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28 ago 2010

Sociedad digital


«Dejemos ya de lado el funesto “que inventen ellos” e inventemos el futuro entrando todos con paso firme en la sociedad digital»

Día 21/08/2010
La irrupción de las tecnologías en nuestras vidas es ya imparable. Todo empezó con la virtualización del dinero y las tarjetas de crédito, pero el desarrollo de novedosas aplicaciones para la defensa fue el factor desencadenante. No es de extrañar. Una vez más, los grandes adelantos vinieron de la mano del capital y de la inteligencia militar. Pronto aquella Arpanet castrense gestó la Internet civil, imprescindible en menos de dos décadas para cualquier ciudadano y universo por derecho propio para los más jóvenes. Del correo electrónico, instantáneo y gratuito, pasamos a la web, ese gigantesco escaparate de contenidos de toda laya que crece exponencialmente sin respetar fronteras geográficas ni temporales. Internet era en sus inicios un misterioso arcano solo para iniciados, con un lenguaje propio y reglas de buena educación —la Netiquette— que todos respetábamos para ser respetados. Internet fue creciendo y no dábamos abasto para anotar los sitios interesantes que descubríamos navegando al azar por el proceloso ciberespacio a partir de las pocas direcciones URL que cuidadosamente anotábamos en una libreta como si fuesen tesoros. Navegar era emocionante, pero pronto se reveló inmanejable. El cambio radical llegó de la mano de Google cuyo famoso algoritmo de búsqueda y exitoso modelo de negocio arrasaron con todo lo anterior.
Tan genial y rentable idea pronto animó a sus jóvenes fundadores a ensayar nuevas e improbables aventuras. Su primer gran sueño, al que seguirían muchos más, fue la construcción de la gran biblioteca mundial en la que todos los libros, debidamente digitalizados, estarían disponibles gratuitamente. La digitalización ya había invadido las fotos, el vídeo, la música y el cine, que los internautas intercambiaban a partir de los muchos sitios especializados en enlaces P2P, ese revolucionario negocio inventado por Napster que pronto se convirtió en la pesadilla de los titulares de derechos de autor.
Los bibliotecarios comprendieron enseguida el inmenso potencial que la tecnología digital ponía a su alcance y han sido la primera profesión de la cultura que hizo sus deberes a tiempo, familiarizados como estaban con la automatización de los catálogos. La reacción europea a la osadía de Google cristalizó políticamente en el sueño de Europeana. Sin la previa estandardización de los formatos digitales y la adopción del OAI, ese gran invento que permite la recolección remota de objetos digitales, Europeana hubiera sido inimaginable. Pero la digitalización es cara, la vida útil de los objetos digitales, bastante más efímera que la de los manuscritos medievales y su preservación, no menos costosa. La sostenibilidad de la financiación y la ausencia de un marco jurídico apropiado para la protección del derecho de autor en el ámbito digital constituyen todavía los dos grandes frenos de las bibliotecas digitales, incluyendo Europeana. Google se enfrenta a muchas reticencias y también choca con la rigidez del marco jurídico analógico. Acabarán convergiendo.
Hasta hace poco, el sector del libro ha vivido alejado de la era digital. La vieja tecnología del libro es casi perfecta para la lectura, los dispositivos electrónicos eran caros y poco prácticos, y la preocupante experiencia del P2P desanimaba a cualquiera. Además, el nuevo protagonismo de autores y lectores en la oferta digital trastoca la tradicional cadena de valor del sector. En España, siempre rezagada en innovación tecnológica, la experiencia Enclave, iniciativa conjunta de la Biblioteca Nacional y los editores, habrá servido como ceremonia iniciática para muchos. Ahora dispositivos, tabletas y teléfonos móviles de última generación abren nuevas expectativas al negocio del e-book, al menos en los países equipados con banda ancha. Sin embargo, como también sucede con la Prensa, la búsqueda del modelo ideal de negocio e-editorial continúa en fase de experimentación y es demasiado pronto para avanzar hipótesis acerca del devenir de las librerías en el desarrollo del futuro negocio de la lectura. Como ya entreviera Prensky, nada de cuanto hoy afirmemos nosotros, los «migrantes digitales», constituye fundamento válido para escrutar los comportamientos sociales y culturales de los «nativos digitales» en cuyas manos está el futuro.
Todavía en los albores de la sociedad digital, este breve repaso de la corta historia de Internet, ahora propulsada por el creciente poder de las redes sociales (web 2.0) permite observar las consecuencias de un terremoto que ha abierto un sinfín de posibilidades, sacudiendo a todos los sectores y, lógicamente, a sus profesionales: bancos, defensa, correos, ministerios de Hacienda, autores, artistas, empresas discográficas, industria del cine, videoclubes, bibliotecas y otros muchos que ya siguen: educación, sanidad, servicios públicos, edición, librería y tantos otros. Unos han sabido aprovechar mejor que otros las ventajas de la era digital, pero todos se ven obligados a reinventarse como profesionales, como empresarios, como administraciones. La crisis económica bien pudiera acabar sirviendo de catalizador al diseño de nuevos modelos económicos globales basados en creatividad, innovación, competitividad y productividad que todos los países se aprestan a potenciar.

12 jul 2010

El móvil es el dispositivo de un futuro en el que todos estaremos conectadosl


La movilidad es total

El móvil es el dispositivo de un futuro en el que todos estaremos conectados

Las aplicaciones móviles ya están funcionando. Desde donde puedes encontrar un lugar para comer en tiempo real y con las imágenes y características del negocio hasta la descarga directa de una canción que te sirve como“politono” en cuestión de segundos, y todo desde un aparato que es la llave para interpretar los nuevos procesos de cambio que se están introduciendo en el mercado laboral. Cada vez son más las demandas de soluciones de movilidad en tiempo real por varias razones, quizás por la deslocalización del trabajo de servicios en sí, o bien, por la puesta en marcha de un plan de mejora de la innovación en las instituciones y empresas, que acompañará a una estructura completamente distinta de las áreas de las sociedades. De hecho, la entrada y impulso de las nuevas herramientas y la consolidación de la firma electrónica, que sirve de ejemplo, nos hacen caminar en un contexto globalizado donde las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) tendrán un papel fundamental a partir de ya, porque el pasado se ha quedado en un recuerdo para la historia. De esta manera, que la próxima semana se presentan varios informes sobre la Sociedad de la Información en España, podemos enunciar que la telefonía móvil ha llegado a la fabricación y distribución de5.000 terminales. Apostemos por un cargador universal, por una conectividad completa y por la disponibilidad de todos los documentos en un gestor sencillo de emplear.

Las noticias vuelan. El móvil, que se ha introducido en la sociedad como una herramienta de comunicación para voz y textos, es una realidad que se ha convertido en el centro del control de la organización de una persona, que a su vez realiza un trabajo para una empresa.

Conlleva riesgos, claro, pero eso no te lo dicen. La demanda excesiva de datos, conversaciones que no nos llevan a ningún lado, o bien, la dependencia en ocasiones, que resulta incómoda, ha cambiado nuestros comportamientos en los últimos años.

En el año 1995 el sonido de un móvil era incómodo. En el 2010 es lo más habitual, porque hay 5.000 terminales y las personas lo emplean para cualquier tipo de actividad.

Por otro lado, ahora mismo, las operadoras de telecomunicaciones negocian el futuro de las comunicaciones para los próximos 10 años.Así de sencillo. Y, como es habitual, la formación en este campo es vital, porque las personas deben de conocer los usos del móvil como sistema de control de los distintos procesos en su vida personal y laboral. No es tan sencillo.

Un ejemplo de la llegada de las Tecnologías de la Información y la Comunicación a la sociedad ha conseguido descentrar a las personas que estaban trabajando de otra manera. Como el caso de los hospitales, o bien, cuando acudes al médico, y éste no sabe teclear en el teclado o moverse por la interfaz gráfica de las aplicaciones.

El ahorro de costes será significativo, pero no el del tiempo, ya que tienes que conseguir formar a una persona que trabajaban sobre un modelo en los últimos 30 años, y ahora estamos modificando funciones para poder almacenar más datos, llevar un control exhaustivo de, por ejemplo, los pacientes, por lo que estas modificaciones llevan algo de tiempo. Son detalles que ocurren en la vida cotidiana.

Asimismo, el mercado de los móviles está teniendo un crecimiento exponencial y esta semana se alcanzó el hito de los 5.000 millones de dispositivos en el mundo, una cifra de la que buena parte es responsable China e India.

En el año 2000, aproximadamente 720 millones de personas tenían un móvil, menos de la mitad de usuarios que China tiene hoy en día.

Las suscripciones móviles de banda ancha están creciendo a un ritmo similar y es que los estudios demuestran que dentro de poco el 80 por ciento de los usuarios accederá a Internet a través de su móvil, según datos de Ericsson recogidos por Portaltic (http://www.portaltic.es).

Para algunos tener un móvil es una cuestión de conveniencia, para otros una necesidad. Así, los móviles permiten a las personas que no tienen acceso a un banco o una cuenta bancaria transferir dinero, los pescadores y los agricultores pueden obtener actualizaciones rápidas en los cambios repentinos en el pronóstico del tiempo, la población rural puede recibir atención médica local, y los niños acceder a la educación en línea. Facilitan igualmente las operaciones diarias de las pequeñas empresas y las unidades de crecimiento económico.

El panorama de las comunicaciones está cambiando rápidamente y en diciembre del año pasado se alcanzó otro hito: la cantidad de tráfico de datos transmitidas por las redes móviles supera la cantidad de tráfico generado por las llamadas de voz.

Fuente: http://jorgehierro.wordpress.com/2010/02/

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