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23 feb 2019
La Biblioteca Británica sube a internet sus libros prohibidos: un millón de páginas de sexo
Por: Conxa Rodríguez

Illustración del directorio de prostitutas de Covent-Garden (1793). BIBLIOTECA BRITÁNICA
"Las
colecciones que forman este archivo ponen de manifiesto que las normas
culturales en torno al sexo y la sexualidad están cambiando
permanentemente", explica Paul Gazzolo con motivo de la digitalización y
subida a internet de "Archives of Sexuality & Gender" de la
Biblioteca Británica de Londres. "Los investigadores pueden analizar
ámbitos como la censura, el género, la sexualidad o cualquier otro tema
extrayendo información de fuentes tan diversas como la ciencia o la
literatura".
Gazzolo
es director general de Gale, la empresa que ha llevado a cabo la digitalización
de los libros prohibidos hasta ahora: un archivo de 5.000 ejemplares
y documentos que han estado cerrados bajo siete llaves con la etiqueta de
"obscenos", una clasificación que introdujo la Biblioteca en el año
1850, justamente cuando empezaba a hacer mella el reinado de Victoria y el
(falso) puritanismo.
Los
criterios de clasificación de "obscenidad" victoriana se han
aplicado hasta finales del siglo XX incluyendo un cierto nudismo que
ahora, con los criterios actuales, se considera de lo más recatado.
El nuevo
archivo sobre sexo, sexualidad y género incluye un millón de
páginas que van desde publicaciones del siglo XVI hasta el XX. La
procedencia de este material surge de tres fuentes principales: las
adquisiciones o donaciones de la Biblioteca Británica, pionera en Europa, la
mayor parte del archivo del doctor estadounidense Alfred C. Kinsey (1894-1956),
fundador del Instituto de Investigación Sexual de la Universidad de Indiana, y
la colección de la Academia de Medicina de Nueva York.
El
material que se ha puesto al alcance de un clic, contiene temas como pautas y
vínculos entre fertilidad y practicas sexuales. La prostitución y la moral
en torno al sexo y la religión son otros de los temas que aborda el
archivo así como el surgimiento de la sexología o la sexualidad en sus ámbitos
médico y legal.
"La
Biblioteca Británica ofrece una extraordinaria base de datos en torno a las
diferentes facetas de la sexualidad humana durante los últimos siglos, desde
la lista de las trabajadoras del sexo en el barrio de Covent
Garden de Londres en el siglo XVIII hasta las argucias literarias del
marqués de Sade o los autores con seudónimo de Merryland Books", cuenta
Adrian Edwards, jefe de Patrimonio Impreso de la Biblioteca.
"Al
digitalizar este archivo y ponerlo al alcance del público en digital y en
físico -en las sedes de Londres y el condado de Yorkshire, norte de Inglaterra-
esperamos hacerlo visible y accesible como nunca ha estado antes", sentencia
Edwards.
Fuente bibliográfica
RODRÍGUEZ, CONXA, 2019. La Biblioteca Británica sube a internet sus libros prohibidos: un millón de páginas de sexo. ELMUNDO [en línea]. [Consulta: 24 febrero 2019]. Disponible en: https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2019/02/21/5c6eacfdfdddff099b8b4587.html.
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9 dic 2018
Crean cementerio para 4.300 libros prohibidos

El "Cementerio de libros
prohibidos" en Kuwait (todas las imágenes son cortesía de Mohammad Sharaf)
En
agosto de 2018, el gobierno de Kuwait reconoció oficialmente
su prohibición nacional de más de 4,300 libros desde 2014. El
viernes 22 de noviembre, el diseñador gráfico y artista
kuwaití Mohammad Sharafdio a estos títulos un funeral oficial en
protesta por la censura impuesta por el gobierno. Instaló el
"Cementerio de libros prohibidos" en un terreno apropiado al lado de
la Feria Anual del Libro de Kuwait.
En más
de 200 lápidas, Sharaf grabados los nombres de los libros, incluyendo
el La cumbre de la elocuencia, la Divina
Comedia , de Victor Hugo El jorobado de Notre Dame ,
de Gabriel García Márquez Cien años de soledad , y muchos más
considerado no apto para el consumo público. La prohibición nacional
incluye libros infantiles como la versión de Disney de La
Sirenita , enciclopedias, novelas y libros políticos o
religiosos. Según el New York Times , un comité de seis
lectores árabes y seis lectores ingleses dependientes del Ministerio de
Información son responsables de los juicios oficiales.

Más de
4,300 libros han sido prohibidos en Kuwait desde 2014
El
cementerio permaneció intacto durante cuatro horas antes de que fuera retirado
por las autoridades kuwaitíes. Aunque los funcionarios del gobierno aún no
se han acercado a él, Sharaf le dice a Hyperallergic: "Existe la
posibilidad de que pueda tener repercusiones legales porque no tomé permiso
para usar la tierra para poner mi instalación". Dice que el proyecto fue
autofinanciado y de ninguna manera afiliado a la Feria Anual del Libro.
Sharaf
llama a la instalación una "pieza simbólica de protesta e intervención de
arte público". El artista dice que aunque la mayoría de los comentarios en
las redes sociales han sido positivos, ha recibido críticas por apoyar libros
"que son sexuales o seculares y están a favor del ateísmo. . ”

“La
motivación [para el cementerio] es simplemente protestar y luchar contra la
prohibición arbitraria de los libros en Kuwait. Como persona que es
activista en el campo del arte y el diseño, siempre he pensado que el activismo
se puede realizar de muchas formas ”, dice Sharaf. "El activismo
típico, como los disturbios, los paneles de discusión y las conferencias, son
buenos, pero tienen un alcance limitado".

Sharaf
dice que sus motivaciones incluyen: "para protestar por la prohibición de
los libros en Kuwait ... de una manera muy creativa, pero ampliamente aceptada,
que es concebible por el público en general". Añade: "Quería que el
mensaje llegara a las personas que no están demasiado involucrado en este tema
".

En la
parte delantera del cementerio había un escritorio y un sello de un
bibliotecario, que señalaba la idea simbólica de que los libros habían sido
"retirados" del canon de Kuwait.

Fuente bibliográfica
After 4,300 Books Were Banned in Kuwait, an Artist Installs a Cemetery of Banned Books. Hyperallergic [en línea], 2018. [Consulta: 9 diciembre 2018]. Disponible en: https://hyperallergic.com/472805/after-4300-books-were-banned-in-kuwait-an-artist-installs-a-cemetery-of-banned-books/.
30 jul 2018
El libro, el mayor enemigo del poder
Por: Manuel Carmona Curtido
Prohibir un libro, cualquier libro, es síntoma de tutela por parte del Estado, que toma a sus ciudadanos como personas inmaduras incapaces de discernir lo que está bien de lo que está mal, le impide crear una mentalidad crítica y por lo tanto dificulta el avance de un país, cualquier país.
Hace unos meses, calló en mis manos un pequeño libro, editado en agosto de 1939 por la Junta Provincial Primera Enseñanza, titulado “Cursillo de orientación y perfeccionamiento”, como tengo la costumbre de hacerme con todos los libros relacionados con Educación, editados antes de 1950, para mí es una pequeña joya.
En él se percibe a primera vista que se trata de una normativa que regula la enseñanza primaria una vez concluida la guerra civil y se encuentra dividido en las siguientes secciones: Orientaciones Oficiales, Instrucciones de la Inspección de Primera Enseñanza para las Escuelas de la Provincia de Madrid, Cantos Religiosos, Patrióticos y Educativos.
La Enseñanza Primaria vuelve a manos de la Iglesia, donde cobra una especial importancia la exaltación de los símbolos patrióticos pero, sobre todo, lo que sin duda más me llamó la atención, fue lo siguiente: en la página 25 dice textualmente: “Los Maestros se abstendrán de hacer uso de las Bibliotecas escolares, hasta tanto que sean depuradas.” Con esta simple frase, caía en desgracia la Pedagogía de Giner de los Ríos y su Escuela Nueva, que intentaba acercar la educación primaria en España a la del resto de Europa.
Prohibir un libro, cualquier libro, es síntoma de tutela por parte del Estado, que toma a sus ciudadanos como personas inmaduras incapaces de discernir lo que está bien de lo que está mal, le impide crear una mentalidad crítica y por lo tanto dificulta el avance de un país, cualquier país.
Ningún libro es peligroso por sí mismo, lo peligroso es leer únicamente un libro, o una simple idea repetida en muchos libros, porque al no poder contrastar las tesis que se exponen se corre el riesgo de caer en el dogmatismo, eliminando la oportunidad a cualquier persona de sacar sus propias conclusiones.
La mayoría de los libros que han sido prohibidos en los distintos países, con distintos regímenes políticos, han sido porque estos libros han cuestionado: la moral, la religión o el sistema político. Pero ¿Por qué estos temas no pueden ser cuestionados? Sencillamente porque son los pilares en los que se sustenta cualquier sistema de poder.
Una persona capaz de pensar por sí mismo, es capaz de poner en entredicho los pilares del sistema hegemónico.
“Cada vez que enseñes, enseña a dudar de aquello que has enseñado”
José Ortega y Gasset
Fuente bibliográfica
CARMONA CURTIDO, MANUEL, [sin fecha]. El libro, el mayor enemigo del poder. [en línea]. [Consulta: 31 julio 2018]. Disponible en: http://kaosenlared.net/el-libro-el-mayor-enemigo-del-poder/, http://kaosenlared.net/el-libro-el-mayor-enemigo-del-poder/.
25 jul 2018
La censura franquista prohibió «El túnel», de Ernesto Sábato, por ser «una novela pornográfica»

Extracto
del expediente de la censura franquista, emitido el 15 de noviembre de 1965 - SEIX BARRAL
Así se
indica en el expediente completo del régimen, que ha visto la luz por primera
vez en una nueva reedición de la obra.
La censura franquista
prohibió la publicación de «El túnel» de Ernesto Sábato por
considerar que, si se prescindía de la intención simbólica del autor, no
quedaba «más que una novela
pornográfica, en la que se relatan una adulterio y un asesinato». Así se indica
en el expediente completo de la
censura, inédito hasta ahora y que Seix Barral ha incluido en una nueva
reedición de la obra, al cumplirse 70 años de su primera publicación.
«El
túnel» vio la luz en 1948 en la revista «Sur» en Buenos Aires, después de que
el manuscrito fuera rechazado por las principales editoriales argentinas. No
fue hasta 1966 cuando esta obra, una novela
psicológica narrada en primera persona y enmarcada en el
existencialismo de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, pasó en
España los filtros franquistas al
decidir el censor que las pasiones «primarias» que reflejaba Sábato en la
novela eran bastante «corrientes» en el cine.
Cuando
Sábato logró publicar «El túnel» recibió críticas entusiastas de Albert Camus, que hizo que Gallimard lo
tradujera al francés, lo que dio a la obra proyección mundial.
Con
motivo del 70 aniversario de su
primera publicación, se reedita esta novela, considerada como la mejor
introducción al universo literario de Sábato, junto con el expediente completo
de la censura en España, inédito hasta ahora, así como una recopilación de
textos del propio autor sobre el texto.
Estructura policial
Novela
de estructura casi policial, «El túnel» está relatada en primera persona por
Juan Pablo Castel, que se presenta al principio de la obra como el pintor que
mató a una mujer, María Iribarne, y en ella Sábato entrega los elementos
básicos de su visión
metafísica del existir.

Una de
las páginas del primer informe de censura, fechado en Madrid, el 7 de mayo de
1965 - SEIX BARRAL
La censura denegó en mayo de 1965 la
publicación de esta primera novela de Sábato en España porque en ella se
relataban «las consecuencias de un amor ilícito»: «En el fondo, a la manera de
los cultivadores del absurdo, un Camus por ejemplo, hay una defensa apasionada
de la fidelidad en el amor, pero se parte del equívoco de que el amor puede ser
ilícito. En el empeño de defender esa, en consecuencia, también falsa fidelidad
se justifica el asesinato».
La
decisión de no autorizar la publicación se mantuvo en noviembre de 1965, cuando
la censura destacó que pese a no presentar problema político alguno, era aconsejable mantener la
prohibición por desarrollarse «en un ambiente
moral disolvente y absurdo». Y nuevamente un mes después, el censor
ratificó la prohibición basándose en la forma de la novela debido a que
empleaba una «fraseología excesivamente cruda» de tal forma que si se
prescindía de la intención simbólica del autor, no quedaba más que «una novela pornográfica». Además, la pequeña
extensión de la obra, -agregaba el censor- podía ponerla en manos de un amplio
círculo de lectores «que no comprenderían fácilmente la intención simbólica de
la novela».
Cambio de opinión
Finalmente,
en enero de 1966, la censura cambió de opinión y decidió que era literatura
indicada para el gran público por lo «rápido del relato», por lo que
el Ministerio de Información autorizó su publicación ya que los
reparos contra «El túnel» eran de índole «exclusivamente moral».

La nueva
edición de esta obra de Sábato, premio Cervantes en 1984, incluye también
un apéndice con varios fragmentos en los que el propio autor reflexiona sobre
su obra más conocida. «'El túnel' fue la única novela que quise publicar, y
para lograrlo debí sufrir amargas humillaciones», recordaba el escritor
argentino en 1999, al explicar cuánto le debía a Albert Camus, que animó a la editorial Gallimard a que la publicara
en Francia.
El autor
de «El túnel» señalaba cómo, al tener una formación científica, a nadie le
parecía posible que pudiera dedicarse seriamente a la literatura. «Cuánto le
debo a aquel escritor genial, con quien compartiría luego inquietudes metafísicas y éticas»,
decía el autor argentino, fallecido en 2011, a los 99 años.
Fuente bibliográfica
La censura franquista prohibió «El túnel», de Ernesto Sábato, por ser «una novela pornográfica». abc [en línea], 2018. [Consulta: 26 julio 2018]. Disponible en: https://www.abc.es/cultura/libros/abci-censura-franquista-prohibio-tunel-ernesto-sabato-novela-pornografica-201807241638_noticia.html.
5 mar 2017
La gente ya no tiene paz para sentarse a leer un libro
Por: Ezequiel Viéitez
La gran artista cuando presentó el proyecto; tendrá el mismo tamaño que el Partenón real, pero levantado con libros. EFE/Arne Dedert
Marta
Minujín (74) advierte que “las prohibiciones siempre pueden volver”. En una charla con Clarín, ?recuerda que “todas
las culturas, en algún momento de la historia, prohibieron libros” y pone en relieve los aspectos más absurdos de la censura:
“En España, los falangistas prohibieron Caperucita roja, por ser roja; en
China, Alicia en el país de las maravillas, porque los animales no podían
ser inteligentes y hablar; Hamlet fue prohibido en Etiopía...
Acá, El principito”. Como una forma de defender el pensamiento y la
diversidad, ahora la artista plástica levantará un Partenón -símbolo griego de
la cultura- con 100 mil libros impresos en distintas lenguas. Será en la ciudad
alemana de Kassel en el marco de la muestra de arte Documenta 14, con el lema
“Aprender de Atenas”. Minujín quiere juntar en Buenos Aires títulos alguna vez
prohibidos que done la gente. La instalación se erigirá en la plaza central de
Kassel, donde en 1933 los nazis quemaron 2.000 libros.
- Hiciste la misma obra en 1983,
después de la noche de la Dictadura, en Santa Fe y 9 de Julio. ¿Cuál es el
sentido ahora?
- El
mundo está complicado. Están pasando muchas cosas graves y no hay paz. Como me
invitaron a Documenta, es la mejor obra que puedo hacer. Europa está
convulsionada con el tema de los migrantes (N. del R.: y el resurgimiento de
los nacionalismos). El libro prohibido es muy importante, porque
muestra las fluctuaciones del pensamiento.
Como el pensamiento cambia según como sopla el viento. Se va a un lado, se va
para el otro. Viene un gobierno y prohibe unas cosas, viene otro gobierno y
cambia las prohibiciones. Los libros fueron censurados en todos los países en
todos los momentos de la historia, porque son vehículos de pensamiento. La
gente aprende a pensar con libros.
En
1983, la artista realizó una instalación similar -aunque más pequeña- en 9 de
Julio y Santa Fe. Después, la gente se llevó los libros. ARCHIVO
- ¿En tiempos de Trump la obra cobra
mayor relevancia?
- Yo
lo veo más pegado al problema de Europa, pero Trump también tiene su
influencia, porque va a prohibir miles de cosas, como que los indocumentados vivan en sus país. En Estados
Unidos puede cambiar el mundo para peor...
La
instalación, con una estructura de hierro, ya empezó a levantarse en Kassel.
“Mide 70 metros de largo, 35 de ancho y 19 de alto. El doble de la obra que
hicimos en el ‘83, ahora tendrá las mismas medidas que el Partenón de Grecia.
La gente va a poder caminar entre las 38 columnas y llevarse libros para leer
en los últimos días. Se inaugura el 10 de junio y termina el 17 de septiembre”,
explica. Cada texto presentará una leyenda aclarando en qué momento estuvo
prohibido, en qué lugar y por qué.
Para
la artista, llegó la hora de acelerar. Juntó unos 35 mil libros -entre
donaciones de editoriales y lectores europeos, en mayor parte-, pero: “Me falta
muchísimo todavía”. Ahora, quienes circulen por Buenos Aires tendrán la chance
de sumarse a esta obra multicultural y colaborativa. Con el apoyo del Gobierno
porteño y el Ministerio de Cultura de la nación, se empezaron a depositar una
veintena de containers estridentes con la imagen de la artista para donar
títulos, viejos libros o reediciones de textos alguna vez censurados, de
Rodolfo Walsh a Herbert Marcuse.
La
instalación tiene un costo de 700 mil euros. Unos 400 mil los pone Documenta.
Minujín busca sumar la colaboración de universidades y editoriales, además del
apoyo de organismos oficiales. Hay que juntar libros y trasladarlos. La
recolección en las calles culminará a fin de mes.
-
Pero hoy en día hay menos prohibiciones que décadas atrás.
¿Aun así la cultura occidental está en
riesgo?
- No, no está en riesgo, pero está tapada por las malas
noticias. La gente ya no tiene paz para sentarse y leer un libro. El Partenón es un mensaje de paz, a favor de la
diversidad. Es un símbolo porque ahí todos se encontraban para pensar. Los
libros prohibidos son un símbolo fantástico de la rigidez del pensamiento del
que prohíbe. Las personas siempre tienen derecho a elegir.
- ¿El hecho de que el Partenón sea
construido con libros tiene también un significado especial en la era de lo
digital y las redes sociales?
- En los ‘60 vos veías a las personas caminar por la calle
con un libro en la mano. Ahora, se está perdiendo esa
contemplación interior, la conexión con uno mismo.
Junto
a los contenedores para donar libros prohibidos. Foto Gerardo DellOro
- ¿Hay formas sutiles, contemporáneas,
de prohibiciones o limitaciones?
-
Claro, si te distraen con los juegos de los
celulares, por ejemplo, es algo que te aleja de tu propio yo.
- ¿Cómo salirse de eso?
- Mi
consejo es que cada uno trate de aprovechar esta vida siendo uno mismo y no se
deje guiar.
- ¿Hablás de la cultura del éxito? ¿Es
un riesgo?
-
Por eso yo inventé la Academia del Fracaso (en 1975, en el Centro de Arte y
Comunicación) que era donde la gente aprendía a fracasar. En realidad no existe
el éxito y el fracaso. Hay que ser “transfracasado” como era Van Gogh. Pintaba
y no le importaba si tenía guita y seguía con lo de él. Después, se valoró su obra.
Oscar Wilde fue preso en su momento, su obra fue prohibida y después se lo vio
como a un genio. A la Academia del Fracaso vino a charlar Armando Bo, que nunca
se había ganado un Oscar; vinieron grupos de rock que años después tuvieron
éxito.
Dónde donar
libros alguna vez prohibidos
?Pueden
ser ediciones antiguas o reediciones de textos alguna vez censurados, en
cualquier lugar del mundo. El listado de libros se puede con sultar en las
redes sociales, buscando las cuentas @PartenonMinujin o @martaminujin.
Los
textos se pueden dejar en los buzones habilitados en el Centro Cultural
Recoleta, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Paseo de Carruajes del Teatro
Colón, Centro Cultural San Martín, Usina del Arte, Casa de la Cultura (Av. de
Mayo 575), Biblioteca Ricardo Güiraldes, Biblioteca Nacional y el Museo
Nacional de Bellas Artes. En los próximos días se agregarán estaciones del
Subte, el museo Malba y la Fundación PROA.
Fuente bibliográfica
VIÉITEZ, E., [sin fecha]. La gente ya no tiene paz para sentarse a leer un libro. [en línea]. [Consulta: 5 marzo 2017]. Disponible en: http://www.clarin.com/cultura/gente-paz-sentarse-leer-libro_0_B1a42vd5l.html.
1 nov 2016
Quemar antes de leer
Por: David Torres
En una
escena famosa de Farenheit 451, la
película de Truffaut basada en la novela homónima de Ray Bradbury, un bombero
que vive en un futuro donde los bomberos
se dedican a quemar los libros en lugar de a salvarlos, agarra un ejemplar
cualquiera de la biblioteca destinada a convertirse en cenizas y suelta una
perorata sobre la maldad intrínseca de
ese invento diabólico que no ha traído a la humanidad más que catástrofes,
anhelos imposibles y quebraderos de cabeza. Es una variación palurda de un
célebre pasaje del Eclesiastés: “Porque en la mucha sabiduría hay mucha
angustia, y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor”.
El
problema llega cuando el bombero enseña la portada del libro que va a arrojar
al fuego, el Mein Kampf de Hitler: entonces el
pequeño pirómano que todos llevamos dentro nos grita al oído, sí, arrójalo a
las llamas, dale candela y que arda en el infierno. Mientras tanto, el ángel
bombero que también habita en nuestro corazón, bajo los cuadernos de ortografía
y los primeros palotes que dibujamos, tarda algo más en reaccionar, se lo
piensa un poco pero en seguida responde que no, que quemar el Mein Kampf de
Hitler es quemar también el Así habló Zaratustra de
Nietzsche, y el Origen de las Especies de
Darwin, y el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, y
las Confesiones de San Agustín. Nos dice -y
lleva toda la razón- que prohibir un libro es prohibir todos
los libros, toda la literatura escrita y por escribir, es intentar
poner puertas al campo y a la imaginación humana. Porque la imaginación humana
ha creado la Declaración de los Derechos del Hombre, y
el Don Quijote, y las Mil y una Noches,
y la Quinta Sinfonía de Sibelius, y la Capilla Sixtina de Miguel Angel, pero también el Libro Rojo de Mao, los manuales de tortura de
la CIA y el Índice de Libros Prohibidos de la Inquisición Española.
En
España tenemos una gran tradición de quemar libros; el último de ellos, 75 consejos para sobrevivir en el colegio de María Frisa, y el
penúltimo, Gora Alka Eta, la obra que le costó a unos
titiriteros unas vacaciones entre rejas. Miles y miles de ayatolás de
izquierdas han pedido a la editorial Alfaguara la retirada del libro de Frisa;
del mismo modo que millares de ayatolás de derechas reclamaron al juez mano
dura con los titiriteros. Hay bastantes puntos en común entre ambas facciones,
empezando por el ardor inquisitorial,
siguiendo por la consideración de que los niños son idiotas y concluyendo en el
temor reverencial a la letra escrita, pero si de algo se puede estar
seguro, en uno y otro caso, es que la práctica totalidad de los inquisidores de
uno y otro bando ni habrán visto la obra ni habrán leído el libro entero. Y los
que han leído los fragmentos que circulan por internet, lo siento, pero no se
han enterado de nada.
“No hay libro tan malo que no tenga algo
bueno” dijo el bachiller Sansón Carrasco en la
segunda parte del Quijote, un gran libro
que empieza con un auto de fe donde un cura hacía una criba personal contra el
género de caballerías, indultaba los mejores según su gusto y el resto a la
hoguera. En nuestra época, desde Lolita de Nabokov
a Hijos de la medianoche de Salman
Rushdie, un montón de libros buenos,
malos y regulares han sido prohibidos por una razón o por otra, pero la
frase del bachiller sigue siendo válida incluso para el Mein Kampf y
para los ridículos tochos franquistas de Pío Moa, incluso para los manuales católicos de sumisión al macho y las 50 sombras de Grey, que va de lo mismo.
Prohibir libros, quemar libros, es una tarea propia de dictaduras de mierda y de dictadores en miniatura. Ahora, critíquenme, están en su derecho. Eso es la libertad de expresión. Eso y ninguna otra cosa.
Fuente bibliográfica
TORRES, DAVID, 2016. Quemar antes de leer. Punto de Fisión [en línea]. [Consulta: 1 noviembre 2016]. Disponible en: http://blogs.publico.es/davidtorres/2016/07/28/quemar-antes-de-leer/.
21 jun 2016
10 libros censurados alrededor del mundo
Por:
Alberto Piernas
Aunque
en Occidente creamos que la oferta editorial es más democrática que en ningún
otro lugar del mundo, la verdad es algo diferente, siendo varios los
estados o países del mundo que han cerrado las fronteras a ciertas obras, en
ocasiones por motivos más que lógicos y, en otras, no tanto.
Libros
que bien en un determinado momento de la historia desafiaban a cierto
conservadurismo, si bien otros han sido prohibidos por ser demasiado sexuales o
incluso por razones que aún no llegamos a compartir (o entender) del todo.
Alguna
que otra sorpresa se cuela en esta lista de 10 libros censurados alrededor
del mundo.
Alicia en el País de las Maravillas, de
Lewis Carroll
En
1931, la provincia china de Hunan censuró el libro de Lewis
Carroll al presentar animales antropomorfos que actuaban igual que los
humanos, lo cual contribuía según las autoridades locales al “desastre y la
confusión” entre los más pequeños.
American Psycho, de Bret Easton Ellis
Publicada
en 1990, la sangrienta novela que tenía como protagonista al millonario Patrick
Bateman fue censurada en Alemania hasta el año 2000 debido a su violencia
explícita y tono machista. En el estado australiano de Queensland continúa
censurada por motivos similares.
Mein Kampf, de
Adolft Hitler
70 años
de censura después, Mi Lucha, escrito por el Führer en 1925, quedó a
disposición del dominio público en Alemania llegando a venderse hasta 50 mil
copias. Una publicación peliaguda emulada por otros países como Estados Unidos
o España, si bien Países Bajos sigue considerando la publicación del manifesto
nazi como ilegal.
Los versos satánicos, de Salman Rushdie
El
precio de la cabeza de Rushdie aumentó a 3 millones de dólares
recientemente casi dos décadas después de que la publicación de
Los versos satánicos, novela que reducía la fé musulmana a un
mero acuerdo de poder en la antigua ciudad de Jahilia, provocase la
persecución del autor de origen hindú por parte de las autoridades de Irán. El
libro, obviamente, continúa siendo carne de censura en al menos 14 países
musulmanes.
Todo se desmorona, de Chinua Achebe
Publicado
en 1958, la novela más famosa del nigeriano Achebe abarca la vida en los
primeros pueblos africanos evangelizados por la Iglesia anglicana a principios
del siglo XX a través de los ojos del guerrero Okonkwo. Considerada como una
de las mejores novelas sobre la influencia de Occidente en el continente
africano, países como Malasia no dudaron en censurarlo por tratar el
colonialismo de forma negativa.
El diario de Ana Frank
Uno
de los libros más influyentes del siglo XX, escrito por la inocente niña
judía encerrada a esperas de la llegada de los nazis, fue censurado en Líbano
en 2009 por beneficiar el apoyo a los judíos. En un colegio de Alabama también
fue omitido por resultar “demasiado deprimente” para los alumnos.
El código Da Vinci, de Dan Brown
Tras su
publicación en 2003, el best-seller de Dan Brown se convirtió en motivo de
escándalo en lugares como El Vaticano al poner del revés muchas de las
creencias católicas en torno al nacimiento de Jesús o la naturaleza de María
Magdalena. La oposición en ciertos sectores llegó a tal punto que los círculos
cristianos de Líbano lo censuraron en septiembre 2004.
50 sombras de Grey, de E.L.James
La
novela erótica con la que más de una mujer trató de satisfacer sus fantasías
sexuales durante el último lustro fue prohibido en Malasia juntos a las otras
entregas de la trilogía por su sexualidad y fomento de prácticas “sádicas”.
Lolita, de Vladimir Nabokov
Escribir
la historia de un hombre maduro enamorado de una niña de 12 años en 1955 era,
quizás, tratar de adelantarse demasiado a una época que no perdonó la
publicación de la obra de Nabokov, la cual fue censurada en países como Reino
Unido, Francia, Nueva Zelanda o Argentina.
Ulises, de James Joyce
La
novela de Joyce, publicada en 1922, fue vetada en Reino Unido hasta los años 30
debido a su alto contenido sexual. Por su parte, Australia lo censuró desde el
año 1929 has 1953, segmentando la audiencia lectora a mayores de 18 años.
Estos 10
libros censurados alrededor del mundo obedecen a motivos religiosos,
sociales, políticos o, simplemente, a una época que quizás no estaba lo
suficiente preparada para abordar ciertos argumentos. En el caso de otros el
conservadurismo sigue siendo el principal motivo de censura instantánea,
mientras alguno que otro (sí, China) directamente pecan de ser demasiado
susceptibles.
¿Qué
otros libros censurados conoces?
Fuente bibliográfica
PIERNAS, ALBERTO, 2016. 10 libros censurados alrededor del mundo. Actualidad Literatura [en línea]. [Consulta: 19 junio 2016]. Disponible en: http://www.actualidadliteratura.com/libros-censurados-alrededor-del-mundo/.
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