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13 nov 2018

Confunden feminismo con censura y destrozan El Principito

Por:  Carla G. de Pedro

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No es la primera vez que una ideología política se convierte en censura. Esta vez, le ha tocado al hermoso libro de Antoine de Saint Exupery: El Principito.
Las responsables son dos editoriales. La editorial española Espejos Literarios que lanzó su versión feminista La Principesa en Marzo de este año y la editorial argentina Ethos Traductora, que publicó su propia versión inclusiva de El Principito apenas este octubre.

Ethos Traductora se ha enfocado en cambiar el lenguaje y convertirlo en inclusivo. La directora, Gabriela Villalba, expone que las razones de esta traducción son: expresar una nueva mirada, potenciar el mensaje optimista y humanista del libro, así como usar un lenguaje que cada día se usa más, pues hay quienes han empezado a incluir en su habla el uso de la “e” en lugar de la “o”.


Imagen obtenida del facebook de Ethos Traducciones

Con respecto a estas razones, podemos pensar que, ya que su posición, como expone la directora, es crítica, la editorial aceptará las críticas que puedan hacérsele desde una perspectiva diferente.

Pienso que el feminismo es una ideología política y que una cosa es defender los derechos de las mujeres y otra, muy diferente, es llegar al extremo de modificar los libros clásicos para que sean políticamente correctos. Yo coincido con el feminismo como postura política, pero leerlo todo desde una postura política, sea la que sea, elimina el valor intrínseco de la obra, pues no se ve lo que hay sino lo que se busca. Es decir que se fuerza a ver maldad donde no la hay.

Es por esta razón que me parece que brindar una mirada feminista corrompe el libro, lo vuelve misógino, cuando es una obra maestra del existencialismo, una obra marcada por el absurdo, la melancolía y llena de ternura. Una traducción tendenciosa como ésta, insta al lector a ver que en la versión original existía un problema de exclusión, convierte al autor en un macho y evita que se comprenda la esencia del libro, ya que enfoca la atención en la forma.


Si estas mujeres piensan que el lenguaje ha cambiado, lo que deben hacer es generar nuevas obras que sean un retrato de la sociedad moderna, no modificar un libro que fue escrito en otra época y con otro lenguaje. Debe respetarse que una obra haya sido escrita en otro contexto y no satanizarla por no coincidir con nuestra visión del mundo, sea esta cual sea. Esto se llama censura moral, pues se está modificando un libro para hacerlo encajar con lo que nuestra moral considera correcto.

Cabe señalar, que Gabriela Villalba no parece comprender el Principito, pues dice que es un libro optimista y no lo es. El libro de de Saint Exupery está lleno de melancolía, pues cada uno de los individuos que el Principito conoce es absurdo, ridículo y está perdido, porque no cambia pese a que el Principito le está mostrando, mediante un diálogo irónico y casi socrático, pero desde la inocencia, que está en un error. Así entonces, no es necesario potenciar un mensaje optimista que no existe en la obra original.


Imagen obtenida del facebook de Ethos Traducciones

Por otro lado, La Principesa, versión feminista de la editorial española Espejos Literarios es el extremo de la censura moral en sus más grandes proporciones. Esta edición no se ha conformado con modificar el lenguaje sino que se han atrevido a cambiar a los personajes e incluso han cambiado algunos de los dibujos más icónicos del libro.


Imagen obtenida de Amazon: https://www.amazon.es/Principesa-Adaptaci%C3%B3n-Principito-Saint-Exup%C3%A9ry-Literarios/dp/1976742277
Para no herir susceptibilidades, ¡han cambiado la serpiente por un volcán! Han censurado a la naturaleza y la imaginación de un niño. En su documental de osos, Disney expone que un oso es capaz de devorar a otro. Esto muestra que ni Disney es tan moralino. Debo confesar que soy vegetariana y animalista, incluso participo en una sociedad protectora de animales, pero lo que hicieron fue censurar a la naturaleza y luego, censurar la imaginación. Parece que, como los adultos del libro, estas editoras han sido incapaces de comprender al niño. A su vez, han cambiado el cordero por ternera y han convertido a la rosa en un clavel. Eso no es una versión es una destrucción. Han forzado el texto, no han conservado su naturalidad y su inocencia. Como dije, han visto el mal donde no lo había. Eso se llama estar enfermo.



Imagen obtenida de la cuenta de Tweeter de la usuaria Laura Michel @Aisling_

En una ocasión, una persona subió a un grupo animalista un vídeo de un bebé como de un año que hacía como si aventara comida a un perrito y no lo hacía y se reía. ¡Era un bebé! Pero las personas comentaron que era un maldito o un malcriado y que pobre perrito. Ver a un bebé como a un villano o al Principito como un libro misógino y cruel, es tener la mente muy dañada. Esta sociedad tiene a la gente muy enferma de tanta ideología. Como diría Octavo Paz, hay muchas ideologías y pocas ideas. Yo soy feminista y animalista, pero hay que tener cuidado y ser crítico con uno mismo, pues hay extremos que llevan a la paranoia.



Imagen obtenida de la cuenta de Tweeter de la usuaria Laura Michel @Aisling_


La feminista mexicana Martha Lamas expone que:
Hoy existe una perspectiva muy crítica respecto del abuso de la posición de víctima. “Ser víctima otorga prestigio, exige escucha, promete y fomenta reconocimiento, activa un potente generador de identidad, de derecho, de autoestima. Inmuniza contra cualquier crítica, garantiza la inocencia más allá de toda duda razonable. ¿Cómo podría la víctima ser culpable, o responsable de algo?” (Giglioli 2017:11). Ya Elisabeth Badinter había planteado la existencia de la creencia de que, por su condición de víctima, una persona dice forzosamente la verdad (2003a:51). Sin duda hay muchas mujeres que son víctimas, y sin duda hay riesgos que mayoritariamente afrontan las mujeres. Pero también es cierto que, aunque su número es mucho menor, hay mujeres victimarías, y hombres víctimas. Por lo tanto, es necesario reconocer que el discurso social sobre la victimización femenina dificulta visualizar el panorama completo.  (https://www.proceso.com.mx/552997/en-la-lucha-feminista-conceptualizar-es-politizar)

De esta misma forma, las mujeres responsables de estas ediciones han asumido a la mujer como víctima de una literatura misógina y han decidido destruir una obra maestra de la literatura. Han perdido de vista el panorama completo: que el Principito es una obra literaria que vale por sí misma, que fue escrita en otra época, que no debe censurarse el arte e imponerle la propia moral, que la naturaleza es cruel o más bien amoral, que el ser humano tiene derecho a la imaginación, que los adultos han perdido la perspectiva y en lugar de fijarse en las cosas importantes, se han dedicado a politizarlo todo. Me pregunto qué le diría el Principito al politizador de ese planeta al que no visitó.


Gabriela Villalba expone que desde la publicación de su versión de El Principito han recibido “hostigamientos por parte de grupos fascistas antifeministas”. Habría que ver si verdaderamente se trata de grupos fascistas antifeministas o si sólo se trata de crítica desde otra perspectiva.Desde luego que existen grupos machistas y misóginos, así como hay grupos feministas que generan la idea errónea de que todos los hombres son malos y violadores en potencia. El feminismo está cayendo en el mismo extremo del machismo que critica, se ha convertido en un discurso de odio, de discriminación y, en esta ocasión, de censura.

Cuando la Iglesia católica modificaba los contenidos de los libros para adaptarlo a lo que desde su moral se consideraba “correcto”, a este acto se le llamaba censura. Ahora, cuando un grupo feminista o animalista modifica los contenidos de un libro para adaptarlo a lo que desde su moral se considera “correcto”, se dice que no es censura.

Lo que están haciendo estos grupos es imponer una moral y a eso, les guste o no, se le llama CENSURA.



Fuente bibliográfica
PEDRO, C.G. de, 2018. Confunden feminismo con censura y destrozan El Principito. ChilangoTimes [en línea]. [Consulta: 14 noviembre 2018]. Disponible en: https://chilangotimes.com/feminismo-censura-principito/. 


3 jul 2015

El Principito: las mejores frases de un libro memorable



Por: Anna Lagos

Descubre algunas de las mejores frases de 'El Principito', un libro memorable que ha pasado de generación, en generación.



Resultado de imagen para el principito frasesComo olvidar las lecciones de vida que nos dio ‘El Principito’ a lo largo de su aventura por los planetas que visitó y los personajes que conoció? Sus enseñanzas nos han dejado tanto que seguimos recomendando sus letras y su visión del mundo: una ingenua, profunda y fascinante.

Su amigo el zorro, nos dejó visiones sobre los costos de las relaciones humanas que no podemos olvidar; la rosa de ‘El Principito’, nos recordó que debíamos amar a alguien para darle sentido a nuestra existencia ( a pesar de sus defectos... es única en el mundo ), los baobabs son los problemas que hay que solucionar antes de que se vuelvan más grandes, los volcanes nos recuerdan la disciplina y las serpientes que comen elefantes, nos hacen reflexionar sobre nuestro eterno retorno a la inacabable imaginación.

Este cuento, que es casi poesía, está lleno de símbolos sobre la vida y nuestra capacidad para disfrutarla y aprender de ella. Sin duda, este libro es uno de los que deberíamos leer y releer durante nuestra existencia, pues nos ofrece posibilidades increíbles para ser mejores adultos.

Te dejamos algunas frases para que recuerdes algunas de las cosas esenciales de la vida que, como bien sabes, muchas veces son imposibles de percibir a simple vista.

 Foto: El Principito/ Terra     
 'El Principito' es una novela corta y la obra más famosa del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry.  Foto: El Principito/ Terra
 Foto: El Principito/ Terra 
Este memorable libro fue publicado en abril de 1943, tanto en inglés como en francés.     Foto: El Principito/ Terra
 Foto: El Principito/ Terra 
Esta obra es uno de los libros más vendidos de todos los tiempos.  Foto: El Principito/ Terra
 Foto: El Principito/ Terra      
 El principito viene acompañado de ilustraciones hechas con acuarelas por el mismo Saint-Exupéry.  Foto: El Principito/ Terra
 Foto: El Principito/ Terra
Algunos investigadores y críticos sugieren que está basado en episodios de su autobiografía.  Foto: El Principito/ Terra
 Foto: El Principito/ Terra
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Fuente bibliográfica
LAGOS, ANNA 2015. El Principito: las mejores frases de un libro memorable. Terra [en línea]. [Consulta: 3 julio 2015]. Disponible en: http://vidayestilo.terra.es/mujer/frases-de-el-principito-las-mejores-del-clasico-en-fotos,a16b0e9126f23c8bae4c2cf9fc857eb47eqgRCRD.html. 

23 oct 2013

“El Principito”, un libro que invade la razón y el corazón

La frase de Saint-Exupéry “Lo esencial es invisible a los ojos”, cobra vigencia a través de uno de los libros más vendidos en el mundo.




Libro de cabecera de muchos y de la categoría de aquellos que se leen más de una vez, “El Principito” encierra desde la primera a la última palabra, un aprendizaje que se renueva en cada lectura.

Este año, la obra del francés Antoine de Saint-Exupéry cum­plió 70 años de existencia ple­na desde que se editó en abril de 1943, en inglés y francés (Le petit prince), en los Estados Unidos, apenas quince meses antes de que su autor muriera en un accidente de aviación. Eran los últimos años de la Se­gunda Guerra Mundial y la edi­ torial francesa Éditions Galli­mard no pudo imprimir la obra hasta 1946, tras la liberación de Francia.

Recorrer las páginas de esta corta novela, con sus caracte­rísticas ilustraciones de estilo naif realizadas por su propio autor, es reflexionar sobre si­tuaciones de la vida: la grande­za de la amistad, la solidaridad, la fortaleza, y hasta hay quie­nes sienten que es curadora de las heridas de la desesperanza.

“El Principito es un clásico, que entraña el compromiso de vi­vir, el lujo verdadero de las re­ laciones humanas. Y aunque haga correr lágrimas, provoca alegría en ellas”, expresa la profesora en Letras Ana María Peña, especialista en esta obra.

La docente considera que, pro­bablemente, Saint-Exupéry no pensó en el impacto mundial de su obra, que fue traducida a tantos idiomas y dialectos co­mo La Biblia y nunca pierde su puesto en el ránking de lectu­ra. “Tiene la característica de no poderlo catalogar, porque reune en sí mismo tintes filosó­ficos, de alegoría fantástica, de parábola, de cuento maravillo­so...”. 

Es que este libro trae aparejada la nostalgia de la transparencia de inocencia que llevamos aden­tro desde niños y vamos perdiendo en el camino a la adul­tez. El Principito encierra mu­cho de moral, de esa que todos en el mundo y en todos los tiempos compartimos. “En este tercer milenio, en el que estamos muy necesitados no solo de valores sino de tole­rancia, de paciencia, de espera y de silencio en un planeta de aceleración incomprensible, en el que llegar a la cumbre es la única meta sin importar a qué precio, este libro es un bálsa­ mo verdadero”, afirma Peña.

Aviación y muerte
Antoine Marie Jean-Baptiste Roger de Saint-Exupéry nació en la ciudad francesa de Lyonel 29 de junio de 1900, como parte de una familia noble. 

Escritor y aviador, multifacéti­co, en diciembre de 1935 y tras un viaje de casi 20 horas cami­no a Saigón, junto con su navegador André Prevot tuvieron un aterrizaje forzoso en el de­sierto del Sahara en territorio libio. Ambos sobrevivieron al aterrizaje, pero sufrieron los estragos de la rápida deshidra­tación y quebraduras. Ambos experimentaron alucinaciones visuales y auditivas hasta que al cuarto día, un beduino en camello les salvó la vida. Lo relata en su libro “Tierra de hom­bres”(1939).

En 1943, y después de 27 meses en América del Norte, regresó a Europa para volar con las Fuerzas francesas libres y luchar con los Aliados en un es­cuadrón basado en el Medite­rráneo. Tras algunos inconve­nientes en su tarea de piloto, fue reinstalado en misiones de vuelo por la intervención personal del General Eisenhower. Charles de Gaulle, por su parte, públicamente afirmó que Saint-Exupéry apoyaba a Ale­mania, lo que lo deprimió y lle­vó al alcoholismo. 

La última misión de reconocimiento que hizo fue recoger información de inteligencia sobre los movi­mientos de las tropas alemanas en el valle del Ródano y sus al­ rededores antes de la invasión aliada del sur de Francia (Ope­ración Dragoon). En la noche del 31 de julio de 1944 despe­gó a bordo de un P-38 sin ar­
mamento de una base aérea en Córcega, y no regresó. Una mujer informó haber visto en­tonces un accidente aéreo alrededor cerca de la Bahía de Car­queiranne junto a Tolón. 

Un cadáver sin identificar usando insignias franceses fue encontrado varios días después al sur de Marsella y enterrado en Carqueiranne en septiembre.

Estuvo muy relacionado a América del Sur y fue en Bue­nos Aires donde vivió y conoció a su esposa, la salvadoreña Consuelo Suncín. Fue nombra­do director de la Aeroposta Ar­gentina, filial de la Aéroposta­le, que enviaba el correo entre la Capital Federal y la Patago­nia y tuvo la misión de organi­ zar la red de América Latina. Ese periodo le dio el marco pa­ra su segunda novela, “Vuelo nocturno”.

Exquisita sensibilidad
“Esta novela no podría haber salido de otro escritor. Era tan complejo como el mismo prin­cipito, a veces caprichoso y contradictorio, pero también sólido y profundo. A veces ni­ño y al mismo tiempo viejo y desencantado, multifacético y hombre de acción, pero sobre todo con una ética profunda. 

Considero que lanzó un men­saje de socorro a los hombres para asumir el compromiso de vivir como se debe”, expresa Ana María Peña.

Es para todas las edades, por­que enseña sobre la vida y la muerte. “Lo que da sentido a la vida es lo que después le da sentido a la muerte. En el aprendizaje de este principito hay tres personajes fundamen­tales: el piloto, el zorro y la ser­piente, cada uno de los cuales le dejan un regalo. El hombre, que lanza la frase más recono­cida de esta obra cuando dice ‘Lo esencial es invisible a los ojos’ y le regala una caja con un cordero adentro que no se ve. El zorro le enseña cómo do­mesticar a alguien refiriéndose a una rosa que, aunque com­plicada y contradictoria, es su amiga y la tiene que aceptar y cuidar como es; es profundizar el concepto de amistad. Y el último regalo, de la serpiente, desacraliza el sentido de la muerte, porque le enseña que vale la pena morir si se va a re­encontrar con su amiga, única en el universo”.

Lectura compartida y charla
Para la docente, llama la aten­ción que El Principito no sea un texto de lectura en todas las escuelas, salvo excepciones. “Probablemente haya quienes lo desvalorizan o quizás necesi­ta del debate para encontrar la profundidad que encierra en sus palabras. Conceptos como el silencio, la soledad para el pensamiento, tomarse el tiem­po para profundizar es lo que nos lleva a la plenitud en la vi­da y ese es el enorme valor que transmite. Es necesario reubi­carse en el planeta interior, no en el exterior, y ese concepto es enriquecedor para los chicos”. Explica que este trabajo tiene otra peculiaridad, porque no es solo un texto literario, una prosa poética, sino un ícono texto, en el que escritura e imagen forman un todo indivi­sible. 

6 abr 2013

'El Principito' cumple 70 años y sigue vigente

La historia del príncipe dueño de una rosa y tres volcanes fue traducida a más de110 idiomas y hay hasta quien colecciona sus diferentes ediciones




Se trata de uno de los libros más vendidos y su pequeño protagonista es conocido en el mundo entero. En 6 de abril de 1943, se publicó por primera vez El Principito, en Nueva York, donde vivía entonces su autor, el escritor y piloto de guerra francés Antoine Saint-Exupéry (1900-1944).

Saint-Ex, como lo llamaban sus amigos, murió un año después de la publicación, a los 44 años. Siete décadas después, el libro de apenas 100 páginas es una de las obras no religiosas más vendidas de todos los tiempos.

Su aniversario se celebrará con ediciones especiales en Estados Unidos, donde vio la luz por primera vez en la editorial Reynal & Hitchcock de Nueva York, en la Francia natal del autor –nacido en Lyon en 1900– o en Montréal, donde Saint-Exupéry solía reunirse con su editor, Bernard Valiquette.

Convertido en libro de culto, El Principito es capaz de entusiasmar a todo tipo de lectores. Pensado como un texto infantil, grandes y pequeños de distitas culturas, entornos y religiones lo leen desde hace décadas.

El éxito de la historia radica en su universalidad. Con una  enseña a los adultos a ver el mundo con los ojos de un niño y a los pequeños a entender en mundo de los mayores. Además, es crítico con la falta de valores de la sociedad moderna y dibuja un entorno ideal en el que los hombres ven y actúan con el corazón.


En su viaje, el rubio príncipe se encuentra con un comerciante que vende pastillas contra la sed con el reclamo de ahorrar 53 minutos a la semana al renunciar a beber. Y las preguntas que le plantea siguen siendo actuales a día de hoy.

El Principito es un alegato en favor de una mayor humanidad y sensibilidad. Su autor, que había visto en varias ocasiones el rostro de la muerte, era un humanista. Y la idea para el famoso libro la habría tenido precisamente en una de esas experiencias extremas.

Saint-Exupéry tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en el desierto del Sahara en 1935, y tuvo que esperar varios días hasta que fue rescatado por un beduino. Se sintió "más alejado que un náufrago dentro de una balsa en medio del océano", como relata en el libro, hasta que de repente escuchó una vocecilla que le pedía: "¡Por favor... dibújame un cordero!".

En los años 20 y 30, Saint-Exupéry ya se había dado a conocer por libros como Correo del Sur, Vuelo nocturno o Tierra de hombres. De hecho, a principios de los 40, en lugar del famoso cuento muchos esperaban una declaración de principios del escritor respecto a la guerra.

A muchos les decepcionó la obra de Saint-Exupéry, pero lo cierto es que cuando relató el viaje del Principito, el autor sufría desde Nueva York por la situación política de Europa... y soñaba con un mundo mejor.

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