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28 oct 2016
Cómo motivar a tus alumnos a aprender en cinco pasos
La
motivación es un ingrediente esencial en el aprendizaje y, en ocasiones, uno de
los más complicados de conseguir en el aula. Un alumno desmotivado no escucha,
no se esfuerza, pierde interés y puede llegar a dificultar el desarrollo de la
clase. Te damos claves para motivar a tus alumnos, ayudarles a encontrar
lo que les apasiona y despertar en ellos las ganas de aprender, en cinco
sencillos pasos.
CINCO
PASOS PARA MEJORAR LA MOTIVACIÓN
1. Busca lo que les apasiona.
Puede
ser un tema en concreto, un método de aprendizaje, un espacio de trabajo… Se
trata de buscar aquello que encienda la
chispa de la motivación, algo que llame su atención y despierte el interés por
aprender. Escucha y conoce a tus alumnos para descubrir su pasión y
ayudarles también a ellos a reconocerla. Una buena herramienta es la aplicación
de la teoría de las inteligencias múltiples en el aula, que permite poner
en prácticas estrategias didácticas diferenciadas, según la inteligencia que
esté más desarrollada en el alumno o según la que se quiera
trabajar. Aquí tienes ideas y recursos para probarla en clase.
2. Plantea el aprendizaje como un descubrimiento.
Animar a
los alumnos a que participen, crear
expectativas con una meta atractiva e implicarles en el proceso de aprendizaje es
clave para motivarles. El trabajo por proyectos, por ejemplo, es una
estupenda opción y, además, al colaborar e investigar en equipo con otros
alumnos, puede contribuir a aumentar su motivación. La iniciativa 20-Time,
que propone a los estudiantes dedicar un 20 por ciento del horario escolar a
sus propios proyectos personales, también es una idea muy interesante.
3. Enfoca el contenido desde la práctica.
Siempre
que sea posible, relaciona el
aprendizaje con la realidad cercana de tus estudiantes, de modo que sean
capaces de ver la utilidad de aquello que están aprendiendo. Así es mucho más
fácil que se impliquen y se interesen y recordarán y afianzarán lo aprendido de
manera mucho más eficaz. Por ejemplo, repasa química con experimentos y
objetos cotidianos, enseña física en el parque de atracciones o
muestra el lado más divertido y práctico de las matemáticas con retos y
enigmas de la vida cotidiana.
4. Utiliza las TIC.
Tus
alumnos son nativos digitales y las TIC
llaman su atención de forma natural. Puedes aprovechar este interés y
apoyarte en las nuevas tecnologías para presentar los temas en el aula,
completar los contenidos o trabajarlos de una forma diferente. Pero, sobre
todo, anima a tus alumnos a utilizarlas para aprender: documentarse, practicar
lo aprendido, ampliar conocimientos, llevar a cabo proyectos y experiencias… En
nuestro blog tienes multitud de recursos para todas las asignaturas y
temas, ideas para usar en clase las nuevas tecnologías –desde
las redes sociales hasta los videos de Youtube–, que pueden
ayudarte a sacar todo el partido educativo a las TIC.
5. Practica el refuerzo positivo.
Un niño desmotivado puede estar también desilusionado y desanimado porque le
resulta difícil mantener el ritmo de la clase, no mejora sus calificaciones
o no resuelve bien los trabajos de clase. Puedes contribuir a romper ese
círculo vicioso desmotivación-fracaso mediante el refuerzo positivo y el apoyo
a conductas o actitudes positivas, para valorar más que los resultados. De este
modo estarás animando a tus alumnos a seguir intentándolo, aprender de los
fracasos y buscar soluciones sin rendirse. Reconoce el trabajo de aquellos
alumnos a los que les cuesta más avanzar y premia el esfuerzo. Puedes utilizar
los sistemas de recompensa que se aplican en la gamificación, como ClassDojo u OpenBadges.
Fuente bibliográfica
Cómo motivar a tus alumnos a aprender en cinco pasos. aulaPlaneta [en línea], 2016. [Consulta: 28 octubre 2016]. Disponible en: index.html.
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16 jul 2016
5 señales que muestran que eres más inteligente que los demás
Por:
Travis Bradberry
El IQ es
algo que se fija a muy temprana edad y no cambia con el tiempo. Pero hay
características que demuestran cuando se tiene una mente aguda.
La inteligencia,
o Coeficiente intelectual (IQ)
como también se le conoce, no se trata de lo que sabes sino de la rapidez con
la que adquieres y comprendes nueva información. Estudios longitudinales han
encontrado que el IQ se fija a una
edad temprana y que no aumenta a lo largo de la vida (a diferencia de la
cultura general).
Aunque el IQ no es el único factor que
determina el éxito en la vida, investigaciones sugieren que ser muy inteligente
no es algo malo. De hecho, no conozco a nadie que no quisiera ser un súper
genio.
La
mayoría de nosotros va por la vida sabiendo que tan inteligente somos. Es
difícil medir acertadamente el IQ, a
menos que te tomes el tiempo (y el dinero) para hacer diversos exámenes por un
profesional entrenado.
Nuevos
análisis han arrojado pruebas interesantes sobre las experiencias que tenemos
en la niñez y su efecto en la inteligencia, entre otras cosas. Si tuviste una
de estas experiencias, es posible que tengas un mayor IQ.
1. Eres ansioso
Es
difícil pensar en la ansiedad como algo bueno, pero la evidencia sugiere que
puede no ser tan mala. El psiquiatra Jeremy Coplan estudió pacientes con
desórdenes de ansiedad y encontró que las personas con los peores síntomas
tienen mayor IQ. Otros
estudios encontraron que las personas ansiosas tienen mayor inteligencia
verbal.
A esto
hay que sumarle los resultados del experimento que se realizó en el Centro
Interdisciplinario de Herzliya en Israel. Investigadores pidieron a
los participantes evaluar obras de arte realizadas por un programa de
computadora para luego liberar un “virus” que hacía parecer como si los participantes
hubieran descompuesto el programa. Los científicos mandaban a los sujetos de
estudio a buscar apoyo del departamento de servicios técnicos para solo poner
más obstáculos en sus caminos. Encontraron que las personas más ansiosas
también eran las más concentradas y las que completaban la misión con mayor
rapidez y perfección.
La
próxima vez que alguien te diga que no te debes preocupar tanto solo dile que
tu gran intelecto no te deja ignorar todas las posibilidades.
2. Empezaste a leer muy pequeño
Un
estudio británico con más de 2,000 pares de gemelos idénticos encontró que, a
pesar de tener un ADN casi igual, los niños que empezaron a leer antes tenían
un IQ superior (tanto en la
inteligencia verbal como en la no verbal). En la superficie esto parece ser
fácil de explicar: los niños que leyeron más jóvenes son más inteligentes. Pero
ese no es el caso. Los investigadores concluyeron que aprender a leer antes de
hecho tuvo un impacto en el desarrollo. La actividad los hizo más listos, no al
revés.
3. Eres zurdo
Resulta
que todas esas maestras malvadas que trataban de forzar a los niños zurdos a
escribir con la mano derecha estaban mal. Aunque hay una pequeña, y todavía sin
explicar, relación entre usar la mano izquierda y el comportamiento criminal,
también hay un beneficio intelectual. Un gran estudio demostró que la zurdera
está relacionada con el pensamiento divergente, sobre todo en los varones. Esto
se refiere a la habilidad única de combinar dos objetos no relacionados para
lograr algo nuevo e innovador. Una señal inequívoca de la inteligencia.
4. Tomaste clases de música cuando eras
niño
Hay un
buen número de estudios que demuestran que el entrenamiento musical aumenta la
inteligencia verbal y la función ejecutiva en el cerebro, es decir, la
habilidad que rige la concentración y el autocontrol. En una
investigación dirigida por el psicólogo Sylvain Moreno, 48 niños de entre
cuatro y seis años participaron en un entrenamiento computarizado.
Durante
una hora diaria, cinco días a la semana por un mes, la mitad de los estudiantes
completaron un programa musical, mientras que la otra se dedicó a las artes
plásticas. Al finalizar el experimento, 90% de los niños que se enfocaron en la
música aumentaron su IQ.
5. Eres chistoso
¡Bromistas
del mundo celebremos! Una investigación encontró una fuerte conexión entre ser
gracioso y tener una gran inteligencia verbal y razonamiento abstracto. Parece
ser que el ingenio es el producto de una mente aguda.
En
conclusión…
A esta
lista le faltan muchos elementos, así que si ninguno de los puntos no te
aplica, no significa que no tengas un alto IQ.
Pero si varios apartados te suenan familiares, puede que seas más listo que los
demás.
Fuente Bibliográfica
BRADBERRY, T., 2016. 5 señales que muestran que eres más inteligente que los demás. Entrepreneur [en línea]. [Consulta: 17 julio 2016]. Disponible en: https://www.entrepreneur.com/article/278266.
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30 may 2016
“Sin escucha no hay aprendizaje”. Pautas para conectar con los estudiantes
Todavía
recuerdo aquel día en el que, al volver del colegio, pregunté a una de mis
hijas, que por entonces tenía 8 años: ¿qué has aprendido hoy? Cuando respondió “nada” pensé que era la típica
respuesta evasiva de quien no quiere hablar en ese momento, pero para mi
sorpresa continuó: “estuve desconectada”. ¿Desconectada? Y ahí vino la
explicación: “Sí, te sientas recta, mirando a la profesora, sonríes, de
vez en cuando asientes con la cabeza… y sigues pensando en tus
cosas”. Claro que sabía que estas cosas pasaban (y muy frecuentemente) en
clase, pero ese día el impacto fue tan grande que desde entonces no he dejado
de investigar y trabajar en este tema.
¿Cuántos
alumnos y alumnas “desconectados”
tenéis en vuestras clases?
Es fácil
que pasen desapercibidos, porque no interrumpen, no molestan, generalmente
aprueban e incluso sacan buenas notas; sin embargo, ¿tiene sentido condenarles a pasar tantas horas muertas e improductivas
en el aula? ¿Nuestro fin último no es que todos los estudiantes aprendan?
Si es así, deberíamos considerarlo, porque como decía Nadine Dolby en
un artículo publicado en 2012: “Cuando
nadie escucha, nadie aprende”. Puede que parezca una obviedad,
pero ¿cuántos de nosotros hacemos algo, deliberadamente, para asegurarnos
de que los estudiantes están escuchando y no simplemente oyendo lo que decimos
como un murmullo de fondo? ¿Deberíamos hacer algo? Y si es así, ¿qué
podríamos hacer?
Lo
primero, empezar por nosotros mismos. Es lo que suelo decir y hacer en los
talleres y grupos de trabajo con docentes de todos los niveles (desde Infantil
a la Universidad) con los que aprendemos sobre este tema. Resulta curioso cómo la mayoría descubre
por primera vez que su habilidad de escucha tiene mucho margen de mejora, y
como no se puede enseñar lo que no se tiene, las primeras (muchas) horas de
práctica forman parte de un proceso de desarrollo personal relacionado con la
escucha. Y de ahí, claro está, volvemos a la escuela o la universidad
y a la práctica de nuevas formas de escucha con nuestros colegas y,
especialmente, con nuestros estudiantes, a quienes también acompañamos en el
desarrollo de sus propias habilidades. He aquí diez ideas clave que
consideramos para estimular la escucha activa y que tu mismo podrías intentar
en el aula.
1. Conoce a tus estudiantes y deja espacio
para que ellos te conozcan.
Aunque
esto puede parecer una obviedad, según pasan los años los alumnos y las alumnas
comienzan a convertirse en seres cada vez más anónimos en nuestras aulas. Es más probable que los estudiantes escuchen
a aquellos docentes que se toman un tiempo para conocerles y crear una relación
empática. Preocúpate por aprender sus nombres, por saber algo sobre
sus intereses y por permitir que te vean como una persona cercana. ¿Aprenderías
algo de alguien a quien no conoces o en quien no confías?
2. Habla menos e incluso aprende a
callar cuando no hay nada que decir o cuando toca escuchar.
Independientemente
del tamaño de tu clase, recuerda que tu meta es que los estudiantes aprendan y
escuchar lo que tienes que decirles no siempre garantiza el aprendizaje. Me
atrevería incluso a decir que, en muchas ocasiones, es probable que aprendan más si escuchas lo que ellos mismos tienen que
decir. Si en algunos momentos tienes que explicar algo o dar algún
tipo de lección magistral, asegúrate de que sea lo más breve posible y de que
entre una explicación y otra hay tiempo para el diálogo, las discusiones en
pares o pequeños grupos, etc.
3. Deja que los otros hablen.
En
muchas ocasiones, escuchar a los propios compañeros y compañeras hablando de
sus dificultades para resolver un problema, o de cómo lo han conseguido, o dar
tiempo para que compartan sus puntos de vista puede enseñar a los estudiantes
tanto (o incluso más) que escuchar a sus profesores. De hecho, como decía David
Burns, profesor de la Universidad de Pennsylvania: “El mayor error que puedes
cometer cuando intentas expresar algo de manera convincente es que tu principal
prioridad sea expresar tus ideas y sentimientos. Lo que realmente quiere la mayoría de la gente es ser escuchada,
respetada y comprendida. En el instante en que las personas perciben que las
entienden encuentran la motivación para comprender tu punto de vista.”
4. Intenta que los estudiantes tengan
una razón para escuchar y sean responsables de su propia escucha.
En
aquellas ocasiones en las que realmente necesitamos que nos escuchen, debemos
darles buenas razones para que lo hagan o, al menos, evitar darles razones para
que “desconecten”. Decirles “ahora tenéis que escuchar atentamente” no parece
ser la solución.
5. Apaga la pantalla.
A pesar
de que las ayudas visuales pueden ser importantes, en algunas escuelas y
universidades se desaconseja el uso de la pizarra digital o de las
presentaciones en PowerPoint, puesto que se considera que no promueven la
escucha activa. ¿Puedes imaginar por qué?
6. Pregunta, pregunta y pregunta.
Son las preguntas, y no las explicaciones
interminables, las que promueven el aprendizaje, y como decía Einstein, “lo importante es no dejar de
hacerse preguntas”. Ahora bien, intenta que las preguntas no sean solo un
mecanismo para controlar si te han escuchado o si han entendido lo que acabas
de decir (¿alguien piensa que la respuesta afirmativa a un “habéis entendido”
es la mejor manera de comprobar la comprensión de lo que se ha dicho?) sino que
sean preguntas capaces de promover la reflexión y formas de pensamiento
más complejas.
7. Modela el comportamiento de un buen
oyente.
No se
trata de explicar a los estudiantes en qué consiste la escucha activa, sino de
predicar con el ejemplo. ¿Cuántas veces interrumpimos a los estudiantes?
¿Cuántas veces mostramos desinterés por lo que tienen que decirnos? ¿Es nuestra escucha, cuando ellos hablan,
realmente activa? Un recurso sencillo para concentrarnos en lo que dice
un estudiante y demostrar que estamos escuchando es parafrasear lo que acaba de
decir. “Entonces, si he entendido bien, has dicho que…”.
8. Deja un tiempo para que comprueben
lo que han entendido.
Si
explicas algo en el aula, lo más probable es que no todos entiendan lo mismo o
que algunos pierdan parte de la información. Deja unos minutos para que, en parejas, puedan comprobar sus notas o
simplemente conversar sobre lo que has explicado.
9. Evita la monotonía.
Nada
favorece más la distracción que la monotonía. Mucho se ha dicho sobre este
tema, pero a en algunas clases poco parece haber cambiado. ¿De verdad piensas que un alumno es capaz
de escuchar a un docente que habla sin parar durante 20, 30 o 50 minutos?
10. Escucha con los ojos.
Recuerda
que las palabras pueden representar una parte muy pequeña del mensaje, y
algunas veces lo que se dice transmite menos que el cómo se dice. Observa lo que hacen tus alumnos y alumnas
mientras te hablan y aprende a “escuchar con los ojos” observando las
congruencias e incongruencias entre su lenguaje verbal y corporal.
Y, si has llegado hasta aquí, recuerda que
ninguno de estos diez puntos es una receta, sino simplemente una invitación a
reflexionar sobre cómo escuchamos y cómo nos escuchan y, si lo deseas, a dar
algunos pasos para mejorar esta habilidad fundamental para la comunicación
dentro y fuera del aula.
Fuente bibliográfica
GIRÁLDEZ, ANDREA, 2016. «Sin escucha no hay aprendizaje». Pautas para conectar con los estudiantes, por Andrea Giráldez. Educación 3.0 [en línea]. [Consulta: 29 mayo 2016]. Disponible en: http://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/sin-escucha-no-aprendizaje-pautas-conectar-los-estudiantes-andrea-giraldez/35443.html.
2 ene 2016
Diez sencillos trucos para convertir a tus hijos en unos genios
Si
quieres aumentar la inteligencia de los más pequeños, puedes recurrir a algunos
consejos como aumentar su interés por la música o hacer que duerman un número
de horas determinadas.
Todos
tendemos a pensar que nuestros hijos, sobrinos o nietos son los más guapos, los
más listos y los más buenos de todos los niños que existen sobre la faz de la
Tierra. Sin embargo, y a pesar de que puedan ser todo unos genios a su
edad, en ocasiones es necesario darles un empujoncito para fomentar su
inteligencia y animarles, por ejemplo, a llevar a cabo actividades que a la
larga aumentarán su rendimiento en la escuela. Es por ello que la revista
«Time» ha ideado una lista con 10 consejos que, a día de hoy, se pueden
utilizar con este fin. Todos ellos se basan en varios estudios científicos y,
según afirman desde la publicación, no pueden provocar ningún mal entre los más
«peques» de la casa.
1-Apuntarle a clases de música.
Si la
música le agrada, no hay nada como apuntarle a clases. Y es que, son varios los
estudios que hablan de sus beneficios para la inteligencia en los niños.
Concretamente, afirman que ayuda a mejorar la nota media en los test de
inteligencia. Con todo, aprender en este campo del saber también ayuda a los
más mayores a retrasar los efectos del envejecimiento, según la Universidad de
Northwestern.
2-Fomente su afición por el deporte.
Siempre
se ha dicho que los deportistas no son demasiado inteligentes. Sin embargo, la
realidad es bien distinta, pues se sabe -por ejemplo- que después de hacer ejercicio
es posible adquirir palabras desconocidas un 20% más rápido. A su vez, y
según un estudio elaborado en 2007, 3 meses poniéndose en forma mejora el flujo
de sangre que llega al cerebro y fomenta el aprendizaje. Así lo afirma John
Ratey en su obra «Spark: La Nueva Ciencia Revolucionaria del Ejercicio y el
Cerebro».
3-No leas a tus hijos, lee con ellos.
Cuando
tu hijo esté aprendiendo a leer y estéis en la cama disfrutando de un cuento,
evita explicárselo tu. Por el contrario, lo mejor es que le ayudes a pronunciar
las palabras más difíciles, pero no hacerle todo el trabajo. Así se irá
familiarizando con las letras.
4-Ten en cuenta que privar a los niños del
sueño les vuelve estúpidos.
Que
un niño duerma una hora menos de lo que le corresponde puede hacer
que su cerebro pierda un año de maduración cognitiva y de desarrollo, según los
autores de «Nurture Shock». A su vez, los estadounidenses consideran que apenas
un cuarto de hora de sueño más de lo habitual a diario puede ser muy
beneficioso en el rendimiento escolar.
5-El coeficiente intelectual alto no sirve de
nada sin autodisciplina.
Según
explica Charles Duhigg en su obra «The Power of Habit: Why We Do What We Do in
Life and Business», la fuerza de voluntad debe ser la piedra angular sobre la
que se edifique el éxito de los más pequeños. Y es que, aquellos que son
capaces de controlarse tienen más posibilidades de sacar mejores notas y
ser admitidos en las universidades más exigentes. A su vez, permite a los
estudiantes mejorar sus calificaciones en el colegio.
6-El aprendizaje es un proceso activo.
Los
padres deben tener claro que el niño debe participar en el proceso de
aprendizaje. No vale, por lo tanto, con que se quede viendo la televisión
viendo películas educativas, pues tiene que probar los conocimientos para
afianzarlos. Por ello, lo idóneo es preguntarle después qué ha aprendido de la
información que ha recibido. En el caso de que no haya captado el mensaje, lo
mejor es ayudarle a ello. «Nuestros cerebros evolucionan y aprenden haciendo
cosas, no escuchando como se hacen. Un gran número de habilidades se aprenden
mucho mejor si pasamos dos terceras partes de nuestro
tiempo intentando llevarlas a cabo por nosotros mismos en lugar de
absorberlas», explica Dan Coyle en su obra «El código del talento».
7-Deben tener una buena alimentación.
Aunque
los más pequeños tienden a comer de forma desordenada y basándose sobre todo
en alimentos hiper calóricos, lo mejor para su mente es que solo ingieran
cosas sanas. Con todo, esto no significa que no se les pueda premiar con algún
capricho alimenticio de vez en cuando, aunque hay que tener cuidado con el
azúcar pues (a pesar de que es estimulante a nivel cerebral) puede provocar que
se exciten.
8-Los niños felices son niños exitosos.
Por
ello, lo mejor es fomentar su alegría, pues así conseguirán mejores notas y
aprenderán de forma mucho más sencilla.
9-Lo bueno también se pega.
Según un
estudio de la Universidad de Dartmouth, es bueno que los niños con
calificaciones más altas se relacionen con aquellos que cuentan con notas
menores, pues eso hace subir sus notas a los segundos.
10-Cree en ellos.
Puede
parecer obvio, pero los más pequeños necesitan que se crea en ellos, pues eso
potencia su inteligencia. Así lo demuestra una investigación publicada en el
libro «The Heart of Social Psychology: A Backstage View of a Passionate
Science». En dicho estudio, los profesores seleccionaron a una treintena de
alumnos al azar y se les explicó que eran unos futuros genios. Más del 30%
mejoró sus notas considerablemente en ese año.
Fuente bibliográfica
Diez sencillos trucos para convertir a tus hijos en unos genios. [en línea], [sin fecha]. [Consulta: 3 enero 2016]. Disponible en: http://www.launion.com.mx/blogs/vida-y-estilo/noticias/78184-diez-sencillos-trucos-para-convertir-a-tus-hijos-en-unos-genios.html.
29 ago 2015
Recomiendan no tomar notas con la notebook: se aprende menos
Educación. Nueva investigación de científicos estadounidenses.Escribir a mano favorece la comprensión y la memoria porque obliga a sintetizar y reorganizar la información.
Los
alumnos que toman apuntes a mano recuerdan más y logran una comprensión más
profunda de los contenidos que aquellos que escriben en la laptop. El hallazgo
surge de una investigación reciente de Pam Mueller (Universidad de Princeton) y
Daniel Oppenheimer (Universidad de California) publicada en la revista
Psychological Science, una de las más prestigiosas en el área.
Los
investigadores realizaron tres experimentos en los que les pidieron a un grupo
de 67 estudiantes que tomaran notas de una serie de charlas TED (de unos 15
minutos de duración). La mitad tenía que hacer las notas con una laptop y la
otra mitad, a mano. Luego se analizó su memoria para recordar datos, su
comprensión conceptual de la información, y su capacidad para sintetizar y generalizar
esa información.
Según
los autores del estudio, los alumnos que escriben en la netbook producen
apuntes más completos –anotan casi todo lo que dice el profesor–, pero también
más literales, mientras que quienes escriben a mano comprenden mejor, porque la
escritura manual, al ser más lenta, los obliga a sintetizar y reorganizar la
información. Tomar apuntes a mano requiere un procesamiento cognitivo más
exigente, mientras que se puede tipear en la laptop de manera automática, sin
procesar ni analizar el contenido, explican Mueller y Oppenheimer en su
artículo.
Estas
conclusiones permitirían ratificar el valor de ciertas técnicas de estudio,
como el subrayado y las notas propias. “Más allá de esta investigación, es
importante resaltar que para estudiar, los alumnos deben tener en cuenta que es
fundamental reorganizar las ideas recibidas y no simplemente repetirlas de
memoria”, explica Rufina Pearson, doctora en psicopedagogía.
“A veces
la computadora resulta muy práctica a la hora de organizar apuntes y más para
las personas que tienen mala caligrafía”, sigue Pearson, pero aclara: “Al leer
un texto para estudio es importante subrayar y escribir notas marginales que
vayan reflejando el procesamiento que se hace de la información”.
La especialista
extiende el alcance del estudio y plantea: “Últimamente tengo muchas consultas
de estudiantes universitarios que vienen de escuelas de alto nivel académico,
que no saben procesar información. Estudiar no es repetir, y no puede
resolverse leyendo los pdf que envían las universidades. Es clave imprimir y
trabajar sobre el texto escrito”.
Otros
expertos plantean que no se debe sobregeneralizar: “Esto no quiere decir que
escribir a mano sea bueno en general, sino para ciertas tareas específicas,
como tomar notas durante períodos breves, de unos 15 minutos”, señala Adolfo
García, investigador de INECO, Conicet y la Universidad Nacional de Cuyo, y se
pregunta si en períodos más largos (por ejemplo, clases de 2 horas) podrían
incidir otros factores, como la fatiga muscular. García está participando, en
el Laboratorio de Psicología Experimental y Neurociencias de INECO, de una
investigación sobre la escritura en teclado y la relación entre el circuito
cerebral que regula los movimientos y el procesamiento de los significados
lingüísticos.
La
escritura a mano también ha sido objeto de otras investigaciones recientes. Un
estudio de Karin H. James y Laura Engelhardt, de la Universidad de Indiana,
encontró que el procesamiento de las letras en el cerebro se realiza de forma
diferente cuando se escriben a mano, y que esto favorece el aprendizaje de la
lectura. En otras palabras, dejar de enseñar la escritura manual podría afectar
la adquisición de las habilidades lectoras en los chicos.
Pearson
destaca el valor de escribir a mano, pero cuestiona la hegemonía de la cursiva
en los cuadernos argentinos: “En países como Estados Unidos ya no se enseña la
cursiva y ha sido sustituida por la script (imprenta minúscula con tenues lazos
entre letras). Esto ha beneficiado mucho a la población escolar, que ya no
presenta problemas de legibilidad”, asegura la especialista.
En
Argentina, en cambio, la cursiva es un contenido curricular. Para Pearson,
“esto entorpece el progreso de muchos chicos que, si estuvieran habilitados a
escribir en imprenta minúscula, podrían dedicar su energía a procesos más
complejos. Muchos chicos tienen gran dificultad copiando del pizarrón o
expresando por escrito sus ideas en cursiva, y es impresionante la diferencia que
se observa cuando se les hace escribir en imprenta minúscula”.
Los
finlandeses, considerados como referentes educativos a nivel mundial, ya
avanzaron en esta dirección: a partir de 2016 la cursiva dejará de ser
obligatoria en las escuelas de ese país. Aunque algunos medios difundieron que
Finlandia descartaría la escritura a mano, lo cierto es que solo se abandonará
la cursiva, no la imprenta. En sintonía con las investigaciones recientes,
Minna Harmanen, responsable del Instituto Nacional de Educación finlandés,
reconoció que la escritura manual es “muy importante para mejorar las
habilidades motoras finas, para adquirir destrezas y memoria”.
Fuente bibliográfica
Recomiendan no tomar notas con la notebook: se aprende menos. Clarin.com [en línea] [sin fecha]. [Consulta: 27 agosto 2015]. Disponible en: http://www.clarin.com/sociedad/aprendizaje-escritura-notebook-memoria-comprension_0_1420058045.html.
13 oct 2014
Cómo ayudar a los estudiantes a buscar información en Internet
Por: Carina Cabo
| En el proceso de enseñanza y aprendizaje lo importante no es la tecnología, sino lo que hagamos con ella, lo que enseñemos sobre sus usos, posibilidades y sobre sus límites | ||||||
| ||||||
Algunos suponen que los grandes problemas que tenemos se solucionan poniendo computadoras en todas las escuelas y comprando un buen software educativo. Sin embargo, es necesario aclarar que en el proceso de enseñanza y aprendizaje lo importante no es la tecnología, sino lo que hagamos con ella, lo que enseñemos sobre sus usos, posibilidades y sobre sus límites.
Trabajar con los textos digitales en el aula es una práctica de avanzada, pero es necesario no caer en ciertos errores. El problema de este tipo de textos es netamente pedagógico-didáctico. Las dificultades de empleo escolar no provienen de la lógica informática sino de la estructuración de los contenidos, sus formas de presentación y las modalidades didácticas que tienen incorporados.
Las enciclopedias virtuales, al igual que algunos textos escolares, muestran la dominancia de la trama descriptiva y los relatos situados y cronológicamente precisos en sus explicaciones. Esto llevaría a la tendencia a una “inflación documental”, que es susceptible de tentar a los alumnos a prácticas conocidas de seleccionar, copiar bloques, unir e imprimir. Por tanto, es necesaria la experimentación cuidadosa para evaluar las competencias de estos soportes en la tarea de guiar el trabajo autónomo de los alumnos en tareas más complejas que las de informarse.
Cómo ayudar a los estudiantes a buscar información en Internet
Es necesario seguir ciertos ítems para garantizar una buena búsqueda
Fuente:http://www.rosario3.com/educacion/noticias.aspx?idNot=153193&C%C3%B3mo-ayudar-a-los-estudiantes-a-buscar-informaci%C3%B3n-en-Internet
|
9 ene 2014
¿Cómo aumentar el aprendizaje?
En la infancia, nuestro cerebro se encuentra en su estado más maleable y aprender resulta fácil. De hecho, hay ciertos conocimientos que si no se aprenden a una edad temprana, como el dominio de un idioma o el oído absoluto (capacidad de identificar cualquier nota musical por su sonido), no se pueden aprender más tarde en la vida. Ahora, investigadores han encontrado la manera de que el cerebro adulto se comporte como el de un niño.
Un equipo de investigadores internacionales, descubrieron que el valproato o ácido valproico (VPA), actualmente en el mercado con el nombre de Depakine, un medicamento recomendado en casos de epilepsia, migraña, depresión e incluso Alzheimer, incrementa la plasticidad del cerebro y aumenta su capacidad de absorción y retención de la información.
El periodo crítico de aprendizaje es un lapso de tiempo definido que ocurre a una edad temprana durante el cual las experiencias tienen consecuencias duraderas en el comportamiento y el desarrollo mental. El investigador Takao Hensh, de la Universidad de Harvard, buscó la manera de recrear este periodo en adultos. La prueba definitiva era adquirir un oído absoluto, pues nunca un adulto ha logrado obtenerlo.
Administró a un grupo de adultos sin entrenamiento musical altas dosis de valproato y a un segundo grupo un placebo. Posteriormente, les pidió que realizaran varios ejercicios para entrenar el oído a reconocer los diferentes tonos. Aquellos que tomaron la droga alcanzaron puntaciones altas en la prueba del oído absoluto. Aquellos que recibieron el placebo, aunque atendieron a las mismas clases, alcanzaron calificaciones mucho más bajas.
Si bien el medicamento devuelve a los adultos la capacidad de aprender como niños, provoca varios efectos secundarios como la pérdida de apetito, dolor estomacal, fiebre, tos, dolor de garganta, dolor muscular y un aumento súbito y masivo de peso.
21 oct 2013
Leer nos hace más empáticos (entre otras cosas)
Por: Dolors Reig
Son muchos los
beneficios de la lectura, digital, no digital o de la forma que cada uno/a
prefiera. Una serie de estudios aporta evidencias sobre algunos de sus efectos,
por si os quedaba alguna duda. Los recojo y matizo de un artículo,
destacando los que creo más novedosos o importantes. Defiendo firmemente que
una apropiación adecuada de los adelantos tecnológicos depende de valores y
cultura y destaco que en el segundo aspecto España tiene mucho que mejorar.
Además de este enorme beneficio social existen otros a nivel individual:
Leer puede
reducir el estrés
Resulta un buen
ansiolítico, incluso, como muchos sabemos, un buen somnífero, como lo confirman
varias investigaciones. Y esto es así incluso en mayor medida que tomar una
taza de te, escuchar música o incluso dar un paseo. En solo 6 minutos de
inmersión lectora se relaja la tensión muscular y disminuye el ritmo cardíaco,
probablemente por el mismo motivo por el que nos relaja cualquier acto creativo:
porque nos evade de nuestros propios problemas, nos transporta “fuera de la
caja” de nuestras preocupaciones diarias. Podríamos ampliar estas conclusiones
al hecho de ver una buena película.
Leer ayuda a
agudizar el ingenio
Una trayectoria
vital lectora ayuda a mantener en forma el cerebro cuando somos mayores, según
varios estudios (Neurology), que cifran el deterioro cognitivo en la
vejez como un 32% menor. De nuevo podemos ampliar esta conclusión a otros
tipos de actividad mental: lectura, puzzles, etc. conllevan menor incidencia de
Alzheimer, según otro estudio publicado en USA Today.
Leer potencia la
empatía
Es el punto que
considero más importante porque resulta un argumento esencial para potenciar la
conjunción de cultura y valores que creo que podría beneficiar a nuestros
jóvenes y sociedad en general: de acuerdo con un estudio publicado en PLOS ONE el tema se confirma: leer historias significa en parte
viajar a los estados emocionales de los demás. Desde un punto de vista psicológico
esto enlaza con la denominada teoría de la mente, la habilidad de intuir los
estados emocionales de los demás que basa la organización y relaciones
sociales.
Los resultados
relatan correlación entre lectores de ficción y empatía, más, curiosamente, si
se leen “clásicos” y no los best-sellers más masivos. Quien haya leído a
Dostoievsky entenderá la diferencia, la incomparable sutileza emocional de los
tipos de literatura más elaborados.
Los libros de
autoayuda pueden ayudar contra la depresión
Se denomina
biblioterapia y otro estudio publicado en PLOS ONE muestra cómo
asociados a terapia, ciertos libros de autoayuda pueden funcionar. También
internet y sus sitios interactivos demuestran ayudar en casos de depresión
severa.
Fuente:http://www.dreig.eu/caparazon/2013/10/16/leer-empatia/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+caparazon+%28caparazon%29&utm_content=Netvibes
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10 ago 2011
Cuando aprender cuesta más
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