- Jóvenes integrados en la Red: Con un mayor porcentaje, el 26,9% de los jóvenes, agrupa a los que piensan que las tecnologías tienen grandes ventajas y las aprovechan, pero no hacen un uso intensivo de ella. Tampoco reconocen que haya una mayor pérdida de intimidad o seguridad en Internet que la que pueda haber en la calle.
- Jóvenes experimentados: Defensores a ultranza del uso de las redes sociales y de la forma de relacionarse en ellas, minimizando los posibles riesgos. Son capaces de ver las ventajas de la combinación del mundo online y offline. Nunca se sienten saturados de la Red, ni creen padecer adicción. Es el grupo que más aprovecha el medio y el que más participa en todo tipo de foros, blogs, juegos online, envío de información y fotos, etc. Corresponde al17,5% de los jóvenes.
- Jóvenes pragmáticos: Corresponde al grupo más numeroso, el 30,1% de los jóvenes y en ellos confluyen tanto la necesidad imperiosa de usar las tecnologías, como el reconocimiento de que Internet les absorbe demasiado y de que en algunas ocasiones pueden estar en riesgo.
- Jóvenes tecnófobos: Agrupa al 12% y mantienen un discurso negativo frente a las redes sociales, valorando las relaciones “cara a cara” como de mayor calidad afectiva. Aunque tienen cuentas apenas las mantienen y tienen una mayor conciencia de los peligros del ciberespacio.
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22 may 2015
¿Son nuestros jóvenes demasiado dependientes de Internet?
La privacidad es una preocupación, pero se asume el riesgo porque el que no está en las redes sociales no existe y eso es mucho peor que una foto tuya comprometida circule por el ciberespacio.
Efectivamente las cifras de la encuesta afirman que el 58% de los jóvenes reconocen que los riesgos que supone el uso de Internet, como elciberbulling, son mucho más frecuentes de lo que se piensa. Incluso un 41% ha afirmado que el acoso por parte de adultos a menores es constante. Tan soloun 20% se mantiene al margen de estos peligros y dice no sufrirlos.
Es también interesante conocer el estado de dependencia que estos jóvenes tienen de la Red, ya que el 90% de los 800 jóvenes entrevistados para el estudio afirma no sentirse personalmente dependientes de las redes sociales. Tan solo el 7% reconoce estar francamente enganchado a ellas. Sin embargo si se les pregunta por el nivel de dependencia de otros jóvenes de su generación el 85% afirma que existe un sometimiento a la tecnología y las redes sociales muy alto entre amigos y compañeros. Quizás vean más la paja en el ojo ajeno y como ocurre con otras adicciones, no terminen de reconocer que realmente están enganchados a Internet. Incluso el 60% responde que no le afectaría en absoluto carecer de conexión. Sin embargo, más de la mitad de ellos reconoce haber sentido la necesidad de desconectarse debido a la saturación que les provoca la frenética actividad de las redes sociales.
Contradictorio, pero lógico si tenemos en cuenta que la percepción general de alguien que ha crecido usando la tecnología es que Internet no es un objeto que cree dependencia, sino un medio tan habitual y necesario como coger el autobús o ir a clase.
Foto: Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud.
El estudio también nos ofrece una fotografía, un selfie, sobre la tipología de comportamiento de estos jóvenes internautas y nos propone 4 tipos:
Si valoramos para qué usan la Red estos jóvenes vemos que es para ellos una buena herramienta de búsqueda de información, pero también es una de sus mayores fuentes de ocio y diversión. Una gran mayoría de ellos suelen ser participativos en las redes sociales, sin embargo la preferencia es el cotilleo. Un 81% suele pasar más tiempo viendo los perfiles, fotos y comentarios de otras personas que aportando los suyos propios.
En la siguiente infografía elaborada por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud podemos ver los datos más claramente:
Fuente bibliográficaEstudio sobre jóvenes e Internet | Toyoutome. [en línea] 2015. [Consulta: 22 mayo 2015]. Disponible en: http://toyoutome.es/blog/son-nuestros-jovenes-demasiado-dependientes-de-internet/36054.
6 mar 2013
5 ideas destacadas para las Bibliotecas del Futuro
Por: Jimmy Daly
Las bibliotecas deben innovar antes de perder una generación de nativos digitales.
Las bibliotecas deben innovar antes de perder una generación de nativos digitales.
Las bibliotecas públicas se enfrentan a un duro desafío en estos momentos. La gente lee menos libros físicos – de largo la primera necesidad de las bibliotecas – pero todavía dependen de la biblioteca para obtener información. Paul Vogel, presidente de soluciones digitales del Servicio Postal de Estados Unidos (USPS), dijo recientemente que el USPS es en el negocio del mensaje, no el negocio electrónico. Siguiendo esa línea de pensamiento, las bibliotecas están en el negocio de la información, no en el negocio de los libros. Los ciudadanos han ido siempre a las bibliotecas para obtener información e históricamente, la información proviene de libros. Pero ese proceso está cambiando, y para mantenerse al día, las bibliotecas tendrán que proporcionar información en diferentes formatos y en diferentes plataformas para que sea accesible a los usuarios.
La disponibilidad de ordenadores y conexiones a internet rivaliza con el préstamo de libros y los servicios de referencia que tradicionalmente han sido los servicios esenciales de las bibliotecas. En una encuesta nacional a los estadounidenses mayores de 16 años o más manifestaron:
-el 80% dicen que el préstamo de libros es “muy importante” entre los serivicios que proporcionan las bibliotecas.
-el 80% dice que los bibliotecarios de referencia son recurso un “muy importantes” entre los servicios que proporcionan las bibliotecas.
-el 77% dice que el libre acceso a ordenadores y disponer de conexiones a Internet es un servicio “muy importante” en las bibliotecas.
-el 80% dice que los bibliotecarios de referencia son recurso un “muy importantes” entre los servicios que proporcionan las bibliotecas.
-el 77% dice que el libre acceso a ordenadores y disponer de conexiones a Internet es un servicio “muy importante” en las bibliotecas.
Por supuesto, no se trata sólo de cambiar los libros impresos por contenido digital. Las personas deben ser capaces de buscar recursos desde los dispositivos móviles y de otros lugares distintos que una biblioteca. Por suerte, los costos de la tecnología que proporciona tales servicios está bajando, pero si las bibliotecas no actúan rápidamente, podrían perder una generación de nativos digitales que esperan que la información sea accesible cuando y donde lo deseen.
Pew Internet recientemente ha publicado el informe “Library Services in the Digital Age
” , una encuesta en la que a los participantes se les preguntó qué querían ver en las bibliotecas del futuro.
Estas son algunas de las ideas que las personas respondieron:
1. Aplicaciones para acceder a los materiales y programas de la biblioteca : contestó el 35 por ciento de los estadounidenses mayores de 16 años.
2. El acceso a la tecnología para probar nuevos dispositivos: contestado por el 35 por ciento de los estadounidenses mayores de 16 años en adelante.
3. Aplicaciones GPS de navegación para ayudar a los usuarios a localizar el material en el interior de los edificios de bibliotecas: contestado por el 34 por ciento de los estadounidenses mayores de 16 años en adelante.
4. Máquinas de préstamo o kioscos ubicados en toda la comunidad, donde la gente pueda consultar libros, películas o música sin tener que ir a la biblioteca en sí: contestado por el 33 por ciento de los estadounidenses mayores de 16 años en adelante.
5. Recomendación al estilo “Amazon” basadas en el comportamiento de los usuarios: contestado por el 29 por ciento de los estadounidenses mayores de 16 años.
Fuente: http://www.universoabierto.com/9541/5-ideas-brillantes-para-las-bibliotecas-del-futuro/
8 dic 2010
¿Chau tiza y pizarrón? Llegó la era de los nativos digitales
Por Carla Luna
En una conferencia orientada a la educación del futuro se planteaba la disyuntiva actual de que “tenemos un sistema educativo del siglo XIX, docentes del siglo XX y alumnos del siglo XXI”. Más allá de la tradicional discusión del salario docente, la educación está abriendo el paraguas para acercar el contexto social de las nuevas generaciones al sistema educativo.
En la era de los nativos digitales, donde los niños aprenden primero a manejar las nuevas tecnologías antes que a decir su nombre, es impensable querer conducirlos en una educación tradicional. En una conferencia orientada a la educación del futuro justamente se planteaba la disyuntiva actual de que, “tenemos un sistema educativo del siglo XIX, docentes del siglo XX y alumnos del siglo XXI”, lo cual genera un anacronismo de objetivos y expectativas que dificultan la convivencia.
La tiza y el pizarrón vienen siendo remplazados por las pantallas y los cañones multimedias. Los cuadernos y los lápices por pc tablets que los conectan al mundo. De la misma forma, el gran maestro Domingo Faustino Sarmiento, dueño del aula se desfigura en educadores que se capacitan para construir junto a sus alumnos el aprendizaje. Graciela Bertancud, Directora del Colegio Edison, ha implementado un sistema de aula digital desde el año 2004, en la institución que dirige: “No hay forma de insertar a los chicos en la realidad que vivimos con solo 45 minutos de Informática. Los chicos de hoy deben aprender a convivir con la tecnología y usarla no sólo para el entretenimiento sino también como herramienta educativa.” El objetivo es hacer que los chicos aprovechen esa ansiedad por la tecnología para ser utilizada de manera fructífera y aplicada a un mundo en el que luego se desarrollarán como ciudadanos activos.
“Uno de los principales objetivos de la educación es ampliar las ventanas por donde vemos el mundo” dijo Arnold Glasow y, justamente, el mundo que viven las nuevas generaciones pide a gritos este cambio. Los maestros y profesores se educaron para enseñar de determinada manera y el escenario humano y social donde deben hacerlo los pone ante otro panorama. Sin lugar a duda, la computadora genera un motivador de aprendizaje que los chicos valoran y genera una inquietud en los docentes y padres que se puede manifestar como un obstáculo difícil de discernir por temor a equivocarse. Esto tiene que ver con la educación que ellos recibieron “Si escribís con tinta no podes errar”, sin embargo, los chicos no tienen miedo a equivocarse, ellos prueban constantemente y cada equivocación es aprender. “Los chicos son más osados, son nuestros mejores aliados” comentó una maestra de las aulas virtuales.
“Todos los que elegimos la docencia por vocación tenemos claro que estamos aportando al país ese ciudadano que soñamos: activo, participativo y crítico, entonces, como educadores, tenemos que dar el ejemplo y capacitarnos para lo que se viene, quizás sea un desafío que no pensamos que estaba tan cerca” dijo Daniela Zuin, Doctora en Ciencias de la Educación. Para ello es interesante entender que algunas habilidades convencionales de la educación son reemplazadas o acompañadas por otras que les permite leer, entender y asimilar a través de la tecnología. “Si entendemos que estamos en la sociedad del conocimiento, entendemos que debemos desarrollar habilidades CIM, que son capacidades para el manejo de la información, lo cual les va a permitir aprender, comunicarse e informarse con esta potente herramienta. Si no desarrollamos estas habilidades para que ellos las manejen las tecnologías nos manejarán a nosotros, por lo que hay que desarrollar espíritu crítico” explicó Bertancud.
Ante esta creciente ola de cambio educativo los gobiernos nacional y provincial están abasteciendo a las escuelas técnicas, en una primera instancia, con máquinas para comenzar el ciclo lectivo 2011, pero es fundamental que esta acción sea acompañada de capacitación tanto para los alumnos como para los docentes a fin de trabajar en el aula con una mejor calidad educativa y de conectividad.
¿Cómo enfrentan los padres este futuro educativo?
Uno de los grandes desafíos de este nuevo modelo de educación recae justamente en los padres, quienes suelen sentir que los chicos en materia tecnológica van más adelante que ellos. Lo cierto es que, como dijimos en un comienzo, esta nueva generación es nativa digital, y los padres han tenido que ir adaptándose paulatinamente, para no quedarse afuera. El rol de los padres de enseñar y guiar a sus hijos no cambia las herramientas y el modo de hacerlo. ”Los chicos ayudan a los papás con las computadoras pero la vida vivida y el rol de padre tienen un papel fundamental, porque no podemos dejar a los chicos a la vera del mundo virtual, como no lo haríamos en el mundo real. Intenet es como la vida, hay que darles herramientas para que ellos sepan elegir.” agregó Bertancud. El control que ejercen los padres también se ha materializado en la red, con filtros y programas que permiten saber por dónde navegan nuestros hijos.
A los papás suele sorprenderlos las habilidades tecnológicas de sus hijos pero no deben dejar de confiar en el instinto de padres. La administración del tiempo y de los espacios es fundamental para que la tecnología no domine el factor humano. “Como padres es importante saber equilibrar el uso de la computadora con otras actividades, tanto deportivas, sociales y culturales, además de concientizarlos de que las tecnologías son para aprender en un 90%” comentó la pedagoga Lucía Morcchio, lo cual hace referencia a una educación de conciencia tanto para padres como para chicos ante un mundo que cambia vertiginosamente y que pone a las dos generaciones frente a un nuevo escenario que será el que nuestros hijos terminarán asumiendo.
El rol del maestro en el aula virtual
El docente traía los libros seleccionados y era el dueño del saber. El rol del maestro cambia pero no se pierde. “El sistema de economía hace que la escuela cuide a los chicos mientras los padres trabajan y es el primordial mandato social” comenta Bertancud. Por lo tanto entendemos que hay una disociación entre el contexto del chico y el entono de la escuela. La introducción de las nuevas tecnologías garantiza lograr la alfabetización digital y hacer que la escuela se acerque a la realidad de los chicos. “No podíamos dejar una generación entera en manos de un ciber” agrega. Ante esto, el rol del docente muta en lugar de desaparecer, adquiriendo capacidades diferentes que le permitan interactuar con los alumnos y construir conjuntamente el aprendizaje. Esto da fe de una educación más participativa, abierta, y pluralista que busca explotar habilidades innatas en cada individuo y deja atrás algunas convencionales como la memorización. Con esta modalidad es posible fomentar la creatividad e innovación, generar acciones que beneficien a la comunidad y motivar planteos más globales como el del medio ambiente logrando en los chicos una amplitud de criterio motivadora, como decía Albert Einstein: “El arte supremo del maestro es despertar el placer de la expresión creativa y el conocimiento.”
Cambios en los hábitos de trabajo
“Los fenómenos de la globalización han hecho que los cambios sociales en estos últimos tiempos sean vertiginosos: las configuraciones familiares cambian, emergen otras formas de vida, otros intereses, diferentes culturas conviven por fenómenos como la inmigración. Todo ello desemboca en que los niños y jóvenes contemporáneos no formen un grupo homogéneo” dijo Silvia Lorente, Pedagoga. Este concepto entiende que la educación se vierte a la pluralidad y se ve inserta en un mundo globalizado que las nuevas generaciones toman como acérrima realidad, donde las modalidades de trabajo y sus perspectivas a futuro serán cada vez mayores. “Antes no existía la idea de trabajar sino era saliendo de casa, hoy en día el trabajo virtual crece día a día, lo que nos obliga a desarrollar otras habilidades para que este trabajo no invada los ámbitos personales y viceversa”, Graciela Bertancud se refiere justamente a las habilidades CIM descriptas anteriormente. “Quienes se preparan hoy lo hacen para un futuro que no está solamente en su lugar de residencia pues con las nuevas formas de trabajo, el mundo es el que llama a desarrollar diferentes capacidades” reafirmando este concepto”, concluye Lucía Morchio.
Fuente: http://www.mdzol.com/mdz/clubhouse/257396-chau-tiza-y-pizarron-llego-la-era-de-los-nativos-digitales/
Fuente: http://www.mdzol.com/mdz/clubhouse/257396-chau-tiza-y-pizarron-llego-la-era-de-los-nativos-digitales/
25 nov 2010
La tecnología es su primera lengua
Por: Natalia Estefanía Botero
Manuel Saldarriaga | Tomás Arango tiene un TV y una consola de videojuego en su cuarto y juega con su papá. Le encantan los juegos de Mario Bros, su personaje predilecto, a pesar de que este popular plomero tiene más de 25 años de existir en el mundo del entretenimiento. Su hermana, María Antonia es un poco más tímida y aún no toma el control pero le encanta ver jugar a su hermano.
Manuel Saldarriaga | Tomás Arango tiene un TV y una consola de videojuego en su cuarto y juega con su papá. Le encantan los juegos de Mario Bros, su personaje predilecto, a pesar de que este popular plomero tiene más de 25 años de existir en el mundo del entretenimiento. Su hermana, María Antonia es un poco más tímida y aún no toma el control pero le encanta ver jugar a su hermano.
LOS NATIVOS digitales no necesitan de manual de instrucciones. Ellos construyen su propio conocimiento. Un reto para la educación.
Ellos vienen con el chip incorporado, suele decirse. Y desde ese punto de vista, parece coherente que Tomás Arango Gallego, un pequeño de apenas cuatro años, coja el control del Wii y encuentre la lógica del juego, con naturalidad.
O que le pida el iPhone a su mamá, Patricia, para encontrar el juego de carros. "Yo no los dejo chocar", dice mientras no despega su pulgar de la pantalla.
Lo que sí resulta sorprendente es que, con propiedad y absoluta convicción, le diga a sus padres e invitados, "así no es", cuando ve a un adulto hacer alguna torpeza con un control, a quienes un par de botones los vuelven locos.
"Ellos usan la tecnología como su primera lengua", dice Wally Sabria, director creativo de la agencia Shandwick, quien participó en el encuentro de Ciudades Digitales que culminó el viernes.
Ellos, los llamados nativos digitales, acuden a Google como su biblioteca, añade, y andan con un dispositivo como su interfaz natural para acceder al mundo.
Venden su "marca personal" en redes sociales y por ello no hay que censurarles la posibilidad de portar un gadget o acceder a internet. "Hay que abrirse (de mente) y darles el poder".
Así son
Georgia Kalkanis, directora de Desarrollo Educativo para la región de Promethean, dice que ellos aprenden distinto. "Son más intuitivos". No tienen el miedo que tienen los adultos de romper, rajar o experimentar y explorar. "Construyen su propio conocimiento". Así, cuando quieren saber algo, solo entran a internet.
Por ello requieren herramientas diferentes como son, entre otras, las pizarras digitales, que les permiten acceder a la web y conectarse con otras aulas en el mundo.
Esta particular manera de aprender se debe a que ellos "no son lineales ni secuenciales; son atomizados" agrega el sicólogo y especialista en neuromarketing, Ricardo Franco. Lo que sucede es que la explosión mediática les pone múltiples retos: hablar con varias personas a la vez, leer solo lo que les llame la atención o hacer muchas cosas al mismo tiempo. Sí, son multitarea.
Con ello, no solo el modelo educativo tiene que cambiar. Sino, quizá, los lugares donde trabajen, pues cuando ingresen a una compañía, tal vez "no estarán diseñados para sentarse de 8:00 a.m. a 6:00 p.m.", agrega Ricardo. Tendrán horarios nocturnos o trabajarán desde casa. Y quizá, no soporten quedarse por mucho tiempo. Responden a múltiples estímulos.
Y aunque parece que no ponen atención a nada, todo lo resumen en emoticones y viven a una velocidad mayor, en realidad siguen siendo tan singulares como humanos solo que tamizan su experiencia por un filtro muy digital.
Más allá de los nativos, están los inmigrantes
Erika Jaillier, autora del libro Internet: ¿alternativa de socialización para los jóvenes en Colombia?, dice que son nativos "no solo los que nacen con cierto tipo de tecnología, sino quienes además la usan y tienen unas competencias para hacerlo". Convendría hablar mejor de screenagers, como se le conoce a los "chicos de las pantallas", que incluyen las generaciones que crecieron con la TV o el PC. Ellos podrían ser nativos de una tecnología y nómadas de otra. Incluso, pueden "convertirse en colonos digitales, acogiendo el término del teórico Alejandro Piscitelli (aunque él no lo explica en estos términos)". Lo que significa que adquieren las capacidades para vivir en cada era.
21 jul 2010
De nativos digitales a náufragos en la Red

Nacidas con la revolución tecnológica, las nuevas generaciones se posicionaron rápidamente en ventaja respecto de sus mayores gracias a sus destrezas en el mundo digital. Hoy los expertos analizan las dificultades de esos chicos y se preguntan: ¿están los adultos preparados para ir a su rescate?
Raquel San Martin
LA NACION
Si una generación está siempre separada de la que la antecede por una brecha de incomprensión más o menos profunda, el espacio que hoy separa a chicos y adolescentes de los adultos, incluso de los más jóvenes, parece haberse convertido en un abismo insalvable, que se identifica, además, con la tecnología como una divisoria de mundos.
De un lado están los "nativos digitales", nacidos en los 80 en Europa y en los 90 en América latina, esos chicos que manejan el mouse antes de aprender a hablar; pueden estudiar, escuchar música y chatear al mismo tiempo, y hacen amistades, las sostienen y las rompen en Internet. Del otro lado, mirándolos entre envidiosos y desconcertados, están los "inmigrantes digitales", que consultan el manual de instrucciones para operar su computadora, imprimen los mails para leerlos y eligen un modelo de celular que básicamente sirva para hablar.
La metáfora "nativos-inmigrantes", que cumple diez años por estos meses, logró el máximo éxito que se puede esperar de un giro del lenguaje: pasar del mundo de la informática y la academia a impregnar el sentido común.
Sin embargo, explicar así la división generacional tiene sus riesgos. No sólo elimina las diferencias socioeconómicas y culturales entre los chicos "nativos" en distintas geografías; también deja a los docentes y a la escuela -a los adultos en general- en una posición de impotencia e inutilidad. Pero, sobre todo, coloca en la tecnología la causa y consecuencia de los cambios que, en rigor, se están produciendo más en el mundo real de las familias y las relaciones que en el espacio virtual de las pantallas.
Por otra parte, la metáfora nativos-inmigrantes tiene otra limitación que se ha hecho cada vez más visible. ¿Cómo congeniar las enormes destrezas tecnológicas de estos nativos con las frecuentes dificultades que muchos de ellos tienen para la expresión escrita o la comprensión de textos? ¿O que convoquen a rateadas masivas y luego se sorprendan del impacto que eso tiene en el mundo real? Hay quienes con ironía ya empezaron a usar el término "naúfragos" digitales para hablar de estos chicos. La cuestión es: ¿están los adultos preparados para ir a su rescate?
El padre de la metáfora
En 2001, el norteamericano Marc Prensky -gurú en educación y tecnologías- bautizó en un artículo de la revista universitaria On the horizon la brecha entre chicos y adultos con las categorías de "nativos" e "inmigrantes digitales".
Tecnofílico y optimista -además de exitoso empresario en la industria de los videojuegos y el software para escuelas-, Prensky sostuvo que "es muy posible que incluso los cerebros de nuestros estudiantes hayan cambiado físicamente y sean distintos de los nuestros". Según escribió, los nativos digitales "piensan y procesan la información de manera distinta de sus predecesores": tienen pensamiento paralelo y multifocalizado, aprenden mejor con gráficos e imágenes que con textos, agradecen las gratificaciones instantáneas, se entusiasman cuando el aprendizaje se disfraza de juego y funcionan mejor cuando trabajan en equipo.
La descripción se convirtió en el modo de caracterizar a esta "Generación Y" -la que sigue a la "X"- o "Einstein" -para diferenciarla de la "Newton"- y se trasladó al mundo laboral, donde las empresas empezaron a pedir asesoramiento para lidiar con jóvenes que rechazaban las largas reuniones cara a cara, pedían que se respetara su tiempo libre en la primera entrevista y no tenían problemas en mandar un mail al CEO de la empresa para saludarlo.
Sin embargo, el optimismo de Prensky no encontró -hasta hoy por lo menos-suficiente respaldo en las investigaciones sobre cambios en la capacidad cognitiva de las nuevas generaciones. En general, los expertos sólo hablan de mayores destrezas en prácticas de conocimiento diferentes.
El sistema educativo, supuestamente desactualizado y en manos de inmigrantes, fue el gran castigado por la metáfora. Se hizo lugar común pedir actualización a la escuela y se culpó a los docentes-inmigrantes de la falta de motivación de los chicos. Se dejó de lado, en el medio, la existencia de nativos por edad que no tienen acceso a la tecnología y de inmigrantes de nacimiento que adoptaron sus beneficios pedagógicos.
"La metáfora de nativos e inmigrantes abrió puertas, pero llegó la hora de complejizarla. Dar valor automático a la tecnología como constructora de sujetos más creativos tiene sus riesgos y oscurece en concreto el papel de la escuela y los docentes", dice María Teresa Lugo, coordinadora del área Proyecto TIC y Educación del IIPE-Unesco.
"Que los chicos tengan familiaridad con las tecnologías no significa que automáticamente puedan generar algo significativo con ellas", explica Fabio Tarasow, que dirige el proyecto de Educación y Nuevas Tecnologías de Flacso. "Hoy muchas veces se hace un uso vacío de la tecnología, porque se va a lo que se propone socialmente como uso válido, que es el SMS o el Facebook, que no aportan nada a las capacidades de raciocino profundo." Tarasow prefiere hablar de "nómades digitales", que "vagabundean sin rumbo en esas tecnologías y van conociendo el terreno al andar. Los adultos tenemos la responsabilidad de poner señales en ese camino para guiarlos", concluye.
"La alfabetización digital no es compleja de lograr. Los chicos adquieren rápido las competencias operacionales. Pero lo que necesita un nivel de razonamiento más complejo -como analizar la confiabilidad de las fuentes en Internet, descubrir si es fuente original o repetición, respetar la producción ajena- no es intuitivo para los chicos, eso hay que construirlo con la guía de los adultos", reflexiona Elena García, especialista en informática educativa y coordinadora de la Red de Portales Educativos de la región.
Un dato incontestable es que el universo de los chicos hoy está totalmente integrado con las tecnologías -que se compran en el supermercado y ya no en locales especializados- y eso les da una familiaridad y un desprejuicio en el manejo de dispositivos que los diferencia de sus padres, un fenómeno que, aun con diferencias, se constata también en los sectores populares.
Eso, sostienen los expertos, no ha cambiado las capacidades cognitivas de los chicos, aunque sí los pone cómodos en prácticas de conocimiento que son diferentes. "Los chicos hoy pueden usar el juego y la simulación, manipular el contenido de los medios, inclinarse por la multitarea, entender que el conocimiento se construye con lo que aporta cada uno en lugar de ser una tarea individual, y pasar de películas a libros y a videojuegos", enumeró Inés Dussel, investigadora de Flacso y directora de Sangari Argentina.
Para disipar fantasmas, Dussel afirma que no es malo todo lo que pasa en Internet cuando los chicos "no hacen nada". "Aprenden cuestiones técnicas, sobre intereses propios, sobre reglas de participación en ciertos ámbitos sociales. Es positivo que los chicos tengan la idea incorporada de que se pueden hacer escuchar, con un componente democrático y de aceptación de la diversidad interesante. Pero también hay cierta horizontalidad en los vínculos que establecen, que luego impacta en el borramiento de jerarquías en otros ámbitos".
Justamente, si se amplía la mirada a la vida completa de estos chicos, fuera de la tecnología, aparecen algunas claves. "La tecnología digital puede operar como una parte más transparente de situaciones que en realidad se dan en otros ámbitos", dijo Sergio Balardini, integrante del Programa de Estudios de Juventud de Flacso.
Primero y centralmente, en la familia. "Los diálogos y modos de relación de padres e hijos son diferentes, más horizontales. Hoy las decisiones se consultan con los hijos o se debaten frente a ellos, con la idea de que todos podemos opinar. Eso cambia radicalmente el reconocimiento de qué es autoridad y respeto", apuntó. "Cuando un adulto consulta a su hijo cómo usar un aparato, eso tiene un correlato que no se relaciona con la tecnología. Son padres que, por distintas razones, también consultan a sus hijos sobre cuestiones de la vida, lo que antes era impensado".
Muchos adolescentes, plantea Balardini, ya no preguntan a los adultos qué hacer y deciden entre pares. Como en la web. "La figura del adulto perdió peso específico. Ya no hay tanta confrontación entre jóvenes y adultos como desconexión entre unos y otros, como si estuvieran en vías paralelas. Esta simetría no sucede porque la tecnología la impone, sino que transparenta circunstancias extratecnológicas".
El lugar de la escuela
En la escuela, los poderes mágicos que hace diez años se le atribuían al contacto con la computadora para mejorar el aprendizaje chocaron con dos evidencias: ni el acceso a la tecnología fue tan generalizado en las aulas argentinas, ni la tecnología por sí sola pudo mejorar los resultados de lo que aprenden los chicos.
Así, la pedagogía fue coincidiendo en lo que hoy es habitual sostener: enseñar nuevas tecnologías no es sólo adiestrar en su uso, sino también transmitir lo necesario para que tengan sentido y se puedan leer críticamente.
La recientemente iniciada política de distribuir una computadora por alumno en las escuelas estatales de todo el país es bien recibida por los expertos, pero con algunas alertas todavía encendidas.
Con varios años de experiencias de todo tipo, se sabe hoy que la presencia de computadoras y conectividad achica la brecha para los chicos más pobres, genera autonomía de aprendizaje, pone a familias enteras en contacto con el mundo y abre oportunidades pedagógicas impensadas. Eso, claro, si está acompañada por un plan pedagógico, formación docente y un sentido para su uso.
"La escuela ya es una tecnología, diseñada hace 150 años, con los medios que existían entonces, que son el lápiz y el cuaderno, pero también la organización por materias y la separación de chicos por franjas de edad", describió Tarasow. "Si van a entrar computadoras allí, va a tener que cambiar toda la estructura escolar y ése es el punto de resistencia".
Lugo prefiere cambiar "inmigrantes" por "colonos" digitales para pensar en los docentes: "Los nuevos formatos de escuela no sólo deberían apuntar a saber leer, escribir y tener conocimientos básicos de cálculo, sino a cómo acceder a la información, transformarla en conocimiento y usarla éticamente. Esa dimensión axiológica sólo la puede enseñar la escuela, y es lo que puede permitirle recuperar un sentido".
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