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20 feb 2017

5 Ideas para ser más feliz en tu trabajo



¿Pasas por temporadas de estrés, frustración o aburrimiento en tu trabajo? Tratemos de que sean pocas y de que duren lo menos posible. ¿Te apuntas?
Para empezar, consideremos “trabajo” a esa actividad que requiere esfuerzo físico o mental, que realizas de manera continuada (con remuneración o sin ella) y que vas a seguir haciendo durante cierto tiempo.

Vamos a dejar al margen que tu trabajo te guste más o te guste menos. Porque, incluso si te encanta, los períodos de “infelicidad” van a presentarse. Serán menos que si detestas tu trabajo, pero los habrá.

Es lo que tiene comprometerse a hacer una actividad por mucho tiempo, durante varias horas cada día.
Suponiendo que te encante conducir, diseñar o hacer postres y que te dediques a ello profesionalmente, habrá días en los que te canses o te aburras. Días pesados.

Has encadenado y seguirás encadenando muchas horas a la misma actividad. Una actividad donde, continuamente, has de resolver problemas. Y no te permites dejarla o tomarte un año sabático, porque otras áreas de tu vida pagarían las consecuencias. Estás “obligado” a cumplir.

Obviamente, este panorama se repite más cuando no te gusta tu trabajo. Y es un problema frecuente, que encuestas y estudios nos recuerdan: Hay un buen número de personas que no son felices en el trabajo.

¿Qué hacer para ser más feliz en el trabajo?

Resultado de imagen para feliz en el trabajo 

1. Encuentra sentido a lo que haces
Si no te gusta tu trabajo o te hallas en una temporada de desencanto, pon el acento en porqué estás haciendo lo que haces.
Pregúntate qué hay detrás de que te levantes cada mañana y te dispongas a cumplir con esa actividad. ¿Qué aporta en tu vida?
Reúne tantos puntos como puedas. Trabajas por: tu autonomía, tu bienestar, el bienestar de los tuyos, la contribución social que realizas, la posibilidad de ascender a futuro, etc.

2. Rescata la presencia de lo positivo
Cuando estás a disgusto en el trabajo, esta circunstancia se roba el protagonismo del día, porque es incómoda. 
Trata de que el trabajo no opaque otras áreas o circunstancias que sí son fuente de bienestar y satisfacción: tus amistades, tus aficiones… o lo que sea. 
Reserva unos minutos (por ejemplo, antes de entrar o cuando terminas el trabajo) para prestar atención a lo bueno. Tráelo a tu mente. Haz recuento.

3. Contribuye al buen clima en tus relaciones de trabajo
Los malos humos se expanden rápidamente. Intenta impregnarte lo menos posible. Antes o después, en tu trabajo encontrarás a personas que tampoco pasan por su momento de gloria.
Gente cabreada, desganada, estresada, triste o amargada. Gente que tiene problemas. Gente que se escaquea, que chismorrea o que trata a los demás de pena. 
Tenlo en cuenta. No te tomes sus comentarios de manera personal. Procura mantenerte al margen de la toxicidad del ambiente.
De ser posible, trata de que tus acciones apunten hacia lo contrario. Si es apropiado, dedica un cumplido, haz una broma o echa una mano al compañero que lo necesite. 
Pon de tu parte. A ti también te beneficia que haya un buen ambiente (o no tan malo).

4. Respeta tus descansos
Respeta tanto los breves (entre tarea y tarea, por ejemplo), como los más largos. Haz de reponer energía una prioridad. 
Tu cerebro necesita desconectar y hacer actividades diferentes, para que pueda concentrarse y rendir en el trabajo, además de lidiar con el resto de complicaciones (como las del punto anterior). 
Encuentra cuáles son tus necesidades de descanso. Varían de persona a persona. Y, dentro de una misma persona, varían según la edad, el tipo de tareas que se realizan u otros factores. 
Y, una vez que las encuentres, hállales huecos en tu agenda. Huecos, que son tan importantes como los que dedicas a trabajar.

5. Dale uso a tus talentos
Si tu trabajo te lo permite, encuentra oportunidades para usar tus conocimientos, habilidades; eso que se te da bien.
Y, en caso de que el trabajo no se preste a ello, utiliza tus puntos fuertes en actividades al margen del trabajo. En tus hobbies, por ejemplo. 
La satisfacción que sientas, las emociones agradables también contribuirán a que salgas del bache. 
Porque, sí, esto es un bache que la mayoría encontramos en esas actividades que merecen el nombre de “trabajo”. 
Nos toca aceptar que, alguna vez, experimentaremos aburrimiento, frustración o desmotivación hacia el trabajo. Y que no nos vamos a sentir siempre de esa manera. No tenemos porqué. 
Cada uno de nosotros puede adoptar las medidas que le funcionen para ser un poquito más feliz (o no tan infeliz) en el trabajo. 
El asunto es probar, experimentar hasta hallar lo que sirva. Porque quejarse es lo fácil y permanecer en el berrinche no va a arreglar la situación. Si acaso, acentuará el malestar.


Fuente bibliográfica
5 Ideas para ser más feliz en tu trabajo. Tus Buenos Momentos [en línea], 2017. [Consulta: 20 febrero 2017]. Disponible en: http://tusbuenosmomentos.com/2017/02/feliz-trabajo/. 

2 feb 2016

Aprovecha las primeras horas de trabajo



¿Trabajas con una de estas máquinas con conexión a Internet? ¿Qué es lo que haces justo antes de empezar tu sesión de trabajo?

Te sientas. El ordenador arranca y se conecta a la red. Como queda todo el día por delante, comienzas la jornada revisando el correo, leyendo mensajes o noticias. Y, antes de que te des cuenta, han pasado valiosos minutos.

Si ese “calentamiento” inicial te sirve para concentrarte posteriormente en las tareas importantes, me callo. Es tiempo bien empleado. Pero, ¿qué tal si lo que estás haciendo es dispersarte y hacer que luego te cueste el doble arrancar con lo más duro?

Yo trabajo con una de estas máquinas. Los días en los que ando desganada se me hace fácil comenzar la jornada revisando estadísticas o leyendo artículos diversos. Y, qué casualidad, en esos días me cunde menos el trabajo.

Más me disperso. Más me distraigo. Más tiempo pierdo… Más me cuesta sacar el trabajo adelante.

Así que, para rentabilizar las energías (especialmente cuando escaseen), aquí te dejo unas estrategias que a mí también me sirven.

1. Observa tu productividad
Compara las veces en las que empiezas el día remoloneando con ésas otras en las que te vas directo a la tarea importante.
Observa qué pasa con tu concentración cuando mecánicamente te conectas a Internet al principio o en medio de una tarea.

La idea es que, antes de hacer mejoras, has de saber qué es lo que puedes mejorar. Y, si compruebas que se te van tiempo y energía sin darte cuenta y que eso incide en tu productividad, entonces puedes encontrar un remedio.

En caso de que decidas que te vendrían bien unos ajustes, podrías aplicar las siguientes medidas.

2. Veta el remoloneo en Internet
Rompe con el hábito de navegar por inercia, justo cuando empiezas a trabajar o cuando quieres desconectar unos minutos de una tarea pesada.

Elige ciertos momentos del día en los que vas a pasearte por la red. Los que tú quieras, con tal de que seas tú quien decida cuándo te dedicas a esa actividad. Que no sea la costumbre la que tome esa decisión por ti.

3. Cierra el navegador
Si no lo necesitas para lo que vas a hacer, déjalo cerrado. Como sabes, la manera más fácil de resistir una tentación es evitarla.

Cuando el navegador está cerrado, haces menos probable que navegues mecánicamente por Internet, ya que antes tienes que tomar la decisión de abrirlo.

4. Establece descansos
Los descansos breves intercalados en tareas complejas sirven para dosificar energías y mantenerte enfocado en lo que estás haciendo.

La cantidad de tiempo que una persona puede permanecer concentrada en una tarea manteniendo un buen rendimiento varía de unos a otros.
En mi caso, más o menos tras media hora de esfuerzo, mi mente empieza a quererse escabullir de la tarea. Aprovecho el momento para ir al baño o para cerrar los ojos unos instantes y así recobro energías.

¿Durante cuántos minutos puedes tú permanecer volcado en lo que haces? ¿Veinte, treinta? Averígualo. Divide tu trabajo en bloques de tiempo separados por breves pausas y notarás la diferencia.

5. Silencia los aparatejos
El móvil, la tablet, la tele, etc. A todos ellos, siléncialos para que no te interrumpan.

Cuando hagas un descanso en la tarea, en lugar de entretenerte con uno de estos aparatos, haz un descanso “real”: estírate, toma el aire, respira, relaja tu mente… Y vuelve a la concentración.

El descanso es más efectivo si durante esos minutos haces algo distinto a lo que tienes entre manos. Compruébalo.

Por último, te dejo con un pensamiento que a mí me sacude cada vez que me siento frente al ordenador por la mañana y quiero entretenerme un ratito antes de trabajar:

“La primera hora de la mañana es el timón de la jornada”. (H.W. Beecher).

¿Te pasa que, cuando empiezas concentrado y productivo, entras en una dinámica que se prolonga durante el día?

Cuando empiezas disperso y cedes a las distracciones, ¿cómo te va en las siguientes horas?

Para mí que la frase está acertada. Si coincides conmigo, saquemos provecho de esa primera hora. Enfoquémonos.

Fuente bibliográfica
Aprovecha las primeras horas de trabajo. Tus Buenos Momentos [en línea], 2016. [Consulta: 2 febrero 2016]. Disponible en: http://tusbuenosmomentos.com/2016/02/aprovecha-primeras-horas-trabajo/. 
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