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30 mar 2018

La tentación del control absoluto

Por: Carlos A. Valle



"La sociedad tecnológica despersonaliza no porque exija, sino porque ofrece dar exactamente aquellas cosas que tornan superfluas la creatividad humana".Paul Tillich

Según Ignacio Ramonet, “el problema no está en decir que la televisión nos manipula; el problema está en saber cómo manipula; y esto no es tan evidente”. ¿Cuál es la gravitación que los medios de comunicación tienen en la vida de la sociedad y en las personas?

Vivimos una inusitada concentración de poder que está determinando ciertas estructuras de la sociedad que limitan el desarrollo de una sociedad plural. Esta concentración es una combinación de poder económico y de medios de comunicación. Así establecen, por ejemplo, sus propias reglas de juego sobre el llamado “libre flujo de la información”. Se ha dicho que la libertad de información requiere tres condiciones: la oportunidad de acceso a todo tipo de información, una diversidad de fuentes a las cuales acceder y un sistema que provea acceso a los medios para todos aquellos que deseen o necesiten comunicarse. Se da por sentado que una democracia goza, al menos, de la primera de las tres condiciones. Pero esto bien puede ser una ilusión.

Porque esta primera condición está limitada por las restricciones que las grandes compañías imponen sobre las otras dos. Cada vez más los poderes económicos se van adueñando de medios de comunicación para controlar el entretenimiento y la información.  La constante que mueve a estos gigantes es obtener el máximo beneficio. Para lograrlo, todo lo demás se subordina a ese objetivo. Por lo tanto, lo mejor es no dejar ningún eslabón de la cadena suelto. De manera que el círculo de la producción de entretenimiento e información se sujete al objetivo económico que debe estar controlado en todas sus facetas. 

El auge tecnológico ha permitido, además, el desarrollo de un sistema global de vigilancia, que ha llegado a ser uno de los temas claves de la comunicación internacional. Sus orígenes se remontan a los primeros años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y hoy, gracias al enorme desarrollo de la tecnología, una nueva teoría de la seguridad se ha puesto en marcha, del que nuestro país está asumiendo sin críticas. Es cierto que las fronteras geopolíticas han perdido su importancia para la seguridad nacional. Por ese motivo la noción de seguridad nacional se ha extendido del ámbito militar al comercial y penal, eliminando, peligrosamente, los ámbitos público y privado.

¿Cómo está afectado el libre compartir de la información, la soberanía de los países, el contacto directo entre diversos grupos de base en diferentes partes del mundo? ¿Quién se arrogará el derecho a entrometerse en el ámbito local, nacional y regional, y manejar la información a su antojo? ¿Cómo atenta contra los derechos humanos y la democracia participativa? Hay que indagar sobre el lugar que los seres humanos juegan en todo el desarrollo de la comunicación global. Porque, en última instancia, son las personas quienes resultan afectadas por las decisiones tomadas por países hegemónicos o grupos de poder en el ámbito global.

Al mismo tiempo deberá tenerse en cuenta cómo las regulaciones en el ámbito internacional pueden afectar las posibilidades de una comunicación creativa y saludable. La mayoría de las estructuras comunicativas de muchas de nuestras sociedades responden a los grandes conglomerados económicos, ya sea porque son sus propietarios o sus sostenedores. De manera que los criterios de la información que proveen están sustentados en la preservación de la propiedad de esos medios y sus beneficios. ¿Cómo es posible entonces que el pueblo encuentre un lugar para expresar su voz en el nuevo escenario de la comunicación? 


Para responder a estas preguntas habrá que pensar cómo se debería trabajar para estructurar una sociedad cuya autoridad esté al servicio de la gente y el poder se redistribuya a fin de que una verdadera participación dé lugar a una auténtica comunicación. 


Fuente bibliográfica
VALLE, CARLOS A.,14 de marzo de 2018. La tentación del control absoluto | Medios y comunicación. PAGINA12 [en línea]. [Consulta: 30 marzo 2018]. Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/101392-la-tentacion-del-control-absoluto. 


6 may 2017

“La ciudadanía cree que está informada cuando está sólo entretenida”

Por: Ana I. Bernal Triviño



Parte de la entrevista a ROSA MARÍA CALAF 
La periodista Rosa María Calaf  mantiene su defensa del periodismo comprometido en conferencias y clases: "Es el único periodismo que conozco”.



Tras su jubilación ha tenido un descanso muy relativo pero, desde esa situación, ¿cómo ve el mundo?
Estamos en un momento de incertidumbre donde la ciudadanía cree que está informada cuando está solo entretenida, en realidad. Y eso es muy grave. La calidad de información que recibe es tan aceleradamente deteriorada que puede construir una sociedad muy indefensa. El no saber, no conocer…

Pero los ciudadanos creen que saben.
Claro, esa es la falacia. Porque si no sabes, intentas saber. Pero cuando ya te han convencido de que sabes todo, te das por satisfecho. Crees que con tantas pantallas, Twitter y Facebook ya es suficiente. Primero, eso no es verdad. Y segundo, piensa con qué calidad recibes la información. La información es cada vez más sesgada, menos independiente y menos rigurosa. Y así la ciudadanía se forma opinión en base a errores o mentiras. Una serie de parámetros extraordinariamente peligrosos porque con esa opinión tienes mucho riesgo de equivocarte y, en consecuencia, las decisiones que vayas a tomar van a afectar a ti, a tus hijos y a la construcción del mundo.

Según usted, el periodismo tiene una responsabilidad fuerte en este resultado.
El periodismo es un pilar fundamental de la construcción social y del modelo social. Una sociedad que no está bien informada corre el riesgo de equivocarse al tomar decisiones. Va a ser involuntario porque desconoce lo que está pasando realmente, ni tampoco cómo la están conduciendo e induciendo a creer determinadas cosas y hechos que son falsos. Así acabas decidiendo en contra de tus intereses, pero a favor de los intereses de unos pocos.

Porque nuestros intereses van más allá de votar cada cuatro años.
Claro. La democracia, hasta que se demuestre lo contrario, es el menos malo de los sistemas pero lo es siempre que se ejerza como tal. Para ejercer la democracia tienes que saber qué votas. Votar sin saber qué votas no tiene ningún valor. Y ahí te preguntas. ¿Somos demócratas? ¿Estamos en una democracia? Con esas premisas no es verdad que estemos en una democracia.

La ciudadanía también tiene una responsabilidad...
Sí, y darse cuenta de que están siendo manejados y de que la democracia cada vez está más vacía, es una cáscara, una apariencia de democracia. Pero el núcleo interno no es una democracia. Y los poderes están mezclados, cosa que es evidente. Eso es muy peligroso porque deja al ciudadano en una indefensión absoluta.

Al principio de la crisis vimos una mayor movilización social que ahora. ¿Tienen los medios que ver en ello?
“El poder económico ha fagocitado a la política y los medios”
Por supuesto. Tenemos que hacer autocrítica porque los medios ahí no han sabido defender el espacio que debe tener el periodismo y la información en la ciudadanía. En ese momento, de extremo peligro, la gente era consciente de hacer algo. Ahora la gente lo cree pero piensa que, cuando toma la decisión, lo hace con una base sólida de conocimiento y no es así. Ahora estaba viendo unas encuestas sobre los datos de la Red de Periodismo Europeo y los informes ponen los vellos de punta con la campaña de Trump, del Brexit, sobre Europa, de cómo los medios sistemáticamente han mentido, algunos más y otros menos. Pero han difundido una cantidad de mentiras tremendas y están haciendo un proceso de cerrar a la gente en burbujas, donde no son conscientes de que se retroalimentan con sus propios pensamientos, sin contrastar con lo que pasa alrededor.

¿La prensa también guardó demasiado silencio antes de llegar la crisis?
Sí, porque los medios convencionales en su momento se alinearon al pensamiento único, de lo políticamente correcto, de mensajes como esto es lo mejor que puede haber, resígnate, no puedes hacer nada, ten cuidado, ten miedo…

El miedo es muy eficaz en democracia.
Claro, y la prensa en lugar de combatir la instalación de esos métodos tan peligrosos, para que la gente se diera cuenta de que se les ocultaba la verdad, pues no lo hizo. Y, además, se alineó en la mayoría de los casos con los mismos intereses que promueven este mundo. La mayoría de los medios, aquí y fuera, está con grupos de poder económicos. Porque en este momento el peligro no es el poder político, es el poder económico.

Es el que manda.

El que manda. El poder económico ha fagocitado a la política y los medios.

Este discurso, en muchos sectores, lo etiquetan de rebeldía.
Te ven como un antisistema. Pasa con la igualdad de género o quienes no quieren una sociedad igualitaria. Siempre tratan de confundir, engañar y manipular el mensaje; y para eso nos dicen antisistema. No, no. Yo lo que estoy diciendo es que no estoy de acuerdo con lo que en el sistema funciona mal. Quiero reformar el sistema. Es como la Unión Europea. Hay unas grandes fuerzas que quieren que la UE desaparezca. Porque la UE si funcionara como debiera sería una protección para el ciudadano, porque legislaría en favor de las personas. Pero eso a los poderes económicos no les interesa. ¿Qué manera hay para desarticular la UE? Hacer lo que antes se hacía en la política: yo quiero conseguir los recursos de tal país. ¿Qué hago? Pongo un dictador, mato gente, hago un golpe de Estado y la gente se queda muerta de miedo. Pero ahora eso ya no es necesario porque con las redes, y lo que hemos aprendido sociológicamente, puedes hacer que la gente crea y logre convencerse de que hay que cargarse la UE y hay que planear campañas de descrédito. Hacemos grandes multinacionales que meten mucho dinero, te convencen que te cambies de móvil cada año a pesar de que para eso hayan vendido a 200 niños para trabajar en las minas y mujeres violadas… Vas perdiendo los valores. Cuando las víctimas dejan de considerarse víctimas, has ganado.

Ese es el mayor triunfo.
Por supuesto y se da en la sociedad también. Es igual. La gente cree que es libre porque vota. Y que es demócrata. Y si reclamas otro orden más igualitario, te dicen que eres un antisistema y te mandan a Venezuela. Y dices… oiga, perdone. Nada más lejos de mi intención que defender a Maduro, por favor, pero no todo es blanco y negro. Porque los que no son Maduro no hacían nada por la gente. Esta cosa de que antes era la gloria y ahora un desastre, pues no. Era la gloria para unos pocos, que son los que ahora se quejan porque no pueden seguir mangoneando. Los anteriores no eran mejores. La gente vivía muy mal en Venezuela.

Pero no salía en primera página cada semana.
Claro que no. Ocurre igual con los refugiados. ¿Piensan que cuando se van de sus casas es que no hay otra cosa mejor que hacer? Mientras no entendamos de dónde viene nuestro “bienestar” de despilfarro y de desprecio por los derechos humanos… La sociedad tiene que saber que el bienestar de una parte de la sociedad tiene que ver con la miseria de otra parte. Debemos defender que puedan vivir en sus países y trabajar con sus recursos, que estén al servicio de sus intereses y no de los nuestros. Es la única forma de que todos mejoremos. Nadie quiere más que vivir con dignidad. Pero si, además, abusamos de la mitad del mundo, esa mitad del mundo se volverá contra nosotros. Y encima te dicen: ¿entonces se vienen todos aquí? No estamos diciendo eso sino que seamos justos, solidarios, igual que nosotros tenemos derecho a vivir.

Hoy, 3 de mayo, es el Día Mundial de la Libertad de Prensa y Naciones Unidas lo enfoca al papel de los medios en la creación de sociedades más justas y pacíficas. ¿Lo estamos consiguiendo?

Recuerdo que leí en una entrevista una frase con la que siempre enfrentaba sus reportajes: ¿a quién beneficia?
Esa pregunta viene por mi formación en Derecho. Siempre, en cualquier delito, hacerse esa pregunta tira de quién está detrás. Por ejemplo, ahora lo del ataque de las armas químicas en Siria. Tampoco voy a defender a Bashar al-Ásad. No estoy de acuerdo con él. Pero no va a ser tan imbécil. ¿Qué consigue matando a 73 personas con armas químicas si eso le puede servir de pretexto a los otros? Es absurdo. Al único que beneficia es a los propios EEUU y la industria armamentística. Aquellos que quieren seguir en el enfrentamiento del problema y no en la solución.

Como el Estado Islámico, que hacen creer que sale de la nada.
Claro, cómo van a ser cuatro vándalos fanáticos que salen de repente con un armamento carísimo y complicadísimo. ¿Quién paga eso? ¿Quién les enseña a manejar eso? Y consiguen que los periodistas se vayan de allí porque ellos mandan la información. Ellos hacen unos vídeos espectaculares. ¿Quién les hace los vídeos, que parecen de una empresa de Hollywood? ¿Quién hace algo? Esa es la pregunta y es lo que la prensa debería de responder, en lugar de páginas llenas de odio o de impacto sentimental e ir a por lo fácil. Debemos informar, que el ciudadano se haga preguntas y que, cuando se las haga, busque responsabilidades y se dé cuenta de la parte de responsabilidad que también tiene en todo lo que sucede. Hay muchos intereses que no quieren una sociedad justa y eso es lo que hay que desenmascarar. El ciudadano debe darse cuenta de no hacer el juego precisamente a quienes no les conviene.


Fuente bibliográfica
BERNAL TRIVIÑO, ANA I., 2 mayo 2017. «La ciudadanía cree que está informada cuando está sólo entretenida». [en línea]. [Consulta: 5 mayo 2017]. Disponible en: http://www.publico.es/culturas/calaf-ciudadania-cree-informada-entretenida.html. 

16 abr 2016

¿Por qué inventamos los medios de comunicación?


Por daniel molina (*) @rayovirtual



Desde el ágora griega y el foro romano, en occidente el poder político, económico y militar se construyó debatiendo. También los imperios orientales valorizaron la información. Las tablillas más antiguas de la Mesopotamia tienen más de 5.000 años. Lo mismo que los primeros ideogramas chinos y los primitivos jeroglíficos egipcios. Pero si bien los imperios registraron sus historias, la información solo circulaba entre los escribas y la cúpula política y religiosa de cada reino. En cada generación eran apenas unas decenas de personas las que tenían acceso a esos datos.
En el mundo occidental no fue así. En primer lugar, ya desde la época clásica en Grecia toda persona libre (incluyendo a las mujeres, que por lo demás casi no tenían ningún otro derecho) accedía a una educación básica que le permitía leer, escribir y conocer los rudimentos del álgebra y la música. Incluso muchos esclavos eran instruidos. Roma tomó el mismo ejemplo y hasta la caída del Imperio se mantuvo la costumbre de educar a todos.

Esa educación masiva y la participación habitual en las discusiones públicas sentaron las bases para que en Occidente los medios de comunicación tendieran a un público amplio, no cerrado como era en el oriental. Roma era una ciudad de más de un millón de habitantes, enorme para los parámetros de la época: fue la primera cultura que tuvo medios masivos. Al comienzo era un hombre, en el foro, que decía a viva voz las noticias y anunciaba qué discutiría el Senado ese día. También tenía publicidad paga: entre noticia y noticia comentaba a qué cantina ir a comer el mejor pescado, qué panadería hacía el pan que a él le gustaba y quién importaba las mejores telas de China.

Todo eso se perdió durante trece siglos. La caída de Roma y la fragmentación europea no solo acabaron con los foros de discusión: se perdieron la escuela y la educación masiva. En el año 1200, el 99% de los nobles europeos era analfabeto.

A partir del Renacimiento volvieron, tímidamente, los periódicos a las ricas ciudades italianas, de la mano de los recién nacidos bancos. Muy precariamente se comenzó a armar el nuevo sistema de medios, que alcanzó pleno desarrollo con la Revolución Francesa: ahí nace la primera forma de opinión pública.

Durante un siglo los diarios fueron medios partidarios, de manera explícita, pero hacia fines del siglo XIX nace el diario moderno: con historietas, dibujos, notas que tienen títulos y otros elementos de edición para facilitar la lectura de un público ya masivo.

Los diarios se desarrollaron junto a la radio y a la tevé. Estos medios pudieron convivir, por más que compitieron por el mismo público, porque lograron mantener sus especificidades: el diario se quedó con la noticia seria y el análisis, la radio funcionó como compañía permanente y la tevé como fuente de entretenimiento.

Todo esto cambió radicalmente hace veinte años con la aparición de internet: ya más de la mitad de la humanidad está en red. Además de la penetración masiva, los nuevos medios en internet son completamente distintos a los surgidos antes de la cultura digital: son interactivos y permiten que realmente cualquiera pueda comenzar un proyecto que lo puede poner en contacto con miles, e incluso con millones.

Los diarios, la tevé y la radio son medios unidireccionales: un emisor poderoso lanza un mensaje y el resto lo recibe y no lo puede ni responder ni transformar. Los medios que están en internet son exactamente lo contrario: todo lo que se pone allí queda abierto al comentario, la transformación, la colaboración y la circulación.

Los grandes conglomerados de medios unidireccionales siguen teniendo la ventaja de imponer muchos de los temas de la agenda pública. Pero su poder está muchísimo más acotado que el que tenían hace apenas cinco años.


Otro mundo ha comenzado. Sucede tan rápido que perdemos las referencias. Los niños y los adolescentes ya no miran tevé, al menos en el televisor. Los niños que nazcan dentro de una década verán los diarios en papel y quizá los televisores como veíamos nosotros las viejas vitrolas que pasaban discos de pasta al ir a un museo: como un objeto, quizá adorable, pero inútil.


Fuente bibliográfica
MOLINA, DANIEL, E.R.N., [sin fecha]. Por qué inventamos los medios de comunicación. DIARIO RIO NEGRO [en línea]. [Consulta: 15 abril 2016]. Disponible en: http://www.rionegro.com.ar/diario/por-que-inventamos-los-medios-de-comunicacion-8101276-9539-nota.aspx. 

4 ago 2015

Breve reseña histórica sobre los medios de comunicación

Por: Domingo Peña Nina       


El inicio de la aparición de diarios de gran calidad se puede remontar a mediados del siglo XIX. Llevaban a cabo seguimientos serios y exhaustivos de las noticias del momento y análisis profundos de sus posibilidades y consecuencias. Pero su predominio fue poco duradero.
En el siglo XX surgieron nuevos  medios de comunicación que eclipsaron parcialmente la prensa escrita, por su posibilidad de ser más actualizados y espontáneos. Como reacción a la competencia y con el fin de cubrir los sucesos de la actualidad de un modo más veloz, a principios de siglo, los periódicos que inicialmente solo aparecían por la mañana o por la tarde, iniciaron en algunos casos a producir dos ediciones, la matutina y la vespertina.
Con la aparición de la radio (década de 1920), y sus posibilidades de tratamiento instantáneo y continuo de las noticias, los diarios perdieron su monopolio de seguimiento pormenorizado de los acontecimientos y hubieron de limitarse a aparecer bien por la mañana, o bien por la tarde, emitiendo alguna emisión extra, cuando las circunstancias lo ameritaron.
Inicialmente, las emisiones radiofónicas transmitían acontecimientos en directo, pero luego, la programación se fue enriqueciendo y aparecieron boletines de noticias locales, nacionales e internacionales, que en algunos lugares recibieron la denominación de “Diario hablado”.
Posteriormente, la radio acaparó gran parte del protagonismo que habían tenido los periódicos como transmisores veloces de noticias, y su prestigio creció enormemente durante la II Guerra Mundial, pues mantuvo puntualmente informados a millones de ciudadanos del desarrollo de los acontecimientos en el campo de batalla, y constituyó un arma propagandística de incalculable valor para los contendientes de ambos bandos. 
Pero su difusión quedó frenada por la introducción de la televisión, que unía a la casi instantaneidad de las informaciones el poder seductor de la imagen que las acompañaba. Las primeras emisiones comerciales de televisión se llevaron a cabo en la ciudad de Nueva York en la década de 1930, aunque el verdadero estallido del medio no se produjo hasta después de la II Guerra Mundial.
En América Latina, tanto la radio como la televisión han alcanzado un gigantesco desarrollo, en todos los países. Entre las cadenas de televisión, sobresale el grupo mexicano de Televisa, con gran difusión, tanto en el ámbito nacional como en Estados Unidos, a través de cadenas filiales e incluso en el resto del mundo, gracias a Galavisión, transmitiendo sus programas a través de satélite.
CONSIDERACIONES ACTUALES
 En América Latina como en el resto del mundo, los medios de comunicación informan de manera fragmentaria, ya que rompen la realidad e informan por medio de micronoticias. Como forma de causar más impacto buscan el lado más negativo y oscuro de la noticia, como si todo lo positivo se hubiese acabado, cosa que no se refleja para nada en los anuncios, en lo que todo es perfecto y todos los que aparecen se muestran felices y satisfechos.
Otra característica de los medios de comunicación es su disimetría, es decir, que se centran en los hechos capaces de generar  más interés, sin dar importancia a lo que no les daría gran audiencia, pese a que tenga mucha. Por ejemplo, los medios de comunicación se centran en las noticias que llaman la atención, sin considerar a las acciones positivas, que consideran rutinarias. La idea es que lo que es noticia, existe, y lo que no, como si no existiera.
Lo que les importa es el impacto del momento. Están conscientes de que nada hay más efímero que la noticia, ya que poco tiempo después de ser lanzada, es cubierta por otras miles de informaciones que llegan, o por otros aspectos de esa misma información que interesan más -por el posible negocio que representan- a los medios.
Más adelante, en 1969, tras las investigaciones realizadas por algunos profesores y estudiantes de la Universidad de Los Ángeles surgió la Internet. Este extraordinario descubrimiento permitió enlazar millones de personas en todo el mundo, sin importar su ubicación ni su idioma, creándose así, mediante esta revolución electrónica, un monstruo de la comunicación, cuyo alcance y posibilidades no parecen tener límites.
Aunque la interacción informática todavía está en su infancia, ha cambiado espectacularmente el mundo en que vivimos, eliminando las barreras del tiempo y la distancia y permitiendo a la gente compartir información y trabajar en colaboración. Pero al mismo tiempo ha surgido un grave problema y es el relativo al control del uso de este poderosísimo medio de comunicación. 

La posibilidad de censura en Internet plantea muchos problemas. La mayoría de los servicios de la red no pueden vigilar y controlar constantemente lo que dice la gente en Internet a través de sus servidores. Al tratar con información procedente de otros países surgen dificultades legales que conllevan a establecer criterios mundiales de comportamiento y ética. La meta sería conseguir que esta arma poderosa sea usada solo para el bien.


Fuente bibliográfica
PEÑA NINA, DOMINGO 2015. Breve reseña histórica sobre los medios de comunicación. AlMomento.net [en línea]. [Consulta: 4 agosto 2015]. Disponible en: http://almomento.net/breve-resena-historica-sobre-los-medios-de-comunicacion/123923. 

27 jul 2013

Las élites prefieren el papel, las masas los medios digitales

Por: Miriam Garcimartin


Los medios de comunicación se encuentran en una fase de transición del papel a Internet. Pero aún hay públicos que demandan versiones impresas de las publicaciones, como las autoridades, los anunciantes o los inversores. Las élites del poder veneran la lectura en papel.

Al igual que los amantes de la música siguen comprando vinilos en la era de iTunes, los medios de comunicación podrán seguir publicando sus ediciones en papel mientras haya un público que lo demande. Aún quedan fetichistas del papel, tanto por su facilidad de transporte en el caso de los lectores, como por el valor añadido que los actores de las informaciones consideran que tienen las publicaciones impresas.

Como publica la web “Erwanngaucher”, para las élites políticas francesas son más importantes los 281.757 lectores que compran “Le Monde” que los 2’1 millones de usuarios diarios de su página web.

Michel Francaix, diputado francés, ha declarado que si tiene que elegir entre que una entrevista suya aparezca en el periódico o en la web, elige sin duda el papel, aunque en Internet recibiera millones de visitas. Este comportamiento está muy arraigado en la clase política. Las razones argumentadas son irracionales, ya que la idea de que lo que aparece impreso en un papel queda y en Internet es efímero, es falsa. En realidad, el papel desaparece, pero las huellas digitales permanecen para siempre.

Entonces, ¿por qué tanto apego a los medios impresos? Quizás es una cuestión de confianza en un formato que les ha acompañado desde sus comienzos, durante las campañas electorales y en sus victorias. Parece que los dirigentes confirman el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Los medios digitales son demasiado nuevos y aún no dominan sus reglas, no conocen en profundidad su funcionamiento ni los intereses que pueda haber detrás de ellos. El poder es conservador y prefiere manejarse en terrenos que le sean más familiares.

El gusto de los políticos por el papel se traduce también en millones de euros. Las ayudas públicas siguen destinándose fundamentalmente a la prensa escrita, en detrimento de los medios digitales. También los inversores que financian proyectos periodísticos se decantan por hacerlo con medios impresos. El argumento esgrimido es la supuesta mayor credibilidad de las informaciones publicadas en papel, razón que para los inversores tiene mayor peso que las dificultades económicas por las que atraviesan los medios impresos, la caída de las ventas y la disminución de los ingresos.

Los anunciantes regionales, por su parte, también prefieren centrar sus estrategias en el papel, mientras que apenas gastan en banners. ¿Por qué no invierten en un medio que supera con creces en audiencia al impreso? Quizás aún no han encontrado la fórmula más adecuada para promocionar sus productos en este formato.

Mientras que las élites del poder sigan dotando al papel de un valor inmaterial e intangible, a los medios digitales no se les dará el lugar que les corresponde en la práctica. Y la realidad es que cualquier político y anunciante que quiera que su mensaje llegue a un mayor número de electores o clientes, cualquier inversionista que quiera establecerse en un nuevo mercado o cualquier periodista que quiera que su trabajo tenga mayor repercusión, tendrán que mirar en digital.

Pero las élites por definición quieren diferenciarse de las masas y elegir sus propios medios de comunicación. En su caso, la apuesta es por el papel frente a los medios digitales, más democráticos en sus versiones gratuitas y a los que puede acceder cualquier lector.

6 mar 2012

Medios de comunicación y política


La salud de un sistema democrático tiene en la calidad de sus medios de comunicación uno de sus principales indicadores. Los medios de comunicación, como sistema, son intermediarioscruciales  entre los ciudadanos y los partidos políticos–recogen sus programas, sus propuestas, trasmiten sus iniciativas – , entre las instituciones y los ciudadanos– los gestores públicos comunican sus políticas a través de los medios, la ciudadanía también los utiliza para canalizar sus demandas – y hasta intermedia entre la propia ciudadanía – entre los actores de la sociedad civil – . Incluso, ahora que los medios también hacen encuestas, los medios se convierten tanto en intermediario como en el origen.
Sin embargo, los medios de comunicación en un sistema democrático tienen más funciones a parte de ser mensajeros;  también ejercen (o deberían ejercer) de fiscalizadores del poder (lo que en algunos sitios implica jugarse la vida). Hacen visible la corrupción y el incumplimiento de los compromisos de nuestros gobernantes para que llegue a conocimiento de la opinión pública. Gracias a esto los ciudadanos para que esta pueda formarse una opinión y saber si debería o no votarlos en las próximas elecciones. Aunque aquí casi no tenemos en otros diarios internacionales existe la figura del “controller”, periodista/ experto centrado en exclusiva en ver si los partidos cumplen su programa.
Pero los medios también son actores políticos y disponen de importantes poderes en lo que los teóricos de la comunicación han denominado como agenda-setting (fijar la agenda). Los medios actúan como un filtro que ordena y estructura la información, luego son ellos mismos los encargados de (intentar) delimitar sobre qué temas se habla.  Otra de sus capacidades es el que se llama framing, lo que viene a ser el encuadre de la noticia o la perspectiva que se le da. Ante el suceso o la declaración del político ¿Esto algo positivo o negativo? ¿Cómo hay que procesar la información? ¿Quién es el responsable? El encuadre se hace muchas veces a través de los titulares, las imágenes… de una manera más sutil o más descarada.
En el caso de España el sistema de medios de comunicación se suele calificar como un caso depluralismo polarizado. Se le califica como pluralista porque casi todas las ideologías y grupos políticos tienen medios preferentes con una (relativa) variedad de enfoques y puntos de vista. Ahora bien, el sistema también se caracteriza por estar polarizado ya que hay una importante segmentación de las audiencias e ideologías en términos de medios. La izquierda se informa por determinadas vías, la derecha por las propias, etc…
En nuestro país apenas hay medios (privados) transversales que ofrezcan enfoques equilibrados de la noticia. Además, el periodismo en España se caracteriza por ser muy opinático y tendente al tertulianismo, donde las opiniones de expertos suelen quedar en un segundo plano frente a la de periodistas (siempre los mismos en todos los medios) que acentúan la polarización ideológica frente a una aproximación más aséptica al fenómeno.
Obviamente, todo esto tiene implicaciones. Primero que la intermediación se estanca y los medios actúan más como una vía de “refuerzo” de aproximaciones ideológicas que de introducción de nuevos “inputs” para formarse una opinión propia. Y segundo, problemas de control. Los medios solo vigilan a los gobiernos/ partidos rivales, lo que quizá no sea malo desde la perspectiva sistémica, pero básicamente“blinda” frente a los errores de los gobiernos que son afectos.
Los medios de comunicación son empresas y obran en consecuencia (no deberíamos olvidarlo) pero tienen una particular responsabilidad social. A mi lo que más me preocupa de nuestro sistema de medios es que reproduce muchos de los peores parámetros de sectarismo de nuestro sistema político, del que muchas veces se nutre o al que muchas veces, antes que moderar, extrema.
Yo invito al lector a que pluralice cuanto más pueda sus fuentes de información y opinión. Algo que, ahora que tiene acceso a Internet, puede ser tan fácil como circular por tres o cuatro medios digitales de diferentes tendencias. Quizá entre tanto marasmo informativo pueda usted formarse una idea auónoma de lo que ocurre, porque si algo le urge a nuestro país es gente con opinión propia.
PD: Aquí una fantástica campaña de “The Guardian” sobre el periodismo abierto.
Nota: Si bien este artículo es referente a España es aplicable a cualquier país latinoamericano.


24 jul 2011

Agradeciendo los 100 años del nacimiento de Marshall McLuhan desde el lugar que imaginó



                               Por:Dolors Reig

                        Toca hoy, como muchos/as sabéis, recordar a McLuhan, el queWikipedia caracteriza como “hippie entre los académicos y académico entre los hippies”,  reconociéndonos en muchas de sus ideas, doblemente valiosas por haber sido formuladas mucho antes de su actualidad.
En concreto, como podéis ver en el vídeo que he elegido como homenaje, McLuhan predecía en 1965 el nacimiento, ya no de internet o sus aplicaciones, como la web, sino de la web social, la importancia de la interconectividad, la conexión del individuo a lo que muchas veces definimos como “un nosotros cada vez más amplio”, su “aldea global”.
Elijo de entre sus interesantes ideas la de La historia de la civilización, curiosamente coincidente con uno de los hilos argumentales de la idea de Hipersociedad, de Sociedad aumentada (recomiendo, si no lo habéis hecho, ver el vídeo para mayor comprensión de esta entrada), que llevo tiempo explorando.

La historia de la civilización recorre tres fases, según McLuhan:
“1. El estado tribal.”
Coincide con el periodo que defino en charlas diversas como de información localizada en lugares públicos, en la “plaza del pueblo” o de los barrios de cualquier ciudad.
“2. El estado de destribalización. El momento clave en el que se inicia un segundo estadio de la civilización es la creación de la escritura. La abstracción, la separación y distancia de los símbolos respecto de los objetos llevó a la civilización a un estado más racional y funcional, donde nacen los conceptos de útil y beneficioso. La exigencia de racionalización que determina la escritura produce un desarrollo especial de la vista, porque requiere una organización sistemática, visual, del conocimiento. El concepto de destribalización no es nuevo. La división que supone la escritura es compartida por el sociólogo Max Weber o por Northrop Frye.”
Aunque yo destacaría la importancia de los medios de comunicación de masas sobre la de la escritura como origen del aislamiento del individuo, creo que sí son procesos relacionados y en ningún sentido contradictorios (con la prensa escrita el tema es evidente y el propio término de “galaxia” tan “McLuhaniano” expresa perfectamente al conjunto simultáneo y recíproco de diversos factores).
“3. El estado de retribalización. Supone una vuelta atrás y está marcada por la aparición de los medios tecnológicos en el ámbito de la comunicación. Los medios electrónicos redescubren las facultades eclipsadas por la cultura quirográfica e impresa. La radio, como extensión del oído, y la TV, como extensión del tacto, tienen la capacidad de romper los equilibrios naturales para restituir al individuo la totalidad de sus sensaciones. Por un lado, recrean el contacto oral inmediato que fue típico de la vida arcaica comunitaria y tribal. Por otro lado, derriban las barreras estatales derivadas a su vez de los efectos de la escritura y dan cuerpo a los proyectos de mundialización de la cultura.”
La idea, como podéis observar, es similar a la de retorno a “la plaza del pueblo”, al ágora, a la interactividad (elemento central, entre muchos otros, de la Sociabilidad aumentada o de las nuevas características psicológicas del individuo conectado) a la participación en la información,  el retorno de unos medios que vuelven a ser sociales.

PD:  Leía ayer a Carr, provocador de nuevo  y en un ataque de auto-proyección que resulta bastante habitual entre polemistas de similar o menor estilo, que  el McLuhan de verdad, más que supuesto icono de la revolución digital era tan Ludita como tecnófilo, que encontraría horrenda y fascinante a la vez la banalidad de Facebook.
Pues bien, para variar quería mostrar mi desacuerdo y además de aconsejar al señor Carr un cambio de hábitos como internauta, opinar que si McLuhan levantara la cabeza y sabiendo como seguro sabría mejor que muchos, navegar las maravillas y obviar las necedades de internet, se sentiría orgulloso de lo que supo ver y estamos sabiendo construir: un alma universal con un valor incalculable.
Fuente: http://www.dreig.eu/caparazon/2011/07/21/100-anos-mcluhan/
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