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10 jul 2015

Para que se acabe eso de que "todo libro bueno ha sido robado alguna vez"

Por: Diego Erlan

























































































Patrimonio de la humanidad en peligro

“El patrimonio escrito de la humanidad en peligro”. Con ese título catástrofe, el 26 de junio se realizó en los claustros de la Biblioteca Británica de Londres una reunión en la que participaron bibliotecarios, libreros, abogados, subastadores y dealers de libros. Se trata de la primera conferencia de estas características convocada por las incomparables pérdidas bibliográficas, que incluyen volúmenes con siglos de antigüedad.
En algunos casos, los libros fueron, además, mutilados: hubo páginas brutalmente arrancadas con escalpelos, como ocurrió con el conocido “ladrón del cutter”, que implementó ese procedimiento (el mismo que el caso de Luis Alberto Videla en la Argentina en 2003) para llevarse de la Biblioteca Nacional de España los mapamundis del siglo XVI.
El devastador robo de la Biblioteca Girolamini de Nápoles, ocurrido en la primavera de 2012, desató las alarmas del mercado anticuario. No era para menos. Ediciones de Aristóteles, Descartes, Galileo y Maquiavelo, volúmenes de Séneca y Virgilio, una edición única de la Enciclopedia de Diderot y, entre otros incunables, un original de La divina comediadesaparecieron del edificio napolitano. Una historia de intriga y escándalo protagonizada por el propio director de la biblioteca, Marino Massimo De Caro, y en el que estaban implicados políticos, coleccionistas, marchantes, libreros de anticuario y hasta un cura.
Por otro lado, de la Royal Library de Copenhague fueron robados 3.884 libros antiguos desde el año 1971. Y tan sólo en 2014 desaparecieron 1.641. Chris Marinello, abogado en materia de arte y director de Art Recovery International, sospecha que los robos han aumentado porque los delincuentes ven que los precios de las ventas legítimas rondan las siete cifras. Sotheby’s subastó el libro de Salmos de la Bahía, de 1640, en una suma récord de 14,2 millones de dólares.
La presentación clave será la del Profesor Norman Palmer QC, uno de los expertos legales más reconocidos de Inglaterra en cuestiones culturales. Palmer expresó: “Estamos acostumbrados a oír acerca de robos de arte y antigüedades. Menos destacadas son las sustracciones ilegales de contenidos de las bibliotecas. Los libros, los manuscritos y los archivos han sido considerados –por cierto en términos del escrutinio legal– un poco como una cenicienta”.
En la conferencia del viernes, el dealer de libros raros Stephen Loewentheil señaló con gracia y sabiduría: “Las Bibliotecas son como un gallinero y deben cuidar las gallinas de sus propios zorros”. Loewentheil, proveniente de Baltimore, entiende también que los libreros tienen la obligación moral de comprobar que el título ofrecido no sea robado. Y además se refirió a la importancia del uso de fuentes de referencia impresas para identificar lectores anteriores y una posible procedencia de los sospechosos. También enfatizó en la obligación moral de los buscadores de libros raros para legitimar a los dueños de los mismos y, a su vez, encontrar compradores. “Son importantes el uso de sellos o marcas para ayudar en la identificación de originales robados.”
Eso mismo entiende Sharon Cohen Levin, especialista en lavado de dinero y socia del estudio WilmerHale, que funciona en Estados Unidos, Europa y Asia: “La efectividad de las denuncias de libros robados depende del nivel de catalogación y publicación de esa información”. Richard Aronowitz-Mercer, Jefe del departamento de Restitución europea de Sotheby's, se refirió a las profundas investigaciones en las que se embarca la casa de subastas para intentar identificar los libros robados. Para Sotheby's, “el beneficio económico no es la única motivación para establecer la procedencia de los obras que irán a subasta sino que hay también tienen una obligación moral y desde luego también legal, para poder sacarlas a la venta”.
Norbert Donhofer, presidente de la Liga Internacional de Libreros Anticuarios, considera que esta reunión de Londres fue el primer paso para intensificar la coordinación y la comunicación entre instituciones, coleccionistas y el mercado. La ILAB, según sus siglas en inglés, trabaja para recuperar los libros robados a partir de una base de datos donde se encuentran los 22 países integrantes de la liga. Entiende que episodios como el robo de la Biblioteca Girolamini en Nápoles daña la reputación de los libreros de anticuario y de los dealers. Y ha llevado a un estancamiento en el mercado de esta clase de piezas.
El affaire Girolamini hizo que los libreros se manejaran con mayor precaución y tuvieran en cuenta a quiénes compran y venden libros. Y agregó que la ILAB tuvo que expulsar a ciertos miembros por negarse a revelar datos de ciertos compradores. Sharon Cohen Levin entiende que es extremadamente inusual que sean los bibliotecarios los autores de robos de incunables pero tristemente, en los casos más resonantes de los últimos años, están involucrados el personal de las bibliotecas.
Un dicho entre los dealers de libros antiguos reza que “todo libro realmente bueno ha sido robado al menos una vez”. Y la bibliomanía, según dicen, no es razón suficiente para el robo de libros.
Fuente bibliográfica
ERLAN, DIEGO [sin fecha]. Para que se acabe eso de que «todo libro bueno ha sido robado alguna vez». Clarin.com [en línea]. [Consulta: 9 julio 2015]. Disponible en: http://www.clarin.com/cultura/robo_de_libros-Royal_Library_Copenhagye-biblioteca_girolamini_0_1387061643.html. 

8 abr 2015

Trucos, medidas e instrumentos de seguridad para proteger la vivienda de los ladrones




·        Cerrojos y bisagras con fijador en puertas y ventanas pueden ayudar. 

·        Una buena iluminación es una de medidas más económicas y efectivas para disuadir a los ladrones tal y como indican la estadísticas.


·        Los temporizadores son útiles para aparentar que la vivienda está ocupada.


Las vacaciones, como estas de Semana Santa pasadas, constituyen un buen momento para los ladrones. De hecho, según la Unión de Cerrajeros de Seguridad (UCES), los ladrones cometen el 40% de los allanamientos en escapadas de dos o tres días. Así que hagamos algo por ponérselo más difícil.


El objetivo de todos los ladrones es acceder a la vivienda de la forma más “natural” y discreta posible, de manera rápida y silenciosa. Por eso, todo aquello que suponga alertar a los vecinos o demorar el tiempo de acceso será un eficaz elemento disuasorio. Un pequeño detalle, como el tipo de cerradura, marca la decisión de los intrusos de robar una vivienda u otra.

Además de los consejos básicos, para proteger nuestro hogar de los cacos existen pequeños trucos. Algunos tienen un precio; otros son sólo cuestión de maña y voluntad. Esta vez recogemos, como hace el blog de Fotocasa, ocho trucos, medidas e instrumentos que sugiere la empresa del sector Prevent Security Systems

Persianas
La seguridad que ofrecen las persianas no es equivalente a la de unas rejas. Además de ser más estéticas son una buena alternativa y ofrecen un nivel de protección extra a la ventana.

Bisagras con fijador en puertas y ventanas
De esta manera se evitará que las unas o las otras sean forzadas.

Cerrojos en las ventanas
Si las ventanas son de guillotina o se deslizan de forma horizontal, se pueden usar elementos (una simple barra de metal o madera) que actúen como topes en el riel y evitar así que se deslicen y abran con facilidad. Otra opción es hacer un agujero en el marco de la ventana con un pequeño taladro para colocar en él un tornillo largo que haga de tope.

Una buena iluminación
Una de medidas más económicas y efectivas para disuadir a los ladrones tal y como indican la estadísticas. En exteriores, se puede optar por utilizar reflectores y/o antorchas solares. Los focos con detección de movimiento resultarán muy efectivos para ahuyentar a los posibles intrusos.

Cerraduras “invisibles” en las puertas
Existen cerraduras que se instalan en el interior de la puerta y no son visibles desde el exterior, por lo que resultan imposibles de forzar. Se abren a través de un mando por lo que resultan realmente prácticas.

Temporizadores o simuladores de presencia
Una sensacional opción para aparentar que la vivienda se encuentra ocupada, con un gran poder de disuasión.

Objetos “antitrepa” en el exterior
Colocar elementos punzantes en la parte superior de los muros evitará que se puedan escalar con facilidad.

Alarmas
Están aquellas alarmas conectadas a C.R.A. (Central Receptora de Alarmas), que suponen el pago de una cuota mensual o aquellas sin cuotas, con aviso al smartphone del propietario en caso de intrusión.   





Fuente bibliografíaca
Trucos, medidas e instrumentos de seguridad para proteger la vivienda de los ladrones - 20minutos.es. 20minutos.es - Últimas Noticias [en línea] 2015. [Consulta: 7 abril 2015]. Disponible en: http://www.20minutos.es/noticia/2419294/0/trucos-consejos/seguridad-ladrones/proteger-vivienda/. 

15 jun 2013

Fabricar un libro con compartimiento secreto.

El publicar el siguiente artículo no significa adherir al mismo, es a título de una curiosidad,  de las distintas formas en que se puede ocultar un objeto  apreciado, independientemente del valor  intrínseco del libro.

Muchas veces hemos leído o visto en alguna película que los protagonistas esconden algo muy importante en un libro con un compartimiento secreto. Bien, hoy les traigo una forma para poder fabricar un libro con esas características.
Una advertencia: utilicen un libro que sepan que jamás volverán a leer o necesitarán. Y que sea de su propiedad. Y nada de tocar esos viejos libros de la biblioteca. Utilicen libros grandes pero de los más actuales.
Materiales:
  • Un libro de proporciones que a ustedes les parezcan adecuadas y elegido según las normas anteriormente explicadas.
  • Pegamento (pude ser del tipo común).
  • Agua.
  • Un cutter.
  • Lápiz.
  • Un pincel.
  • Una hoja o lámina de plástico.
Procedimiento
  1. Tomen el libro y revisarlo para que no quede nada en las páginas que pegarán. Quitarle cualquier cubierta que pueda llegar a tener.
  2. Dejen unas páginas libres por delante y pongan la hoja o lámina plástica para que separe las hojas que deberán pegar. La cantidad dependerá del tamaño que quieran darle al compartimiento.
  3. Hacer una mezcla con el pegamento y el agua dentro de un recipiente. La proporción debe ser de 50-50 o 60-40.
  4. Con el pincel pasar la mezcla por fuera de las hojas que formarán el compartimiento. Luego dejar secar por media hora, dejando un peso sobre el libro.
  5. Ahora deben realizar el compartimiento. Pueden utilizar una regla o un objeto rectangular para marcar las dimensiones que deseen. Luego utilizar el cutter para remover ese segmento desde la primera hasta la última página de las que están pegadas.
  6. Por último, con la misma mezcla que prepararon deben pegar el interior de las hojas del libro. Luego, pegar todo el bloque a la tapa posterior. Dejar secar.
Listo. Ahora tienen un libro con compartimiento secreto. Les dejo un video como ejemplo para que puedan darse una mejor idea. Espero les haya gustado.



Fuente: http://www.comohacer.eu/fabricar-un-libro-con-compartimiento-secreto/

17 ene 2012

CUIDADO!!! Datos para robar casas a través de Internet

Por: Mariano Blejman


Entre el 3 y 10 de enero, Página/12 detectó 8623 tweets de porteños que decían estar fuera y un cruce con la guía Telexplorer arrojó gran cantidad de coincidencias con casas vacías. El uso de Google Maps y el mapa de la ciudad de Buenos Aires.


La ecuación es simple. Si uno está de vacaciones, hay altas probabilidades de que no haya nadie en casa. Hasta hace no mucho tiempo, la única forma que tenían los amigos de lo ajeno para conseguir información sobre una casa vacía era la inteligencia barrial, los “sapos” marcan la vivienda y el resto ya se conoce. Pero en esta fascinación por la presencia en Internet, las redes sociales podrían cumplir un rol inesperado: la cantidad de gente que ofrece datos sobre su paradero en verano es alucinante. Además, si esa búsqueda se sistematiza, los números son aterradores. 


En un período de una semana, del 3 al 10 de enero de 2012, Página/12 detectó 8623 tweets con información de personas que dijeron estar de vacaciones. De esa cantidad, quedaron 6089 usuarios de Twitter. Entre las primeras diez búsquedas, como expresiones exactas, aparecieron en Twitter 557 personas que escribieron “me voy a la costa”, 512 “me voy a Brasil”, 363 “estoy en Pinamar”, 333 “estoy en Brasil”, 283 “me voy a Gesell”, 232 “estoy en Gesell” y 164 “estoy en Mar del Plata”, entre otras. Del total de usuarios, se detectaron coincidencias con 870 direcciones de la guía telefónica, en la ciudad de Buenos Aires, unas 300 con direcciones únicas. Había 322 “oportunidades” en Palermo, 241 en Caballito, 225 en Recoleta, 193 en Belgrano, 172 en Flores, 168 en Almagro, en 133 Balvanera, en 124 San Nicolas y 111 Villa Urquiza. ¿Todas estas son casas “robables”? No. Pero con llamar por teléfono y evidenciar que no contesta nadie se asume que la información empieza a concordar.
El objetivo de esta investigación realizada en conjunto entre Página/12 y Francisco Amato, responsable de Infobyte y uno de los organizadores de la Ekoparty, el encuentro de hackers más grande de América latina, es alertar sobre la sobreexposición de las redes sociales y las facilidades para manipular los datos ciudadanos. Los expertos en seguridad siguen dando indicaciones sobre cómo cuidar “la casa” cuando uno se va de vacaciones, pero pocos se han percatado sobre las consecuencias de compartir información en las redes sociales.
Hace un año, un grupo de hackers montó en Estados Unidos el sitio pleaserobeme.com (por favor robame), que demostró lo sencillo que era recolectar información para encontrar “posibilidades de robo” a partir de la información publicada motu proprio. Pleaserobeme.com estuvo tres meses en línea, salió en los principales medios estadounidenses y se dio de baja. Poco después, tres hombres fueron detenidos en Estados Unidos por robo, y confesaron que perpetuaban asaltos siguiendo las actualizaciones de Facebook. Mario Rojas, Leonardo Barroso y Víctor Rodríguez robaron 18 casas en Nashua, New Hampshire, chequeando Facebook, encontrando a los dueños que anunciaban haberse ido (ver aparte).
En Argentina, según comScore hay 13 millones de conexiones, 27 millones de personas, el 91 por ciento de los conectados usa redes sociales y un 18 por ciento usa Twitter desde su casa o trabajo: es decir, hay millones de personas que ofrecen información constantemente y 17 millones de usuarios de Facebook que, cada tanto, actualizan sus “Estados”. Por pedido de este diario, Amato sistematizó las búsquedas de “oportunidades” sólo con información pública. Primero, se hicieron pruebas manuales, como buscar en Twitter “me voy a Pinamar”, “me voy para la Costa”, de allí se sacaron una veintena de usuarios, y se cruzaron con Telexplorer.com.ar donde se puede buscar manualmente el nombre de una persona, y la base ofrece la dirección y el teléfono de línea. Después, se revisó la red social de georreferenciamiento Foursquare para ver si había alguna referencia. Sin embargo, los checkins de la “casa” en Foursquare –cuando un usuario dice que está en su hogar– sólo sirven para tener una referencia barrial. Por último, se puede acceder al sitio oficial del Gobierno de la Giudad de Buenos Aires, que tiene un espectacular mapa catastral (mapa.buenosaires.gov.ar). Así, del usuario de Twitter –muchos con nombre y apellidos reales–, se podía saber si la casa era linda en Google Maps.
Los casos testigos funcionaron, así que se decidió sistematizarlo. Amato trabajó en un programa que guardaba los tweets de quienes ponían información sobre el futuro de sus vacaciones. “Se realizaba una búsqueda por palabras claves utilizando la api de Twitter, luego se filtraba el contenido para obtener usuarios, nombre y apellido”, cuenta Amato. La “api” es una puerta que abre Twitter a desarrolladores para trabajar sobre su contenido. Se buscó tweets en la provincia de Buenos Aires. Desde el 3 al 10 de enero de 2012 se encontraron 6098 usuarios “interesantes”. Aunque con el transcurso de los días se descubrió que los tweets de quienes escribían en singular tenían conductas más adultas –sus casas más encontrables rápidamente por su nombre–, pero para asegurarse de que la casa estaba vacía había que ir al plural: seguramente estará deshabitada si la familia sale junta. Algo como “nos vamos a Cariló”. El problema del plural era que se trataba de hijos de familias cuyos nombres no figuran en Telexplorer.com.ar, ni en Páginas Amarillas puesto que las casas están a nombre de los padres. O sea: el nivel de inconsciencia es indirectamente proporcional a la edad de los usuarios de las redes sociales (ver aparte).
Una vez juntados los “usuarios de vacaciones”, se decidió sistematizar la búsqueda de direcciones con Telexplorer.com.ar, una web gratuita, registrada en la Dirección Nacional de Protección de Datos. Telexplorer tiene 7,5 millones de registros telefónicos de todo el país: nombre, dirección y teléfono, y se puede buscar por cualquier campo. De acuerdo a las normas vigentes en Argentina, Telexplorer ofrece mecanismos para que los usuarios puedan eliminar su información personal. Páginas Amarillas ofrece la misma información. “Desarrollé algo que analiza Telexplorer y permite sistematizar las consultas. Cuando se llega a 400 veces, aparece una confirmación manual, como cuando alguien equivoca tres veces su password en Gmail y tiene que escribir letras desfiguradas. Una vez ingresado el código se ofrecen otras 400 búsquedas. Es un proceso semiautomático que junta apellido y nombre con la dirección y el barrio”.
Después de cruzar la base de más de 6 mil usuarios de Twitter, se arrojaron 870 coincidencias, muchas, obviamente, con más de una dirección, lo cual ofrece un margen de error pero no tan alto: la gran mayoría de las direcciones repetidas no pasaban de dos o tres opciones (salvo que el apellido fuese Pérez). Para ser un poco más precisos, se podía filtrar por aquellos que tenían una sola dirección, y finalmente lo más efectivo fue buscar apellidos raros.
Obviamente, hay que tener en cuenta que la información de la guía no está siempre actualizada, o se trata de contratos de alquiler donde no cambian los datos o simplemente son homónimos. En estos casos, basta con observar la actividad de los usuarios de Twitter o Facebook para saber si tiene congruencia con el lugar; si alguien tiene dirección en Claypole y acaba de tweetear “vengo de darme una vuelta por Lomas de Zamora”, el hallazgo tiene sentido. Otro procedimiento fue revisar “entre los usuarios de Twitter contenidos de Foursquare con la palabra ‘casa’”, cuenta el programador. Los resultados fueron más bien escasos, apenas un par en Foursquare y unas cuantas localizaciones en Twitter. La localización en Twitter se muestra si el usuario la activó. Pero muchas veces la persona suele olvidar que la tiene prendida.
Una consideración: si Telexplorer decidiera mejorar la seguridad de las consultas, lamentablemente sólo bastaría con buscar en Google “Padrón electoral elecciones 2011” para conseguir en decenas de sitios la lista completa de personas con nombre, apellido, DNI, dirección y teléfono. En fin, una vez detectado que la persona no se encuentra en el lugar, hay dos maneras gratuitas y disponibles en la web para observar la casa antes de acercarse físicamente. La más obvia es Google Maps: basta con poner la dirección encontrada, hacer click y observar desde el cielo la presunta casa vacía. Y eso que todavía no está disponible el fabuloso servicio de Street View, que permite recorrer los barrios “caminando”. Pero la opción de información oficial que está en el mapa de la ciudad de Buenos Aires es más precisa, aunque su acceso no puede sistematizarse. Esto se obtiene de Página/12 (Solís 1525): “superficie total: 614.00 m2, Frente: 22.00 m, Fondo: 27.91 m, División en propiedad horizontal: no, Pisos sobre rasante: 4, Pisos bajo rasante: 1, Unidades: 0, VUC: 0.08”. O sea, no se olviden que hay sótano.
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