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3 mar 2018
El canto del cisne y la violencia en la escuela
Por: José Tranier José Tranier
Cuando
la ola neoliberal golpea con fuerza los índices de miseria y muerte forman
parte de "lo esperable".
Una
antigua creencia proveniente de la mitología griega suele aludir el cantar del
cisne —ave que permanecía muda durante casi toda su existencia— como
metáfora "última" de intervención antes de que ésta muera. Sin
embargo, si nuestro objetivo fuese intentar señalar o compartir un breve
análisis en torno a las formas de violencia
escolar —mero eufemismo o "espejo" de violencia social y política— dicha metáfora quizás no nos
alcanzaría del todo para abordar los motivos por los cuales la escuela termina
siendo (la mayoría de las veces) como aquel escenario en donde las formas de
violencia social y política se materializan. De esta manera, así como un
terremoto activa la posterior alerta de tsunami como consecuencia
"esperable" en alguna otra parte del mundo; en su correlato social
local, podríamos argumentar algo semejante en relación a que cada vez que una "oleada neoliberal” comienza a
golpear con fuerza, los índices de violencia, miseria, pérdida de fuentes
laborales y muerte también empiezan a formar parte del orden de lo
"esperable".
Aquello
pudimos comprobarlo históricamente, luego del estallido del 2001, con los
primeros casos de asesinatos concretos en nuestras escuelas argentinas como
formas inéditas de violencia institucional por parte de aquellas infancias
resocializadas antes, en los años noventa. (Basta señalar la masacre de
Patagones junto con el caso del adolescente cansado de que lo apodaran
"Pan Triste") entre otros casos también emblemáticos que,
lamentablemente, inauguraron este campo nuevo de inscripción política.
Si
tomáramos entonces como punto de referencia los casos de violencia difundidos
por los medios en el año anterior, incluirían desde suicidios adentro del aula,
amenazas de bombas en diferentes instituciones escolares como nunca antes,
cachetazos a maestras en las escuelas y a médicos en los hospitales; palizas
recibidas a una alumna por parte de sus compañeras, asesinato de un niño de
diez años por un adolescente de catorce y varios bebés arrojados a basurales
como metáfora "magistral" (siguiendo palabras de Bleichmar escritas
allá por el 2002) de "la convicción
que tienen los miserables irredentos de que su prole no tiene ni tendrá otro
destino" (1).
Aquí es
entonces necesario para nosotros retomar la pregunta "clásica" sobre
si una lógica política-económica impacta o no en la lógica de producción de
subjetividad. Y, claro está, si tal respuesta fuese positiva (como
efectivamente la consideramos al menos nosotros), ni los niños que hacen o que
padecen el "bullying"; ni aquellas maestras golpeadas; o los médicos
y enfermeras tratando de salvar vidas amedrentados y mucho menos aquellos bebés
arrojados a la basura deberían ser abordados
socialmente como meros acontecimientos "individuales" —o "particulares"— sino, por
sobre todas las cosas, como síntoma de aquello que viene aconteciendo —y
fundamentalmente vienen padeciendo— ciertos
sectores sociales específicos en la actualidad: esto es, que el desamparo,
cuando está expresado en políticas públicas (independientemente de los
gobiernos que las lleven a cabo) siempre tiene —y tendrá— cara y contracara de
diversas formas de violencia como
respuesta.
Signos
Ahora
bien, a diferencia de la metáfora de aquel canto del cisne, quien permanecía
"mudo" hasta tanto y en cuanto el final se acercara inexorablemente,
las sociedades, históricamente, pueden dar cuenta, tanto de su sufrimiento como
de su propia capacidad de transformar el dolor en lucha y esperanza, mucho
antes de que la intervención "final"
dé lugar a acciones como las aquí antes narradas. La niñez emite signos.
Las infancias y juventudes emiten signos.
Las escuelas emiten signos y las comunidades emiten signos al compás del "latido social" que se va
internalizando o percibiendo como modelo de relacionamiento de vida imperante.
En este sentido, frente a los embates que viene padeciendo el colectivo
docente, quizás sea necesario volver a recordar que la educación es un campo en
donde la teoría, la práctica, la cultura y la política se confunden inevitablemente,
y donde la actividad intelectual debe necesariamente dar paso a la acción
social y política ¿Cómo estar, entonces, lo suficientemente sensibilizados para
poder "captar" esos signos? ¿hacernos
eco de su sufrimiento, interrogar sus orígenes o la de intentar devolverles la
propia historicidad que nos atraviesa y le da sentido con el fin de incluirlos
en un proyecto esperanzador?
Mientras
no podamos reconstruir estas respuestas colectivamente, el basural seguirá
constituyéndose como punto de partida para muchas más vidas. Y mientras no
podamos regenerar condiciones objetivas (que son siempre políticas) que
permitan el reencuentro y la inclusión de aquel que sufre, aquellos signos
permanecerán a su vez desperdigados como pólvora en el aire y haciendo anclaje
en los ámbitos menos pensados o "equivocados". Estos son,
paradójicamente, aquellos que tienen que ver precisamente con proteger y
recuperar la vida: en las escuelas, en las plazas, en los barrios, entre los
niños, con los maestros, en las guardias y en los hospitales.
TRANIER, JOSÉ, 09 de Septiembre de 2017. El canto del cisne y la violencia en la escuela. La Capital [en línea]. [Consulta: 3 marzo 2018]. Disponible en: https://www.lacapital.com.ar/educacion/el-canto-del-cisne-y-la-violencia-la-escuela-n1466486.html.
2 dic 2017
“El Diario de Anna Frank” como estrategia ante el bullying y la violencia
La jueza
de Menores, Cristina Pecoraro, tomó una particular resolución ante un caso
de bullying y violencia escolar ocurrido
en la Escuela Aristóbulo del Valle, de la ciudad de Casilda.
La
magistrada ordenó la lectura del “El
diario de Anna Frank” a dos hermanas de 13 y 14 años, tras comprobar que amenazaron y golpearon a una compañera de curso.
Además, pidió al Ejecutivo provincial garantizar contención social para a
las familias involucradas.
Pecoraro
dialogó con A Media Tarde y brindó precisiones sobre el caso y
respecto a sus argumentos y motivaciones. “Estas niñas son dos hermanas, las
presuntas imputadas, y concurren al mismo colegio y división que la víctima. Se
vienen suscitando varias agresiones de parte de las hermanas, no sólo
físicamente sino psicológicamente. Y –destacó–hay otro delito que es la amenaza
coactiva para la mamá de esta chica”. Según precisó, las hermanas agredían a la adolescente y le decían que si le contaban a
su madre la “iba a hacer boleta”.
“En lo
personal, hablé tanto con la víctima como con su mamá y las presuntas
imputadas. Son tres víctimas para mí”, advirtió en relación a la situación
de vulnerabilidad que experimentan las chicas por igual. “Cuando hablé con la
mamá de las hermanas me contó que tiene 5 hijas, una discapacitada. Es
imposible estar controlando a 5 adolescentes. En la resolución tomó
consideración de la situación de la mamá”, destacó y también de cómo vive la
víctima, que está alojada junto a su madre en un hogar, tras una situación de
violencia de género. “Pido al Estado que a través del Ministerio de
Desarrollo Social se les den condiciones dignas a las dos familias”, observó.
En su
sentencia, la jueza dispone que las
chicas denunciadas por bullying lean “El diario de Anna Frank” en la biblioteca
escolar, en la que deberán cumplir 234 horas. “No es que tienen que
trabajar en la Biblioteca, pero sí estar en contacto con los libros y colaborar
con el orden”. A fin de año, deberán
exponer ante la comunidad educativa qué aprendizaje pudieron obtener de la
trágica experiencia de la niña judía, que escribió sus vivencias –luego
publicadas por su padre– desde un escondite en Ámsterdam durante el nazismo.
“Además,
instruí al Ministerio de Educación para que la escuela pueda disponer que
las alumnas involucradas ya no vayan juntas al mismo curso, ni siquiera
las dos hermanas“, añadió Pecoraro.
La jueza
de Menores, Cristina Pecoraro, tomó una particular resolución ante un caso
de bullying y violencia escolar ocurrido
en la Escuela Aristóbulo del Valle, de la ciudad de Casilda.
La
magistrada ordenó la lectura del “El
diario de Anna Frank” a dos hermanas de 13 y 14 años, tras comprobar que amenazaron y golpearon a una compañera de curso.
Además, pidió al Ejecutivo provincial garantizar contención social para a
las familias involucradas.
Pecoraro
dialogó con A Media Tarde y brindó precisiones sobre el caso y
respecto a sus argumentos y motivaciones. “Estas niñas son dos hermanas, las
presuntas imputadas, y concurren al mismo colegio y división que la víctima. Se
vienen suscitando varias agresiones de parte de las hermanas, no sólo
físicamente sino psicológicamente. Y –destacó–hay otro delito que es la amenaza
coactiva para la mamá de esta chica”. Según precisó, las hermanas agredían a la adolescente y le decían que si le contaban a
su madre la “iba a hacer boleta”.
“En lo
personal, hablé tanto con la víctima como con su mamá y las presuntas
imputadas. Son tres víctimas para mí”, advirtió en relación a la situación
de vulnerabilidad que experimentan las chicas por igual. “Cuando hablé con la
mamá de las hermanas me contó que tiene 5 hijas, una discapacitada. Es
imposible estar controlando a 5 adolescentes. En la resolución tomó
consideración de la situación de la mamá”, destacó y también de cómo vive la
víctima, que está alojada junto a su madre en un hogar, tras una situación de
violencia de género. “Pido al Estado que a través del Ministerio de
Desarrollo Social se les den condiciones dignas a las dos familias”, observó.
En su
sentencia, la jueza dispone que las
chicas denunciadas por bullying lean “El diario de Anna Frank” en la biblioteca
escolar, en la que deberán cumplir 234 horas. “No es que tienen que
trabajar en la Biblioteca, pero sí estar en contacto con los libros y colaborar
con el orden”. A fin de año, deberán
exponer ante la comunidad educativa qué aprendizaje pudieron obtener de la
trágica experiencia de la niña judía, que escribió sus vivencias –luego
publicadas por su padre– desde un escondite en Ámsterdam durante el nazismo.
“Además,
instruí al Ministerio de Educación para que la escuela pueda disponer que
las alumnas involucradas ya no vayan juntas al mismo curso, ni siquiera
las dos hermanas“, añadió Pecoraro.
Fujente bibliográfica
«El Diario de Anna Frank» como estrategia ante el bullying y la violencia. Aire de Santa Fe [en línea], 2017. [Consulta: 3 diciembre 2017]. Disponible en: https://www.airedesantafe.com.ar/diario-anna-frank-bullying-casilda/.
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13 sept 2017
Bullying, ¿cómo hacer para que los chicos no sean víctimas ni victimarios?

Mateo, de tres años, le pega a Rodrigo, de la misma edad. Rodrigo le devuelve el golpe y su madre se excusa ante la otra mamá: “Yo le digo que tiene que defenderse. Tengo miedo de que le hagan bullying”. “Entiendo, yo le enseño lo mismo, porque me pasa igual”, respondió la otra.
En los últimos años el bullying cobró mayor visibilidad social. Aunque la problemática es tratada con cierta frecuencia en los medios y distintas instituciones educativas arman charlas y talleres para abordarla, los casos parecen no disminuir y los padres se muestran cada vez más preocupados frente a esta situación.
Se llama bullying al acoso que padecen algunos chicos por parte de sus pares. Se manifiesta con agresiones físicas, insultos o manipulación psicológica. Puede darse dentro del aula, en la calle o en las redes sociales. El boom de la serie 13 Reasons Why, de Netflix, que trata sobre el suicidio de una adolescente, víctima de bullying, reactualizó el tema.
“Las consecuencias del bullying son innumerables y pueden perdurar en el tiempo. Depositan en el alma de los jóvenes una sensación de vacío y resentimiento, que intoxica los vínculos afectivos de cada adolescente con su comunidad. El aislamiento, la culpa, el complejo de inferioridad, en ciertos casos, los induce a pensar que la única salida es el suicidio”, dice Elízabeth Lencina, autora de “Algo en común” , que narra la historia de chicos discriminados por distintos motivos, y participante activa de organizaciones internacionales que luchan contra el bullying.
“Si bien el bullying existió siempre, ahora es mucho más grave porque la tecnología da lugar a que el acoso vaya mucho más allá del perímetro de un aula”
Desde las instituciones que trabajan la problemática instan a padres y a docentes a intervenir en casos de bullying, pero muchos adultos no saben cómo actuar.
¿QUE ACTITUD DEBEN TOMAR LOS PADRES?
“Creo que las madres y los padres, en primer lugar, tienen que trabajar sobre la autoestima de sus hijos. Los victimarios buscan a los más débiles para destruirlos, mostrando su poder”, dice Lencina.
“Es importante hacerles ver que todos somos diferentes y que no se es culpable de una característica (color de piel, religión, situación social o económica, gustos). No hay motivo que justifique el acoso. Cualquier niño o adolescente puede padecer bullying”, dice la escritora y remarca que el apoyo de las familias es un elemento fundamental para combatir la problemática.
La psicóloga Silvia Medina explica que tanto las víctimas como los victimarios son parte de un mismo proceso y comparten características: “Tienen un yo debilitado, en el que prevalecen sentimientos de culpa, temores y frustración. Desde ambos lados lo que vemos es la gran vulnerabilidad de la autoestima. Una autoestima que no han podido formar con la valoración de los adultos que tienen a su alrededor (los padres encargados de su crianza).
Mientras que en los primeros (víctimas) se observan rasgos de timidez, de inhibición, conductas de retraimiento, expectativas de pertenecer a determinados grupos o subgrupos y sentir que no lo pueden lograr; en los segundos (victimarios) hay conductas reactivas e intentos de liderar, pero como sienten que no tienen condiciones naturales para lograrlo, apelan a la violencia, a la desestimación del otro y a la ridiculización”.
Según la ONG Bullying Sin Fronteras, el acoso en la escuela sigue creciendo en el país. Las últimas estadísticas indican que en 2016 subió un 40 por ciento en relación al año anterior.
El 2015 finalizó con 1.631 casos graves de bullying, pero el primer semestre concluyó con 1.142, por lo que habrían aumentado un 40% los casos graves, que terminaron con denuncias en la justicia y los ministerios de educación. La mayoría ocurrieron en capital federal, el conurbano bonaerense, Córdoba, Mendoza, San Luis, San Juan, Formosa, Corrientes y Misiones.
Lencina plantea que un error frecuente de los adultos es que minimizan el problema. “Si bien el bullying existió siempre, ahora es mucho más grave porque la tecnología da lugar a que el acoso vaya mucho más allá del perímetro de un aula o del patio de un colegio. Hay padres que no están informados acerca del alcance de las redes sociales y los medios de comunicación. Y muchas veces la salida más rápida es ignorar”.
La especialista también remarca la importancia de dialogar con los chicos. Afirma que más allá del tiempo que se invierta en ello, lo importante es la calidad de la charla. En relación a los maestros, señala que deben estar atentos a la conducta de cada uno de sus alumnos para prevenir este tipo de casos. “Deberían observar su comportamiento en clase y en los recreos. Es importante que destinen algunas horas para tratar temas sobre convivencia, respeto, diversidad, solidaridad y valores. Este no será un tiempo perdido. Cada vez hay más material que puede ayudar a los docentes: libros, películas, series, que son muy bien recibidos por los niños adolescentes”.
Durante mucho tiempo el mundo adulto se rigió por la creencia que sostiene que “las cosas de chicos mejor que se resuelvan entre chicos”. El bullying reveló que esta vieja idea supone un grave error, ya que algunas problemáticas que afectan a niños y adolescentes necesitan de la intervención (rápida y eficaz) de los adultos para que no afecten el desarrollo psíquico del menor.

“Los padres que sospechan que sus hijos son victimarios, en primer lugar deberían enseñar con el ejemplo, no discriminando de manera constante. No deben alentar, ni premiar, ni ignorar este tipo de actitudes. Tampoco tomarlo como algo normal. Deberían ser sus guías para salir del conflicto. Y si es necesario, pedir ayuda”, afirma Lencina.
Medina advierte que enseñarles a pegar no es la solución para el problema y que, como en tantos otros temas, lo mejor es el diálogo.
Para Lencina, el rol del estado es fundamental. “Es el responsable de velar por la salud de todos los habitantes. Debe dotarse de forma urgente de profesionales (psicopedagogos, psicólogos, sociólogos) que ayuden a detectar y a tratar esta problemática”.
“Las consecuencias del bullying son innumerables y pueden perdurar en el tiempo. Depositan en el alma de los jóvenes una sensación de vacío y resentimiento, que intoxica los vínculos afectivos de cada adolescente con su comunidad”
En nuestra ciudad, desde el año pasado se vienen realizando acciones en distintos colegios para abordar la problemática. Es una campaña impulsada por la municipalidad con el objetivo de interiorizar a los estudiantes y a los docentes sobre las consecuencias del bullying.
“Todas las semanas damos charlas en distintos colegios. Hablamos sobre los tipos de bullying y el derecho a una convivencia pacífica. Después de la teoría hacemos un taller en el que los chicos participan con diferentes actividades, como juegos de roles. La idea es abarcar la mayor cantidad posible de escuelas”, dice el subsecretario de Juventud, Agustín Scotti.
El funcionario señala que si bien no hay estadísticas oficiales sobre la cantidad de casos de bullying en La Plata, tienen previsto armar una para fin de año.
“Argentina no es un país en el que la violencia escolar tenga proporciones muy grandes, como pasa en Estados Unidos, donde la violencia es mucho mayor. De todos modos es necesario atender estas problemáticas”, dice Scotti, y agrega que “si bien el acoso escolar viene de muchos años hoy también está el ciberbullying. Está más contextualizado, más arraigado y las tecnologías también influyen en eso. Los chicos viven una parte de su vida a través de las redes sociales”.
28 abr 2016
“Es posible educar sin gritar”
Una filosofía de
la educación basada en el sentido común, aportando la fuerza y energía
necesarias para educar a nuestros hijos sin perder la sonrisa. Este es el
mensaje que la psicóloga Carmen Pérez Saussol, con formación en psicología
clínica y educativa, propone en su obra ‘Educar con una sonrisa’. Con ella
hemos hablado de educación, de la necesidad de poner límites, dudas más comunes
de los padres…
Según su experiencia, ¿la manera en la
que educamos a nuestros hijos ha cambiado respecto a cómo lo hacían nuestros
padres y abuelos?
La
forma de educar a nuestros hijos claro que ha cambiado, la sociedad es distinta
y con ella la manera en la que nos relacionamos con ellos. Han variado en gran
medida los valores, los principios que nos rodean y la forma en la que
imponemos los límites. Actualmente
la mayoría de las familias nos organizamos de manera diferente a como lo hacían
nuestros padres o abuelos, existe otra forma de relacionarnos, realizamos otro
tipo de actividades y aprendemos de forma distinta, pero esto no significa que
sea ni mejor ni peor, simplemente es diferente. Muchos padres echan de menos
que los niños de hoy en día tengan un mayor respeto por los mayores, sean más
solidarios, trabajadores o estén más motivados por el aprendizaje, pero esa
falta de valores no está en todos los hogares así que no podemos generalizar.
Los educadores deberíamos contar con una filosofía de la educación incluso
antes de ser padres, pues así nos aseguraríamos haber reflexionado sobre el
tipo de enseñanzas, valores, principios y límites que queremos trasmitir a
nuestros futuros hijos.
¿Cuáles son las principales dudas y miedos que manifiestan los padres
a la hora educar a sus hijos?
Estas dudas están relacionadas con las redes
sociales, el fracaso escolar, el consumo de drogas y el bullying. En el
caso de las redes sociales existe una parte de información reservada a su
intimidad que debemos respetar, pero la supervisión y el seguimiento son
necesarios, conocer claves, poner horarios y limitar accesos. Mientras, en
relación al fracaso escolar, hay saber que detrás de un bajo rendimiento
intelectual se esconde la causa que lo está provocando y su detección es
necesaria para resolver el problema. Un buen psicodiagnóstico revelará si la
dificultad es provocada por un déficit de atención, falta de base, baja
motivación, problemas en la lectoescritura, dificultades personales o una baja
capacidad intelectual, y así poder intervenir lo más rápido posible. En el
tema drogas, es importante actuar desde la primera sospecha y si se intuye
algún problema acudir a un especialista.
Ante el bullying, lo primero es observar a nuestros hijos
frecuentemente para detectar si están contentos. Tanto los niños como los
adolescentes deben ir tranquilos al colegio.
En el momento en que muestran reticencia a ir
a clase o salir a la calle, describen continuos dolores de cabeza o de barriga,
vomitan de forma continuada o se observan cambios de comportamiento, debemos
estar alerta. Cuando
un menor recibe malos tratos por parte de sus iguales, estos provocan
importantes problemas en su estructura de personalidad (miedos, inseguridades,
baja autoestima, problemas de relación… ).
¿Son necesarios los límites en la educación?, ¿cuáles son y cómo
se pueden aplicar de forma adecuada?
Los
límites son necesarios e imprescindibles. Cuando un niño actúa de una manera
que no beneficia su estado de salud -y que por tanto conlleva peligro-los
adultos debemos enseñarle la forma adecuada de actuar, ya que nuestras
orientaciones harán que consiga sus objetivos sin dañar su persona. Enseñar a
nuestros hijos lo que es adecuado y lo que no lo es forma parte de nuestra
labor como educadores, y enseñarles también a ‘limitarse’ es algo que les
beneficiará de por vida. Considero que los conflictos que surgen en torno a
este tema se encuentran en la palabra límite, pues está vinculada a castigo,
represión o autoritarismo, y esto ha hecho mucho daño. Cuando marcamos un
límite a un niño le estamos enseñando a dosificar sus fuerzas, sus descansos, a
planificarse, a organizar sus recursos, a conocerse… Los padres guiamos las
conductas de nuestros hijos para favorecer su crecimiento, no para molestar. Pero para
limitar de una forma adecuada es fundamental tener despierto el sentido común. La fuerza física no es
aceptable en una educación adecuada.
En su libro habla sobre aquellas herramientas que ayudan a
resolver dificultades relacionadas con problemas de comportamiento,
adolescencia, alimentación… ¿En qué consisten estas herramientas?
Partimos
de la base de que cada niño es único. Nacemos con una carga genética particular,
vivimos experiencias afectivas y relacionales que nada tienen que ver con
aquellas que experimentan otras personas, por tanto es ridículo pesar que hay
recetas únicas para cada problema. Si aplicamos el sentido común, al que tanto hago referencia, y
tenemos en cuenta que cada niño, cada padre y cada madre y cada contexto son
diferentes, tendremos la respuesta a porqué hay casos en los que una
intervención determinada funciona y otros en los que no. Herramientas son
estrategias, soluciones que proponemos, alternativas de comportamiento, trucos,
cambios de perspectiva o de pensamiento que proponemos para resolver posibles
dificultades que podemos encontrarnos en nuestra labor como padres.
¿Es posible educar con una sonrisa permanente?
Estar
con una sonrisa permanentemente por supuesto que no, pero una filosofía de la
educación donde el buen humor y el optimismo estén presentes claro que puede
acompañar nuestras actuaciones. Ojala fuésemos conscientes de la importancia
que tiene contar con un modelo educativo ’sonriente’ que guíe la forma de
intervención con nuestros hijos y nos ayude a marcar los límites. Tener presente qué
versión de padre o de madre quiero ser, como ya indiqué
anteriormente, nos ayudará a retomarnos en los momentos de tensión e
incertidumbre. Pero si su pregunta es si se puede educar sin gritar o
sin gruñir, yo digo que sí es posible.
Fuente bibliográfica
Carmen Pérez Saussol: «Es posible educar sin gritar». Educación 3.0 [en línea], 2016. [Consulta: 29 abril 2016]. Disponible en: http://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/carmen-perez-saussol-educar-sin-gritar/32824.html.
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14 jul 2015
Bullying: “Romper el silencio es fundamental y no debemos delegar todo en el docente”
Foto: Imagen de la película “Cobarde” que trata sobre la problemática
“Romper
el silencio es fundamental y no debemos delegar todo en el docente” Lo dijo el
licenciado Juan Pablo Zorza, quien es especialista en acoso escolar. Desde la
Clínica de la Familia diagramó una guía que actúa como protocolo en hechos de
bullying en las escuelas.
En
diálogo con Telediario advirtió que “hay dos instancias diferentes en la
acción: La prevención y cuando se constata un hecho de agresión”.
“El
nivel de daño y crueldad cuando el hecho es extremo es más alto que en años
anteriores. Cuando ocurren estos episodios hay que actuar rápidamente. El
bullying tiene una relación de dominio y acoso. Hay que proteger a la víctima y
existen protocolos de actuación”, enfatizó.
En la
preventivo, Zorza resaltó que “cuando hay contextos de agresividad se favorecen
situaciones de bullying”.
“Hay
que trabajar el clima social escolar y cómo funciona la convivencia. Muchas
veces derivamos culpas, pero no es solamente el docente quien debe intervenir.
Debe participar el compañero para advertir sobre lo que ocurre. Romper el
silencio es fundamental. Aunque debemos evitar la impunidad: Si nos dimos
cuenta y nadie hace nada, el niño cree que debe aplicar la misma lógica
violenta”,subrayó.
Fragmento de la guía elaborada por el licenciado Zorza (Clínica de la Familia)
La
violencia escolar y el acoso entre pares han recibido especial atención en esta
última década. Los medios de comunicación difunden casi cotidianamente
situaciones donde un grupo de compañeros golpea o agrede a otros.
Casi en
consonancia con esta difusión las políticas educativas recuperaron el tema de
la convivencia escolar como un apesto prioritario para las escuelas de nivel
primario y secundario.
Si
bien, quien trabaja y construye la vida escolar sabe que la violencia es un
tema preocupante, también reconoce que no todos los niños y adolescentes se
encuentran involucrados en actos de acoso y violencia.
Sin
embargo, este gran conjunto de alumnos muchas veces es espectador de la
intimidación y acoso, y pocas veces actúan para defender a los compañeros que
sufren la realidad de ser molestados o atacados. Espectadores de esta realidad
pueden ser también los adultos y docentes, que se ven desbordados por la
realidad escolar sin saber cómo actuar.
¿Qué
hacer?
Para
prevenir la violencia tenemos que trabajar entre todos, nunca solos. Delegar la
responsabilidad en los niños y adolescentes, es un error.
Se necesita
que los docentes, directivos y familias se responsabilicen de abordar e
intervenir en situaciones de conflicto y violencia en las escuelas.
¿Cómo?
Romper el silencio y comenzar a reflexionar con los niños y
adolescentes sobre este tema. La presente guía tiene justamente
ese objetivo: aportar a los docentes una manera fácil y directa de hablar sobre
el bullying, las relaciones entre pares, la violencia, la empatía y la ayuda a
los demás. La propuesta es utilizar el cine como una herramienta de prevención
y de comunicación de gran atractivo para los jóvenes.
Fuente bibliográfica
PCALLEJON 2015. Bullying: «Romper el silencio es fundamental y no debemos delegar todo en el docente». Telediario Digital [en línea]. [Consulta: 14 julio 2015]. Disponible en: http://www.telediariodigital.net/2015/07/bullying-romper-el-silencio-es-fundamental-y-no-debemos-delegar-todo-en-el-docente/.
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9 jun 2015
Argentina lidera el ranking de bullying escolar
Cuatro de cada diez estudiantes secundarios admite haber padecido el acoso escolar. El 18% de los chicos sufre burlas de manera habitual.
Reflejo de la problemática del bullying es el lugar que la Argentina ocupa en el ranking de insultos y agresiones físicas en los colegios. Según la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas) 4 de cada 10 estudiantes secundarios admite haber sufrido acoso escolar (ONG "Bullying sin fronteras").
El 70 % de los chicos tiene conocimiento de peleas. Más reveladores son los datos aportados por el estudio sobre conflictividad y violencia en las escuelas secundarias (de gestión pública y privada) del Área Metropolitana de Buenos Aires realizado por UNICEF y FLACSO en 2009, del cual se desprende que:
- El 66% de los alumnos tiene conocimiento de situaciones constantes de humillación, hostigamiento o ridiculización.
- El 18% reconoce sufrir burla de manera habitual por alguna característica física.
- El 16,4% comentarios desagradables en público (con mayores proporciones en escuelas privadas).
- El 9,5 tratados de manera cruel (con mayor nivel en escuelas privadas).
- El 5% haber sido obligados a hacer algo contra su voluntad.
- El 3,1% declara haber sido tocados o tratados de tocar de manera sexual en contra de su voluntad de manera habitual o mas de una vez.
- El 70,8% de los alumnos sostiene tener conocimiento de la ocurrencia de peleas con golpes entre alumnos en la escuela.
- El 0,1% de los alumnos afirma tener conocimiento o ha escuchado que alguien haya llevado algún arma de fuego a la escuela.
- Un 36,4% asegura tener conocimiento o haber escuchado que alguien haya llevado algún arma blanca a la escuela.
Los números se pretende que sean un alerta para todos los "adultos responsables", sean éstos institucionales - docentes, directivos y autoridades políticas locales y nacionales - como familiares, sólo así se podrá recuperar la escuela como ámbito de socialización y de contención por excelencia.
En materia legislativa, a nivel nacional se ha sancionado la Ley 26.892 de "Promoción de la Convivencia y el Abordaje de la Conflictividad Social en las Instituciones Educativas" y legisladores porteños han tratado de avanzar en el mismo sentido, aunque las cifras ubican al país en un lugar complicado respecto al flagelo violencia escolar.
Fuente bibliográfica
Argentina lidera el ranking de bullying escolar - MDZ Online. [en línea] 2015. [Consulta: 10 junio 2015]. Disponible en: http://www.mdzol.com/nota/610438-argentina-lidera-el-ranking-de-bullying-escolar/.
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24 mar 2015
Sanciones a los alumnos en los colegios
Por: Marta Vázquez-Reina
Injuriar u ofender a un miembro de la comunidad educativa o falsificar documentos académicos son algunas de las conductas de los alumnos consideradas graves para la convivencia en los centros escolares. Estas faltas y otras calificadas como leves deben corregirse mediante la aplicación de las sanciones que figuran en el reglamento de régimen interno de cada colegio, según las pautas que marca la normativa de las comunidades autónomas.
El plan de convivencia de los centros recoge las normas de conducta y las correcciones y medidas que se deben aplicar ante su incumplimiento
Una de las partes fundamentales de los planes de convivencia es el reglamento que recoge las normas de conducta que deben respetar los alumnos para garantizar su cumplimiento. Asistencia a clase, puntualidad, respeto a la autoridad del docente, trato correcto hacia los compañeros o cuidado y respeto de los materiales e instalaciones del centro son algunas de las principales normas que deben atender los estudiantes durante el transcurso normal de la actividad académica para mantener dentro del recinto escolar un clima adecuado.
Las correcciones deben tener un carácter educativo y recuperador y garantizar el respeto a los derechos del resto del alumnado
Los centros, en su reglamento de régimen interno, deben recoger las faltas que se consideran contrarias a las normas de convivencia en función de su gravedad y determinar las sanciones que se pueden aplicar en cada caso, así como los órganos competentes para imponerlas. Las correcciones deben tener un carácter educativo y recuperador y garantizar el respeto a los derechos del resto del alumnado. Tienen que tener en cuenta también la edad del alumno y sus circunstancias personales, familiares o sociales.
Las correcciones pueden atenuarse si se dan una serie de circunstancias, como el reconocimiento por parte del alumno y la reparación espontánea del daño ocasionado o la petición de excusas, pero también pueden agravarse si hay premeditación y reiteración en las faltas, si los daños perjudican a compañeros menores de edad o recién llegados al centro o si implican cualquier tipo de discriminación por motivos de raza, sexo, etnia o discapacidad.
Conductas leves
Se consideren leves las conductas que son contrarias a las normas de convivencia marcadas en el reglamento del centro educativo. Las más frecuentes son las siguientes:
- Faltas injustificadas de puntualidad o asistencia a clase.
- Actos y conductas que perturben el desarrollo normal de las actividades del aula.
- Falta de colaboración sistemática del alumno en la realización de actividades curriculares.
- Trato incorrecto hacia otros miembros de la comunidad educativa.
- Daños leves a instalaciones o material del centro o a bienes de otros.
Cuando las faltas que atentan a las normas de convivencia son leves, se pueden imponer alguna de las siguientes sanciones:
- Amonestación oral o escrita.
- Privación del recreo.
- Comparecencia ante el Jefe de Estudios.
- Realización de tareas que contribuyan a la mejora de las actividades del centro o a reparar el daño causado en las instalaciones o material.
- Suspensión del derecho a participar en actividades extraescolares o complementarias del centro.
- Cambio de grupo del alumno por un plazo determinado (entre una semana y 15 días).
- Suspensión de derecho de asistencia a determinadas clases o al centro por un plazo máximo de tres días. En estos casos, el alumno debe realizar actividades de formación para que no se interrumpa su proceso educativo.
Faltas graves
Se consideran así las conductas de los alumnos que resultan muy perjudiciales para la convivencia del centro:
- Actos de indisciplina, injuria u ofensas graves contra los miembros de la comunidad educativa.
- Reiteración en un mismo curso escolar de conductas contrarias a las normas de convivencia del centro.
- Agresión grave física o moral contra los demás miembros de la comunidad educativa o discriminación grave.
- Suplantación de personalidad en actos de la vida docentes y la sustracción o falsificación de documentos académicos.
- Daños graves causados por uso indebido o intencionado de instalaciones, material o documentos del centro o en bienes de otros miembros.
- Incumplimiento de las sanciones impuestas.
- Faltas reiteradas de puntualidad o asistencia a clase injustificadas.
- Conductas que dificulten o impidan a otros compañeros el derecho a la educación.
- Incitación o estimulación a la comisión de una falta contraria a las normas de conducta.
- Uso indebido de medios electrónicos durante las horas lectivas que perturben la vida académica o lesionen los derechos de la comunidad educativa.
- Uso o introducción en el centro de objetos o sustancias perjudiciales para la salud o peligrosas.
- Grabación, publicidad o difusión a través de cualquier medio o soporte de agresiones o humillaciones cometidas.
Las familias pueden reclamar si están en desacuerdo con las sanciones impuestas
Las medidas de corrección para las conductas más graves son competencia del director del centro. Para su imposición, es necesario tramitar de manera previa una audiencia con el alumno y con sus padres o tutores legales, que en caso de desacuerdo pueden reclamar contra las sanciones impuestas en el plazo que determine el colegio. Algunas de las correcciones que recogen las comunidades en su normativa para las faltas graves son las siguientes:
- Realización de tareas que contribuyan a la mejora de las actividades del centro o a reparar el daño causado en las instalaciones o material.
- Suspensión del derecho de participación en las actividades extraescolares por un periodo máximo de tres meses.
- Cambio de grupo del alumno.
- Expulsión de determinadas clases por un periodo de dos semanas a un mes.
- Suspensión del derecho de asistencia al centro durante un periodo máximo de un mes.
- Cambio de centro docente. En este caso, la administración competente debe garantizar un puesto escolar al alumno en otro centro educativo.
Fuente bibliográfica
VÁZQUEZ-REINA, MARTA. 2015. Sanciones a los alumnos en los colegios. EROSKI CONSUMER [en línea]. [Consulta: 24 marzo 2015]. Disponible en: http://www.consumer.es/web/es/educacion/escolar/2010/04/16/192424.php.
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