato a contenidos de calidad es clave para la investigación: de hecho, este es el valor principal que los investigadores asignan a la biblioteca. Y en tiempos de estrecheces económicas las bibliotecas tienen que innovar para ofrecer mejores servicios con menos recursos-revisando los niveles de uso de las suscripciones electrónicas, usando servicios de suministro de documentos para algunos nichos muy especializados, explotando las opciones de acceso abierto, etc.
  10. Las bibliotecas son la manifestación física de los valores de la universidad: quizá la más profunda, pero a la vez la más escurridiza, de las contribuciones de la biblioteca es ofrecer una manifestación física de los valores de creación, preservación y transmisión del conocimiento que representa la universidad.
Pero el valor de la biblioteca universitaria no termina en su papel de apoyo a la investigación. Según nos adelantan los autores del texto, el grupo CIBER está trabajando en otro informe complementario a éste que abordará el análisis del valor de la biblioteca para la formación.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...