
Mostrando entradas con la etiqueta redes sociales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta redes sociales. Mostrar todas las entradas
16 ene 2019
Los usuarios adictos a las redes sociales tienen comportamientos similares a un alcohólico
Por: J. M. Sánchez

En casos extremos se pueden tomar decisiones que pueden ser
perjudiciales para su salud y derivar en depresiones de acuerdo con un nuevo
estudio de la universidad de Michigan, que vuelve a poner en cuestión el uso
excesivo de servicios como Facebook.
Las redes sociales tienen
componentes que pueden enganchar. Por ejemplo, desde hace un tiempo reciben incluso el tratamiento de
enfermedad en casos extremos. El «enganche» entre algunos usuarios,
sobre todo, entre el público más joven, no se limita únicamente a estar
pendiente de cada notificación o mensaje publicado por un contacto.
Los
efectos van más allá del siempre cotilleo. Varios estudios en los últimos años
ponían de relieve que puede ocasionar
en ciertos usuarios más volubles sufrir una depresión. La necesidad de
estar revisasndo constantemente lo que hacen los demás, sumado al excesivo
«postureo» en donde es difícil discernir si realmente una persona está
presumiento de algo real, está detrás
de las crisis emociones de muchas personas asiduas a estos servicios digitales.
Un nuevo
estudio echa más leña al fuego al poner énfasis en los hábitos asimilados por
parte de los usuarios. Una investigación realizada por la universidad de
Michigan subraya que los usuarios que hacen un uso intensivo de
plataformas como Facebook o Twitter mostraron un deterioro en sus decisiones
similar al comportamiento de un adicto a las drogas.
Durante
el experimento entre 71 personas, los investigadores observaron que aquellos
usuarios que tomaban decisiones más arriesgadas pasaban tiempos muy prolongados
en redes sociales. Para ello
realizaron varias pruebas como la elección a partir de una baraja de cartas.
Con los resultados se obtuvieron algunos patrones de conducta y una correlación
que, luego de hacer un cribado por usuarios que reconocían tener dependencia de
Facebook, explicara un comportamiento más atípico.
«La toma
de decisiones a menudo se ve comprometida en personas con trastornos por uso de
sustancias», apunta Dar Meshi, investigador de la universidad de Michigan.
«A veces no aprenden de sus errores y continúan por una senda de resultados
negativos. Pero nadie ha visto este comportamiento anteriormente en relación
con el exceso de algunos usuarios en redes sociales, por lo que investigamos
esta posible relación entre aquellos que lo usa en exceso y los consumidores de
drogas».
Peor percepción de la salud
El uso
de Facebook está vinculado a peores
percepciones sobre la salud física de los usuarios, principalmente porque
se comparan con el resto de personas que integran esta red social, según las
conclusiones de otra investigación, en este caso de la Universidad de Surrey
(Reino Unido).
En el
primer estudio de este tipo, publicado en la revista «Heliyon», los
investigadores analizaron la relación entre Facebook y las percepciones de los
usuarios sobre su salud física. Así, 175
participantes, todos ellos usuarios de esta red social, participaron en una
encuesta en la que identificaron sus tasas de autoestima, salud física
percibida y satisfacción con la vida.
Los
investigadores descubrieron que los participantes que se comparaban con otros
en Facebook tenían mayor conciencia de las dolencias físicas, como los
problemas del sueño, el cambio de peso y la tensión muscular. «La comparación
social es un proceso en el que nos equiparamos con otros para evaluar nuestras
vidas, y es más probable que ocurran cuando no
estamos seguros de nuestra situación», explican los científicos.
Además,
se descubrió que las mujeres y las que experimentaban ansiedad o depresión
también percibían más síntomas. Los participantes que estaban más satisfechos
con sus vidas y tenían altas tasas de autoestima se asociaron con menos
síntomas físicos. Los responsables del estudio creen que el mayor uso de redes
sociales puede estar asociado con más oportunidades para compararse
desfavorablemente con otros que se perciben «en mejor situación» que uno, tanto
en el estilo de vida como en la salud.
«Compararse
con otros no es un concepto nuevo; sin embargo, con el auge de las redes
sociales se está convirtiendo en parte de nuestra vida cotidiana. El efecto a
largo plazo que tiene Facebook sobre sus usuarios es desconocido, pero está
claro que la comparación con otros está asociada con las percepciones de mala
salud», considera Bridget Dibb, una de las autoras. «Los usuarios deben
ser conscientes de cómo se sienten cuando usan este tipo de redes sociales, y
reconocer los peligros de las comparaciones en este contexto».
Fuente bibliográfica
SÁNCHEZ, J. M., 2019. Los usuarios adictos a las redes sociales tienen comportamientos similares a un alcohólico. abc [en línea]. [Consulta: 17 enero 2019]. Disponible en: https://www.abc.es/tecnologia/redes/abci-facebook-usuarios-adictos-redes-sociales-tienen-comportamientos-similares-alcoholico-201901140215_noticia.html.
9 dic 2018
He metido la pata en las redes sociales, ¿cómo lo arreglo?
Por: Dimas Pardo

Una vez hecha la 'cagada' en redes
sociales, sólo queda saber reaccionar. MAX PIXEL
"Quien habla es esclavo de
sus palabras". ¿Quién le iba a decir al polímata barbudo
de Aristóteles que, tantos años
antes, iba a definir a la perfección nuestros problemas con las redes? También
podemos preguntarle qué opina del asunto, de manera mucho más accesible,
a James Gunn, que iba a seguir dirigiendo la famosa franquicia
de Guardianes de la Galaxia hasta que alguien decidió echarle en cara
tuits escritos hace ya unos años. O directamente a Adele, que cada vez más
consciente del ambiente de crispación de Twitter, declaró: "Cuando
Twitter apareció tuiteaba estando bebida, estuve a punto de arruinarlo todo en
varias ocasiones. Así que mi equipo decidió que (los mensajes) tenían que pasar
por dos personas y luego todo tenía que aprobarlo alguien".
No sólo
la más alta cúpula de actores, cantantes y políticos son susceptibles de
fastidiarla en redes y ser devorados por la plebe encarnizada, no. Mucho me
temo que cualquiera podemos caer en ello.
Es posible que, dado el escaso número de seguidores que tenemos, no se levante
tanto alboroto, sin embargo, ya se encargarán, currículum en mano, las posibles
empresas que iban a contratarte, de buscar cualquier trapo sucio en tu haber
para tener la mínima excusa para prescindir tus servicios. "Pensar de otra
manera sería ingenuo", afirma respecto al tema David Valks, gerente
de Become Recruitment, asesoría de recursos humanos con sede en Sídney.
Por eso,
porque vivimos en un tiempo difícil lleno de gente frágil que puede
consternarse a la mínima con nuestra humilde opinión, hay que cuidar más que
nunca nuestra reputación online.
Eso es, hay que llevar bastante cuidado con el tribunal público (y casi siempre
desconocido) que sopesará cada una de nuestras palabras en la Red, de tan despiadada manera que desearemos nunca
haberlas enunciado.
Repasemos,
entonces, en busca de un claro en este aciago temporal, algunos de los consejos
para salvar mínimamente el cuello cuando la hayamos pifiado en redes. "No me gustan las vacas. Me dan mala
vibra", hemos puesto, por ejemplo, en nuestra red social preferida, antes
de salir de casa. Polémico cuanto menos. Hasta que no hemos vuelto no teníamos
Internet y no podíamos imaginar el revuelo que se montaría acerca de nuestra
modesta opinión sobre el ganado bovino.
Encontrar
el problema:
Quizá a
la vuelta, cuando al fin encendamos el ordenador, encontremos cientos de tuits
o comentarios amenazadores y todo resulte demasiado confuso. Lo primero es encontrar
el problema, ver exactamente que lo originó, sopesar si se trata de un
problema real, verdaderamente dañino, caer en la cuenta de cuándo ha sucedido e
intentar planear una estrategia para solventarlo.
Prestar
atención de forma empática:
Mantengan
la calma, es demasiado tarde para borrar el comentario, todo el mundo sabe ya
nuestra opinión sobre las vacas, así que respiren, que nadie vaya a desmayarse.
Una vez que hayamos visto y localizado nuestro error, no nos quedará otra que
apechugar y escuchar de forma empática lo que tienen que decirnos las
redes. Ponernos en su pellejo. Tomar el pulso de golpe a la sociedad.
Pedir disculpas de ser necesario. Quizá nos guíen hacia otra opinión más
"respetable" si racionalizamos y nos dejamos imbuir por la empatía y
el buen gusto.
No
borrar quejas:
Si
quieres engendrar más furia, entonces sí, borra cuanto quieras los comentarios
y sugerencias de los afectados, pero si intentas un ambiente cordial es mejor
que no lo hagas. Además, alguien cabreado con lo que has dicho ("No me
gustan las vacas") volverá una y otra vez a quejarse y a mostrar su
disconformidad con tu opinión. El experto en redes sociales y community
manager del magacín musical Wake and Listen, Ray Vegas, opina
que "cada caso y queja tiene solución, aunque hay ocasiones en las que es
imposible dar respuesta. Cuando entran en juego insultos y faltas de
respeto no hace falta ni contestar, esa persona se está definiendo a ella misma
y pierde toda la credibilidad con sus palabras."
Máxima
rapidez en la respuesta
Intenta
ser lo más rápido posible respondiendo a la sublevación que ha creado tu
comentario. Responde a la queja en el mismo momento que la detectes.
Confirma que la has recibido, te has dado por aludido y estás trabajando en
ello para dar, lo antes posible, solución. "Mejor contestar al momento o
cuanto antes. Ese será el comienzo del fin del problema. Si en cambio tardas un
par de días en contestar, el problema erosionará tu mente durante todo ese
tiempo y la repercusión podrá ser aún mayor. Así que mejor trabajar en un buen
comunicado o mensaje para finiquitarlo cuanto antes.
Tus followers más fieles te lo agradecerán.", afirma al respecto
Ray Vegas.
Dialogar
públicamente
Al igual
que no borraremos las quejas en forma de comentario también debemos departir e
intentar solventar el problema con comentarios a la vista de todos. Otros
usuarios se percatarán de que has actuado y darán fe de tu empeño a la hora de
solucionar el conflicto. María Rueda, marketing manager en Ártica ST,
empresa de software, nos ayuda también con su opinión: "Creo que
mantener un diálogo abierto y sincero con los usuarios es lo mejor en estos
casos. Banear nunca es la solución y hoy en día, en la era de la
transparencia e inmediatez, la gente demanda precisamente sinceridad y
honestidad en todos los aspectos, incluidas las empresas."
Cerrar
el círculo
Una vez
hayas terminado con el problema, o veas más o menos el fuego
extinto, agradece la paciencia y reitera tus disculpas, pide perdón por
las molestias. En la medida de lo posible cierra el tema en un ambiente
cordial. "Cuando pasen unos días o semanas, te darás cuenta de que las
cosas se irán apaciguando, poco a poco todo el mundo irá quitándole peso a lo
sucedido", nos confirma Ray Vegas.
Aun
así, cautela
Con todo
y con ello, aunque creas haber solucionado el problema inmediato, limpiar
una reputación es mucho más duro que borrar todos tus tuits "nocivos" antes de que
alguien busque en tu historial para echártelo, años después, en cara por alguna
supuesta razón. Pies de plomo y cautela se aconseja en estos tiempos tan duros,
porque antes o después, Dios no lo quiera, nos toparemos de nuevo con esa foto
en la que salimos "piripis" en las novatadas del primer año de
universidad. Sí, esa que nos resultaba tan graciosa pero que a muchos puede
herir en su sensibilidad hasta decidir fastidiarte.
Fuente bibliográfica
PARDO, DIMAS, 2018. He metido la pata en las redes sociales, ¿cómo lo arreglo? ELMUNDO [en línea]. [Consulta: 9 diciembre 2018]. Disponible en: https://www.elmundo.es/f5/comparte/2018/11/15/5bec5043468aeb4f7b8b45dc.html.
11 nov 2018
Tu pareja te espía en redes sociales: por qué lo hace y qué puede encontrar
Por: Ada Nuño
Foto:
iStock.

¿Hemos
sido siempre infieles y las nuevas tecnologías solo lo ponen de manifiesto o
por el contrario han aumentado los engaños por su culpa?
Hace poco la modelo Kendall Jenner admitió que crea cuentas
de Instagramfalsas para espiar a sus exnovios. Quizá llame la atención
que un personaje de la esfera pública, de los que parecen estar por encima
del bien y del mal, lleve a cabo conductas que relacionamos más con personas
con bajos niveles de autoestima y con comportamientos tóxicos,
pero, realmente, en el mundo de las redes sociales (que nadie
puede negar a estas alturas que han venido para quedarse), ¿es tan raro este
'modus operandi'?
Hay una
teoría de Michel Foucault, conocida como 'El panóptico', que se basa
en la instauración de una estructura circular en el centro de una cárcel. Desde
ahí alguien podrá espiar continuamente a los presos, para observar sus patrones
de comportamiento. Ellos saben que están siendo espiados, pero no cuándo
exactamente. Eso demuestra que sus comportamientos cambian mucho, intentan
portarse bien. Extrapolado a muchas otras cuestiones, esta teoría también
nos enseña cómo han evolucionado los tiempos. Los presos antes temían ser
espiados. Ahora nos gusta ser observados continuamente.
Quizá
usted conozca a alguien que no utiliza de una manera moral o ética
las redes sociales. Hay anécdotas de lo más curiosas. La que se creó un perfil
de empresa en Facebook (por el que hay que pagar) para poder espiar a
alguien, o la pareja que se intercambió todas las contraseñas de sus
cuentas con el consabido peligro que eso conlleva. Probablemente
usted, si está en alguna red social (y si no está sus amigos le
reprocharán que no se las haga, porque si no subes tus stories a Instagram es
como si no existieras) alguna vez ha 'stalkeado' (acosar o espiar de toda la
vida de Dios) a alguien.
La teoría de la cárcel de Michel Foucault, 'El panóptico', se ha extrapolado a las redes sociales
Pero,
¿dónde está el límite? ¿Cuándo comprendemos que nos hemos convertido en
'voyeurs' 2.0 y que lo que estamos haciendo no estaría realmente admitido
en ninguna sociedad si no tuviéramos una pantalla delante para
protegernos?
Se ha
hablado mucho de las redes sociales, que producen depresión, que son
fuente de ansiedad, que cuando subimos una foto y nos dan un 'like' segregamos
dopaminas que producen felicidad, que tener demasiados 'selfies' en tu
perfil de Instagram es un claro indicador de tu personalidad
narcisista y egocéntrica... y lo que queda.
El
"¿tú de quién eres?" propio del pueblo ha pasado a ser "¿cómo te
llamas en Instagram?", y juzgamos instantáneamente a una persona en cuanto
le damos a seguir a su perfil, basándonos en sus fotos (ese cachito
de su vida que quiere compartir con nosotros) aun sin conocerla de nada.

Pero más
allá de las consabidas fotos de sushi, festivales, gatos y playas de
Tailandia están los problemas que pueden producir. En la era de las redes
sociales es mucho más fácil tener problemas con tu pareja. Porque no
ha respondido a mis mensajes aunque estaba en línea y aun así se atrevió a
subir algo a Instagram. Porque no quiero ver las fotos que tiene con su ex o
con su nueva pareja en Facebook. Porque ha agregado a alguien que no
conozco. Porque.
En este
artículo hemos seleccionado algunas historias, contadas por personas
reales (que el lector quizá conozca, quizá se encuentre cada día en el metro o
por la calle, quizá incluso se vea reflejado en alguna de ellas) que se han
atrevido a confesar haber realizado alguna de estas conductas poco éticas,
que pocos se atreven a contar. A veces son los causantes, en otras ocasiones
han sufrido situaciones que han cambiado sus vidas y sus relaciones. Todas
ellas tienen algo en común: han sido de una honestidad que alarma. Algo
remarcable en los tiempos del wifi.
La
historia de N.P es, sin duda, digna de contar. Comienza con una
anécdota aparentemente sencilla y común: sospechaba que su novio le era infiel
con una compañera de la carrera. En las ocasiones en que podía "coger
prestado" su teléfono no obtenía suficiente información como para llegar a
una verdadera conclusión, por lo que fue un paso más allá: acababa de
surgir WhatsApp web, que por aquel entonces aún no requería de ninguna
identificación, y decidió instalar la cuenta de su novio en el ordenador. Así
podía ver las conversaciones de su pareja sin miedo a ser descubierta
y tirar un poco del hilo, como una araña, leyendo lo que se había escrito
con sus amigos meses y meses atrás.
Poco a
poco fue encajando todas las piezas. Se enteró no solo de que, en palabras
textuales: "desde hacía dos veranos tenía una cornamenta como la del padre
de Bambi", sino que los amigos de su pareja solían quedar para
frecuentar prostíbulos, lo que la dejó en una situación muy delicada de cara a
las amigas de N.P que salían con ellos. Era como saber que en algún
lugar hay una bomba que puede explotar en cualquier momento y no
poder decírselo a nadie. El novio, por su parte, jamás se enteró de lo que ella
hacía, aunque, claro, se sorprendía de que ella "conociera todos sus secretos".
¿Y la
legalidad?
¿Hasta
que punto es legal espiar a tu pareja en redes? Dejando la moralidad a un lado,
en España está prohibido -sin el previo consentimiento de la persona espiada,
lógicamente-, según el artículo 198 del código penal. Y aun así existen en
la actualidad varias aplicaciones que permiten a los celosos rastrear el
teléfono móvil de otra persona. Pero, ¿qué es lo que nos hace saltarnos
incluso la legalidad para espiar a nuestra media naranja?
¿Quieren
decir algo este tipo de comportamientos de la persona en
cuestión? Según E.H, que sufrió en sus carnes justamente lo
contrario, rotundamente sí. Su pareja le obligaba a que le enseñase todos
los 'retuits' que hacía a otras personas. Si alguien le daba
a "favorito" (para los que no estén familiarizados con el
lenguaje de Twitter sería algo así como demostrarle a la persona que ha escrito
un comentario que te encanta eso que ha puesto) su pareja le obligaba a
borrarlo. De juzgado de guardia. Hasta que finalmente fue el propio
E.H el que descubrió que era su novio (ahora ex) el que le estaba
engañando. Y también lo hizo a través de las redes sociales.
Aunque
la obsesión por controlar la vida de los demás puede ser peligrosa, en
ocasiones es mejor el remedio que la enfermedad. A.N se enteró de que
la persona que había conocido en Grindr (red social para la comunidad
homosexual), y que, hasta donde él sabía era su pareja desde hacía dos
meses, realizaba "orgías" -en palabras textuales- con otras
personas que seguía conociendo gracias a la aplicación.

Foto:
iStock.
Pero a
veces las razones por las que se realizan estas acciones no son tan claras
como podría parecer. Es interesante también el caso de R.N, que
podría protagonizar perfectamente un episodio de 'Catfish'. Llevaba dos años
con su pareja, con la que vivía, cuando comenzó a vislumbrar comportamientos
extraños en ella. Todas las noches se quedaba despierta, frente al
ordenador, cuando R.N. ya se había acostado. En una ocasión en la que no podía
dormir, R. se acercó y esta cerró con rapidez las páginas web en las que se
encontraba inmersa. Con el tiempo descubrió que se había hecho un perfil
falso en Facebook, con una foto que no era la suya, y agregaba gente que
conocía en 'Chat Roulette' para hablar con ellos. ¿La razón? "Falta de
confianza y autoestima", alegó. Necesitaba "sentirse querida".
R. la perdonó, a pesar de todo, y estuvieron juntos otros cinco años más.
A veces esta clase de comportamientos esconden falta de autoestima y seguridad
¿Nos
hemos acostumbrado a estas maneras de comportamiento y las estamos comenzando a
aceptar? No hace mucho tiempo nos parecía una locura quedar con alguien
que habíamos conocido a través de internet. A día de hoy dar 'match' por
'Tinder' comienza a ser la regla y lo que nos parece extraño es acercarnos
a alguien en un bar -muy a la vieja usanza- y pedirle el teléfono. Comenzamos a
ser más lo que nuestro perfil en la red social dice de nosotros que
nosotros mismos.
¿Por
qué?
Según M.S,
psicóloga, hay varios factores que causan por un lado el engaño sistemático
entre las parejas mediante las redes sociales y el posterior seguimiento y
espionaje que proviene del mismo. Se encuentran al alcance de cualquiera,
y gracias a ellas nos es muy fácil conocer nuevas personas y establecer lazos
con ellas. Empezamos a vernos unos a otros más como medios (conquistas fáciles)
que como fines. Nadie quiere comprometerse. Igual que sucede con la comida
rápida o con la obsolescencia programada las personas también somos
de usar y tirar. Puro consumismo. Y por otro lado comienza a ser más importante
lo que aparentes, lo que pareces en redes sociales (exitoso, feliz, con una
relación que va viento en popa) que lo que eres.Ha llegado la era del
postureo (como pasa con ‘stalkear’ esta palabra ya tiene vida propia) y
del narcisismo.
En un
mundo donde es mucho más fácil engañar también lo es espiar. Las dos caras
de una misma moneda. Y en lugar de afrontar los problemas cara a cara la
cobardía nos obliga a hacerlo través de una pantalla.
¿Será
siempre así? Y, aún más importante, ¿era antes así también solo que no teníamos
oportunidad de saberlo? Quizá somos infieles por naturaleza y las redes
sociales, aunque tratan de mostrar la mejor cara de nosotros, también se convierten
en un espejo donde volcamos lo peor. Quién sabe. Lo único que está claro
es que no es irremediable. Basta con atreverse y pulsar el botón
'desactivar'...
Fuente bibliográfica
NUÑO, ADA, [sin fecha]. Redes Sociales: Tu pareja te espía en redes sociales: por qué lo hace y qué puede encontrar. [en línea]. [Consulta: 11 noviembre 2018]. Disponible en: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-11-05/espiar-en-redes-sociales_1632386/.
Etiquetas:
espias por internet
,
internet
,
Michel Foucault
,
panóptico
,
parejas
,
redes sociales
,
relaciones de pareja
,
seguridad en internet
4 ago 2018
¿Cuánto tiempo pasas en redes sociales? Facebook te lo dirá

Qué miedo: en promedio una persona llega a revisar su smartphone alrededor de 150 veces al día para ver qué ocurre en sus redes sociales y correo electrónico.
En Internet todo se mide.
En promedio una persona llega a revisar su smartphone alrededor de 150 veces al día para ver qué ocurre en sus redes sociales y correo electrónico. Ante esto, Facebook e Instagram habilitaron nuevas funciones para detectar cuánto tiempo dedican sus usuarios a navegar en sus plataformas.
Ambas redes sociales detallaron que estas herramientas buscan ayudar a los usuarios a tener un mejor control sobre su tiempo y así puedan contar con notificaciones que les ayude a decidir en qué momento dejar de navegar en la red.
"Tenemos
la responsabilidad de ayudar a las personas a comprender cuánto tiempo pasan en
nuestras plataformas, para que puedan
administrar mejor su experiencia", explican Instagram y
Facebook.
Con esta
idea, los usuarios podrán aprovechar tres nuevas herramientas en ambas redes
sociales:
RECORDATORIOS
La aplicación
te avisará cuando excedas el tiempo límite que tú dispongas para utilizar las
redes sociales. Si buscas utilizar Facebook e Instagram solo 30 minutos, puedes
configurar las aplicaciones para que te notifiquen al momento que hayas
cumplido con ese tiempo y no te pases.

LIMITAR
NOTIFICACIONES
Las
aplicaciones dejarán de distraerte gracias a esta nueva configuración. Sólo
necesitas acceder a la nueva opción de "configuración de
notificación" y "silenciar las notificaciones push". Esto te
ayudará a concentrarte mejor en otras taeras durante el tiempo que tú
dispongas.
MONITOREO
DE ACTIVIDAD
Esta
herramienta llamada "Tu tiempo" en Facebook, o "Tu
actividad", en Instagram desplegará un tablero que te mostrará el tiempo
promedio que pasas en la aplicación , según el dispositivo que utilices.
Así
podrás saber en qué momentos dedicas más tiempo a navegar por las plataformas y
administrar mejor cada minuto de tu día, para que dejes de perderlo viendo
videos de gatitos y perritos.
Fuente bibliográfica
¿Cuánto tiempo pasas en redes sociales? Facebook te lo dirá. Excélsior [en línea], 2018. [Consulta: 5 agosto 2018]. Disponible en: https://www.excelsior.com.mx/hacker/cuanto-tiempo-pasas-en-redes-sociales-facebook-te-lo-dira/1256253.
30 jul 2018
Cómo manejar tus redes sociales después de una separación

WhatsApp,
Facebook e Instagram, el manejo de estas redes sociales resulta clave ante una
separación. (Foto: EFE/Andrew Gombert)
Una
especialista señala qué hacer en cada plataforma para que el duelo no se
convierta en un infierno.
Romper
una relación siempre es traumático, ya que causa dolor sin importar
cómo haya sido el final. Y las redes
sociales, como Facebook, Instagram y hasta el servicio de
mensajería WhatsApp, aparecen
como el recurso para que ese padecimiento se prolongue en el tiempo si no
se toman recaudos.
El más
importante y difícil, sin dudas, es la decisión de
"eliminar" a la ex pareja de nuestro contexto social.
La
psicóloga Thais Ribó, citada por La Vanguardia, asegura que ver las
publicaciones de un ex cada vez que abrimos Facebook o Instagram, “la tendencia
va a ser la de compararnos con él, con cómo le va la vida, en qué punto está de
su reconstrucción respecto al nuestro".
Y
advierte: "Como le veamos mejor que nosotros, entonces podemos caer en procesos de obsesión,
culpa, arrepentimiento o rabia”.
“Las
redes sociales caotizan los procesos de duelo sentimental porque nos llega
mucha información y muy rápido, incluso
si ponemos filtros”, acota la especialista.
“Cada
caso es un mundo, cierto, no es lo mismo una relación que ha terminado
bruscamente, por engaño o traición, que una ruptura de mutuo acuerdo. Pero en
el inicio del proceso de duelo, por muy bien que hayamos quedado con nuestro
ex, lo más saludable es bloquear
cualquier comunicación", dice Ribó.

Los vínculos en las redes
Según
esta psicoterapeuta, lo que más encuentra en su consultorio son personas que
optan por mantener a su ex en Instagram o Facebook, algo que corrobora un
estudio publicado en la revista Cyberpsychology, Behavior and Social
Networking.
El
informe señala más de la mitad de
los participantes (el 54%) seguía siendo amigo de su ex en la red
social, pero no mantenía un contacto frecuente. El 25% borró al otro de su
lista y el 12% se encontró con que le habían borrado primero.
De
acuerdo con el estudio, mantener
el contacto virtual con un ex podría hacer que el deseo sexual hacia él aumente y
que se dejen de lado otros aspectos de la relación.
El flagelo de Instagram
La
plataforma de imágenes, propiedad de Facebook, se lleva todos los premios en
materia de dramas sentimentales, ya que es la red social más eminentemente visual.
“Es uno
de los temas candentes en la consulta. Yo recomiendo bloquear y dejar de
seguir, para no ver ni ser
vistos por nuestros ex y evitar así recaídas”, señala Ribó. Pero
no todos tienen el valor y la capacidad para hacerlo.
“A partir de los 30 se es más capaz de dejar
el celular a un lado y pasar de las redes sociales por un tiempo, pero
antes de esa edad es prácticamente imposible porque esos jóvenes han nacido en
la era digital y les es prácticamente imposible comunicarse de otra manera.
Viven de los me gusta, sin me gusta, no existes”, señala.

WhatsApp,
Facebook e Instagram, el manejo de estas redes sociales resulta clave ante una
separación. (Foto: AFP)
El problema de los contactos en común
“Lo más
sano es darse un tiempo real para gestionar lo que hay que gestionar. Si este
tiempo fuera negociable entre los dos, seria maravilloso. El decir 'nos
bloqueamos y en tres meses volvemos a saber el uno del otro, ¿vale?'. Pero
esto, lamentablemente, no es posible", dice Ribó.
Una de
las trampas más frecuentes, por otra parte, es borrar al ex de las redes, pero no a los amigos en común. Al
respecto, la psicóloga asegura que mantener ese tipo de
contacto marca un retroceso notable en el duelo sentimental: “Aunque
la relación acabara bien, no es agradable ver que tu ex rehízo su vida. Y vos
ni siquiera sabes aún por dónde empezar”.
Fuente:
La Vanguardia
Fuente biblioráfica
CLARÍN.COM, 05/07/2018. Cómo manejar tus redes sociales después de una separación. [en línea]. [Consulta: 31 julio 2018]. Disponible en: https://www.clarin.com/tecnologia/manejar-redes-sociales-despues-separacion_0_S1I_zjsGQ.html.
4 jul 2018
Lo que debes hacer (y lo que no) en las redes sociales : 13 errores
* Facebook elimina las reacciones personalizadas
Son, más que una agenda de contactos virtual, la extensión de nuestro propio yo, y en ellas solemos relajarnos y compartir (algunos más, otros menos) nuestras vidas. Muchas veces sin ser conscientes de toda la información que estamos haciendo pública. Te damos algunos consejos que te ayudarán a saber si lo que estás compartiendo en tus redes te puede favorecer o, al contrario, hacerle un flaco favor a tu reputación online.
1. Chismorrear
Según el portal Trece Bits, es lo peor que puedes hacer en tu Facebook.
Si has discutido con alguien, no airees vuestros trapos sucios. Además de dar imagen de follonero, lo que digas puede ser hasta delito.
2. Consultorio psicológico
Si acabas de vivir una ruptura sentimental o cualquier otra pérdida o tienes un disgusto, no llenes tu muro de mensajes de autoayuda o de quejas por lo mal que te sientes. Tu imagen también puede salir perjudicada, tanto entre tus contactos personales, que te verán como alguien con problemas, como profesionales, presentes o futuros, que pueden pensar que no eres apto para desempeñar un determinado trabajo.
3. Discutir y aún menos de política
Está a la orden del día. Sobre todo por la actualidad política revuelta de los últimos tiempos. ¿Quién no ha presenciado en sus redes sociales alguna de estas disputas? Discutir no está mal, pero mejor abandonar la discusión antes de llegar al insulto. Hay amistades que se han roto para siempre por una disputa en Facebook. Además darás una imagen agresiva y hasta de mala educación.
4. Hablar mal de tu jefe o empresa
Aunque no tengas a tu jefe entre tus contactos en esa red social, si no tienes bien configurada la privacidad o alguno de tus compañeros de trabajo (de los que sí tienes como contacto) se lo dice… no hace falta que te contemos cómo acaba la historia. De cara a tus compañeros de trabajo tampoco es aconsejable: pueden perder interés en ti y el clima de trabajo se puede volver bastante insoportable. De cara a tus contactos que estén sufriendo el desempleo, además, quedarás tirando a mal.
5. Pedir demasiados favores
Según los expertos en redes sociales del portal “The Online Mom”, si acabas de abrir tu negocio, crear tu web o participas en un concurso, no está mal que una vez solicites a tus amigos que den al me gusta a tu nueva página o te voten. Dos veces ya es ponerse pesado. Con tres te aborrecerán.
6. Alardear
Es genial que hayas conseguido ese trabajo que tanto deseabas, o que estés superenamorado de tu nueva pareja, pero mejor que seas sutil y agradecido y no alardees de lo bien que te va. La gente no suele encajar bien los alardes, pero sí la humildad.
7. Publicar a todas horas lo que haces
A tus amigos tampoco les interesa demasiado (por no decir nada) lo que desayunas, cuántos kilómetros has corrido, lo que comes o los minutos que te quedan a ti y a tus pies (las fotos de pies son un clásico de esta sección, igual que las de platos con comida) para salir del trabajo. Publica cuando tengas algo interesante que decir, si no, al final a nadie le interesarán tus contenidos y dirán: “Ya está otra vez publicando chorradas, el pesado este”.
8. Publicar fotos de niños
Pide permiso antes de publicar las fotos de un acontecimiento, por ejemplo, una fiesta, en que aparezcan niños: tus amigos podrían no estar de acuerdo con que sus hijos pululen libremente por las redes por si caen en manos de algún ciberdelincuente, secuestrador o pederasta.
9. Dar Me gusta a tus propias publicaciones
Resulta un poco paradójico teniendo en cuenta que si lo has publicado es porque se sobrentiende que te gusta. Además quedarás como un auténtico egocéntrico.
10. Compartir bulos
Antes de compartir una noticia que te resulta un tanto extraña, asegúrate de la fuente. Por la red circulan fakes que se convierten en virales gracias a los usuarios desinformados. No contribuyas a ensuciar las redes con este tipo de virus.
11. Invitar a tus amigos a jugar a tus juegos
Solo dos preguntas: ¿No te has parado a pensar que tus amigos pasan de esos juegos? ¿No te has parado a pensar que si compartes ese contenido en horario laboral pueden verlo tu jefe o tus compañeros de trabajo? La respuesta ya la sabes.
12. Publicitar tus vacaciones
Si quieres facilitar la tarea a los amigos de lo ajeno o a los depredadores sexuales, no puedes hacer otra cosa mejor que anunciar que te vas de vacaciones o ir dejando tu ubicación a cada momento.
13.Publicar fotos de fiestas y borracheras.
Muchas fotos bebiendo no favorecen a tu reputación online. Si te tomas una copa (o dos), mejor que solo lo sepas tú.
Fuente bibliográfica
VALLÉS, ROMINA, 22-06-2018. Facebook: No te pierdas los consejos sobre lo que debes hacer (y lo que no) en las redes sociales. La Vanguardia [en línea]. [Consulta: 4 julio 2018]. Disponible en: http://www.lavanguardia.com/tecnologia/20180603/443965098087/facebook-instagram-reglas-consejos-redes.html.
3 may 2018
Mundo troll: el detrás de escena de las fábricas de insultos en las redes sociales
Por: Brenda Struminger

Una
oficina repleta de personas que escriben insultos? ¿Un operario que presiona un
botón? ¿Programas automáticos? ¿Una jefa que decide el próximo "Trending
Topic"? ¿Reuniones con dirigentes políticos? ¿Dinero en negro? Un poco de
todo. Los "ejércitos"
de trolls y bots en redes sociales funcionan en el mundo
virtual, pero están montados sobre una estructura humana. Implican inversión,
contratación de personal y adquisición de programas y cuentas falsas, muchas
veces en el exterior.
Siete
comunicadores, publicistas y técnicos informáticos que trabajaron en campañas
de trolls o las coordinaron brindaron detalles sobre su funcionamiento, con la
condición de que no se publiquen sus identidades ni los nombres de sus
agencias.
Fueron
contratados por dirigentes y partidos políticos, a través de sus consultoras y
agencias publicitarias, para brindarles servicios de trolls y bots (cuentas
apócrifas y automáticas destinadas a agredir, cambiar el foco de una
conversación pública o instalar temas).
Las
principales fuerzas también tienen sus propias agencias, montadas, o bien en
sus locales partidarios, o en oficinas. Todo depende del presupuesto. Suelen
instalarse en el Distrito Audiovisual (que comprende áreas de Palermo,
Chacarita, Villa Ortúzar, Colegiales y Paternal), por los beneficios
impositivos.
"Monitos"
Un
equipo de trolls se divide en tres áreas: una persona o grupo que decide la
estrategia (a quién hay que hablarle, a quién hay que atacar, y cómo); un
equipo audiovisual que diseña las piezas que se difunden (videos, imágenes,
flyers); y uno de empleados junior, que llevan a cabo las campañas. A estos
últimos suelen llamarlos "monitos".
Los
operarios no firman contrato, se les paga en negro y se les pide discreción a
la hora de referirse a su trabajo. Son estudiantes o licenciados en
Comunicación o Informática. Tienen entre 20 y 35 años. Algunos tienen horarios
fijos y asisten a una oficina; otros trabajan desde sus casas y envían a sus
jefes capturas de pantalla de cada operación. Cobran entre 10 y 15 mil pesos
por mes. Los mejor pagos son los que están disponibles a toda hora, cualquier
día.
Una
licenciada en Comunicación de 28 años y un técnico en Periodismo de 42
revelaron a LA NACION que trabajaron más de un año en agencias de trolleo.
Cobraban en efectivo, que les entregaban en sobres por mes.
Una
hacía campaña para el presidente de un país centroamericano; el otro para un
intendente del PJ bonaerense. Ambos asistían a oficinas, respectivamente, en
Vicente López y en Palermo, donde trabajaban con otros comunicadores. Sus
tareas se dividían entre ataques por redes e instalación de ciertas palabras o
frases en las listas de tendencias de las redes, llamados Trending Topic. Un
"TT", según la agenda del día, puede lograrse con 300 cuentas que
tuiteen sobre el mismo tema al mismo tiempo.
Los
partidos políticos también tienen sus propias agencias, montadas, o bien en sus
locales partidarios, o en oficinas Crédito: Shutterstock
Costos
Los
gastos para realizar una campaña ilegítima en redes sociales son destinados
principalmente a la compra de cuentas y software y al pago de sueldos de
operarios y diseñadores. El monto total varía según la calidad y tipo de
cuentas, la cantidad de empleados y su disponibilidad. Pero los dueños de las
agencias admitieron que el precio se decide de acuerdo a la billetera del
cliente.
Las
agencias compran cuentas "truchas" en redes sociales a través de
internet. Entre 2008 y 2009, cuando empezaron a utilizarse en el país, solo
podían adquirirse en la deep web ("internet profunda", un área de la
red que no está indexada por los motores de búsqueda convencionales) o en
páginas del exterior. Un consultor pionero en la coordinación de "granjas
de trolls" conseguía, en 2014, cuentas falsas creadas en Vietnam; otro en
Polonia, otro en India, otro en Pakistán. Hoy también están disponibles en
páginas argentinas.
Una
cuenta validada (asociada a una línea telefónica, que permite crear perfiles en
varias redes) sale entre 20 y 50 dólares. Se calculan unos 100 dólares para
lograr interacciones (por ejemplo, likes) para 3000 cuentas apócrifas. Y un
programa para manejar bots cuesta unos 1000 dólares.
Los trolls y la política
Los
directivos de agencias consultados aseguraron que los partidos de todo el arco
político usaron trolls alguna vez. La actividad aumenta en épocas de campaña,
pero entre los principales partidos está vigente todo el año.
Algunos
dirigentes contratan consultoras externas, otros tienen agencias propias. O
como se los llama en la jerga, "call centers". "Que existen,
existen y se usan", dijo una fuente del oficialismo que trabaja en el área
de comunicación digital. "Pero hay que desmitificar que son miles de monos
escribiendo insultos todos los días todo el tiempo".
Las
fuerzas políticas, además de contratar operarios profesionales a través de
agencias, convocan a sus seguidores para que "militen las redes
sociales" difundiendo mensajes o cuestionando a quienes publican ideas
contrarias. También les piden, por mail o mensaje privado, que
"cedan" sus cuentas. Así, la central de operaciones del partido tiene
a su disposición centenares de cuentas con perfiles "reales" para
realizar campañas en redes sociales, lo cual le aporta mayores interacciones.
Además,
reduce los "castigos" que imponen las empresas de redes sociales a
las cuentas falsas. Tanto Twitter como Facebook e Instagram utilizan mecanismos
para detectar este tipo de cuentas y desestimarlas en las búsquedas de los
usuarios o eliminarlas.
Muchas
veces los trolls y bots se usan para desviar o modificar los focos de las
conversaciones en Twitter, Facebook e Instagram sobre determinados temas. Un
ejemplo reciente lo provee Baccaglioni: detectó que la mayor parte de los
mensajes en Twitter el día después del asesinato de un colectivero en Tristán
Suárez cuestionaban al gobierno provincial. Alrededor del mediodía, hubo un
cambio drástico. La mayoría de las conversaciones criticaba a la intendencia de
La Matanza. Rastreó el tipo de tuits emitidos en ese rango horario y descubrió
que habían aumentado exponencialmente, y que las cuentas que tuiteaban eran
falsas. Poco después, uno de las tendencias en Twitter era #RenunciaMagario.
"Cuentas robustas"
Los
trolls perfeccionan cada año sus estrategias para parecer reales. Por ejemplo,
publican textos con errores de ortografía o imágenes de elaboración no
profesional. "Si quiero aparentar que soy alguien real, pero escribo
perfecto o publico una pieza visual con buen diseño, tendré una apariencia
sospechosa", dijo un exempleado de una fábrica de trolls del PJ. "En
general se prefiere difundir piezas con defectos, que hacen a las cuentas más
humanas".
Los
expertos remarcan que los servicios se perfeccionaron en los últimos años.
"Hay un gris muy grande en la detección, porque muchos dejaron de
funcionar exclusivamente de forma automática. Ahora las cuentas intercalan sus
publicaciones con posts manuales, mensajes más elaborados. Así logran
camuflarse para simular que la cuenta parezca real", dice el experto
informático.
Los
perfiles y sus alcances son estudiados minuciosamente por las agencias, que
crean cuentas de acuerdo a esas mediciones: las cuentas de mujeres rinden mejor
que las masculinas; las de usuarios jóvenes "miden" más que las de los
mayores.
"Un
perfil muy rendidor y usado como troll es el de una supuesta mujer que publica
fotos de su cuerpo. Por eso es común encontrar cuentas de chicas jóvenes en
poses sexy que también tuitean sobre política", dijo a LA NACION un
especialista en posicionamiento en redes sociales que tiene su propia agencia
de influencers y trabajó con trolls pero los dejó hace tres años.
No sólo
los usan políticos. También empresarios o figuras del espectáculo que quieren
levantar sus perfiles públicos o limpiar sus imágenes. Un especialista relató
que recibió una oferta para trabajar con las redes de un importante actor que
había sido denunciado por violencia de género.
Glosario
Troll: cuenta
de una red social que puede tener o no una identidad real que la respalde. En
general se usan para agredir, pero también para instalar trending topic. Una
sola persona puede manejar entre 10 y 20 cuentas. Según la atención que le
preste a cada una (calidad de los mensajes) puede lograr tener un perfil más
creíble. Mientras más verosímil es, mejor posicionados estarán sus mensajes.
Bot: son
cuentas poco elaboradas que se manejan automáticamente con un software. Una
persona, con un programa adecuado, puede manejar miles de cuentas de bots.
Sirven para instalar temas en la lista de tendencias de la red social o para
aumentar la cantidad de seguidores de un usuario. Son más fáciles de detectar
que los trolls porque sus perfiles son básicos y reproducen mensajes en masa,
al mismo tiempo.
Campaña sucia en redes: el objetivo de una campaña de trolls y/o bots es modificar
la opinión pública creando conversaciones o Trending Topics. El logro máximo es
transformarse en noticia en los medios de comunicación tradicionales. Por
ejemplo, que un canal de televisión reproduzca tuits falsos o un diario
mencione un trending topic impulsado por robots. La diferencia principal con
una campaña legítima es que los trolls publican contenidos falsos a través de
usuarios falsos. Es decir que no hay identidades reales detrás de cada cuenta.
Un operario suele manejar entre diez y veinte trolls al mismo tiempo. Y una
sola persona puede mantener operativos, a través de un software, a miles de
bots.
Fuente bibliográfica
STRUMINGER, BRENDA, 2 de mayo de 2018. Mundo troll: el detrás de escena de las fábricas de insultos en las redes sociales. [en línea]. [Consulta: 4 mayo 2018]. Disponible en: https://www.lanacion.com.ar/2129427-mundo-troll-el-detras-de-escena-de-las-fabricas-de-insultos-en-las-redes-sociales.
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)
