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5 feb 2018

«Mis alumnos me insultan»

Por: Rocío Ruiz




Nueve de cada diez docentes convive con situaciones de violencia en su centro. El 75% cree que tiene muy poca o ninguna autoridad.

Juanjo llega dispuesto a dar clase y se encuentra a Berta sentada encima de la mesa, con los pies en la silla y de espaldas al profesor. «¿Te quieres sentar bien?», exige Juanjo. Ni caso... Juanjo insiste. «¿Me quieres dejar en paz? ¿A qué has venido? ¿A dar clase? Pues hazlo y olvídame», replica, displicente, la alumna manteniendo la postura. Situaciones como esta a la que se enfrentan los profesores «son más habituales de lo que parece en los institutos españoles. No es tanto que nos agredan como que recibamos insultos, provocaciones de los alumnos y faltas de respeto... Los estudiantes te ponen a prueba todos los días», explica Juanjo, profesor de FP Básica en un instituto toledano. «A mi clase vienen alumnos sin libro, cuadernos ni bolígrafo. Y cuando les pregunto “¿por qué no sacas el material?” la respuesta es: “Mira, a mí déjame en paz. No estoy aquí porque quiera venir a verte la cara, sino porque mi padre me obliga, así que vengo, me siento y punto. ¿Comprendes?”».

Juanjo comenzó a trabajar como profesor interino con este grupo y, a medida que fueron pasando los días, empezó a comprender por qué habían sufrido una baja psicológica las tres compañeras que anteriormente habían ocupado su puesto. «Un día reñí a un alumno que no estaba haciendo absolutamente nada. Le dije: “Oye Alberto, aquí se viene a trabajar, no a pasar la mañana. Inmediatamente el chico se levantó de la silla y se marchó de la clase dando un portazo no sin antes decirme: “eres un gilipollas”». Casos como este «no es que ocurran con el cien por cien de los alumnos pero, aunque sean sólo unos pocos los que provocan estas situaciones, te generan mucha tensión, interrupciones en la clase y pérdidas de tiempo. No sólo hay un perjuicio psicológico para el profesor, sino que también tiene un perjuicio académico para el resto de los estudiantes. Y no son actitudes que se aprenden durante un solo verano, sino que vienen de atrás», añade.

Resultado de imagen para Mis alumnos me insultanLa situación de este docente no es más que un ejemplo de lo que vive la mayoría ya que, según un estudio realizado sobre un total de 2.000 cuestionarios en todas las comunidades, el 90 por ciento de los docentes convive con situaciones de violencia en su centro escolar. «Peleas, insultos, vejaciones entre compañeros y compañeras, amenazas al profesorado por parte del alumnado y familias son las situaciones más habituales», expone el sindicato. Las situaciones de violencia más habituales que describen los profesionales de la educación son amenazas por parte del alumnado y familias, la falta de respeto y reconocimiento de la autoridad docente, violencia psicológica y situaciones de indefensión. Así, según el sindicato, más de la cuarta parte de los encuestados considera que la vida en el centro donde imparten clase no es agradable y que la disciplina es insuficiente. Y no sólo eso, el 75 por ciento cree que el docente tiene muy poca autoridad o ninguna pese a que las comunidades ya disponen de leyes de autoridad que los profesores entienden que para lo único que han servido, hasta la fecha, es para reconocerles el principio de veracidad en el caso de una disputa.

Resultado de imagen para padres que atacan a docentesLa violencia no procede solo del alumnado, en muchas ocasiones son los padres los protagonistas. Marcelo es director de un centro público y un día recibió la llamada de otra directora–a la que no conocía– para advertirle de una alumna de nueve años que se incorporaba a su colegio a mitad de curso: «Cuidado con la madre. Es muy conflictiva». Pasados unos meses, Marcelo pudo comprobarlo... «Llamamos a la madre porque había habido disputas en el patio y la niña había tenido faltas de asistencia sin justificar. La madre explicó que a su hija le pegaban. Vimos que se trataba de disputas normales de patio... Un día la madre acudió exigiendo ver a la profesora en hora de clase. “No puede atenderla”, le repliqué. La mujer empezó a gritarme. Yo la pedí que abandonara el centro y que cuando se tranquilizase regresara para hablar. Eso no hizo más que enervarla más hasta el punto de que acabó propinándome un bofetón y un par de empujones. Llamé a la Policía.
Lo que más me dolió es que todo esto lo hiciera delante de su hija».


Fuente bibliográfica
RUIZ, ROCÍO, L., [sin fecha]. «Mis alumnos me insultan». www.larazon.es [en línea]. [Consulta: 6 febrero 2018]. Disponible en: https://www.larazon.es/sociedad/nueve-de-cada-10-profesores-convive-con-situaciones-de-violencia-en-clase-DA17422001. 

16 mar 2017

Los odios en la comunidad escolar





El odio en las escuelas retornó a la noticia periodística. En Buenos Aires, una profesora fue amenazada en una carta, pintaron su escuela y recibió una bala. El autor NN del mensaje, aplazado por la docente, buscó que se lo apruebe a la fuerza; en Salta, la madre de una niña repitente agredió a golpes a las docentes de la escuela. Esto se llama bullying, el uso del hostigamiento y la discriminación, algunas de las formas de la violencia escolar.

En la gestión de la conflictividad escolar los educadores saben qué promover cuando los padres y alumnos no aceptan la convivencia institucional. Para ello se capacitan, organizan equipos interdisciplinarios que deben prevenir los conflictos, preparan protocolos y tratamientos específicos y, en fin, se ilusionan con ser los mediadores entre el agresor y la víctima en un contexto de consensos.

La escuela genera amores y odios violentos y con la declinación que sufrió el principio de la autoridad, hoy es objeto de un ?odioenamoramiento?: la víctima dice que ama su trabajo en el establecimiento, pero no alcanza y el victimario repudia al acosado por alguna reivindicación personal ante el grupo.

La institución educativa que transmite los saberes iniciáticos, aloja una diversidad de subjetividades que resume a buena parte de la sociedad. En la escuela, por ende, están los que pueden desatar el odio hacia el prójimo y gozar con el acto agresivo. Prevenir este desencadenamiento en tiempo justo y metabolizarlo en el preciso momento, es el desafío de lo contingente frente a las pasiones del acosador.

La amigabilidad que logre la comunidad educativa en su propio ámbito, interpretando contradicciones y contagiando el deseo de que lo que el otro tiene o hace y debe ser tolerado, dependerá de que los integrantes de la institución sean responsables para cumplir las normas y valores específicos.

¿Hasta qué punto todas las violencias en el sistema educativo no se manifiestan por el estallido de los lazos escolares? Después de un bullying se conoce perfectamente qué lazos personales fueron quebrados, quiénes no pudieron controlar su goce por la violencia y llevaron el odio al extremo del ataque y a veces por diversión.

Resultado de imagen para violencia a los docentesLa madre salteña, judicializada, golpeó a la docente porque no cree en su autoridad ni saber para estar en la pedagogía, la tomó de objeto donde proyectar la violencia; por su parte, el alumno de Buenos Aires, con la bala mensajeó a su profesora y le contó cómo es el goce que siente por la muerte de ella si lo desaprobaba. Al manipular posiciones en el texto de la carta, pasó de verdadero agresor a víctima de la profesora.

Resultado de imagen para violencia a los docentes 
Desde ese lugar de amo total cometió varias violencias para imponerse como el alumno en estado de superioridad dentro del sistema: vigiló a la profesora, buscó disciplinarla con la carta y angustiarla con la bala. No quería aprender física con ella, sino anular su ser.

El psicoanalista Jacques Lacan definió que ?la violencia es ciertamente lo esencial en la agresión (...). No es la palabra, incluso es exactamente lo contrario. Lo que puede producirse en una relación interhumana es, o la violencia o la palabra?.

El bullying delata un sufrimiento subjetivo en los que no hablan sus diferencias y, sin sentido, solo actúan para hacer estrago.



Fuente bibliográfica
CEBALLOS, RODOLFO, E., 2017-2-2]. Los odios en la comunidad escolar. El Tribuno [en línea]. [Consulta: 17 marzo 2017]. Disponible en: http://www.eltribuno.info/salta/nota/2017-2-27-0-0-0-los-odios-en-la-comunidad-escolar. 

2 mar 2015

Burnout: cuando el trabajo te quema

Por: Sabrina Díaz Virzi

Se trata de un proceso por el cual las personas pierden interés en su trabajo hasta llegar, incluso, a profundas depresiones. Qué es, qué factores lo generan y quiénes lo padecen. Cómo afrontarlo.
Estrés en el trabajo / Foto: Thinkstockphotos
Estar “fundida”, “agotada”, “no dar más” son expresiones que pueden ser asociadas al síndrome de burnout, considerado “el nuevo mal del siglo”. Lo sufren empresarios o profesionales que desarrollan sus actividades con eficacia, a costa de sentirse “quemados” por dentro. Se trata de un “proceso paulatino por el cual las personas pierden interés en su trabajo hasta llegar, incluso, a profundas depresiones, que pueden acabar con su propia vida”, explican Daniel Colombo y la psicóloga Mónica Muruaga, autores del libro “Preparados… Listos… ¡Out! Manual para sobrevivir al estrés”.
El ritmo de vida y las múltiples tareas que deben asumir hoy hombres y mujeres hace que el estrés sea una palabra corriente en nuestro vocabulario y sea considerada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) una “enfermedad peligrosa para las economías industrializadas y en vías de desarrollo, que perjudica la producción al afectar la salud física y mental de los trabajadores”.
En lo que tiene que ver específicamente con el ámbito laboral, es necesario diferenciar el estrés laboral del síndrome burnout. El primero es “el resultado de exigir mucho al cuerpo y a la mente y saturarlas en sus límites normales” . Indica, además, que “el burnout es otro fenómeno que aún no se tipifica como trastorno, pero sí está cada vez más usado como figura asociada al estrés laboral. 
En el burnout, la característica principal es que la persona tiene sus parámetros fisiológicos elevadísimos (presión arterial, taquicardia, gastritis, etc.) y no se da cuenta de ello. Es como si se hubiera habituado a sentirse mal y ya ni lo percibe, lo cual lo hace en sí mismo un diagnóstico peligroso”.

¿Qué factores lo generan?
Según un sondeo realizado por Trabajando.com a 3.100 personas, el 82% se encuentra insatisfecho con su trabajo actual. De ellos, el 63% está buscando otras opciones, un 10% lo toma como una ayuda mientras arma su propio proyecto y el 9% dice que, pese a que no le gusta, se conforma. Estudios realizados muestran que el síndrome de burnout afecta, al menos, al 30% de la población en forma agravada y esta cifra sube al 50% en estadios más leves. En este contexto, pueden surgir tensiones laborales, acumulación de tareas, irritabilidad, peleas, sensación de falta de tiempo y baja motivación. Luego, indican Colombo y Muruaga, es necesario detectar cuándo se traspasa el límite.
Existen varios factores que pueden generar estrés. Entre los relacionados con la actividad laboral, se encuentran la presión de la actividad, el ámbito de trabajo, los vínculos con los superiores y/o compañeros. La licenciada Rivadeneira agrega: “Se puede dar cuando los horarios de trabajo son más de ocho horas y cuando la calidad del trabajo es demasiada, ya sea porque es muy monótona o porque es muy diversa. El tipo de relaciones laborales con un jefe o compañeros de trabajo puede ser también un punto crítico: relaciones de autoritarismo o de mobbing (hacerle la vida imposible al empleado) son fuentes de estrés”.
Otros generadores de estrés son los factores personales. En este sentido, el licenciado Sergio Herchcovichz, director del Centro Jung de Buenos Aires, docente y miembro de la Asociación Argentina de Psiquiatras, y Carola Maierowicz, directora de Artemisia, mencionan “las situaciones vinculares, familiares y el impacto del ambiente urbano. En las mujeres, además, los movimientos hormonales (período menstrual, embarazo o menopausia) predisponen al aumento de la sensibilidad y al surgimiento de estrés”.

¿Quiénes lo padecen?
Cabe destacar que no todas las personas se estresan. ¿De qué depende? De sus maneras de ver la realidad y de cuánto puedan “amortiguar” ese estrés, por ejemplo, con una vida plena fuera del trabajo. “El burnout se observa con mayor frecuencia en trabajos en los que hay un desajuste entre las demandas y los recursos y, especialmente, en personas con expectativas idealistas que encuentran una realidad frustrante”, explica la doctora Carolina Bergoglio, responsable del programa de Tratamiento Integral del Estrés en el Sanatorio Diquecito, de la provincia de Córdoba. E indica que: “En el desarrollo del síndrome de burnout intervienen factores ambientales, culturales y personales. Entre los factores ambientales, los trabajadores del sector servicios y los profesionales sanitarios y docentes son los que presentan mayores prevalencias de burnout”.
Ambos sexos pueden enfermarse igualmente por estrés. La diferencia radica, en todo caso, en cómo lo afrontan. “Los hombres tienen un afrontamiento más ligado al abuso de sustancias (alcohol, tabaco, drogas, juego). Las mujeres, por su parte, pueden deprimirse como reacción o quedarse más pasivas frente a las situaciones de estrés”, explica Rivadeneira.
Herchcovichz y Maierowicz, por su parte, afirman que “las mujeres son las que más consultan sobre cómo evitar el cansancio del hogar y del trabajo. La mayoría llegan a los centros y consultorios muy aceleradas, comentan sobre la complicación que tienen y no logran dejar de lado los celulares para distenderse unos minutos. Muchas veces se quejan de trastornos gástricos debido al estrés y dolores de cabeza por la tensión en el cuello y los hombros”.

¿Cómo detectarlo?
Las consecuencias del burnout se resumen en un malestar generalizado de la persona, expresado en el cambio de hábitos alimenticios, de descanso y de actividades recreativas. Muchas personas abandonan incluso sus rutinas físicas, ya que el malestar laboral se traslada a otros ámbitos de la vida personal. La doctora Bergoglio explica los síntomas más comunes que manifiestan los trabajadores que sufren de estrés laboral:
1 - Cansancio o agotamiento emocional. Suele aparecer en un primer momento. Se caracteriza por una progresiva pérdida de las energías vitales y una desproporción creciente entre el trabajo realizado y el cansancio experimentado. Esto se puede detectar en personas permanentemente insatisfechas, quejosas e irritables. Refieren con frecuencia que comienzan a darse cuenta de que su trabajo se va convirtiendo lentamente en una carga con connotaciones negativas. Pero los cambios emocionales no se limitan sólo al ámbito laboral, sino que  también se hacen evidentes en el hogar.
2 - Despersonalización. Este es un modo de responder a los sentimientos de impotencia, indefensión y desesperanza personal. En lugar de expresar estos sentimientos y resolver los motivos que los originan, las personas que padecen el síndrome de burnout muestran una fachada de hiperactividad que no hace más que incrementar su sensación de agotamiento, alternando con episodios de depresión y hostilidad hacia el medio.
3 - Abandono de la realización personal. Esto se manifiesta en el progresivo retiro de todas las actividades que no sean las laborales vinculadas con las actividades que generaron el estrés crónico. Comienza a generarse una pérdida de ideales y, fundamentalmente, un creciente apartamiento de actividades familiares, sociales y recreativas, creando una especie de autorreclusión y aislamiento. Los demás comienzan a percibirlo/a como una especie de fanático depresivo y hostil.

¿Cómo afrontarlo?
Los consejos que se dan hoy en día para afrontar el estrés son los mismos que se dan para evitarlo. La licenciada Rivadeneira comparte las siguientes sugerencias:
* Intentar dormir 8 horas;
* Comer en forma balanceada y cada un mínimo de 4 horas;
* No aumentar las horas de trabajo (no más de 8 horas);
* Hacer pausas en el trabajo, ya sea para estirar las piernas, tomar algo, charlar un poco con alguien o, simplemente, “cortar” unos minutos la actividad;
* Tomarse la hora para almorzar;
* Hacer actividad física en la semana (gimnasio, yoga);
* Juntarse con amigos en la semana para hablar “pavadas”;
* Tener momentos de ocio que no estén asociados a nada, simplemente a disfrutarlos. Por ejemplo, ver una serie o escuchar música.

¿Qué pueden hacer las empresas?
Las compañías pueden contribuir a evitar estas problemáticas entre sus empleados. Daniel Colombo y Mónica Muruaga sugieren:
* Establecer los roles con claridad.
* Mantener una comunicación efectiva.
* Mantener un clima laboral apropiado.
* Trabajar la misión y visión de empresa alineada con la misión y visión personal.
* Organizar bien el tiempo.
* Establecer programas de estímulo y reconocimiento.
* Abrir espacios para conversar sobre temas personales.
* Establecer políticas en relación a los horarios de almuerzo, tabaco, viajes, horarios laborales, vestimenta, recreación, espacio físico laboral, etc.
* Proponer ejercicios prácticos y sencillos.

¿Qué hacés para evitar el burnout o el estrés laboral? ¿Te sentís identificada con esta problemática?




DÍAZ VIRZI, SABRINA 2015. Burnout: cuando el trabajo te quema. Entremujeres [en línea]. [Consulta: 1 marzo 2015]. Disponible en: http://entremujeres.clarin.com/trabajo/Burnout-quemarse-trabajo_0_483551737.html. 

17 oct 2014

¿Sufres acoso laboral?



¿Sufres acoso laboral?La encuesta realizada para el Barómetro Cisneros sobre acoso laboral revela que un 13% de los trabajadores en activo declaraban sufrir 'mobbing', una cifra que se ha incrementado un 43% en sólo dos años. Las reducciones de personal, las fusiones empresariales o el miedo a perder el puesto de trabajo se encuentran detrás de un clima laboral que constituye un caldo de cultivo para el acoso.
Entre las causas que están detrás de este acoso laboral que el código penal considera delictivo, el Barómetro Cisneros señala la envidia por parte del acosador (33%); el éxito profesional de la víctima (26%); y la reivindicación de derechos laborales y el éxito personal por parte de quien lo sufre (16%).
Según explica Elisa Sánchez, psicóloga, técnica en Prevención de Riesgos Laborales y coordinadora del Grupo de Salud Laboral del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, a quien más le interesa solucionar el problema del acoso laboral es a la propia empresa, a quien genera pérdidas en productividad y de cara a los clientes muy mala imagen.
Según señala Sánchez, los últimos datos indican que en 2014 han sufrido acoso laboral un 15% de los trabajadores y se estima que un 60% de los trabajadores sufrirá acoso a lo largo de su vida laboral. "El mobbing tiene costes morales, sociales y económicos que empresarios, directivos y accionistas deberían tener muy en cuenta", señala.
"Estamos hablando de un delito tipificado en el código penal que compete no sólo al acosador sino también al jefe o a la empresa que lo permiten", señala la psicóloga que apunta a que existen protocolos de actuación que las entidades tienen la obligación de desplegar para prevenir, detectar e intervenir ante el acoso laboral.
Las consecuencias del acoso laboral se trasladan a todas las esferas de la vida de la persona. El acoso laboral genera problemas de insomnio, ansiedad, fobia al trabajo y síntomas similares a la depresión por el estrés mantenido. Los problemas emocionales pronto se trasladan al ámbito físico e incluso repercuten en su sistema inmune.
Según señala Sánchez, quienes pueden detectar antes el problema son los médicos de cabecera que, ante las visitas a consulta por síntomas como falta de sueño, alteraciones en el apetito o dolores de cabeza pueden consultar sobre la situación personal y laboral de la persona y plantear la sospecha.
En cuanto a los sectores profesionales afectados, Sánchez señala que es más común en la administración, donde los cambios de puesto laboral o de localización del puesto de trabajo son más difíciles de realizar, en organizaciones muy cerradas propias de un género o en aquellas con valores corporativos muy estrictos en los que mostrar opiniones diferentes puede convertirse en blanco de acoso.
¿CÓMO SON ACOSADO Y ACOSADOR?
El acoso laboral está tipificado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene del Trabajo como violencia psicológica dentro del contexto laboral, ejercida por alguien que tiene cierto poder sobre el acosado y no es necesariamente su jefe.

"No es algo puntual sino frecuente y mantenido en el tiempo. No es un conflicto entre dos, sólo una de las partes mantiene esta actitud y el objetivo es el desprestigio o que se abandone el puesto de trabajo", explica Sánchez.
Según apunta la especialista en prevención de riesgos laborales, el perfil del acosador está a veces más definido que el del acosado. "Es fácil identificar a un acosador porque una vez que ha conseguido su objetivo con una persona desplaza su atención a otra".
Los acosadores suelen ser personas con un estilo agresivo de comunicación, impositivos, autoritarios y que no toleran la frustración. Suelen tener una personalidad egocéntrica en la que existen miedos e inseguridades que son la principal fuente del acoso que ejercen.
Por su lado, el acosado acostumbra a ser un buen profesional, que suele destacar y que puede percibirse como una amenaza laboral para el acosador. Además, su estilo de comunicación es menos asertivo, no reaccionan frenando el acoso sino que suelen aguantar ya que no tienen habilidades para afrontar la situación.
"En muchos casos son personas en situación de vulnerabilidad y que tardan en ser conscientes de que sufren acoso, buscan otras explicaciones a la situación o incluso cuando lo comentan a familiares y amigos no encuentran respaldo e incluso terminan sintiéndose culpables", explica Sánchez. Los acosadores suelen buscar este perfil, ya que les resulta más fácil actuar con impunidad.
TIPOS DE ACOSO LABORAL
Sánchez apunta a diversas modalidades en lo que se refiere a violencia psicológica:
* Vertical ascendente (del trabajador al jefe): aunque poco frecuente, se da cuando el jefe no asume bien sus funciones, no tiene capacidad de liderazgo, no toma decisiones y son sus capacidades técnicas las que le llevan a ocupar el cargo. En estos casos un miembro del equipo suele tomar la iniciativa y las decisiones y comienza a desprestigiarlo.

* Vertical descendente (del jefe al trabajador): el denominado 'síndrome de Ulises' se produce cuando el jefe puede considerar que su puesto está en peligro frente a un trabajador a su cargo que podría sustituirle.
* Horizontal (entre colegas con estatus similar): es el más frecuente. Con la situación de crisis ha aumentado el miedo a perder el trabajo, se dan reducciones de plantilla o fusiones de empresas. La situación lleva a no compartir información, excluir de la dinámica de trabajo, etc.
* Institucional (de la empresa al trabajador): constituye una línea orquestada desde la dirección que busca que un trabajador deje el puesto de trabajo de forma voluntaria, evitando el despido, y así abaratar los costes.
* A la maternidad (ligado a reducciones de jornada): aunque existen empresas que gestionan bien los cambios asociados a la conciliación laboral, otras presionan a las madres o crean un clima de sobrecarga laboral para el resto de compañeros que contribuye al acoso.
Cómo actuar frente al 'mobbing'

Sánchez apunta los pasos a seguir para encontrar ayuda y resolver una situación de acoso laboral:
1. Hay que estar seguros de que se trata de acoso laboral
Existen criterios que se han establecido como propios de 'mobbing' que competen al Instituto Nacional de Seguridad e Higiene del Trabajo (Nota técnica 854) y a la Inspección del Trabajo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Criterios claros como no llamar a una reunión de trabajo, quitar trabajo o asignar alguno por encima o por debajo de las competencias, una reubicación del puesto no apropiada, etc., van más allá de los malos modos de un jefe a un trabajador.

2. Pedir ayuda a las personas competentes: acudir a los organismos competentes de la empresa de prevención de riesgos laborales (departamento específico, Recursos Humanos o delegados sindicales) para preguntar cómo actuar.
3. Cuando hay cambios importantes en el día a día laboral: se debe pedir que quede por escrito la actuación del responsable, ya sea un cambio en el tipo de trabajo que se va a realizar, de ubicación del puesto de trabajo o de carga laboral. Es mejor dejar constancia aunque sea vía correo electrónico de los cambios o de las situaciones laborales que puedan considerarse una agresión.
4. No actuar por impulso y de forma explosiva: hay que evitar entrar en conflicto con la persona que nos acosa, evitar las malas maneras o darse de baja sin dar explicaciones. "Cómo lo gestiones es lo que va a condicionar cómo evoluciona la situación y las consecuencias que tendrá en tu salud y en una posible sentencia", señala la psicóloga.
5. Buscar apoyo social: los acosados temen compartir con familiares y amigos su situación porque suele ser minimizada, lo que les lleva al aislamiento para evitar comentar sus preocupaciones que se ven como quejas sobre el trabajo cuando la situación económica no ayuda.
Fuete:http://www.lagacetadesalamanca.es/salud/2014/10/15/sufres-acoso-laboral/129184.html

19 may 2014

Cómo trabajar cuando su jefe es un psicópata

Por: Lauren Comiteau

Jefe psicópata en la oficina
Los tiranos corporativos pueden ser protagonistas de películas atrapantes durante un par de horas: piense por ejemplo en el Gordon Gekko de Michael Douglas en "Wall Street" o en Leonardo DiCaprio en "El Lobo de Wall Street". Pero en la vida real, los jefes de esta clase tienen efectos devastadores sobre trabajadores y empresas.
Miranda -periodista de una agencia de noticias holandesa por más de 20 años, que pide no publicar su apellido por temor a perjudicar sus relaciones profesionales- cuenta que una vez le tocó trabajar para un gerente tiránico y manipulador.
"Solía echarle la culpa a todos los demás si las cosas salían mal", relata. "Durante la noche se mandaban correos electrónicos a toda la oficina en los que se humillaba a una persona determinada, sólo porque sí".
Sus actos socavaban la estabilidad y la confianza.
"Los jefes intermedios y los editores luchaban entre sí para llegar a convertirse en el favorito de este directivo. Y él era muy maquiavélico y jugaba a enfrentar a unos con otros".

Psicopatía corporativa

A pesar de que estos monstruos oficinescos se suelen retratar en la pantalla como antihéroes más bien inofensivos, en el mundo empresarial se está generando una ola de preocupación por las cada vez más extendidas conductas abusivas en los espacios de trabajo, lo que los académicos han dado en llamar "psicopatía corporativa".
"Los psicópatas saquean corporaciones enteras. Juegan con nuestro dinero y luego acuden al Estado para que los rescaten"
Oliver James, autor de "Dinero y política de oficina"
Tras la crisis financiera mundial, se ha desarrollado un corpus de investigación cada vez mayor sobre las conductas inadecuadas delbully (matón) corporativo, que parecen darse en particular en el sector bancario y financiero.
La investigación está empezando a identificar rasgos que ya no se consideran simplemente desagradables y perjudiciales, sino que tienen carácter psicopático, según sugieren los expertos.
La lista clínica de rasgos psicopáticos comunes -que incluyen la falta de remordimiento, la amabilidad que puede aparecer y desaparecer sin previo aviso, el egocentrismo, la mentira, la capacidad de manipulación, la impulsividad y la pobreza emocional- predominan entre las personas que se sienten atraídas por puestos de poder.
Es importante distinguir entre el comportamiento psicopático y el psicótico. La psicosis es un síntoma de una enfermedad mental que, en un lenguaje llano, se da cuando alguien pierde contacto con la realidad. Cuando los psicólogos hablan sobre los psicópatas, sin embargo, se refieren a personas con un trastorno de la personalidad con características distintivas como la crueldad, el encanto y la extrema frialdad que pueden mostrar aun estando bajo presión, así como la carencia de empatía y conciencia.
Estos rasgos -dicen los expertos- suelen aflorar entre personas que persiguen la riqueza, la gloria y la necesidad de controlar a los demás.

Saqueo

Empleado atemorizado
El daño en la salud mental de los empleados es materia de estudio de quienes observan el crecimiento de la "psicopatía corporativa".
No son sólo sus subordinados inmediatos de la oficina los que deberían estar temblando.
"Los psicópatas saquean corporaciones enteras. Juegan con nuestro dinero y luego acuden al Estado para que los rescaten", dice el psicólogo y locutor Oliver James, autor del texto "Dinero y política de oficina: Cómo prosperar en un mundo de mentiras, puñaladas traperas y trucos sucios".
"Casi todos los recientes cataclismos (financieros)" pueden atribuirse a personas que muestran un comportamiento psicopático, indica James.
El húngaro Elie Wiesel, a quien se le concedió el Premio Nobel de la Paz en 1986 y fue víctima de la estafa piramidal Ponzi de Bernard Madoff, ha dicho que "psicópata" es "un calificativo demasiado amable" para describir a Madoff, que ahora está encarcelado por encabezar el que se considera el mayor fraude financiero de la historia de Estados Unidos.
El académico británico Clive Boddy va incluso más lejos y culpa del derrumbe financiero mundial de 2009 a los líderes empresariales que muestran conductas psicopáticas.
"Creo que ellos han ejercido gran influencia en toda la ética de las organizaciones, precipitándola en una espiral descendente", señala.

¿Cuántos y quiénes?

Es difícil decir qué porcentaje de las personas en un espacio de trabajo muestran conductas psicopáticas.
"Los denominados "psicópatas altamente funcionales", que no suelen representar una amenaza física para sus compañeros, pueden ser muy eficaces en algunos entornos corporativos, ya que no sienten ningún remordimiento por despedir al personal ni por atribuirse los méritos que corresponden a otros"
El psicólogo Robert Hare, cuya Escala Revisada de Evaluación de Psicopatías (conocida como "PCL-R") de 20 puntos se ha convertido en la principal herramienta de diagnóstico para este trastorno, estima que estos sujetos representan alrededor de 1% de la población general.
Algunos estudios menos científicos, realizados principalmente por internet, sugieren que el número puede ser mayor en los consejos de administración de las empresas.
En 2011, el psicólogo Kevin Dutton, de la Universidad de Oxford, lanzó la Great British Psychopath Survey ("Gran encuesta del psicópata británico").
Dutton utilizó una prueba psicométrica para encuestar a 5.500 personas en la que se les pedía a los participantes que evaluaran en qué medida estaban de acuerdo con una serie de afirmaciones que iban desde "En mundo actual, siento que puedo estar justificado para hacer cualquier cosa con tal de tener éxito" hasta la afirmación "El amor está sobrevalorado."
Aunque no es un relevamiento estrictamente científico, el resultado fue indicador de las profesiones por las que se sienten más atraídas las personas con tendencias psicópatas.
Los puestos ejecutivos encabezan la lista, seguidos de abogados, profesionales de los medios de comunicación, personal de ventas y cirujanos. Los periodistas, policías y miembros del clero también ocupan un lugar al tope de la lista.
Michael Douglas
Como Michael Douglas en "Wall Street", los psicópatas son personajes interesantes para una película. En la vida real, la cuestión es más seria.
¿Y cuáles son los profesionales que menos probabilidades tienen de exhibir rasgos psicopáticos? Asistentes sociales, enfermeros, terapeutas, artistas y profesores.

También tiene sus ventajas

Existe, sin embargo, algún aspecto de la crueldad en la oficina que puede tener algunos beneficios.
Aunque estos líderes causan miseria y destrucción, "aquellos que pueden frenar sus tendencias a ignorar las reglas de la sociedad cuentan con una gran ventaja -señala James-. Si uno no se preocupa por los demás, como sí hace la mayoría de las personas, es más libre y puede pensar de manera innovadora".
Los denominados "psicópatas altamente funcionales", que no suelen representar una amenaza física para sus compañeros, pueden ser muy eficaces en algunos entornos corporativos, ya que no sienten ningún remordimiento por despedir al personal ni por atribuirse los méritos que corresponden a otros, al mismo tiempo que son capaces de achacar sus propios fracasos a errores inventados y ajenos.
"La codicia es conveniente en una economía globalizada, donde se necesitan personas en las altas esferas que sean despiadadamente crueles", dice James, sobre todo cuando se trata de tomar decisiones de negocios cruciales como los recortes de personal.
Pero esa misma crueldad, si no se controla, conlleva un alto riesgo: podría causar "que la empresa sufra una debacle".

Dosis justa

James trabaja actualmente con ejecutivos de alto rango para ayudarlos a ser lo "suficientemente psicopáticos".
Solamente se puede trabajar con algunos jefes que muestran rasgos narcisistas o maquiavélicos, dijo James.
Jefe psicópata
A los jefes psicópatas las cosas se les pueden salir de las manos.
¿Y qué hacen mientras tanto los empleados? Pueden probar poner en práctica la adulación para los primeros, mientras que a los segundos deben demostrarles que les pueden ser útiles, sugiere el experto.
Aunque, para muchos, la situación puede ser simplemente insoportable.
"Es como trabajar para un niño de 6 años", explica el psicoterapeuta Audrey Kraft, que vive y trabaja en Amsterdam, Holanda.
El estudioso británico Boddy, quien ha escrito extensamente sobre ética empresarial, ofrece algunas sugerencias para los trabajadores hostigados: conoce a tu enemigo familiarizándote con la literatura sobre psicópatas corporativos para que puedas anticipar sus acciones.
Luego, documenta todos los casos de abuso; no lo tomes como algo personal; procura contar con testigos durante los enfrentamientos para evitar cualquier posible reacción violenta y, lo más importante, prepárate para enfrentarte a que los jefes de tus jefes no crean nada de lo que dices y padeces.

"Si ese es tu jefe, estás metido en un gran problema. No vas a poder cambiarlo y no aprenderá de sus errores", sentencia Kraft.

Fuente:http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/03/140327_economia_empresa_jefe_psicopata_vp.shtml

14 may 2014

La importancia de la asertividad en el mundo laboral

Por: Sergio Asenjo


La palabra asertivo, de aserto, proviene del latín assertus y quiere decir“afirmación de la certeza de una cosa”, por lo que podemos decir que una persona asertiva es aquella que afirma las cosas con certeza. La asertividad es tanto una estrategia como una forma de comunicación, y podríamos definirla como la capacidad que tiene una persona en concreto para expresar de forma firme sus ideales, decisiones y opiniones personales, sin despertar en la otra persona sentimientos de ira o enfado, y todo ello mostrando respeto hacia su interlocutor. Es por tanto el modo correcto de defender nuestros derechos sin dejar por ello de respetar los de la otra persona.
Para ejemplificar la explicación, podríamos decir que la asertividad está situada entre la pasividad y la agresividad. Mientras que una persona pasiva no defenderá con el suficiente tesón sus propias ideas a la hora de intentar convencer a los demás y a la mínima crítica de sus compañeros optará por permancer callado, una persona agresiva defenderá su punto de vista a capa y espada, pero frecuentemente de un modo autoritario y elevando la voz, llegando en muchas ocasiones a enfadarse si no se le da la razón. Como vemos, el primer sujeto es demasiado suave y comunmente tendrá miedo a sus interlocutores, mientras que la otra persona tenderá a expresarse utilizando amenazas o el miedo para convencer al resto. Seguro que alguna vez has escuchado que los extremos nunca fueron buenos, y como no iba a ser menos, en este caso tampoco lo son. 

En el término medio está la virtud y por ello lo ideal es ese punto entre la pasividad y la agresividad, al que conocemos como asertividad, ya que una persona asertiva tendrá las cualidades necesarias que le permitirán defender sus derechos y respaldar sus opiniones sin por ello atropellar las ideas de los demás. Como ya imaginaréis, esta técnica de comunicación es realmente útil en el mundo laboral, ya que lo ideal es poder convencer a la otra persona de que nuestro punto de vista u opinión es el correcto desde el respeto, pero sin tener que renunciar a nuestros derechos por ello.
Seguro que en más de una ocasión te habrás encontrado con el típico jefe malhumorado que tan solo por elevar el tono de voz piensa que tiene toda la razón del mundo y que por ello nos va a convencer de que sus ideas son las correctas. Es un error común entre mucha gente el pensar que cuanto más alto hablemos y más agresividad desprendamos, más éxito lograremos, cuando realmente lo único que estaremos logrando es generar un clima de tensión en el que el resto de la gente no se atreva a participar y mostrar sus diferentes puntos de vista, con los inconvenientes que esto conlleva. 

Estamos de acuerdo en que la asertividad es una cualidad a destacar, pero ¿que podemos hacer para lograr comunicarnos de una forma más asertiva? Lo más importante para lograrlo es tener una buena autoestima y confianza en uno mismo, ya que de otro modo no nos encontraremos del todo a gusto en nuestra piel a la hora de exponer nuestros puntos de vista sobre algún tema poco agradable, lo que nos hará dudar y temer las reacciones y posibles críticas de nuestros compañeros de trabajo. 

Otros consejos a destacar son el mostrar educación al hablar con nuestros compañeros, pedir perdón siempre que sea necesario, prestar toda nuestra atención cuando nos hablan, aceptar nuestros propios errores y por supuesto, no ofender con nuestros puntos de vista. No hay que olvidar también el poder de decir no, aspecto clave en la comunicación asertiva.
Tanto por exceso como por defecto, la falta de asertividad genera en ocasiones graves problemas de relaciones en las empresas, donde se suele crear un clima tenso que lo único que hará será aumentar los niveles de estrés de los trabajadores. Por todo esto, una persona asertiva estará muy bien valorada en la empresa, ya que será capaz hacerse escuchar y lograr convencer al resto sin crear tensiones.
http://managersmagazine.com/index.php/2014/04/la-importancia-de-la-asertividad-en-el-mundo-laboral/

24 nov 2013

Ideología política en el trabajo

Por: Vilma Garcia

Es uno de los puntos que integran el conjunto de derechos consagrados en los tratados internacionales, pero a diferencia de otras materias, éste no es muy específico, y su ejercicio está sujeto a las diferentes legislaciones laborales.

Ideología política


Las sociedades modernas contemplan en sus constituciones una serie de pautas consagradas a garantizar el libre ejercicio de los derechos civiles, pues la evolución y el desarrollo social, se basan precisamente en la participación democrática de los ciudadanos, siendo la política, uno de los pilares de dicha participación.
Toda actividad de índole político debe ser ejercida libremente, sin embargo, existe un marco legal, que como en todo lo relacionado con los deberes y los derechos ciudadanos, estipula límites para garantizar la igualdad y el respeto a todas las personas, incluyendo el pluralismo.
Puede afirmarse que la libertad política o ideológica es el derecho y la habilidad que tiene todo individuo de expresar libremente su voluntad, así como la decisión de escoger una organización social o partidista a la cual pertenecer sin restricciones arbitrarias.
Esta libertad comprende la facultad de adoptar una visión propia del mundo, la posibilidad de enjuiciar la realidad desde esa perspectiva y la facultad última de actuar en consecuencia según las propias ideas, sin tener que aceptar injerencias de ninguna índole ni un trato diferente o discriminatorio.

Derechos políticos en el marco laboral

Desde el punto de vista laboral, existen derechos fundamentales consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, así como en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), y el Convenio 111 de la Organización Internacional de Trabajo, OIT.
Las principales garantías se refieren a dos puntos esenciales:
  1. La libertad ideológica sin más limites que los necesarios para el mantenimiento del orden
  2. La prohibición expresa de obligar a los trabajadores a declarar acerca de sus ideologías políticas
Es necesario aclarar que las actividades de índole sindical, si bien suelen estar relacionadas con la política, no son de naturaleza política sino reivindicativa, por lo tanto, su ejercicio y regulaciones no se consideran para efectos de la libertad ideológica.

Límites razonables

No es posible desde el punto de vista de la constitución y las leyes, que una empresa o patrono establezca condiciones a un trabajador para su contratación o promoción, basándose en su afiliación política.
No obstante, la libertad ideológica conlleva actos de carácter verbal y práctico como el derecho de asociación y reunión, la libertad de expresión y la libertad de enseñanza, los cuales pueden chocar en un momento determinado, con la reglamentación de una empresa o patrono.

Todo derecho implica un deber

Las convenciones y tratados internacionales sobre la materia, son menos específicos con respecto a los deberes inherentes a estas libertades y derechos.
El Artículo 29 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que toda persona tiene deberes respecto de la comunidad, y más adelante menciona que existen algunas limitaciones, las que establezcan las leyes, con el fin de "asegurar el reconocimiento y el respeto a los derechos de los demás, y de satisfacer las demandas de la moral, el orden y el bienestar general de la sociedad".
El texto señala, asimismo, que los derechos y libertades "no pueden ser ejercidos en oposición a los principios y propósitos de las Naciones Unidas". Por lo tanto, más que deberes, lo que se plantea son límites en la práctica de estos elementos.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos, en su Artículo 32, plantea derechos para con la familia, la comunidad y la humanidad en general, y el documento que precedió a la Declaración Universal, denominado Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, estableció una serie de deberes individuales, sin embargo, ningún párrafo señala el tema de las ideologías políticas, ni tampoco la manera como esos deberes tienen que ser observados.
Esta serie de ambigüedades han dado paso a que desde algunas organizaciones se apele a una especie de ética global, que haga énfasis en una cultura de la tolerancia, la no violencia y la igualdad, para contrarrestar las lagunas y vacíos presentes en los documentos internacionales sobre derechos humanos, en especial, los referidos a la ideología política.

Fuente:http://coyunturaeconomica.com/leyes-laborales/ideologia-politica
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