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23 abr 2012

Biblioteca escolar y nuevas alfabetizaciones.

Por: Mónica Baró




Índice
El nuevo entorno de la biblioteca escolar
La biblioteca como agente formador: espacio clave en la nueva “cultura del conocimiento”
Nuevos retos para la biblioteca escolar

El nuevo entorno de la biblioteca escolar 
En un entorno de la información y el conocimiento marcado por cambios constantes que permiten acceder cada vez con mayores facilidades a un mayor volumen de datos, textos e imágenes, surgen nuevos retos para las bibliotecas escolares que,lejos de hacerlas prescindibles, pueden consolidarlas definitivamente en nuestro sistema educativo.

Es cierto que, hasta hoy, una de las funciones básicas de la biblioteca consistía en poner al alcance de sus usuarios una colección controlada de recursos y que la irrupción de Internet ha modificado substancialmente el panorama, puesto que los contenidos disponibles en la Red están accesibles en todo momento y, aparentemente, de manera gratuita.

Además, el nuevo contexto ha generado un fenómeno de inversión de roles entre los “aprendices” y la generación adulta, y los jóvenes usuarios parecen ser verdaderos expertos en el acceso a este nuevo entorno informativo o, al menos, se perciben de este modo. Pero no es menos cierto que ante esta realidad, la función de mediación de la biblioteca entre unos usuarios más o menos expertos en el uso de la información y la propia información es cada vez más acuciante, puesto que, en la mayoría de los casos, la competencia del alumnado se ha construido de manera autónoma, y sin tener en cuenta que, ahora más que nunca, es imprescindible dotarse de mecanismos para evaluar y seleccionar la ingente cantidad de información disponible en la Red, de valor y calidad muy desigual.

La biblioteca como agente formador: espacio clave en la nueva “cultura del conocimiento”
El nuevo entorno de la información requiere la adquisición de unas competencias
específicas que faciliten su tratamiento y su uso en un marco cada vez más complejo, que incorpora conocimientos, pero también habilidades y valores. Por ello, en los procesos de redefinición y actualización de las competencias básicas para los ciudadanos del siglo XXI, impulsados desde los organismos internacionales y desde las administraciones educativas, las competencias relacionadas con el tratamiento y uso de la información —ligadas al entorno digital— han adquirido una importancia creciente. A la vez, se ha ampliado el catálogo de las llamadas alfabetizaciones, con nuevas modalidades como la informacional, la digital, la multimedia, etc., que remiten también a la necesidad de considerar estas competencias como algo esencial para la formación de los ciudadanos de hoy, como lo fuera en su momento la alfabetización tradicional y, de igual modo, se atribuye a la escuela su cumplimiento.

Tal como establecía la American Library Association ya en 1989, antes de la irrupción masiva de Internet, para ser considerada competente en información, una persona debe ser capaz de reconocer cuándo necesita información y tener la capacidad de localizarla, evaluarla, y usarla con eficacia; además, argumentaba que, para ello, es necesario que las escuelas y los colegios valoren e integren el concepto de educación en información en sus programas, concluyendo que la gente alfabetizada en información es la que ha aprendido cómo aprender.

En un centro educativo, la biblioteca escolar es un agente privilegiado para ello, por su carácter transversal, que interpela a todas las áreas de conocimiento, pero también porque siempre se ha caracterizado por ser un espacio de libre acceso al conocimiento y al aprendizaje. Sin embargo, para poder realizar estas funciones en condiciones, la biblioteca escolar debe poder transformarse en un verdadero entorno de aprendizaje, debe ser considerada como tal por todos los miembros de la comunidad educativa y todas sus acciones se han de inserir en los procesos de enseñanza—aprendizaje. Así, es imprescindible que, conjuntamente con el equipo docente, desarrolle un programa que, tal como indica IFLA en su manifiesto del 2002, garantice la adquisición de la competencia de tratamiento y uso de la información, incluida la digital, y consolide la práctica lectora. Entre los objetivos del programa de formación deberían contemplarse los siguientes:






·         Autonomía   en    los   aprendizajes,     en    la    vida  académica   y        en    la      vida  adulta.
·         Conciencia  de    las   necesidades informativas.
     ·         Dominio     de    los   procesos    y     mecanismos  de    búsqueda    de    la      información.    
·         Construcción      de    conocimiento      a     partir      de    la    información más      relevante.
·         Actitud     crítica     ante  las   fuentes     y     recursos    de    información.
·         Utilización responsable y     ética de    la    información y     de    las      tecnologías.


Nuevos retos para la biblioteca escolar
El nuevo entorno marcado por una presencia cada vez mayor de la tecnología es visto con recelo por muchas de nuestras bibliotecas escolares, orientadas preferentemente a la promoción del hábito lector. La realidad es que, como ya han experimentado muchas otras bibliotecas, trabajar en el plano tecnológico hace que la biblioteca no sea vista por el alumnado como algo caduco y superado y contribuye a una mayor implicación de los estudiantes en sus aprendizajes. Por otra parte, las tecnologías de la información y la comunicación —y muy especialmente, los desarrollos de la web 2.0— facilitan que la biblioteca esté presente y sea accesible desde todos los espacios educativos del centro, pero también en los hogares, de modo que, finalmente, podemos superar los límites del espacio y del tiempo: la biblioteca se hace presente allí donde el    usuario la    necesita    y     cuando      la    necesita.   

Utilizando  estas tecnologías incrementamos los canales de acceso a la biblioteca y su empleo, así como la comunicación, la participación y la colaboración de la comunidad educativa. Para ello es imprescindible que se establezcan políticas de incorporación de recursos web seleccionados a nuestras bibliotecas escolares, que implementemos servicios en un entorno digital y que utilicemos todos los desarrollos tecnológicos para una mejor atención a cada tipo de usuario.

La apuesta por la tecnología es clave, precisamente, si pensamos que nuestras bibliotecas deben ser un espacio de aprendizaje en el uso de la información, pero para ello es imprescindible que el bibliotecario escolar redefina sus perfiles y pueda convertirse en el especialista en información y comunicación del centro; aun cuando, en determinados casos, puede optarse por la asimilación de la biblioteca y del aula de informática, creando un verdadero centro de recursos para el aprendizaje y la información (CRAI)     gestionado,      coordinadamente, por  dos  personas   de   perfiles complementarios. Solo así, la biblioteca puede contribuir eficazmente a facilitar la adquisición de    la    competencia digital     e     informativa del   alumnado,   y     se      sitúa en    un   lugar clave en la nueva “cultura del conocimiento”.




Acciones
Herramientas

Informar y comunicar. 
Blogs, redes sociales, plataformas
educativas.
Cooperar    con   otras bibliotecas o      servicios.
Marcadores sociales, wiki, blogs.

Colaborar   con   el    profesorado en      la
selección de recursos web.

Marcadores sociales.

Compartir   y     administrar archivos sonoros,   
videográficos y fotografías.
Podcasts y servicios de vídeo, álbumes.

Compartir   documentos  por   parte de      grupos definidos.

Wiki.
Conservar y difundirla memoria dela biblioteca y del centro.

Álbumes, blogs, podcasts y servicios de vídeo.
Fomentar la relación y la articipación de la comunidad educativa en la biblioteca.

Redes sociales, plataformas educativas.
Dar a conocer la biblioteca a la comunidad educativa.

Podcasts y servicios de vídeo, álbumes, redes sociales.

Potenciar el uso de la biblioteca y de sus recursos.

Blog, redes sociales, plataformas
educativas.

Facilitar la docencia en un entorno digital.
Plataformas educativas.

Situar la biblioteca en el proceso
educativo.

Plataformas educativas, wikis.

Seleccionar, clasificar, describir y organizar recursos web.

Marcadores sociales.

       
Acciones y herramientas para incrementar los canales de acceso a la biblioteca.


Referencias bibliográficas
American    Library     Association.      Presidential      Committee   on    Information      Literacy    (1989):     Final Report [en línea].     [Consulta:  noviembre   2010]


de la vida [en línea].  [Consulta:  noviembre   2010]

[Consulta:  noviembre   2010] 




Fuente: http://docentes.leer.es/files/2011/06/art_prof_biblioescolar_monicabaro.pdf  (el documento)


4 oct 2011

De las bibliotecas escolares a las bibliotecas universitarias: reflexiones sobre alfabetización informacional


Por: Ana A. Chiesa


El documento de Gloria Mercedes Lozano De las bibliotecas escolares a las bibliotecas universitarias: reflexiones sobre ALFIN se sustenta en la necesidad de iniciar al alumnado en el desarrollo de habilidades en información desde el comienzo de la educación formal articulando el trabajo de la biblioteca escolar con el trabajo del aula e incluyendo al ALFIN como eje transversal de todas las áreas del conocimiento. La autora afirma “Cuando la biblioteca escolar se ponga al día con esa importante asignatura pendiente, la biblioteca universitaria se podrá dedicar a otras muchas actividades para formar eficientemente a profesionales e investigadores en las labores formativas e investigativas que requiere su grado de especialización”

Este documento presenta propuestas de trabajo para trabajar la ALFIN desde la biblioteca escolar según el nivel de enseñanza y convertir a esta en un hábito. Acompañan a la propuesta de trabajos algunas consideraciones pedagógicas a tener en cuenta en donde se prioriza “la armonía que debe existir entre el trabajo participativo de la comunidad educativa, el conocimiento de planes y programas de estudio, la utilización de todo tipo de fuentes documentales acorde con los niveles escolares y la utilización de dinámicas diferentes de aplicación de aprendizajes en los grupos participantes”


RESUMEN 



La experiencia de trabajo profesional en bibliotecas escolares durante más de 15 años me ha demostrado que dichas bibliotecas cumplen un papel vital en cuanto a la formación de usuarios hoy alfabetización informacional, que permite a los integrantes de la comunidad educativa (padres, maestros, alumnos, personal administrativo, comunidad en general),  hacer uso correcto y adecuado de los recursos bibliográficos, audiovisuales y telemáticos existentes para su formación integral dentro y fuera de las aulas, así como en su vida diaria no solo como parte de la comunidad educativa sino como miembros activos de un entorno que continua en la universidad y termina en el diario vivir. 
El trabajo de enseñanza de la utilización de todos los medios existentes para formarse, informarse y recrearse, es una misión que nace en la biblioteca escolar, que debe continuar en la biblioteca pública  y en la universitaria, para dotar a los usuarios de las habilidades necesarias para el manejo autónomo de todo tipo de recursos en cualquier situación que le presente la vida diaria. 
Además se presenta un modelo de
formación para ser aplicable paulatinamente durante todos los años de enseñanza formal
en las aulas. Finalmente hay que destacar que cuando las bibliotecas escolares cumplan
verdaderamente su misión podremos tener bibliotecas universitarias dedicadas a otras
labores complementarias de alfabetización informacional.




6 sept 2011

Fuentes documentales: ¿Internet o bibliotecas?


Por: MARTA VÁZQUEZ-REINA
El uso de estrategias y destrezas para buscar y seleccionar información es imprescindible para garantizar la validez de 

Internet como fuente de documentación académica.

Internet ha sustituido a gran parte de la labor documental académica que hasta hace una década prestaban casi de modo exclusivo las bibliotecas universitarias. Pero a pesar de que los estudiantes se consideran hábiles y capacitados para buscar información con fines académicos a través de la Red, distintos estudios demuestran que sus destrezas en la búsqueda y selección de fuentes documentales son limitadas. Para evitar errores y dotar de fiabilidad a los trabajos que realizan, los expertos recomiendan la alfabetización informacional de los alumnos y la complementariedad de los recursos de Internet con los que proporcionan los nuevos modelos de bibliotecas.


Internet se ha convertido hoy en día en el principal elemento de consulta de los estudiantes universitarios cuando tienen que buscar fuentes documentales para llevar a cabo sus tareas académicas. Tal como afirmanJaume Sureda y Rubén Comas, del departamento de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación de la Universidad de las Islas Baleares, la Red ha modificado "la forma de acceder, consultar y emplear la información en el ámbito educativo y académico". Así lo refleja el estudio realizado por estos especialistas sobre el uso de Internet como fuente de documentación académica entre los universitarios, que concluye que más del 84% de los estudiantes usan regularmente Internet con estos fines, sobre todo, para elaborar trabajos de la carrera.
El alumnado hace un uso muy escaso de los fondos bibliográficos de las bibliotecas

Este auge de la Red como fuente de información ha provocado un detrimento en el uso de otros recursos documentales, en especial de las bibliotecas. Según los datos de la investigación de Sureda y Comas, similares a los resultados de otros estudios internacionales, el alumnado hace un uso muy escaso de los fondos bibliográficos de las bibliotecas.

¿Afecta este cambio a la calidad del trabajo académico de los estudiantes? "Nosotros defendemos la complementariedad de las dos fuentes", señalan los investigadores. No obstante, el alumnado debe disponer "de directrices claras que le permitan determinar la fiabilidad de los documentos que utiliza de la Red", matizan.


Aprender a usar Internet

Internet elimina barreras espacio-temporales, es fácil y cómodo de usar y permite acceder a un incontable número de recursos. Pero todas estas ventajas pueden dejar de serlo si los estudiantes no tienen una estrategia adecuada para buscar y seleccionar la información que contiene. "Buscar en Internet es, en principio, una tarea difícil", así lo afirma María José Hernández, de la Facultad de Educación de la Universidad de Salamanca. En su ponencia 'Uso de Internet como fuente de información para trabajos académicos', Hernández señala que "para navegar en la Red -y llegar a buen puerto con ciertas garantías- es imprescindible desarrollar determinadas destrezas de búsqueda".
La alfabetización informacional es una de las competencias claves que deben adquirir los estudiantes universitarios

Estas destrezas forman parte de la llamada alfabetización informacional, considerada hoy en día por la mayoría de organismos e instituciones educativas como una de las competencias claves que deben adquirir los estudiantes universitarios. Hernández apunta que un buscador eficaz es alguien que es "capaz de planificar la búsqueda y de seleccionar los sistemas de búsqueda más apropiados en función de su objetivo", pero además, es necesario que sepa discriminar de forma crítica la información que encuentra y "elegir la de más calidad y comprensibilidad", añade.

Sin embargo, tal como señalan Sureda y Comas, para los universitarios "existe poca vida en el universo Internet más allá de Google". Distintos estudios evidencian el desconocimiento que los estudiantes tienen de otros recursos de información académica adicionales a los buscadores, como las bases de datos especializadas o las listas de distribución. A esta estrategia de búsqueda simple y poco depurada se une la falta de destrezas adecuadas para seleccionar la información. María José Hernández admite que son pocos los estudiantes que "analizan la relevancia de los resultados obtenidos en sus búsquedas". La selección, apunta esta especialista, se basa más en "los criterios que propone el buscador que en los propios".


Las nuevas bibliotecas universitarias

El impulso de las nuevas tecnologías, sumado al nuevo concepto de enseñanza que propugna el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), ha modificado la tradicional concepción de la biblioteca universitaria como lugar de estudio o de consulta y préstamo de obras. El plan estratégico de la Red de Bibliotecas Universitarias (REBIUN) de nuestro país propone una transformación de estos servicios académicos en un nuevo modelo -que ya ha sido adoptado por muchas universidades- denominado Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación (CRAI).

Tal como define REBIUN, un CRAI es "un entorno dinámico en el que se integran todos los recursos que dan soporte al aprendizaje y la investigación en la universidad". Esto incluye, además de los servicios y recursos bibliotecarios, tecnológicos y audiovisuales que hasta ahora prestaban las bibliotecas, otros adicionales como reprografía, producción de materiales digitales, gestión de bases de datos informatizadas o formación de usuarios, entre otros. El informe 'De las bibliotecas universitarias a los Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación', publicado por la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), resume algunas de las principales aportaciones de los CRAI al ámbito académico:
  • Posibilita el acceso a toda la información y documentación que el usuario necesite de la universidad de una forma fácil, rápida y organizada.
  • Se ocupa de la expansión de las colecciones bibliográficas y de la integración de otros materiales y colecciones en soporte papel y digital.
  • Organiza actividades curriculares y extracurriculares de los distintos usuarios que integran el campus y diseña e implementa actividades académicas.
  • Dispone de servicios adaptados y personalizados según las necesidades de los usuarios.
  • Coordina y optimiza los recursos y servicios que tiene dispersos la universidad, que son útiles para el desarrollo de las tareas de docencia, aprendizaje e investigación.
  • Hace uso de las tecnologías para permitir la accesibilidad a la información y la organización de esta para los usuarios.
Fuente: http://www.consumer.es/web/es/educacion/universidad/2011/06/26/201530.php
 

11 jun 2011

Del conocimiento sólido a la cultura líquida: nuevas alfabetizaciones ante la Web 2.0


Manuel Area Moreira afirma que en particular la alfabetización digital debería plantearse como uno de los retos más relevantes para las políticas educativas destinadas a la igualdad de oportunidades en el acceso a la cultura. Area Moreira expresó estas opiniones en la conferencia titulada “Del conocimiento sólido a la cultura líquida: nuevas alfabetizaciones ante la web 2.0” que sirvió de apertura a las 19.ª Jornadas de bibliotecas infantiles, juveniles y escolares que se celebraron en el Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil (CILIJ) de la Fundación en Salamanca y que este año se ocuparon de las posibilidades y el futuro del universo 2.0.


A continuación ofrecemos un extracto que reúne los conceptos más relevantes de la conferencia de Manuel Area que próximamente será recogida y publicada, como es habitual, por el Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil (CILIJ) en las actas de las 19.ª Jornadas.

[…] Es un hecho constatable que el acceso a la tecnología cada vez es más popular pudiendo calificarse ya como un fenómeno de masas. Los datos estadísticos de los últimos años atestiguan un notable incremento en la disponibilidad de la telefonía móvil, en el acceso a las computadoras e internet o en los servicios de televisión digital no sólo en nuestro país, sino en el conjunto del planeta.

[…] Creo que aquí radicarán, en un futuro muy próximo, las diferencias y desigualdades sociales ante la tecnología: no en el acceso y disponibilidad de las mismas, sino en la calidad de uso. El mercado se está encargando de hacerlas disponibles: cada vez son más baratas, asequibles y de fácil manejo.

[…] Aquellos grupos sociales con alto nivel formativo las emplearán con fines vinculados con la inteligencia y conocimiento colectivo. […] Sin conocimiento adecuado el sujeto no desarrollará una apropiación significativa y valiosa de las herramientas digitales estando, en consecuencia, supeditado a ser manipulado por intereses ajenos a sus necesidades. El individuo que maneja distintas herramientas digitales, pero sin la suficiente capacidad crítica tenderá a realizar un uso consumista y seguramente sea un sujeto alienado y dependiente de la tecnología.

[…] El problema de la alfabetización digital debemos analizarlo como un problema sociocultural vinculado con la formación de la ciudadanía en el contexto de la llamada sociedad informacional, y debiera plantearse como uno de los retos más relevantes para las políticas educativas destinadas a la igualdad de oportunidades en el acceso a la cultura. 


[…] Equidad en el acceso y capacitación para el conocimiento crítico son las dos caras de la alfabetización en el uso de las tecnologías digitales. Por ello, la alfabetización en la cultura digital o líquida de la web 2.0 es algo más complejo que el mero aprendizaje del uso de las herramientas de software social (blogs, wikis, redes, y demás recursos del cloud computing…).

[…] Lo que está en juego es el modelo social de la sociedad de la información. Lograr las anteriores metas significará que ese modelo de sociedad futura se apoye más en principios y criterios democráticos que en los meramente mercantilistas. 


La alfabetización, desde esta perspectiva, debe representar la adquisición de las competencias intelectuales necesarias para interactuar tanto con la cultura existente como para recrearla de un modo crítico y emancipador y, en consecuencia, como un derecho y una necesidad de los ciudadanos de la sociedad informacional. La nueva alfabetización de toda la ciudadanía es una condición necesaria para un desarrollo social armonioso de la sociedad del siglo XXI. Sin población culta no habrá una sociedad líquida que sea democrática e inteligente.





31 may 2011

Hay otro tipo de analfabetos


Por: Alejandro Gómez Valencia

Shutterstock | Alejandro Uribe Tirado ha recorrido universidades de Portugal, España y ha recogido datos en Centroamérica y países del sur del continente para su investigación sobre alfabetización informacional en Iberoamérica. Es docente de la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la U. de A.

Para votar o elegir sistema de pensión se requiere competencia informacional.


El recolector cree que la verdad existe y está en internet, busca información porque un profesor se la pidió y sus habilidades son netamente instrumentales.

Esa es una de las tres categorías que identificó un estudio que realizaron las universidades Javeriana e Industrial de Santander (UIS) para medir en los alumnos una competencia que puede pasar desapercibida pero es esencial.

Se trata de la competencia en información o la alfabetización informacional. Alejandro Uribe Tirado, un docente antioqueño que es candidato al Doctorado en Documentación Científica de la Universidad de Granada en España, define las competencias informacionales como los "conocimientos, habilidades y actitudes que posibilitan a las personas o grupos a utilizar de manera eficiente y eficaz, crítica y ética, la información que facilitan las TIC y otras fuentes impresas, visuales, sonoras y demás (multimodal-multialfabetización), con el fin de generar conocimientos académicos, educativos, investigativos, laborales, profesionales, económicos, políticos, sociales, culturales, etc".

Ser competente en el asunto es vital, por ejemplo, para elegir por quién votar, seleccionar un sistema de pensiones, de salud, para estudiar. Así lo consideró Gloria Patricia Marciales Vivas, directora del Grupo Aprendizaje y Sociedad de la Información, el mismo que hizo el estudio en la Javeriana y la UIS.

La psicóloga Marciales cree que la competencia en la información incide en cómo una persona entiende el mundo y en eso influye la creencia, la motivación y la habilidad. El estudio que dirigió pretendió identificar cómo estaban en ese tema los universitarios de las dos instituciones, que son un grupo privilegiado de la sociedad porque acceden a la educación superior.

Además de los recolectores hallaron dos perfiles más. Los verificadores, que creen que la verdad puede ser relativa, se motivan a buscar información porque les sirve para la formación profesional y tienen la habilidad de contrastar fuentes. Los reflexivos, por su parte, creen que la verdad se construye y ellos puede participar en esa tarea, los motiva la idea de formarse para la vida, son capaces de formular preguntas y de filtrar información.

Un factor determinante en las categorías fue la familia, pues los reflexivos son criados en hogares donde se debate la información que dan los medios y se promociona la lectura, por ejemplo.

Gloria Patricia Marciales está segura de la importancia de la familia, pero coincide con Alejandro Tirado en que el desarrollo de esas competencias debe impulsarse en la educación formal, desde los primeros años escolares.

Tirado está, precisamente, recorriendo universidades iberoamericanas para investigar cómo trabajan en el tema. En su pesquisa entre 337 instituciones de Colombia ha encontrado que la alfabetización informacional apenas está iniciado. Solo 15 tienen experiencias específicas entre las que se destacan la Universidad de Antioquia, la Javeriana, la de la Sabana y la Universidad Externado de Colombia.

El informe de Tirado y Leonardo Machett's Penagos fue publicado por la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios e Instituciones. Se llama el Estado del Arte de la Alfabetización Informacional en Colombia 2010, donde el Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia aparece como la primera institución pública en el país en cuanto a desarrollo de programas de alfabetización informacional.

» Contexto

1- Hay tres sitios en internet para fomentar la formación en competencias informacionales en Colombia e Iberoamérica.

2- http://alfincolombia.blogspot.com.
http://alfiniberoamerica.blogspot.com.
http://ci2-colombia.blogspot.com.

3- Los sitios reúnen esfuerzos de instituciones y personas sobre el tema. Hay tutoriales gratuitos para prepararse en esa competencia.

18 feb 2009

El problema de las fuentes de información electrónicas



Tatiana M. Carsen 1


Resumen: Este trabajo se propone revisar la importancia de la alfabetización informacional en la formación del juicio crítico de docentes y alumnos a la hora de realizar una evaluación y filtrado de las fuentes de información necesarias en sus tareas educativas y de aprendizaje, respectivamente.


Se revisará también el papel que le cabe a la biblioteca como auxiliar en esa tarea, que realiza cotidianamente, y en razón de su interacción cada vez más frecuente con el medio electrónico.

Introducción
La incorporación de las tecnologías de información y comunicación (en adelante TICs) a las prácticas educativas las facilitan pero también introduce nuevos factores que las complejizan. Esto sucede en todos los niveles de enseñanza y afecta a todos los actores involucrados en el proceso educativo (autoridades, docentes, auxiliares docentes, alumnos y padres).

La bibliografía plantea diversas cuestiones teóricas y relata algunas experiencias sobre la implementación y uso de las TICs en la educación. Éstas se caracterizan por su heterogeneidad, la falta de un marco de políticas públicas que favorezcan su apropiación social y por unos actores con dispares conocimientos y habilidades para la selección y uso de esos recursos tecnológicos.

Resulta necesaria la formación continua (tanto presencial como virtual) de los actores del proceso educativo en todas sus instancias: responsables de políticas públicas, autoridades, docentes, alumnos, auxiliares. También hay que estudiar las diversas formas en se pueden y deben incorporar las TICs y con qué herramientas se cuenta para ello. Todas éstas, cuestiones muy complejas y que requieren un análisis en profundidad. Por lo cual, se focaliza este trabajo en analizar el problema recurrente de cómo hacer un uso adecuado de las fuentes de información, con fines pedagógicos o para el cumplimiento de obligaciones escolares o académicas.

Una extensa experiencia, adquirida como bibliotecaria, con diversas fuentes de información y la posibilidad de acceder a bibliografía sobre el tema me permite ofrecer una visión panorámica de cómo enfrentar la sobreabundancia de información y recursos electrónicos disponibles.

Por eso, seguramente este trabajo tendrá un sesgo importante hacia lo documental, aunque sin perder de vista su aplicación a entornos educativos. Comenzaré por analizar el concepto de alfabetización informacional, como premisa para poder pasar al problema específico de la evaluación de las fuentes de información y seguidamente trataré el papel del bibliotecario como profesional experto en esta tarea. Finalmente, abordaré algunas breves conclusiones.

1. Basado en el trabajo presentado ante el curso "Enseñar y aprender con tecnologías de la información y la comunicación" [virtual], dictado por el Prof. Diego Levis (Buenos Aires, abril-agosto 2008)


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