7 jun. 2010

El futuro de las bibliotecas públicas: las propuestas nórdicas

Miércoles 2 de junio / En el marco del eje temático dedicado este año a los países nórdicos, se ha celebrado esta mañana en el Pabellón Fundación Círculo de Lectores la primera parte de unos encuentros dedicados a las bibliotecas del futuro. El director de la Agencia de Bibliotecas y Medios de Dinamarca, Jens Thorhauge ha planteado el panorama de la lectura pública en este país, cuyos ciudadanos son en un 68% usuarios de bibliotecas. El gran reto para los países nórdicos, y más generalmente para los países desarrollados, es conseguir pasar de la sociedad de la información a la sociedad de la innovación. Y las bibliotecas públicas juegan un papel muy importante en este sentido.


Las necesidades y las costumbres de los ciudadanos han cambiado respecto al uso tradicional de las bibliotecas ya que no operan en situación de monopolio como antes por la multiplicación de posibilidades de acceso a contenidos on line.

Thorhauge ha destacado tres visiones de las 25 recomendaciones que se hicieron al nuevo gobierno danés en cuanto a las bibliotecas del futuro. La necesidad de tener bibliotecas abiertas e interactivas parece más obvia que nunca. Eso supone prolongar las horas de apertura, una programación que llegue a todos los públicos (pensar en actividades segmentadas para grupos sociales determinados), una atención especial al diseño de los interiores (más espacios para la gente) y una implicación más allá de las paredes de las bibliotecas en actividades sociales como festivales…

La creación de una biblioteca digital nacional entra también en los objetivos de la Agencia de biblioteca y medios de Dinamarca. Esta plataforma disponible las 24 horas del día 7 días a la semana, permitiría, además de ofrecer contenidos digitales (libros, música, vídeos), crear espacios comunitarios en la red y nuevos servicios de préstamos con e-books por ejemplo. Este proyecto supone una coordinación mayor a nivel nacional. Estas dos prioridades pasan necesariamente por una mayor colaboración con entidades públicas o privadas.

Por su parte, Helena Ahlin, bibliotecaria de Suecia, ha presentado más en detalle varios ejemplos de propuestas innovadoras en Suecia como la biblio-playa, el barco biblioteca o la biblioteca del metro de Estocolmo. Este último proyecto es un pequeño espacio acristalado pensado como una biblioteca “escaparate” en la que se ven las portadas de los libros, y no sus lomos, para facilitar la selección de libros para los transeúntes apresurados. También se ofrece dos tipos de servicios adaptados a los ciudadanos modernos de cualquier tipo. Uno de estos servicios es el préstamo mediante bolsas sorpresas que cuentan de 3 a 5 títulos y que vienen identificados con variedades de té para dar una idea general de su contenido (novelas orientales, inglesas, históricas, sentimentales…). Otro servicio es el jukebox que permite a los usuarios bajarse en segundos e-books, vídeos, películas, música o métodos de aprendizaje de idioma para sus móviles e iPod. Estas descargas funcionan como cualquier préstamo y pasados los 30 días, los contenidos desaparecen del aparato del usuario. Otros tipos de servicios experimentados con más o menos éxitos en los países nórdicos son el préstamo en libre servicio y las máquinas expendedoras de libros. Si la primera iniciativa tiene el viento en popa ya que permite a los bibliotecarios dedicarse más a los usuarios, la segunda no ha cumplido del todo con las expectativas.

Estas reflexiones tendrán su materialización con la inauguración en 2017 de la nueva biblioteca nacional de Finlandia, coincidiendo con el centenario de la independencia de este país. Maija Berndtson, su directora, ha presentado la filosofía de este nuevo espacio cívico de 10.000 m2 situado en el pleno centro de Helsinki. La nueva biblioteca ambiciona convertirse en un tercer espacio público de socialización al igual que el café en España.

Pero el concepto de biblioteca está íntimamente vinculado con su arquitectura exterior e interior, tema que ha ocupado el encuentro de la tarde en el Pabellón Carmen Martín Gaite. El arquitecto Ismael García Ríos ha recordado el trabajo del prestigioso arquitecto finlandés Alvar Aalto que contestaba a la pregunta ¿qué es una biblioteca?: “la luz justa”. Y esta reflexión se entiende sobre todo cuando se considera que en Finlandia se viven variaciones extremas de luminosidad entre el invierno y el verano, lo que supone una adecuación de los edificios a esta variable. En palabras de García Ríos, la arquitectura es una emoción, es un disfrute. La escasez de espacios públicos abiertos en la ciudad (debido a los temporales del invierno) ha convertido la biblioteca en una verdadera plaza pública dónde se vive y se crece. Además, la idea de Aalto era traer la naturaleza en el interior de los edificios permitiendo momentos de contemplación y de serenidad.

Todo este legado ha influenciado en gran parte el diseño interior de las bibliotecas modernas nórdicas, como lo ha demostrado Lars Werner, director de la empresa danesa Bibliotecas BCI. Romper con las estanterías lineales, pensar espacios mixtos niños-adultos, crear una escenografía muy gráfica o preferir la exposición de libros a su colocación en estanterías son las grandes tendencias de estos últimos años en el norte de Europa.

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