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31 oct 2018

El malo siempre es el otro

Por: Daniel Molina


Con la difusión masiva de las redes sociales hoy las manifestaciones de odio salvaje alcanzaron una estatura épica. ¿Por qué son más frecuentes en las redes sociales la indignación, la difamación y el acoso que cualquier actitud positiva hacia el otro?

Hablar es donarse al malentendido. No es nuevo: esto sucede desde el origen de la cultura. Ya en los primeros textos, esos que se escribieron hace milenios, hay una escena repetida: un interlocutor dice algo y su oyente demuestra que ha entendido otra cosa. Se lo puede leer en Homero, en Esquilo, en la Biblia, en Jenofonte, en Heródoto, en Shakespeare y en Cervantes. Está en todas partes, en todas las lenguas y en todas las épocas. Jacques Lacan resume este malentendido constitutivo de la comunicación en esta frase: “Usted puede saber qué es lo que dijo pero no lo que entendió el otro”.

Si entenderse ya era muy complicado en el mundo físico interpersonal (en ese diálogo frente a frente entre dos interlocutores que están presentes en el mismo lugar, que se ven y se escuchan, que pueden -si quieren- tocarse) en el mundo virtual la posibilidad de comunicarse tiende a cero. De esto (pero no solo de esto) surge que la violencia sea la forma más común de expresión en las redes sociales. Hace dos décadas, cuando recién habían aparecido las webs de los medios tradicionales, esos primeros foros virtuales se llenaron de comentarios maliciosos: allí surgió la primera alarma. Con la difusión masiva de las redes sociales hoy las manifestaciones de odio salvaje alcanzaron una estatura épica.

¿Por qué son más frecuentes en las redes sociales la indignación, la difamación y el acoso que cualquier actitud positiva hacia el otro? Porque la mayoría de las personas vive frustrada: siente que no tiene lo que merece (este es un sentimiento generalizado, que solo muy pocos logran superar sin hacerlo daño a otros). Como hemos logrado limitar bastante la violencia física, por lo general la violencia que nos permitimos es simbólica (que nos expone a menos derramamientos de sangre, pero que para nada es menos brutal).

Los promotores del odio virtual (pero muy real) son los trolls -que son esas personas que buscan destruir el discurso del otro, de ese al que quieren golpear, cambiando constantemente lo que este dice- y los haters -los odiadores extremos, los promotores máximos de la agresión, por lo general bajo la forma de la difamación)-.

El hater es el discípulo perfecto de Joseph Goebbels, el jefe de propaganda del nazismo, porque es un experto en usar los principios de destrucción del enemigo que tal como se lo hacía en la Alemania de los 30: carga siempre la responsabilidad sobre la víctima de sus ataques y saca de contexto todo lo que hace y dice. Ante sus seguidores, el hater “demuestra” que el agredido es el agresor y que tratar de destruirlo es, por lo tanto, un acto de justicia. El hater es, la mayoría de las veces, anónimo (aunque no siempre: hay algunos haters que son tuiteros famosos, que tienen una vida pública reconocida y un nombre legal en sus cuentas virtuales), pero ataca siempre a gente que pone la cara. Y por eso le es más fácil destruirle la vida.

Uno de los mecanismos típicos del ataque de odio es la reproducción, fuera de contexto, de un tuit (o una frase) de la persona que el troll muestra a sus seguidores, generalmente en un nuevo contexto (que lo desvirtúa completamente). El troll que logra generar gran violencia es una cuenta que tiene muchos seguidores. Cuando estas cuentas “denuncian” -difaman- a tal persona ante sus miles de seguidores logran que una buena proporción de estos seguidores vayan a enloquecer al que los trolls tomaron como blanco de su violencia.

La escena de bullying del Colegio Secundario se repite en las redes sociales pero amplificada al extremo. Literalmente no hay límite a esta violencia virtual. Es habitual que, en los ataques cotidianos de un troll, la persona que es el blanco de su odio reciba cientos de agresiones en cuestión de minutos, pero no es raro que pueda recibir miles y hasta decenas de miles de agresiones. El que no ha recibido el ataque de miles de seguidores de un troll no imagina la violencia que estos son capaces de ejercer sobre una persona indefensa. Es una de las formas más malvadas que existen en la actualidad de ejercer el maltrato social.

La revista de psiquiatría “Personality and Individual Differences” presentó un exhaustivo estudio sobre comportamiento violento en internet y dio pistas sobre la psicología de los trolls: son narcisistas extremos, psicópatas sin ninguna empatía por otra persona, manipuladores hábiles y sádicos.

Los trolls, según este estudio, solo sienten algún placer al causar daño. Un rasgo importante de las personas trolls (muchas son mujeres): fuera de internet, se muestran como personas “normales” (tienen una personalidad muy parecida a la de los asesinos seriales). Los trolls que tienen públicos masivos (los trolls de Twitter con, al menos, decenas de miles de seguidores) escogen a sus víctimas entre personas reconocidas que suelen tener discursos polémicos: políticos, feministas, gays, intelectuales de ideas no convencionales o gente que está luchando por ampliar derechos. El troll se enfoca en ellos y logra liderar una amplia comunidad de resentidos que sienten que el troll los representa.

Hay gente que apoya a los trolls porque no los consideran trolls: esto es más visible cuando atacan a famosos o a políticos. Mucha gente encuentra natural que los famosos o los funcionarios políticos “deban” ser atacados. El troll tiene a su favor que la violencia (incluso, las agresiones extremas) estén naturalizadas en internet: mucha gente (que no las sufre) las toma como una broma o una forma de justicia.

¿Por qué tanta gente apoya a los trolls y se suma en campañas de agresiones y violencia extrema? Los estudios antropológicos de la web demuestran que las campañas de odio son posibles porque hay muchísima gente frustrada, que siente que nunca logrará nada valioso en la vida, y que obtiene en la violencia contra su “enemigo” una satisfacción que jamás podría obtener por ninguna acción positiva que realizase en el acotado marco de su vida cotidiana

Además, es una satisfacción gratis e instantánea que, encima, le permite participar de una comunidad a la que le interesa pertenecer: la de los indignados, los que luchan con sus tuits contra los “malos”. 

Ya lo dijo mejor que nadie, hace 50 años, Marshall McLuhan: “La indignación moral es la estrategia del imbécil para parecer digno”.

El problema es que ahora los imbéciles que quieren parecer dignos se unen por millones para causar daño con sus agresiones a gente que no tiene forma de defenderse.


Fuente bibliográfica
MOLINA, DANIEL, 11.10.2018. El malo siempre es el otro. [en línea]. [Consulta: 31 octubre 2018]. Disponible en: https://www.nueva-ciudad.com.ar/notas/201810/38804-el-malo-siempre-es-el-otro.html
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19 may 2014

Cómo trabajar cuando su jefe es un psicópata

Por: Lauren Comiteau

Jefe psicópata en la oficina
Los tiranos corporativos pueden ser protagonistas de películas atrapantes durante un par de horas: piense por ejemplo en el Gordon Gekko de Michael Douglas en "Wall Street" o en Leonardo DiCaprio en "El Lobo de Wall Street". Pero en la vida real, los jefes de esta clase tienen efectos devastadores sobre trabajadores y empresas.
Miranda -periodista de una agencia de noticias holandesa por más de 20 años, que pide no publicar su apellido por temor a perjudicar sus relaciones profesionales- cuenta que una vez le tocó trabajar para un gerente tiránico y manipulador.
"Solía echarle la culpa a todos los demás si las cosas salían mal", relata. "Durante la noche se mandaban correos electrónicos a toda la oficina en los que se humillaba a una persona determinada, sólo porque sí".
Sus actos socavaban la estabilidad y la confianza.
"Los jefes intermedios y los editores luchaban entre sí para llegar a convertirse en el favorito de este directivo. Y él era muy maquiavélico y jugaba a enfrentar a unos con otros".

Psicopatía corporativa

A pesar de que estos monstruos oficinescos se suelen retratar en la pantalla como antihéroes más bien inofensivos, en el mundo empresarial se está generando una ola de preocupación por las cada vez más extendidas conductas abusivas en los espacios de trabajo, lo que los académicos han dado en llamar "psicopatía corporativa".
"Los psicópatas saquean corporaciones enteras. Juegan con nuestro dinero y luego acuden al Estado para que los rescaten"
Oliver James, autor de "Dinero y política de oficina"
Tras la crisis financiera mundial, se ha desarrollado un corpus de investigación cada vez mayor sobre las conductas inadecuadas delbully (matón) corporativo, que parecen darse en particular en el sector bancario y financiero.
La investigación está empezando a identificar rasgos que ya no se consideran simplemente desagradables y perjudiciales, sino que tienen carácter psicopático, según sugieren los expertos.
La lista clínica de rasgos psicopáticos comunes -que incluyen la falta de remordimiento, la amabilidad que puede aparecer y desaparecer sin previo aviso, el egocentrismo, la mentira, la capacidad de manipulación, la impulsividad y la pobreza emocional- predominan entre las personas que se sienten atraídas por puestos de poder.
Es importante distinguir entre el comportamiento psicopático y el psicótico. La psicosis es un síntoma de una enfermedad mental que, en un lenguaje llano, se da cuando alguien pierde contacto con la realidad. Cuando los psicólogos hablan sobre los psicópatas, sin embargo, se refieren a personas con un trastorno de la personalidad con características distintivas como la crueldad, el encanto y la extrema frialdad que pueden mostrar aun estando bajo presión, así como la carencia de empatía y conciencia.
Estos rasgos -dicen los expertos- suelen aflorar entre personas que persiguen la riqueza, la gloria y la necesidad de controlar a los demás.

Saqueo

Empleado atemorizado
El daño en la salud mental de los empleados es materia de estudio de quienes observan el crecimiento de la "psicopatía corporativa".
No son sólo sus subordinados inmediatos de la oficina los que deberían estar temblando.
"Los psicópatas saquean corporaciones enteras. Juegan con nuestro dinero y luego acuden al Estado para que los rescaten", dice el psicólogo y locutor Oliver James, autor del texto "Dinero y política de oficina: Cómo prosperar en un mundo de mentiras, puñaladas traperas y trucos sucios".
"Casi todos los recientes cataclismos (financieros)" pueden atribuirse a personas que muestran un comportamiento psicopático, indica James.
El húngaro Elie Wiesel, a quien se le concedió el Premio Nobel de la Paz en 1986 y fue víctima de la estafa piramidal Ponzi de Bernard Madoff, ha dicho que "psicópata" es "un calificativo demasiado amable" para describir a Madoff, que ahora está encarcelado por encabezar el que se considera el mayor fraude financiero de la historia de Estados Unidos.
El académico británico Clive Boddy va incluso más lejos y culpa del derrumbe financiero mundial de 2009 a los líderes empresariales que muestran conductas psicopáticas.
"Creo que ellos han ejercido gran influencia en toda la ética de las organizaciones, precipitándola en una espiral descendente", señala.

¿Cuántos y quiénes?

Es difícil decir qué porcentaje de las personas en un espacio de trabajo muestran conductas psicopáticas.
"Los denominados "psicópatas altamente funcionales", que no suelen representar una amenaza física para sus compañeros, pueden ser muy eficaces en algunos entornos corporativos, ya que no sienten ningún remordimiento por despedir al personal ni por atribuirse los méritos que corresponden a otros"
El psicólogo Robert Hare, cuya Escala Revisada de Evaluación de Psicopatías (conocida como "PCL-R") de 20 puntos se ha convertido en la principal herramienta de diagnóstico para este trastorno, estima que estos sujetos representan alrededor de 1% de la población general.
Algunos estudios menos científicos, realizados principalmente por internet, sugieren que el número puede ser mayor en los consejos de administración de las empresas.
En 2011, el psicólogo Kevin Dutton, de la Universidad de Oxford, lanzó la Great British Psychopath Survey ("Gran encuesta del psicópata británico").
Dutton utilizó una prueba psicométrica para encuestar a 5.500 personas en la que se les pedía a los participantes que evaluaran en qué medida estaban de acuerdo con una serie de afirmaciones que iban desde "En mundo actual, siento que puedo estar justificado para hacer cualquier cosa con tal de tener éxito" hasta la afirmación "El amor está sobrevalorado."
Aunque no es un relevamiento estrictamente científico, el resultado fue indicador de las profesiones por las que se sienten más atraídas las personas con tendencias psicópatas.
Los puestos ejecutivos encabezan la lista, seguidos de abogados, profesionales de los medios de comunicación, personal de ventas y cirujanos. Los periodistas, policías y miembros del clero también ocupan un lugar al tope de la lista.
Michael Douglas
Como Michael Douglas en "Wall Street", los psicópatas son personajes interesantes para una película. En la vida real, la cuestión es más seria.
¿Y cuáles son los profesionales que menos probabilidades tienen de exhibir rasgos psicopáticos? Asistentes sociales, enfermeros, terapeutas, artistas y profesores.

También tiene sus ventajas

Existe, sin embargo, algún aspecto de la crueldad en la oficina que puede tener algunos beneficios.
Aunque estos líderes causan miseria y destrucción, "aquellos que pueden frenar sus tendencias a ignorar las reglas de la sociedad cuentan con una gran ventaja -señala James-. Si uno no se preocupa por los demás, como sí hace la mayoría de las personas, es más libre y puede pensar de manera innovadora".
Los denominados "psicópatas altamente funcionales", que no suelen representar una amenaza física para sus compañeros, pueden ser muy eficaces en algunos entornos corporativos, ya que no sienten ningún remordimiento por despedir al personal ni por atribuirse los méritos que corresponden a otros, al mismo tiempo que son capaces de achacar sus propios fracasos a errores inventados y ajenos.
"La codicia es conveniente en una economía globalizada, donde se necesitan personas en las altas esferas que sean despiadadamente crueles", dice James, sobre todo cuando se trata de tomar decisiones de negocios cruciales como los recortes de personal.
Pero esa misma crueldad, si no se controla, conlleva un alto riesgo: podría causar "que la empresa sufra una debacle".

Dosis justa

James trabaja actualmente con ejecutivos de alto rango para ayudarlos a ser lo "suficientemente psicopáticos".
Solamente se puede trabajar con algunos jefes que muestran rasgos narcisistas o maquiavélicos, dijo James.
Jefe psicópata
A los jefes psicópatas las cosas se les pueden salir de las manos.
¿Y qué hacen mientras tanto los empleados? Pueden probar poner en práctica la adulación para los primeros, mientras que a los segundos deben demostrarles que les pueden ser útiles, sugiere el experto.
Aunque, para muchos, la situación puede ser simplemente insoportable.
"Es como trabajar para un niño de 6 años", explica el psicoterapeuta Audrey Kraft, que vive y trabaja en Amsterdam, Holanda.
El estudioso británico Boddy, quien ha escrito extensamente sobre ética empresarial, ofrece algunas sugerencias para los trabajadores hostigados: conoce a tu enemigo familiarizándote con la literatura sobre psicópatas corporativos para que puedas anticipar sus acciones.
Luego, documenta todos los casos de abuso; no lo tomes como algo personal; procura contar con testigos durante los enfrentamientos para evitar cualquier posible reacción violenta y, lo más importante, prepárate para enfrentarte a que los jefes de tus jefes no crean nada de lo que dices y padeces.

"Si ese es tu jefe, estás metido en un gran problema. No vas a poder cambiarlo y no aprenderá de sus errores", sentencia Kraft.

Fuente:http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/03/140327_economia_empresa_jefe_psicopata_vp.shtml

20 feb 2014

¿Y si atamos de pies y manos al bibliotecario? [Opinión]

Por: Julian Marquina

Parece descabellada la idea… incluso un poco sadomasoquista, para algunos. 

Pero así es como se siente muchos de los profesionales que trabajan en las bibliotecas y que ven como avanzan otros compañeros de profesión según lo hace la sociedad o las nuevas tecnologías mientras ellos no pueden porque “los de arriba” no les dan el OK para hacer nada o prefieren que no se hable de ellos por ningún medio. Lo que viene siendo el “no destacar por si acaso la cagamos”.

A eso se le llama miedo. Miedo por innovar, miedo por imaginar y miedo por emprender desde dentro de la biblioteca. Y ese miedo es el que hace que los bibliotecarios prefieran no salirse de sus labores diarias y se queden sentados viendo pasar un tren al cual les da pereza subir, por no decir miedo. En otro lado estarían los bibliotecarios que ven pasar ese tren y NO sienten ese miedo o esa necesidad por innovar, imaginar un nuevo futuro o emprender porque ven que con las labores diarias de la biblioteca ya tienen más que suficiente, y que piensan que están más cerca de la antigua biblioteca de Alejandría que de todos los avances futuristas aplicados a las bibliotecas. En este caso no hablo de ellos, sino de los que quieren y no pueden.
Lo que está claro es que hace falta contagiar la actitud, energía y positividad para afrontar el futuro. Para cuando pase ese tren del que os hablaba no le coja desprevenido a ese bibliotecario. Hay que empezar por esos pilares básicos para poder construir una biblioteca con unos pilares fuertes que resistan toda la carga del futuro.
No hay que tener miedo al fracaso. El fracaso es lo que nos va a enseñar cómo es la vida, más que los éxitos. Las bibliotecas no pueden vivir en el mundo de la perfección continuamente. Tampoco estoy proclamando a saltarse las reglas escritas de lo que es una biblioteca, lo que quiero decir es que a esas reglas se les pueden ir sumando nuevas reglas y caminos a andar y explorar.
En muchas ocasiones no hace falta tener un gran conocimiento sobre cómo hacerlo o cómo llegar a lo quiero conseguir. Lo principal es tener la idea de lo que se quiere hacer e ir andando poco a poco, y sin miedo, por ese camino. En ocasiones son caminos con baches y trampas, pero creo que estando la idea se pueden buscar caminos alternativos para llegar al objetivo final.
Luego existe la soledad del bibliotecario en su trabajo, cuando desde un principio (por no decir de los orígenes) es una actitud corregible. La actitud del bibliotecario debe basarse en el apoyo y en la colaboración interna y externa con sus usuarios u otras entidades. Lo que viene siendo trabajo en equipo e indistintamente de quien forme ese equipo. Necesita compañía para emprender todo lo que quiere hacer y saber si lo que va a hacer va a tener algún resultado, ya sea negativo o positivo.
El bibliotecario tiene que ser el perfecto anfitrión de la biblioteca, un perfecto relaciones públicas en todos los escenarios donde esté la biblioteca presente. Un bibliotecario que escucha a sus usuarios y asimila los cambios sociales. Un bibliotecario que incentiva la colaboración y que tiene un alto grado de compromiso con la biblioteca. Un bibliotecario que lucha porque crezca la biblioteca y que experimenta sin miedo al fracaso.
En definitiva, un bibliotecario sin ataduras ni miedos. Un bibliotecario que contagia su actitud, energía y positividad a quien haga falta con tal de poder innovar, imaginar y emprender dentro de la biblioteca. Un bibliotecario por y para su biblioteca, por y para sus usuarios y sin la necesidad de colgarse medallas.
Texto inspirado en el ThinkEPI El bibliotecario desactivado tras su lectura.
Fuente: http://www.julianmarquina.es/y-si-atamos-de-pies-y-manos-al-bibliotecario-opinion/

1 jul 2013

Los empleados feos tienen más posibilidades de ser acosados en el trabajo.

Se habla mucho del acoso en las escuelas: niños y adolescentes que reciben burlas o agresiones por parte de sus compañeros. Pero la problemática parece ir más allá de las aulas: un nuevo estudio la traslada a los adultos y habla del “bullying” en el lugar de trabajo. Los poco atractivos se llevan la peor parte.

Las personas poco atractivas tienen más posibilidades de ser acosadas en su lugar de trabajo que sus compañeros más seductores, según una investigación dirigida por profesores de la Universidad Estatal de Michigan y la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos), publicada en la revista Human Performance.
El estudio consistió en encuestar a 114 empleados de un centro de atención de la salud ubicado en el sur de Estados Unidos. Se les preguntó con qué frecuencia recibieron conductas crueles por parte de sus compañeros de trabajo, como burlas o frases hirientes.
Luego, basándose en fotos digitales, personas ajenas al entorno de los participantes juzgaron qué tan atractivos eran. Los investigadores notaron que los considerados poco atractivos fueron tratados con mucha más crueldad que sus compañeros vistos como lindos. También era más común que tuvieran a cargo las tareas “domésticas” o aquellas labores que el resto no quería hacer. Como si fuera poco, era menos probable que recibieran ascensos.
Los resultados se mantuvieron, incluso, cuando se tomaron en cuenta factores como la edad, el sexo y la antigüedad en el puesto. “Nuestro estudio revela que tanto la personalidad como la apariencia son importantes”, señaló el investigador Brent Scott. “La verdad es que es un hallazgo horrible. Nos gusta pensar que somos profesionales y maduros en nuestro trabajo, pero podemos ser como chicos de escuela en muchos aspectos”, se sinceró.
Parece que se trata de un problema común, al menos en Estados Unidos. Allí existe, incluso, el “Workplace Bullying Institute”: una entidad que se dedica a estudiar, en forma exclusiva, el acoso en los lugares de trabajo, algo también conocido como "mobbing". Según lo difundido en CBS News, estos expertos informan que cerca del 35% de los trabajadores de ese país (o sea, más de 53 millones de personas) admiten que han sido acosados mientras cumplían sus funciones.
Fuente: www.redorbit.com


Fuente:http://www.entremujeres.com/trabajo/trabajo-bullying-laboral-acoso-moobing-companeros-feos-atractivos-bellos-burlas_0_945505481.html

5 abr 2012

“El bullying es terrorismo escolar”


Por: Isabel Menéndez

La psicóloga española Isabel Menéndez, especialista en bullying, explicó la modalidad y las causas de esta problemática que se expande a nivel mundial. Hace pocos días, un niño en Temperley con sólo 12 años, se quitó la vida de un tiro después de sufrir el acoso de sus compañeros en las clases de gimnasia.

La noticia es alarmante. Un niño de apenas 12 años se suicidó utilizando el revólver de su abuelo en Temperley, por causa del acoso que sus compañeros ejercían sobre él durante las clases de gimnasia.

El acoso escolar, conocido como bullying, es una modalidad que empezó a manifestarse fuertemente en Estados Unidos hace unos años y se fue expandiendo por el mundo con una violencia inusitada. Ahora parece haber llegado a la Argentina, donde no hay expertos que se encarguen de estudiar y seguir esta problemática.

Esta mañana, en el programa "Noticias & Protagonistas" que se emite por FM 99.9, la psicóloga española Isabel Menéndez, especialista en acoso de niños en el colegio que hace más de diez años recorre el mundo dictando conferencias y advirtiendo sobre ello, comentó que el origen de tal conducta en su país tiene que ver con un niño llamado Jorkin que se suicidó también, pero tirándose de un puente. "Hace unos años comenzó en España con un suceso como éste, donde un chico se suicidó en una provincia de aquí. No es nuevo, todo el mundo o casi todo el mundo ha sufrido en algún momento el acoso, lo que pasa es que no salía a la luz como ahora. Es necesario prevenirlo, y para ello es importante implantar en los centros unas lecciones de empatía, de ponerse en el lugar del otro, de contener impulsos y sobre todo hay un protocolo de actuación que se está llevando a cabo en algunos centros españoles donde hay que controlar, saber detectar y frenar el bulliyng con una serie de herramientas que existen y están en la literatura. Nosotros lo venimos sufriendo desde hace 10 años de una manera terrible porque esto es la punta de un iceberg terrible", comentó.

Menéndez dio una definición del acoso que es tan cruda como real. "Doy cursos por todo el mundo, y una de las cosas que me prohíben cuando hablo en profesorados o centros, es hablar de lo que realmente es el bullying. Esto es terrorismo escolar, es como cerrar los ojos a una realidad porque se dan cuenta de que ellos no han hecho la previsión que debían. Acá han tenido que morir un par de niños para que la sociedad empiece a tomar las medidas adecuadas. El acoso suele ser en los baños, en los pasillos, nunca delante del profesor, pero éste debe saberlo, debe estar atento. Si ves a un niño aislado que no quiere ir a actividades extraescolares, que no quiere ir a excursiones, que viene triste, que está desolado, tiene cambio de humor, que está aislado... si eres un docente decente, tienes que saberlo". 

También especificó el motivo por el cual se da este abuso de algunos niños sobre otros. "Lo que les hace víctima del acoso es la diferenciación del otro. Puede ser por superdotación, por trastorno de aprendizaje, por etnia o raza diferente, puede ser por un rasgo físico como obeso, delgado, pelirrojo.... da igual. Un rasgo diferencial es el que lanza la señal de alarma para que los acosadores comiencen. Dependiendo de la personalidad del acosado, ese acoso va a más o no. Si en su casa tiene un apoyo o un autoestima adecuada el chico puede responder, en cambio si es inseguro, es protegido, está aislado y no tiene habilidades sociales, los acosadores se dan cuenta de que ahí está la víctima".

Resaltó que el déficit principal pasa por la educación en la familia, donde se deben poner los valores iniciales para el desarrollo futuro. "Los chicos están cada vez más globalizados, saben cómo se hacen estas cosas, entran en Youtube y ven cómo hacerlo. Si no están suficientemente educados y tienen valores establecidos fuertes y profundos que se establecen en la familia como el respeto al otro, la solidaridad, el "no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan", no tienen capacidad de resolver otras cosas y se hacen fuertes con el más débil", contó.

Luego señaló como algo fundamental que los testigos de estos hechos, hablen. "Es importantísimo que los que ven el acoso y callan, den un paso adelante y digan basta. Es fundamental, pero para eso se necesita apoyo, recursos y formar a los padres y al profesorado. También hacer leyes educativas donde haya protocolos de bullying, en las que haya un  tratamiento".

Por último insistió en que debe haber un castigo para los acosadores y protección para el acosado. "Siempre existió este problema, pero antes era un acoso más suave. Con la violencia que impera en nuestra sociedad con los programas, los videojuegos, etcétera, todo esto se está agudizando mucho más; el respeto por la autoridad es menor y por lo tanto el respeto del alumno con el profesor, también es menor. Hay que castigar de verdad, corregir el comportamiento del acosador y sobretodo proteger al acosado y ayudar a los espectadores para que se unan con el propio acosado", concluyó.


Fuente: http://www.noticiasyprotagonistas.com/noticias/31293-el-bullying-es-terrorismo-escolar/

10 ene 2012

Valor y violencia

Por:Guillermo Descalzi



La semana pasada una reyerta entre alumnas de una escuela local terminó con una adolescente apuñalada. En el 2008 una jovencita asesinó a tiros a otra estudiante. En el 2009, Juan Carlos Rivera, de 17 años, fue apuñalado por un escolar en una secundaria de Coral Gables. El mismo año un grupo de muchachos roció alcohol sobre un compañero y le prendieron fuego.
Las vibraciones que salen de nuestras escuelas en casos como estos no pueden ser más feas. En los años setenta, cuando empecé a trabajar junto a mi amigo Enrique Gratas en San Francisco, la voz era tener una ‘buena vibra’. No sé de dónde salió eso de una buena vibra. Viví en los alrededores de una subcultura hippie en la que buscábamos tranquilidad anestesiada, algunos con marihuana, otros con amor libre, los demás buscando por aquí y por allá algún exceso que nos diera satisfacción. Buscábamos tranquilidad a la carrera, quizás porque vivimos en un mundo donde todo se mueve.
La tierra gira a 1040 millas por hora. El planeta se mueve alrededor del sol a 66,660 mph. El sistema solar se desplaza a 558,000 millas la hora. La galaxia lo hace a 650,000 mph, etc. Nos preguntamos por qué no tenemos calma. La respuesta es fácil. Las carreras en las que estamos metidos son reales, mucho más reales de lo que pudiésemos imaginar. Buscamos seguridad alrededor nuestro. No nos damos cuenta que la seguridad que buscamos es interna, individual, lograda por cada uno en cada uno de nosotros. Es una seguridad que implica valor, pero la inmensa mayoría buscamos valor donde no existe. 
Creemos que se encuentra en alguna actitud, en ciertas hormonas, en alguna capacidad para responder a la agresión, en algo que nos haga fuertes. Nada más equivocado. El valor está en el campo de vida que emana de cada uno, similar al campo magnético de la tierra cuya presencia nos protege de la radiación solar.
La condición de nuestro ser determina el campo de vida de cada uno. El problema está en que la mayoría de seres humanos somos más aparentes que reales, y solo lo verdadero tiene campo de vida. La mayoría tenemos campos fragmentados, con tremendos vacíos por donde entra y sale el torbellino de la existencia. Somos como antenas. La giramos para allá y la conexión se pierde. La giramos un poquito para aquí y la conexión vuelve. Somos emisores/receptores de conciencia. La calidad de nuestra conexión depende de la aceptación de nosotros mismos. Si nos aceptamos como somos, estaremos bien conectados. Estamos mal cuando no nos aceptamos, cuando en nuestra poca estima empezamos a negar porciones de nuestro ser. La negación deja temor y arrogancia.
Del ser verdadero sale tranquilidad y valor. El valor acepta. La arrogancia rechaza. No hay valor sin aceptación de nuestros defectos. La arrogancia los niega. El valor es suficiente y en su suficiencia hay tranquilidad.
Dos de los 67 condados de la Florida, Miami Dade y Broward, son los que más violencia reportan en sus escuelas. ¿Cuál es la respuesta? La respuesta del sistema es policías en las escuelas. Es detectores de metales, cámaras de circuito cerrado en pasillos, salones y lugares de recreo. Es una escuela especial para jovencitas embarazadas. La respuesta es estudiar el problema.
Se ha estudiado tanto que hay dos estadísticas de espanto. La edad promedio en que nuestros alumnos empiezan a beber alcohol es a los 12.6 años. La edad promedio para la marihuana es 13.8 años. La respuesta a la violencia escolar debiese estar en cambiar el patrón de conducta entre los alumnos y alumnas, y para eso se necesita promover el valor de ser, ese que se encuentra en toda persona real.
Hoy los medios de comunicación propagan violencia como patrón de conducta en ambos lados del bien y del mal. Los guardianes del bien también son violentos. Ganan los violentos. Enaltecemos la complejidad y la pasión. Debiésemos enaltecer la serenidad y sencillez, la aceptación de nosotros mismos tal y como somos. La mayoría nos rechazamos por sentirnos insuficientes. Sentirnos insuficientes nos lleva a actuar como si estuviéramos a punto de ahogarnos, alzándonos sobre los demás, hundiendo a cualquiera con manotazos de desesperación.
Los muchachos de hoy no son distintos de aquellos que fuimos ayer. Buscábamos buena vibra pero ignorábamos lo que era. Buscábamos prevalecer cuando debiésemos haber buscado armonizar. Buscábamos la admiración de otros cuando debiésemos haber buscado estima propia. El mundo no está en eso. El mundo está en prevalecer sobre los demás. Debemos prevalecer, sí, pero sobre nosotros mismos.

13 nov 2011

América Latina: Estudio analiza violencia y desempeño escolar de estudiantes


Por: Karol Assunção


"En clases con episodios importantes de violencia física o verbal los educandos muestran sus peores desempeños que en clases con menor violencia”. Ésta es una de las conclusiones del estudio América Latina: violencia entre estudiantes y desempeño escolar, publicada en agosto pasado en la revista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Elaborada por Marcela Román, investigadora del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (Cide) de la Universidad Alberto Hurtado, de Chile, y por Javier Murillo, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, España, la publicación llama la atención sobre la violencia entre estudiantes de América Latina.
La investigación trabaja con datos del Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Serce) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el cual analizó 2.969 escuelas, 3.903 clases y 91.223 estudiantes del 6° grado de 16 países latinoamericanos: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. El estudio utiliza informaciones de 15 países estudiados en Serce (con excepción de México).

Los autores consideran que "aprender sin miedo, en un clima confiable y seguro, se constituye en una de las condiciones fundamentales para que cada estudiante fortalezca habilidades de todo tipo y se apropie de aquellos aprendizajes que le asegurarán el pleno desarrollo y la participación social”.

Sin embargo, la investigación revela que ésta no es aún la situación vivida en las escuelas de la región. Según los análisis, el 51,1% de los estudiantes de 6° grado de educación primaria "sufrieron robos, fueron insultados, amenazados o golpeados por sus compañeros en la escuela durante el mes anterior al que se recogieron los datos”. Las agresiones más frecuentes fueron: robo (39,4%), violencia verbal (26,6%) y violencia física (16,5%).

De acuerdo con la publicación, el problema del robo es más preocupante en Colombia, Ecuador, Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana y Perú. Mientras que en Colombia, por ejemplo, más de la mitad de los estudiantes dijeron haber sufrido algún tipo de robo, en Cuba, sólo uno de cada diez alumnos afirmó el mismo.

Argentina se destaca entre los países donde se registran mayores cifras de insultos o amenazas y de violencia física. "Más del 40% de los niños en Argentina, Costa Rica, Uruguay y Perú dicen conocer a alguien de su clase que ha sido insultado o amenazado”, se afirma.

Además, el estudio indica que hay relación "significativa” entre el género de los alumnos y el hecho de haber sido víctima de algún tipo de violencia. Los niños sufren más insultos, amenazas y agresiones físicas que las niñas.

Acerca de la relación entre la violencia escolar y el desempeño en los estudios, la investigación observa, en general, que: "un estudiante de primaria en América Latina que señala haber sido robado o maltratado física o verbalmente tiene un desempeño significativamente inferior, en lectura y matemáticas, que otro estudiante que no lo ha sido”; y que "los estudiantes que asisten a clases con una mayor proporción de actos de robo o maltrato físico o verbal obtienen peores desempeños tanto en lenguaje como en matemáticas que aquellos que asisten a clases donde existe una menor violencia”.


2 sept 2011

Tres estrategias para afrontar el acoso escolar

"Investigamos tres tipos de respuestas ante el acoso escolar. Estas estrategias reflejan la tendencia de los niños y las niñas a centrarse en desarrollar sus habilidades, o en demostrar sus competencias para mejorar su estatus en el grupo de iguales, o en intentar evitar los juicios negativos de sus compañeros", declara a SINC Karen Rudolph, profesora de psicología de la Universidad de Illinois, y directora del estudio.

Según Rudolph, los que optan por desarrollar sus relaciones buscan mejorar sus habilidades sociales. "Desean aprender a hacer amigos". A otros les interesa más demostrar lo que valen. "Son los que dicen: "Quiero ser guay". Quiero caerles bien a los demás niños. Quiero estar en el grupo de los populares"".
"Investigamos tres tipos de respuestas ante el acoso escolar. Estas estrategias reflejan la tendencia de los niños y las niñas a centrarse en desarrollar sus habilidades, o en demostrar sus competencias para mejorar su estatus en el grupo de iguales, o en intentar evitar los juicios negativos de sus compañeros", declara a SINC Karen Rudolph, profesora de psicología de la Universidad de Illinois, y directora del estudio.

Según Rudolph, los que optan por desarrollar sus relaciones buscan mejorar sus habilidades sociales. "Desean aprender a hacer amigos". A otros les interesa más demostrar lo que valen. "Son los que dicen: "Quiero ser guay". Quiero caerles bien a los demás niños. Quiero estar en el grupo de los populares"".
Por otro lado, están los que intentan pasar desapercibidos. "Estos son los niños que dicen: "No voy a hacer nada que pueda llamar la atención de los demás, que perjudique a mi reputación o que me haga quedar en ridículo"", apunta Rudolph.

Los estudiantes tienden a adoptar una de estas tres estrategias, de forma consciente o inconsciente. Por ello, saber cómo se comporta el alumnado frente al bullying puede ayudar a reducir las consecuencias negativas del acoso escolar, "y quizás incluso la frecuencia", aseguran.

Los resultados se obtuvieron a partir de varios cuestionarios distribuidos a 373 alumnos de segundo de primaria y a sus profesores. La mitad de estos alumnos afirmó haber sido objeto de burlas, rumores, intimidación física o agresiones más graves, al menos durante algún tiempo.

Las niñas buscan más el apoyo emocional

Como era de esperar, los que prefirieron potenciar sus relaciones de amistad consiguieron una percepción más positiva sobre sí mismos y fueron más propensos a colaborar para eliminar el conflicto, pedir consejo al profesor o buscar apoyo emocional. Según Rudolph, "las niñas fueron más proclives a adoptar esta actitud que los niños". Quienes siguen esta estrategia no reaccionan impulsivamente, sino que elaboran "respuestas constructivas, enfocadas a aprender de la situación y gestionar las emociones".

Con respecto a los alumnos que querían ser 'guays' o competitivos, en lugar de emplear tácticas reflexivas y prudentes para hacer frente al acoso, lo más probable era que reaccionaran con un contraataque. Además, estos niños tenían percepciones más negativas sobre sus compañeros.

La actitud pasiva puede endurecer el acoso

Por último, los que querían evitar juicios perjudiciales manifestaron mucha menor tendencia a contraatacar al acosador o acosadora. "Su comportamiento era pasivo. Simplemente hacían caso omiso de lo que sucedía", subraya el estudio.

De acuerdo con la investigadora, esta estrategia puede resultar útil en algunas circunstancias, especialmente en los grupos de chicos, que suelen ser más agresivos físicamente que las chicas. Sin embargo, una respuesta pasiva también puede aumentar la predisposición del agresor a endurecer el acoso.

Los psicólogos tienen diferentes hipótesis de porqué el alumnado escoge una u otra forma de actuar ante sus agresores. "Estos comportamientos generales pueden ser el resultado, en parte, de factores temperamentales de los niños o de diferencias biológicas, aunque también podrían surgir de la experiencia. Nuestra opinión es que son fruto de la combinación de las dos cosas, pero todavía tenemos que investigar estos orígenes", concluye la experta.

Referencia bibliográfica:
Rudolph KD, Abaied JL, Flynn M, Sugimura N, Agoston AM."Developing Relationships, Being Cool, and Not Looking Like a Loser: Social Goal Orientation Predicts Children's Responses to Peer Aggression", Child Development, agosto 2011.

Fuente: http://www.lukor.com/hogarysalud/11083083.htm

27 ago 2011

¿Qué es la discriminación?



La discriminación es una forma de violencia pasiva; convirtiéndose, a veces, en una agresión física. Quienes discriminan designan un trato diferencial o inferior en cuanto a los derechos y las consideraciones sociales de las personas, organizaciones y estados. Hacen esta diferencia ya sea por el color de la piel, etnia, sexo, edad, cultura, religión o ideología.

Los individuos que discriminan tienen una visión distorsionada de la esencia del hombre y se atribuyen a sí mismos características o virtudes que los ubican un escalón más arriba. Desde esa “altura” pueden juzgar al resto de los individuos por cualidades que no hacen a la esencia de estos.
Muchas veces este rechazo se manifiesta con:
• miradas odiosas
• con la falta de aceptación en lugares públicos, trabajos o escuelas.

La intolerancia, el rechazo y la ignorancia son determinantes para el nacimiento de conductas discriminatorias.

Las creencias populares pueden convertirse en propulsoras de odios.
Los judíos son avaros, los gitanos ladrones, los coreanos sucios, el que
tiene tez trigueña es cabecita, los bolivianos son inmigrantes ilegales.

Los individuos que son afectados por estas clasificaciones no son valorados por virtudes sino por características secundarias que no determinan sus cualidades como ser humano. Estos ejemplos son crueles e injustos pero son los clásicos dentro de nuestra sociedad.

Existe distintos tipos de discriminación:
• Discriminación social.
• Discriminación laboral.
• Discriminación sexual.
• Discriminación racial.
• Discriminación religiosa.
• Discriminación ideológica.

Entre los adolescentes el aspecto físico como el color de la piel, el tamaño, y el peso, es el principal motivo por el que los adolescentes son discriminados.

Después de las cuestiones físicas y la nacionalidad, el nivel socioeconómico es la tercera causa por la que los adolescentes se sienten discriminados.

Los actos discriminatorios ocurren en la sociedad, de la que la escuela es parte. Frenar la discriminación es complicado porque es parte de un diálogo social.

La discriminación entre adolescentes se da principalmente en las escuelas, esta actitud está incorporada en la sociedad y es institucionalizada por los sistemas de enseñanza, que busca una homogeneidad escolar, desconociendo la diversidad.

Las motivaciones pueden ser de diversa índole, pero siempre están ligadas con la intolerancia por las diferencias.

Algunas formas de discriminación que usan los adolescentes pueden ser:
• Insulto.
• Colocar apodos despectivos.
• Comportarse como si fueran mejores que la persona a la que están discriminando.

No siempre se trata de un acto de mala fe. Muchos actúan por seguir a otros o porque así lo aprendieron.

Entre las consecuencias más comunes y de gravedad de la discriminación en las instituciones educativas está:
• la deserción.
• los trastornos psicológicos y fisiológicos, como por ejemplo depresiones y afecciones psicosomáticas, entre otros.

Para Reflexionar:
La raza humana puede ser comparada con una paleta de colores. Todos diferentes, cada uno con una cualidad especial, algo que lo hace bello. Algún que otro parecido pero, al final distintos.

Ninguno igual pero todos con la misma categoría: colores… Los hombres y las mujeres somos iguales a los colores, todos distintos pero todos, al fin y al cabo: humanos.

Existen millones de opiniones, tantas como habitantes hay en la tierra. Una manera de no discriminar es escuchar y tratar de entender los pensamientos de nuestros semejantes.

Escuchar y respetar, son las claves para no rechazar.



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