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12 nov 2016

Libros de autoayuda. ¿Ayudan de verdad o son un fiasco?




El pasado día 20 de octubre se puso a la venta el último libro de Albert Espinosa, Los secretos que jamás te contaron, que ya está entre los más vendidos. Pero son incontables los títulos de autoayuda, motivación o crecimiento personal que hay en el mercado. Copan estantes de librerías de barrio o de grandes cadenas. Se hacen presentaciones multitudinarias, entrevistas en televisión a los nombres más mediáticos… En fin, están y llevan mucho tiempo de moda. Y seguro que continuarán teniendo éxito.

Pero ¿ese éxito es merecido? Sí, tratan de ayudar, aconsejan, recomiendan o solamente cuentan una experiencia de superación que los autores creen de verdad que ayudará a los demás. Y por supuesto es totalmente lícito que se puedan sacar un beneficio por ello. Simplemente el tiempo -para cualquier escritor- ya tiene un precio invaluable. Pero ¿es así realmente? ¿Habéis leído alguno? ¿Pensáis que funcionan? Yo confieso que no he leído ninguno. Quizás es que (aún) no los he necesitado. Veamos…

La red está plagada de frases inspiradoras (anónimas o no), mensajes positivos con fondos de paisajes idílicos y cielos azules. Todos los leemos, a veces con más interés, otras con escepticismo, con ganas de creerlo o con simple curiosidad. Los alérgicos a la cursilería pública y en público padecemos de urticaria con la mayoría, pero aceptamos su realidad y ¿por qué no?, que a los demás les pueda funcionar para inspirar y expirar un día más. Así que ¿por qué no que puedan funcionar en forma de libros?

Vi hace poco a Albert Espinosa en El hormiguero. Ya conocía sus Pulseras rojas o su Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven. Y, como todo el mundo, conozco su formidable historia de superación personal que, sin duda, es admirable al cien por cien.

Yo misma he participado de forma altruista en un libro solidario en el que la fotografía y la literatura se mezclan para contar 30 historias de 30 niños con diversas enfermedades raras. Pero un libro solidario no es un libro de autoayuda. Solo se pretende dar a conocer esos casos de vidas luchadoras, y los beneficios económicos suelen destinarse a la causa. En este libro se trata de recaudar fondos para mejorar la calidad de vida de estos niños.

Los libros de autoayuda o motivación tienen el fin más directo. Todos pasamos por rachas malas o grises, todos buscamos una respuesta, un razonamiento o una idea cuando las cosas se tuercen en algún momento. Y atendemos al mensaje que estos libros nos proporcionan: Mira lo que me pasó a mí o mira lo que sé, lo que he aprendido, lo que me ha servido, lo que puedes aplicarte. A mí me ha funcionado. Prueba tú. ¿Por qué no te va a funcionar también? 
Así que yo también he echado un vistazo a varios títulos más como los de Rafael Santandreu, los de los Punset (padre e hija) o los Bucay de turno con su ficción incorporada. O ese El poder del ahora: una guía para la iluminación espiritual, del que ya va la sexta edición. ¡Qué lejano queda ya el de ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson! Pero claro, esos títulos inducen al vistazo.

Y he acabado haciendo un sondeo entre amigos y conocidos. Algunos, con pasado de duros golpes vitales propios o muy cercanos a ellos, han podido encontrar formas de capear la tormenta emocional con lecturas como estas. Algunas respuestas han sido que para guiarse entre tanta palabra de motivación y ánimo han preferido valorar al autor por su preparación o conocimiento profesional. Así, son los psicólogos o psiquiatras de reconocido prestigio los que suelen llevarse la palma de la credibilidad. Un ejemplo serían Luis Rojas Marcos o el mencionado Santandreu. De hecho, sus libros están entre los más valorados y vendidos.

No obstante, quizás la luz que puedan arrojar no sea tan potente o tan real. Y a la hora de una verdadera rehabilitación emocional haya que acudir al profesional también más real que las mejores, más inspiradoras y más motivadoras palabras impresas. ¿Sí o no? ¿Se puede conseguir ver esa luz a través de estos libros cuando andamos en una crisis de negrura? Ahí lo dejo.

Fuente bibliográfica
DÍAZ-CANO ARÉVALO, MARIOLA, 2016. Libros de autoayuda. ¿Ayudan de verdad o son un fiasco? Actualidad Literatura [en línea]. [Consulta: 13 noviembre 2016]. Disponible en: http://www.actualidadliteratura.com/libros-autoayuda-ayudan-o-no/. 

1 ago 2016

Biblioterapia: el poder de un libro sobre tu cerebro

Por: Jesús Méndez 


Recomendar un libro puede ser un arte y una responsabilidad. Una iniciativa basada en lo que se conoce como biblioterapia pretende ofrecer ayuda a través de libros adecuados para cada persona y situación.


¿Qué sabe la ciencia sobre los efectos que tiene la lectura en el cerebro? ¿Hay diferencias entre la alta y baja literatura, entre la ficción y la no ficción?

El término biblioterapia se estrenó en 1916 en un artículo publicado en la revista The Atlantic Monthly. / SINC

“La vida es demasiado corta como para leer un mal libro”.

“Pero teniendo en cuenta que se publica un nuevo libro cada treinta segundos, puede hacerse difícil saber por dónde empezar”.

La primera frase la dijo, al parecer, James Joyce. La segunda es la forma de completarla que tienen en The School of Life, una iniciativa creada en Inglaterra por el filósofo Alain de Botton y que, bajo la apariencia de una librería, ofrece toda una batería de servicios (cursos, talleres, charlas) para educar en lo que “no se tiene en cuenta en la escuela o en la universidad”, esto es: “Cómo deberíamos vivir bien”.

Uno de esos servicios se ha hecho particularmente famoso, y su nombre es ya de por sí explicativo. Lo llaman biblioterapia. La idea es simple: usar los libros para ayudar a la gente.

De libros y cataplasmas

El término biblioterapia parece estrenarse en 1916 en un artículo publicado en la revista The Atlantic Monthly. En él se habla de un tal doctor Bangster, que receta libros a quien los pudiera necesitar. Esto era lo que decía sobre ellos: “Un libro puede ser un estimulante, un tranquilizante, un irritante o un soporífero. La cuestión es que debe hacerte algo, y tú tienes que saber qué es. Un libro puede ser de la naturaleza de un jarabe calmante o puede ser una cataplasma de mostaza irritante”.

La biblioterapia se extendió tras la I Guerra Mundial, cuando se recomendaban libros a los soldados con estrés postraumático.

El uso de la biblioterapia empezó a extenderse después de la I Guerra Mundial, sobre todo en los Estados Unidos. Allí, varias iniciativas empezaron a recomendar libros a los soldados que retornaban, muchos de ellos con estrés postraumático, en un intento por mejorar su convalecencia.

Hoy día, guías clínicas como las desarrolladas en el Reino Unido por el National Institute and Care Excellence (NICE) recomiendan la biblioterapia en casos de depresión o trastornos de ansiedad. Lo definen como un tipo de terapia cognitiva de baja intensidad que puede ayudar en casos leves, pero no es exactamente lo mismo a lo que se refería Bangster.

Estas recomendaciones se basan en libros de autoayuda convenientemente seleccionados a través de iniciativas para prescribir solo aquellos considerados de “alta calidad”. Lo que Bangster proponía, y lo que en The School of Life hacen, es extender y enriquecer la prescripción: sus recomendaciones se basan en libros de ficción.

Novelas que levantan el ánimo

La sección de biblioterapia de The School of Life depende de Susan Elderkin y Ella Berthoud, dos licenciadas en Literatura inglesa por la Universidad de Cambridge. Según comenta Elderkin a Sinc, así surgió la idea: “Ella y yo empezamos a pasarnos libros con un propósito terapéutico cuando éramos estudiantes en la universidad y vivíamos en habitaciones contiguas. A veces llegábamos a casa y nos encontrábamos una novela en la puerta: una novela pensada para subirnos el ánimo cuando lo teníamos bajo o, muchas veces, para espabilarnos y echarnos un rapapolvo”.

Surgió de ver la literatura como un recurso, algo que puede abrir puertas cuando nos sentimos atascados y ayudar a cambiar de perspectiva. Creo que mucha gente ha experimentado este poder, pero normalmente es algo que sucede por casualidad, tropezando con el libro adecuado en el momento adecuado casi por accidente. Nosotros quisimos organizar la literatura para que no dependiera del azar, para que cualquiera que necesitara un recordatorio de que no estaba solo pudiera encontrarlo cuando lo necesitara”.

The-Novel-Cure

El funcionamiento es sencillo. Consiste en rellenar un cuestionario con preguntas sobre hábitos y preferencias de lectura junto con otras más personales, como el tipo de vida, las principales preocupaciones e ilusiones o lo que uno espera estar haciendo dentro de diez años. Después se fija una entrevista que puede ser incluso por teléfono o Skype y al final uno recibe una lista con seis o siete libros recomendados. La biblioterapia funciona como una suerte de librero emocional, que alguno podría ver como un escalafón superior, o simplemente diferente al del librero tradicional.

La web The School of Life funciona como un librero emocional: rellenas un cuestionario, haces una entrevista y te prescribe libros de ficción.

También se recomiendan libros de no ficción, pero según Elderkin “preferimos prescribir novelas”. Algunas que suelen recomendar, según la persona y la situación, son El Evangelio según Jesucristo, de José Saramago; Henderson, el Rey de la Lluvia, de Saul Bellow; Siddharta, de Herman Hesse o Un hombre afortunado, de John Berger.

Para Elderkin, “después de todo, hay pocas cosas que puedas experimentar por las que no haya pasado ya un personaje de ficción. En mi opinión, Matar a un Ruiseñor es un maravilloso estímulo para hacer lo que uno de los mejores libros de autoayuda nos habría dicho: sentir el miedo y hacerlo de todas maneras”.

Por el momento no existen buenos estudios que prueben el valor de este tipo de biblioterapia en la salud, pero cada vez hay más evidencias de lo que sí puede provocar la lectura en nuestro interior.

Qué le pasa al cerebro cuando lee

Si al leer nos transportamos y entramos en lo que el libro nos cuenta, si nos imaginamos y de alguna manera vivimos la historia de sus personajes aun encerrados en nuestra habitación, algo debe suceder en nuestros cerebros que lo permita. La mejor manera de saber qué es lo que tiene lugar es mediante pruebas de neuroimagen, técnicas que discriminan las áreas cerebrales que se activan cuando leemos lo que leemos. Desde hace unos años se han sucedido los experimentos desde lo aparentemente más simple a procesos más complejos.

Esto es algo de lo que han observado.

En el año 2006, investigadores españoles en la universidad Jaume I de Castellón dieron a leer diversas palabras a una serie de voluntarios mientras les practicaban una resonancia cerebral. Algunas de esas palabras evocaban olores intensos, eran palabras como ajo, canela o jazmín. Otras eran palabras neutras, sin ningún tipo de olor asociado. Lo que vieron fue que, al leer, todas ellas activaban las áreas cerebrales responsables del lenguaje, pero las primeras hacían trabajar además a las áreas olfativas, las responsables de oler en la realidad.

Si al leer nos transportamos a la historia que el libro nos cuenta, algo debe suceder en nuestro cerebro que lo permita.

Investigaciones similares parecían certificar algo que por otra parte parece concluirse de forma intuitiva: al leer, de alguna (cerebral) manera, reproducimos lo que las palabras evocan del mundo real. Por ejemplo, cuando leemos palabras como chupar, agarrar o pegar una patada, se activan respectivamente las áreas de la corteza premotora relacionadas con la cara, los brazos y las piernas.

En cierta forma es lo que hacen los saltadores de altura, que cierran los ojos e incluso ladean la cabeza antes de cada salto visualizando cada uno de sus movimientos. Esa visualización activa algunas de las áreas que luego les permitirán elevarse y las entrena, aumenta su eficacia. 

De ahí la siguiente suposición: si al leer reproducimos lo que sería la historia en la realidad, y si son tantas las variantes a las que podemos acceder, ¿podría de alguna manera la lectura entrenarnos para la vida real?
Historias y personajes que entrenan la empatía

La empatía puede definirse como la capacidad para captar las emociones y ponerse en el lugar de otro. Es un concepto amplio que engloba lo que se conoce como teoría de la mente, y es una de las bases que permiten la vida en sociedad. Algunos experimentos ya habían mostrado que, al menos de forma temporal, leer pasajes de un libro de Chejov alteraban los rasgos de personalidad de los lectores respecto a si se leía la misma historia pero de forma neutra, en estilo documental.

David Comer Kidd y Emanuele Castano, investigadores en la New School for Social Research en Nueva York, fueron un paso más allá. En un artículo en Science mostraron que leer la considerada como alta literatura (sus ejemplos eran Don DeLillo o Alice Munro, entre otros) mejoraba de forma ligera pero evidente las puntuaciones de los participantes cuando se sometían a tests de empatía, algo que no sucedía con la considerada baja literatura, como las novelas románticas de Danielle Steel, o con los libros de no ficción.

potter
Un estudio de investigadores de Inglaterra e Italia afirmaba que leer novelas de Harry Potter ayuda a superar prejuicios hacia grupos discriminados.

  
Aunque el estudio recibió algunas críticas, son ya varios los trabajos que apuntan en la misma dirección. “Nosotros creemos –explica Castano– que la complejidad de los personajes, que se rebelan a ser estereotipados, obligan al lector a hacer un esfuerzo para entenderlos como individuos únicos, y eso es probablemente la causa de los resultados que encontramos”.

Recientes estudios aseguran que la buena literatura mejora la capacidad de sentir empatía porque es un simulador de la realidad.

De alguna manera la literatura (la buena literatura) funcionaría como un simulador de la realidad: un campo de pruebas sin riesgo donde pueden darse y practicarse condiciones particulares y extremas a las que normalmente no accedemos con asiduidad.

Incluso un estudio de 2014 sostenía que leer las novelas de Harry Potter hacía que los estudiantes mejoraran su actitud respecto a grupos estigmatizados como inmigrantes o refugiados.

Algunas conclusiones periodísticas de estas investigaciones afirmaron, extrapolando estos efectos, que leer ficción puede hacernos mejores personas. Parece una extensión exagerada, pero Castano no la rechaza:

“Yo creo que la empatía es un componente clave del comportamiento social y de la moralidad en general. Para mí sí, la empatía te hace una mejor persona”.

Los beneficios de la no ficción

La mayoría de los estudios previos se basaban en novelas o cuentos, pero la literatura de no ficción también encierra la promesa de múltiples beneficios. El principal de ellos parece ser –aparte del propio bagaje cultural que aporten– el aumento de la reserva cognitiva, una especie de colchón neuronal que protege de desarrollar síntomas como los asociados a las demencias.

Por ejemplo, en enfermos de esclerosis múltiple cuanto mayor era el hábito de lectura a la edad de veinte años –tanto de ficción como de revistas, periódicos o ensayos–, mayor es el tamaño del hipocampo aun con el avance de la enfermedad, lo cual se relaciona también con una mejor memoria. Curiosamente, esta asociación no aparecía con otros hobbies como tocar un instrumento, ni siquiera con el nivel de educación.

La literatura de no ficción aumenta la reserva cognitiva, un colchón neuronal que protege de síntomas asociados a las demencias.

En otro trabajo, el llamado estudio de las monjas, se tuvo acceso a los diarios de juventud de 670 religiosas que habían donado su cuerpo a la ciencia. Tras los estudios patológicos se observó que aquellas con un lenguaje más rico a los veinte años –muy probablemente obtenido a través de mayores y mejores lecturas de todo tipo– mostraban muchos menos signos de demencia.

Estos datos están lejos aún de ser definitivos y concluyentes, pero psicólogos como Castano se muestran convencidos: “Leer no ficción tiene montones de beneficios, tanto en términos del desarrollo cognitivo como de su mantenimiento, ¡así como por lo que aprendes al leer!”

La terapia y el placer

Entonces, ¿tiene sentido la biblioterapia? ¿Puede desempeñar un papel en el cerebro? “Sí, creo que puede”, sostiene Castano. “Son beneficios diferentes a los que mis investigaciones estudian, pero al fin y al cabo leer ficción es una parte de lo que nos hace humanos”.

Y si no, e independientemente, siempre nos quedará la experiencia de la lectura. “¿Dónde salvo en la ficción podemos experimentar lo que es ser alguien de otro género, o vivir en otra época, o haber nacido en algún país lejano?”, se pregunta Elderkin. Luego añade lo siguiente: “Las novelas ofrecen una narrativa ampliada, con múltiples capas; requieren tiempo y atención sostenida para leer y entender y disfrutar. Entrar en una historia de esta forma es tremendamente relajante para nuestros cerebros fragmentados”.


Eso ya parece bastante.


Fuente bibliográfica
MÉNDEZ, JÉSUS,  2016. Biblioterapia: el poder de un libro sobre tu cerebro. [en línea]. [Consulta: 1 agosto 2016]. Disponible en: http://www.agenciasinc.es/Reportajes/Biblioterapia-el-poder-de-un-libro-sobre-tu-cerebro. 

5 may 2016

¿Sirve de algo leer libros de autoayuda?

Por: Silvia C. Carpallo

Este tipo de libros pueden ser una herramienta muy útil para el crecimiento personal, pero no deben sustituirse por la ayuda de un profesional.


Todos hemos pasado alguna vez por una situación difícil, de las que nos resulta complicado salir por nosotros mismos. Sentir que nuestra autoestima está por los suelos, habernos visto envueltos en una relación, sentimental o incluso laboral, con una persona tóxica, o simplemente, tener dificultades para disfrutar de verdad de las pequeñas cosas, en vez de amargarnos con todo lo malo que nos pasa. Por norma general, cualquiera de estas razones valdría para acudir a un psicólogo, y es que seguimos pensando que uno va el psicólogo cuando tiene un trastorno, en vez de solo para pedir ayuda en momentos delicados que pasamos todos.
Quizás por ese miedo intrínseco a asumir que realmente tenemos un problema, buscamos otro tipo de soluciones que nos resulten más fáciles, y de paso más asequibles. Ese es en parte el gran éxito de los libros de autoayuda. No hace falta nada más que acercarse a la sección de libros de cualquier centro comercial. Los estantes que antes llenaban novelas, ahora los hacen libros sobre consejos práctico, mindfulness o libros para colorear de adultos.
“El éxito de los libros de autoayuda estriba en su amplia disponibilidad para todos los públicos”, aporta la psicóloga Susana Moraga, que enumera algunos de los motivos del auge de este tipo de textos. Entre ellos destaca que son asequibles económicamente, pueden encontrarse en bibliotecas públicas y plataformas digitales, el lenguaje que utilizan suele ser sencillo y, sobre todo, es algo que está bien visto, teniendo en cuenta que una de sus ventajas es que con ellos funciona casi siempre el buen arte del boca a boca. “Se ha superado el cliché o la vergüenza, no necesariamente quien lee un libro de autoayuda tiene un trastorno mental”. En este mismo sentido, la también psicóloga Tamara de la Rosa, aporta que “todas las personas tenemos el deseo de ser felices y sin un buen manejo de las emociones es bastante difícil. Siempre existe la necesidad de mejorar, de superarse, de dejar de sobrevivir y empezar a vivir bien, y por eso, las personas acuden a estos libros buscando herramientas y estrategias par aun objetivo común para casi todos: el bienestar emocional”.
¿En qué casos pueden ayudar?
Está claro que un libro no puede resolver algunos de nuestros problemas, pero también que hay algunos temas en los que una guía práctica nunca viene nada mal. Susana Moraga aporta que, si bien “no existe un consenso general sobre la temática en la que funcionan mejor”, es cierto que hay temas en los que parece que tienen menos efectividad, como son aquellos dan consejos para dejar de fumar, tratar la ansiedad o la depresión, superar una ruptura sentimental o un duelo, según la perspectiva de la experta. Teniendo en cuenta esto, “ahora mismo, son más están de moda los relacionados con la motivación y la superación personal”. Coincide en esta idea Tamara de la Rosa que expone que “por mi experiencia en consulta, los temas de interés suelen ser el mejorar la percepción que se tiene de uno mismo (autoestima), ganar confianza y seguridad, aprender a manejar la ansiedad, superar la adversidad y el desamor”.
Sin embargo, pese a que estos libros puedan resultar útiles como material de apoyo, de la Rosa deja claro que “ningún libro de autoayuda tiene el poder de cambiar la vida a nadie”. Es por ello que hay que tenerlos como una ayuda extra, pero no poner unas esperanzas excesivas, para no crear nuevas frustraciones. En este sentido de la Rosa aclara que “cuando lo lees, puedes motivarte e inspirarte hacia el cambio y reflexionar de muchísimos aspectos a nivel conductual o cognitivo que debes trabajar, pero lo cierto es que, el que se produzca un cambio, va a depender de lo que haga el lector con el contenido del libro y de la constancia y perseverancia con la que lo trabaje”. Algo que, de hecho, también pasa con la terapia psicológica, y es que una muleta ayuda solo si hacemos por seguir caminando.
No hay una receta para todos los gustos
Si bien los libros autoayuda hablan con un lenguaje comprensible para todos, sobre cuestiones que son casi universales, lo que hay que reflexionar es si los mismos consejos son aplicables por igual para todas las personas y para todas las circunstancias. No hay que olvidar que el libro nos da unas claves generales, sin preguntarnos antes por las características personales de nuestro problema. Es por ello que Susana Moraga hace hincapié en que “un libro de autoayuda no es extrapolable a ningún caso particular.Pueden darte una idea general de qué te pasa, pero lo que haya funcionado a otra persona no tiene que funcionarte a ti, y eso, en algunos casos, genera una frustración añadida”.
Matizando más este punto, Tamara de la Rosa explica que cualquier persona que desee seguir creciendo personalmente en su vida puede encontrar consejos válidos en los libros, pero hay que tener cuidado con las frustraciones añadidas que puedan suponer su lectura. “Es importantísimo tomar conciencia, como dije con anterioridad, de que tenemos que trabajar y esforzarnos para que el cambio se produzca. Hay que dar mensajes realistas. Hay refranes como ‘querer es poder’ que sí que pueden llevar a la frustración, porque no siempre basta con querer, pero sí es cierto que muchísimas veces nuestro peor enemigo son nuestras dudas e inseguridades: los no puedo, no soy capaz, mejor no lo intento, voy a hacer el ridículo”. Los libros de autoayuda, en este sentido, te animan a conocerte y a no limitar tu vida ni perder oportunidades por este “enemigo mental”.
¿Puedo cambiar el psicólogo por un libro?
Quizás la perspectiva es aclarar si leemos ese libro en un momento puntual de dudas o simplemente como un ejercicio sano de crecimiento personal, o recurrimos a él en un momento en el que de verdad necesitamos ayuda por una situación que nos vemos incapaces de afrontar. En estos casos, la psicóloga Moraga afirma rotundamente que “nunca un libro de autoayuda puede suplir una terapia profesional. Efectivamente, puede ser un buen complemento a la terapia, pero ya digo, que nunca debería sustituirse una terapia por un libro de autoayuda”, y es que, para problemas más profundos, hace falta personalizar y seguir la evolución de cada caso.
Su compañera Tamara de la Rosa reafirma esta idea, recordando que, si bien “son una guía de referencia para ayudarte a guiar algún aspecto de tu vida”, hay que matizar que “los cambios conductuales y cognitivos no siempre son sencillos y requieren una evaluación, tratamiento y seguimiento”. De esta forma la psicóloga concluye aportando que “cada persona es un mundo y no a todas les valen las mismas estrategias ni tienen la misma capacidad de llevarlas a cabo ni el mismo ritmo, por lo que aparte de un libro, muchas personas necesitan tener un apoyo que les vaya orientando y trabajando directamente con ellos”.

8 abr 2016

En el mercado de la ‘biblioterapia’

Por: Veronica Abdala




Entrevista con Vanina Papalini.  La autora analizó el aluvión de libros que ofrecen recetas existenciales, en una era basada en el poder individual.


Visto a la luz de las problemáticas sociales y de la salud psicofísica de muchas personas, el presente revela un sujeto en crisis, que descubre la fragilidad de su condición. Afectado por el desamparo de las instituciones, el retraimiento del Estado, la disolución de los lazos sociales conocidos y los grandes relatos, se ve inducido a optar entre la confianza en sí mismos o el quebranto anímico, y echa mano de cuanto subterfugio encuentra a su alcance para mantenerse íntegro.

Es en este contexto que la capacidad de autosostenerse cobra otro valor, y que un número importante de libros de autoayuda aparece como promesas luminosas: una nueva constelación de discursos que se convierte en la meca del “empresario de sí mismo”.

Este es el escenario que describe la investigadora Vanina Papalini en Garantías de felicidad. Estudio sobre los libros de Autoayuda (Adriana Hidalgo editora), un exhaustivo ensayo crítico que analiza las bases y creencias sobre las que se asienta el género. Los libros de superación personal aparecen, en su visión, ligados a un círculo riesgoso que puede enmascarar los problemas reales y proveer soluciones ilusorias, desligadas de la participación de terceros.

Si a cada tiempo histórico le corresponde un modelo de felicidad, el de la posmodernidad parece signado por una fe ciega en el poder individual. También el fracaso es visto como una responsabilidad personal, que muchas veces se percibe disociada de las circunstancias externas. El paradigma de la búsqueda del placer narcisista, dice Papalini, se impone mientras el cuerpo genera síntomas y el sujeto recurre a la “biblioterapia”–la utilización de materiales de lectura para la resolución de sus problemas personales, vinculares y laborales–, en su búsqueda de salud y bienestar.

El crecimiento notable que exhibe el género a partir de 1990 –en virtud de la cantidad de nuevos títulos, su circulación y recepción masiva– forma parte, según Papalini, de un proceso de readaptación que el sujeto emprende solo frente a las condiciones que el neoliberalismo conlleva –y que redundan en una sensación de mayor vulnerabilidad. “En algunos casos estos libros no son más que manuales que sirven para que el lector acepte mansamente su condición preexistente; en otros, pueden dar lugar a una introspección profunda que puede conducir a la transformación”, argumenta la investigadora.

–¿Cuáles son los rasgos comunes que emparentan a estos libros?
–Hay dos elementos clave, que distinguen un libro de autoayuda de otro cualquiera. El primero está contenido en el prefijo “auto” y tiene que ver con la reivindicación de la solución individual: podemos resolver cualquier situación solos –o más precisamente, con el auxilio de ese libro. El segundo es la provisión de un conjunto de prescripciones, pasos a seguir o consignas, que serán las que conduzcan a ese resultado.

–¿Qué ocurrió puntualmente en los años 90 que determinó la aparición de un volumen inesperado de títulos y su consumo masivo en el mundo?
–Dicho de manera muy general, se evidencian las consecuencias del nuevo management, basado en el cumplimiento de objetivos y la organización flexible del trabajo que deposita la responsabilidad, y por supuesto, el fracaso, en los trabajadores, individualmente. En el terreno político, se habla del neoprudencialismo. Estas tendencias a que cada cual se haga cargo de sí mismo se corresponden con la retracción de los sostenes “objetivos”: la empresa, el sindicato, el Estado; que regulaban, ponían las condiciones y límites a la actividad laboral, proveyendo también horizontes de sentido colectivos. Con tanto peso sobre sí, y tan pocos apoyos, las crisis subjetivas se multiplican: se habla de estrés, burn-out, pánico, como nunca antes.

–En su opinión, ¿en qué medida estos libros pueden resultar efectivos, en el sentido de propiciar cambios reales en el lector?
–Pueden resultar efectivos, de la misma manera que la psicología conductista es efectiva, es decir: sin cuestionar el para qué ni el por qué, y sin hacerse cargo del proceso, sin problematizar. Es como cualquier instrucción o entrenamiento. Sólo algunos libros dejan resquicios para que el lector o la lectora se interroguen. En estos casos, existe la posibilidad de que se desencadenen otro tipo de procesos reflexivos, que se asocian más a las inquietudes de los lectores que a los objetivos de los libros.

–¿La promesa tácita del género es la felicidad? ¿Es eso lo que sugiere el título del libro?
–La felicidad, sí, pero ésta es una noción vacía, que se metamorfosea. Muchos libros de autoayuda la llenan de un contenido que se asemeja bastante al de la palabra éxito. La idea de “felicidad garantizada”, tan afín a los eslóganes comerciales, subraya el absurdo de tal pretensión.

–¿El género se caracteriza por su instrumentalidad en relación al tipo de soluciones que presenta?
–Sin duda alguna, y también por una generalización demasiado rápida, con la tipificación de situaciones en las que se aplana toda diferencia, todo matiz, todo espesor. Muchos libros de autoayuda llevan la palabra “cómo” en el título o subtítulo: apuntan a una modalidad de acción, se proponen a sí mismos como herramientas para un determinado fin, como “recetas”. Desde esta lógica, no importa el qué, ni el por qué, y mucho menos el quién, sino simplemente su utilidad.

–¿Está sobrevalorada la capacidad de autogestión personal?
–Sí, claro. Hay una omnipotencia implícita, una sobreestimación del poder del sujeto para enfrentarse –solo– a problemas estructurales, a condiciones sociales o simplemente a situaciones cuyas tramas involucran mucho más que al sí mismo. El voluntarismo optimista del “Tú puedes” silencia que uno, si puede, es porque se siente querido, porque está bien consigo mismo, cuenta con la información y los recursos necesarios, el objetivo está al alcance de sus posibilidades, en fin, muchas cuestiones que exceden ampliamente al propio sujeto. Si, como plantea la autoayuda, tenemos un poder casi ilimitado, entonces somos completamente responsables, los únicos responsables, por los resultados. Y si por ventura “no podemos”, la sensación de insuficiencia se agrava.

–En su ensayo plantea que los libros de autoayuda pueden “propiciar el autoengaño, la pacificación subjetiva, y sumergir al lector en una ilusión tranquilizante”. ¿Por qué?

–Porque no todo depende de uno –constatación básica para entender por qué no siempre “podemos”– y no parece sensato, frente a todas las contrariedades, sostener la sonrisa. Empezar por re-conocernos puede ser un mejor camino. Y reconocer que necesitamos del “otro”, que dependiendo de qué se trate, puede ser un profesional, los compañeros de trabajo, la pareja, los amigos, la familia. ¿Hay alguien que pueda decir, solo, mirándose en el espejo, quién es?

Fuente bibliográfica
ABDA, V., [sin fecha]. En el mercado de la ‘biblioterapia’. Clarin.com [en línea]. [Consulta: 8 abril 2016]. Disponible en: http://www.clarin.com/rn/ideas/mercado-biblioterapia_0_1538846116.html. 

30 jul 2015

Biblioterapia: buscando la felicidad con los libros

Por: Alfredo Álamo
  • ·         La biblioterapia se viene aplicando desde principios del XX.
    ·         Los lectores duermen mejor y tienen menos estrés.
Taza de té sobre un libro con una flor de papel.
Leer es beneficioso, y no sólo para nuestro ocio o cultura, sino también para nuestro bienestar. Y no estamos hablando de libros de autoayuda, sino de cualquier tipo de libro, ya que estos ayudan a que nuestro cuerpo se relaje. De hecho, un estudio de la Universidad de Sussex indica que la lectura es un elemento que alivia el estrés mejor que la músicao un largo paseo.

Tan sólo seis minutos de lectura provocan que el estrés baje un 68%. Impresionante, ¿verdad? Al parecer, leer pone al cerebro en un estado similar al de la meditación o al sueño profundo, con todos los beneficios que este tipo de relajación y paz interior nos provoca. Aquí no puedo dejar de preguntarme si la lectura es igual de buena para el estrés con un libro en papel o en un ebook. Sería interesante que alguien hiciera un estudio que lo detallara.

Por eso no es de extrañar que desde el mundo de la psicología se haya prestado una especial atención al mundo de los libros. La biblioterapia es una terapia que se basa en la relación del individuo con el contenido de novelas, poemas o ensayos y que ha mostrado ser muy efectiva en el tratamiento de la depresión.

Pero esta noción no es moderna, sobre la entrada a la biblioteca real de Ramsés II se podía leer «Esta es la casa de la curación para el alma» y durante la época clásica se consideraba fundamental tener una buena biblioteca en todo centro de sanación. En cualquier caso, la psicología moderna acuñó el término en 1916 y desde entonces su uso ha ido creciendo hasta que ya en los años 60 y 70 se crearon varias organizaciones alrededor de la biblioterapia.

Además de esa rebaja del estrés, también se ha estudiado que la lectura de ciertos libros nos hace comprender mejor otras posturas, otros sentimientos, que quizá en nuestra vida normal hemos sido incapaces de ver. Esta otra vertiente de la biblioterapia es utilizada ahora de manera habitual y ha dado interesantes resultados, mejorando la sociabilidad de los pacientes.

Así que ya sabéis, leer es una terapia que podéis practicar vosotros solos cuya única medicina es un buen libro y algo de tiempo libre.

Vía: Refinery29
Visto en: Google+ (Rosa María Merino)
Fuente bibliográfica
ÁLAMO, ALFREDO 2015. Biblioterapia: buscando la felicidad con los libros. Lecturalia [en línea]. [Consulta: 30 julio 2015]. Disponible en: http://www.lecturalia.com/blog/2015/07/14/biblioterapia-buscando-la-felicidad-con-los-libros/. 

24 mar 2015

El libro como recurso terapéutico

Por: Soraya Herráez y Rebeca Martín

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Existe una inclinación humana a identificarse con los personajes, incluso con personas reales, a través de las expresiones del arte y la literatura. Este hecho facilita que el libro se convierta en una experiencia de intimidad en la que el lector a través del libro abona el terreno de la autoexploración psicológica. Leer, por tanto, ayuda a descubrir e identificar emociones. 
Con respecto al lector infantil, a través del cuento el niño también puede ver reflejada su situación e identificarse con el protagonista de la historia. De esta manera puede reconocer los sentimientos que están implicados en el desarrollo del relato y puede descubrir en él sentidos que le aclaren su propia situación. Es decir, el libro se convierte en un recurso terapéutico para el niño, y también para el adulto, que puede encontrar en la lectura una manera de explicar situaciones conflictivas para las que a veces es difícil encontrar las palabras. 

A través de los libros de cuentos, álbumes ilustrados, cómics, poemarios, etcétera, es posible encontrar infinidad de oportunidades y mensajes para orientar a los más pequeños ante situaciones complicadas. Son cuentos y otras historias ilustradas que hablan de miedos, tristeza por una enfermedad, o pérdida. Relatos sencillos que a través de las imágenes y/o de los textos, consiguen conectar con el lector. 


Ramón preocupón de Anthony Browne (Ed. Fondo de Cultura Económica, 2006) necesita la ayuda de su abuela para poder dormir tranquilo… y dejar de preocuparse. 

Ana Bergua habla en La abuela necesita besitos (Ed. Proteus, 2010) de que a  veces los mayores no son los que tienen que cuidar de los niños. 

Joaquim Carbó nos presenta en La Gorra (Ed. La Galera, 2000) a Catalina, que lleva una gorra porque ha estado enferma y no tiene pelo.

Lucy Cousins, en Maisy va al hospital (Ed. Serres, 2007) nos cuenta que la ratoncita ha tenido un pequeño accidente y debe ir al hospital. 

El libro puede convertirse en un soporte en el que el niño se apoye y se sienta reconocido como protagonista de la historia. Además, se puede partir de una lectura en voz alta y desarrollar una conversación a partir de ella, o complementarla con actividades artísticas como el dibujo, diseño gráfico, dramatizaciones o propuestas similares. 

Es una forma de demostrar que la lectura puede transformarse en un medio para que el lector se conozca mejor y además se utilice con un fin terapeútico.


Fuente bibliográfica
HERRÁEZ, SORAYA Y MARTÍN, REBECA 2015. El libro como recurso terapéutico. Salamanca rtv al día: El periódico digital de toda Salamanca [en línea]. [Consulta: 24 marzo 2015]. Disponible en: http://salamancartvaldia.es/not/69887/el-libro-como-recurso-terapeutico/. 

23 mar 2014

El valor terapéutico de los libros


El valor terapéutico de los libros llega a la Biblioteca de Dos Hermanas
Junto a los tratamientos médicos, las terapias grupales o la ayuda psicológica, la lectura puede jugar también un papel fundamental en la recuperación de una persona enferma. La capacidad para desinhibirse de la realidad que se vive a través de los libros y la posibilidad de fortalecer el aprendizaje a la vez que se conoce de fondo la patología que se padece son dos de las ventajas claves para apostar por esta técnica complementaria y muy útil para quienes sufren una enfermedad.
Así lo han visto desde la Junta Local de la Asociación Española Contra el Cáncer de Dos Hermanas y la Biblioteca Municipal Pedro Laín Entralgo, que han puesto en marcha la iniciativa «Palabras para Curar», con la que pretenden crear una sala de lectura conformada por una serie de libros especialmente seleccionados para ello, para hacer llegar a las personas en tratamiento y sus familiares el valor terapéutico de la palabra escrita «que siempre es generadora de cambio y superación».
Un proyecto nació ya en el ámbito hospitalario para extenderse luego también a diversas bibliotecas públicas, y ahora llegará hasta Dos Hermanas. «La lectura es una poderosa herramienta para producir en el lector un proceso de catarsis o desahogo emocional, nos hace contemplar perspectivas nuevas, nos ayuda a explorar en nosotros mismos recursos desconocidos», explican desde la Biblioteca Municipal.
Según han explicado, los libros seleccionados podrán servir no sólo a los enfermos de cáncer, sino también a personas que «por diferentes motivos estén pasando por momentos difíciles», ya que tratarántemáticas de superación, amistad, solidaridad, aceptación, cambio, emociones, colaboración o apoyo.
El espacio de esta sección de «Palabras para Curar» se ubicará en la entrada a la biblioteca, donde se colocará un mobiliario cómodo que invite a la lectura relajada y a la conversación. El lugar estará debidamente señalizado y rotulado, y todos los materiales tendrán unlogo específico, diseñado por la AECC, para que sea fácil identificarlos.
Por el momento, se está diseñando el cartel anunciador del proyecto así como la guía de lectura para dar a conocer los títulos que formarán parte de este espacio. De su lado, la AECC ha emprendido ya unacampaña de captación de voluntarios para que atiendan, asesoren y ayuden a los usuarios del servicio, ya que además de la lectura y el préstamo de estos libros, está previsto que un voluntario dinamice el espacio algunas horas a la semana. 
Fuente:http://www.abcdesevilla.es/provincia-dos-hermanas/20140316/sevi-valor-terapeutico-libros-llega-201403161257.html
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