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28 oct 2016

Cómo motivar a tus alumnos a aprender en cinco pasos




La motivación es un ingrediente esencial en el aprendizaje y, en ocasiones, uno de los más complicados de conseguir en el aula. Un alumno desmotivado no escucha, no se esfuerza, pierde interés y puede llegar a dificultar el desarrollo de la clase. Te damos claves para motivar a tus alumnos, ayudarles a encontrar lo que les apasiona y despertar en ellos las ganas de aprender, en cinco sencillos pasos.

CINCO PASOS PARA MEJORAR LA MOTIVACIÓN

1. Busca lo que les apasiona. 
Puede ser un tema en concreto, un método de aprendizaje, un espacio de trabajo… Se trata de buscar aquello que encienda la chispa de la motivación, algo que llame su atención y despierte el interés por aprender. Escucha y conoce a tus alumnos para descubrir su pasión y ayudarles también a ellos a reconocerla. Una buena herramienta es la aplicación de la teoría de las inteligencias múltiples en el aula, que permite poner en prácticas estrategias didácticas diferenciadas, según la inteligencia que esté más desarrollada en el alumno o según la que se quiera trabajar. Aquí tienes ideas y recursos para probarla en clase. 

2. Plantea el aprendizaje como un descubrimiento. 
Animar a los alumnos a que participen, crear expectativas con una meta atractiva e implicarles en el proceso de aprendizaje es clave para motivarles. El trabajo por proyectos, por ejemplo, es una estupenda opción y, además, al colaborar e investigar en equipo con otros alumnos, puede contribuir a aumentar su motivación. La iniciativa 20-Time, que propone a los estudiantes dedicar un 20 por ciento del horario escolar a sus propios proyectos personales, también es una idea muy interesante.

3. Enfoca el contenido desde la práctica. 
Siempre que sea posible, relaciona el aprendizaje con la realidad cercana de tus estudiantes, de modo que sean capaces de ver la utilidad de aquello que están aprendiendo. Así es mucho más fácil que se impliquen y se interesen y recordarán y afianzarán lo aprendido de manera mucho más eficaz. Por ejemplo, repasa química con experimentos y objetos cotidianos, enseña física en el parque de atracciones o muestra el lado más divertido y práctico de las matemáticas con retos y enigmas de la vida cotidiana.

4. Utiliza las TIC. 
Tus alumnos son nativos digitales y las TIC llaman su atención de forma natural. Puedes aprovechar este interés y apoyarte en las nuevas tecnologías para presentar los temas en el aula, completar los contenidos o trabajarlos de una forma diferente. Pero, sobre todo, anima a tus alumnos a utilizarlas para aprender: documentarse, practicar lo aprendido, ampliar conocimientos, llevar a cabo proyectos y experiencias… En nuestro blog tienes multitud de recursos para todas las asignaturas y temas,  ideas para usar en clase las nuevas tecnologías –desde las redes sociales hasta los videos de Youtube–, que pueden ayudarte a sacar todo el partido educativo a las TIC.

5. Practica el refuerzo positivo. 

Un niño desmotivado puede estar también desilusionado y desanimado porque le resulta difícil mantener el ritmo de la clase, no mejora sus calificaciones o no resuelve bien los trabajos de clase. Puedes contribuir a romper ese círculo vicioso desmotivación-fracaso mediante el refuerzo positivo y el apoyo a conductas o actitudes positivas, para valorar más que los resultados. De este modo estarás animando a tus alumnos a seguir intentándolo, aprender de los fracasos y buscar soluciones sin rendirse. Reconoce el trabajo de aquellos alumnos a los que les cuesta más avanzar y premia el esfuerzo. Puedes utilizar los sistemas de recompensa que se aplican en la gamificación, como ClassDojo OpenBadges.


Fuente bibliográfica
Cómo motivar a tus alumnos a aprender en cinco pasos. aulaPlaneta [en línea], 2016. [Consulta: 28 octubre 2016]. Disponible en: index.html. 


16 jul 2016

5 señales que muestran que eres más inteligente que los demás

Por: Travis Bradberry



El IQ es algo que se fija a muy temprana edad y no cambia con el tiempo. Pero hay características que demuestran cuando se tiene una mente aguda.

La inteligencia, o Coeficiente intelectual (IQ) como también se le conoce, no se trata de lo que sabes sino de la rapidez con la que adquieres y comprendes nueva información. Estudios longitudinales han encontrado que el IQ se fija a una edad temprana y que no aumenta a lo largo de la vida (a diferencia de la cultura general). 

Aunque el IQ no es el único factor que determina el éxito en la vida, investigaciones sugieren que ser muy inteligente no es algo malo. De hecho, no conozco a nadie que no quisiera ser un súper genio. 

La mayoría de nosotros va por la vida sabiendo que tan inteligente somos. Es difícil medir acertadamente el IQ, a menos que te tomes el tiempo (y el dinero) para hacer diversos exámenes por un profesional entrenado.  

Nuevos análisis han arrojado pruebas interesantes sobre las experiencias que tenemos en la niñez y su efecto en la inteligencia, entre otras cosas. Si tuviste una de estas experiencias, es posible que tengas un mayor IQ

1. Eres ansioso
Es difícil pensar en la ansiedad como algo bueno, pero la evidencia sugiere que puede no ser tan mala. El psiquiatra Jeremy Coplan estudió pacientes con desórdenes de ansiedad y encontró que las personas con los peores síntomas tienen mayor IQ.  Otros estudios encontraron que las personas ansiosas tienen mayor inteligencia verbal.

A esto hay que sumarle los resultados del experimento que se realizó en el Centro Interdisciplinario de Herzliya en Israel. Investigadores pidieron a los participantes evaluar obras de arte realizadas por un programa de computadora para luego liberar un “virus” que hacía parecer como si los participantes hubieran descompuesto el programa. Los científicos mandaban a los sujetos de estudio a buscar apoyo del departamento de servicios técnicos para solo poner más obstáculos en sus caminos. Encontraron que las personas más ansiosas también eran las más concentradas y las que completaban la misión con mayor rapidez y perfección. 

La próxima vez que alguien te diga que no te debes preocupar tanto solo dile que tu gran intelecto no te deja ignorar todas las posibilidades. 

2. Empezaste a leer muy pequeño 
Un estudio británico con más de 2,000 pares de gemelos idénticos encontró que, a pesar de tener un ADN casi igual, los niños que empezaron a leer antes tenían un IQ superior (tanto en la inteligencia verbal como en la no verbal). En la superficie esto parece ser fácil de explicar: los niños que leyeron más jóvenes son más inteligentes. Pero ese no es el caso. Los investigadores concluyeron que aprender a leer antes de hecho tuvo un impacto en el desarrollo. La actividad los hizo más listos, no al revés. 

3. Eres zurdo
Resulta que todas esas maestras malvadas que trataban de forzar a los niños zurdos a escribir con la mano derecha estaban mal. Aunque hay una pequeña, y todavía sin explicar, relación entre usar la mano izquierda y el comportamiento criminal, también hay un beneficio intelectual. Un gran estudio demostró que la zurdera está relacionada con el pensamiento divergente, sobre todo en los varones. Esto se refiere a la habilidad única de combinar dos objetos no relacionados para lograr algo nuevo e innovador. Una señal inequívoca de la inteligencia. 

4. Tomaste clases de música cuando eras niño
Hay un buen número de estudios que demuestran que el entrenamiento musical aumenta la inteligencia verbal y la función ejecutiva en el cerebro, es decir, la habilidad que rige la concentración y el autocontrol.  En una investigación dirigida por el psicólogo Sylvain Moreno, 48 niños de entre cuatro y seis años participaron en un entrenamiento computarizado.

Durante una hora diaria, cinco días a la semana por un mes, la mitad de los estudiantes completaron un programa musical, mientras que la otra se dedicó a las artes plásticas. Al finalizar el experimento, 90% de los niños que se enfocaron en la música aumentaron su IQ

5. Eres chistoso
¡Bromistas del mundo celebremos! Una investigación encontró una fuerte conexión entre ser gracioso y tener una gran inteligencia verbal y razonamiento abstracto. Parece ser que el ingenio es el producto de una mente aguda. 

En conclusión…

A esta lista le faltan muchos elementos, así que si ninguno de los puntos no te aplica, no significa que no tengas un alto IQ. Pero si varios apartados te suenan familiares, puede que seas más listo que los demás.


Fuente Bibliográfica
BRADBERRY, T., 2016. 5 señales que muestran que eres más inteligente que los demás. Entrepreneur [en línea]. [Consulta: 17 julio 2016]. Disponible en: https://www.entrepreneur.com/article/278266. 

30 may 2016

“Sin escucha no hay aprendizaje”. Pautas para conectar con los estudiantes

 Por: Andrea GIRÁLDEZ



Todavía recuerdo aquel día en el que, al volver del colegio, pregunté a una de mis hijas, que por entonces tenía 8 años: ¿qué has aprendido hoy? Cuando respondió “nada” pensé que era la típica respuesta evasiva de quien no quiere hablar en ese momento, pero para mi sorpresa continuó: “estuve desconectada”. ¿Desconectada? Y ahí vino la explicación: “Sí, te sientas recta, mirando a la profesora, sonríes, de vez en cuando asientes con la cabeza… y sigues pensando en tus cosas”. Claro que sabía que estas cosas pasaban (y muy frecuentemente) en clase, pero ese día el impacto fue tan grande que desde entonces no he dejado de investigar y trabajar en este tema.

¿Cuántos alumnos y alumnas “desconectados” tenéis en vuestras clases?
Es fácil que pasen desapercibidos, porque no interrumpen, no molestan, generalmente aprueban e incluso sacan buenas notas; sin embargo, ¿tiene sentido condenarles a pasar tantas horas muertas e improductivas en el aula? ¿Nuestro fin último no es que todos los estudiantes aprendan? Si es así, deberíamos considerarlo, porque como decía Nadine Dolby en un artículo publicado en 2012: “Cuando nadie escucha, nadie aprende”. Puede que parezca una obviedad, pero ¿cuántos de nosotros hacemos algo, deliberadamente, para asegurarnos de que los estudiantes están escuchando y no simplemente oyendo lo que decimos como un murmullo de fondo?  ¿Deberíamos hacer algo? Y si es así, ¿qué podríamos hacer?

Lo primero, empezar por nosotros mismos. Es lo que suelo decir y hacer en los talleres y grupos de trabajo con docentes de todos los niveles (desde Infantil a la Universidad) con los que aprendemos sobre este tema. Resulta curioso cómo la mayoría descubre por primera vez que su habilidad de escucha tiene mucho margen de mejora, y como no se puede enseñar lo que no se tiene, las primeras (muchas) horas de práctica forman parte de un proceso de desarrollo personal relacionado con la escucha. Y de ahí, claro está, volvemos a la escuela o la universidad y a la práctica de nuevas formas de escucha con nuestros colegas y, especialmente, con nuestros estudiantes, a quienes también acompañamos en el desarrollo de sus propias habilidades. He aquí diez ideas clave que consideramos para estimular la escucha activa y que tu mismo podrías intentar en el aula.

1. Conoce a tus estudiantes y deja espacio para que ellos te conozcan.
Aunque esto puede parecer una obviedad, según pasan los años los alumnos y las alumnas comienzan a convertirse en seres cada vez más anónimos en nuestras aulas. Es más probable que los estudiantes escuchen a aquellos docentes que se toman un tiempo para conocerles y crear una relación empática. Preocúpate por aprender sus nombres, por saber algo sobre sus intereses y por permitir que te vean como una persona cercana. ¿Aprenderías algo de alguien a quien no conoces o en quien no confías?

2. Habla menos e incluso aprende a callar cuando no hay nada que decir o cuando toca escuchar.
Independientemente del tamaño de tu clase, recuerda que tu meta es que los estudiantes aprendan y escuchar lo que tienes que decirles no siempre garantiza el aprendizaje. Me atrevería incluso a decir que, en muchas ocasiones, es probable que aprendan más si escuchas lo que ellos mismos tienen que decir. Si en algunos momentos tienes que explicar algo o dar algún tipo de lección magistral, asegúrate de que sea lo más breve posible y de que entre una explicación y otra hay tiempo para el diálogo, las discusiones en pares o pequeños grupos, etc.

3. Deja que los otros hablen.
En muchas ocasiones, escuchar a los propios compañeros y compañeras hablando de sus dificultades para resolver un problema, o de cómo lo han conseguido, o dar tiempo para que compartan sus puntos de vista puede enseñar a los estudiantes tanto (o incluso más) que escuchar a sus profesores. De hecho, como decía David Burns, profesor de la Universidad de Pennsylvania: “El mayor error que puedes cometer cuando intentas expresar algo de manera convincente es que tu principal prioridad sea expresar tus ideas y sentimientos. Lo que realmente quiere la mayoría de la gente es ser escuchada, respetada y comprendida. En el instante en que las personas perciben que las entienden encuentran la motivación para comprender tu punto de vista.”

4. Intenta que los estudiantes tengan una razón para escuchar y sean responsables de su propia escucha.
En aquellas ocasiones en las que realmente necesitamos que nos escuchen, debemos darles buenas razones para que lo hagan o, al menos, evitar darles razones para que “desconecten”. Decirles “ahora tenéis que escuchar atentamente” no parece ser la solución.

5. Apaga la pantalla.
A pesar de que las ayudas visuales pueden ser importantes, en algunas escuelas y universidades se desaconseja el uso de la pizarra digital o de las presentaciones en PowerPoint, puesto que se considera que no promueven la escucha activa. ¿Puedes imaginar por qué?

6. Pregunta, pregunta y pregunta.
Son las preguntas, y no las explicaciones interminables, las que promueven el aprendizaje, y como decía Einstein, “lo importante es no dejar de hacerse preguntas”. Ahora bien, intenta que las preguntas no sean solo un mecanismo para controlar si te han escuchado o si han entendido lo que acabas de decir (¿alguien piensa que la respuesta afirmativa a un “habéis entendido” es la mejor manera de comprobar la comprensión de lo que se ha dicho?) sino que sean preguntas capaces de promover la reflexión y formas de pensamiento más complejas.

7. Modela el comportamiento de un buen oyente.
No se trata de explicar a los estudiantes en qué consiste la escucha activa, sino de predicar con el ejemplo. ¿Cuántas veces interrumpimos a los estudiantes? ¿Cuántas veces mostramos desinterés por lo que tienen que decirnos? ¿Es nuestra escucha, cuando ellos hablan, realmente activa? Un recurso sencillo para concentrarnos en lo que dice un estudiante y demostrar que estamos escuchando es parafrasear lo que acaba de decir. “Entonces, si he entendido bien, has dicho que…”.

8. Deja un tiempo para que comprueben lo que han entendido.
Si explicas algo en el aula, lo más probable es que no todos entiendan lo mismo o que algunos pierdan parte de la información. Deja unos minutos para que, en parejas, puedan comprobar sus notas o simplemente conversar sobre lo que has explicado.

9. Evita la monotonía.
Nada favorece más la distracción que la monotonía. Mucho se ha dicho sobre este tema, pero a en algunas clases poco parece haber cambiado. ¿De verdad piensas que un alumno es capaz de escuchar a un docente que habla sin parar durante 20, 30 o 50 minutos?

10. Escucha con los ojos.
Recuerda que las palabras pueden representar una parte muy pequeña del mensaje, y algunas veces lo que se dice transmite menos que el cómo se dice. Observa lo que hacen tus alumnos y alumnas mientras te hablan y aprende a “escuchar con los ojos” observando las congruencias e incongruencias entre su lenguaje verbal y corporal.

Y, si has llegado hasta aquí, recuerda que ninguno de estos diez puntos es una receta, sino simplemente una invitación a reflexionar sobre cómo escuchamos y cómo nos escuchan y, si lo deseas, a dar algunos pasos para mejorar esta habilidad fundamental para la comunicación dentro y fuera del aula.



Fuente bibliográfica
GIRÁLDEZ, ANDREA, 2016. «Sin escucha no hay aprendizaje». Pautas para conectar con los estudiantes, por Andrea Giráldez. Educación 3.0 [en línea]. [Consulta: 29 mayo 2016]. Disponible en: http://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/sin-escucha-no-aprendizaje-pautas-conectar-los-estudiantes-andrea-giraldez/35443.html. 

2 ene 2016

Diez sencillos trucos para convertir a tus hijos en unos genios



Si quieres aumentar la inteligencia de los más pequeños, puedes recurrir a algunos consejos como aumentar su interés por la música o hacer que duerman un número de horas determinadas.

Todos tendemos a pensar que nuestros hijos, sobrinos o nietos son los más guapos, los más listos y los más buenos de todos los niños que existen sobre la faz de la Tierra. Sin embargo, y a pesar de que puedan ser todo unos genios a su edad, en ocasiones es necesario darles un empujoncito para fomentar su inteligencia y animarles, por ejemplo, a llevar a cabo actividades que a la larga aumentarán su rendimiento en la escuela. Es por ello que la revista «Time» ha ideado una lista con 10 consejos que, a día de hoy, se pueden utilizar con este fin. Todos ellos se basan en varios estudios científicos y, según afirman desde la publicación, no pueden provocar ningún mal entre los más «peques» de la casa.

1-Apuntarle a clases de música.
Si la música le agrada, no hay nada como apuntarle a clases. Y es que, son varios los estudios que hablan de sus beneficios para la inteligencia en los niños. Concretamente, afirman que ayuda a mejorar la nota media en los test de inteligencia. Con todo, aprender en este campo del saber también ayuda a los más mayores a retrasar los efectos del envejecimiento, según la Universidad de Northwestern.

2-Fomente su afición por el deporte.
Siempre se ha dicho que los deportistas no son demasiado inteligentes. Sin embargo, la realidad es bien distinta, pues se sabe -por ejemplo- que después de hacer ejercicio es posible adquirir palabras desconocidas un 20% más rápido. A su vez, y según un estudio elaborado en 2007, 3 meses poniéndose en forma mejora el flujo de sangre que llega al cerebro y fomenta el aprendizaje. Así lo afirma John Ratey en su obra «Spark: La Nueva Ciencia Revolucionaria del Ejercicio y el Cerebro».

3-No leas a tus hijos, lee con ellos.
Cuando tu hijo esté aprendiendo a leer y estéis en la cama disfrutando de un cuento, evita explicárselo tu. Por el contrario, lo mejor es que le ayudes a pronunciar las palabras más difíciles, pero no hacerle todo el trabajo. Así se irá familiarizando con las letras.

4-Ten en cuenta que privar a los niños del sueño les vuelve estúpidos.
Que un niño duerma una hora menos de lo que le corresponde puede hacer que su cerebro pierda un año de maduración cognitiva y de desarrollo, según los autores de «Nurture Shock». A su vez, los estadounidenses consideran que apenas un cuarto de hora de sueño más de lo habitual a diario puede ser muy beneficioso en el rendimiento escolar.

5-El coeficiente intelectual alto no sirve de nada sin autodisciplina.
Según explica Charles Duhigg en su obra «The Power of Habit: Why We Do What We Do in Life and Business», la fuerza de voluntad debe ser la piedra angular sobre la que se edifique el éxito de los más pequeños. Y es que, aquellos que son capaces de controlarse tienen más posibilidades de sacar mejores notas y ser admitidos en las universidades más exigentes. A su vez, permite a los estudiantes mejorar sus calificaciones en el colegio.

6-El aprendizaje es un proceso activo.
Los padres deben tener claro que el niño debe participar en el proceso de aprendizaje. No vale, por lo tanto, con que se quede viendo la televisión viendo películas educativas, pues tiene que probar los conocimientos para afianzarlos. Por ello, lo idóneo es preguntarle después qué ha aprendido de la información que ha recibido. En el caso de que no haya captado el mensaje, lo mejor es ayudarle a ello. «Nuestros cerebros evolucionan y aprenden haciendo cosas, no escuchando como se hacen. Un gran número de habilidades se aprenden mucho mejor si pasamos dos terceras partes de nuestro tiempo intentando llevarlas a cabo por nosotros mismos en lugar de absorberlas», explica Dan Coyle en su obra «El código del talento».

7-Deben tener una buena alimentación.
Aunque los más pequeños tienden a comer de forma desordenada y basándose sobre todo en alimentos hiper calóricos, lo mejor para su mente es que solo ingieran cosas sanas. Con todo, esto no significa que no se les pueda premiar con algún capricho alimenticio de vez en cuando, aunque hay que tener cuidado con el azúcar pues (a pesar de que es estimulante a nivel cerebral) puede provocar que se exciten.

8-Los niños felices son niños exitosos.
Por ello, lo mejor es fomentar su alegría, pues así conseguirán mejores notas y aprenderán de forma mucho más sencilla.

9-Lo bueno también se pega.
Según un estudio de la Universidad de Dartmouth, es bueno que los niños con calificaciones más altas se relacionen con aquellos que cuentan con notas menores, pues eso hace subir sus notas a los segundos.

10-Cree en ellos.

Puede parecer obvio, pero los más pequeños necesitan que se crea en ellos, pues eso potencia su inteligencia. Así lo demuestra una investigación publicada en el libro «The Heart of Social Psychology: A Backstage View of a Passionate Science». En dicho estudio, los profesores seleccionaron a una treintena de alumnos al azar y se les explicó que eran unos futuros genios. Más del 30% mejoró sus notas considerablemente en ese año.

Fuente bibliográfica
Diez sencillos trucos para convertir a tus hijos en unos genios. [en línea], [sin fecha]. [Consulta: 3 enero 2016]. Disponible en: http://www.launion.com.mx/blogs/vida-y-estilo/noticias/78184-diez-sencillos-trucos-para-convertir-a-tus-hijos-en-unos-genios.html. 

29 ago 2015

Recomiendan no tomar notas con la notebook: se aprende menos


Educación. Nueva investigación de científicos estadounidenses.Escribir a mano favorece la comprensión y la memoria porque obliga a sintetizar y reorganizar la información.

Los alumnos que toman apuntes a mano recuerdan más y logran una comprensión más profunda de los contenidos que aquellos que escriben en la laptop. El hallazgo surge de una investigación reciente de Pam Mueller (Universidad de Princeton) y Daniel Oppenheimer (Universidad de California) publicada en la revista Psychological Science, una de las más prestigiosas en el área.

Los investigadores realizaron tres experimentos en los que les pidieron a un grupo de 67 estudiantes que tomaran notas de una serie de charlas TED (de unos 15 minutos de duración). La mitad tenía que hacer las notas con una laptop y la otra mitad, a mano. Luego se analizó su memoria para recordar datos, su comprensión conceptual de la información, y su capacidad para sintetizar y generalizar esa información. 

Según los autores del estudio, los alumnos que escriben en la netbook producen apuntes más completos –anotan casi todo lo que dice el profesor–, pero también más literales, mientras que quienes escriben a mano comprenden mejor, porque la escritura manual, al ser más lenta, los obliga a sintetizar y reorganizar la información. Tomar apuntes a mano requiere un procesamiento cognitivo más exigente, mientras que se puede tipear en la laptop de manera automática, sin procesar ni analizar el contenido, explican Mueller y Oppenheimer en su artículo. 

Estas conclusiones permitirían ratificar el valor de ciertas técnicas de estudio, como el subrayado y las notas propias. “Más allá de esta investigación, es importante resaltar que para estudiar, los alumnos deben tener en cuenta que es fundamental reorganizar las ideas recibidas y no simplemente repetirlas de memoria”, explica Rufina Pearson, doctora en psicopedagogía.

“A veces la computadora resulta muy práctica a la hora de organizar apuntes y más para las personas que tienen mala caligrafía”, sigue Pearson, pero aclara: “Al leer un texto para estudio es importante subrayar y escribir notas marginales que vayan reflejando el procesamiento que se hace de la información”.
La especialista extiende el alcance del estudio y plantea: “Últimamente tengo muchas consultas de estudiantes universitarios que vienen de escuelas de alto nivel académico, que no saben procesar información. Estudiar no es repetir, y no puede resolverse leyendo los pdf que envían las universidades. Es clave imprimir y trabajar sobre el texto escrito”.

Otros expertos plantean que no se debe sobregeneralizar: “Esto no quiere decir que escribir a mano sea bueno en general, sino para ciertas tareas específicas, como tomar notas durante períodos breves, de unos 15 minutos”, señala Adolfo García, investigador de INECO, Conicet y la Universidad Nacional de Cuyo, y se pregunta si en períodos más largos (por ejemplo, clases de 2 horas) podrían incidir otros factores, como la fatiga muscular. García está participando, en el Laboratorio de Psicología Experimental y Neurociencias de INECO, de una investigación sobre la escritura en teclado y la relación entre el circuito cerebral que regula los movimientos y el procesamiento de los significados lingüísticos. 

La escritura a mano también ha sido objeto de otras investigaciones recientes. Un estudio de Karin H. James y Laura Engelhardt, de la Universidad de Indiana, encontró que el procesamiento de las letras en el cerebro se realiza de forma diferente cuando se escriben a mano, y que esto favorece el aprendizaje de la lectura. En otras palabras, dejar de enseñar la escritura manual podría afectar la adquisición de las habilidades lectoras en los chicos.

Pearson destaca el valor de escribir a mano, pero cuestiona la hegemonía de la cursiva en los cuadernos argentinos: “En países como Estados Unidos ya no se enseña la cursiva y ha sido sustituida por la script (imprenta minúscula con tenues lazos entre letras). Esto ha beneficiado mucho a la población escolar, que ya no presenta problemas de legibilidad”, asegura la especialista. 

En Argentina, en cambio, la cursiva es un contenido curricular. Para Pearson, “esto entorpece el progreso de muchos chicos que, si estuvieran habilitados a escribir en imprenta minúscula, podrían dedicar su energía a procesos más complejos. Muchos chicos tienen gran dificultad copiando del pizarrón o expresando por escrito sus ideas en cursiva, y es impresionante la diferencia que se observa cuando se les hace escribir en imprenta minúscula”.

Los finlandeses, considerados como referentes educativos a nivel mundial, ya avanzaron en esta dirección: a partir de 2016 la cursiva dejará de ser obligatoria en las escuelas de ese país. Aunque algunos medios difundieron que Finlandia descartaría la escritura a mano, lo cierto es que solo se abandonará la cursiva, no la imprenta. En sintonía con las investigaciones recientes, Minna Harmanen, responsable del Instituto Nacional de Educación finlandés, reconoció que la escritura manual es “muy importante para mejorar las habilidades motoras finas, para adquirir destrezas y memoria”.


Fuente bibliográfica
Recomiendan no tomar notas con la notebook: se aprende menos. Clarin.com [en línea] [sin fecha]. [Consulta: 27 agosto 2015]. Disponible en: http://www.clarin.com/sociedad/aprendizaje-escritura-notebook-memoria-comprension_0_1420058045.html. 

13 oct 2014

Cómo ayudar a los estudiantes a buscar información en Internet


Por: Carina Cabo


En el proceso de enseñanza y aprendizaje lo importante no es la tecnología, sino lo que hagamos con ella, lo que enseñemos sobre sus usos, posibilidades y sobre sus límites
Trabajar con textos digitales en el aula es una práctica de avanzada a la que hay que atender.
Trabajar con textos digitales en el aula es una práctica de avanzada a la que hay que atender. ()Ampliar Imágenes

Algunos suponen que los grandes problemas que tenemos se solucionan poniendo computadoras en todas las escuelas y comprando un buen software educativo. Sin embargo, es necesario aclarar que en el proceso de enseñanza y aprendizaje lo importante no es la tecnología, sino lo que hagamos con ella, lo que enseñemos sobre sus usos, posibilidades y sobre sus límites.

Trabajar con los textos digitales en el aula es una práctica de avanzada, pero es necesario no caer en ciertos errores. El problema de este tipo de textos es netamente pedagógico-didáctico. Las dificultades de empleo escolar no provienen de la lógica informática sino de la estructuración de los contenidos, sus formas de presentación y las modalidades didácticas que tienen incorporados.

Las enciclopedias virtuales, al igual que algunos textos escolares, muestran la dominancia de la trama descriptiva y los relatos situados y cronológicamente precisos en sus explicaciones. Esto llevaría a la tendencia a una “inflación documental”, que es susceptible de tentar a los alumnos a prácticas conocidas de seleccionar, copiar bloques, unir e imprimir. Por tanto, es necesaria la experimentación cuidadosa para evaluar las competencias de estos soportes en la tarea de guiar el trabajo autónomo de los alumnos en tareas más complejas que las de informarse.

Cómo ayudar a los estudiantes a buscar información en Internet

Es necesario seguir ciertos ítems para garantizar una buena búsqueda

  • Autoridad: La selección de recursos educativos debe centrarse en materiales provenientes de fuentes confiables y prestigiosas. La autoridad está dada por la persona, conjunto de personas u organismo responsable del sitio. Es conveniente consultar al profesor los sitios más recomendables con la disciplina que están estudiando.
  • Actualización: Esta dimensión orienta en la selección de información actualizada y válida en función de las modificaciones periódicas que reciba el sitio.
  • Navegabilidad: La navegación se ve facilitada o dificultada en función de la estructura del sitio, su diseño y los recursos que ofrece. Este criterio nos orienta en la búsqueda de recursos que resulten “amigables” para el usuario. El profesor podrá recomendar.
  • Organización: La organización dada a los contenidos resulta fundamental para el usuario, por eso debemos tender a la selección de sitios que presenten una organización clara y recursos que faciliten la consulta, como títulos, índices, etcétera.
  • Selección de contenidos: En este punto debemos considerar el tratamiento dado a los contenidos, el modo en que se enfocan los temas, su relevancia y su pertinencia para el proceso de enseñanza-aprendizaje. En esta dimensión resulta también relevante el cuidado puesto en la elaboración de los textos y la ausencia de errores gramaticales y sintácticos.
  • Legibilidad: Un recurso resulta legible cuando presenta una buena utilización de elementos gráficos tales como combinación de colores, ilustraciones, estilos y tamaño de letras, etcétera.
  • Adecuación al destinatario: dado que son materiales para contextos y lectores específicos, debemos considerar muy especialmente si los recursos que analizamos resultan adecuados para estos lectores, en esta institución.
Fuente:http://www.rosario3.com/educacion/noticias.aspx?idNot=153193&C%C3%B3mo-ayudar-a-los-estudiantes-a-buscar-informaci%C3%B3n-en-Internet

9 ene 2014

¿Cómo aumentar el aprendizaje?





En la infancia, nuestro cerebro se encuentra en su estado más maleable y aprender resulta fácil. De hecho, hay ciertos conocimientos que si no se aprenden a una edad temprana, como el dominio de un idioma o el oído absoluto (capacidad de identificar cualquier nota musical por su sonido), no se pueden aprender más tarde en la vida. Ahora, investigadores han encontrado la manera de que el cerebro adulto se comporte como el de un niño.

Un equipo de investigadores internacionales, descubrieron que el valproato o ácido valproico (VPA), actualmente en el mercado con el nombre de Depakine, un medicamento recomendado en casos de epilepsia, migraña, depresión e incluso Alzheimer, incrementa la plasticidad del cerebro y aumenta su capacidad de absorción y retención de la información. 

El periodo crítico de aprendizaje es un lapso de tiempo definido que ocurre a una edad temprana durante el cual las experiencias tienen consecuencias duraderas en el comportamiento y el desarrollo mental. El investigador Takao Hensh, de la Universidad de Harvard, buscó la manera de recrear este periodo en adultos. La prueba definitiva era adquirir un oído absoluto, pues nunca un adulto ha logrado obtenerlo.

Administró a un grupo de adultos sin entrenamiento musical altas dosis de valproato  y a un segundo grupo un placebo. Posteriormente, les pidió que realizaran varios ejercicios para entrenar el oído a reconocer los diferentes tonos. Aquellos que tomaron la droga alcanzaron puntaciones altas en la prueba del oído absoluto. Aquellos que recibieron el placebo, aunque atendieron a las mismas clases, alcanzaron calificaciones mucho más bajas.

Si bien el medicamento devuelve a los adultos la capacidad de aprender como niños, provoca varios efectos secundarios como la pérdida de apetito, dolor estomacal, fiebre, tos, dolor de garganta, dolor muscular y un aumento súbito y masivo de peso.

21 oct 2013

Leer nos hace más empáticos (entre otras cosas)


Son muchos los beneficios de la lectura, digital, no digital o de la forma que cada uno/a prefiera. Una serie de estudios aporta evidencias sobre algunos de sus efectos, por si os quedaba alguna duda. Los recojo y matizo de un artículo, destacando los que creo más novedosos o importantes. Defiendo firmemente que una apropiación adecuada de los adelantos tecnológicos depende de valores y cultura y destaco que en el segundo aspecto España tiene mucho que mejorar. Además de este enorme beneficio social existen otros a nivel individual:


Leer puede reducir el estrés
Resulta un buen ansiolítico, incluso, como muchos sabemos, un buen somnífero, como lo confirman varias investigaciones. Y esto es así incluso en mayor medida que tomar una taza de te, escuchar música o incluso dar un paseo. En solo 6 minutos de inmersión lectora se relaja la tensión muscular y disminuye el ritmo cardíaco, probablemente por el mismo motivo por el que nos relaja cualquier acto creativo: porque nos evade de nuestros propios problemas, nos transporta “fuera de la caja” de nuestras preocupaciones diarias. Podríamos ampliar estas conclusiones al hecho de ver una buena película.

Leer ayuda a agudizar el ingenio
Una trayectoria vital lectora ayuda a mantener en forma el cerebro cuando somos mayores, según varios estudios (Neurology), que cifran el deterioro cognitivo en la vejez  como un 32% menor. De nuevo podemos ampliar esta conclusión a otros tipos de actividad mental: lectura, puzzles, etc. conllevan menor incidencia de Alzheimer, según otro estudio publicado en USA Today.

Leer potencia la empatía
Es el punto que considero más importante porque resulta un argumento esencial para potenciar la conjunción de cultura y valores que creo que podría beneficiar a nuestros jóvenes y sociedad en general: de acuerdo con un estudio publicado en PLOS ONE el tema se confirma: leer historias significa en parte viajar a los estados emocionales de los demás. Desde un punto de vista psicológico esto enlaza con la denominada teoría de la mente, la habilidad de intuir los estados emocionales de los demás que basa la organización y relaciones sociales.

Los resultados relatan correlación entre lectores de ficción y empatía, más, curiosamente, si se leen “clásicos” y no los best-sellers más masivos. Quien haya leído a Dostoievsky entenderá la diferencia, la incomparable sutileza emocional de los tipos de literatura más elaborados.
Los libros de autoayuda pueden ayudar contra la depresión

Se denomina biblioterapiaotro estudio publicado en PLOS ONE muestra cómo asociados a terapia, ciertos libros de autoayuda pueden funcionar. También internet y sus sitios interactivos demuestran ayudar en casos de depresión severa.

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10 ago 2011

Cuando aprender cuesta más




No tiene freno
Se sienta frente a un libro y lo entiende, retiene las ideas, no confunde las palabras ni le cuestan las situaciones problemáticas con números; sin embargo, el libro lo deja a los cinco minutos para ir a ver la tele, que también abandona para jugar con autitos que vuelve a abandonar. Actitudes como estas son propias de los niños que padecen el Síndrome de Déficit de Atención e Hiperactividad (SDAHA), un trastorno neurológico que afecta entre el 3% y el 5% de la población infantil. Se da más en los varones que en las chicas y, aunque no tiene semejanzas de primera instancia con los trastornos de aprendizaje evaluados, es una de las principales causas del fracaso escolar, según datos de la Fundación para la Investigación del Déficit Atencional e Hiperquinesia.
Si bien, al igual que las otras problemáticas, aún no se ha encontrado cura para este síndrome, recientes investigaciones aseguran que la hiperactividad puede ser una gran ventaja y transformarse en una fuente de energía, si se canalizan correctamente la impulsividad, la espontaneidad y la creatividad de los niños que la padecen. También, como en el caso del resto de los problemas que repercuten en el aprendizaje, es importante ayudarlos a descubrir y a potenciar sus capacidades y aspectos más positivos, para que no pierdan la autoestima que suelen tener en jaque por su poco rendimiento escolar y la exclusión de sus propios compañeros. Con compañía, perseverancia y un correcto seguimiento, el niño con SDAHA puede crecer y desarrollarse normalmente.

Tips
El rol de los padres es fundamental en el desarrollo de los niños con problemas de aprendizaje, y si bien el seguimiento médico no puede faltar, lo que acontece día a día es de total relevancia. Van más consejos:
• Es importante mantener reuniones con los maestros o los especialistas que están junto al niño, para interiorizarse sobre sus avances académicos y el trato con sus pares.
• Los chicos con trastornos de aprendizaje suelen ser inteligentes y líderes, así como tienden a sobresalir en lo artístico. Por eso, es importante no concentrarse sólo en sus problemas, sino también en sus puntos fuertes, y estimularlos.
• Buscar las técnicas que sean necesarias para incentivar al chico, como sentarse con él cuando hace la tarea y generar juegos en los que el lenguaje y los números también formen parte. Introducir la lectura en todo momento, aprovechando las publicidades, las señales de tránsito y las etiquetas de los alimentos.
• Hay que hablar con el niño y contarle el problema, siendo sincero y optimista, para que sepa que le costará aprender, pero que podrá lograrlo.
• Unirse con quienes tienen su mismo problema siempre es una buena idea. Otros padres y profesionales entendidos lo ayudarán a despejar dudas y a comprender mejor lo que le sucede a su hijo.
 
 
 
Los trastornos de aprendizaje están instalados en casi todas las aulas y atentan contra el desarrollo académico y emocional de los niños que los padecen. Conozca más sobre estos para poder descubrirlos a tiempo y tratarlos en forma adecuada.
El boletín no devolvió lo esperado, los compañeros avanzaron más que él, le cuesta hacer la tarea y empieza a sentir pocas ganas de ir al colegio. También lee muy pausado, no logra una buena caligrafía ni una redacción clara y no se lleva bien con los números. 


Todas señales de que puede estar dentro del 12,5% de la población infantil mundial que padece un trastorno de aprendizaje. Conviene estar alertas porque, muchas veces, estos avisos no se reconocen a primera vista. 


¿Por qué? Porque las características y su gravedad varían en cada caso. Además, es muy frecuente suponer que las fallas radican en la distracción o la falta de interés por el estudio. 


Pero no. Es importante saber que los niños con estas particularidades no son “vagos”, lentos o desinteresados; por el contrario, suelen tener un nivel de inteligencia superior al promedio y muchas ganas de aprender. 


Sólo sucede que procesan la información de otra manera, ya que los problemas de aprendizaje son desórdenes neurobiológicos que hacen que el cerebro se estructure o funcione de forma diferente.

Por lo general, son las maestras jardineras las primeras en descubrir que “algo no va bien”, por eso, ante los primeros indicios, los padres deben consultar al pediatra. Porque, aunque estos trastornos no tengan una cura definitiva, es fundamental generar incentivos permanentes para que los niños puedan progresar, tener éxito en la escuela, se desarrollen normalmente y logren una sociabilidad acorde a su edad.



1-Trastorno de lectura 
También llamado dislexia, es el más común, y los niños que lo padecen se caracterizan por tener dificultad en el reconocimiento de las palabras, en la velocidad de la lectura y en su comprensión, respecto de lo esperado para la edad cronológica, el cociente intelectual y el nivel de escolaridad. Esa alteración o dificultad interfiere en el rendimiento académico y en ciertas actividades de la vida cotidiana para las que se requiere esta habilidad. 



Es muy habitual que los trastornos de lectura aparezcan combinados con los de escritura, así como con el aritmético, ya que todos estos procesos involucran el manejo de símbolos para transmitir información. Otra particularidad que puede sumarse es el fracaso en la comprensión de textos. 


Esto puede ser sólo una consecuencia de la dislexia o estar causado por otros factores, como la confusión sobre las demandas de la tarea, insuficientes conocimientos previos, poco control de la comprensión o problemas en el ámbito afectivo-motivacional.

Los síntomas 
• Dificultad para aprender el alfabeto y hacer rimar las palabras.
• Sustituciones, omisiones o inversiones de letras y sílabas.
• Lectura lenta y con vacilaciones.
• Dificultad a la hora de relacionar ciertas letras con sus sonidos.
• Deficiente comprensión de lo que lee.
Un niño con dislexia también puede presentar otros síntomas, como problemas para identificar la izquierda y la derecha, para orientarse espacialmente y para practicar un deporte.



Propuestas
• Incentivar al chico a hacer rimas, buscando palabras que terminen o empiecen con el mismo segmento silábico o fonémico.
• Relatar historias con onomatopeyas y jugar a que el niño las represente.
• Contar el número de segmentos orales: palabras, sílabas o fonemas.
• Ayudarlo a descubrir una palabra, sílaba o letra diferente entre una frase y otra.
• Para los niños con problemas en la comprensión del texto, lo mejor es ayudarlos a decodificar el esquema de los cuentos, haciéndolos responder (oralmente, o para ellos mismos mientras leen) quiénes son los personajes, en qué orden acontecen los sucesos, en dónde está situada la historia, etcétera.



2-Trastorno de la expresión escrita
Se lo conoce como disgrafía y se caracteriza por generar una deficiencia en las habilidades de escritura: a los chicos que la sufren les cuesta deletrear, cometen errores de puntuación y gramática, y tienen una redacción pobre.
Según las dificultades de cada niño, puede detectarse un trastorno de menor gravedad: un retraso en la escritura que no llega a disgrafía. Esto se da cuando las dificultades no son neurobiológicas, sino causadas por factores anexos, como el ausentismo escolar, un medio familiar desfavorecido o un bajo nivel intelectual, entre otras posibilidades.
Los trastornos de la escritura pueden aparecer en forma aislada o en combinación con otros problemas de aprendizaje, como trastornos de lectura, de lenguaje expresivo, de coordinación y de las matemáticas.



Los síntomas
• Escritura desordenada, toman el lápiz de manera torpe.
• Problemas para deletrear palabras.
• Dificultades para sostener las letras en el renglón, o para escribir en un espacio determinado.
• Dificultad en las uniones y trazos de las letras, así como en sustituciones u omisiones.



Propuestas
• Sentarse con el niño a escribir (reiteradas veces) las letras que le cuestan, para que mejore la grafía, desarrolle los patrones motores y logre una escritura legible.
• Estimular al chico a que copie textos y componga palabras o frases que contengan las letras con las que tiene dificultad.
• Estar atentos a lo que escribe, para marcarle los errores rápidamente y que pueda retener las correcciones.
• Jugar a deletrear palabras, por escrito, para que adquiera competencia y fluidez en el nivel léxico.

3-Trastorno de las matemáticas 
El nombre más usual para este problema de aprendizaje es discalculia, y su principal característica radica en que el niño tiene las habilidades matemáticas muy por debajo de lo que sería normal para su edad, su inteligencia o su nivel escolar.
Los chicos con este trastorno suelen presentar dificultades en el manejo de los números, el dominio de las cuentas y la solución de problemas.
Como los otros, este trastorno puede manifestarse de manera aislada, o junto con dificultades en la motricidad fina (músculos de la mano) y el lenguaje expresivo y receptivo.



Síntomas
• Imposibilidad temprana de reconocer los números.
• Problemas para contar, sumar y restar.
• Dificultades en la resolución de problemas, ya sean matemáticos o lógicos.



Propuestas
• Dar prioridad a las actividades manipulativas que involucren operaciones y el uso de la memoria.
• Complementar los juegos con materiales concretos propios de esta materia, como regletas y bloques lógicos.
• Plantear, verbalmente, situaciones problemáticas sencillas hasta que el chico se acostumbre a resolverlas; y allí empezar a hacerlas más complejas hasta poder trasladarlas a las matemáticas.


Grandes mentes

Hay algo que debe quedar claro: estos trastornos no son un impedimento para tener éxito en la vida. Muchas de las personas que los padecieron en la infancia lograron brillar y ocupar puestos altos. Por ejemplo: Albert Einstein, Thomas Edison, Leonardo Da Vinci, Walt Disney, Agatha Christie, Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Winston Churchill, John F. Kennedy, Isaac Newton, Bill Gates, Marlon Brando y Henry Ford, entre tantos otros, sufrieron algún problema de aprendizaje. “Tú puedes”, debería ser la máxima cotidiana.


Fuente: http://www.revistanueva.com.ar/numeros/00958/nota/4




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