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2 mar 2015

Burnout: cuando el trabajo te quema

Por: Sabrina Díaz Virzi

Se trata de un proceso por el cual las personas pierden interés en su trabajo hasta llegar, incluso, a profundas depresiones. Qué es, qué factores lo generan y quiénes lo padecen. Cómo afrontarlo.
Estrés en el trabajo / Foto: Thinkstockphotos
Estar “fundida”, “agotada”, “no dar más” son expresiones que pueden ser asociadas al síndrome de burnout, considerado “el nuevo mal del siglo”. Lo sufren empresarios o profesionales que desarrollan sus actividades con eficacia, a costa de sentirse “quemados” por dentro. Se trata de un “proceso paulatino por el cual las personas pierden interés en su trabajo hasta llegar, incluso, a profundas depresiones, que pueden acabar con su propia vida”, explican Daniel Colombo y la psicóloga Mónica Muruaga, autores del libro “Preparados… Listos… ¡Out! Manual para sobrevivir al estrés”.
El ritmo de vida y las múltiples tareas que deben asumir hoy hombres y mujeres hace que el estrés sea una palabra corriente en nuestro vocabulario y sea considerada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) una “enfermedad peligrosa para las economías industrializadas y en vías de desarrollo, que perjudica la producción al afectar la salud física y mental de los trabajadores”.
En lo que tiene que ver específicamente con el ámbito laboral, es necesario diferenciar el estrés laboral del síndrome burnout. El primero es “el resultado de exigir mucho al cuerpo y a la mente y saturarlas en sus límites normales” . Indica, además, que “el burnout es otro fenómeno que aún no se tipifica como trastorno, pero sí está cada vez más usado como figura asociada al estrés laboral. 
En el burnout, la característica principal es que la persona tiene sus parámetros fisiológicos elevadísimos (presión arterial, taquicardia, gastritis, etc.) y no se da cuenta de ello. Es como si se hubiera habituado a sentirse mal y ya ni lo percibe, lo cual lo hace en sí mismo un diagnóstico peligroso”.

¿Qué factores lo generan?
Según un sondeo realizado por Trabajando.com a 3.100 personas, el 82% se encuentra insatisfecho con su trabajo actual. De ellos, el 63% está buscando otras opciones, un 10% lo toma como una ayuda mientras arma su propio proyecto y el 9% dice que, pese a que no le gusta, se conforma. Estudios realizados muestran que el síndrome de burnout afecta, al menos, al 30% de la población en forma agravada y esta cifra sube al 50% en estadios más leves. En este contexto, pueden surgir tensiones laborales, acumulación de tareas, irritabilidad, peleas, sensación de falta de tiempo y baja motivación. Luego, indican Colombo y Muruaga, es necesario detectar cuándo se traspasa el límite.
Existen varios factores que pueden generar estrés. Entre los relacionados con la actividad laboral, se encuentran la presión de la actividad, el ámbito de trabajo, los vínculos con los superiores y/o compañeros. La licenciada Rivadeneira agrega: “Se puede dar cuando los horarios de trabajo son más de ocho horas y cuando la calidad del trabajo es demasiada, ya sea porque es muy monótona o porque es muy diversa. El tipo de relaciones laborales con un jefe o compañeros de trabajo puede ser también un punto crítico: relaciones de autoritarismo o de mobbing (hacerle la vida imposible al empleado) son fuentes de estrés”.
Otros generadores de estrés son los factores personales. En este sentido, el licenciado Sergio Herchcovichz, director del Centro Jung de Buenos Aires, docente y miembro de la Asociación Argentina de Psiquiatras, y Carola Maierowicz, directora de Artemisia, mencionan “las situaciones vinculares, familiares y el impacto del ambiente urbano. En las mujeres, además, los movimientos hormonales (período menstrual, embarazo o menopausia) predisponen al aumento de la sensibilidad y al surgimiento de estrés”.

¿Quiénes lo padecen?
Cabe destacar que no todas las personas se estresan. ¿De qué depende? De sus maneras de ver la realidad y de cuánto puedan “amortiguar” ese estrés, por ejemplo, con una vida plena fuera del trabajo. “El burnout se observa con mayor frecuencia en trabajos en los que hay un desajuste entre las demandas y los recursos y, especialmente, en personas con expectativas idealistas que encuentran una realidad frustrante”, explica la doctora Carolina Bergoglio, responsable del programa de Tratamiento Integral del Estrés en el Sanatorio Diquecito, de la provincia de Córdoba. E indica que: “En el desarrollo del síndrome de burnout intervienen factores ambientales, culturales y personales. Entre los factores ambientales, los trabajadores del sector servicios y los profesionales sanitarios y docentes son los que presentan mayores prevalencias de burnout”.
Ambos sexos pueden enfermarse igualmente por estrés. La diferencia radica, en todo caso, en cómo lo afrontan. “Los hombres tienen un afrontamiento más ligado al abuso de sustancias (alcohol, tabaco, drogas, juego). Las mujeres, por su parte, pueden deprimirse como reacción o quedarse más pasivas frente a las situaciones de estrés”, explica Rivadeneira.
Herchcovichz y Maierowicz, por su parte, afirman que “las mujeres son las que más consultan sobre cómo evitar el cansancio del hogar y del trabajo. La mayoría llegan a los centros y consultorios muy aceleradas, comentan sobre la complicación que tienen y no logran dejar de lado los celulares para distenderse unos minutos. Muchas veces se quejan de trastornos gástricos debido al estrés y dolores de cabeza por la tensión en el cuello y los hombros”.

¿Cómo detectarlo?
Las consecuencias del burnout se resumen en un malestar generalizado de la persona, expresado en el cambio de hábitos alimenticios, de descanso y de actividades recreativas. Muchas personas abandonan incluso sus rutinas físicas, ya que el malestar laboral se traslada a otros ámbitos de la vida personal. La doctora Bergoglio explica los síntomas más comunes que manifiestan los trabajadores que sufren de estrés laboral:
1 - Cansancio o agotamiento emocional. Suele aparecer en un primer momento. Se caracteriza por una progresiva pérdida de las energías vitales y una desproporción creciente entre el trabajo realizado y el cansancio experimentado. Esto se puede detectar en personas permanentemente insatisfechas, quejosas e irritables. Refieren con frecuencia que comienzan a darse cuenta de que su trabajo se va convirtiendo lentamente en una carga con connotaciones negativas. Pero los cambios emocionales no se limitan sólo al ámbito laboral, sino que  también se hacen evidentes en el hogar.
2 - Despersonalización. Este es un modo de responder a los sentimientos de impotencia, indefensión y desesperanza personal. En lugar de expresar estos sentimientos y resolver los motivos que los originan, las personas que padecen el síndrome de burnout muestran una fachada de hiperactividad que no hace más que incrementar su sensación de agotamiento, alternando con episodios de depresión y hostilidad hacia el medio.
3 - Abandono de la realización personal. Esto se manifiesta en el progresivo retiro de todas las actividades que no sean las laborales vinculadas con las actividades que generaron el estrés crónico. Comienza a generarse una pérdida de ideales y, fundamentalmente, un creciente apartamiento de actividades familiares, sociales y recreativas, creando una especie de autorreclusión y aislamiento. Los demás comienzan a percibirlo/a como una especie de fanático depresivo y hostil.

¿Cómo afrontarlo?
Los consejos que se dan hoy en día para afrontar el estrés son los mismos que se dan para evitarlo. La licenciada Rivadeneira comparte las siguientes sugerencias:
* Intentar dormir 8 horas;
* Comer en forma balanceada y cada un mínimo de 4 horas;
* No aumentar las horas de trabajo (no más de 8 horas);
* Hacer pausas en el trabajo, ya sea para estirar las piernas, tomar algo, charlar un poco con alguien o, simplemente, “cortar” unos minutos la actividad;
* Tomarse la hora para almorzar;
* Hacer actividad física en la semana (gimnasio, yoga);
* Juntarse con amigos en la semana para hablar “pavadas”;
* Tener momentos de ocio que no estén asociados a nada, simplemente a disfrutarlos. Por ejemplo, ver una serie o escuchar música.

¿Qué pueden hacer las empresas?
Las compañías pueden contribuir a evitar estas problemáticas entre sus empleados. Daniel Colombo y Mónica Muruaga sugieren:
* Establecer los roles con claridad.
* Mantener una comunicación efectiva.
* Mantener un clima laboral apropiado.
* Trabajar la misión y visión de empresa alineada con la misión y visión personal.
* Organizar bien el tiempo.
* Establecer programas de estímulo y reconocimiento.
* Abrir espacios para conversar sobre temas personales.
* Establecer políticas en relación a los horarios de almuerzo, tabaco, viajes, horarios laborales, vestimenta, recreación, espacio físico laboral, etc.
* Proponer ejercicios prácticos y sencillos.

¿Qué hacés para evitar el burnout o el estrés laboral? ¿Te sentís identificada con esta problemática?




DÍAZ VIRZI, SABRINA 2015. Burnout: cuando el trabajo te quema. Entremujeres [en línea]. [Consulta: 1 marzo 2015]. Disponible en: http://entremujeres.clarin.com/trabajo/Burnout-quemarse-trabajo_0_483551737.html. 

17 oct 2014

¿Sufres acoso laboral?



¿Sufres acoso laboral?La encuesta realizada para el Barómetro Cisneros sobre acoso laboral revela que un 13% de los trabajadores en activo declaraban sufrir 'mobbing', una cifra que se ha incrementado un 43% en sólo dos años. Las reducciones de personal, las fusiones empresariales o el miedo a perder el puesto de trabajo se encuentran detrás de un clima laboral que constituye un caldo de cultivo para el acoso.
Entre las causas que están detrás de este acoso laboral que el código penal considera delictivo, el Barómetro Cisneros señala la envidia por parte del acosador (33%); el éxito profesional de la víctima (26%); y la reivindicación de derechos laborales y el éxito personal por parte de quien lo sufre (16%).
Según explica Elisa Sánchez, psicóloga, técnica en Prevención de Riesgos Laborales y coordinadora del Grupo de Salud Laboral del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, a quien más le interesa solucionar el problema del acoso laboral es a la propia empresa, a quien genera pérdidas en productividad y de cara a los clientes muy mala imagen.
Según señala Sánchez, los últimos datos indican que en 2014 han sufrido acoso laboral un 15% de los trabajadores y se estima que un 60% de los trabajadores sufrirá acoso a lo largo de su vida laboral. "El mobbing tiene costes morales, sociales y económicos que empresarios, directivos y accionistas deberían tener muy en cuenta", señala.
"Estamos hablando de un delito tipificado en el código penal que compete no sólo al acosador sino también al jefe o a la empresa que lo permiten", señala la psicóloga que apunta a que existen protocolos de actuación que las entidades tienen la obligación de desplegar para prevenir, detectar e intervenir ante el acoso laboral.
Las consecuencias del acoso laboral se trasladan a todas las esferas de la vida de la persona. El acoso laboral genera problemas de insomnio, ansiedad, fobia al trabajo y síntomas similares a la depresión por el estrés mantenido. Los problemas emocionales pronto se trasladan al ámbito físico e incluso repercuten en su sistema inmune.
Según señala Sánchez, quienes pueden detectar antes el problema son los médicos de cabecera que, ante las visitas a consulta por síntomas como falta de sueño, alteraciones en el apetito o dolores de cabeza pueden consultar sobre la situación personal y laboral de la persona y plantear la sospecha.
En cuanto a los sectores profesionales afectados, Sánchez señala que es más común en la administración, donde los cambios de puesto laboral o de localización del puesto de trabajo son más difíciles de realizar, en organizaciones muy cerradas propias de un género o en aquellas con valores corporativos muy estrictos en los que mostrar opiniones diferentes puede convertirse en blanco de acoso.
¿CÓMO SON ACOSADO Y ACOSADOR?
El acoso laboral está tipificado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene del Trabajo como violencia psicológica dentro del contexto laboral, ejercida por alguien que tiene cierto poder sobre el acosado y no es necesariamente su jefe.

"No es algo puntual sino frecuente y mantenido en el tiempo. No es un conflicto entre dos, sólo una de las partes mantiene esta actitud y el objetivo es el desprestigio o que se abandone el puesto de trabajo", explica Sánchez.
Según apunta la especialista en prevención de riesgos laborales, el perfil del acosador está a veces más definido que el del acosado. "Es fácil identificar a un acosador porque una vez que ha conseguido su objetivo con una persona desplaza su atención a otra".
Los acosadores suelen ser personas con un estilo agresivo de comunicación, impositivos, autoritarios y que no toleran la frustración. Suelen tener una personalidad egocéntrica en la que existen miedos e inseguridades que son la principal fuente del acoso que ejercen.
Por su lado, el acosado acostumbra a ser un buen profesional, que suele destacar y que puede percibirse como una amenaza laboral para el acosador. Además, su estilo de comunicación es menos asertivo, no reaccionan frenando el acoso sino que suelen aguantar ya que no tienen habilidades para afrontar la situación.
"En muchos casos son personas en situación de vulnerabilidad y que tardan en ser conscientes de que sufren acoso, buscan otras explicaciones a la situación o incluso cuando lo comentan a familiares y amigos no encuentran respaldo e incluso terminan sintiéndose culpables", explica Sánchez. Los acosadores suelen buscar este perfil, ya que les resulta más fácil actuar con impunidad.
TIPOS DE ACOSO LABORAL
Sánchez apunta a diversas modalidades en lo que se refiere a violencia psicológica:
* Vertical ascendente (del trabajador al jefe): aunque poco frecuente, se da cuando el jefe no asume bien sus funciones, no tiene capacidad de liderazgo, no toma decisiones y son sus capacidades técnicas las que le llevan a ocupar el cargo. En estos casos un miembro del equipo suele tomar la iniciativa y las decisiones y comienza a desprestigiarlo.

* Vertical descendente (del jefe al trabajador): el denominado 'síndrome de Ulises' se produce cuando el jefe puede considerar que su puesto está en peligro frente a un trabajador a su cargo que podría sustituirle.
* Horizontal (entre colegas con estatus similar): es el más frecuente. Con la situación de crisis ha aumentado el miedo a perder el trabajo, se dan reducciones de plantilla o fusiones de empresas. La situación lleva a no compartir información, excluir de la dinámica de trabajo, etc.
* Institucional (de la empresa al trabajador): constituye una línea orquestada desde la dirección que busca que un trabajador deje el puesto de trabajo de forma voluntaria, evitando el despido, y así abaratar los costes.
* A la maternidad (ligado a reducciones de jornada): aunque existen empresas que gestionan bien los cambios asociados a la conciliación laboral, otras presionan a las madres o crean un clima de sobrecarga laboral para el resto de compañeros que contribuye al acoso.
Cómo actuar frente al 'mobbing'

Sánchez apunta los pasos a seguir para encontrar ayuda y resolver una situación de acoso laboral:
1. Hay que estar seguros de que se trata de acoso laboral
Existen criterios que se han establecido como propios de 'mobbing' que competen al Instituto Nacional de Seguridad e Higiene del Trabajo (Nota técnica 854) y a la Inspección del Trabajo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Criterios claros como no llamar a una reunión de trabajo, quitar trabajo o asignar alguno por encima o por debajo de las competencias, una reubicación del puesto no apropiada, etc., van más allá de los malos modos de un jefe a un trabajador.

2. Pedir ayuda a las personas competentes: acudir a los organismos competentes de la empresa de prevención de riesgos laborales (departamento específico, Recursos Humanos o delegados sindicales) para preguntar cómo actuar.
3. Cuando hay cambios importantes en el día a día laboral: se debe pedir que quede por escrito la actuación del responsable, ya sea un cambio en el tipo de trabajo que se va a realizar, de ubicación del puesto de trabajo o de carga laboral. Es mejor dejar constancia aunque sea vía correo electrónico de los cambios o de las situaciones laborales que puedan considerarse una agresión.
4. No actuar por impulso y de forma explosiva: hay que evitar entrar en conflicto con la persona que nos acosa, evitar las malas maneras o darse de baja sin dar explicaciones. "Cómo lo gestiones es lo que va a condicionar cómo evoluciona la situación y las consecuencias que tendrá en tu salud y en una posible sentencia", señala la psicóloga.
5. Buscar apoyo social: los acosados temen compartir con familiares y amigos su situación porque suele ser minimizada, lo que les lleva al aislamiento para evitar comentar sus preocupaciones que se ven como quejas sobre el trabajo cuando la situación económica no ayuda.
Fuete:http://www.lagacetadesalamanca.es/salud/2014/10/15/sufres-acoso-laboral/129184.html
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