Fuente bibliográfica
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11 nov 2017
Seguridad y autoestima: cómo potenciarlas
Creemos
que la seguridad de una persona pasa por llevarse el mundo por delante,
por no tener miedos, no dar entidad a heridas emocionales. No dejarse doblegar
por situaciones intensas. Una creencia que linda con la idea de perfección. Sin
embargo la verdadera seguridad, radica en estar dispuestos a sentirnos vulnerables
sin perder el eje ni la estima.
Una
persona segura no necesariamente es la que se "devora el mundo"
(aunque pueda), una persona segura de sí misma es aquella capaz de reconocer
sus propias inseguridades y dar el espacio, así como la marea que sube y baja,
para que con ellas pueda suceder lo mismo. La sabiduría se anida en dejar de
identificarse con las mismas.
Reconocer
que están y forman parte de nuestro paisaje, sin ser nosotros el paisaje y sí
los observadores del mismo. Suena paradójico tal vez, pero la seguridad
tiene que ver, entre otras cosas, con el buen manejo de la inseguridad.
Sabernos seres únicos
Dejar de
fijarnos en el del al lado. Una persona segura es la que reconoce cabalmente
que tanto ella como los demás son únicos. No hay mejores, no hay peores. Hay
solo seres únicos que actúan de formas diferentes. Así, centrados en lo propio,
dejan de resultar interesantes las comparaciones. Dejamos de estar
pendientes de lo que hace o no el vecino, comprendemos que dicha actitud nos
hace perder el equilibrio. Al estar centrados en nosotros, al intentar dar lo
mejor para sentirnos bien con nosotros, dejamos de distraernos con lo que suele
traernos dolores de cabeza y utilizamos toda esa energía para mejorar nuestro
desempeño en la vida, incluso desde ese lugar es posible cooperar.
Compasión
Poco a
poco y velozmente, va desapareciendo la drástica división antes imperante entre
ciencia y espíritu, en la actualidad existen datos científicos sobre cuestiones
que antes tenían que ver sólo con lo “espiritual”. La novedad es que estados
como la compasión y la benevolencia, inciden directamente en nuestro bienestar
emocional, por ende en la seguridad en nosotros mismos y en nuestra autoestima.
La
compasión comprende a la empatía. La mirada compasiva consiste, no sólo en
intentar ponernos en el lugar del otro (empatía), sino en permitirnos el
impulso de buscar aliviar su sufrimiento. No es lástima ni pena. Tampoco es
ser buenos. Es ser compasivos.
Cuando
nos damos cuenta de que aunque sea mínimamente podemos contribuir con el
prójimo, nos sentimos realmente bien. Un estado benevolente tiene que ver con
tratar a los demás como nos gustaría que nos traten. Por ende, no hacer a los
demás lo que no nos gustaría que nos hicieran. Tal vez sea este el mejor
precepto para una sociedad organizada.
Vale la
pena repetir, la intención que subyace no tiene que ver con ser buenas
personas. Tiene que ver con sentirnos en paz con nuestro comportamiento en la
vida.
Un propósito
La
palabra Dharma en sánscrito tiene diversas definiciones, pero todas comparten
la idea de tener un propósito en la vida. La pregunta sobre el ¿a qué vinimos?
refiere a lo que está impreso en el corazón de cada persona. Cada uno tiene una
misión, por llamarle de alguna manera. Una forma única de desarrollar un
cometido.
Es
necesario reconocer y focalizar los propios dones y talentos como parte de una
observación interior, potenciarlos y explotarlos al máximo, en vez de pasar la
vida lamentándonos de los dones que no poseemos.
Es una
inyección directa a la autoestima. Sabernos capaces y a su vez reconocernos
falibles. Sabernos dignos de lo mejor de la vida, por el hecho de haber
nacido, es de personas sanas emocionalmente. Y no solo ello, también de
personas que cooperan con un mundo mejor, más allá de lo utópico que puede
resultarnos a muchos. Esto es así, ya que no podemos tratar al prójimo de una
forma diferente a la que nos tratamos a nosotros mismos.
Cuando
nos entrenamos en poner el foco de atención en nuestro ser, es cuando la vida
comienza a cobrar otro sentido. No está de más recordar que donde está la
atención, está la vida.
Fuente bibliográfica
CLARIN.COM, 07/11/2017 . Seguridad y autoestima: cómo potenciarlas. [en línea]. [Consulta: 12 noviembre 2017]. Disponible en: https://www.clarin.com/buena-vida/seguridad-autoestima-potenciarlas_0_ByGGhCdAb.html.
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6 jul 2017
5 Verdades de la vida difíciles de aceptar (pero liberadoras cuando por fin las entiendes)
La vida no es sencilla, entre otras razones, por la multitud de circunstancias que determinan su estado. En cierta forma, todo influye para encontrarnos en este presente, y no sólo desde el primer instante de nuestra existencia, sino quizá podría decirse que incluso con muchísima antelación al minuto de nuestro nacimiento. Y así con todo y con todos. La existencia es esa conjunción preciosa de probabilidades que nos trajo hasta este momento –de ahí, entre otras razones, su complejidad.
Con todo, existe un puñado de verdades que hace, si no más sencilla la existencia, sí al menos más comprensible. Vivir puede parecer un misterio, pero sólo porque dejamos de tomar conciencia de nuestra propia vida. Ignoramos de dónde provenimos, el punto adonde queremos llegar, las circunstancias que potencian u obstaculizan nuestros esfuerzos…
A continuación compartimos cinco situaciones que vale la pena tener en cuenta para vivir, no para hacerlo todo más sencillo, pero quizá sí más significativo.

· Las personas se van
Toda persona tiene su propio camino. A veces, por ventura, coincidimos con algunas con quienes encontramos amor, afecto, compañía, felicidad, apoyo… y aunque el lazo tejido con ellas puede llegar a ser muy fuerte, eso no significa que, en cierto momento, esos mismos caminos no se aparten. Las personas se van, cambian de residencia, a veces pasa que su tiempo está tomado por otras ocupaciones… las personas mueren.
“Dejar ir” a una persona es quizá uno de los aprendizajes más arduos de la vida, pero cuando entendemos que así es, que ninguna relación es para siempre, entonces, paradójicamente, podemos amar mejor, disfrutar más del amor, sin angustias ni preocupaciones vanas, entregados de lleno a los frutos de nuestro tiempo con los otros.

· Tienes que aprender a cuidarte: nadie más lo hará por ti
Entre los muchos efectos que la infancia deja en nuestra formación como personas, sin duda uno de los más extendidos es el de la poca conciencia que tenemos del “cuidado de sí”. La fuerte influencia del cuidado familiar dejó a muchas personas con cierta dificultad para cuidarse a sí mismas o, dicho de otro modo, con el hábito mental y conductual de esperar que alguien más cuide de ellos. Tu cuerpo, tu futuro, tu integridad, el estado de tu vida: todo ello es tu responsabilidad, inalienable e intransferible. Nadie más que tú puede tomar la decisión de comer saludablemente, de ahorrar dinero, de acudir al médico cuando es necesario, de no tomar decisiones capaces de dañar el curso de tu existencia, de cultivar tu mente y cuidar de tu bienestar psíquico. Nadie más que tú puede cuidar de tu propia vida.

Especialmente en nuestra época, existe cierta inclinación a creer en los logros inmediatos y avasalladores. Hasta hace unos años, por ejemplo, parecían comunes las historias de personas a quienes les había bastado desarrollar una app para volverse millonarias. Lo cierto, sin embargo, es que en prácticamente todo el curso de la historia sólo el esfuerzo sostenido, persistente, conduce a la consecución de nuestros objetivos. La planta que estaba a nuestro cuidado y que abandonamos, termina por morir: así también con los proyectos que emprendemos y no sostenemos con el esfuerzo de la continuidad.

· No hay vida sin dolor
La muerte, la enfermedad, la decepción, la tristeza, el desamor, la pérdida: todo ello es parte de la vida, y quien afirme lo contrario está mintiendo, y de la peor manera. Son realidades que, tarde o temprano, se presentan en toda existencia, imposibles de eludir. Nuestros seres más queridos morirán, nosotros mismos enfermaremos, habrá quien deje de amarnos… y eso a su vez nos causará dolor, pena, sufrimiento. ¿Y podría ser de otra manera? ¿De verdad quisiéramos que fuera de otra manera? En cierta forma, el dolor es necesario para depurar la quintaesencia de la vida, su sustancia más preciosa. El secreto, en todo caso, es no sufrir vanamente, no sufrir sin razón ni a lo tonto. No sufrir porque sí.

Como sabemos, la vida es cambio. Esa es su esencia. “En el cosmos no hay lugar que esté a salvo del cambio”, escribió alguna vez Carl Sagan. Por otro lado, no obstante, parte importante de la naturaleza del hombre está basada en la permanencia, en la voluntad de pausar por un instante esa transformación que no cesa. Vivir, en cierto sentido, implica encontrar el equilibrio en esa contradicción: entender que nada de lo que creemos saber sobre la realidad es permanente, pero, por otro lado, conocer eso dentro de nosotros mismos que define lo que somos y la manera en que vivimos. Navegar el río de la vida, pero atentos siempre al cauce por donde transitamos.
¿Qué te parece? ¿Cuál agregarías tú? No dejes de compartirnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestras redes sociales.
Fuente bibliográfica
PIJAMASURF, [sin fecha]. 5 verdades de la vida difíciles de aceptar (pero liberadoras cuando por fin las entiendes). PIJAMASURF.COM [en línea]. [Consulta: 7 julio 2017]. Disponible en: http://pijamasurf.com/2017/07/5_verdades_de_la_vida_dificiles_de_aceptar_pero_liberadoras_cuando_por_fin_las_entiendes/.
18 ene 2017
10 secretos para incrementar tu autoestima
Por: Hugo Landolfi
La clave para se
felices en esta vida reside en el amor hacia nosotros mismos. No caigamos en la arrogancia, pero tampoco en la
ausencia. Olvídate por un momento del mundo exterior, desconéctate y
pregúntate: ¿Realmente me amo tal y
como soy? Responde de manera sincera y, si realmente sientes que sí lo
haces, entonces bien por ti, pero en caso de que respondas con un no, no
hay que desesperarse: existe una salida y a lo mejor la puedes encontrar con
estos consejos.
Una baja
autoestima puede causar a nuestra vida un sin número de problemas, entre
ellos encontramos la falta de confianza en uno mismo, lo que al mismo tiempo
origina una carencia de determinación
y empeño. En general, una baja autoestima nos pone más en un estado de
sobrevivencia en lugar de vivir plenamente, haciéndonos ver el vaso siempre
medio vacío.
Ahora
dejemos de hablar de problemas y vayamos directo al grano, es decir, a las
soluciones.
Aquí
tienes a tu disposición un listado con 10 estrategias que
intentarán ayudarte a mejorar tu autoestima, devolviéndote
las ganas de vivir y superarte día a día.
1. Empieza a conocerte en serio
¿Cómo
saber lo que quieres si no te conoces a tí mismo? Esta estrategia toma
como centro y punto de partida el autoconocimiento.
Empieza a sumergirte poco a poco en las profundidades de tu propio ser, para
encontrar las respuestas que tanto buscas.
Penetraremos
en lo más profundo de tu ser con las siguientes preguntas, que darán de poco en
poco, luces sobre quién eres en realidad y lo que quieres lograr en tu vida:
* ¿Qué es ese algo que te hace especial y
único? Deja de lado por un instante lo que no eres o los deseos de lo
que quieres ser, y concéntrate en explicarte a ti mismo ese factor que te hace
un ser diferente. Una vez lo encuentres, abrázalo y aprécialo. Al hacerlo te
estará conociendo más a ti mismo.
* Si el día de tu muerte fuera mañana,
¿estarías contento con la vida que has vivido? Esta pregunta puede
resultar dura para algunos o muchos, pero hemos de tomarla por el lado
positivo. Empieza a evaluar todo lo que has hecho en tu vida hasta el momento,
y sinceramente considera si hasta el momento has podido si quiera alcanzar una
parte de la felicidad que anhelas. Esta pregunta nos hace también apreciar más
el paso del tiempo y ser conscientes de que todo tiene un final y que el tiempo
nunca se detiene. Que el mejor momento para tomar las riendas de nuestras
vidas es hoy y en este preciso instante.
Siguiendo
este sencillo mecanismo podrás tener una mejor visión de tu ser, pero tienes
que poner de tu parte, dado que tu fuerza de voluntad será la que determine tu
éxito.
Una vez
tengas entre tus manos este retrato vivo de lo que eres, te ayudará a conocer
mejor tus emociones más frecuentes, los pensamientos que transitan más por tu
cabeza, tus puntos fuertes y también los débiles, etc. Teniendo esta imagen de
tí mismo, puedes utilizarla ingeniosamente como una referencia para edificar en
ti más confianza y por ende elevar tu autoestima.
Recuerda, una autoestima saludable es
esencial para una vida feliz.
2. No intentes complacer a todo el mundo
Una de
las cosas que en repetidas ocasiones hace mucho daño a nuestra autoestima es el intentar agradar a todo el mundo.
Entiéndelo: no puedes agradar o complacer a todos, dado que esa es una regla
inquebrantable de la vida, porque todos somos diferentes, con diferentes metas
y gustos.
Esta
estrategia es simple y directa, consiste en solamente ser tú mismo (pero
primero debes saber quién eres). Deja de preocuparte por los demás y
desenvuélvete tal y como eres, así te sentirás cómodo y verdaderamente libre.
Debes
intentar lograr que las personas que te rodean no sean el eje de tu vida,
entendido esto como que no debes realizar tus obras cotidianas fundamentado en
agradarles sino en desarrollar a la persona que estás llamada a ser,
independientemente que esto sea del agrado o no de otros.
El mero
hecho de complacer a otros por el simple hecho de complacerlos es, muchas
veces, un camino para erosionar la imagen que tienes de ti mismo pues no lograr
actuar en función de lo que genuinamente quieres o deseas sino en función de lo
que otros esperan de ti. Y ese a veces es un camino para perderse a uno mismo.
3. Aprende a decir que NO
Existe el sí, pero también el NO. Aprende a
decirlo: Un campo de fútbol tiene límites
fijos, lo mismo debes hacer tú contigo mismo. Esto lo conseguirás al aprender a
decir que NO. Al negarle algo a
alguien (con fundamento) fijamos los límites, tanto para ti como para las
personas de tu alrededor. Al decir, como he mencionado recientemente, que
debemos decir NO “con fundamento”,
me refiero principalmente a evaluar si te sientes cómodo con tal o cual
situación y, basado en eso, podrás decidir con un FUNDAMENTO adecuado, si
dirás que SÍ o que NO.
Dale este
pequeño cambio a tu actitud y sentirás más control sobre tu vida, lo cual
generará un incremento muy bueno en tu autoestima. Quiero aclarar que no
se trata, lo recomendado en este punto, de un simple decir NO por el mero hecho
de decirlo sino en oponernos a aquellas cosas que nos conducen por caminos que
no son los nuestros.
4. Lleva un diario personal
Todos
llevamos dentro de nosotros la capacidad de expresar con palabras nuestros
sentimientos y sueños. Usa esa capacidad para elevar tu autoestima y enrumbar
hacia mejores aguas tu vida. ¿Cómo? Descubre
cómo hacerlo con los consejos que siguen:
Escoge un cuaderno para que sea tu diario. Diariamente escribe en él tus metas, creencias y
sentimientos, hazlo en aquellos momentos del día donde te sientas más libre y
con mayor ligereza para dejar las ideas fluir. Trata de mantener esta costumbre
contigo para siempre, pero hablaremos más específicamente sobre cómo el diario
y su análisis ayudan a combatir la baja autoestima.
¿A qué
horas vas usualmente a dormir? Tómate unos 10-15 minutos antes para leer
lo que has escrito en tu diario a lo largo del transcurso del día. Verás
frecuentemente que tus ideas son limitantes y tus sentimientos tienden al
pesimismo. Más no debemos desanimarnos, dado que esto es un fiel reflejo de una
realidad y hemos de recordar que somos nosotros los arquitectos y constructores
de nuestra concepción de dicha realidad. Usa este poder para cambiar tu
actitud hacia la vida.
Para
llegar a usar este poder sabiamente, cuestiona tus ideas plasmadas en el
diario, critica tus metas y analiza tus emociones. Elimina esas ideas que solo cortan las alas de un futuro
prometedor, y nos dejes que los sentimientos actuales te repriman y, además
de poner énfasis en las metas escritas en tu diario, analiza si de verdad son
lo que quieres para tu vida, sí es así, imagínate en un futuro donde ya has
concretado tus más importantes metas. Solamente, no olvides tomar acción.
Usa tu
diario como una manera de desahogarte y al mismo tiempo como un espejo de tu interior,
úsalo inteligentemente: tú puedes hacerlo.
5. ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío?
¿Vaso medio lleno o medio vacío? Mejor
corre y llénalo: Una de las cosas que caracterizan a
la baja autoestima es su fuerte tendencia al pesimismo y la desconfianza en uno
mismo, originando esta última un gran obstáculo a la hora de tomar acción,
puesto que no creemos en nosotros mismos, y esto apaga la llama de la
motivación. Esta estrategia para enfrentar tu problema de autoestima se basa en
dejar de ser tan negativo y, más importante aún, tomar una actitud de acción y
determinación. Esto lo conseguiremos primero definiendo nuestras
metas más importantes y, una vez teniéndolas, procederemos a
categorizarlas por su grado de importancia (he aquí la importancia de
conocernos a nosotros mismos).
Ya debes
tener una lista organizada de tus metas y ahora es momento de dividir cada una
en “pedazos”, con esto quiero decir que debes hacer de tu meta un conjunto
de “sub-metas”, siendo una
parte de ellas de corto plazo, otra parte de mediano plazo y otro pedazo
corresponde al largo plazo.
¿Por qué usar esta estructura? Normalmente la falta de paciencia es la responsable de
acabar con nuestros proyectos, pero al usar esta técnica para segmentar tus
metas, estas se vuelven más fáciles de alcanzar. Ten presente que podremos
reducir el estrés que esto genera manipulando la idea del tiempo que tengamos
(lo cual es un pensamiento limitante), y hecho esto, nuestra determinación y
motivación empiezarán a arder más vivamente. Somos en mayoría seres impacientes
y, al ver que nuestros esfuerzos empiezan a dar resultados (aunque estos sean
mínimos), sin duda alguna nos alegrarán y motivarán a seguir empujando, pero
esto también depende de ti.
Puedes
acompañar esta estrategia con un simple truco que consiste en tratar de sonreír más a lo largo del día. Pero no se
trata simplemente hacerlo por hacerlo: trata de encontrar en tus memorias algún
momento agradable, recréalo en tu mente, siéntelo y sonríe para hacer renacer
en tu rostro la magia de ese feliz recuerdo. Parece simple, pero ayuda mucho a
la hora de levantar nuestra autoestima dado que nos abrirá la puerta a apreciar
más nuestra vida y a disfrutar de las pequeñas cosas que esta ofrece.
Por último,
recuerda: “Uno no nace sabiendo caminar, primero se gatea.”
6. El fracaso tiene un lado positivo
El fracaso es un triunfo: ¿Eres de los que creen que solo hay dos caminos en la
vida, uno que lleva al triunfo y otro al fracaso? Pues la realidad de las cosas
es otra: para llegar al triunfo indudablemente te encontrarás con varios
fracasos en el camino, pero es tu decisión hacerlos un obstáculo o aprender de
ellos.
El error
no está en fracasar, sino que el error se encuentra en no aprender de los
mismos. Tómalos (a los errores) como experiencias que te nutren para seguir
adelante, úsalos como alertas para hacer cambios a ciertos aspectos de tu plan.
Y lo más importante, no te rindas.
Los fracasos son una fuente de conocimiento impresionante, y son estos los que
nos permiten encontrar el verdadero camino hacia el logro de nuestra meta.
¿Cómo ayuda esto a nuestra autoestima? Muchas veces nos criticamos demasiado y ponemos sobre
nuestros hombros una carga muy pesada que a la larga daña nuestra autoestima y
crea una imagen apática y distorsionada de lo que somos. Al aceptar al fracaso
como una herramienta para el éxito, dejas esa pesada carga atrás, lo cual te
permitirá lograr de ti una nueva imagen, mucho más viva y buena.
7. Haz cosas que te inspiren
Todos
necesitamos algo que nos mueva, algo que nos lleve a hacer grandes cosas, que
nutra nuestras ganas de hacer algo en esta vida. Una baja autoestima es, en
números ocasiones, una señal de falta de inspiración en nuestra vida.
Afortunadamente,
esto es fácilmente solucionable, sobre todo teniendo en nuestras manos el poder
del internet.
Busca
lecturas, frases, videos, audios o cualquier material que pueda inspirarte. No
envidies los logros de otros, mejor alégrate y úsalos como una guía e
inspiración para tus propios fines porque en fin: si él o ella pudo, ¿por qué yo no?
Los
libros de autoayuda pueden también ser una fuente importante de
inspiración. Solamente recuerda usar estos elementos como complementos, para
concretar algo tienes sí o sí que tomar acción. Mas con la ayuda de material que
te ayude a inspirarte, tomar acción se volverá más sencillo.
8. No te compares con otros
Mucha
gente tiene la predisposición a compararse con otros. Esta conducta puede dañar
nuestra autoestima, en especial si estamos muy lejos de nuestro modelo a
seguir. Es decir, el error no está en tener un modelo a seguir, sino en querer
ser como esa persona y compararse constantemente. Eres único, no existe la
necesidad de compararte con otros. Tu única tarea es superarte a ti mismo a
través del tiempo. Toma a otras personas como ejemplos, pero no como
competidores. Al entender y aplicar esto, nuestra autoestima dará un
agradable salto debido a que dejamos ese afán de compararnos y nos enfocamos
más en desarrollar a nuestra propia persona.
9. Libérate
Los factores externos afectan nuestra
autoestima. El sentirse un fracasado por no
llegar a las expectativas de los padres, sentir que uno no encaja en el grupo o
sociedad, ser víctima del peso ejercido para seguir ciertas conductas. Son
estos y muchos otros factores los que pueden hacer a nuestra autoestima ir en
un viaje profundo a los abismos del desprecio de uno mismo.
Para
corregir esto, hay que aprender a amarnos tal y como somos, y aceptarnos. Pero
cuidado, no hay que ser conformistas. Si hay algo que puedes arreglar, hazlo.
No te dejes engañar que aceptarte y quererte a ti mismo es quedarte únicamente
con tu situación actual. El amor hacia nosotros mismos se hace notar cuando
tomamos en nuestras manos la responsabilidad por mejorar en todo aspecto de
nuestra vida.
¿Tienes sobrepeso? Acéptalo y trata de que ese amor por ti mismo te impulse a
mejorar tu situación, en caso una de tus metas sea el tener un mejor cuerpo y
salud (estos dos deben siempre ir juntos). Este es un simple ejemplo
ilustrativo. Deja de lado el qué dirán y empieza a desenvolverte tal y como
eres, sin ninguna máscara más que tu propio rostro.
10. Celébrate a ti mismo
Tendemos
a ser muy duros con nosotros mismos y a no celebrarnos. No te digo que te
construyan un altar o algo por el estilo, simplemente marca los eventos más
importantes de tu vida, es decir los logros que más orgullo te han hecho brotar
del corazón.
Eres un ser maravilloso, viniste desnudo a
este mundo y ya llevas ropa: eso es un logro.
Celebra cada cosa buena que hagas en tu día a día, pero no olvides hacer
también un balance con tus errores cometidos, más no los tomes de la manera
negativa, aprende de ellos (¡celebra esto también!).
Siéntete
feliz de seguir con vida, tienes más oportunidades de lograr tantas cosas que
tu corazón anhela. Date pequeños obsequios, un poco de chocolate puede
dibujarte una sonrisa, más aún al saber que lo hemos ganado al hacer algo
bueno: un regalo de nosotros para nosotros.
Conclusiones
Una
autoestima estable y saludable es una carta segura a la felicidad personal.
Llevará trabajo y tiempo repararla, pero realmente vale la pena. Hay un mundo
externo y uno interno, y es este último el más importante para tu felicidad,
dado que es tu realidad, la que vives dentro de ti día a día, segundo a
segundo.
Toma
estas 10 estrategias y combínalas, cada una tiene algo importante que aportar.
Acomódalas inteligentemente de acuerdo a tus necesidades. Y solo me queda
decirte:
¡Empieza a amarte y se
feliz!
Referencias
adicionales:
1) Dumb
Little Man.
2)
Causas de la baja autoestima en Tus buenos momentos.
3)
Extractos de “De la autoestima al egoísmo” de Jorge Bucay.
Fuente bibliográfica
LANDOLFI, HUGO, 2015. 10 secretos para incrementar tu autoestima :: VictimaProtagonista.com. Libro de autoayuda «De víctima a protagonista» [en línea]. [Consulta: 19 enero 2017]. Disponible en: http://victimaprotagonista.com/10-secretos-incrementar-autoestima/.
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16 ene 2017
Resiliencia: Los 12 hábitos de las personas resilientes
Por: Rosario Linares
¿Sabes qué es la resiliencia?
¿Quieres aprender a ser más resiliente?
A veces
la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan nuestras
capacidades: una enfermedad, una ruptura de pareja particularmente
dolorosa, la muerte de un ser querido, el fracaso de un sueño largamente
anhelado, problemas económicos… Existen diferentes circunstancias que nos
pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la
voluntad necesarias para continuar adelante. En este punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y
sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la
resiliencia.
Resiliencia: definición y
significado
La resiliencia, según la definición de
la Real Academia Española de la Lengua es la capacidad humana de
asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, pero en
psicología añadimos algo más al concepto de resiliencia: no sólo gracias a ella somos capaces de afrontar las crisis
o situaciones potencialmente traumáticas , sino que también podemos
salir fortalecidos de ellas.
La resiliencia implica reestructurar
nuestros recursos psicológicos en
función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera,
las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades
que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas
situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.
Para las personas resilientes no existe una
vida dura, sino momentos difíciles. Y
no se trata de una simple disquisición terminológica, sino de una manera
diferente y más optimista de ver el mundo ya que son conscientes de que después
de la tormenta llega la calma. De hecho, estas personas a menudo sorprenden por
su buen humor y nos hacen preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo
que han pasado, puedan afrontar la vida con una sonrisa en los labios.
La práctica de la
resiliencia: ¿Cómo podemos ser más resilientes?
La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una
tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La
resiliencia es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida.
Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien
cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el
camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre
y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.
De
hecho, las personas resilientes no
nacen, se hacen, lo cual significa que han tenido que luchar contra
situaciones adversas o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no
se han dado por vencidas. Al encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor
de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar los
diferentes retos de la vida.
¿Qué
caracteriza a una persona resiliente?
Las
personas que practican la resiliencia:
1. Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El
autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los
retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben
cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones
y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo
tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que
disponen para conseguirlas.
2. Son creativas. La persona con una alta capacidad de
resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que
ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos
rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil,
saca lo precioso.
3. Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de
sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que
son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus
objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también
reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas,
sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.
4. Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A
lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos
desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos
momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una
oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos
momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que
reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo
aprender yo de esto?
5. Practican el mindfulness o conciencia plena. Aún
sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen
el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y de
tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma
parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el
futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son
capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles
el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su
capacidad para asombrarse ante la vida.
6. Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma
optimista. Las personas resilientes son muy objetivas, saben
cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus
metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que
nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los
aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un
optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por
muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.
7. Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las
personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que
generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la
vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta
forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los
momentos más difíciles.
8. No intentan controlar
las situaciones. Una de las principales fuentes de tensiones y
estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por
eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e
inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible
controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y
se sienten cómodos aunque no tengan el control.
9. Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las
personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué
quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus
planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al
cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin
aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.
10. Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que las
personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al
contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha.
La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que
aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen
una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que
se proponen.
11. Afrontan la adversidad con humor. Una de las
características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor,
son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La
risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo,
les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.
12. Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando
las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su
primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del
apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.
La resiliencia en los niños
Si
queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con fortaleza
es importante educarles en la capacidad de ser resilientes, para ello es
fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre todo creer en ellos.
No se trata de evitar que se caigan, sino de enseñarles a levantarse, y para
ello tenemos que confiar en que ellos pueden. Por supuesto, tampoco se trata de
exponerles a peligros o ambientes agresivos “para que se hagan más fuertes”,
afortunadamente no estamos en Esparta. Aportar seguridad y protección es
necesario.
Algo
importante que podemos preguntarles a los niños cuando tienen un contratiempo
si queremos que aprendan a desarrollar la resiliencia es ¿qué puedes
aprender de esto? o ¿qué puedes sacar bueno de esto que ha ocurrido?
Fuente bibliográfica
LINARES, ROSARIO, 17/11/2014. Resiliencia: Los 12 hábitos de las personas resilientes. El Prado Psicólogos [en línea]. [Consulta: 16 enero 2017]. Disponible en: http://www.elpradopsicologos.es/blog/resiliencia-resilientes/.
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superación personal
6 dic 2016
Siete claves para el éxito
Por: Ismael Cala
El poeta
Carlos Cortez aseguraba que “se alcanza
el éxito convirtiendo cada paso en una meta y cada meta en un paso”.
En mis
propias palabras, no dejes de buscar nuevos horizontes, no te frenes ante el
aparente fracaso y aprende de cada ensayo. Se trata de un estilo de vida
fundamental en el camino hacia el éxito profesional y personal.
En
ocasiones pensamos que nuestro poder reside en el estatus económico, la fama o
en los likes de una imagen que subimos a las redes sociales. Sin embargo, el
verdadero poder para manejar nuestra vida está en la grandeza del ser humano,
la búsqueda de la abundancia y en la voluntad de estar al servicio de los
demás.
Considero que estas
son diez claves importantes para convertirnos en personas exitosas:
1- El éxito no es un don divino, sino que
conlleva dedicación y la regla de las tres P: pasión,
paciencia y perseverancia.
Da lo mejor de ti, la actitud es tan importante como las habilidades.
2-. Sonríe a la vida, sé positivo. Recuerda
la ley de la atracción: si nos centramos en pensamientos positivos, así será el
tipo de energía que atraeremos.
3-. Convierte las actividades de ocio o
pasatiempo en aficiones de desarrollo personal. Por ejemplo, en los
múltiples viajes que realizo cada semana, dedico buena parte del tiempo a leer
para ampliar mis conocimientos.
4-. No temas al fracaso. El famoso jugador
de baloncesto Michael Jordan explica: “He fallado una y otra vez en mi vida,
por eso he conseguido el éxito”. Es imposible no tomar malas decisiones en
algún momento. Sin embargo, lo fundamental es no dejar de luchar por nuestros
sueños.
5. No dependas de la suerte. El destino es
el resultado de nuestras decisiones. No hay atajos en la vida. Los logros y los
éxitos son consecuencia del trabajo constante y enfocado.
6. Sé una persona agradecida. Según Buda:
“Somos lo que pensamos, todo lo que somos se levanta con nuestros pensamientos.
Con ellos, creamos el mundo”. Expresa a los demás tu gratitud.
7. Recuerda que todo comienza con la felicidad
interior. Aprende a gestionar las emociones y a automotivarte.
Y, sobre
todo, descubre el mundo. Sal de tu zona de confort y ponte a prueba.
Fuente bibliográfica
CALA, ISMAEL, 01-12-2016. Siete claves para el éxito. Diario La Prensa [en línea]. [Consulta: 6 diciembre 2016]. Disponible en: http://www.laprensa.hn/opinion/columnas/1022880-412/siete-claves-para-el-éxito.
Etiquetas:
autoayuda
,
autoestima
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crecimiento personal
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desarrollo personal
,
pensamiento positivo
,
superación personal
12 nov 2016
Libros de autoayuda. ¿Ayudan de verdad o son un fiasco?
El pasado día 20 de octubre se puso a
la venta el último libro de Albert Espinosa, Los
secretos que jamás te contaron, que ya está entre los más vendidos.
Pero son
incontables los títulos de autoayuda, motivación o crecimiento personal que hay
en el mercado. Copan estantes de librerías de barrio o de
grandes cadenas. Se hacen presentaciones multitudinarias, entrevistas en
televisión a los nombres más mediáticos… En fin,
están y llevan mucho tiempo de moda. Y seguro que
continuarán teniendo éxito.
Pero ¿ese éxito es merecido? Sí, tratan de
ayudar, aconsejan, recomiendan o solamente cuentan una experiencia de
superación que los autores creen de verdad que ayudará a los demás. Y
por supuesto es totalmente lícito que se puedan sacar un beneficio por ello.
Simplemente el tiempo -para cualquier escritor- ya tiene un precio
invaluable. Pero ¿es
así realmente? ¿Habéis
leído alguno? ¿Pensáis
que funcionan? Yo
confieso que no he leído ninguno. Quizás es que (aún) no los he necesitado.
Veamos…
La red está
plagada de frases inspiradoras (anónimas o no), mensajes positivos con fondos
de paisajes idílicos y cielos azules. Todos los leemos, a veces con más interés, otras con
escepticismo, con ganas de creerlo o con simple curiosidad. Los alérgicos a la
cursilería pública y en público padecemos de urticaria con la mayoría, pero aceptamos su realidad y ¿por qué no?, que a los
demás les pueda funcionar para inspirar y expirar un día más.
Así que ¿por qué no que puedan funcionar en forma de libros?
Vi hace poco a Albert Espinosa en El hormiguero.
Ya conocía sus Pulseras
rojas o su Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven.
Y, como todo el mundo, conozco
su formidable historia de superación personal que, sin
duda, es admirable al cien por cien.
Yo misma he participado de forma altruista en un libro
solidario en el
que la fotografía y la literatura se mezclan para contar 30 historias de 30
niños con diversas enfermedades raras. Pero un
libro solidario no es un libro de autoayuda. Solo se pretende dar a conocer
esos casos de vidas luchadoras, y los beneficios económicos
suelen destinarse a la causa. En este libro se trata de recaudar fondos
para mejorar la calidad de vida de estos niños.
Los libros de autoayuda o motivación
tienen el fin más directo. Todos
pasamos por rachas malas o grises, todos buscamos una
respuesta, un razonamiento o una idea cuando las cosas se tuercen en algún
momento. Y atendemos al mensaje que estos libros nos proporcionan: Mira lo
que me pasó a mí o mira lo que sé, lo que he aprendido, lo que
me ha servido, lo que puedes aplicarte. A mí me ha funcionado. Prueba
tú. ¿Por qué no te va a funcionar también?
Así que yo también he echado un
vistazo a varios títulos más como los de Rafael Santandreu, los de los
Punset (padre e hija) o los Bucay de turno con su ficción incorporada. O ese El poder del ahora: una guía para la iluminación
espiritual, del que ya va la sexta edición. ¡Qué lejano queda ya el de ¿Quién se
ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson! Pero
claro, esos títulos inducen al vistazo.
Y he
acabado haciendo un sondeo entre amigos y conocidos.
Algunos, con pasado de duros golpes vitales propios o muy cercanos a ellos, han
podido encontrar formas de capear la tormenta emocional con lecturas como
estas. Algunas respuestas han sido que para guiarse entre tanta palabra de
motivación y ánimo han preferido valorar al autor por su preparación o
conocimiento profesional. Así, son
los psicólogos o psiquiatras de reconocido prestigio los que suelen llevarse la
palma de la credibilidad. Un
ejemplo serían Luis Rojas Marcos o el mencionado Santandreu. De hecho, sus
libros están entre los más valorados y vendidos.
No obstante, quizás la luz que puedan arrojar no sea tan potente
o tan real. Y a la hora de una verdadera rehabilitación
emocional haya que acudir al profesional también más real que las mejores, más
inspiradoras y más motivadoras palabras impresas. ¿Sí o no? ¿Se puede conseguir ver esa luz a través
de estos libros cuando andamos en una crisis de negrura? Ahí lo dejo.
Fuente bibliográfica
DÍAZ-CANO ARÉVALO, MARIOLA, 2016. Libros de autoayuda. ¿Ayudan de verdad o son un fiasco? Actualidad Literatura [en línea]. [Consulta: 13 noviembre 2016]. Disponible en: http://www.actualidadliteratura.com/libros-autoayuda-ayudan-o-no/.
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