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7 feb 2011

Bibliotecas se adaptan a la era digital en EEUU

Por JEANNIE NUSS

The Associated Press
GRANDVIEW HEIGHTS, OHIO, EE.UU.

Las bibliotecas utilizan twitter, mensajes de texto por celular y aplicaciones de los teléfonos de usos múltiples como parte de su modernización orientada a los usuarios de la era digital, los cuales consideran los ficheros tan anticuados como las máquinas de escribir.

Esas instituciones al parecer han logrado salir adelante en sus esfuerzos por adaptarse y mantener el ritmo de la actualización tecnológica de sus usuarios.
Desde que las bibliotecas emprendieron su renovación frente a la generación del iPod, miles de entusiastas de la música han descargado gratis canciones de los sitios que ellas tienen disponibles.
la historia continua abajo
Hiller Goodspeed emplea una aplicación de iPod llamada "shake it" para ver lecturas sugeridas en la Biblioteca Pública de Orlando, Florida, el 1 de septiembre del 2010. (AP Photo/John Raoux)
Debido al incremento de las personas dedicadas al estudio y la lectura que tardan meses para desconectarse de los aparatos inalámbricos de lectura, las bibliotecas minimizan la idea de que el internet las convierta en sitios olvidados, con estantes de libros cubiertos de polvo.

"La gente tiende a tener esta versión anticuada de las bibliotecas, de que sólo tienen dentro libros y microfichas", dijo Hiller Goodspeed, diseñador gráfico de 22 años, en Orlando, Florida. Goodspeed utiliza una aplicación del iPhone para el Sistema de Bibliotecas del Condado de Orange a fin de descubrir cintas extranjeras.

Según las estadísticas nacionales más recientes que difundió la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos, las visitas a esa institución y las solicitudes de materiales aumentaron casi un 20% de 1999 a 2008.

Desde entonces, los expertos afirman que la tecnología ha mantenido el impulso de las visitas personales, las solicitudes de materiales y su aprovechamiento.

"También hace que la gente vuelva a la biblioteca, personas que tal vez se hubieran quedado con la idea de que la institución fue irrelevante para ellas", dijo Chris Tonjes, director de tecnología de la información en la biblioteca pública en Washington, D.C.

Durante años, los sistemas de bibliotecas públicas han facilitado acceso gratuito a internet y han prestado películas y fonogramas musicales. Tienen un buen acervo sincronizado con los avances tecnológicos antiguos, desde discos de vinil a cintas VHS.

"Las bibliotecas públicas siempre han tenido competidores", dijo Roger Levien, asesor de estrategia en Stamford, Connecticut, y quien también es miembro de la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos. "Siempre ha habido librerías. Estoy seguro que encontrarán formas para adaptarse (a la era digital)".

Ahora, el campo digital va en expansión: el 82% de las más de 16.000 bibliotecas públicas de Estados Unidos tienen conexión inalámbrica a internet, comparado con el 37% de hace cuatro años, según la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos.

Desde la llegada de la recesión, aumentaron las personas que acuden a las bibliotecas para navegar por la red y probar aparatos digitales.
En Princeton, Nueva Jersey, 44 personas aguardan para que les presten Kindle, un sistema que permite la lectura de libros digitales.

Roya Karimian, de 32 años, leyó las paginas digitales precargadas del libro "Little Women" ("Mujercitas") tras pasar dos meses en la lista de espera. "Ya lo leí, pero quiero experimentar la lectura del título con Kindle", señaló Karimian.

Un número cada vez mayor de bibliotecas han abierto sitios de internet móvil y aplicaciones para teléfonos de usos múltiples, dijo Jason Griffey, autor del título "Mobile Technology and Libraries" ("Tecnología móvil y bibliotecas"). Nadie lleva la cuenta de exactamente cuántas, pero un estudio reciente de una aplicación de iPhone mostró que son al menos 12 bibliotecas públicas.

La Biblioteca Pública de Grandview Heights, en la zona suburbana de Columbus, Ohio, invirtió 4.500 dólares, un tercio de los recursos que destina a discos compactos, para permitir a los usuarios acceso a canciones de artistas, desde Beyoncé a Merle Haggard, mediante el servicio de descarga de música llamado Freegal.

Los servicios en línea perfilan a la tecnología como un medio más barato para impulsar la difusión de los materiales en los acervos de las bibliotecas.
La Biblioteca Pública del Condado Cuyahoga, cerca de Cleveland, despidió 41 empleados y redujo los horarios de trabajo tras una baja de 10 millones de dólares a su presupuesto. No obstante mantiene una cuenta en twitter y envía mensajes cortos a los teléfonos celulares de sus usuarios para avisarles que está a punto de vencer la fecha de un material.


Fuente: http://www.laprensaenlinea.com/ap_news/SP_TopNews/AMN_TEC_BIBLIOTECAS_ERA_DIGITAL_944000SPTN.shtml
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5 nov 2009

Redes Sociales en la Bilioteca 2.0

Por: Hugo Aguayo


Previamente a definir lo que es la Biblioteca 2.0, debemos realizar un inciso para explicar lo que es realmente la Web 2.0, puesto que un concepto deriva del otro. La Web 2.0 no engloba una nueva tecnología, ni nuevas conexiones a Internet, ni es una Red alternativa; se trata de una nueva forma de interactuar las personas en la Red. La idea original de la web (en este contexto, llamada Web 1.0) consistía en páginas estáticas, escritas en el lenguaje de marcado HTML, que no eran actualizadas frecuentemente. De esta manera, el éxito de las empresas puntocom dependía en gran medida de la generación de sitios web más dinámicos donde los CMS (Sistemas de gestión de contenidos) servían páginas creadas automáticamente desde una base de datos. Frente a esto, los propulsores de la aproximación a la Web 2.0 creen que el uso de la web se está orientado a la creación e interacción de redes sociales, que pueden servir contenido de forma dinámica creando, o no, webs interactivas y visuales. Es decir, los sitios Web 2.0 actuarían más como puntos de encuentro, o webs dependientes de usuarios, que como webs tradicionales.

De esta nueva consideración de Internet como un lugar donde compartir información y experiencias en tiempo real, nace lo que se ha denominado la Biblioteca 2.0. El primer intento de definición lo realiza Michael Casey en su blog LibraryCrunch en septiembre de 2005, como podemos comprobar, en esta primera aproximación los objetivos no están claramente establecidos y por lo que queda un tanto vacía en su contenido.

La Biblioteca 2.0 es un modelo de funcionamiento que permite que las bibliotecas respondan rápidamente a las necesidades del mercado. Esto no significa que abandonemos a nuestros usuarios actuales o nuestra misión. Es una filosofía del cambio rápido, de las estructuras de organización flexibles, de las herramientas nuevas de la web 2.0, y de la participación del usuario que pondrá a la biblioteca en una posición mucho más fuerte, que resuelve con eficacia las necesidades de una población de usuarios más grande.

Biblioteca 2.0 es la aplicación de las tecnologías y la filosofía de la Web 2.0 a las colecciones y los servicios bibliotecarios, tanto virtuales como presenciales, esta es otra acertada definición que nos proporciona Didac Margaix.

Los primeros esfuerzos en la biblioteca digital se centraron en la posibilidad de almacenar, organizar y dar acceso a la información en formato digital. Ahora con la aplicación de la Web 2.0 a las bibliotecas se ha dado paso al desarrollo de servicios orientados al usuario, espacios de participación y colaboración.

En estos días he estado leyendo el libro Library 2.0: A Guide to Participatory Library Service de Michael Casey y Laura Savastinuk. Los autores fueron los primeros que comenzaron a utilizar el concepto de ‘Biblioteca 2.0″, extrapolando los conceptos de la web 2.0 al mundo de las bibliotecas.

Library 2.0is all about library users — keeping those we have while actively seeking those who do not currently use our services. It’s about embracing those ideas and technologies that can assist libraries in delivering services to these groups, and it’s about participation — involving users in service creation and evaluation. It is a philosophy of rapid change, flexible organizational structures, new Web 2.0 tools and user participation that will put the library in a much stronger position, ready to efficiently and effectively meet the needs of a larger user population. (Michael Casey)

El modelo de la Biblioteca 2.0 se basa en un modelo de servicio con las siguientes características:

1. Aceptar el cambio como algo constante y con propósito.

2. Evaluación y actualización de los servicios al usuario

3. Participación de los usuarios

Interesante es el enfoque de Casey y Savastinuk ya que su enfoque no es una centrado en tecnologías 2.0 sino en cómo lograr implementar estos principios mediante el uso de las mismas. Es un modelo que entiende que hay que trabajar directamente con las actitudes de los bibliotecarios hacia el cambio, el poder y la participación de los usuarios.

La carta abierta a los directores de bibliotecas que se incluye en la página 40 tiene una serie de sugerencias muy valiosas:

1. Relocalizar al equipo de trabajo en otras áreas para que no se aburran de realizar las mismas actividades.

2. Reunir al equipo de trabajo frecuentemente.

3. Escuchar a los empleados nuevos y jóvenes.

4. Nadie debe heredar una posición.

5. Crear un grupo que esté dedicado a identificar posibles innovaciones que se pueden realizar.

6. Nada estimula más el cambio que el mismo cambio.

Uno de los capítulos más interesantes es en el que se describen los servicios 2.0 de algunas bibliotecas:

1. Ann Arbor District Library: En el portal de esta biblioteca los usuarios pueden dejar sus comentarios en la barra lateral. El director mantiene un blog y el catálogo de la biblioteca cuenta con un ‘card catalogue images’ que permite que los usuarios escriban en tarjetas virtuales y graben lo escrito en su cuenta.

2. Gwinnett Public Library : En esta biblioteca celebran conciertos musicales como una manera de atraer a la población de estudiantes

3. Darien Library : Esta biblioteca tiene unos diez blogs enlazados desde su página web

Fuente: http://dinerointernet.obolog.com/redes-sociales-bilioteca-2-0-389953

27 oct 2009

El libro en la era del blog



POR LUIS FELIPE LOMELÍ


Es tristísimo ver una videoteca en formato VHS. O, peor aún, Beta. Sabes que ahí hay un montón de películas maravillosas pero, también, que es casi imposible verlas. De modo que ahí está como un elefante blanco, como una reliquia de museo pues el cambio tecnológico llegó rapidísimo.

Cambiar los formatos de la tecnología que almacena información es un negocio. Obliga, de algún modo, a que todos vuelvan a hacer el gasto y se actualicen. Siempre se promete una tecnología mejor y más barata. Así, las videotecas pasaron de las latas de cinta a los casetes Beta, VHS, luego vinieron los Laser Disc, los VCD y ahora los DVD. Sin embargo, fuera de las latas de celuloide, los formatos intermedios se han ido volviendo obsoletos, inservibles. Lo que hace pensar si realmente fue mejor y barato actualizarlas.

Es imposible predecir el futuro, lástima. Y era imposible saber si el celuloide iba a desaparecer o no, o si el VHS iba a estar con nosotros por un siglo. Ahora, con el internet, seguido corren versiones de que van a desaparecer los libros y hay que copiar todo lo que se tenga a formato digital antes de que sea demasiado tarde. Pero, como con el video, vale la pena reflexionar. Así, las preguntas son dos: ¿es deseable tener bibliotecas digitales?, ¿qué pasará con los libros impresos?



Las bibliotecas digitales

Adelanto mi conclusión: las bibliotecas digitales no sólo son deseables, ya son necesarias y urgentes. No se trata de reducir los costos de almacenamiento de libros (los costos de almacenamiento digital y actualización son mucho mayores) sino de que los estudiantes, investigadores y ciudadanos en general seamos capaces de competir en un mundo donde la información fluye de forma mucho más rápida.

Para poder decidir –desde cuestiones domésticas hasta cuestiones industriales– es necesario conocer. Y para conocer se requiere información. Verdad de Perogrullo: quien tiene información más rápido puede decidir más rápido. Así, son necesarias una serie de acciones por parte de los gobiernos e instituciones educativas para que las bibliotecas digitales funcionen.

En primer lugar, deben de existir. Y deben de ser públicas. Cierto es que existen algunas pero su acervo de libros electrónicos es reducido y, en algunos casos, el acceso es restringido. De modo que debe incrementarse el acervo y ha de existir por lo menos una gran biblioteca pública digital, digamos, de la SEP.

En segundo lugar, para incrementar el acervo, se debe hacer un trabajo (sí, monumental) para digitalizar libros, tesis y artículos existentes y legislar sobre la digitalización total o parcial de los futuros. En este punto entraría el problema de los derechos de autor (que siempre les importan más a las editoriales y distribuidoras que a los autores) pero, como trataré de explicar más adelante, no es un problema sin solución y siempre se puede empezar digitalizando lo que ya existe y no tiene problema de derechos. Por ejemplo, digitalizar el acervo total o parcial de las publicaciones oficiales (SEP, FCE). Más aún, de poco sirve una tesis encuadernada y empolvada en algún lugar recóndito de una biblioteca universitaria; es necesario publicar digitalmente las tesis de licenciatura y posgrado justo después del examen de titulación (lo que, aparte, también ayudaría a evitar fraudes).

Asimismo, sería maravilloso que los muchachos del Sistema Nacional de Investigadores y el Sistema Nacional de Creadores tuvieran la pequeña obligación extra de contribuir con un par de artículos anuales de su especialidad para la creación de una enciclopedia mexicana en red (una Wikipedia mexicana más rigurosa que la existente Wikipedia).

En tercer lugar, pero no menos importante, es necesario incrementar los proyectos de internet público gratuito (Guadalajara en red, el proyecto del GDF, etcétera) y dotar a las bibliotecas físicas existentes de mejores y más grandes espacios con computadoras. Pues de poco sirve que existan las bibliotecas digitales si pocos tienen acceso a ellas.

Por último, sería conveniente desarrollar sistemas de almacenamiento y búsqueda propios y públicos para que el sistema educativo del país no dependa del futuro de grandes corporativos como Google.

Ahora bien, es posible que lo anterior haga pensar que el libro físico va a desaparecer y nos encontraremos con un mundo totalmente diferente. No lo creo.



El libro

El medio es la forma. Diferentes medios tecnológicos han favorecido diferentes géneros literarios. Así, en épocas pretecnológicas las formas de literatura fueron el relato oral y la poesía. El relato oral, tradición en que sobresalen los musulmanes, tiene la ventaja de que cada orador puede cambiarlo a gusto y conveniencia y según sea la reacción de su público. Por su parte, la poesía tenía la ventaja, al tener rima y métrica, de ser fácilmente recordada para que el declamador fuera de pueblo en pueblo recitándola.

Después, con la infraestructura de los reinos comerciales y militares más establecidos, vienen las megaproducciones de antaño: el teatro. Ya fuera en el Japón medieval o en Europa, los artistas sacaron provecho del dinerito extra de los reinos. Posteriormente viene la imprenta de tipos móviles que permite la proliferación de un nuevo género, más barato que el teatro y que no requiere ni buena memoria ni ser un gran cuentacuentos: la novela. Luego viene el rotativo en el siglo XIX que promueve las publicaciones periódicas y, con esto, las novelas “por entregas” y los cuentos.

La historia continúa con la radio (que en México tiene un desarrollo único pues lo primero que se transmitió no fue ni una noticia política ni meteorológica sino un poema estridentista), con el cine (Hollywood, Bollywood, Época de Oro mexicana, etcétera) y con la televisión. La radio permitió, entre otras, la creación de la radionovela. El cine, aunque con múltiples variables, se decantó por la película de ficción de alrededor de 120 minutos. Mientras que en la televisión se crearon dos expresiones únicas: la telenovela y la miniserie.

En todos los casos la tecnología (el medio) generó una expresión narrativa particular (la forma). Pero, por más fatalistas que hayan sido las visiones en cada época, ningún avance tecnológico terminó eliminando una forma existente, sino que las incorporó y una novela se hizo obra de teatro, un cuento película, una película libro, etcétera.

Internet habría de dar, por supuesto, una forma de expresión narrativa particular. Y ya la tenemos: el blog. Además, como menciona Michael Collier de la Universidad de Maryland, internet también ha resucitado la poesía.

Más aún, ya hay blogs que se hacen libros. Este es el punto más importante de la historia: por más que el blog esté en la red y parezca que va a ser de acceso gratuito siempre, resulta que hay quienes prefieren leerlo impreso, de la misma forma que se puede preferir leer impresa la poesía o la novela después de ver la película.

El libro tiene ventajas tecnológicas inigualables. Aparte de que lo podemos llevar casi adonde sea y se lee más a gusto que en una pantalla, es la forma de almacenamiento de información más eficaz que hemos inventado después de la inscripción en piedra. Y es que el libro, a diferencia de otros medios, sólo requiere tecnología para almacenar la información pero no para extraerla. Para esto sólo se necesita saber leer pero ningún aparato (salvo, en casos, unos anteojos). De modo que lo que está almacenado en libros sigue siendo útil para el lector sin importar los cambios tecnológicos, a diferencia de los casetes VHS.

Así, si internet permite publicar y distribuir como nunca antes (de forma más democrática, con menor censura, mayor alcance), lo más probable que suceda es lo que ya pasa y ha pasado: proliferarán las publicaciones y los autores en la red, de forma similar a cuando apareció el rotativo, pero sólo algunos de estos verán sus escritos publicados en un libro (como sucedió con algunas crónicas, artículos, cuentos y novelas publicadas en periódicos). Los autores ya ven las ventajas de la autopublicación en red sin censura, mientras que las editoriales han de aprovechar las ventajas de la difusión y distribución.

Por ejemplo, las editoriales pequeñas y/o especializadas, como ha hecho la de la Universidad de Michigan, pueden optar por la publicación en internet más la impresión por encargo (para lo que habría que resucitar el sistema postal, confiable, barato y público en la mayor parte del mundo). El negocio seguirá siendo el mismo: vender libros. Nadie va a leer Los miserables en la red ni lo va a imprimir en su casa si es más barato comprar el libro, ya sea en una librería o por correo. Pero sí puede empezar a leer Los miserables y luego, ya que le gustó, comprarlo. Las editoriales pequeñas por fin tienen la oportunidad de tener una difusión similar a la de los grandes corporativos editoriales, y los grandes corporativos por fin tienen una forma fácil y rápida de hacer una gran difusión.

Por supuesto, todo tiene sus costos. Publicar un libro completo en internet significa que hay gente que no lo comprará sino que lo leerá ahí, como antes lo leía en una biblioteca. Y serán muchos los que no lo compren. Pero, también, serán más los que lo lean y esto acarreará mayor venta de libros. Ya se sabe: los habitantes de un país con una red extensa de bibliotecas compran más libros que los de uno sin bibliotecas. En la era de la fotocopiadora, uno sólo fotocopiaba el libro si este no se podía conseguir o si sólo se requería una parte de él. Pero, aun en el peor de los casos, alguien leía parte del libro y, si le gustaba, le contaba a sus amiguitos: difusión y promoción de un autor a precio de fotocopia (mucho más barato que las sesiones de entrevistas y presentaciones). La publicación de libros en internet sí que afectará a la industria de fotocopiadoras, pero no a la de la venta de libros. Así, tampoco hay un problema de derechos de autor pues la gente no sólo seguirá comprando libros sino que comprará más.

Internet, a diferencia de la difusión por fotocopia, tiene la ventaja de que es cuantificable y deja rastro. Antes, para un editor era casi imposible saber cuántas fotocopias, y dónde, se hacían de un libro que estaba mal distribuido. En cambio, con internet se puede saber cuántos clics se dan a un libro publicado en la red y desde qué lugar del mundo, de modo que el editor puede saber cuántos ejemplares imprimir y adónde mandarlos, teniendo con esto un análisis de mercado baratísimo y reduciendo costos de almacenamiento de libros impresos. Más aún, internet también reactiva el negocio de libros maravillosos que, sin embargo, tienen ventas bajas, pues puede incorporar la impresión de un ejemplar por pedido (negocio más reducido pues la verdadera ganancia está en el volumen).

La gente de las editoriales, en su mayoría, aún sigue renuente a esto y les parece atroz: ¡cómo es que voy a publicar los libros gratis en la red! Es la llamada “resistencia al cambio tecnológico”, a ver las amenazas y no las ventajas. Tampoco ven, a pesar del éxito de Amazon, que su trabajo ahora es promover que haya buenos sistemas postales que entreguen de forma rápida y barata un libro después de comprarlo en la red.

Tal vez lo que se necesita es que ya aparezca el primer gran best seller de un blog para que las editoriales se den cuenta de que la publicación gratuita en la red no significa perder el negocio sino incrementarlo. Falta poco. ~ Fuente: http://www.letraslibres.com/index.php?art=14129

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8 oct 2009

Libros y Bibliotecas digitales: ¿monopolio virtual?

Se está desatando una batalla acerca del futuro de los libros en la era digital y la función que cumplirán las bibliotecas. Un caso que se encuentra en este momento ante un tribunal federal de Estados Unidos, según se ha indicado, podría otorgar prácticamente el monopolio del conocimiento humano registrado al gigante de los buscadores de Internet Google. El complejo caso concitó la oposición de cientos de personas y grupos de todo el planeta.

Google anunció en 2004 su plan de digitalizar millones de libros y ponerlos disponibles en Internet. Los libros que son de dominio público estarían disponibles en forma gratuita. Los libros más nuevos, publicados desde 1923 hasta la fecha, que aún tienen derecho de autor, también estarían en Internet, pero solamente estarían disponibles en lo que Google denominó “fragmentos”. El Gremio de Escritores y la Asociación de Editores Estadounidenses presentaron una demanda argumentando violaciones a los derechos de autor. En octubre de 2008, ambas organizaciones y Google anunciaron un acuerdo denominado “Acuerdo sobre Libros de Google” (GBS, por sus siglas en inglés).

En virtud del acuerdo, Google pagaría 125 millones de dólares y crearía el Registro de Derechos de Libros, una nueva organización que le daría fondos provenientes del acuerdo y de las ganancias de ventas futuras de los libros a quienes poseen los derechos de autor. Google estaría facultado no solo a exhibir obras, sino también a convertirse en una enorme librería on-line de venta de libros electrónicos.

El acuerdo le da a Google en forma automática el permiso de escanear, exhibir y vender libros que aún tienen derecho de autor pero que se considera que “están agotados” y para los que el titular de los derechos de autor no puede ser hallado fácilmente. Estos libros son denominados “libros huérfanos”. La condición de “obras huérfanas” ha sido objeto de mucho debate, y hasta incluso se propuso establecer una legislación para poner a las obras huérfanas a disponibilidad del público.
El Acuerdo sobre Libros GBS le da a Google, y solamente a Google, el derecho legal de digitalizar y vender estos libros.

La profesora de Derecho de la Universidad UC Berkeley, Pamela Samuelson escribió recientemente: “De ser aprobado, el acuerdo “Google Búsqueda de Libros” será el emprendimiento más importante de la industria del libro de la era moderna…[y] transformará el futuro de la industria del libro y del acceso público al patrimonio cultural de la humanidad encarnado en los libros”.

Brewster Kahle es co-fundador del Archivo de Internet, una biblioteca digital que aspira a brindar “acceso universal al conocimiento humano”. La biblioteca contiene 150.000 millones de páginas web, 200.000 películas, 400.000 grabaciones de audio y más de 1,6 millones de textos. Kahle se opone al Acuerdo sobre Libros de Google. Google escanea grandes cantidades de libros que son propiedad de las bibliotecas y le devuelve a cada biblioteca versiones digitales de sus libros solamente disponibles en un número limitado de terminales de computadoras, que proporciona el propio Google.

Le pregunté a Khale cómo ve el futuro de las bibliotecas y respondió: “Las bibliotecas como un lugar físico al cual acudir, creo que continuarán existiendo. Pero si continúa esta tendencia, si permitimos que Google tenga un monopolio, entonces las bibliotecas como depósitos de libros, lugares que compran libros, que son dueños de libros, guardianes de los libros, dejarán de existir.

Mirando hacia adelante, las bibliotecas quizá terminen siendo simplemente suscriptoras de las bases de datos de unas pocas empresas que tienen el monopolio de los libros”. La versión de biblioteca digital que Kahle está construyendo de manera colaborativa junto con otras personas es abierta y compartible, y no tiene ningún tipo de restricciones, a diferencia de lo que sucede con el acuerdo de Google.

Kahle es cofundador de Open Book Alliance, la coalición que presentó una demanda contra el Acuerdo sobre Libros de Google, comparando a este acuerdo con los esquemas de fijación de precios del petróleo establecidos por los magnates de la industria del ferrocarril y la Standard Oil de John Rockefeller en la década de 1870.

Luego de que el Juez Denny Chin, quien preside el caso, lanzó la convocatoria para la presentación de comentarios públicos, comenzaron a llegar manifestaciones de oposición desde todas partes del mundo, de fuentes que van desde los gobiernos de Francia y Alemania hasta un sinnúmero de editores, autores y artistas como el cantante folk Arlo Guthrie y la autora Julia Wright, hija de Richard Wright, quien escribió los clásicos “Chico Negro” e “Hijo Nativo”.

Marybeth Peters, directora de la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos, denominó al Acuerdo propuesto por Google “una forma de evadir el proceso legislativo y las prerrogativas”. El Juez Chin propuso la realización de una “audiencia imparcial” el 7 de octubre para decidir sobre el Acuerdo sobre Libros de Google.
El 18 de septiembre, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó un escrito de oposición.

Dice en una parte: “la amplitud del Acuerdo Propuesto – especialmente los futuros arreglos comerciales que pretende crear – plantea preocupaciones jurídicas considerables….La posibilidad de disponer a nivel mundial de los derechos de millones de libros con derecho de autor es un tipo de cambio de política que debería implementarse mediante legislación, no mediante un acuerdo judicial privado”.

El Juez Chin anunció un aplazamiento de la audiencia. Open Book Alliance, junto con otros grupos, aplaudió el aplazamiento y está solicitando un proceso abierto y transparente para lidiar con el futuro de la digitalización de los libros y el problema de los libros huérfanos de forma tal de que se beneficie al interés público.

Gentileza Amy Goodman. Democracy Now

Fuente: http://www.ellibrepensador.com/2009/10/03/libros-y-bibliotecas-digitales-¿monopolio-virtual/

3 sept 2009

Más cerca de la Biblioteca Digital Mundial

El sueño de la Biblioteca de Alejandría está más cerca de hacerse realidad, gracias a internet y a la cooperación de cientos de grandes bibliotecas del mundo, que han hecho aportaciones con sus fondos a un gran proyecto: la Biblioteca Digital Mundial (BDM).

El sueño de la Biblioteca de Alejandría está más cerca de hacerse realidad,
El sueño de la Biblioteca de Alejandría está más cerca de hacerse realidad,

El director general de la UNESCO, Koïchiro Matsuura, y el presidente de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, James H. Billington, fueron los encargados de presentar la Biblioteca Digital Mundial, en París. “Una biblioteca digital mundial fomentará el diálogo intercultural y el entendimiento internacional, al tiempo que incrementará el volumen de contenido de alta calidad disponibles gratuitamente en internet; unos documentos fundamentales, de un enorme atractivo en el plano humano que trasciende el ámbito de la política”, dijo Billington.

James Billington declaró a EFE: "Queremos ofrecer a todos los usuarios del mundo la posibilidad de consultar los documentos históricos más importantes de su propia cultura y la oportunidad de conocer los de todas las demás".

"Esto es sólo el principio. Esperamos que nuevas instituciones y países se unan al proyecto, contribuyendo con los documentos acerca de su historia y sobre su cultura (...). Así podremos hablar de una biblioteca digital realmente mundial", añadió este antiguo profesor de la Universidad de Harvard, que propuso su idea a la Unesco en 2005.

Se trata de mapas, fotografías, vídeos, manuscritos, libros y láminas que rastrean la historia de la humanidad desde el año 8.000 antes de Cristo. Los fondos se irán alimentando constantemente gracias a la colaboración de instituciones de distintos países que se van añadiendo al proyecto.

Vista de la Biblioteca de Alejandría.
Vista de la Biblioteca de Alejandría.

Por su parte, Abdelaziz Abid, coordinador de la sección de la UNESCO dedicada a este proyecto, destacó la "originalidad" de la Biblioteca Digital Mundial y su "alta calidad".Abid resaltó los esfuerzos hechos en la selección de material -"no buscamos albergar el máximo de documentos, sino los mejores", dijo-, la alta resolución de las imágenes, de una "claridad inhabitual", así como las elaboradas presentaciones de los documentos disponibles.

Códice la Matrícula de Tributos
Códice la Matrícula de Tributos

Promover la comprensión entre países
La BDM nace con el objetivo de promover la comprensión entre países y culturas, aumentar y diversificar el contenido cultural de Internet, ayudar a superar la brecha digital entre países y proporcionar recursos a los educadores.

Más de un millar de documentos históricos procedentes de numerosos países del mundo pueden ser ya consultados en la web de la Biblioteca Digital Mundial (BDM). Este proyecto, respaldado por la agencia de Naciones Unidas, ha sido desarrollado por un equipo de la Biblioteca del Congreso Americano, con la ayuda técnica de la Biblioteca de Alejandría.

Se echa de menos en la BDM la participación de los estados castellano parlantes. Entre ellos, sólo México ha colaborado, aunque con una importante aportación, gracias a cinco códices de los siglos XII al XVI.

Mexicano del códice Colombino
Mexicano del códice Colombino

Por el momento, la Biblioteca apenas cuenta con un millar de artículos, pero de una enorme calidad e interés. Los temas se presentan clasificados según la región del mundo, el periodo histórico, la temática o el tipo de soporte (manuscrito, libro, revista, grabado, carta, vídeo, grabación sonora o fotografía). Para acceder a esta página, la dirección es www. wdl.org.

Mapas, fotografías, vídeos, manuscritos, libros y láminas que rastrean la historia de la Humanidad desde el año 8.000 antes de Cristo. Sin embargo, los fondos se irán alimentando constantemente gracias a la colaboración de instituciones de distintos países que se van añadiendo al proyecto.

Es el sueño de la perdida Biblioteca de Alejandría, una de las Maravillas del Mundo Antiguo que aspiraba a recoger el saber de la humanidad y que, sin embargo, fue reducida a cenizas por un incendio que acabó con aquella utopía. Internet es ahora, dos mil años después, el soporte que recoge el testigo de esa gran obra inconmensurable.

“Una biblioteca digital mundial fomentará el diálogo intercultural y el entendimiento internacional, al tiempo que incrementará el volumen de contenido de alta calidad disponibles gratuitamente en internet; unos documentos fundamentales, de un enorme atractivo en el plano humano que trasciende el ámbito de la política”, dijo el presidente de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, James H. Billington.

Un hombre indio de la comunidad de los zoroastrianos o parsis pasan delante de las estatuas esculpidas
Un hombre indio de la comunidad de los zoroastrianos o parsis pasan delante de las estatuas esculpidas

Obras procedentes de 32 instituciones de todo el mundo, que se han sumado al proyecto lanzado en 2005 por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y asumido por la UNESCO. Entre los países que han colaborado con este almacén del saber se encuentran bibliotecas nacionales, instituciones culturales y educativas de China, Francia, Rusia, Irak, Israel, Suecia, Uganda, Serbia, Egipto y Brasil.

En sus fondos se puede navegar en siete idiomas: inglés, árabe, chino, español, francés, portugués y ruso, aunque pronto se podrá hacer en otros idiomas que se irán incorporando y facilitará el acceso de cualquier habitante del planeta, con tan solo un clic del ratón, a documentos hasta ahora reservados a minorías académicas y elites científicas, como las reproducciones de las más antiguas caligrafías china, árabe o persa.

La aportación mexicana
Se echa de menos en la BDM la participación de los estados castellano parlantes. Entre ellos, sólo ha colaborado México, aunque con una importante aportación gracias a cinco códices de los siglos XII al XVI.

Los códices Colombino, Huamantla, Chavero, Sigüenza y la Matrícula de Tributos, de origen prehispánico y colonial, son parte del acervo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia de México, y para formar parte de la Biblioteca de la Unesco fueron digitalizados en formato de alta calidad junto con su descripción y características.

La BDM nace con el objetivo de promover la comprensión entre países y culturas, aumentar y diversificar el contenido cultural de Internet, ayudar a superar la brecha digital entre países ...
La BDM nace con el objetivo de promover la comprensión entre países y culturas, aumentar y diversificar el contenido cultural de Internet, ayudar a superar la brecha digital entre países ...

De entre los documentos, destaca el Colombino, elaborado en el siglo XII en piel de venado y considerado el único códice prehispánico que se encuentra en territorio mexicano.

El códice Huamantla data del siglo XVI y está compuesto por ocho fragmentos, seis de los cuales se encuentran en México y dos más en la Biblioteca Real de Berlín. El códice Chavero, procedente de Puebla, es del XVI y narra los tributos de los pueblos indios en la región. El códice histórico-cartográfico Sigüenza representa la peregrinación de los aztecas desde Aztlán, su lugar de origen, hasta el sitio donde se fundó Tenochtitlán, la actual Ciudad de México. Y por último, la Matrícula de Tributos es un documento elaborado entre 1521 y 1541 en dieciséis hojas de papel amate (corteza de árbol) que contienen la relación de los tributos de las provincias bajo el dominio azteca.

Entre los 1.250 documentos de la BDM se encuentran verdaderas joyas del patrimonio mundial, como la "Biblia del Diablo", manuscrito del siglo XIII, impresionante por su gran tamaño, o el "Hyakumanto Darani", uno de los primeros documentos en los que se utilizó la técnica de impresión, del año 764.

Otra sorpresa que puede encontrarse es una antigua filmación sobre una corrida de toros y una procesión de Semana Santa rodada por los hermanos Lumière en Sevilla, del año 1898.

Según han asegurado sus promotores, la BDM no pretende competir con otros proyectos similares. El proyecto ha sido financiado por diferentes fundaciones, gobiernos y sociedades privadas, entre las que se encuentran el buscador de internet "Google" y la empresa estadounidense "Microsoft".

Fuente:http://www.terra.es/tecnologia/lared/articulo/biblioteca-digital-mundial-21870.htm


26 ago 2009

Bibliotecas deben digitalizarse para sobrevivir



MILAN. Si las bibliotecas quieren evitar transformarse en instituciones desiertas y polvorientas en las que dormita un saber inaccesible, la única solución está en la digitalización de su patrimonio, coincidieron expertos internacionales, reunidos en Milán en ocasión del 75to. congreso mundial de la International Federation of Libreries Associations (IFLA) .


La transferencia a formatos digitales de las obras custodiadas en las bibliotecas de hecho ya forma parte del presente, como subrayó el presidente de la asociación italiana de bibliotecarios, Mauro Guerrini.

“Muchas bibliotecas municipales y locales ya han digitalizado y vuelto accesibles a través de Internet a libros y otros documentos, y lo mismo sucede en las universidades, donde algunos ateneos han logrado un nivel de servicio comparable con las mejores experiencias en el exterior”, dijo Guerrini.

Pero más allá de las iniciativas locales -regionales o nacionales- la tendencia que se va imponiendo en el mundo de las bibliotecas es la de definir acuerdos con operadores en Internet, que se ocupen técnicamente de la digitalización de las obras, una tarea larga y delicada, así como de su ordenación sucesiva, para permitir búsquedas en base a parámetros variables de parte de estudiantes, investigadores o simples lectores.

En este campo, se está perfilando una competencia entre algunos de los mayores actores en la red: por una parte el motor de búsqueda Google, con su proyecto Google Books, y por la otra la alianza entre Microsoft, Yahoo y Amazon para la rival Open Book Alliance. Google Books está actualmente en ventaja en esta competencia, luego de que la semana pasada se informó de sus tratativas con la Biblioteca Nacional francesa para colaborar en la digitalización de su catálogo de obras, como reconoció en Milán su responsable para Europa, Santiago de la Mora.

“Estamos muy satisfechos del interés que ha suscitado nuestra actividad: estamos ya colaborando con éxito con bibliotecas de muchos países, entre los cuales Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Suiza, Alemania y España”, subrayó de la Mora, y precisó que “nuestra biblioteca digital cuenta ya con material en más de 100 idiomas”.

También Italia podría agregarse a esta lista, según dijo el director general de la oficina de valorización de los bienes culturales, Mario Resca, quien afirmó que el gobierno está conversando con Google Books sobre la posibilidad de transferir en Internet el contenido de las 47 bibliotecas administradas por el ministerio de Bienes Culturales.

Esto significaría unas 16 mil obras literarias que, como dijo Resca, el gobierno “se siente en deber de poner a disposición de todo el mundo”, ya que “esta maravillosa colección de obras maestras servirá para difundir la cultura y el idioma italianos”.

Aún así, muchos apuntan que existen serias dificultades en la digitalización de obras impresas, como el director de la Biblioteca Nacional Central de Roma, Osvaldo Avallone, quien subrayó que “la digitalización de un patrimonio de unos cinco millones de libros podría costar entre 40 y 50 centavos de euro por página”.

Además, advirtió, “no podemos dejar en manos de Google el monopolio de las bibliotecas digitales: después de todo, existen también proyectos europeos del mismo tipo”.

El éxito de Google Books, en efecto, nació de la adhesión al proyecto de una serie de bibliotecas de importantes universidades estadounidenses -Columbia, Princeton, Cornell, UCLA, Austin, etc- a la que fueron sumándose otros ateneos del mundo, como el de Ghent, en los Países Bajos, la japonesa Keio y la de Lausana (Suiza) .

Queda además por resolver el espinoso tema de los derechos de autor, que no afecta las obras más antiguas pero podría causar dificultades con las más recientes, ya que por definición el patrimonio de la bibliotecas debe pertenecer al dominio público.

Y a esto se suma el hecho de que, como subrayó la presidenta de IFLA, la alemana Claudia Lux, aunque la digitalización “puede servir para asegurar un acceso más amplio a nuestro patrimonio”, por otra parte la gente seguirá concurriendo personalmente a las bibliotecas para consultar las obras que allí se encuentran.

“Es que hay algunos documentos, algunos archivos, que sólo pueden ser consultados de ese modo, a lo que se suma la emoción de los lugares, el placer del encuentro con otros lectores e investigadores, o el simple gusto de poder estudiar en un ambiente que invita a la concentración”, dijo Lux.

1 ago 2009

Los retos de las bibliotecas en el futuro

JISC (Joint Information Systems Committee) inspira a los “colleges” y universidades del Reino Unido en el uso innovador de las tecnologías digitales. Gestionan los fondos de más de 200 proyectos correspondientes a 15 programas. Mantiene 49 servicios que proporcionan experiencia, asesoramiento, orientación y recursos.

Las bibliotecas se encuentran en estos momentos en un punto de inflexión. A medida que la tecnología está transformando la manera en la que accedemos a la información y otros recursos que cada vez más se encuentran disponibles en red, el papel de la biblioteca como un espacio físico donde los libros se custodian y se consultan, está cada día más lejos de las necesidades de los estudiantes y de los investigadores, y también del ciudadano.
JISC ha abierto un debate al respecto. En su sitio web hay un espacio para ello con documentos en línea, blog y multimedia.

Insertamos un vídeo que lleva el título de Bibliotecas del futuro, en el que se exploran las cuestiones sobre el impacto de las TIC en las bibliotecas académicas que, a pesar de todo, siguen siendo el centro de la vida académica. Entrevista a directivos del JISC, de la Universidad de Oxford y a estudiantes.



Fuente:http://historiadelamedicina.wordpress.com/

La biblioteca digital: inventando el futuro

Por: Virginia Ortiz-Repiso1 y Purificación Moscoso2

Resumen

La biblioteca digital puede entenderse de diferentes formas y abordarse desde diferentes campos temáticos. Esta comunicación resalta el carácter multidisciplinar de las investigaciones que se están llevando a cabo e identifica las principales líneas de trabajo. Se estudia el concepto y modelo de biblioteca digital, así como su impacto en el acceso y la gestión de la información. Se analizan, además, las repercusiones de este nuevo modelo de biblioteca en el comportamiento y los hábitos del usuario final en la búsqueda y el acceso a la información que precisa. Se examinan, también, los principales cambios que las unidades de información y los distintos sectores de la sociedad deben afrontar para inventar su futuro.

1.Profesora Titular de Universidad. Facultad de Documentación. Universidad de Alcalá . v.repiso@uah.es

2. Catedrática de Universidad. Facultad de Documentación. Universidad de Alcalá. p.moscoso@uah.es

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11 jun 2009

El saber perdido en la era digital


Lucha por preservar la memoria colectiva en el ciberespacio


En el Centro Nacional Steinbeck se exhibe una selección de artilugios de la vida y obra de John Steinbeck: objetos familiares, un pasaporte de los años sesenta y fotogramas de la película Las uvas de la ira. En el piso de abajo, en una cámara cuyas condiciones ambientales están controladas, se encuentra el manuscrito original de La perla, la novela corta que publicó en 1947. Los seguidores de Steinbeck que deseen examinar el manuscrito de La perla tienen que desplazarse hasta Salinas, previa cita con el archivero, que trabaja a tiempo parcial. El centro preserva cuidadosamente estas reliquias de Steinbeck, galardonado con un Nobel, pero no prevé llevar la colección al siguiente nivel, es decir, adaptarla a la era digital.


Estas piezas de Steinbeck no son los únicos fragmentos históricos que corren el riesgo de desaparecer o de ser ignorados en la era digital. Eruditos y archiveros advierten que, al convertirse cada vez más museos y archivos en dominios digitales, y los recursos electrónicos en la principal herramienta para obtener información, las piezas que quedan sin digitalizar corren el riesgo de desaparecer de la memoria cultural colectiva, haciendo que nuestro tejido histórico quede plagado de agujeros.


"Se está creando la ilusión de que todo el saber humano está en la Red, pero no hemos empezado a vislumbrar siquiera lo que hay en archivos y bibliotecas locales", señala Edward L. Ayers, historiador y decano de la facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Virginia. "Corremos el riesgo de ignorar el material que no haya sido digitalizado, algo que no hubiese ocurrido en el pasado; prácticamente se perdería para la gran mayoría de usuarios potenciales".


No cabe duda de que los esfuerzos de digitalización realizados en el último decenio han sido ambiciosos. Para muchas instituciones, colgar sus colecciones en Internet es prioritario. Pero el dinero, la tecnología y las complicaciones derivadas de los derechos de autor representan enormes obstáculos.


En la Biblioteca del Congreso de EE UU, por ejemplo, a pesar de los ingentes esfuerzos de digitalización, apenas el 10% de los 132 millones de objetos que contiene estarán digitalizados en un futuro próximo, porque los costes son prohibitivos. Del mismo modo, en los Archivos Nacionales hay depositados unos 9.000 millones de documentos, de los cuales sólo una pequeña fracción van a ser digitalizados y colgados en Internet. Y la mayor parte de las miles de colecciones locales de EE UU languidece en anticuados soportes: papel, discos de vinilo, cintas magnéticas y películas.

Los archiveros del país, necesitados de fondos, recurren a socios del sector privado en busca de ayuda. Google ha donado 2,25 millones de euros para contribuir a poner en marcha un esfuerzo liderado por la Biblioteca del Congreso que permitirá digitalizar y compartir documentos de todo el planeta, y también ha aportado recursos técnicos para digitalizar diversos materiales impresos de la biblioteca. Google, por cuenta propia, está digitalizando libros de la Biblioteca del Congreso. Y toda una serie de empresas y fundaciones, como Reuters, IBM y la Fundación Andrew W. Mellon, han financiado proyectos de digitalización en todo el mundo.


Los expertos afirman que incluso con ayuda externa, hay partes enteras de la historia política y cultural que corren el riesgo de quedar olvidadas por las nuevas generaciones de investigadores aficionados y académicos serios. Tomen por ejemplo el caso del archivo de la Biblioteca del Congreso que contiene cinco millones de imágenes de la revista Look. Abarcan el periodo que va de 1937 a 1971, y Jeremy E. Adamson, director de colecciones y servicios de la biblioteca, considera que son "un fascinante retrato de Estados Unidos a través de reportajes fotográficos sobre temas sociales y políticos, personajes públicos, comida, moda y deportes". Sin embargo, sólo han sido digitalizadas 313 de esas fotografías.


"Clama al cielo", se lamenta Adamson. ¿Por qué no se han digitalizado estas colecciones? Sólo una mínima parte de la Biblioteca del Congreso ha sido digitalizada. "No hay suficiente dinero", según Adamson.

La decisión de posponer la digitalización de una colección importante no es fácil de tomar, según los archiveros de la Biblioteca del Congreso. Los planes de digitalizar The National Intelligencer, un periódico publicado en Washington durante gran parte del siglo XIX y repleto de tipografía de la época colonial que no reconocen fácilmente los aparatos utilizados para digitalizar, tuvo que ser retrasada por el alto coste que suponía. "Si los investigadores concluyen que los únicos documentos valiosos que necesitan son los que están en Internet, se van a saltar partes importantes de la Historia", advierte James J. Hastings, director de programas de acceso en los Archivos Nacionales. "Y, en algunos casos, se saltarán la Historia por completo".


La Biblioteca del Congreso y otros archivos están creando índices que hacen referencia a una colección física, con la esperanza de que animará a los investigadores a alejarse de los ordenadores. Pero sigue siendo cierto que hay nueva generación de investigadores que prefiere buscar información en Internet, una tendencia que a Hastings, de los Archivos Nacionales, le quedó clarísima el año pasado, después de que Google, en una especie de experimento, digitalizara 101 de las películas de los Archivos Nacionales -incluidos noticiarios de la II Guerra Mundial e imágenes de la NASA- y las colgara en su web, video.google.google.com/nara.html.


"Antes de eso, teníamos 2000 peticiones al año para usar la sala de investigación", cuenta Hastings. "Durante el primer mes que estuvieron las películas disponibles en Google, fueron vistas 200.000 veces, es decir, se multiplicaron por mil".


Mientras que el copyright no es un problema para aquellos que digitalizan documentos de hace cientos de años, como el proyecto de IBM de crear una versión virtual de la gran Ciudad Prohibida de Pekín, las restricciones del copyright sí pueden ser decisivas cuando se trata de material moderno.

Incluso si el Centro Steinbeck de Salinas encontrase el dinero para digitalizar, por ejemplo, el manuscrito de La perla, su copyright limitaría su distribución. "En este momento, es mejor poner en Internet el material de autores que ya no tienen copyright", explica Susan Shillinglaw, una profesora visitante del Centro Steinbeck.


En lo que se refiere a las grabaciones de audio, el copyright puede causar aún mayores compliaciones. Un estudio publicado en 2005 por la Biblioteca del Congreso y el Consejo de Fuentes de Información y de Bibliotecas, revelaba que el 84% de las grabaciones históricas, que incluyen jazz, blues, gospel, country y música clásica de Estados Unidos, y realizadas entre 1890 y 1964, son virtualmente inaccesibles debido a los derechos de propiedad intelectual.


Otro factor que determina lo que se digitaliza es la facilidad con que se puede copiar el material. Con los libros es fácil trabajar. Los esfuerzos de digitalización de Google se centran en libros y material impreso.

David Eun, vicepresidente de Google responsable de contenido, afirma que en vez de preocuparse por lo que queda atrás, prefiere ser más optimista.


"Estamos hablando de un universo francamente gigantesco de contenidos", afirma. "Si se piensa que el vaso está medio vacío se vuelve sobrecogedor".


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