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30 mar 2018

La tentación del control absoluto

Por: Carlos A. Valle



"La sociedad tecnológica despersonaliza no porque exija, sino porque ofrece dar exactamente aquellas cosas que tornan superfluas la creatividad humana".Paul Tillich

Según Ignacio Ramonet, “el problema no está en decir que la televisión nos manipula; el problema está en saber cómo manipula; y esto no es tan evidente”. ¿Cuál es la gravitación que los medios de comunicación tienen en la vida de la sociedad y en las personas?

Vivimos una inusitada concentración de poder que está determinando ciertas estructuras de la sociedad que limitan el desarrollo de una sociedad plural. Esta concentración es una combinación de poder económico y de medios de comunicación. Así establecen, por ejemplo, sus propias reglas de juego sobre el llamado “libre flujo de la información”. Se ha dicho que la libertad de información requiere tres condiciones: la oportunidad de acceso a todo tipo de información, una diversidad de fuentes a las cuales acceder y un sistema que provea acceso a los medios para todos aquellos que deseen o necesiten comunicarse. Se da por sentado que una democracia goza, al menos, de la primera de las tres condiciones. Pero esto bien puede ser una ilusión.

Porque esta primera condición está limitada por las restricciones que las grandes compañías imponen sobre las otras dos. Cada vez más los poderes económicos se van adueñando de medios de comunicación para controlar el entretenimiento y la información.  La constante que mueve a estos gigantes es obtener el máximo beneficio. Para lograrlo, todo lo demás se subordina a ese objetivo. Por lo tanto, lo mejor es no dejar ningún eslabón de la cadena suelto. De manera que el círculo de la producción de entretenimiento e información se sujete al objetivo económico que debe estar controlado en todas sus facetas. 

El auge tecnológico ha permitido, además, el desarrollo de un sistema global de vigilancia, que ha llegado a ser uno de los temas claves de la comunicación internacional. Sus orígenes se remontan a los primeros años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y hoy, gracias al enorme desarrollo de la tecnología, una nueva teoría de la seguridad se ha puesto en marcha, del que nuestro país está asumiendo sin críticas. Es cierto que las fronteras geopolíticas han perdido su importancia para la seguridad nacional. Por ese motivo la noción de seguridad nacional se ha extendido del ámbito militar al comercial y penal, eliminando, peligrosamente, los ámbitos público y privado.

¿Cómo está afectado el libre compartir de la información, la soberanía de los países, el contacto directo entre diversos grupos de base en diferentes partes del mundo? ¿Quién se arrogará el derecho a entrometerse en el ámbito local, nacional y regional, y manejar la información a su antojo? ¿Cómo atenta contra los derechos humanos y la democracia participativa? Hay que indagar sobre el lugar que los seres humanos juegan en todo el desarrollo de la comunicación global. Porque, en última instancia, son las personas quienes resultan afectadas por las decisiones tomadas por países hegemónicos o grupos de poder en el ámbito global.

Al mismo tiempo deberá tenerse en cuenta cómo las regulaciones en el ámbito internacional pueden afectar las posibilidades de una comunicación creativa y saludable. La mayoría de las estructuras comunicativas de muchas de nuestras sociedades responden a los grandes conglomerados económicos, ya sea porque son sus propietarios o sus sostenedores. De manera que los criterios de la información que proveen están sustentados en la preservación de la propiedad de esos medios y sus beneficios. ¿Cómo es posible entonces que el pueblo encuentre un lugar para expresar su voz en el nuevo escenario de la comunicación? 


Para responder a estas preguntas habrá que pensar cómo se debería trabajar para estructurar una sociedad cuya autoridad esté al servicio de la gente y el poder se redistribuya a fin de que una verdadera participación dé lugar a una auténtica comunicación. 


Fuente bibliográfica
VALLE, CARLOS A.,14 de marzo de 2018. La tentación del control absoluto | Medios y comunicación. PAGINA12 [en línea]. [Consulta: 30 marzo 2018]. Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/101392-la-tentacion-del-control-absoluto. 


14 may 2014

La importancia de la asertividad en el mundo laboral

Por: Sergio Asenjo


La palabra asertivo, de aserto, proviene del latín assertus y quiere decir“afirmación de la certeza de una cosa”, por lo que podemos decir que una persona asertiva es aquella que afirma las cosas con certeza. La asertividad es tanto una estrategia como una forma de comunicación, y podríamos definirla como la capacidad que tiene una persona en concreto para expresar de forma firme sus ideales, decisiones y opiniones personales, sin despertar en la otra persona sentimientos de ira o enfado, y todo ello mostrando respeto hacia su interlocutor. Es por tanto el modo correcto de defender nuestros derechos sin dejar por ello de respetar los de la otra persona.
Para ejemplificar la explicación, podríamos decir que la asertividad está situada entre la pasividad y la agresividad. Mientras que una persona pasiva no defenderá con el suficiente tesón sus propias ideas a la hora de intentar convencer a los demás y a la mínima crítica de sus compañeros optará por permancer callado, una persona agresiva defenderá su punto de vista a capa y espada, pero frecuentemente de un modo autoritario y elevando la voz, llegando en muchas ocasiones a enfadarse si no se le da la razón. Como vemos, el primer sujeto es demasiado suave y comunmente tendrá miedo a sus interlocutores, mientras que la otra persona tenderá a expresarse utilizando amenazas o el miedo para convencer al resto. Seguro que alguna vez has escuchado que los extremos nunca fueron buenos, y como no iba a ser menos, en este caso tampoco lo son. 

En el término medio está la virtud y por ello lo ideal es ese punto entre la pasividad y la agresividad, al que conocemos como asertividad, ya que una persona asertiva tendrá las cualidades necesarias que le permitirán defender sus derechos y respaldar sus opiniones sin por ello atropellar las ideas de los demás. Como ya imaginaréis, esta técnica de comunicación es realmente útil en el mundo laboral, ya que lo ideal es poder convencer a la otra persona de que nuestro punto de vista u opinión es el correcto desde el respeto, pero sin tener que renunciar a nuestros derechos por ello.
Seguro que en más de una ocasión te habrás encontrado con el típico jefe malhumorado que tan solo por elevar el tono de voz piensa que tiene toda la razón del mundo y que por ello nos va a convencer de que sus ideas son las correctas. Es un error común entre mucha gente el pensar que cuanto más alto hablemos y más agresividad desprendamos, más éxito lograremos, cuando realmente lo único que estaremos logrando es generar un clima de tensión en el que el resto de la gente no se atreva a participar y mostrar sus diferentes puntos de vista, con los inconvenientes que esto conlleva. 

Estamos de acuerdo en que la asertividad es una cualidad a destacar, pero ¿que podemos hacer para lograr comunicarnos de una forma más asertiva? Lo más importante para lograrlo es tener una buena autoestima y confianza en uno mismo, ya que de otro modo no nos encontraremos del todo a gusto en nuestra piel a la hora de exponer nuestros puntos de vista sobre algún tema poco agradable, lo que nos hará dudar y temer las reacciones y posibles críticas de nuestros compañeros de trabajo. 

Otros consejos a destacar son el mostrar educación al hablar con nuestros compañeros, pedir perdón siempre que sea necesario, prestar toda nuestra atención cuando nos hablan, aceptar nuestros propios errores y por supuesto, no ofender con nuestros puntos de vista. No hay que olvidar también el poder de decir no, aspecto clave en la comunicación asertiva.
Tanto por exceso como por defecto, la falta de asertividad genera en ocasiones graves problemas de relaciones en las empresas, donde se suele crear un clima tenso que lo único que hará será aumentar los niveles de estrés de los trabajadores. Por todo esto, una persona asertiva estará muy bien valorada en la empresa, ya que será capaz hacerse escuchar y lograr convencer al resto sin crear tensiones.
http://managersmagazine.com/index.php/2014/04/la-importancia-de-la-asertividad-en-el-mundo-laboral/

2 feb 2012

El hábito perdido de pensar antes de…


Por: Berto Pena

Con cada hora que paso en empresas impartiendo cursos y seminarios me doy más cuenta de esto: buena parte de la improductividad que sufrimos se debe a la mala comunicación entre las personas. Por Email, en reuniones, de viva voz, por Skype… Y esa mala comunicación parte de un hábito perdido: pensar antes de.


La mala comunicación (apresurada, ambigüa, incompleta) es más perjudicial incluso que la ausencia de comunicación. Un email mal pensado (mal escrito, mal comunicado) implica confusión, indecisión, preguntas, otros mensajes de ida y vuelta y, quién sabe, si luego desencadena una llamada de teléfono o, peor todavía, una reunión.

El Email es sin duda el rincón donde más claramente se ve esta ausencia de “pensar antes de”. Hemos convertido el hecho de escribir un nuevo email es un gesto casi irreflexivo, un acto reflejo, algo casi compulsivo.
Antes de si quiera considerar si es necesario, ya disparamos un email. Y lo que es peor y genera un torrente de problemas: no pensamos lo que escribimos. No pensamos antes de comunicar, de pedir, de solicitar, de encargar, de delegar, de mandar.
Simplemente creamos un mensaje nuevo y “tiramos palante”. Nos abalanzamos sobre el teclado como posesos y empezamos a aporrear las teclas. Las consecuencias de este mal hábito son importantes, actúan como una bola de nieve y hacen más daño de lo que parece a la Productividad de todos.
Al no pensar antes de, y en concreto al no hacerlo antes de redactar nuestros mensajes, hacemos que sean…
Innecesarios. Muchos emails no deberían de haber existido. Porque no todo se soluciona con un email o bien es el canal equivocado.
Extensos. Son innecesariamente largos porque las ideas no están fijas y claras en nuestra mente. Eso nos lleva a dar rodeas para dar con lo que queremos contar o solicitar.
Confusos. Mezclamos temas, no aclaramos detalles (como fechas de entrega o personas clave), no concretamos instrucciones o caemos en una vaguedad o imprecisión general.
Son sólo tres detalles pero hay muchos más. No quería pararme a diseccionar los males de nuestros mensajes sino a apuntar que muchos son consecuencia de no pensar antes de escribir. Y si piensas en frío la cantidad de correos que escribes al cabo del año, creo que saber escribir emails y mejorar nuestra comunicación es una cuestión de supervivencia profesional. (Estoy centrándome en el Email, claro, pero se puede extrapolar fácilmente a otras áreas de nuestra comunicación.)
¿La solución? Recuperar un acto, un hábito, una bendición que la sociedad en general y el profesional en particular hemos perdido: pensar antes de. Antes de empezar, de hacer, de escribir, de comunicar, de solicitar, de enviar…
Pensar antes de está ahí contigo. No hay que instalar ningún software, hacer un master, leer ningún libro, apuntarte a ningún curso o leer el timeline de un iluminado para hallar respuestas.
Cualquiera puede pensar antes de. No sólo te permitirá tomar las riendas de todo lo que haces, sino que ayudará a que tu comunicación sea más clara, efectiva y precisa. Y eso aumentará tu Productividad y la de los demás.
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