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20 feb 2018

Las tecnologías de la información y la amenaza a la democracia

Por: Kofi A. Annan

Las redes sociales pueden ser el comienzo de un camino hacia un mundo orwelliano controlado por el «Big Data».



En su momento, Internet y las redes sociales fueron aclamadas como herramientas que crearían nuevas oportunidades de difundir la democracia y la libertad. De hecho, Twitter, Facebook y otras redes sociales tuvieron un papel clave en los levantamientos populares de Irán en 2009, el mundo árabe en 2011 y Ucrania en 2013‑2014. Parecía por momentos que el tuit podía más que la espada.

Pero pronto los regímenes autoritarios comenzaron a reprimir la libertad en Internet: tenían miedo del nuevo mundo digital, porque estaba fuera del alcance de sus mecanismos de seguridad analógicos. Esos temores resultaron infundados. Finalmente, la mayoría de los levantamientos populares motorizados por las redes sociales fracasaron por falta de liderazgo eficaz, y las organizaciones políticas y militares tradicionales retuvieron el poder.

Estos regímenes incluso han comenzado a usar las redes sociales para sus propios fines. Todos hemos oído acusaciones de que Rusia usó encubiertamente las redes sociales para influir en los resultados de las elecciones en Ucrania, Francia, Alemania y, el hecho más conocido, en los Estados Unidos. Facebook calcula que el contenido publicado por Rusia en su red, incluidos comentarios y anuncios pagos, llegó a 126 millones de estadounidenses (cerca del 40% de la población).

Hay que recordar que antes Rusia acusó a Occidente de promover las «revoluciones de colores» en Ucrania y Georgia. Parece que Internet y las redes sociales ofrecen otro campo de batalla para la manipulación subrepticia de la opinión pública.

Si ni siquiera los países más avanzados en tecnología pueden proteger la integridad del proceso electoral, ¿qué decir de los desafíos que enfrentan los países con menos conocimiento técnico? Es decir, la amenaza es global. A falta de hechos y datos, la mera posibilidad de manipulación alimenta teorías conspirativas y debilita la fe en la democracia y en las elecciones, en un momento en que la confianza pública ya se encuentra deprimida.

Las «cámaras de eco» ideológicas generadas por las redes sociales agravan los sesgos naturales de las personas y reducen las oportunidades de sano debate. Esto tiene efectos reales, porque fomenta la polarización política y erosiona la capacidad de los líderes para forjar acuerdos, base de la estabilidad democrática. Asimismo, el discurso del odio, los llamamientos terroristas y el hostigamiento racial y sexual, que se han instalado en Internet, pueden llevar a violencia en la vida real.

Pero las redes sociales no son el primer caso de una revolución de las comunicaciones que planteara desafíos a los sistemas políticos. La imprenta, la radio y la televisión fueron revolucionarias en su momento.

Y todas fueron gradualmente reguladas, incluso en las democracias más liberales. Es hora de analizar cómo sujetar las redes sociales a las mismas reglas de transparencia, responsabilidad y tributación que los medios convencionales.

En Estados Unidos, un grupo de senadores presentó un proyecto de «ley de honestidad publicitaria» que extendería a las redes sociales las mismas reglas que se aplican a la prensa, la radio y la televisión. Esperan lograr su aprobación antes de la elección intermedia de 2018.

En Alemania, se aprobó una nueva ley (llamada Netzwerkdurchsetzungsgesetz) que obliga a las empresas de redes sociales a eliminar comentarios violentos y noticias falsas en un plazo de 24 horas, con multas de hasta 50 millones de euros (63 millones de dólares).

Pero aunque estas medidas sean útiles, no estoy seguro de que la legislación en el nivel nacional sea un medio adecuado para regular la actividad política en Internet. Muchas naciones más pobres no podrán ofrecer esa clase de resistencia; y para todos los países será difícil hacer cumplir las normas que impongan, ya que la mayor parte de los datos se almacenan y administran fuera de sus jurisdicciones.

Más allá de la necesidad o no de nuevas reglas internacionales, debemos procurar que el intento de contener los excesos no ponga en riesgo el derecho fundamental a la libertad de expresión. Las sociedades abiertas deben evitar una reacción exagerada que pudiera debilitar las libertades mismas de las que deriva su legitimidad.
Pero tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados. Unos pocos grandes jugadores, en Silicon Valley y otras partes, tienen nuestro destino en sus manos; pero con su cooperación, podemos encarar las falencias del sistema actual.

La tecnología no se detiene, y tampoco debe hacerlo la democracia. Tenemos que actuar pronto, porque los avances digitales pueden ser sólo el comienzo de una tendencia irrefrenable hacia un mundo orwelliano controlado por un Gran Hermano, en el que millones de sensores en teléfonos inteligentes y otros dispositivos reúnan nuestros datos y nos hagan vulnerables a la manipulación.

¿A quién corresponde la propiedad de los abundantes datos que recogen nuestros teléfonos y relojes? ¿Cómo deben usarse? ¿Debe su uso supeditarse a nuestro consentimiento? ¿A quién deben rendir cuentas aquellos que los usen? Son grandes preguntas de las que depende el futuro de la libertad.

Traducción: Esteban Flamini

Fuente: Project Syndicate

Fuente bibliográfica
ANNAN, KOFI A., 2018. Las tecnologías de la información y la amenaza a la democracia | Nueva Sociedad. Nueva Sociedad | Democracia y política en América Latina [en línea]. [Consulta: 20 febrero 2018]. Disponible en: http://nuso.org/articulo/como-las-tecnologias-de-la-informacion-amenazan-la-democracia-annan-nuso/. 

16 abr 2016

¿Por qué inventamos los medios de comunicación?


Por daniel molina (*) @rayovirtual



Desde el ágora griega y el foro romano, en occidente el poder político, económico y militar se construyó debatiendo. También los imperios orientales valorizaron la información. Las tablillas más antiguas de la Mesopotamia tienen más de 5.000 años. Lo mismo que los primeros ideogramas chinos y los primitivos jeroglíficos egipcios. Pero si bien los imperios registraron sus historias, la información solo circulaba entre los escribas y la cúpula política y religiosa de cada reino. En cada generación eran apenas unas decenas de personas las que tenían acceso a esos datos.
En el mundo occidental no fue así. En primer lugar, ya desde la época clásica en Grecia toda persona libre (incluyendo a las mujeres, que por lo demás casi no tenían ningún otro derecho) accedía a una educación básica que le permitía leer, escribir y conocer los rudimentos del álgebra y la música. Incluso muchos esclavos eran instruidos. Roma tomó el mismo ejemplo y hasta la caída del Imperio se mantuvo la costumbre de educar a todos.

Esa educación masiva y la participación habitual en las discusiones públicas sentaron las bases para que en Occidente los medios de comunicación tendieran a un público amplio, no cerrado como era en el oriental. Roma era una ciudad de más de un millón de habitantes, enorme para los parámetros de la época: fue la primera cultura que tuvo medios masivos. Al comienzo era un hombre, en el foro, que decía a viva voz las noticias y anunciaba qué discutiría el Senado ese día. También tenía publicidad paga: entre noticia y noticia comentaba a qué cantina ir a comer el mejor pescado, qué panadería hacía el pan que a él le gustaba y quién importaba las mejores telas de China.

Todo eso se perdió durante trece siglos. La caída de Roma y la fragmentación europea no solo acabaron con los foros de discusión: se perdieron la escuela y la educación masiva. En el año 1200, el 99% de los nobles europeos era analfabeto.

A partir del Renacimiento volvieron, tímidamente, los periódicos a las ricas ciudades italianas, de la mano de los recién nacidos bancos. Muy precariamente se comenzó a armar el nuevo sistema de medios, que alcanzó pleno desarrollo con la Revolución Francesa: ahí nace la primera forma de opinión pública.

Durante un siglo los diarios fueron medios partidarios, de manera explícita, pero hacia fines del siglo XIX nace el diario moderno: con historietas, dibujos, notas que tienen títulos y otros elementos de edición para facilitar la lectura de un público ya masivo.

Los diarios se desarrollaron junto a la radio y a la tevé. Estos medios pudieron convivir, por más que compitieron por el mismo público, porque lograron mantener sus especificidades: el diario se quedó con la noticia seria y el análisis, la radio funcionó como compañía permanente y la tevé como fuente de entretenimiento.

Todo esto cambió radicalmente hace veinte años con la aparición de internet: ya más de la mitad de la humanidad está en red. Además de la penetración masiva, los nuevos medios en internet son completamente distintos a los surgidos antes de la cultura digital: son interactivos y permiten que realmente cualquiera pueda comenzar un proyecto que lo puede poner en contacto con miles, e incluso con millones.

Los diarios, la tevé y la radio son medios unidireccionales: un emisor poderoso lanza un mensaje y el resto lo recibe y no lo puede ni responder ni transformar. Los medios que están en internet son exactamente lo contrario: todo lo que se pone allí queda abierto al comentario, la transformación, la colaboración y la circulación.

Los grandes conglomerados de medios unidireccionales siguen teniendo la ventaja de imponer muchos de los temas de la agenda pública. Pero su poder está muchísimo más acotado que el que tenían hace apenas cinco años.


Otro mundo ha comenzado. Sucede tan rápido que perdemos las referencias. Los niños y los adolescentes ya no miran tevé, al menos en el televisor. Los niños que nazcan dentro de una década verán los diarios en papel y quizá los televisores como veíamos nosotros las viejas vitrolas que pasaban discos de pasta al ir a un museo: como un objeto, quizá adorable, pero inútil.


Fuente bibliográfica
MOLINA, DANIEL, E.R.N., [sin fecha]. Por qué inventamos los medios de comunicación. DIARIO RIO NEGRO [en línea]. [Consulta: 15 abril 2016]. Disponible en: http://www.rionegro.com.ar/diario/por-que-inventamos-los-medios-de-comunicacion-8101276-9539-nota.aspx. 

7 mar 2015

Los daños que causa en nuestro cuerpo ver la televisión

Si la televisión es universalmente conocida como la caja tonta, algo habrá hecho para merecerse tan despectivo sobrenombre. Pero después de conocer todo el mal que puede causar verla, sobre todo si no tenemos la postura correcta -y nadie se pone a ver la tele erguido como si estuviera en el ejército-, deberíamos llamar a este electrodoméstico ‘la caja tonta de la tortura invisible’. 


Invisible porque aunque no nos estemos dando cuenta, la tele nos está causando un gran daño.Un artículo publicado en la web Detailsanaliza lo que está pasando en nuestro cuerpo mientras estamos disfrutando de un maratón de la serie ‘Juego de Tronos’. No es que la creación de HBO y George R Martin sea especialmente dañina, sino que es tan adictiva que nos pega literalmente a la pantalla, y eso es lo que hay que evitar. 






El primer lugar, estaremos maltratando será nuestra columna. Si nos sentamos y nuestra espalda forma una C, estaremos causándonos el mismo daño que al sentarnos de manera incorrecta en el trabajo o frente a un ordenador. Dolores musculares, pinzamientos, cansancio excesivo, hasta dolor de cabeza tensional, ya que nuestros músculos estarán ejerciendo un trabajo extra que podría llegar a causar cefaleas. 

También en los músculos, por la sencilla razón que no los estaremos utilizando. Los que ven televisión a menudo suelen hacer bastante menos ejercicio que los que no la ven tanto tiempo. Así que es recomendable dejar de ver partidos de fútbol y practicar deporte. 

Sobre nuestra grasa corporal. Un estudio llevado a cabo en Estados Unidos y publicado en la revista American Journal of Preventive Medicine asegura que si vemos dos horas de televisión al día,nuestras posibilidades de convertirnos en obesos aumentan un 23%. Y no solo eso, también aumenta un 14% la posibilidad de desarrollar diabetes. Y eso que el trabajo no tiene en cuenta a la gente que come delante de la pantalla…

En tu cerebro. Aunque mucha gente se quede frita delante del televisor, muchos otros, sobre todos los que tienen la pantalla demasiado cerca de la cara o que utilizan tabletas o móviles para ver sus programas favoritos, padecen de insomnio. Esta falta de sueño está motivada por la luz azul que emiten estos aparatos y que hacen que el cerebro se active. La falta de descanso puede provocar irritabilidad, falta de vitalidad, menor tolerancia al estrés e incluso puede terminar causando enfermedades. Así lo asegura un estudio publicado por investigadores del Brigham and Women's Hospital

En tus pulmones. Al sentarnos, nuestra capacidad pulmonar se resiente. No somos capaces de llenar algo menos de un tercio de nuestros pulmones. Eso se traduce en una falta de oxígeno en sangre que nos impide, entre otras muchas cosas, pensar con claridad. 

En nuestro corazón. El ‘motor de la vida’ se resiente cada vez que estamos tirados en el sofá sin hacer nada. Y peor aún si nuestro estilo de vida es sedentario. Un trabajo científico publicado en Australiaasegura que por cada hora de televisión que vemos, nuestra vida se acorta 22 minutos. No por la tele en sí, si no porque no estamos en movimiento.

Razones de más para apagar la tele y salir a dar un paseo.
Fuente bibliográfica
Los daños que causa en nuestro cuerpo ver la televisión. Yahoo Mujer [en línea] 2015. [Consulta: 2 marzo 2015]. Disponible en: https://es-us.mujer.yahoo.com/los-da%c3%b1os-que-causa-en-nuestro-cuerpo-ver-la-televisi%c3%b3n-163716339.html. 

8 may 2014

Chicos y pantallas: ¿qué límites poner?


Un trabajo reciente plantea la necesidad de diferenciar las pantallas que reciben los chicos según las edades. Propone evitar la tele hasta los 3 años, incorporar la Web recién a los 6 y permitir el celular a los 12. Para los padres, la duda es una sola: ¿cómo se hace? 

En un mundo donde los nenes aprenden sus primeras palabras casi al mismo tiempo que saben identificar los movimientos básicos que se necesitan para encender una tablet o activar un video en un celular, las preguntas que se hacen muchos padres resuenan como gritos desesperados en medio de la jungla digital. ¿Cuándo hay que darle a un nene su primer celular? ¿Es bueno que miren la tele desde que son bebés? ¿Les tengo que restringir la tablet aunque sepan usarla? Las respuestas a todas estas preguntas -y a muchas más- forman parte de un trabajo reciente publicado por el Fondo de Cultura Económica y cuyos datos y conclusiones persiguen un solo objetivo: darle herramientas a los padres para afrontar la compleja tarea de educar a sus hijos en tiempos tecnológicos y no resignarse en el intento. ¿Es posible?

El trabajo en cuestión se llama Los chicos y las pantallas, las respuestas que todos buscamos , y su creadora es Roxana Morduchowicz, especialista en cultura juvenil, doctora en Comunicación de la Universidad de París y quien sabe como nadie que los chicos de hoy viven en un mundo ganado por pantallas de todo tipo y tamaño. “Los menores de 18 años -dice en la presentación de su trabajo- pertenecen a la primera generación que ha conocido desde su infancia un universo mediático y tecnológico extremadamente diversificado y poblado de pantallas: televisor, DVD, celular, computadora, MP3, MP4, Ipod, Ipad, Wii...” 



Recién a los 3 años los expertos sugieren habilitar la televisión, pero con una condición fundamental: tiene que haber un acompañamiento de los adultos. Dejar solos a los chicos frente a la pantalla, dicen, limita su desarrollo

Partiendo del dato claro e incuestionable que las casas del siglo XXI tienen más pantallas que medios gráficos, y de la certeza probada que los chicos pasan más tiempo frente a esas pantallas que en la escuela, la especialista confeccionó una guía de 57 preguntas dirigidas a padres de los llamados nativos digitales. ¿Es normal que los chicos usen Internet para todo? ¿Existe una adicción a las pantallas? ¿A que edad conviene que los chicos empiecen a usar las nuevas tecnologías?
Morduchowicz tomó estas dudas cotidianas y, basándose en trabajos anteriores, la experiencia personal y miradas de otros expertos, otorga algunas pistas. Uno de sus planteos está basado en la regla de 3-6-12 , elaborada en 2008 por el psicoanalista francés Serge Tisseron y avalada por varios especialistas en el tema. La propuesta es que los chicos eviten mirar tele hasta los 3 años, que a partir de los 6 incorporen la Web y el uso de la computadora y que recién a los 12 tengan su primer celular. 

MIRADAS

Claro que la regla 3-6-12 no es un mandamiento avalado por todos como si fuese una verdad sagrada. Desde la Sociedad Argentina de Pediatría, por caso, algunos miembros relativizan la idea de que haya una edad ideal para cada tecnología. 

“Lo importante es que un chico tenga su celular cuando tenga una necesidad de comunicación, es decir, cuando empiece a moverse en ámbitos al margen del control de sus padres. Si a los 10 empieza ir a la escuela en colectivo, será esa la edad en la que incorpore un teléfono móvil”. 

Sobre las aguas de este debate, Morduchowicz agrega la importancia de “dialogar con el chico acerca de lo que ve en la pantalla. Pedirle que cuente lo que vio, lo que sintió, etcétera, para promover la alternancia entre la capacidad visual y la narrativa”. 

Parte del contexto de donde parte la experta fue debidamente pintado en su trabajo anterior, Los adolescentes del siglo XXI, los consumos culturales en un mundo de pantallas, donde la autora da cuenta de que en un año, en promedio, los chicos pasan más tiempo con los medios de comunicación y las tecnologías (TV, Internet, teléfono celular) que con cualquier otra actividad, incluyendo la escuela. 

Para ese estudio, la experta indagó a 1.200 jóvenes de 11 a 17 años de nuestro país durante 2011. Y comparó esas respuestas con las mismas de otros jóvenes, hechas en 2006. Gracias a ese trabajo, pudo saberse -entre muchas otras cosas- que el 65% tiene un celular en su habitación, que el 50% no apaga nunca el telefonito y que el 90% de los chicos de entre 15 y 17 años tiene actualmente un perfil en una red social. 

Uno de los ejes del estudio fue demostrar la rapidez con la que evolucionaron los medios tecnológicos en el último lustro. “Hace cinco años -ejemplificaba la experta en el trabajo anterior-, sólo el 1% de los chicos tenía un Ipad y nadie hablaba de redes sociales. Hoy la realidad de estos soportes culturales es otra y las pantallas de TV, celular y computadora forman parte del universo cotidiano de los chicos”. 

Ese universo es materia de un análisis muchas veces cambiante y dinámico por parte de los profesionales que estudian el tema. La psicopedagoga platense Cecilia Traversa, por caso, asegura que alto índice de conectividad que tiene los chicos “no significa que no estén integrados socialmente. Es cierto que buscan la pantalla para integrarse o que festejan sus cumpleaños en cíbers y conectados a través de juegos en red, pero no están aislados del mundo. Sucede que la sociedad de hoy les da esos elementos para integrarse, y ellos los tienen incorporados y los saben aprovechar. Los chicos no buscan la pantalla de una computadora para aislarse sino porque ahí están sus amigos”. 

Las palabras de Traversa entran en perfecta sintonía con las que plantea la autora del libro, según la cual “es mentira que los chicos de hoy son menos sociables. En todo caso tienen maneras diferentes de socializar”.

En el mundo Francia considera negativa la relación de los chicos menores de 3 años con la televisión. El Reindo Unido, en cambio, promueve programas para esta edad a través del Baby Channel (“canal para bebés”). 




12 jun 2012

Estudio revela que la televisión sí fomenta el sexo precoz


Por: Andrea Linares

Imágenes eróticas que ven los adolescentes influyen en su intimidad. ¿Cómo pueden ayudar los padres?

Cada vez es más común y los padres lo saben: las series, telenovelas y películas transmitidas en horario familiar y consideradas 'aptas para todas las edades' incluyen más escenas eróticas. También se sabe que ese contenido sexual, por muy moderado que sea, puede tener una influencia negativa en los jóvenes. Pero pocas investigaciones se han centrado en la forma como las escenas sexuales de la televisión afectan el comportamiento de los adolescentes.
Un estudio dirigido por la psicóloga Deborah Fisher y que publicó la revista Media Psychology concluye que el contenido sexual de la televisión puede influir en los pensamientos, comportamientos y expectativas sexuales de los jóvenes. Y, a diferencia de otras investigaciones que tratan el mismo tema, esta demuestra la eficacia de que los padres impongan límites y discutan con los niños lo que ven en la televisión.
La investigación, en la que participaron 1.012 jóvenes de entre 12 y 16 años, documentó el número de horas que pasaban frente a la televisión, su comportamiento sexual y el control televisivo que ejercían sus padres. Los resultados: las escenas eróticas hacen que los menores tengan más intenciones de tener relaciones sexuales -y probabilidades de hacerlo-, y una menor percepción de que estas pueden tener consecuencias negativas y causar problemas de salud.
"Un joven que no haya recibido educación sexual proporcionada por una figura competente puede estar desinformado y expuesto a que estos contenidos influyan en su comportamiento sexual", dice el psiquiatra infantil colombiano Christian Muñoz Farías, para quien, sin embargo, los resultados del estudio de Fisher no necesariamente se aplican a los adolescentes de Colombia.
Según el experto, el riesgo de que un joven cambie su conducta sexual por ver escenas de sexo en la televisión depende de su desarrollo cognitivo. "A los 12 años puede haber algún grado de influencia, dado que no tiene una madurez cognitiva que le permita contar con elementos suficientes para poder discriminar -agrega-, pero esto no significa que vaya a predeterminar en un cien por ciento su conducta sexual".
En una entrevista con el diario El Mundo de España, Fisher advirtió que la reacción de los padres tiene una relación directa con la influencia de las imágenes: "Cuando se presenta una escena de sexo en la televisión, los padres se exaltan y transmiten las consecuencias negativas; estas reacciones pueden dar lugar a expectativas irreales sobre el sexo de jóvenes y sus posibles efectos", afirma.
De acuerdo con la experta, la actitud de los padres puede ser activa o instructiva (hablar con los niños acerca de las imágenes que ven en la TV), restrictiva (establecer normas, límites y horarios para ver la programación) o compartida (ver los programas con ellos y orientarlos). Pero en todos los casos, lo conveniente es hablar con naturalidad del tema.
"El peor camino -sostiene la psiquiatra colombiana Olga Albornoz- es abordar la sexualidad como algo tabú, pues no solo lo prohibido atrae, sino que puede llevar al adolescente a resolver sus dudas con otras fuentes o personas. El tema puede ser abordado con frescura, tanto para explicarle el gusto por lo erótico como lo aburrida e irreal que resulta la pornografía. Es ideal que los niños entiendan que la sexualidad es bella, un sinónimo de respeto y amor por el otro y por uno mismo".
¿Cómo guiar a los niños?
1. La educación sexual no significa simplemente hablar de sexo. Significa hablar de valores, de toma de decisiones, del manejo de las emociones, de la autoestima y del respeto por sí mismo y por el otro.
2. Deles criterios para tomar decisiones.
3. Hay que ser espontáneos y claros con los hijos, no vacilar ni buscar analogías que no correspondan.
4. Es necesario responder sus inquietudes sin expandirse ni opinar mucho. Hay que aprovechar coyunturas para tratar el tema.
5. Hábleles en un lenguaje claro, acorde con su edad y desarrollo. No utilice términos que el niño no entienda y que le causen angustia y morbo.
Otros valores a inculcar
A partir de los cinco o seis años, es importante que los padres comiencen a hablarles a sus hijos del valor de la intimidad. A esa edad, los niños están en la capacidad de empezar a ser conscientes de que no deben permitir que les toquen sus partes íntimas.


Fuente: http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/educacion/la-tv-si-fomenta-el-sexo-precoz_11918115-4

2 may 2011

Estudio señala que la televisión estimula la imaginación infantil


El objetivo de la investigación era buscar los efectos sobre la creatividad de los niños cuando juegan con otros.
Contrariamente a lo que se pueda pensar, la televisión estimula la imaginación de los niños, asi lo señala una  investigación realizada en el Reino Unido que no se centró en las consecuencias para el desarrollo cognitivo de este hábito ni sus efectos en la salud (como el aumento de sedentarismo y obesidad).
El objetivo de la investigación era buscar los efectos sobre la creatividad de los niños cuando juegan con otros. Y lo que se descubrió es que los niños siguen jugando tal como lo hacían en el siglo pasado.
El complejo estudio, realizado por el Instituto de Educación de Inglaterra, la Universidad de Londres del Este, la Biblioteca Británica y la Universidad de Sheffield, grabó en video durante dos años los juegos en la calle de niños de las ciudades de Sheffield y Londres.
En la investigación, cuyo nombre es "Actividades y canciones de los niños en sus zonas de juego en la nueva era de los medios", los menores jugaban a "Las chapadas" o "Las escondidas", cantaban y bailaban, pero utilizando los personajes de los juegos de video, la música de moda y las temáticas de los programas de TV.

Andrew Burn, profesor especialista en medios del Instituto de Educación de Inglaterra y principal responsable de este estudio, señaló a La Tercera que los niños están en una constante adaptación del mundo que los rodea a la realidad ficticia de sus juegos.
"Los niños heredan sus juegos de las generaciones previas, de sus hermanos, primos o de sus mismos padres, y los adaptan. Y una de las formas en que los adaptan es incorporando referencias de los libros, las películas y los juegos de computador, que son todos recursos culturales de los que se rodean".
En muchos de estos juegos, señala Burn, la imaginación de los niños está expuesta a mucho más que las dinámicas familiares de sus propias casas, y es por eso que, por ejemplo, muchos incorporan las dinámicas familiares que ven en la televisión, como las de muchas películas animadas.

3 jul 2009

Para aprender mirando la tele


Por Emanuel Respighi

A raíz de la suspensión de las clases por el brote de gripe A, Canal 7 y Canal Encuentro, acompañados por el portal Educ.ar, brindarán una programación especial desde el 6 al 31 de julio, bajo el título Aprender en casa. El conjunto de propuestas para compartir el aprendizaje y recreación en los hogares fue anunciado ayer en la Casa Rosada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con el objetivo de intentar que la gente salga lo menos posible de sus domicilios y los más pequeños puedan aprender sobre matemáticas, lengua e historia a través de la TV e Internet. A la presentación asistieron el ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco, el presidente del Directorio del Sistema Nacional de Medios Públicos, Tristán Bauer, y el director de Encuentro, Ignacio Hernaiz.

“Esperamos que esta epidemia sirva para aprender nuevos hábitos de higiene, de estudio y que haya un mayor diálogo en el interior de la familia”, dijo el ministro Tedesco durante el acto de presentación.

Desde el lunes, Encuentro presentará una programación especial organizada, según contenidos pedagógicos específicos, en tres franjas horarias: de 9 a 13 (escuela primaria), de 14 a 18 (escuela secundaria) y de 18 a 20 (para compartir en familia). Habituales ciclos del canal de cable como Cienciacierta, Pakapaka de película, Inventia, Proyecto G, El cuerpo virtual, Cuando digo digo, Horizontes, Alterados por Pi, Historias de un país, Una gira diferente y Mejor hablar de ciertas cosas, entre otros, fueron reprogramados especialmente en bloques horarios para que funcionen como bloques escolares, atendiendo los planes de estudio de cada segmento escolar.

En el 7, además de sumar contenidos didácticos a lo largo de los dos turnos de Permitido estacionar (ver nota en página 35), por la mañana se emitirán programas para los más chicos (El mundo de los ¿por qué?) y de educación para la salud (a las 10.30 se estrena Médicos por naturaleza, con María Belén Aramburu y Diego Golombek). Por la tarde, la franja habitual compartida con Canal Encuentro incluirá contenidos del nivel secundario y para ver en familia. Además, tanto el 7 como Encuentro sumarán mensajes de prevención y acompañamiento, difundiendo la programación especial y las herramientas educativas del portal Educ.ar, a cargo de Luis Pescetti, María Eugenia Molinari y Chango Spasiuk, entre otros conductores de ambos canales.


Por último, en el sitio web www.aprenderencasa.educ.ar estarán disponibles recursos didácticos y contenidos escolares para docentes, padres y alumnos, que incluirán módulos de educación a distancia para niveles primario y secundario; módulos del programa Fines para educación secundaria de jóvenes y adultos; propuestas abiertas de aprendizaje virtual: Banco de actividades (juegos, multimedia, ejercicios) organizadas por nivel y disciplina; y uso pedagógico de blogs que propiciará la interacción entre los docentes y sus alumnos durante el tiempo que dure la medida.

1 nov 2008

TV: ¿La nueva educación?


Autor: Fabián Cristancho Ossa


Me encontraba leyendo el grueso periódico dominical, desde mi cuarto se escuchaba la suave lluvia que caía en la ventana. Una tarde gris, un poco fría, perfecta para leer. No leía nada diferente a lo que pasa todos los días…cuando desde abajo unos sonidos de guerra y una voz que me recordó al no muy querido dictador Adolfo Hitler me hicieron espantar la recién captada atención a la página judicial. “Debe ser alemán”, pensé, seguí en las letras pero los sonidos se volvían más molestos y el de la lluvia pareció espantarse por aquella bélica melodía. Era mi sobrina (de cuatro años) que con la boca abierta miraba figuras cuasi humanas en la pantalla del televisor. Captaban tanto su atención que ni se inmutó cuando le bajé un poco de volumen al video.

Es preocupante, realmente preocupante que los niños de hoy en día (‘los dueños del mañana’, como reza el dicho) se estén levantando conceptualmente con y por la televisión. No falta ser un estudioso de los medios para saber que en aquel aparato cuadrado de pantalla brillante se esconden entre contenidos inocentes temas como el sexo, la violencia, las drogas el alcohol y la discriminación. Sí, en aquellos programas que se ven tan tiernos y que nuestros niños consumen a diario sin reparo, se esconden temas tan controversiales que deberían ser para adultos. Y no es que dude de la inteligencia de los niños o que los crea incapaces, para nada, antes me preocupo de lo que están recibiendo.

Fantasmas, poderes, magos, brujas, armas, guerra, mensajes asexuados es lo que recibe su hijo a diario. ¿Es un mundo apto para un niño que apenas aprende a vivir? Entonces no se preocupe señor padre o madre de familia, cuando su hijo salga con cosas que en su niñez hubiesen sido censurables y hubiera causado vergüenza y revuelo en su familia.

Primero se debe entender que los medios de comunicación, aquellos que compran y producen las series “infantiles” y que deciden qué se transmite y qué no. Son empresas. Y como toda empresa necesita capital. Para conseguir capital, ya sabemos de que es capaz el hombre. La televisión, desde que existe ha sido epicentro del poder, como no, si son los que nos cuentan que esta pasando más allá de nuestras narices, son los que finalmente nos entretienen y desvían nuestra atención con realities o partidos de fútbol. Los medios son entes de control de la humanidad. Entonces, señor padre o acudiente del niño televidente, ¿cree usted que los grandes emporios mediáticos se preocupan por los contenidos que hoy educan a sus hijos? ¿No estarán más pendientes de su raiting, su pauta y su cobertura?

“El televisor le quita el dolor como la droga pura y ya no siente nada, nada…” así dice el coro de TvDroga, una canción de una refundida banda de punk española (Maniática) que en sus contenidos de preocupación social dejó espacio para este delicado tema. Y sin dudarlo es así, la televisión es una droga…letal y sin tratamientos de desintoxicación. Es letal además, porque es aceptada socialmente y no tiene el estigma que persigue a las otras adicciones. Los adictos entonces no sienten la presión ni les preocupa cambiar, pues no están haciendo nada malo, nada en contra de las reglas.

Lo que debemos ver es que la televisión crea serios problemas en el ser humano, más que todo en el niño, que en su época de aprendizaje es como ‘una esponja que lo absorbe todo’. Hablo de problemas psicológicos (desatención, hiperactividad), sexuales (perdida de pudor, ética sexual), sociales (depresión, tristeza, miedo), culturales (negación a la educación y al desarrollo cognitivo) y hasta físicos (enfermedades oculares, cardiacas, sedentarismo, sobrepeso). Pero como dice mi abuela, uno no escarmienta en pellejo ajeno, y hasta que su hijo no sufra de alguna enfermedad por la caja que usted le prende a cada rato, entonces hasta ese punto usted no se va a preocupar.

Para hablar de casos puntuales y para que no crean que estoy loco, en muchas de las series animadas de Disney, sí, de Disney fueron hallados innumerables mensajes subliminales que se dirigían a la violencia y en su mayor parte al sexo. Así que si usted es creyente de la música satánica que maldice a su Dios en mensajes poco perceptibles, póngale cuidado a lo que su hijo ve en el televisor. Y como ya nos parece normal que niños de 11 o 13 años sean padres o que un niño se suicide, entonces no hay de que preocuparnos, ¿Cierto?

Hoy me da tristeza, que mi sobrina de cuatro años sepa poner videos en YouTube (en donde hay videos de toda clase: violaciones, asesinatos, orgías, etc.) y aun se le dificulten las vocales y los números del uno al diez. Ahora escucho la voz de mi hermana (su madre) que le dice “Bebé, ya va a empezar el Desafío”. Ahora de estar por muchos minutos en el computador se va al televisor a ver ese famoso reality show, que de educativo no tiene nada. Si el problema de fondo no es la televisión y sus contenidos entonces es el método de educación de los padres de plástico. O padres control remoto, que existen sólo para satisfacer el hambre de entretenimiento que tiene su hijo. Tengamos en cuenta que esta hambre se infunde también desde la casa.

Como si no hubiera nada más, afuera de aquella caja fría. Hay un mundo por conocer, varios por descubrir: Bibliotecas infantiles, museos, libros, historias, paseos en familia, cursos de pintura y danzas, música, deporte. ¿Porque negarnos a estas actividades si son de más beneficio que estar por horas (32 a la semana según cálculos que hice con mi sobrina) frente a una televisión que manipula y distorsiona la realidad?

Ahora termino esta nota, ella sin duda debe estar quedándose dormida, con el tete en la boca y el televisor prendido. Su cerebro no dormirá, y se quedará procesando todo lo que “aprendió” hoy.

19 ago 2008

Apaga la televisión y enciende un libro


Adentrar a los niños al mundo de los libros es difícil en la actualidad, ya que existen un gran número de distractores que los pequeños prefieren antes de aceptar siquiera ojear un cuento. Televisión, videojuegos,
computadoras y otros aparatos representan para los infantes una manera más atractiva de entretenimiento y diversión.

Es por eso que los padres de familia deben poner especial atención en inculcarles a sus hijos el hábito de leer, pues es importante para el desarrollo intelectual y si se practica en forma constante, mejora el manejo de las reglas de ortografía y gramaticales, lo que permite un correcto uso del lenguaje y la escritura.

Al respecto, Juan Holguín Rodríguez, director general de Bibliotecas Públicas Municipales, externa que la lectura se enseña desde temprana edad, principalmente a través de las imágenes.

“Deben motivar a los niños con una primera lectura de figuras de cosas interesantes de su entorno, de su ciudad. Puede ser que los lleven a recorrer lugares simbólicos como el Monumento a Juárez, o a los museos a ver las obras que ahí se exponen... lecturas visuales de atractivos que puedan registrarse en su memoria”, indica.

“Si el pequeño se interesa en la figura de Benito Juárez, entonces buscará otros datos acerca de él y esos puede encontrarlos a través de una biografía, acercándose así a la lectura bibliográfica”, agrega.

Papás son la guía...

El directivo menciona que es indispensable que los papás acompañen a los pequeños en una aventura de leer situaciones de lo que está a su alrededor.
Señala que otra forma de captar su atención es rescatando la literatura infantil como los cuentos, ya que éstos mueven la imaginación y ayudan al pequeño a familiarizarse con los libros.

“Los papás deben contar cuentos a los hijos, pues de ahí surgen valores, mensajes que se adentran en el entendimiento del niño y que los enseñan también a escuchar y a crear sus propias historias”, dice el también escritor.

Holguín Rodríguez resalta la importancia de crearles a los infantes un lugar propicio para dedicar una parte de su tiempo a leer, incluso llevarlos a las bibliotecas públicas donde hay áreas dedicadas a ellos.

“Sería perfecto que integren en su hogar una pequeña biblioteca para que el pequeño tenga los libros a la mano y pueda elegir el que más le agrada. Pueden ser cuentos como rondas, rimas, fábulas y relatos... también existen enciclopedias infantiles con temas variados que pueden ser muy interesantes para ellos”, asegura.

Del ambiente ideal para lograr que los infantes se internen en el universo de las letras, comenta que se recomienda sea en un espacio propio como la recámara. Ahí debe haber un librero con una amplia oferta literaria de acuerdo a su edad.

“Para conseguir que se convierta en un ejercicio cotidiano el papá tendría que leer con el niño y platicar, dialogar y experimentar lo leído como si se tratara de una rutina diaria”.

“Volver a Sansón, Hércules, Ulises... es válido utilizar personajes que los estimulen, aunque siempre en su lenguaje. La fortaleza de un niño lector es asumir actitudes más lógicas que lo van perfilando como ser humano”, concluye.

Los beneficios de que el niño lea...
• La lectura ayuda a los niños en su rendimiento escolar, pues les es más fácil y natural tomar un libro para estudiar o investigar.
• Despierta en los pequeños la curiosidad que es fundamental para su aprendizaje, además cometerán menos errores ortográficos en sus trabajos.
• La práctica frecuente disminuye las posibilidades de caer en los vicios de la lectura que son: somnolencia, falta de concentración y fatiga ocular.
• Les da seguridad y por lo tanto se eleva su autoestima, un niño que lee se distingue de los demás por la facilidad que tiene para expresarse.
• Leer estimula en los niños la capacidad de imaginación, y esta es importante para la solución de problemas tanto cotidianos como académicos.
• Saber leer es un privilegio, tener el hábito de la lectura es, además una bendición. Quien quiere superarse personal y profesionalmente debe hacer de la lectura constante su mejor aliado.
• La lectura representa cultura y entretenimiento. Proporciona crecimiento personal como ninguna otra actividad.
• En el área psicológica el niño que lee tiene reacciones más lógicas.
• Abre el panorama para hacer comparaciones, generando una situación valoral autónoma.
• Leer nos hace más libres, si se conoce más se tiene mayor libertad de pensar, hablar y actuar.

Los 3 momentos de la comprensión lectora...
• De contacto: de qué color es el libro, cómo es su portada, qué ilustraciones tiene
• De interpretación: que el niño sepa captar lo que se le lee, en un contexto infantil
• De valoración: que el pequeño pueda leer algo y llegue a un juicio de valor (expresar lo que le hizo sentir)

Fuente: Juan Holguín Rodríguez, director de Bibliotecas Públicas Municipales

Fuente: http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=e1d7471d480af0b8b38128fa73c0d9f4
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