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20 ago 2015

¿Qué son las adicciones?



Las adicciones son enfermedades cerebrales caracterizadas por comportamiento compulsivo, abuso sostenido de drogas a pesar de las consecuencias negativas y cambios persistentes en la estructura y función del cerebro. Suelen acarrear altos costos médicos, económicos y sociales.

Son similares a otras enfermedades biológicas porque:

·         Tienen componentes biológicos y conductuales, y ambos deben ser abordados durante el tratamiento.
·         La recuperación (abstinencia sostenida y funcionalidad restaurada) es a menudo un proceso de largo plazo que requiere períodos de tratamientos reiterados.

·         Presentan tasas de recaída similares a las de la Hipertensión, Diabetes y Asma (McLellan et al., JAMA, 2000).
·         Las recaídas pueden ocurrir durante o después del tratamiento, y señalan una necesidad de ajuste o reinstalación del mismo.

·         La participación en programas de apoyo durante y después del tratamiento puede ser útil para sostener una recuperación a largo plazo.

El desarrollo de una adicción involucra múltiples factores: genéticos, biológicos, biográficos y sociales. Puede constituirse en una enfermedad del neurodesarrollo con inicio en la adolescencia y la infancia, edades en las que actualmente comienza el consumo de tabaco, alcohol y marihuana.

¿Por qué la gente consume drogas por primera vez? Para sentirse bien, experimentar nuevos sentimientos, sensaciones, experiencias y compartirlos con su grupo social. También para disminuir la ansiedad, las preocupaciones, los temores, los síntomas depresivos y los momentos de desesperación.

El uso prolongado de drogas puede inducir cambios profundos y sostenidos en el cerebro. Estos cambios pueden ser tanto estructurales como funcionales. Está demostrado que las drogas de abuso pueden comprometer severamente la motivación y el circuito cerebral ligado a la recompensa, donde la dopamina es el principal neurotransmisor. Pero la investigación científica ha verificado que otros neurotransimsores también se ven afectados. Entre ellos podemos mencionar a la serotonina, involucrada en la regulación del estado de ánimo y el sueño, y el glutamato, que interviene en la regulación del aprendizaje y la memoria.


Tratar un desorden bioconductual, como son las adicciones, implica ir más allá de simplemente “arreglar la química”. Necesitamos asistir al paciente en su totalidad. Para tal fin se dispone de tratamientos farmacológicos, psicoterapia, servicios médicos y sociales. Todo esto debe darse en un contexto social único para cada consultante.
Fuente bibliográfica
¿Qué son las adicciones? Grupo Gamma [en línea] [sin fecha]. [Consulta: 14 agosto 2015]. Disponible en: http://www.grupogamma.com/2014/08/que-son-las-adicciones/. 

14 jul 2015

¿Debe permitirse el uso de dispositivos móviles en clase?


Cada vez más profesores reconsideran el valor de las nuevas tecnologías en el aula. El Festival Ideas de Aspen reunió a líderes innovadores de todo el mundo y la educación estuvo en la mira.


Un nuevo tipo de enfoque surge en relación a las nuevas tecnologías y la educación. Hace no muchos años, expresar preocupaciones sobre las computadoras portátiles y iPhones en clase habría sido considerado como una "mirada hostil hacia el progreso". Sin embargo ahora fue un tema de debate en el Festival Ideas de Aspen, Estados Unidos, que reúne a líderes de diversas disciplinas de todo el mundo para debatir temas actuales.

Fue en ese ámbito que se desarrolló un momento interesante entre Kentaro Toyama, un científico de la computación, y Jim Steyer, abogado y empresario. Ambos declararon que prohibieron las computadoras portátiles y otros dispositivos electrónicos en sus aulas.
"Muchos de los estudiantes realmente lo valoran", dijo Toyama, que enseña en la Universidad de Michigan. Remarca que la limitación del uso "fomenta el debate real, y los alumnos saben que con una computadora enfrente, van a empezar a 'Facebookear' entre sí, y eso significa que no están presentes en la clase".

Por su parte, el otro experto, Steyer, apoyó la medida: "En mis clases de Stanford empecé a prohibir los dispositivos portátiles hace cinco años. No había manera de que presten atención. Todos se quejaron durante las primeras tres semanas", añadió con temor en ese entonces a recibir fuertes críticas. Sin embargo, sus alumnos también expresaron gratitud.

Como fundador de Common Sense Media - sitio que ayuda a los niños a crecer en un mundo de medios de comunicación y tecnología-, Steyer puede ahondar en este tema. Lo mismo ocurre con Toyama, autor de Geek Heresy: Rescuing Social Change from the Cult of Technology, cuyo recelo acerca de internet está a la vista. Ambos son cautelosos a la hora de potenciar a las tecnologías y obviamente están dispuestos a decirlo en voz alta.

El año pasado, sin embargo, Clay Shirky, el filósofo de internet cuyos puntos de vista sobre el tema siempre han sido entusiastas, escribió un ensayo explicando por qué él también había decidido desterrar los teléfonos inteligentes y computadoras portátiles de su clase en la Universidad de Nueva York"Una actualización de Facebook es una irresistible distracción", escribió, "sobre todo en comparación con el trabajo duro de las clases".

Investigadores han sabido por mucho tiempo que los humanos no son buenos 'cambiando tareas'. El cerebros no está optimizado para ello. Dos corrientes de información al mismo tiempo casi garantizaría un aprendizaje más superficial; que impedirá hacer asociaciones inteligentes y duraderas.
El software de medios de comunicación social está desviando hipnóticamente, "como un pájaro tropical en época de celo: ruidoso, seductor, con plumas coloridas. ¿Cómo podría resistirse un estudiante aburrido?", dijo Shirky. "Nuestros sistemas visuales y emocionales son más rápidos y más poderosos que nuestro intelecto".

En los últimos años, una serie de estudios también han demostrado, de manera convincente, que los estudiantes aprenden mejor -y obtienen mejores calificaciones- cuando toman notas a mano. "La pluma es más poderosa que el teclado". La razón, simplemente es que la escritura, que es más lenta, obliga a la gente a procesar y resumir las ideas que están escuchando.

De hecho, un estudio de 2003 realizado por la Universidad de Cornell para examinar la eficacia de las computadoras portátiles en el aula, ofreció a dos grupos de estudiantes -uno con laptops abiertas y otro con las mismas cerradas- una idéntica lectura y luego se los puso a prueba. ¿Qué grupo lo hizo mejor? Quiénes no usaron computadoras.
Steyer, de Common Sense Media, reconoció de inmediato: "Y después los alumnos van a protestar: 'Pero yo tomo mis notas en mi portátil'". Dijo al panel. "Y entonces yo diré: '¡Ah!, ¿pero vos no sabés escribir? Sos un estudiante de Stanford. Supongo que tomaste caligrafía'".
Lo cierto es que muchos de sus colegas se están sumando a este nuevo enfoque de las tecnologías y la educación. Un debate que no pierde vigencia y que va adoptando diferentes miradas sin perder el eje principal: cuidar el ámbito del aprendizaje.

Fuente bibliográfica
¿Debe permitirse el uso de dispositivos móviles en clase? | Tendencia, Educación, Estudiantes, Internet, Tecnología. infobae [en línea] [sin fecha]. [Consulta: 15 julio 2015]. Disponible en: http://www.infobae.com/2015/07/13/1741397-debe-permitirse-el-uso-dispositivos-moviles-clase. 

22 mar 2014

La adicción al celular

Por: Sergio Asenjo


Si la semana pasada analizábamos la influencia positiva de Internet en nuestra sociedad, hoy nos centramos, por contra, en una consecuencia negativa relacionada con el uso de los teléfonos móviles. Numerosos estudios han confirmado ya la existencia de una dependencia de estos terminales en ciertos usuarios, poniendo de manifiesto que la adicción al móvil es algo cada vez más habitual. Estar constantemente comprobando las notificaciones en pantalla, iniciar o mantener conversaciones mientras estamos reunidos con otras personas, o incluso, sentir la vibración del teléfono móvil aunque no se haya producido suelen ser síntomas de un posible problema que deberíamos controlar antes de que vaya a más, ya que a la larga podría generar irritabilidad, falta de apetito, estrés o bajo rendimiento laboral o académico, entre otros problemas.
Smartphones
Seguro que en los últimos meses habrás observado como cada vez un mayor número de personas tienen un smartphone y parecen utilizarlo a todas horas. De hecho, situaciones como la de la imagen  son cada vez de lo más corrientes, siendo posible observar en cualquier restaurante grupos de amigos dedicándose tan solo a mirar la pantalla de su teléfono. ¿Que está pasando para que ocurran situaciones como esta? ¿Es culpa de los smartphones? El problema no es culpa de este tipo de teléfonos, sino de los usuarios. La principal utilidad de un teléfono inteligente es ofrecernos acceso a Internet y facilitar nuestra comunicación con los demás, no aislarnos. El problema radica en el modo en que el usuario utiliza su teléfono, otorgándole una relevancia excesiva y haciendo que pase de ser un instrumento realmente útil, a convertirlo en un producto que tan solo influye de forma negativa en nuestras relaciones con los demás.

Desconectar para conectar.

Volviendo a la situación en la que una pareja o grupo de amigos esté cenando en un restaurante mientras ignoran a las personas con las que comparten mesa por culpa del teléfono, muchos nos preguntamos qué hay tan importante que no pueda esperar hasta que salgas del restaurante o llegues a casa. Lo más probable es que lo que tus contactos de WhatsApp tengan que decirte pueda esperar. Comprobar tu correo electrónico tampoco es que sea algo vital. Además de reflejar una mala educación, para la otra persona es algo irritante que constantemente estés comprobando tu teléfono, y realmente, este comportamiento no conduce a nada. Aún así, lo cierto es que cada vez más, las conversaciones se están viendo afectadas por culpa del mal uso o adicción a estos dispositivos.
Vivimos en una sociedad que cada vez está más conectada, pero paradójicamente, esto nos hace vivir más aislados y alejados de los demás. Pasamos más tiempo manteniendo conversaciones con personas que pueden estar a decenas o cientos de kilómetros mientras nos evadimos de la gente que tenemos a nuestro alrededor, con los problemas que ello conlleva. No hay nada de malo en pasar un rato hablando con los contactos de nuestras redes sociales y poniéndonos al día, pero como siempre, hay un momento para todo, y quizá deberíamos acordarnos más a menudo de desconectar de nuestro teléfono móvil para poder conectarcon quien tenemos a nuestro alrededor. Es problable que de no hacerlo, estemos renunciando a muchas vivencias y momentos que no volverán a ocurrir.

La confirmación de la adicción.

Recientemente, numerosos estudios han confirmado la existencia de un nuevo trastorno psicológico conocido como nomofobia, que refuerza la existencia de la adicción a los móviles y demuestra que muchas personas sienten incluso  miedo al salir a la calle sin su teléfono. El término procede del inglés “no-mobile-phone phobia” y fue descubierto tras un estudio realizado en Reino Unido en el que, con una muestra de más de 2.000 personas, casi el 53% de las mismas sentian una fuerte ansiedad al salir de casa sin el teléfono móvil o cuando se quedaban sin batería mientras estaban en la calle. Otros tantos sentían también un fuerte estrés por mantener el teléfono apagado durante algún tiempo, excusándose con el hecho de sentirse aislados de las posibles llamadas o mensajes de sus familiares o amigos.
Fuente:http://managersmagazine.com/index.php/2014/02/la-adiccion-al-telefono-movil/

17 sept 2013

Nomofobia: pánico a estar sin móvil

Sufrir ansiedad, estrés o alteraciones del estado de ánimo por no tener el móvil disponible pueden ser síntomas de este trastorno.


Las nuevas tecnologías brindan un sinfín de oportunidades y facilidades en el quehacer diario. Sin embargo, para algunos, el teléfono móvil se ha convertido en más que un objeto útil. Tanto que estar sin él les aterra. Es la denominada nomofobia: pánico a estar sin móvil, cobertura o saldo.

Este término, que deriva de la expresión inglesa no-mobile-phone phobia tuvo su origen en 2011, a propósito de un estudio realizado en Reino Unido que pretendía plasmar la ansiedad que sentían algunos de los usuarios de teléfonos móviles por salir de casa sin su dispositivo móvil y temer que se les agotara la batería o a quedarse sin cobertura o saldo. Y los resultados ya mostraron un escenario nada prometedor: alrededor del 58% de los hombres y del 48% de las mujeres sufría este trastorno, un 9% adicional se sentía estresado cuando tenía el móvil apagado y más de la mitad de los participantes (55%) describieron que el hecho de sentirse aislado les causaba ansiedad.

En España, un estudio realizado recientemente en la Universidad de Granada señala que el 8% de los universitarios sufre un miedo irracional a no llevar el móvil encima, derivado de un uso patológico de la telefonía móvil.


Niños y adolescentes: los más vulnerables

Pero, ¿quiénes son los más vulnerables? Para Marc Masip, psicólogo especializado en adicciones y conductas de riesgo, los adolescentes, sobre todo de los 12 a los 17 años, son los más expuestos a sufrir nomofobia. Las campañas de marketing, las aplicaciones y los diferentes elementos adictivos del propio teléfono móvil van destinados a ellos.

Masip es director de Desconect@, un programa psicoeducativo para el buen uso de las nuevas tecnologías. Para él, el retrato robot de quien sufre nomofobia es una persona introvertida, con baja autoestima y con carencia de habilidades sociales y de resolución de conflictos, que en su tiempo de ocio solo usa el móvil y parece incapaz de disfrutar sin él.

No obstante, a pesar de que los más propensos sean los niños y adolescentes, la población adulta no queda al margen de esta adicción. La necesidad de pertenencia a un grupo adquiere especial relevancia entre los jóvenes, ya que tener un tipo de teléfono u otro marca su estatus. El poder relacionarse con sus iguales, a través de una pantalla, hace que los jóvenes crean que tienen más amigos o que están a la última, y que saber utilizar las nuevas tecnologías, pertenecer a más redes sociales o chatear más les proporciona un estatus superior.


Nomofobia: señales de alerta

Si un joven pasa mucho rato encerrado en su cuarto con conexión a Internet, utiliza el móvil en lugares y horas inadecuados, si no se relaciona demasiado con la familia o si baja su rendimiento escolar, los progenitores deberían sospechar de que hay un problema. Otros síntomas de alerta son sufrir ansiedad por no obtener una contestación rápida de los mensajes o creer que el móvil suena y no ser así.

Sin embargo, el experto asegura que la experiencia ha mostrado dos síntomas claros de nomofobia: el joven se irrita, por llamarle la atención o restringirle el uso del móvil, y cuando se le habla, hay que repetirle la oración porque no presta atención a lo que oye, sino a lo que hace con su teléfono.

Es difícil definir de forma exacta cuál es la frontera entre el uso y el abuso. El uso del teléfono debería ser llamar, estar localizable y poder comunicarse de forma inmediata o con el fin de ganar tiempo en el ámbito profesional. Por el contrario, el abuso es utilizarlo constantemente en sitios públicos cuando se está acompañado de más gente, andar por la calle sin levantar la cabeza de la pantalla o tener que refugiarse en él para "matar el aburrimiento".


Predicar con el ejemplo

En la prevención de este problema, los padres tienen un papel fundamental. Para empezar, hay que dar buen ejemplo: si el adulto recibe un mail o un mensaje durante la cena familiar, debe saber que no es un buen momento para revisarlo, ya que los hijos son los mayores imitadores de hábitos. La clave es tener claro que hay situaciones, momentos o lugares donde el uso del móvil debe estar prohibido de manera tajante, y otros donde se debe transigir algo más.

La solución para terminar con la nomofobia pasa por cambiar los hábitos. El adicto al móvil debe estar dispuesto a rebajar su uso de forma considerable. Hay que hacerle consciente del mal presente y futuro que le hace. Ante la mínima sospecha de que pueda haber una adicción clara a las nuevas tecnologías o la pérdida de control sobre su uso, conviene acudir a un especialista.

Fuente: Marc Masip, psicólogo especializado en adicciones y conductas de riesgo.

http://revista.consumer.es/web/es/20130901/internet/77388.php

27 jul 2013

Adicciones tecnológicas

Las obsesiones actuales tienen que ver, sobre todo, con la aparición y desarrollo de herramientas tecnológicas. Nadie parece salvarse de ellas. Lo importante no es evadirlas sino controlar la cantidad de horas que se pasan al día dependiendo de ellas.



¿Cuáles son las adicciones modernas?
·         Internet: la persona obsesiva es aquella que se la pasa todo el tiempo conectado ya sea desde un ordenador o desde un dispositivo móvil.

Se puede estar conectado por estar pendiente del correo electrónico, para chatear con otros o enganchado sin fin a las redes sociales. (se esté o no trabajando)
·         Ordenadores y Ipads: Éstas últimos son pantallas inteligentes que se llevan a cualquier sitio.

Si se tiene el acceso a Internet (que en la mayoría de los casos es así), se estará consultando el correo, chats o demás redes cuando se va en transporte público, en la sala de espera de alguna consulta, volviendo a casa por la noche, estando en la cama antes de dormir o incluso cuando se asiste al cine o a un restaurante.
·         Videojuegos o compras en general: el adicto no puede parar de comprar lo que sea.

Cualquier dispositivo que surja por más inútil que sea, o juegos, o ropa, se adquieren para calmar una insatisfacción momentánea, pero luego el vacío regresará hasta la próxima compra.

Cómo reconocer al adicto tecnológico:

·         Es incapaz de no comprar aquello que está viendo. El saber si realmente lo necesita o le dará una utilidad concreta son cosas que pasan a segundo plano. La prioridad en ese momento es la de adquirir el producto.

·         Tampoco importa que no se pueda llegar a pagar. En el momento sienten la necesidad imperiosa de tenerlo y no importa si para ello deben endeudarse.

·         Pérdida de control absoluta. La persona no es dueña de sí mismo ni se comporta de manera racional. El impulso es más importante y es el que ejecuta las acciones.

·         Si se es adictoa las tecnologías, el adicto se puede pasar horas frente a una pantalla (sábado y domingos incluidos) antes que salir a pasear o encontrarse con amigos o familiares.

La única manera de disfrutar que conocen es la de seguir alimentando la obsesión.
·         Son compulsivos.

·         Las apariencias son muy importantes ya que se prefiere dar a entender que se tiene un ritmo de vida que en realidad no existe.

·         Niega rotundamente que esté desarrollando una personalidad adictiva.

·         Suelen ser personas con baja autoestima, inseguras, ansiosas y con cierta tendencia a la depresión.

Las conductas adictivas pueden solucionarse con mucha dedicación. Lo primero que hay que lograr es reconocer que se tiene un problema.

La consulta con un especialista es importante ya que mediante la terapia grupal e individual se pueden conseguir muy buenos resultados.



13 oct 2010

Adición a internet


El psiquiatra estadounidense Ivan Goldberg fue el primero en referirse a la adicción a internet en 1995, cuando publicó una lista de síntomas asociados a la enfermedad en el portal Psycom.net. Posteriormente, creó un grupo de soporte para los enfermos con el tipo de trastorno referido.

Aunque tan sólo se trataba de una broma, fue difundida con visos de verdad en diversas regiones del mundo. Sin embargo, lo que otrora fue considerado como una simple chanza, se ha convertido en objeto de debate de la comunidad médica.

Un grupo de psiquiatras aboga por su aceptación como una nueva vertiente de las adicciones. Otros, por su parte, prefieren definir el tipo de comportamiento como un uso problemático o compulsivo de la red.

Un tercer foco de opinión define el problema como un trastorno de control de los impulsos, similar a la cleptomanía (propensión morbosa al hurto), la tricotilomanía (tendencia a halarse los cabellos de forma repetitiva) o el juego patológico.

"La Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psiquiatría se muestran reticentes a incluir la adicción a internet en sus respectivos manuales (el International Classification of Diseases 11 th Edition y el Diagnostic and Statistical Manual V Edition) como una enfermedad independiente debido a la falta de evidencias. No obstante, en la práctica atendemos numerosos casos de individuos aquejados por dicha patología", manifiesta Jorge Aldas Gracia, psiquiatra especialista en adicciones.

El doctor Álvaro Franco concuerda con Aldas: "El tipo de conducta referido puede ser considerado como una adicción psicológica. Los individuos experimentan un alto grado de placer mientras desarrollan actividades en Internet. Asimismo, manifiestan el síndrome de la abstinencia. Es decir, se sienten mal si dejan de permanecer conectados por un tiempo. Ello supone graves consecuencias para su vida personal, familiar y laboral. Cada semana recibo un paciente con un cuadro diagnóstico como el expuesto".

En contraposición a Álvaro Franco y Jorge Aldas, la doctora Sandra Piñeros es más cautelosa al clasificar la enfermedad: "Es arriesgado plantear el uso problemático de Internet como una patología independiente o una adicción per se. Deben llevarse a cabo estudios rigurosos cuyos resultados nos permitan determinan un grupo de síntomas particulares de la enfermedad".

SÍNTOMAS, TRATAMIENTO Y FACTORES DE RIESGO.

El acceso reiterado a internet puede encontrase asociado a otras patologías como el trastorno obsesivo-compulsivo o la maniaco-depresión. En caso de sufrir la primera enfermedad, tenderá a utilizar el medio de comunicación de forma inadecuada, producto de su obsesión por alcanzar una meta. Por ejemplo: obtener un mayor puntaje en un videojuego.

Los individuos aquejados por el trastorno bipolar (maníaco-depresivo) se inclinarán a emplear internet de forma compulsiva durante sus fases maniacas. En los periodos referidos, el paciente no descansará hasta concluir una tarea. Podría incluso permanecer varios días sin dormir en aras de alcanzar un objetivo específico. No existe un consenso teórico.

Sandra Piñeros, Jorge Aldas y Álvaro Franco concuerdan en que el mejor tratamiento es la psicoterapia. Las soluciones brindadas por los psiquiatras entrevistados al uso inadecuado de internet son las siguientes: a) Limitar el tiempo de uso del medio de comunicación. b) Favorecer otros comportamientos placenteros. c) Fomentar el uso adecuado del tiempo libre. d) Reestablecer prioridades y jerarquías. e) Suministrar medicamentos en caso de que la conducta se encuentre relacionada con otros trastornos. f) Generar seguridad y recuperar la autoestima de las personas afectadas.

La población vulnerable suele caracterizarse por un alto tiempo de exposición a Internet. Los adolescentes y universitarios son los más propensos a generar una dependencia con respecto al medio de comunicación referido. Los desempleados también tienden a desarrollar un comportamiento inadecuado. Además, los individuos con problemas para socializarse (tímidos), encuentran en Internet un camino para establecer relaciones de forma desinhibida.

Fuente: http://www.portaltic.es/internet/noticia-adiccion-internet-mito-realidad-20101011085725.html

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