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25 jul 2018

La censura franquista prohibió «El túnel», de Ernesto Sábato, por ser «una novela pornográfica»




Extracto del expediente de la censura franquista, emitido el 15 de noviembre de 1965
Extracto del expediente de la censura franquista, emitido el 15 de noviembre de 1965 - SEIX BARRAL

Así se indica en el expediente completo del régimen, que ha visto la luz por primera vez en una nueva reedición de la obra.

La censura franquista prohibió la publicación de «El túnel» de Ernesto Sábato por considerar que, si se prescindía de la intención simbólica del autor, no quedaba «más que una novela pornográfica, en la que se relatan una adulterio y un asesinato». Así se indica en el expediente completo de la censura, inédito hasta ahora y que Seix Barral ha incluido en una nueva reedición de la obra, al cumplirse 70 años de su primera publicación.

«El túnel» vio la luz en 1948 en la revista «Sur» en Buenos Aires, después de que el manuscrito fuera rechazado por las principales editoriales argentinas. No fue hasta 1966 cuando esta obra, una novela psicológica narrada en primera persona y enmarcada en el existencialismo de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, pasó en España los filtros franquistas al decidir el censor que las pasiones «primarias» que reflejaba Sábato en la novela eran bastante «corrientes» en el cine.

Cuando Sábato logró publicar «El túnel» recibió críticas entusiastas de Albert Camus, que hizo que Gallimard lo tradujera al francés, lo que dio a la obra proyección mundial.

Con motivo del 70 aniversario de su primera publicación, se reedita esta novela, considerada como la mejor introducción al universo literario de Sábato, junto con el expediente completo de la censura en España, inédito hasta ahora, así como una recopilación de textos del propio autor sobre el texto.

Estructura policial
Novela de estructura casi policial, «El túnel» está relatada en primera persona por Juan Pablo Castel, que se presenta al principio de la obra como el pintor que mató a una mujer, María Iribarne, y en ella Sábato entrega los elementos básicos de su visión metafísica del existir.

Una de las páginas del primer informe de censura, fechado en Madrid, el 7 de mayo de 1965

Una de las páginas del primer informe de censura, fechado en Madrid, el 7 de mayo de 1965 - SEIX BARRAL

La censura denegó en mayo de 1965 la publicación de esta primera novela de Sábato en España porque en ella se relataban «las consecuencias de un amor ilícito»: «En el fondo, a la manera de los cultivadores del absurdo, un Camus por ejemplo, hay una defensa apasionada de la fidelidad en el amor, pero se parte del equívoco de que el amor puede ser ilícito. En el empeño de defender esa, en consecuencia, también falsa fidelidad se justifica el asesinato».
La decisión de no autorizar la publicación se mantuvo en noviembre de 1965, cuando la censura destacó que pese a no presentar problema político alguno, era aconsejable mantener la prohibición por desarrollarse «en un ambiente moral disolvente y absurdo». Y nuevamente un mes después, el censor ratificó la prohibición basándose en la forma de la novela debido a que empleaba una «fraseología excesivamente cruda» de tal forma que si se prescindía de la intención simbólica del autor, no quedaba más que «una novela pornográfica». Además, la pequeña extensión de la obra, -agregaba el censor- podía ponerla en manos de un amplio círculo de lectores «que no comprenderían fácilmente la intención simbólica de la novela».

Cambio de opinión
Finalmente, en enero de 1966, la censura cambió de opinión y decidió que era literatura indicada para el gran público por lo «rápido del relato», por lo que el Ministerio de Información autorizó su publicación ya que los reparos contra «El túnel» eran de índole «exclusivamente moral».

El escritor argentino Ernesto Sábto, fotografiado en 1995
 El escritor argentino Ernesto Sábto, fotografiado en 1995 - EDUARDO LONGONI

La nueva edición de esta obra de Sábato, premio Cervantes en 1984, incluye también un apéndice con varios fragmentos en los que el propio autor reflexiona sobre su obra más conocida. «'El túnel' fue la única novela que quise publicar, y para lograrlo debí sufrir amargas humillaciones», recordaba el escritor argentino en 1999, al explicar cuánto le debía a Albert Camus, que animó a la editorial Gallimard a que la publicara en Francia.

El autor de «El túnel» señalaba cómo, al tener una formación científica, a nadie le parecía posible que pudiera dedicarse seriamente a la literatura. «Cuánto le debo a aquel escritor genial, con quien compartiría luego inquietudes metafísicas y éticas», decía el autor argentino, fallecido en 2011, a los 99 años.




Fuente bibliográfica
La censura franquista prohibió «El túnel», de Ernesto Sábato, por ser «una novela pornográfica». abc [en línea], 2018. [Consulta: 26 julio 2018]. Disponible en: https://www.abc.es/cultura/libros/abci-censura-franquista-prohibio-tunel-ernesto-sabato-novela-pornografica-201807241638_noticia.html

10 mar 2008

Borges y Sábato: Diálogos (Fragmentos)


Escrito por Damian/eltallerliterario


“Dialogos: Borges/Sabato” es un libro que reúne las conversaciones entre Ernesto Sabato y Jorge Luis Borges, quizás, los dos escritores más importantes de la literatura argentina. Esos encuentros se realizaron entre 14 de diciembre de 1974 y el 15 de marzo de 1975

A instancias de Orlando Barone se produjo el reencuentro de los dos escritores, en bares y en el departamento de una amiga en común. “…En esas largas y lúcidas conversaciones Borges y Sabato dejaron en claro sus raras coincidencias y sus numerosas diferencias acerca de los temas que atarearon su quehacer literario. La realidad y los sueños, la idea de Dios, el amor, el arte de traducir, el tango, el teatro y el cine; entre personas y personajes, ideas y obsesiones…”.
(Fragmentos)

14 de diciembre de 1974

Creo que se tocaron las manos. Y un brazo o el hombro tal vez. Suelo imaginar más que lo que veo.
Se deben de haber dicho, no obstante, esas cosas comunes y triviales de todos: Hola, Borges; Qué dice, Sabato…
Mi obligación de testigo es registrar las palabras exactas. Pero ese momento cualquiera puede haberlo soñado siempre (cualquier escritor, cualquier artista) y es mejor hacer compartir las sensaciones, no las palabras.
Sé que venían por el pasillo de la casa, tomados del brazo, lentamente. El bastón era un péndulo en las manos de Borges.
Entreví dos sombras y detrás a dos hombres y, dentro de las sombras y los hombres, entreví el amor y la muerte, la lucha y el arte, es decir: la vida.
No me importó que apenas me saludaran (puedo soportar la idea de que por ese rato, de haberme ido, no se hubiesen dado cuenta).
La cinta empezó a girar.

Capítulo 1

Borges: ¿Cuándo nos conocimos? A ver… Yo he perdido la cuenta de los años. Pero creo que fue en casa de Bioy Casares, en la época de Uno y el Universo.

Sábato: No, Borges. Ese libro salió en 1945. Nos conocimos en lo de Bioy, pero unos años antes, creo que hacia 1940.

Borges: (Pensativo) Sí, aquellas reuniones… Podíamos estar toda la noche hablando sobre literatura o filosofía… Era un mundo diferente… Ahora me dicen, sé, que se habla mucho de política. En mi opinión les interesan los políticos. La política abstracta, no. A nosotros nos preocupaban otras cosas.

Sábato: Yo diría, más bien, que en aquellas reuniones hablábamos de lo que nos apasionaba en común a usted, a Bioy, a Silvina, a mí. Es decir, de la literatura, de la música. No porque no nos preocupara la política. A mí, al menos.

Borges: Quiero decir, Sábato, que no se hacía ninguna referencia a las noticias cotidianas, fugaces.

Sábato: Sí, eso es verdad. Tocábamos temas permanentes. La noticia cotidiana, en general, se la lleva el viento. Lo más nuevo que hay es el diario, y lo más viejo, al día siguiente.

Borges: Claro. Nadie piensa que deba recordarse lo que está escrito en un diario. Un diario, digo, se escribe para el olvido, deliberadamente para el olvido.

Sábato: Sería mejor publicar un periódico cada año, o cada siglo. O cuando sucede algo verdaderamente importante: “El señor Cristóbal Colon acaba de descubrir América”. Título a ocho columnas.

Borges: (Sonriendo) Sí… creo que sí.

Sábato: ¿Cómo puede haber hechos transcendentes cada día?

Borges: Además, no se sabe de antemano cuáles son. La crucifixión de Cristo fue importante después, no cuando ocurrió. Por eso yo jamás he leído un diario, siguiendo el consejo de Emerson.

Sábato: ¿Quién?

Borges: Emerson, que recomendaba leer libros, no diarios.

Barone: Si me permiten… aquel tiempo en que se encontraban en lo de Bioy…

Borges: Caramba, usted se refiere a aquel tiempo como si fueran épocas muy lejanas. (Pareciera evocarlas). Sí, claro, cronológicamente son lejanas. Sin embargo siento, pienso en aquello como si fuera contemporáneo. Además, nos reuníamos pocas veces.

Sábato: El tiempo no existe, ¿no?

Borges: Quiero decir… Como yo sigo mentalmente en esa época… y además la ceguera me ayuda.

Se produce una larga pausa.

Borges: Recuerdo la polémica Boedo-Florida, por ejemplo, tan célebre hoy. Y sin embargo fue una broma tramada por Roberto Mariani y Ernesto Palacio.

Sábato: Bueno, Borges, pero aquel tiempo no fue el mío.

Lo dice con sarcasmo.

Texto completo en: http://elmercuriodigital.es/content/view/6547/39/

27 feb 2008

Leer les agrandará, chicos, el deseo y el horizonte de la vida.


...les quiero pedir a los chicos y a los jóvenes, con la autoridad que me dan los años, que lean. Yo también he leído de chico, y fueron los libros quienes me ayudaron a comprender y a querer la grandeza de la vida. Quienes sembraron en mi alma lo que lo que luego los años pudieron expandir. Leía cuando llegaba a aquellas bibliotecas de barrio, donde primero a través de libros de aventuras, y luego, porque un libro lleva, inexorablemente, a otro libro, a través de los abismos del corazón humano, y la belleza y el sentido de la existencia.

Leer les agrandará, chicos, el deseo y el horizonte de la vida. Leer les dará una mirada más abierta sobre los hombres y sobre el mundo, y los ayudará a rechazar la realidad como un hecho irrevocable. Esa negociación, esa sagrada rebeldía, es la grieta que abrimos sobre la opacidad del mundo. A través de ella puede filtrarse una novedad que aliente nuestro compromiso.

Ernesto Sábato (Presentación del Plan Nacional de lectura)

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