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19 jun 2018
Guía para detectar noticias falsas en internet y redes sociales

Teniendo en cuenta algunos puntos básicos, se
puede identificar rápidamente una fake news y detener una información falsa que
puede llegar a manipularnos o crear una alarma innecesaria.
Se ha puesto en marcha
recientemente la campaña 'inFORMAZIOA' de
información y formación contra las noticias falsas, tras la proliferación
de los últimos años y su facilidad de propagarse ya sea mediante las habituales
redes sociales (Facebook, Twitter), así como mediante las aplicaciones de
mensajería instantánea (WhatsApp, Telegram…).
Las noticias
falsas, o fake news, son un fenómeno contra el que las autoridades están
haciendo grandes esfuerzos, dado el daño que pueden crear entre la población.
Es información falsa creada deliberadamente con la intención de engañar o
desinformar. Además, las fake news suelen
buscar crear confusión, influir sobre las decisiones personales y dañar o
dar valor a la imagen de personas, entidades o instituciones.
EiTB, mediante su campaña, ha desarrollado un decálogo o guía para detectar las noticias falsas en internet y
redes sociales. Son puntos básicos, que a menudo son pasados por
alto, pero que con tomarse un instante la falsedad queda desenmascarada
rápidamente.
Para reconocer una fake news lo primero que hay que hacer es
fijarse en la firma, puesto que suelen ser anónimas, no citan
fuentes y no indican la fecha, pero piden que se difunda
el mensaje. Otras veces parece proceder de un medio de comunicación de
confianza, pero si no lo conocías con anterioridad, desconfía. Además, las webs
de noticias falsas suelen simular la web o URL de
medios de comunicación de prestigio.
Si, a pesar de parecer increíble,
lleva una firma de algún medio o institución aparentemente reconocible, hay que
poner la atención en el texto en sí. Habitualmente contienen faltas de
ortografía y abusan de las mayúsculas y de los signos
de exclamación, cosa que nunca ocurriría en una información
oficial o medio de comunicación reconocido.
Otra de las pistas que ayudan a
identificar información falsa es la "exclusividad" que a veces parece
que tienen algunos medios, si es una noticia importante, debería aparecer en
más de un solo medio, aunque sea su exclusiva.
Por último, hay que dejarse llevar
por el sentido común y no compartir algo que no
sería firmado por uno mismo y que parezca demasiado bueno para ser real. Asimismo,
se debe tener en cuenta que los familiares y amigos también se pueden equivocar
y enviarte unafake news, pero haciendo un contraste de mínimos, se
pueden evitar muchos problemas.
Decálogo
Pero además de ello, EiTB ha
elaborado en forma de decálogo una guía práctica para ayudar a detectar noticias
falsas que se puede resumr así:
- Si no está firmado, no te fíes.
- Si no lo firmarías tú, no lo
compartas.
-
Si el formato no te es el habitual, tienes motivos para dudar.
- Si tiene errores, mala señal.
- ¿Quién lo firma? Ten en cuenta la
autoría.
- Si no está en otro medio, empieza a
sospechar.
- Mira la fecha. ¿Ves algo raro?
- Las fotos te pueden dar pistas.
¿Son muy sorprendentes?
- Revisa las direcciones y
compruébalas.
- Tus amigos y familiares también se
equivocan.
Aquí tienes para consultar el decálogo completo con infomación más detallada y
ejemplos.
Las noticias falsas o "fake news" preocupan al 69 % de internautas, según un informe elaborado por investigadores de la Universidad de Navarra.
El análisis afirma que el 46 % de los encuestados dice haberse encontrado con alguna noticia manipulada en la última semana y un 45 % con casos de mal periodismo (errores factuales y sensacionalismo), ha informado en una nota el centro.
Estos son algunos resultados de la última encuesta anual recogida en el informe Digital News Report 2018 de Reuters Institute de la Universidad de Oxford. Según este estudio, dos de cada tres internautas consideran que los políticos abusan de la expresión "fake news" para desacreditar a los medios que les desagradan y uno de cada tres afirma haber visto este comportamiento en la última semana.
Asimismo, el 84 % de las personas entrevistadas piensa que son los medios informativos y los periodistas los que deben trabajar más para que se distingan las noticias ciertas de las falsas.
Fuente bibliográfica
Guía para detectar noticias falsas en internet y redes sociales. [en línea], 18-06-2018. [Consulta: 19 junio 2018]. Disponible en: https://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/5672767/como-detectar-noticias-falsas-internet-redes-sociales-guia-fake-news/.
3 may 2018
Mundo troll: el detrás de escena de las fábricas de insultos en las redes sociales
Por: Brenda Struminger

Una
oficina repleta de personas que escriben insultos? ¿Un operario que presiona un
botón? ¿Programas automáticos? ¿Una jefa que decide el próximo "Trending
Topic"? ¿Reuniones con dirigentes políticos? ¿Dinero en negro? Un poco de
todo. Los "ejércitos"
de trolls y bots en redes sociales funcionan en el mundo
virtual, pero están montados sobre una estructura humana. Implican inversión,
contratación de personal y adquisición de programas y cuentas falsas, muchas
veces en el exterior.
Siete
comunicadores, publicistas y técnicos informáticos que trabajaron en campañas
de trolls o las coordinaron brindaron detalles sobre su funcionamiento, con la
condición de que no se publiquen sus identidades ni los nombres de sus
agencias.
Fueron
contratados por dirigentes y partidos políticos, a través de sus consultoras y
agencias publicitarias, para brindarles servicios de trolls y bots (cuentas
apócrifas y automáticas destinadas a agredir, cambiar el foco de una
conversación pública o instalar temas).
Las
principales fuerzas también tienen sus propias agencias, montadas, o bien en
sus locales partidarios, o en oficinas. Todo depende del presupuesto. Suelen
instalarse en el Distrito Audiovisual (que comprende áreas de Palermo,
Chacarita, Villa Ortúzar, Colegiales y Paternal), por los beneficios
impositivos.
"Monitos"
Un
equipo de trolls se divide en tres áreas: una persona o grupo que decide la
estrategia (a quién hay que hablarle, a quién hay que atacar, y cómo); un
equipo audiovisual que diseña las piezas que se difunden (videos, imágenes,
flyers); y uno de empleados junior, que llevan a cabo las campañas. A estos
últimos suelen llamarlos "monitos".
Los
operarios no firman contrato, se les paga en negro y se les pide discreción a
la hora de referirse a su trabajo. Son estudiantes o licenciados en
Comunicación o Informática. Tienen entre 20 y 35 años. Algunos tienen horarios
fijos y asisten a una oficina; otros trabajan desde sus casas y envían a sus
jefes capturas de pantalla de cada operación. Cobran entre 10 y 15 mil pesos
por mes. Los mejor pagos son los que están disponibles a toda hora, cualquier
día.
Una
licenciada en Comunicación de 28 años y un técnico en Periodismo de 42
revelaron a LA NACION que trabajaron más de un año en agencias de trolleo.
Cobraban en efectivo, que les entregaban en sobres por mes.
Una
hacía campaña para el presidente de un país centroamericano; el otro para un
intendente del PJ bonaerense. Ambos asistían a oficinas, respectivamente, en
Vicente López y en Palermo, donde trabajaban con otros comunicadores. Sus
tareas se dividían entre ataques por redes e instalación de ciertas palabras o
frases en las listas de tendencias de las redes, llamados Trending Topic. Un
"TT", según la agenda del día, puede lograrse con 300 cuentas que
tuiteen sobre el mismo tema al mismo tiempo.
Los
partidos políticos también tienen sus propias agencias, montadas, o bien en sus
locales partidarios, o en oficinas Crédito: Shutterstock
Costos
Los
gastos para realizar una campaña ilegítima en redes sociales son destinados
principalmente a la compra de cuentas y software y al pago de sueldos de
operarios y diseñadores. El monto total varía según la calidad y tipo de
cuentas, la cantidad de empleados y su disponibilidad. Pero los dueños de las
agencias admitieron que el precio se decide de acuerdo a la billetera del
cliente.
Las
agencias compran cuentas "truchas" en redes sociales a través de
internet. Entre 2008 y 2009, cuando empezaron a utilizarse en el país, solo
podían adquirirse en la deep web ("internet profunda", un área de la
red que no está indexada por los motores de búsqueda convencionales) o en
páginas del exterior. Un consultor pionero en la coordinación de "granjas
de trolls" conseguía, en 2014, cuentas falsas creadas en Vietnam; otro en
Polonia, otro en India, otro en Pakistán. Hoy también están disponibles en
páginas argentinas.
Una
cuenta validada (asociada a una línea telefónica, que permite crear perfiles en
varias redes) sale entre 20 y 50 dólares. Se calculan unos 100 dólares para
lograr interacciones (por ejemplo, likes) para 3000 cuentas apócrifas. Y un
programa para manejar bots cuesta unos 1000 dólares.
Los trolls y la política
Los
directivos de agencias consultados aseguraron que los partidos de todo el arco
político usaron trolls alguna vez. La actividad aumenta en épocas de campaña,
pero entre los principales partidos está vigente todo el año.
Algunos
dirigentes contratan consultoras externas, otros tienen agencias propias. O
como se los llama en la jerga, "call centers". "Que existen,
existen y se usan", dijo una fuente del oficialismo que trabaja en el área
de comunicación digital. "Pero hay que desmitificar que son miles de monos
escribiendo insultos todos los días todo el tiempo".
Las
fuerzas políticas, además de contratar operarios profesionales a través de
agencias, convocan a sus seguidores para que "militen las redes
sociales" difundiendo mensajes o cuestionando a quienes publican ideas
contrarias. También les piden, por mail o mensaje privado, que
"cedan" sus cuentas. Así, la central de operaciones del partido tiene
a su disposición centenares de cuentas con perfiles "reales" para
realizar campañas en redes sociales, lo cual le aporta mayores interacciones.
Además,
reduce los "castigos" que imponen las empresas de redes sociales a
las cuentas falsas. Tanto Twitter como Facebook e Instagram utilizan mecanismos
para detectar este tipo de cuentas y desestimarlas en las búsquedas de los
usuarios o eliminarlas.
Muchas
veces los trolls y bots se usan para desviar o modificar los focos de las
conversaciones en Twitter, Facebook e Instagram sobre determinados temas. Un
ejemplo reciente lo provee Baccaglioni: detectó que la mayor parte de los
mensajes en Twitter el día después del asesinato de un colectivero en Tristán
Suárez cuestionaban al gobierno provincial. Alrededor del mediodía, hubo un
cambio drástico. La mayoría de las conversaciones criticaba a la intendencia de
La Matanza. Rastreó el tipo de tuits emitidos en ese rango horario y descubrió
que habían aumentado exponencialmente, y que las cuentas que tuiteaban eran
falsas. Poco después, uno de las tendencias en Twitter era #RenunciaMagario.
"Cuentas robustas"
Los
trolls perfeccionan cada año sus estrategias para parecer reales. Por ejemplo,
publican textos con errores de ortografía o imágenes de elaboración no
profesional. "Si quiero aparentar que soy alguien real, pero escribo
perfecto o publico una pieza visual con buen diseño, tendré una apariencia
sospechosa", dijo un exempleado de una fábrica de trolls del PJ. "En
general se prefiere difundir piezas con defectos, que hacen a las cuentas más
humanas".
Los
expertos remarcan que los servicios se perfeccionaron en los últimos años.
"Hay un gris muy grande en la detección, porque muchos dejaron de
funcionar exclusivamente de forma automática. Ahora las cuentas intercalan sus
publicaciones con posts manuales, mensajes más elaborados. Así logran
camuflarse para simular que la cuenta parezca real", dice el experto
informático.
Los
perfiles y sus alcances son estudiados minuciosamente por las agencias, que
crean cuentas de acuerdo a esas mediciones: las cuentas de mujeres rinden mejor
que las masculinas; las de usuarios jóvenes "miden" más que las de los
mayores.
"Un
perfil muy rendidor y usado como troll es el de una supuesta mujer que publica
fotos de su cuerpo. Por eso es común encontrar cuentas de chicas jóvenes en
poses sexy que también tuitean sobre política", dijo a LA NACION un
especialista en posicionamiento en redes sociales que tiene su propia agencia
de influencers y trabajó con trolls pero los dejó hace tres años.
No sólo
los usan políticos. También empresarios o figuras del espectáculo que quieren
levantar sus perfiles públicos o limpiar sus imágenes. Un especialista relató
que recibió una oferta para trabajar con las redes de un importante actor que
había sido denunciado por violencia de género.
Glosario
Troll: cuenta
de una red social que puede tener o no una identidad real que la respalde. En
general se usan para agredir, pero también para instalar trending topic. Una
sola persona puede manejar entre 10 y 20 cuentas. Según la atención que le
preste a cada una (calidad de los mensajes) puede lograr tener un perfil más
creíble. Mientras más verosímil es, mejor posicionados estarán sus mensajes.
Bot: son
cuentas poco elaboradas que se manejan automáticamente con un software. Una
persona, con un programa adecuado, puede manejar miles de cuentas de bots.
Sirven para instalar temas en la lista de tendencias de la red social o para
aumentar la cantidad de seguidores de un usuario. Son más fáciles de detectar
que los trolls porque sus perfiles son básicos y reproducen mensajes en masa,
al mismo tiempo.
Campaña sucia en redes: el objetivo de una campaña de trolls y/o bots es modificar
la opinión pública creando conversaciones o Trending Topics. El logro máximo es
transformarse en noticia en los medios de comunicación tradicionales. Por
ejemplo, que un canal de televisión reproduzca tuits falsos o un diario
mencione un trending topic impulsado por robots. La diferencia principal con
una campaña legítima es que los trolls publican contenidos falsos a través de
usuarios falsos. Es decir que no hay identidades reales detrás de cada cuenta.
Un operario suele manejar entre diez y veinte trolls al mismo tiempo. Y una
sola persona puede mantener operativos, a través de un software, a miles de
bots.
Fuente bibliográfica
STRUMINGER, BRENDA, 2 de mayo de 2018. Mundo troll: el detrás de escena de las fábricas de insultos en las redes sociales. [en línea]. [Consulta: 4 mayo 2018]. Disponible en: https://www.lanacion.com.ar/2129427-mundo-troll-el-detras-de-escena-de-las-fabricas-de-insultos-en-las-redes-sociales.
13 dic 2017
Los trolls y las noticias falsas en la red
Por: Vicente Magro Servet
La
veracidad y seriedad en el contraste de las informaciones es una de las máximas
que los medios de comunicación han puesto siempre en práctica con absoluta
profesionalidad. Una forma de actuar que se ha destacado en las facultades de
periodismo para que los profesionales contrasten las informaciones y las
corroboren antes de salir a la luz. Sin embargo, el poder omnímodo de las redes sociales ha puesto en práctica que
algunas personas con fines concretos y personalistas lancen por los diversos
canales de comunicación de internet noticias
que son falsas y con claras intenciones de desprestigiar a personas,
convertir en víctimas a quien no lo es, o dar por ciertos en general hechos que
son absolutamente falsos.
Además,
debemos añadir a esta mecánica que la población
suele creerse estas informaciones sin ponerlas en duda, siempre que les
interesen también por ser partidarios de esa información que se da, lo que les lleva a compartir la información,
produciendo un tremendo efecto expansivo. Y es que la mera difusión de una
noticia falsa no compartida por millones de personas no provoca el impacto que
sí está produciendo esa distribución de la noticia falsa que por el efecto
multiplicador de la acción de retuitear,
o compartir en Facebook es lo que provoca el efecto dañino de la noticia
falsa.
Pero
esto no es una maniobra que se le ocurre a una persona, sino que es producto de un serio estudio con fines
concretos en cada noticia y con la base de una organización y preparación.
Por ello, un estudio de la Universidad de Oxford (verlo en internet
titulado Troops, Trolls and Troublemakers: A Global Inventory of Organized
Social Media Manipulation) identificó en 28 países las tareas más habituales de
los agentes oficiales u oficiosos que moldean a la opinión pública y que se
llaman trolls, para identificar
a quienes, según la Universidad de Oxford, actúan como «un fenómeno organizado, por gobiernos y
partidos políticos que dedican recursos importantes al uso de las redes
sociales para la manipulación de la opinión pública». Tan relevante
papel ejercen estos trolls, que
se trata de auténticos profesionales de la difusión
de información falsa, ya que no es una maniobra de unos descerebrados que
quieran difundir una noticia falsa que a ellos se les ha ocurrido para
comprobar el efecto expansivo de su idea, sino que se trata de una verdadera organización,
de tal manera que cada noticia falsa lanzada por los trolls está
perfectamente estudiada y diseñada de forma «profesional» por un equipo que definen la política de la tendencia
que deben seguir estas noticias, valorando cada momento en que estas se
difunden y con el objetivo de conseguir un fin concreto.
Por
ello, los gobiernos de todos los países, y los propios prestadores de servicios
que permiten el uso de internet y estos canales de difusión de información,
deben poner en práctica sistemas de control de estas noticias falsas y bloqueo
de su difusión, así como llevar a cabo políticas internacionales de persecución
a los autores de estas maniobras. Cierto y verdad es que la metodología de actuación está basada en el
anonimato en internet. Y ello, basado tanto en la posibilidad de no
identificarse como la de asumir una identidad falsa, ante lo que deberíamos
abrir un debate acerca de esta permisividad de usar cuentas en internet sin un
control objetivo acerca de quién ha abierto un blog, o una cuenta concreta en
internet, pudiendo, para controlar la autoría, abrir dependencias físicas de
registro donde, al igual que sucede con la telefonía y el registro físico para
poder darse de alta en una línea telefónica, se tuviera que registrar
«físicamente» cualquier persona que quiera operar en internet, para evitar este
anonimato que es lo que favorece la proliferación de estas organizaciones para
difundir noticias falsas en la red.
Para
evitar estos impactos negativos se está recomendando seguir a los usuarios de
internet una serie de protocolos para evitar creerse las noticias falsas, como
contrastarlas en páginas web antes de redifundirlas, pero es que resulta que quienes lo hacen están
interesados en que la noticia sea verdad, porque participan de la crítica a la
persona o institución a que se refiere la noticia falsa, y aunque no
pertenezcan a la organización sí que son el medio fácil y sencillo que estas
tienen para conseguir el efecto multiplicador del fin pretendido con esa
ideación de la noticia falsa.
Así,
los trolls elaboran con maestría la noticia apoyándola en fotografías
que nada tienen que ver con ese hecho que difunden, pero que les da un signo de
verosimilitud...
Fuente bibliográfica
MAGRO SERVET, VICENTE, 12.12.2017. Los trolls y las noticias falsas en la red. [en línea]. [Consulta: 13 diciembre 2017]. Disponible en: http://www.diarioinformacion.com/opinion/2017/12/12/trolls-noticias-falsas-red/1967222.html.
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