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24 sept 2016

20 claves para saber si estás educando bien a tus hijos



Por: Víctor Arufe Giráldez
La educación es un campo de estudio del que todos hablan, pero pocos conocen en profundidad. En este post se describen 20 aspectos importantes que pueden conducir hacia una buena educación de los más pequeños de la casa. ¡Si eres padre o madre comprueba si los cumples!
Acerca de qué es la educación
Si tuviese que definir con mis palabras qué es la educación, seguramente la definiría como un arte, un placer de la vida, algo complejo y gratificante a la vez, que requiere de mucho tiempo, paciencia y dedicación constante, y que culminará con éxito cuando docente y discente, padre/madre e hijo/a sean cómplices de un proceso en el cual ambos aprendan, disfruten, vivan y experimenten. La educación tiene reglas pero debes prestar atención a la diversidad social, afectiva, emocional y psicológica de cada niño.
¿Dónde podemos educar?
A través de este artículo mostraré las 20 premisas claves de una buena educación. Si ya cumples todas, sigue por ese camino y pronto recogerás tus frutos. Si todavía no las cumples intenta reflexionar en aquellas que te faltan, quizá sea el momento de cambiar.
Para facilitar la comprensión de los aspectos clave, los he dividido en diferentes ámbitos que están presentes en la vida de los niños: la casa, la escuela, el coche, la escuela deportiva, la calle, las vacaciones y los fines de semana.
La educación en casa, quizá las más importante
El seno familiar es de vital importancia para el desarrollo integral del niño. Muchas veces los padres llegan cansados a casa y se olvidan de pequeñas directrices que educan a sus hijos. Recordar estas premisas te facilitará la educación de tus hijos.
En casa…
Establece horarios para cada actividad. Es muy importante que los niños tengan horarios y que sepan cumplirlos. Una hora para jugar, una hora para hacer los deberes, otra hora para el ejercicio físico, una hora para la televisión, una hora para comer, etc. Diseñar un horario con los hijos puede ser un buen inicio para la convivencia. Es recomendable ponerlo en algún lugar de su habitación, para que lo tenga presente y sepa qué hacer cada día. En hogares donde los horarios son cambiantes o están ausentes siempre será más difícil educar a los niños, aunque parezca lo contrario a ellos les gusta los horarios, la separación de los tiempos destinados para cada cosa.

Confecciona y fomenta rutinas: Si los horarios son importantes, las rutinas suponen un nivel igual o superior. Tenemos que establecer rutinas en los niños, éstas pueden ser de orden, higiénicas, saludables o de otra índole. A modo de ejemplo podemos indicar que se laven las manos siempre antes de cada comida, cepillarse los dientes bien después de comer, preparar a la noche antes de acostarse su mochila para el día siguiente, recoger un juguete antes de sacar otro, etc. El orden en el hogar facilita la convivencia y ayuda a crear armonía en casa. Puedes colocar notas por los distintos espacios de casa para recordar las rutinas, tal como se muestra en el ejemplo de la fotografía. Se establecen las rutinas en cada sala: en la cocina hay una, en la habitación otra…


Dota a los niños de roles y responsabilidades. Si no queremos tener en la familia a un “Fumi” o un “nini“, debemos asignar roles y responsabilidades a nuestros hijos. En familias con dos o más niños incluso se puede nombrar a un encargado de supervisar el orden y que se cumplan las rutinas y/o normas establecidas por la familia, el encargado se puede cambiar cada día o cada semana, éste tendrá diversas funciones, por ejemplo supervisar que ninguno de sus hermanos deje las luces encendidas, el grifo abierto, la tapa del WC levantada, etc. El juego de roles es un juego que gusta mucho a los niños y los dota de gran autoestima y motivación, aprenden a establecer reglas, cumplirlas y hacerlas acatar. Se le debe enseñar que las tareas de casa son de todos y romper así con el machismo tradicional, por esos los niños pueden ayudar a sus padres haciendo su cama, poniendo la mesa, recogiéndola e incluso colaborando en la cocina, cocinando recetas, acompañando a sus padres al supermercado el fin de semana y comprobar el valor de los productos que consume en casa, etc.

Utiliza las 6 palabras mágicas de la educación día tras día y fomenta su uso entre tus hijos: Gracias , te quiero, perdón, por favor, lo siento y ponte en su lugar. Con estas 6 palabras llegarás muy alto y tus hijos todavía más.


Enséñales el valor de las cosas y a tener pacienciaLos niños tienen que tener paciencia, y la paciencia hay que entrenarla, cuando tu hijo pida una cosa, que seguramente te pedirá cientos y miles, ten paciencia para cumplir su deseo. Hay padres impulsivos que tan pronto el niño pide algo, porque se lo vio a un amigo, en la televisión o en un catálogo de juguetes, los padres ya acuden a comprarlo. Si educamos a adquirir las cosas con esfuerzo estaremos educando mejor y se aprende a valorarlas más. No es mejor padre aquel que satisface todos los antojos de sus hijos, sino aquel que lo educa mejor y el que enseña a vivir con lo justo y necesario, sin grandes lujos. Cuando los niños nos indiquen que sus amigos tienen de todo, nosotros tenemos que ser capaces de intentar enseñarle la otra cara del mundo, aquellos niños que no tienen nada, para que entonces ellos observen lo mucho que tienen en su casa y especialmente que aprenden a valorar más lo emocional y afectivo que lo material, será el momento de manifestarle lo mucho que lo queremos. No descartéis la opción de mostrarle algún documental de youtube sobre niños refugiados, o la labor desempeñada por las ONGs en países con pobreza.

Conserva los momentos familiaresQuizá por trabajo o por el ritmo de vida actual, se están perdiendo los momentos familiares, esos momentos de diálogo entre los miembros de la familia, donde cada uno cuenta qué tal fue su día. En el seno de un hogar deben mantenerse los buenos momentos de conversación entre adultos y niños. El desayuno, comida, merienda y cena son quizá 4 grandes espacios de tiempo para enriquecer este valor, es aquí donde podemos indagar qué tal le va en el cole, sin preguntas con presión, siempre intentando animarle para que nos cuente, si está contento con los entrenamientos de su deporte favorito, con los docentes, con sus amigos, qué mejoraría de su centro educativo, qué rincón del colegio le gusta más, etc.

Fomenta un buen uso de la televisión y de Internet. Los niños adoran los dibujos pero en tus manos está cuáles ofrecerles. Hay determinados dibujos que no son aptos al 100% para niños, en ellos se ven escenas de violencia, racismo, palabras malsonantes, etc. No te preocupes que si no los ven, en el colegio seguramente muchos de sus amigos ya le contarán esas escenas no educativas, suelen ser la comidilla de los recreos, lo prohibido siempre les llama mucho más la atención. 

Tampoco es recomendable comer con la televisión puesta ni verla antes de acostarse, pero sin embargo observamos como muchos padres compran televisiones para las habitaciones de sus hijos con el consiguiente riesgo de que los niños pidan encenderla a la noche, a lo que si los padres dicen que no, el niño empezará a llorar y tener una rabieta. Internet es otra fuente de peligro de diversa índole, debe ser usado siempre con fines pedagógicos, controlado y supervisado, especialmente en niños más pequeños. Disponer de un teléfono móvil a edades tempranas también puede perjudicar la convivencia familiar y social. Es una lástima ver cómo ahora los niños quedan por whatsapp para jugar partidas online a una hora determinada ¿Dónde está el contacto físico y la socialización? ¿Realmente necesita un teléfono móvil un niño?.

Educa correctamente para una buena dieta y especialmente una adecuada información nutricionalSomos conscientes que es más fácil para unos padres meter una pieza de bollería industrial en la mochila para el tentempié del recreo, que ponerse hacer un bocadillo de embutido a las 08:00 de la mañana, pero sin embargo, estamos realizando una mala educación nutricional. Incluso, observo como muchos padres se saltan las recomendaciones de los docentes para las meriendas de sus hijos, perjudicando así a otros padres que cumplen estrictamente con lo que marca el centro educativo. Si los acostumbramos a leer detenidamente la información nutricional de cada producto que consumen desde pequeños, ellos mismos rechazarán la bollería industrial para estar sanos al 100%. Observar el significado de los ingredientes, el orden de éstos, qué son los colorantes, conservantes, tipos de grasas, espesantes, etc. Enseña a tu hijo a comer un poco de todo, desde los primeros años tenemos que ir introduciendo poco a poco todos los alimentos, verduras, pescados, carnes, pastas, arroces, etc.

Antes de comprar un juguete piensa si eres capaz de crearlo con tu hijo, desarrolla su creatividad e imaginación. Las manualidades requieren tiempo y a veces dinero, pero como punto positivo tienen la gran unión que generan entre padre/madre e hijo/a. Seguramente puedes hacer cientos de cosas con tu hijo, es sólo cuestión de tiempo, creatividad e imaginación. Por ejemplo, para aquellos niños que disfruten y quieran un pinball, seguramente le gustará más este de la fotografía hecho a mano y por él mismo que un trozo de plástico que puede costar unos 40 euros de media. Pero además, cuando un niño hace un juguete o manualidad y percibe el esfuerzo y tiempo que le llevó lo va a cuidar más, aprende el valor de cuidar las cosas y el esfuerzo.

En los cumpleaños no crees un exceso. Los cumpleaños antiguamente se celebraban con los seres queridos, los niños invitaban a dos o tres amigos y se pasaba la tarde en casa del homenajeado con sandwiches, patatas fritas… Hoy en día, los cumpleaños se celebran en espacios de ocio ideales para pasar un buen rato, se invita a toda la clase y el niño recibe cerca de 20-25 regalos. Es en este último concepto donde radica un problema, ese exceso genera un estado en el cual el niño sólo valorará aquellos regalos que más le gustaron llegando incluso a desprestigiar los otros. Educar en no ser consumista es otro de los fines de los padres.

En la escuela…
Intenta llevar a los niños a un centro donde se trabajen todo tipo de valores y convivan diferentes tipos de familias. Los centros educativos deben garantizar el trabajo y desarrollo de todos los valores, tanto dentro como fuera del aula. De la misma forma, un centro que sólo acoge un perfil muy definido de familias debe garantizar el trabajo y enfoque correcto de la educación de su alumnado. Habitualmente solemos asociar a los centros públicos como una pequeña representación de lo que es el mundo, y a los centros privados como una burbuja en la cual sólo viven determinadas familias. Sea cual sea el tipo de centro, se debe educar en todo tipo de valores, privar al niño de determinada información no favorece su pensamiento crítico. Conforme avance en edad se debe trabajar más intensamente este punto crítico de los valores.

Las familias deben ser conscientes que a los niños se les debe educar hacia la solidaridad, colaboración con las personas más desfavorecidas, la inclusión educativa… Si observamos que el centro no está trabajando correctamente debemos reforzar el trabajo de valores en casa. A veces se cae en el error de pensar que si pago por la educación de mi hijo, éste tendrá una mejor educación. Sin embargo, al igual que sucede en otros gremios, profesores con buena y mala praxis los hay en todos los centros educativos. Siempre pongo mi ejemplo, mis padres me llevaron a uno de los colegios peor vistos de Santiago de Compostela, donde en su zona existía un alto índice de fracaso escolar, delincuencia, drogas, etc. Sin embargo sobreviví a todo ello, ¿milagro? no, educación familiar.

Que un niño sepa rechazar los valores negativos existentes en la sociedad es fruto del trabajo familiar y respaldo de los centros. Si desde que nace tu hijo lo dotas de una gran autoestima, curiosidad por las cosas, empatía, motivación, sacrificio, juego limpio, etc. conseguirás a un gran adulto. Hay una frase célebre que señala que la adultez es la hija de la infancia, de cómo nos traten y etiqueten nuestros padres será nuestra personalidad futura.

Educa a tu hijo para tener respeto hacia el profesorado. Los docentes trabajarán mejor con niños que creen en ellos, que confían en su labor y que son apoyados por los padres. En alguna reunión de padres en el colegio ya escuché decir a una madre cuando la profesora dijo, si a vuestros hijos les pega otro niño en el recreo o en clase decirles que me avisen, y en ese momento dice una madre, perdona si a mi hijo le pegan yo le digo que le pegue dos veces al otro.

En el coche…
Habla y juega con tu hijo. Es importante que en el coche no recurramos siempre a la tecnología para amenizar el viaje. En trayectos cortos los niños pueden ir divirtiéndose con la familia, mirando por la ventana, jugando a ser copilotos, observando las infracciones que comenten otros, contando los coches de color blanco que nos adelantan, o preguntando por las señales de tráfico que pasamos y su significado. También pueden ir escuchando su canción favorita o leyendo un comic. En viajes largos y cuando sea necesario podremos echar mano de la tecnología y dejarle la tablet para que juegue a su juego favorito.

En la escuela deportiva…
Educa para la práctica deportiva. Todos los niños deben ser encauzados hacia una educación deportiva. La práctica deportiva debe consolidarse independientemente del fin de la misma, recreación, salud o competición. Los padres debemos enseñar el deporte y los beneficios de éste. Además, se deben trabajar otros aspectos, como el juego limpio, dar la mano a los adversarios y al árbitro al finalizar la competición, no gritar a los niños desde la grada, no obsesionarle con ganar, etc.

En la calle…
Evita llevar a tu hijo a sitios donde pueda escuchar muchos tacos y malas conductasy por supuesto no digas palabras mal sonantes delante de ellos. Ir al fútbol o a un bar con tu hijo está bien, pero si durante la hora y media que esté allí va a escuchar 100 palabrotas, ver 3 peleas y fumar todo el humo del adulto de su lado, quizá debas plantearte si estás educando correctamente. Los niños son verdaderas esponjas que absorben todo lo que ven y escuchan.

Enseña a tu hijo a utilizar diferentes frases y conductas en la calle. Tales como, decir buenos días, tardes…cuando se encuentre con alguien en el edificio, a ofrecer su ayuda a personas mayores con bolsas, para abrir la puerta, etc.

Supervisa las amistades de tus hijos. Sin llegar a ser un verdadero espía intenta conocer cómo son las amistades de tus hijos, quizá unas malas amistades puedan echar por tierra todo el trabajo realizado en casa. Por eso es bueno invitar a tu casa a niños que quieres que sean los amigos de tus hijos, y evitar el protagonismo de aquellos niños con malas conductas y malos hábitos.

Educa hacia el respeto de los animales y la naturaleza. Cuando veas a un perro por la calle intenta detenerte con tu hijo y darle unas caricias. Muchos padres cuando ven a un perro tiran de su hijo creándole cierta fobia hacia los animales. Tener un animal en casa es una fuente grande de educación, siempre y cuando se eduque para respetar y cuidar a los animales. Educa para el rescate de animales, la adopción y la colaboración con protectoras y evita comprar animales. Promueve el reciclaje y la selección de desperdicios a través de tres recipientes en casa. Inculca a tus hijos a incorporar cada desecho en su bolsa y explícale el cambio climático, la contaminación acústica, el abuso de ciertos contaminantes, etc. Puedes descargarte una aplicación en tu móvil que hace de sonómetro y utilizarlo cuando exista una fuente de ruido, para percibir el niño los daños causados.

El fin de semana…
En días de descanso realza la unión familiar. Los días de descanso suelen ser una gran oportunidad para realizar actividades en familia. No hace falta tener dinero para grandes viajes, una excursión, un picnic, un paseo matutino…pueden ser grandes momentos. Aprovecha para realizar una escapada con tus hijos a la naturaleza, el medio natural establece unos vínculos afectivos muy importantes, además de ofrecer un espacio para el aprendizaje y mejora de conocimientos de fauna, vegetación, geografía, etc.

En vacaciones…
Relájate pero no bajes la guardia. Las vacaciones parece que son el periodo donde todo vale. Sin embargo, debe ser también un periodo para trabajar la educación de nuestros hijos. Podemos ser más flexibles pero nunca debemos bajar la guardia. La educación es un proceso continuo e infinito, todo el tiempo que dediques a educar ayudará a crear a niños más útiles y funcionales para la sociedad. Un cuaderno de repaso para las vacaciones puede ser un buen hábito. Acudir a museos, exposiciones, etc. puede provocar que despertemos curiosidad por las artes. La música, fotografía, escultura, pintura, danza, teatro, etc. son grandes contenidos que pueden mejorar el crecimiento personal de nuestros hijos.

Llegado a este punto soy consciente que faltan otras muchas premisas y líneas de actuación, pero quizá con estas 20 ya tengas un buen cimiento para que la educación de tu hijo sea buena y evitar así que existan nuevas temporadas de “Hermano mayor“!
Mucha suerte para todos los padres y mucho ánimo para todos los docentes!
Si te gustó el artículo puedes seguirme en facebook e informarte del lanzamiento de mi próximo libro.  https://www.facebook.com/victor.arufegiraldez



Fuente bibliográfica
ARUFE GIRÁLDEZ, VÍCTOR, 2016. 20 claves para saber si estás educando bien a tus hijos| SMConectados. Blog de educación | SMConectados [en línea]. [Consulta: 25 septiembre 2016]. Disponible en: http://blog.smconectados.com/2016/04/19/20-claves-para-saber-si-estas-educando-bien-a-tus-hijos/. 

7 ago 2016

El desafío es enseñar a los que “no se dejan enseñar”

Por: Daniel Caraffini


Debate y capacitación. Un especialista abordó la necesidad del compromiso docente por una escuela para todos. Realidad social y “sensación” de más casos de violencia escolar. El reclamo unísono de los niños por la intervención de adultos.


¿Hay más violencia escolar o los casos hoy se hacen más visibles?

¿Falta acompañamiento de los adultos y de los padres? ¿Hay dudas sobre qué hay que hacer? ¿Cómo repercute la realidad social en las escuelas y cuál es el aporte que la institución y los docentes pueden realizar? ¿Qué piden los chicos, qué necesitan?

Sobre el eje de algunos de estos interrogantes, el licenciado en Educación Luis Cabeda, desarrolló una charla debate denominada Conflictividad social y educación en tiempos turbulentos.

“Los pibes están pidiendo realmente que los adultos hagan, intervengan, y valoran lo que los adultos hacen”, planteó el integrante de la Escuela de Capacitación de Ctera en línea con otra afirmación: “Los chicos pueden, pero solos no. Cuando decimos ‘a este chico no le interesa nada’ y no nos preguntamos qué le estamos proponiendo para que se interese… algo no está bien”. Y añadió: “El desafío docente es enseñar a los que no se dejan enseñar, a los que no quieren, a los que se agotan de estar sentados. Para ellos tenemos que pensar propuestas; a los buenos, a los que quieren aprender, les enseña cualquiera o aprenden a pesar de la escuela”.

Durante una entrevista con UNO, al término de la jornada, el profesional sostuvo que “los casos de violencia en la escuela son parte de conflictos que están fuera de ella”, y señaló que “hay un sobredimensionamiento” de los casos. “Antes el padre iba a la escuela, ahora concurre antes a un medio de comunicación”, citó en referencia, y también cuestionó que “todo lo que pasa se engloba como violencia escolar, y no todo es lo mismo”.

Planteó también la preocupación docente sobre cómo abordar situaciones conflictivas, y en ese marco señaló a la Guía Federal de Orientaciones Para la Intervención Educativa en Situaciones Relacionadas con la Vida Escolar, disponible en el Ministerio de Educación de la Nación. “Un docente no puede decir ‘no sé qué hacer’. Ahí plantea dónde recurrir, lo que no hay que dejar pasar, lo que uno se puede desentender; si viene un chico golpeado, no se puede mirar para otro lado; si viene un chico con moretones, el docente tiene que intervenir, no puede decir no me meto, es una cuestión familiar. Tenemos que defender a los pibes”.

“Los casos de violencia en la escuela son parte de conflictos que están fuera de la escuela. Es la violencia que aparece donde los chicos se encuentran con otros chicos. El bullying aparece en los boliches, en las escuelas, en los clubes; en todos los lugares donde los chicos se encuentran, pueden aparecer situaciones de hostigamiento de un grupo a otro, que a veces es verbal o físico. En realidad, hay como una excesiva difusión de estos casos que antes  y siempre ocurrían en las escuelas, y que no tenían esta masividad y presencia en los medios de comunicación y donde rápidamente todo se nombra de la misma manera. Así como en el contexto social general de inseguridad se nombra igual al que roba un celular y al que mata, y parece que todo es lo mismo. Y no lo es; del mismo modo en las escuelas todo queda englobado en término de violencia escolar y la verdad hay cosas muy diferentes. Una cosa, como pasó puntualmente en Carmen de Patagones que un chico mata a compañeros y dos o tres casos muy puntuales en el país, y otra cosa es la cotidianeidad, donde a veces las cosas se resuelven físicamente y no a través de las palabras. Por eso lo que nosotros intentamos es revalorizar el lugar de la palabra como posibilidad de simbolizar el conflicto y la diferencia, para no tener que llegar a resolverlo de modo violento.

—¿En la charla qué se abordó como violencia escolar?
—Chicos agredidos, golpeados. Yo contaba el caso de un noticiero de Telefé que termina un bloque con el periodista diciendo ‘otra vez la violencia en la escuela’. Y de lo que se trataba era de tres chicas que se habían peleado, y a una la habían arañado, y estaban en la televisión nacional. Un caso que antes el papá hubiera ido a reclamar a la directora, ahora en lugar de ir al establecimiento, llama al canal, y el canal lo multiplica como si fuera una cuestión exorbitante. Sobredimensiona el acto. No quiero decir que no ocurran situaciones desagradables y que uno podría decir violentas; pero la verdad es que están muy sobredimensionadas.
Yo lo que les decía a los compañeros es que mientras podamos recordar casos muy puntuales como Pan Triste de Rafael Calzada o Junior de Carmen de Patagones, o el chico de Bariloche, mientras podamos nombrar cosas puntuales, quiere decir que no está extendido. Eso mismo de poder nombrar casos puntuales nos hace ver que no sean extendidos.

—Sin embargo usted citó casos extremos, pero la violencia tiene distintas formas.
—Pero cuando aparecen casos de violencia aparecen en nuestro imaginario esos casos. Como si en todos los casos estuviéramos hablando de un chico que entra y mata. Y no, estamos hablando de un país que tiene 12 millones de alumnos, y estamos hablando de dos tres casos que tuvieron muertes, que fueron gravísimos, pero no es lo extendido. Porque a partir de allí se comienzan a tejer reflexiones como que eso es lo que hacen hoy los chicos, donde no hay ley o no hay ninguna norma.

—¿Qué se les dice a los docentes ante los distintos tipos de casos de violencia que se puedan presentar en las aulas?
—Propuse que hay una guía que preparó el Ministerio de Educación hace dos años, con orientaciones específicas acerca de cómo actuar antes, cuando están apareciendo los primeros síntomas de algo que podría desembocar en un acto de violencia, cuando aparece un caso de agresión, qué hacer durante y después de que esto ocurre. Es una guía muy interesante, que tiene recomendaciones y cosas prácticas, no solo el marco teórico, que también es interesante, sino ideas concretas de qué hacer, cómo moverse, cómo convocar a los padres, presentarse a los juzgados, cuándo una escuela debe denunciar a un adulto, son muchos casos que se han dado históricamente en las escuelas, que no es un tema de ahora. La violencia en la escuela no es de ahora, es de todos los tiempos, lo que pasa es que antes la monopolizaban los adultos.

—Y lo que ocurre es que ante una cada vez mayor complejidad social, resulta más complicado también saber cómo actuar.
—La capacitación es un hecho que se da en forma permanente, uno nunca está preparado siempre para todo. Uno se formó, sobre todo en la Secundaria, para una escuela que era elitista, que era para unos pocos, para chicos prolijos, de buenas costumbres; y había chicos que no encajaban en eso, no eran respetuosos de las normas, que no estudiaban o no venían con las tareas hechas, sus padres no iban a las reuniones de la escuela, y a esos se los echaba y listo, no teníamos problemas. Así, teníamos cinco 1º y un solo 5º. Hoy la propuesta, o por lo menos hasta el año pasado, era diferente: queríamos a todos los chicos dentro de la escuela y yo creo que hay que seguir peleando con eso; todos los chicos tienen derecho a estar en la escuela, y esto significa que entran a la escuela chicos con otras dificultades que nosotros no estábamos acostumbrados a lidiar. Pero lo que hay que aprender es a lidiar con eso y no a echar a los chicos. Así la  solución es muy fácil, y nos quedamos con los buenos; y a los buenos, al chico que quiere aprender, le enseña cualquiera; es más, no necesitan profesores e incluso aprenden a pesar de la escuela. El desafío es enseñarles a los otros, a los que no quieren, a los que no se dejan enseñar, a lo que no pueden sostener estar muchas horas sentados, a los que se agotan fácilmente. Para esos tenemos que pensar propuestas.

—Es enfrentarse a una realidad social cada vez más compleja.
—Claro, es más, con las políticas de ajuste y despidos que se están aplicando en estos meses, si siguen en esta línea, cada vez será peor. El conflicto que va a estallar en las escuelas será mucho peor; el contexto social va a dar que el chico llegue enojado, mal comido, más preocupado porque en la casa no saben cómo van a  pagar la luz. Creo que sin dudas va a repercutir. Cuando el conflicto se agrava, cuando los sectores populares son expulsados de los bienes y distribución de la riqueza, lo que queda es el conflicto, y ese conflicto va a entrar a la escuela.

—¿Qué transmiten los docentes en este tipo de charlas e intercambios de experiencias y reflexiones?
—Estos espacios son donde uno se da cuenta de las cosas que le pasan cotidianamente. Uno muchas veces está metido en la cotidianeidad no ves el modo en que atendés a los padres, a los chicos, lo que esperamos de los chicos, de las otras instituciones. Se pierde la perspectiva y estos espacios de discusión permiten armar un paréntesis y pensar otras claves. Hoy hicimos un ejercicio con preguntas que se les formularon a 26.000 chicos de todo el país, y los docentes estaban sorprendidos de la valoración que tenían los chicos de la escuela. Yo les pedí que opinaran acerca del interrogante que se les formuló a los alumnos sobre cuánto creían que los adultos ayudaban en las situaciones de conflicto: el docente que más se jugó hoy en la charla dijo que el 70% de los chicos decía que la intervención de los adultos valía la pena. Y los chicos habían dicho en un 98% que es buena la intervención de los adultos en la escuela. O sea que los pibes piden adultos, no que manden, que tengan otra palabra, que a partir de su propia experiencia y recorrido, que a partir de otra formación tengan otro pensamiento e intervengan. Este ejercicio fue interesante porque puso sobre la mesa cómo los pibes están pidiendo realmente que los adultos hagan, y valoran lo que los adultos hacen.

—Es evitar el dejar hacer.
—Sí, porque es la peor estrategia. Dejar hacer, dejar que suceda, y creo que los docentes, mal que mal, ponen el cuerpo. A veces con pocas herramientas y creo que esta Guía es una herramienta que no está conocida; por eso dije que hay que hacer difusión de ella, hay mucho material. Hay sugerencias muy interesantes y de avanzada. Y es muy bueno y tranquilizador cuando el docente dice ‘no sé qué hacer’, porque se le puede decir al docente ahí tenés la guía sobre lo que tenés que hacer, a dónde recurrir, lo que no hay que dejar pasar, lo que uno se puede desentender; si viene un chico golpeado, no se puede mirar para otro lado; si viene un chico con moretones, el docente tiene que intervenir, no puede decir no me meto, es una cuestión familiar. No es así, tenemos que defender a los pibes.
***
Guía para actuar en situaciones complejas

La Guía Federal de Orientaciones para la Intervención en Situaciones Complejas Relacionadas con la Vida Escolar fue elaborada por el Ministerio de Educación en 2014. “Les dije hoy a los compañeros, hay que difundirla y militarla, porque es muy interesante, con herramientas y aspectos muy prácticos”, planteó Luis Cabeda.

Consta de 27 páginas con fundamentos teóricos y ejercicios y estrategias prácticas para abordar situaciones de agresiones físicas a alumnos y docentes, jóvenes armados en la escuela, noviazgos violentos y maltrato intrafamiliar, entre otros casos.

Plantea que “las respuestas violentas de las alumnas y los alumnos se producen en muchas ocasiones frente a la supresión o negación del conflicto, frente a la falta de reconocimiento de las posibilidades del estudiante (fortalecimiento de la autoestima), frente a la negación de las diferencias, frente a la ausencia de proyectos y a la falta de intervención de las personas adultas; situaciones para una necesaria y oportuna intervención transformadora por parte de la escuela”.

Aborda, por ejemplo, la realidad de las redes sociales. “Se debe sensibilizar al estudiantado acerca de que lo que se expresa ‘en la red’ queda expuesto y para que comprendan que la distancia física no expresada en lo virtual no disminuye la magnitud de los dichos”. Y cita cómo proceder o intervenir por medio de denuncias o bloqueos a grupos y personas, en las redes sociales como Facebook, Twitter, Google, Blogger, Sónico, Taringa.
Plantea estrategias pedagógicas e intervenciones en materia de respeto a la diversidad de género, y protocolo de actuación ante agresiones físicas a alumnos y docentes, jóvenes armados en la escuela, noviazgos violentos y maltrato intrafamiliar.
***
La idea actual de evaluar alumnos y docentes
“Estoy muy preocupado porque las políticas nacionales más importantes que se venían realizando se están discontinuando. Me preocupa que estén preocupados por los valores que puedan desarrollar los chicos para la evaluación internacional Prisa, que es tramposa y proveniente de los centros capitalistas más poderosos, tratando de descubrir dónde se puede contratar mano de obra barata, a nivel planetario. Me preocupa que no están preocupados para que todos aprendan, sino para que diferenciar quiénes son mejores y sean los que mandan, y quiénes son los que saben menos, y qué mejor que sepan menos para explotarlos mejor.

—Ocurre lo mismo con los anuncios de evaluación docente.
—El programa nacional de formación docente vigente hasta el año pasado, lo que hacía era no desconfiar de los docentes, sino capacitarlos. Cuando uno piensa que las evaluaciones docentes están pensadas para achicar los salarios, y que los docentes cobren según el rendimiento de las evaluaciones, tenemos un problema. Sobre todo cuando tenés docentes que trabajan en tres turnos, porque necesitan y no tienen espacios de formación importante. Entonces aquel que tiene la capacidad económica de poder trabajar en un solo lugar y capacitarse y pagar cursos, va a poder capacitarse más e ir a las mejores escuelas. Y los maestros menos calificados irán a las escuelas donde los chicos aprenden menos, alimentando la brecha entre unas escuelas y otras.



Fuente bibliográfica
CARAFFINI, DANIEL, [sin fecha]. El desafío es enseñar a los que «no se dejan enseñar». Uno Entre Rios [en línea]. [Consulta: 7 agosto 2016]. Disponible en: http://www.unoentrerios.com.ar/el-desafio-es-ensenar-los-que-no-se-dejan-ensenar-n965069. 

14 sept 2015

Cómo enseñar a estudiar a tus hijos en 10 pasos


enfamilia57
A menudo los malos resultados académicos no tienen tanto que ver con la capacidad intelectual del estudiante, como con su escasa concentración o su nulo manejo de las técnicas de estudio. Muchos padres observan con desesperación cómo su hijo puede pasarse horas delante del libro, para luego recibir malas notas en el examen. Este problema, sin embargo, tiene solución. No se trata de estudiar más, sino de estudiar mejor. Te mostramos cómo enseñar a estudiar a tus hijos en diez sencillos pasos.

PREVENIR EL FRACASO ESCOLAR
Cuando un alumno se sienta ante un libro, las técnicas con las que afrontará el estudio son tan importantes como descansar o comer bien. Sin un método adecuado, las horas de estudio resultan poco productivas y pueden conllevar malos resultados que en último término desmotiven al alumno. La desmotivación y la ausencia de unos hábitos de estudio adecuados son algunas de las causas del temido fracaso escolar.

Según datos recabados por la oficina europea de estadística Eurostat, en 2013 el porcentaje de fracaso escolar en España asciende al 24,9 %. Es decir, casi una cuarta parte de los jóvenes de entre 15 y 24 años abandonan los estudios de una forma prematura. Las técnicas de estudio son una herramienta eficaz para luchar contra estas cifras. Estas se sustentan sobre cuatro pilares fundamentales:
  • • La planificación del estudio.
  • • La concentración y los elementos que la favorecen.
  • • La comprensión de los contenidos a estudiar.
  • • Las herramientas o técnicas que se utilizan para procesar o fijar el aprendizaje. 

Con el desarrollo adecuado de estos cuatro pilares, constancia y práctica, verás cómo tus hijos aprovechan mejor sus horas de estudio y obtienen mejores resultados.

ENSÉÑALES A APRENDER EN DIEZ PASOS
Te damos una serie de consejos y requisitos que debes trabajar con tus hijos para que adquieran unos hábitos y métodos de estudio adecuados:
  1. 1. Crea un espacio adecuado al estudio. Es esencial que tu hijo disponga de una mesa con espacio suficiente, donde tenga los materiales necesarios a mano y el entorno sea tranquilo. Debe contra también con una buena iluminación y una silla adecuada. Hay que evitar distracciones como la tele, los videojuegos o la radio.

  2. 2. Facilita su concentración. Evita distracciones a su alrededor, como el móvil, los videojuegos o la televisión. Intenta que distribuya su estudio en periodos de 45 o 50 minutos, durante los cuales debe evitar las interrupciones al máximo. Siempre que puedas, encuentra un estímulo o un gancho para motivarlo.

  3. 3. Enséñale a planificarse. En la Red hay muchas herramientas que puede utilizar para anotar sus deberes y trabajos y planificar sus propios horarios de estudio. Por ejemplo, Google Calendar‎. De los 7 a los 12 años es bueno que dedique a estudio  entre una y dos horas al día entre semana; de los 13 a los 18 deberá aumentar su horario de estudio una hora al día. Deja que él mismo organice sus tareas.

  4. 4. Atención a los apuntes. Tomar apuntes exige una tarea de atención y síntesis que puede facilitar mucho a tu hijo el estudio. Enséñale a anotar las ideas principales que se traten en clase, así como los datos concretos que requieran memorización. Recuérdale que le será más fácil si incluye títulos y apartados o si utiliza sus propias abreviaturas.

  5. 5. Ayúdale a realizar una lectura comprensiva. Por mucho que relea un tema, no le servirá de nada si no lo entiende. Para que la lectura sea efectiva, debe comprender lo que se explica. Esto facilitará su aprendizaje. Si no entiende algún término, puede consultar enciclopedias online como la Gran Enciclopedia planeta o diccionarios como el de la RAE. Acciones como subrayar o autoevaluarse con cuestionarios realizados por él mismo también pueden serle de mucha ayuda.

  6. 6. Enséñale a subrayar. El subrayado puede ser muy útil a la hora de sintetizar ideas. Sin embargo, muchos estudiantes no lo hacen bien. Deben destacar solo las ideas más importantes. Si en un texto está prácticamente todo subrayado, este no servirá de nada. En la página Aprender a estudiar hay varios ejercicios para practicar el subrayado

  7. 7. Descúbrele herramientas como los esquemas o los mapas conceptuales. Son muy útiles a al hora de procesar la materia de estudio y ayudan a su comprensión y posterior memorización, En esta página del Ministerio de Educación te enseñan a realizar esquemas y con herramientas como Creately Mindmeisterpueden realizar mapas conceptuales online.

  8. 8. Anímale a realizar resúmenes. Es importante que sepa sintetizar y ordenar sus ideas, ya que esto le será muy útil a la hora de expresar lo aprendido en un examen. En el portal Educando te enseñan cómo hacer un buen resumen. http://www.educando.edu.do/articulos/estudiante/cmo-hacer-un-buen-resumen/

  9. 9. Ayúdale a ejercitar su memoria. En la web Aprender a estudiar te dan consejos y trucos para que tu hijo saque el mayor partido a su memoria.

  10. 10. Muéstrale cómo preparar un examen. Lo ideal es que pregunte al profesor de qué tipo será el examen y que no estudie a última hora. Si pone en práctica los pasos dados hasta ahora, seguro que le será mucho más fácil. Durante la prueba es esencial que lea las preguntas con tranquilidad y conteste primero a las más fáciles. Si tiene alguna duda, que pregunte al profesor.

Fuente bibliográfica
Cómo enseñar a estudiar a tus hijos en 10 pasos. aulaPlaneta [en línea] [sin fecha]. [Consulta: 13 septiembre 2015]. Disponible en: http://www.aulaplaneta.com/2014/03/10/en-familia/como-ensenar-a-estudiar-a-tus-hijos-en-10-pasos/.

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