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3 oct 2017

Los cuatro trucos para mejorar tu memoria

Por: Pilar Jericó




Imagina que pudieras memorizar las cartas de una baraja colocadas aleatoriamente en noventa segundos, o una secuencia de más de cien dígitos en menos de cinco minutos. ¿Imposible? No, Chester Santos ha sido capaz de hacerlo, lo que le ha supuesto, junto a otras pruebas, convertirse en el campeón de memoria en Estados Unidos hace unos años. Y lo que lo ha hecho posible ha sido el entrenamiento, algo que todos en mayor o medida podemos hacer para recordar mejor las cosas según Wendy Suzuki, directora del laboratorio de investigación de Nueva York. Veamos cómo conseguirlo en cuatro fáciles claves.
  
La primera clave sencilla para mejorar la memoria es la repetición. Seguro que tienes la experiencia de recordar fácilmente un movimiento de baile, de deporte o de conducción cuando lo has repetido un sinfín de veces. El motivo es químico. Hemos generado un nuevo hábito, es decir, un nuevo cableado neuronal, que actúa inconscientemente. Por eso no es de extrañar que sin darte cuenta te hayas dirigido al trabajo en coche cuando realmente querías ir a otro sitio. No es que estés obsesionado, sino que la repetición genera un nuevo surco en la memoria que te juega buenas (o malas) pasadas. Por eso, si quieres aprender algo nuevo, el primer punto es repetir, repetir y armarte de paciencia.

Otra clave para recordar cosas nuevas es la asociación. Según la conferencia TED de Chester Santos, este es su truco cuando memoriza una lista de nombres como, por ejemplo, mono, pesas, casa... En vez de fijarse en la palabra, crea una historia que le ayuda a recordarlo, tipo “el mono está haciendo pesas en una casa…”. La asociación puedes llevarla a tu día a día de muchos otros modos, como a la hora de recordar los nombres de personas que acabas de conocer, algo que, por cierto, solemos olvidar con facilidad según ha demostrado la ciencia (una buena explicación para no sentirnos mal con nosotros mismos). Por ello, el truco es asociar cada nombre a una persona que ya conoces anteriormente. De este modo, cuando te presentan a Juan, por ejemplo, evocas a un amigo tuyo que también se llame así. Si aplicas este pequeño truco, muy posiblemente te resulte más sencillo acordarte de su nombre.

La resonancia emocional es otro de los pegamentos de la memoria. Seguro que recordarás qué estabas haciendo cuando supiste lo del 11S o cuando te dieron una noticia que te sorprendió, o un momento en el que disfrutaste muchísimo. El motivo se debe a la amígdala, la zona del cerebro emocional que tiene la cualidad de registrar sensaciones intensas. Por ello, todo aquello que hayas vivido con intensidad emocional te será más fácil de memorizar, como una asignatura que te gustara mucho en el colegio o la visita que hiciste a algún lugar que te fascinó. Así pues, en la medida en que algo te guste, incluirás emociones y te resultará más fácil memorizarlo.

Y por último, el cuarto truco es la novedad. Lo nuevo atrae a nuestro cerebro y lo recuerda. Esto se debe también a la resonancia emocional que nos despierta. Por ello, resulta más fácil recordar los nombres anteriores del ejemplo de mono, pesas, casas, etc., si la historia que construyes es sorprendente o descabellada. Un mono haciendo pesas no es muy habitual, sin duda. Podríamos decir que a nuestro cerebro le gusta divertirse un poco. Por ello, si utilizas también tu imaginación y creatividad a la hora de escribir las cosas que no quieres que se te olviden, se lo pondrás más fácil a tu memoria. Le es más fácil recordar palabras decoradas o pintadas artísticamente que recogidas en un documento de Excel.


En definitiva, la mayor parte de los mortales deseamos tener mejor memoria. Como dicen los expertos y los científicos, esta puede entrenarse si somos capaces de repetir lo que es nuevo, de asociarlo a conceptos que ya conocemos, de vincularlo a emociones y de jugar con la novedad.


Fuente bibliográfico
JERICÓ, P., 2017. Los cuatro trucos para mejorar tu memoria. EL PAÍS [en línea]. [Consulta: 4 octubre 2017]. Disponible en: https://elpais.com/elpais/2017/09/17/laboratorio_de_felicidad/1505670963_432173.html. 

18 oct 2015

"La clave de la salud está en el cerebro, no en el corazón"




Salud
Lo dijo Valentín Fuster, uno de los cardiólogos más importantes del mundo. ¿La receta? Optar por hábitos saludables que mantengan a raya los factores de riesgo que afectan a ambos órganos.


El cerebro está de moda. En su afán por develar los secretos que guarda, el boom de las neurociencias le da un protagonismo estelar. "La clave para prolongar la salud está en el cerebro, no en el corazón", afirmó en la conferencia inaugural Valentín Fuster, considerado como uno de los cardiólogos más importantes a nivel mundial. 

"Si uno decide cuidarse, esa decisión viene de la cabeza, no del corazón", insistió el español Fuster, quien es director del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai de Nueva York y ex presidente de la Asociación Americana del Corazón. El médico abogó por un "cambio en el estilo de vida de nuestra sociedad, que a menudo se cree invulnerable a padecer alguna enfermedad" y para eso instó a promocionar la salud en lugar de llamar a prevenir patologías ya que "la gente es más receptiva a promocionar algo positivo que a prevenir algo negativo".

“Ya desde hace tiempo que sabemos que las cosas que hacen bien al corazón impactan sobre el cerebro y a la inversa. Pero estudios recientes demostraron cómo quienes presentan enfermedad cardiovascular poseen microlesiones cerebrales que impactan en su nivel cognitivo”, sostuvo Fuster, y añadió que aquellos pacientes que reducen sus factores de riesgo coronario también manifiestan mejoras en su aspecto cognitivo.

El incorporar buenos hábitos, entonces, rinde y redunda en beneficios para todo el organismo. En palabras de Fuster: “Los factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular, infarto de miocardio o infarto cerebral, son los mismos que participan en el desarrollo de un sinnúmero de enfermedades, como la degeneración senil e incluso ciertos tipos de cáncer, y debemos insistir para que la gente haga todo lo posible para mantenerlos bajo control”. 

Fuster enumeró 6 factores de riesgo a tener en cuenta: obesidad, presión arterial alta, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo y sedentarismo (contra el que indicó actividad física al menos cinco días a la semana). No obstante, consideró que el "principal factor de riesgo es la conducta humana, la sociedad de consumo en la que estamos inmersos nos lleva todo el tiempo al cigarrillo, al alcohol, a las comidas con grasas trans, a las bebidas extra azucaradas" y enfatizó que en eso es sobre lo que hay que trabajar.

“Así como uno conoce su número de celular, su documento, la patente de su auto, etc., también debe conocer y tratar los números de sus factores de riesgo cardiovascular”, dijo al respecto el Guillermo Fábregues, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología, quien aconsejó consultar al médico para que le dé estrategias que permitan mantenerlos bajo control.

Los valores recomendados para los distintos factores de riesgo, en líneas generales, son los siguientes: colesterol total menor a 200 mg/dl; presión arterial, igual o inferior a 80 / 120; diabetes: glucosa en ayunas menor a 100 mg/dl o menos; obesidad, un perímetro de cintura de máximo de 102 centímetros en el hombre y 88 enla mujer.

Pero para hacer un cambio hay que reconocer primero que algo no anda bien y actuar para modificarlo. "Pensamos que estamos bien y queremos que todos nos digan que estamos bien. Sin embargo, es equivocado creerse invulnerable, ya que por ejemplo gracias a los avances en la tecnología de la imagen, se ha podido demostrar que el 40 por ciento de las personas que se creían sanas tenían alguna enfermedad cardiovascular preexistente. No podemos predecir si esto implicará un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular, pero sí sabemos que es muy probable que tenga alguno de estos eventos”, apuntó Fuster haciendo referencia a estudios realizados en Madrid (España) y Chicago (Estados Unidos).

El prestigioso médico español llamó a los cardiólogos a prestarle más atención al medio ambiente ("la polución ambiental tiene un fuerte impacto en la enfermedad cardiovascular"); a formarse más en la vinculación entre el cerebro y el corazón; y destacó la importancia de la educación para el desarrollo de conductas saludables desde la infancia.
  
El estrés es otro de los factores de riesgo para el corazón y el cerebro. "Genera una actitud de alerta por un estímulo físico, emocional o del medio ambiente. Cuando una persona está estresada, su organismo genera sustancias que pueden ser dañinas como las catecolaminas y la adrenalina, lo que aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial", precisó Carlos Ingino, jefe de Cardiología de la clínica La Sagrada Familia, institución que en el marco del congreso brindará un simposio sobre neurocardiología. 

Estudios recientes revelaron que 1 de cada 3 ataques cerebrales son causados por enfermedades cardíacas, como la fibrilación auricular (FA), que es la arritmia más frecuente. En ese sentido, los especialistas remarcan la importancia que tiene la prevención con ecocardiogramas, monitoreo electrocardiográfico y el control del pulso arterial para detectar la FA.


"En la medida en que nuevos mecanismos de la interacción del eje cerebro-corazón sean reconocidos, mayor será la aplicación de dicho conocimiento en la práctica clínica", consideró el neurocirujano Pedro Lylyk, director de ENERI y La Sagrada Familia.


Fuente bibliográfica
La clave de la salud está en el cerebro, no en el corazón. Clarin.com [en línea] [sin fecha]. [Consulta: 16 octubre 2015]. Disponible en: http://www.clarin.com/buena-vida/salud/clave-salud-cerebro-corazon_0_1449455334.html. 
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