Mostrando entradas con la etiqueta jóvenes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jóvenes. Mostrar todas las entradas

17 oct 2018

La epidemia de la ignorancia, la enfermedad de nuestra época

Por: Alejandro Martínez Gallardo


Resultado de imagen para ignorancia
La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante.                                                                                                     Kierkegaard

Hace 2 años escribí un par de artículos sobre lo que llamé la "era de la ignorancia", siguiendo al poeta Charles Simic, quien en 40 años como profesor universitario notó un progresivo declive en el conocimiento de literatura e historia con el que llegaban los alumnos a la universidad. La primera parte trata sobre la ilusión de que la tecnología nos haría más inteligentes, la segunda es sobre por qué los jóvenes son cada vez más ignorantes

En esta ocasión quiero recapitular estas ideas y enfatizar que la ignorancia es una enfermedad que en nuestra época se ha convertido en una epidemia ayudada por la tecnología digital, que tiene la característica de ser viral (y virulenta). Un ejemplo que me parece ilustrativo de lo que en inglés se conoce como dumbing-down, como promediar a la baja de la cultura que predomina en la era de la información y la corrección política -donde todas las opiniones, se cree, tienen el mismo valor-, es lo que ha ocurrido con el concepto de los memes. Los memes son un interesante concepto biológico, desarrollado por Richard Dawkins en su libro El gen egoísta. Básicamente son "genes culturales", o unidades portadoras de cultura (ideas, símbolos, conductas, etc.), que pueden considerarse vivientes y se esparcen infectando a sus huéspedes. A grandes rasgos, los memes son organismos de una evolución cultural que se desarrolla en paralelo y se interpenetra con la evolución biológica. Ahora bien, la mayoría de las personas, cuando piensa en un meme solamente piensa en los memes de Internet, y particularmente en un tipo de meme, las recreaciones humorísticas de eventos, algunas muy ocurrentes -hasta el punto de llegar a ser "lo mejor de una campaña política"- pero mayormente banales y limitadas a entretener. Estos memes son una caricaturización de los memes y, ya que la cultura es esencialmente memética, la cultura se vuelve caricatura. Los memes abarcan mucho más que esto. Algunos biólogos materialistas creen que las religiones son memes particularmente insidiosos; pero, por otro lado, el concepto del meme fue claramente prefigurado por el concepto de arquetipos de Carl Jung y tiene su paralelo biológico no-materialista en el concepto de campos mórficos de Rupert Sheldrake. El caso me parece emblemático por dos razones. La primera, por cómo un concepto científico e intelectual se vulgariza y es adoptado por la conciencia popular sin tener conciencia de su verdadero significado (o de su significado más amplio, ya que, ciertamente, los memes que se publican en Twitter son memes).

La segunda, como reflejo emblemático de nuestra actividad memética fundamental, es decir, nuestra actividad cultural esencial es postear fotos divertidas, chistes, curiosidades y demás memes de Internet. A esto se reduce la cultura: a entretenimiento. Lo cual es preocupante, pues lo memético es uno de los ejes principales de nuestra evolución, la calidad de nuestros memes es la cualidad que toma nuestra conciencia.

El término que predomina en nuestra cultura es "viral", pues está orientada a la viralidad: el éxito e incluso el valor de un meme, de un contenido y hasta de una persona se mide en si logra tener una distribución masiva o no. Esto es altamente significativo, pues nos habla en términos de una enfermedad infecciosa. Se trata de una infección cultural en la que lo que predomina son las opiniones y la falta de pensamiento crítico-histórico no utilitario, es decir, pensamiento que conversa con una tradición filosófica y artística y es capaz de absorber valores espirituales que no están supeditados a la inmediatez comercial. De la misma manera que la "comida chatarra" (junk food) predomina en buena parte del mundo debido a la expansión de las grandes trasnacionales, predomina en buena parte del mundo la cultura chatarra, con sus efectos igualmente nocivos para la psique.

Ya Aristóteles había identificado que la ignorancia era una enfermedad. "Porque el que sólo tiene opiniones, si se compara con el que sabe, está en estado de enfermedad en relación con la verdad", dice el filósofo en su Metafísica, y agrega que aquellas personas que sólo tienen opiniones deberían dedicarse de lleno al estudio, de la misma manera que el enfermo se ocupa más de la salud que el hombre sano. El budismo, por su parte, considera su dharma, la doctrina del Buda, como una medicina para curar la enfermedad de la existencia cíclica o  samsara -¡la causa de sus innumerables y miserables vueltas no es más que la ignorancia!-. El Buda es el doctor que da la receta para curarse, pero el paciente debe aplicarla y tomarse la medicina por su propia cuenta. 

Algunos seguramente argumentarán que esto suena bien pero es un discurso sin sustancia, en tanto que es necesario que digamos cuáles son las cosas verdaderas o qué es la sabiduría, algo que es relativo y, por lo tanto, hablar de "ignorantes" es sólo darse un aire de superioridad e, incluso, una forma de control y manipulación -en una perpetua búsqueda de poder-. Ante lo cual, diré que más allá del discurso relativista posmoderno existen verdades científicas y verdades éticas (las cuales nos vienen de la filosofía y la religión). Todos nadamos, como si fuere, en el agua de estas verdades, las cuales integramos a nuestras vidas muchas veces de manera inconsciente. Por ejemplo, asumimos que las personas tienen agencia, son individuos que tienen un valor intrínseco. Esto es algo que nos viene en gran medida del pensamiento judeocristiano y su noción de que las personas tienen un alma. Si no pensamos que los otros tienen conciencia y son seres con libre albedrío se desmoronaría el sistema jurídico y, en general, la sociedad dejaría de tener sentido.

Aunque la ciencia materialista maneje hipótesis que mantienen que la conciencia no existe realmente y que los individuos son "robots programados" (en palabras de Richard Dawkins), es una verdad moral valorar la vida individual y asumir que las personas tienen libre albedrío. Asimismo, las normas básicas de la convivencia están basadas en la llamada regla de oro, la cual puede tener ciertas similitudes con la noción hindú del karma (que es una causalidad que no se limita a lo meramente material, sino que incluye lo mental y reconoce una moralidad embebida en el cosmos). El universo está formado por leyes naturales y leyes morales, y aunque algunas personas han teorizado que estas leyes se pueden trascender, para hacerlo -si acaso es posible llegar al estado "más allá del bien y el mal"- deben ser conocidas cabalmente. Dije antes que todos nadamos en esa agua, en una especie de sopa cultural, pero los que saben son los que son capaces de rastrear la fuente: el agua del río es más pura cerca de la fuente. Y más aún, aquellos que saben vivir en armonía con las leyes y los ritmos que rigen los procesos de la vida para, de esta forma, permitir que ésta siga fluyendo limpia y cristalina y llegue hasta el océano.

Aristóteles observó que la ignorancia era una enfermedad y el dharma indio, desde un principio, entendió que la cura al problema de la existencia -fundamentalmente, el sufrimiento- era la sabiduría. El lema de la bandera de la India aún refleja esta noción:Satyameva jayat ("Sólo la verdad triunfa"), lo cual es parte de un verso de las Upanishad que sugiere que no sólo triunfa sino que alcanza la liberación de todo sufrimiento. Lo mismo dice un conocido verso del Evangelio de Juan. El problema es que se suele caer en la literalidad, la cual es la marca del fundamentalismo. Sólo mi Dios libera. Y el nuevo fundamentalismo: Sólo lo que podemos ver y medir es real, lo demás (todo lo subjetivo) es una ilusión. Decir que la verdad no es literal no significa que la verdad sea meramente relativa. Significa que no puede reducirse a una definición única y que la sabiduría tiene que ver con la capacidad de percibir la unidad en la diferencia, los puntos de conexión, las analogías que nos permiten compartir sentimientos. Esto fue entendido por los autores de los himnos del Rig Veda, quienes fueron conscientes de que el Uno tiene muchos nombres, todos son aspectos  de una misma esencia y sin embargo, ninguno alcanza a comunicarla y a conocerla nominalmente. Es decir, la verdad ética-religiosa no puede ser dicha, pero sí experimentada. Lo cual es algo que nosotros experimentamos en la vida cotidiana: una persona no es buena o ama a otra persona porque dice que es buena o que ama, es buena y ama cuando actúa y experimenta un cierto estado de conciencia. Como notó Raimon Pannikar, la filosofía tiene dos aspectos: es el amor a la sabiduría pero también, la sabiduría del amor. Logos y Eros, Prajna y Upaya unidos en un matrimonio sagrado. 

¿Cómo, entonces, liberarse de lo que Aristóteles llama meras "opiniones", la marca de la ignorancia? Platón, el maestro de Aristóteles, distingue opinión (doxa) de conocimiento (episteme). Opiniones son lo que tienen los sofistas, aquellos que sólo aparentan saber. En nuestra época es muy fácil ser un sofista, pues existe fácil acceso a todo tipo de información, especialmente superficial o predigerida. En un artículo reciente, el estadista Henry Kissingernotó, con gran lucidez pese a sus 94 años de edad (o más bien, quizás debido a ellos), que en nuestra época regida por la tecnología digital y su religión -el dataísmo- "la verdad se vuelve relativa. La información amenaza con anegar la sabiduría". Lo que diferencia a quien está informado de quien sabe realmente es que el que sabe entiende, no depende de los datos. Es decir, ha sido capaz de hacer suyos los pensamientos que ha escuchado o leído. Los ha transformado en experiencia. El conocimiento se hace, así, una fuerza vital. Tanto Platón como Aristóteles admiten que el conocimiento se puede alcanzar a través del cultivo de lo que hoy llamamos la razón, como también por medio de la intuición. No obstante, estas funciones cognitivas no se desarrollan mágicamente; son el resultado del estudio de la ciencia y la filosofía y -particularmente en el caso de la intuición, la noesis platónica- de una vida contemplativa. Es decir, de una vida que no se dedica vulgarmente al entretenimiento sino a la interrogación de la realidad, la indagación de los principios y la observación de la propia conciencia o alma. En otras palabras, para ir más allá de la opinión es necesario conversar con y hacerse adepto de una tradición de conocimiento; por regresar al principio de este artículo, de empaparse de buenos memes -memes que han probado su aptitud desde los albores de la historia-, de contagiarse de las grandes mentes de la humanidad, de honrar la tradición. Con lo cual no hay riesgo verdadero -siempre y cuando uno entienda y no sólo repita lo que dicen- de volverse un fanático o perder la propia autenticidad: como mencionamos, la sabiduría tiende naturalmente a la libertad, y no a la utilidad. El conocimiento no es un fenómeno moderno constreñido a la ciencia. Es una tradición viva y el sabio será siempre quien comprende la tradición y la actualiza en sí mismo, de esta manera haciendo que evolucione y brindándole el necesario vigor para adaptarse al cambio sin perder su esencia. Esta es una "era de la ignorancia", creo, sobre todo porque no valora y no es consciente de su tradición. Asumimos que lo mejor es lo último y que todo lo viejo es primitivo y ha sido superado por la ciencia y la tecnología moderna. Esto, en realidad, no un pensamiento científico; es cientificismo. En un comentario a McLuhan, el escritor William Irwin Thompson escribió:

Lo que McLuhan reconoció, pero no afirmó explícitamente, es que nuestros nuevos medios electrónicos altamente avanzados, al ser usados por individuos mortales evolutivamente poco avanzados, nos llevarían a la aniquilación cultural. Estos nuevos medios que operan a la velocidad de la luz requieren una nueva conciencia espiritual de la luz. Son tan fantásticamente eficientes que no pueden funcionar para el bien si nosotros no somos buenos; solamente pueden ser usados sin riesgo si decimos la verdad y vivimos en la verdad.

(Coming Into Being: Artifacts and Texts in the Evolution of Consciousness)
Esa nueva conciencia espiritual de la luz sólo puede encontrarse en la vieja tradición espiritual de la luz. Ese hábito de decir la verdad y habitar en lo verdadero sólo puede sostenerse sirviéndose de la estructura del pensamiento religioso y filosófico de Occidente y Oriente. Aunque un estudio muestra que los fundamentalistas religiosos consumen más fake news, paradójicamente, la religiosidad -es decir, el sentido de conexión con algo sagrado- es el antídoto de las fake news (de la misma manera que un sentido de lo sagrado es la mejor solución al problema ecológico). No se trata de regresar al pasado o de retomar las viejas religiones, sino de continuar su evolución y actualizarlas, de reimaginarlas -la ciencia, en realidad, es consecuencia y resultado de la tradición filosófica griega y de las religiones abrahámicas, y no su antítesis-. A fin de cuentas el transhumanismo, la ideología dominante entre las élites tecnócratas actualmente, es solamente una versión de las ideas religiosas de deificación (theosis), inmortalidad y dicha eterna. Sin embargo, creo que es una forma pobre de concebir estas ideas, pues transfiere su fe del ser humano -y su semejanza con la divinidad- hacia la máquina. Deifica la materia, pero olvida la posible divinidad trascendente de la propia conciencia humana, la cual, a diferencia de la inmortalidad tecnológica, tiene como base y garante un principio moral.

Twitter del autor: @alepholo


Foto: Westend61


Fuente bibliorgráfica
MARTÍNEZ GALLARDO, ALEJANDRO, [sin fecha]. La enfermedad de la ignorancia, la epidemia de nuestros días. [en línea]. [Consulta: 17 octubre 2018]. Disponible en: https://pijamasurf.com/2018/05/la_enfermedad_de_la_ignorancia_la_epidemia_de_nuestros_dias/


10 nov 2017

El tesoro de la imaginación

Por: Jorge A. Ceruti 




Hace poco fui al cine a ver la película “It” (El payaso asesino). Era subtitulada y la gente joven (de 20 años para abajo) constantemente en medio de la cinta de suspenso encendía su estúpido teléfono y empezaba a autosatisfacerse electrónicamente. Seis chicas del secundario se sentaron juntas y una (la que sabía) les explicaba todo lo que pasaba (bien fuerte, así todas oían). ¿Motivo? como ustedes explicaron en su nota del día 27 ppdo.: no saben leer, y los que saben, más de 15 minutos de lectura los “perturba” (término de lo más usado hoy día).

Se aplica a todo, desde el consumo de pastillas, manejar alcoholizado o la toma de colegios. No saben entender la trama de una película si no les entra por las orejas (y eso hasta por ahí nomás). En cuanto a los libros, leerlos, ¡ja!... No por nada en la Universidad hubo que incluir la materia “Comprensión de textos”, y hechas las cuentas, de cada 1.000 estudiantes que ingresan a la Facultad se recibe uno.

¿Cuál es la diferencia entre la tribu y la civilización?: los libros. Lo dijo Borges hace tiempo, y las cosas siguen siendo las mismas... Quienes no saben leer libros no saben pensar. Esa frase lo resume todo. Piensen en esto: los dictadores de todo el mundo, en todas las épocas, siempre han sido enemigos de los libros..., pero hoy día, nunca han sido enemigos de la televisión... ¿Por qué? Simple, quite el sonido a un televisor. No podrá soportarlo. En cambio oirá perfectamente la radio... Estas frases son del libro “Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury. Lo escribió cuando en Alemania los nazis empezaron a quemar libros (la temperatura a la que arde el papel es ésa). Describe un país futuro en que los libros están prohibidos, con juventudes sin control, desenfrenadas, que corren en autos a toda velocidad, alcoholizados o drogados, oyendo música estridente, agrupándose para no estar solos. ¿Por qué? Porque por dentro están vacíos y les horroriza saberlo. ¿Han visto qué pocas personas viven solas, sin el telefonidiota? Tienen “miles de amigos” por las “redes sociales” y se jactan de eso. Qué extraño, yo sólo ocho amigos reales a lo largo de mi vida y pienso que fui afortunado. El aparatito supuestamente les da seguridad, ¿y si se rompe? bueno... ¿se mueren también los amigos?

Los libros no dan su contenido fácilmente. Son avaros, egoístas. Exigen que pienses antes. Podés cerrarlos y meditar su contenido, y después retomar la lectura cuando gustes, pero a veces es necesario hacerlo varias veces, hasta entenderlo... ¿Comprenden la aversión de los dictadores por los libros y las bibliotecas? Representan el pensamiento libre, y eso es algo que no pueden controlar. Un libro bueno es uno que tarde o temprano se desea releer para meditar, ya no en la trama sino en las palabras que lo forman, oraciones que son los pensamientos del que lo escribió un día. Y todo es conocimiento.


¿Qué significa leer por placer? Simplemente ser libre. Volar con tu imaginación, visitar cada sitio que desees, ser parte del pasado o del futuro, ser lo que quieras... y créanme no es poco. Tal vez no te haga ser mejor. Pero sí te enseña a pensar más y mejor. Un niño de 12 años que no haya leído “Los caballeros del Rey Arturo”, “Robin Hood”, “La isla del tesoro”, “Los tres mosqueteros”, “Robinson Crusoe” o “Las aventuras de Tom Sawyer” es un niño al que se ha privado del tesoro de la imaginación... Un niño al que sus padres enseñan a leer por placer es un niño al que sus padres han hecho un regalo maravilloso. Porque ese chico jamás estará solo. Nunca... y hoy día, son cada vez más y más los niños solos... Eso sí, andan en patota, todos con telefonidiotas en medio de la multitud. Pero siguen solos.


Fuente bibliográfica
CERUTI, JORGE A., 21 de octubre de 2017. El tesoro de la imaginación -. [en línea]. [Consulta: 10 noviembre 2017]. Disponible en: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2017/10/21/udopina/BUZON-02.html. 

23 dic 2016

Jóvenes de hoy: ¿Una generación sin libros?

Por: José Luis Rozalén


Leer un libro es volver a nacer, es el camino para apropiarnos de un mundo y de una visión del hombre que entrarán a formar parte de nosotros mismos.  En palabras de Álvaro Mutis, una lectura disfrutada con riqueza y plenitud “es la conquista más plena que puede hacer un ser humano en su vida. Un placer que viene de lo más hondo del alma y que ha de quedarse allí intacto y disponible para siempre”.

Leer es el arte de volver a encontrar la vida en los libros y, gracias a ellos, comprender mejor nuestra existencia. La lectura de un libro es un diálogo en el que el libro habla y el alma contesta.

Parte de nuestros males están relacionados con la pérdida de hábito de lectura de las familias y en los programas educativos. Nuestra sociedad, equivocada, no ve ventajas en la lectura.

Maryanne Wolf, psicolingüista de la Universidad de Tufts, teme que se establezca la lectura rápida y digital. Está cortocircuitando nuestro cerebro hasta el punto de dificultar la lectura profunda y crítica. Muchos jóvenes de hoy son incapaces de leer de manera sosegada y gozosa, excitados por cientos de estímulos cambiantes.

Escribe Javier Marías, miembro de la Real Academia Española (RAE) que hemos sufrido una regresión, una huida hacia el mínimo esfuerzo a partir de los años 90. La lectura nos sirve “para convivir sin fanatismos, simplezas ni encontronazos, para comprender en todas sus dimensiones la abigarrada complejidad del vivir”.

No obstante, si se les pregunta, también hay jóvenes que leen y disfrutan con ello. Para Eva, una joven estudiante, es muy importante: “No puedo leer a diario tanto como quisiera por el cansancio, pero no hay nada mejor que dormirte después de leer. Un libro te ilusiona, te hace pensar, reflexionar, tener más empatía con los demás, comprender que hay gente diferente, mundos que, aunque te son ajenos, también son reales y te ayudan a entender y a respetar a los demás”.

Ana María, otra estudiante, afirma que la lectura la enriquece muchísimo. “Somos lo que escuchamos, lo que vemos, lo que pensamos, lo que leemos. La lectura me transporta a otros mundos, a otras vidas, conoces otras maneras de pensar y ser, te vuelves más imaginativa. En definitiva, aprendes a vivir. Además, al leer enriqueces tu capacidad expresiva. Me gusta la novela, y siempre suelo tener un libro encima de la mesita de noche”.

Apunta Pilar que los niños sí tienen interés, pero luego, cuando se hacen adolescentes y jóvenes, lo pierden y les atraen más las redes sociales. Me quedo admirada del desconocimiento total que tiene muchos de ellos de la historia o de la geografía. Los jóvenes necesitan satisfacción inmediata, rápida y breve y eso los libros no lo proporcionan.

Si se escucha a estos jóvenes todavía hay esperanza. Tal vez el desprecio de la lectura, el alejamiento de la inmensa mayoría de la buena ficción literaria, se debe al deterioro del sistema educativo, al deterioro cultural generalizado, al abandono de las bibliotecas, al nulo ejemplo de muchos padres que nunca leen… 

Queda el optimismo en que se haga ver a nuestros jóvenes y a nuestra sociedad que leer produce un inmenso placer, y que no tiene por qué haber una oposición radical entre los actuales medios audiovisuales y la lectura de libros: pueden, y deben, ser complementarios.

Me parecen hermosísimas y verdaderas las palabras de Jorge Luis Borges: “Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua, sin pájaros. Yo soy incapaz de imaginar un mundo sin libros.”


Fuente bibliográfica 
ROZALÉN, JOSÉ LUIS, [sin fecha]. Jóvenes de hoy: ¿Una generación sin libros? | EL DEBATE. [en línea]. [Consulta: 23 diciembre 2016]. Disponible en: http://www.eldebate.com.ar/jovenes-de-hoy-una-generacion-sin-libros/. 


9 jun 2016

Redes sociales y adolescencia: ¿oportunidad o peligro?

Por: Mónica Setién



Con el siglo XXI plenamente asumido y con las nuevas tecnologías en todo los ámbitos, ignorar que forman parte de la vida de nuestros jovenes sería poner una venda en los ojos a nuestra realidad social. Las redes sociales son una potente herramienta y un peligro que hay que controlar. Son una ventana al mundo a la que se asoman y lo que se publica se escapa para siempre de control del usuario.

Por ello hay que enseñar a los jóvenes a usarlo con prudencia y dejar que se registren con una edad adecuada. Dos expertos opinan a favor y en contra de la utilización por parte de los adolescentes de estas herramientas.

En contra
Álvaro Bilbao, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres, se muestra contrario a la utilización de las redes sociales en exceso, entre otras cosas, porque crean adicción y alejan de la vida real. Hacen que los niños no perciban la realidad tal y como es, sino como la creen en su mundo virtual.

-Ciertamente parece imposible frenar la necesidad del niño preadolescente de estar conectado a sus amigos a través de las Redes Sociales. En la preadolescencia (entre los 10 y los 13 años de edad) el cerebro del niño comienza a experimentar una serie de transformaciones que, en parte tienen que ver con los cambios hormonales que despiertan en su cuerpo.

-No en todos los casos, pero sí en casi todos, y con mayor precocidad en las chicas el deseo de formar parte de un grupo comienza a ser una necesidad biológica, tanto como comer y a veces más incluso que dormir. La preocupación por su aspecto, por gustar al otro sexo, comienza a brotar con fuerza y se convierte en una necesidad y una parte fundamental de su identidad personal y social, que el niño o niña quiere que esté presente en el mundo digital.

-A pesar de todo ello, los padres debemos poner el punto de equilibrio, de sensatez y de responsabilidad en el uso que sus hijos hacen de estas herramientas. Doy muchas charlas en institutos y el grado de adicción por internet y las redes sociales es alto. A simple vista no se nota, porque es difícil diferenciar al niño de 12 años que no se separa de su móvil de su padre o madre que está conectado al whatsapp 16 horas al día; pero las consecuencias están ahí.

-Casi todos los alumnos en la era digital reconocen que su ordenador o dispositivo móvil les roba horas al sueño y al estudio. En un grupo cualquiera de alumnos de instituto son muchos más los que duermen menos de 6 horas al día que los que duermen más de 8 (lo recomendable a estas edades es dormir 9).

-Distintos estudios han puesto de manifiesto que estas tecnologías son adictivas y que aquellos que abusan de ellas experimentan más problemas de concentración, problemas de comportamiento/autocontrol y fracaso escolar.

-Puede que el empuje de la tecnología sea incontestable, pero creo que es importante ayudar a nuestros hijos a ser conscientes de sus riesgos, a saber controlarse y a seguir disfrutando de otras actividades.

-Desde lo que yo sé de cómo se desarrolla el cerebro de un preadolescente y cuales son sus necesidades, sólo puedo recomendar dos cosas. Introducir las redes sociales más tarde que pronto y ofrecer reglas y normas claras que permitan a nuestros hijos ejercer autocontrol y una desintoxicación digital en distintos entornos y momentos del día. El rato en familia debería ser, sin duda uno de ellos.

A favor
Por su parte Fernando García Fernández, profesor del colegio Irabia-Izaga de Pamplona y autor del libro Una familia en el ciberespacio, se muestra más cauto a la hora de defender o defenestrar las redes sociales y aunque asume la invasión a la que estamos sometidos, propone que en las familias se llegue a un pacto entre padres e hijos para su buena utilización.

-Es difícil discutir la afirmación de que Internet y sus servicios -especialmente las Redes Sociales- nos están cambiando. Parafraseando al Dr. Gary Small, autor de El cerebro digital, «la actual eclosión de la tecnología digital no solo está cambiando nuestra forma de vivir y comunicarnos, sino que está alterando, rápida y profundamente nuestro cerebro«; y continua afirmando que «además de influir en cómo pensamos, nos está cambiando la forma de sentir y comportarnos».

-Es cierto que algunos de estos cambios son positivos y ofrecen nuevas oportunidades que no deberíamos desaprovechar en el ámbito de la información, la comunicación, las relaciones humanas, la economía, la educación, etc. Seguro que podríamos poner múltiples ejemplos extraídos de nuestra experiencia diaria.

-Sin embargo, no podemos obviar que su mala utilización puede producir el deterioro de ciertos valores humanos como, por ejemplo, la intimidad, la empatía o la veracidad. También el uso desmedido se relaciona con problemas de rendimiento académico o falta de sueño; y el supuesto anonimato ha permitido que repunte el acoso entre iguales, el llamado ciberbullying.

-Podríamos preguntarnos por qué tienen tanto atractivo para el público adolescente y la respuesta podría ser que, por su naturaleza, las redes sociales en Internet ofrecen espacios interactivos, de socialización, en los que pueden aislarse de los adultos, en los que pueden sentirse diferentes o, incluso, construirse una personalidad a su gusto, mostrándose no como son sino como les gustaría ser.

-Por ello, la única manera de minimizar los riesgos y maximizar las oportunidades es el establecimiento de una serie de normas o pautas de uso. Siempre que en la historia de la humanidad ha aparecido una nueva tecnología se ha producido una feroz discusión entre partidarios y detractores. Por ejemplo, los primeros automóviles fueron recibidos con vítores, sin embargo, a medida que fue popularizándose su uso y empezaron a aparecer los problemas, aumentaron las voces en su contra.

El progreso tecnológico había traído aparejados otros problemas relacionados con la seguridad vial o la contaminación acústica y del aire, que intentamos minimizar cumpliendo una normativa de uso o pagando la correspondiente sanción si nos la saltamos.


-Quizá haya que pensar en una especie de código de circulación en Internet. En el caso de los adolescentes, menores de edad, ese código deberían consensuarlo los padres en el hogar y las autoridades educativas en los colegios y, a mi juicio, debería contener reglas referentes al cuándo, cuánto, cómo y para qué usan esta tecnología.


Fuente bibliográfica
SETIÉN, MÓNICA, [sin fecha]. Redes sociales y adolescencia: ¿oportunidad o peligro? abc [en línea]. [Consulta: 8 junio 2016]. Disponible en: http://www.abc.es/familia/educacion/abci-redes-sociales-y-adolescencia-oportunidad-o-peligro-201605230137_noticia.html. 

6 feb 2016

Los jóvenes "ni-ni" ya son 20 millones en América Latina



Este fenómeno afecta a uno de cada cinco jóvenes de esa franja de edad, un enorme grupo que requiere acciones especiales para evitar la deserción escolar.

América Latina tiene unos 20 millones de jóvenes con edades entre 15 y 24 años que no estudian ni trabajan, los "ni-ni", y en su mayoría son mujeres, alertó un estudio del Banco Mundial divulgado este martes en Washington. 

Este fenómeno afecta a uno de cada cinco jóvenes de esa franja de edad, un enorme grupo que requiere acciones especiales para evitar la deserción escolar, apuntó el estudio "NiNis en América Latina".

"El nini latinoamericano típico es una mujer de un hogar urbano", detectó el documento, ya que dos tercios de los jóvenes en esa situación es de sexo femenino. 

El economista Rafael de Hoyos, uno de los autores del estudio, dijo que uno de los elementos esenciales en este escenario es el embarazo adolescente, que conduce inicialmente al abandono escolar de mujeres jóvenes que más tarde no logran tener acceso al mercado de trabajo.

"Esas mujeres jóvenes, ya sea por el casamiento a temprana edad o el embarazo en la adolescencia, salen de la escuela. Sin una educación completa, les resulta muy difícil capacitarse para un empleo que le permita contribuir a la manutención de la familia", dijo. 

Sin embargo, añadió de Hoyos, aunque la mayoría de los ninis latinoamericanos son mujeres, en las últimas dos décadas aumentó considerablemente el número de varones en esa situación. De acuerdo con los datos del estudio, prácticamente todo el aumento de 1,8 millón de ninis latinoamericanos desde 1992 se debe al crecimiento de casos entre hombres. 

"El principal factor en este caso es la necesidad de dejar la escuela para buscar un empleo. Como se trata de jóvenes sin mucha experiencia, la mayoría consigue trabajos informales o mal pagados, quienes pierden su empleo ya no retornan a las clases", señaló de Hoyos. 

Para el especialista, la gravedad de este problema es tal que ni siquiera el ciclo de crecimiento regional empujado por los precios de las materias primas, que permitió una reducción de la pobreza extrema, pudo cambiar el escenario.

"A pesar del desempeño de América Latina desde el año 2000, la proporción de ninis se redujo apenas de forma marginal, pero aumentó el número bruto de jóvenes en esa situación", comentó. Además, el estudio apuntó que el 60% de esos jóvenes pertenecen a hogares del 40% más pobre de cada sociedad, y por lo tanto su situación hace que se perpetúe la desigualdad de una generación a la siguiente.


En países como Colombia y México "hay indicios que señalan que el fenómeno de los ninis guarda relación con el crimen y la violencia", en general las pandillas. "Para comenzar a resolver este problema hay que pensar en medidas que actúan de forma paralela, pero la prioridad absoluta es establecer estrategias para prevenir que los jóvenes abandonen la escuela", dijo de Hoyos.

Fuente bibliográfica
Los jóvenes ni-ni ya son 20 millones en América Latina. Diario Uno [en línea], [sin fecha]. [Consulta: 7 febrero 2016]. Disponible en: http://www.diariouno.com.ar/a-fondo/los-jovenes-ni-ni-ya-son-20-millones-america-latina-20160119-n220717. 

22 may 2015

¿Son nuestros jóvenes demasiado dependientes de Internet?

jóvenes en internet FAD_850


La privacidad es una preocupación, pero se asume el riesgo porque el que no está en las redes sociales no existe y eso es mucho peor que una foto tuya comprometida circule por el ciberespacio. 
Efectivamente las cifras de la encuesta afirman que el 58% de los jóvenes reconocen que los riesgos que supone el uso de Internet, como elciberbulling, son mucho más frecuentes de lo que se piensa. Incluso un 41% ha afirmado que el acoso por parte de adultos a menores es constante. Tan soloun 20% se mantiene al margen de estos peligros y dice no sufrirlos.
Es también interesante conocer el estado de dependencia que estos jóvenes tienen de la Red, ya que el 90% de los 800 jóvenes entrevistados para el estudio afirma no sentirse personalmente dependientes de las redes sociales. Tan solo el 7% reconoce estar francamente enganchado a ellas. Sin embargo si se les pregunta por el nivel de dependencia de otros jóvenes de su generación el 85% afirma que existe un sometimiento a la tecnología y las redes sociales muy alto entre amigos y compañeros. Quizás vean más la paja en el ojo ajeno y como ocurre con otras adicciones, no terminen de reconocer que realmente están enganchados a Internet. Incluso el 60% responde que no le afectaría en absoluto carecer de conexión. Sin embargo, más de la mitad de ellos reconoce haber sentido la necesidad de desconectarse debido a la saturación que les provoca la frenética actividad de las redes sociales.
Contradictorio, pero lógico si tenemos en cuenta que la percepción general de alguien que ha crecido usando la tecnología es que Internet no es un objeto que cree dependencia, sino un medio tan habitual y necesario como coger el autobús o ir a clase.
jóvenes_internet_FAD
Foto: Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud.
El estudio también nos ofrece una fotografía, un selfie, sobre la tipología de comportamiento de estos jóvenes internautas y nos propone 4 tipos:
  • Jóvenes integrados en la Red: Con un mayor porcentaje, el 26,9% de los jóvenes, agrupa a los que piensan que las tecnologías tienen grandes ventajas y las aprovechan, pero no hacen un uso intensivo de ella. Tampoco reconocen que haya una mayor pérdida de intimidad o seguridad en Internet que la que pueda haber en la calle.
  • Jóvenes experimentados: Defensores a ultranza del uso de las redes sociales y de la forma de relacionarse en ellas, minimizando los posibles riesgos. Son capaces de ver las ventajas de la combinación del mundo online y offline. Nunca se sienten saturados de la Red, ni creen padecer adicción. Es el grupo que más aprovecha el medio y el que más participa en todo tipo de foros, blogs, juegos online, envío de información y fotos, etc. Corresponde al17,5% de los jóvenes.
  • Jóvenes pragmáticos: Corresponde al grupo más numeroso, el 30,1% de los jóvenes y en ellos confluyen tanto la necesidad imperiosa de usar las tecnologías, como el reconocimiento de que Internet les absorbe demasiado y de que en algunas ocasiones pueden estar en riesgo.
  • Jóvenes tecnófobos: Agrupa al 12% y mantienen un discurso negativo frente a las redes sociales, valorando las relaciones “cara a cara” como de mayor calidad afectiva. Aunque tienen cuentas apenas las mantienen y tienen una mayor conciencia de los peligros del ciberespacio.
Si valoramos para qué usan la Red estos jóvenes vemos que es para ellos una buena herramienta de búsqueda de información, pero también es una de sus mayores fuentes de ocio y diversión. Una gran mayoría de ellos suelen ser participativos en las redes sociales, sin embargo la preferencia es el cotilleo. Un 81% suele pasar más tiempo viendo los perfiles, fotos y comentarios de otras personas que aportando los suyos propios.
En la siguiente infografía elaborada por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud podemos ver los datos más claramente:
03. INFOGRAFIA JOVENES EN LA RED SELFIE


Fuente bibliográficaEstudio sobre jóvenes e Internet | Toyoutome. [en línea] 2015. [Consulta: 22 mayo 2015]. Disponible en: http://toyoutome.es/blog/son-nuestros-jovenes-demasiado-dependientes-de-internet/36054. 

22 may 2013

¿Es peor leer que ordenar la habitación?



   Leer es la tercera actividad menos valorada por los jóvenes, sólo por encima de dormir o asear la habitación!
Reconfortaros! Los datos nos dicen que no... Pero la diferencia es poca. La lectura no es una de las prioridades entre parte de los jóvenes nuestra sociedad, cuyo tiempo de ocio se destina preferentemente a otras actividades. Aun así, la lectura por placer es primordial para el aprendizaje. ¿Qué podemos hacer para motivarla?
Isabel Solé, catedrática de psicología evolutiva y de la educación en la Universidad de Barcelona, ​​afirma que la enseñanza de la lectura puede ser vista como un taburete de tres patas, que son: "enseñar y aprender a amar la lectura, a disfrutar de ella; enseñar y aprender a leer, y enseñar y aprender a leer para aprender". A menudo las patas se resumen en: el gusto por la lectura, el saber leer y leer para aprender. Lo que nos quiere mostrar la imagen del taburete es precisamente que las tres dimensiones son imprescindibles: hay que saber leer, es evidente, hay que dominar las estrategias que ponemos en práctica cuando leemos para aprender, pero no podemos olvidar que hay que facilitar el disfrute de la lectura.
La OCDE publicó un informe que lleva por título ¿Leen actualmente los estudiantes por placer?, en el que ilustra con datos la relación entre la lectura por placer y el rendimiento escolar y el aprendizaje a lo largo de la vida. Según este estudio, los alumnos con mejor situación económica, social y cultural leen más por gusto. Y las chicas también leen más que los chicos. El análisis de los resultados en la evaluación de PISA en diferentes países nos indica que los alumnos que leen diariamente por placer obtienen un resultado escolar mejor. En promedio, la diferencia en los resultados corresponde a un año y medio de escolarización. Es decir, en materia de resultados escolares, los jóvenes que leen cada día van un año y medio por delante de los que no leen.
Las diferencias en competencia lectora son la expresión de desigualdades sociales y a la vez las perpetran, como muestra el informe de la OCDE sobre PISA 2006, Extending Opportunities - How active social policy can benefit us allLa falta de comprensión lectora puede dificultar el aprendizaje y esto no sólo tiene efectos en el ámbito escolar y académico, sino que puede ser un obstáculo a la inserción laboral y durante la trayectoria laboral.
A pesar de los beneficios de la lectura en el aprendizaje, algunos informes muestran que, en el caso de los jóvenes, el hábito lector se encuentra en retroceso. La OCDE muestra que, entre 2000 y 2009, en prácticamente todos los países, los jóvenes cada vez leen menos.
En el ámbito catalán, el Consell Català del Llibre Infantil i Juvenil elabora una encuesta a jóvenes de 12 a 16 años, familias y profesorado para evaluar la evolución de los hábitos de lectura de los niños y jóvenes. Este estudio también refleja el descenso de la lectura en el tiempo libre entre 2004 y 2008. Cuando se pregunta por las actividades que más gusta hacer a los niños y jóvenes, las actividades más valoradas son salir con los amigos, escuchar música y chatear, jugar o navegar por internet. Leer es la tercera menos valorada, sólo por encima de dormir o asear la habitación!
El 83% de los niños de 12 años leen cada día o alguna vez por semana, frente al 44% de los de 16 años. Así pues, la lectura es muy presente durante la primaria y tiende a desaparecer durante la secundaria. Este es un reto presente en muchos institutos y que hay que abordar. El 46% de los niños de 12 años afirman que leen para aprender, mientras que sólo el 23% de los de 16 años lo hacen. Evidentemente, los motivos de la lectura y su hábito están estrechamente relacionados.
Un buen hábito lector está relacionado con una mejor competencia lectora y un mejor aprendizaje, en la etapa escolar y a lo largo de la vida. Pero tenemos ante nosotros el reto de vivir en una sociedad cada vez menos lectora. Hemos conseguido que en la infancia se lea, gracias al esfuerzo que se ha hecho en escuelas y bibliotecas, entre otros. Hay que recuperar, en los jóvenes y en los adultos, el placer de la lectura. El reto es evidente para aquellos que trabajan o conviven con jóvenes. Trabajar a partir de la motivación, tener presente lectura en pantalla, recordar que los adultos somos modelos, pueden ser algunas de las claves. Tener un buen hábito lector marcará una diferencia en el aprendizaje.



http://www.eldiario.es/catalunya/diarieducacio/peor-leer-ordenar-habitacion_6_132696767.html

12 may 2012

Divinas palabras



Señor Sinay: Me enseñaron que existen las malas palabras y por una cuestión de educación no deben decirse, pero hoy son de uso cotidiano en programas de radio y televisión. 
Edmundo A. Koch

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española registra 283.000 palabras. No son, sin embargo, todas las que integran nuestro idioma. En esa generosa cantidad figuran casi todas las que llamamos malas palabras. Ellas son hijas reconocidas de nuestra lengua. Somos la única especie que habla y escribe, que creó idiomas distintos y los dotó de reglas. La palabra es un don del que disponemos y material esencial de la comunicación, esa forma de amor. ¿Hay malas palabras o hay un mal uso de las palabras?
El don de la palabra exige responsabilidad en su uso. Con ella se crea el mundo (nombramos lo que existe y existe lo que nombramos), con ella se puede herir y se puede sanar, puede ser arma o alimento. Las malas palabras lo son por la forma y la intención de su uso, no necesariamente por su significado. De hecho, grandes obras de la poesía, la narrativa, el ensayo o el teatro las incluyen de un modo creativo y funcional; se valen de ellas para alcanzar su estatura estética o filosófica.
El idioma se empobrece cuando crecen la pereza mental, el facilismo ético, la incomunicación, la anorexia del pensamiento y la indiferencia ante el otro. Entonces se empieza a escribir mal, a hablar peor y a leer sin entender. De las 283.000 palabras que oficialmente disponemos, se calcula que se usa un promedio de 300 (trescientas, sí). Pedro Barcia, presidente de la Academia Argentina de la Lengua, advirtió que los jóvenes apelan apenas a 200 palabras. "Nos espera un cautiverio de la libertad de expresión -dijo-. El hombre no va a tener libertad para decir lo que quiere ni matices. Nos espera un empobrecimiento gradual del intelecto porque la persona piensa con palabras, distingue gracias a las palabras una realidad." La palabra es, también, síntoma. Agoniza cuando antes se han descuidado otras cosas, como valores, sentimientos, principios y necesidades espirituales. Entonces sólo se oye un balbuceo de malas palabras.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...